Partido Vegano - Esclavitud humana y esclavitud animal

La esclavitud animal es tan injusta como la esclavitud humana

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Partido Vegano - Esclavitud humana y esclavitud animalNuestra sociedad recuerda el racismo y la esclavitud humana; pero olvida que el especismo y su consecuencia, la esclavitud animal, sigue siendo el mayor problema que enfrentan los animales.

No ignoremos la esclavitud animal

Hoy, cuando se habla de «esclavitud», la sociedad sólo se refiere e imagina la esclavitud humana. Sin embargo, nuestros antepasados del siglo XIX no dudaban en referirse a la condición de los animales como un estado de esclavitud. La esclavitud humana está reconocida como un crimen contra la humanidad y se persigue activamente en casi la totalidad del mundo actual. Sin embargo, tal como lo era la esclavitud humana hace dos siglos, la esclavitud animal está aceptada y normalizada en la práctica totalidad del planeta.

La esclavitud, tal como se definió en los Derechos Humanos, es injusta porque vulnera el interés inalienable en la libertad de un sujeto. Esta definición se cumple también para el caso de los sujetos no humanos. Los millones de animales que criamos y explotamos hasta terminar barbáricamente asesinados también quieren vivir y ser libres de nuestra dominación.

Partido Vegano - Caballos de carga en AsiaEl ser humano se vale de su fuerza e inteligencia para dominar a otros animales de la misma manera en que algunas civilizaciones se sirvieron de estas capacidades para subyugar a otros humanos. Incluso se utilizan y utilizaron los mismos instrumentos para coaccionar a las víctimas. La esclavitud animal es un reflejo de la escasa evolución de nuestra ética.

¿Cómo abordar la esclavitud animal?

Si la esclavitud es injusta en sí misma, entonces carece de sentido que nos autoengañemos con la idea de que pueda existir una «esclavitud feliz» —lo mismo se proponía desde la publicidad de los esclavistas en siglos pasados—, o de que pueda haber vacas felices mientras las separan de sus crías o que puedan ser felices mientras cuelgan cabeza abajo para degollarlas, ni tampoco hay caballos felices mientras compiten en carreras o cargan pesadas cargas ni gallinas felices mientras ponen huevos por una selección artificial ni sus crías son trituradas vivas. No hay nada romántico en la esclavitud animal como tampoco lo había en la esclavitud humana.

Si la esclavitud animal es un problema, maquillarla con regulaciones legales sobre la propiedad tampoco puede ser entonces parte de la solución. El problema no está en cómo se los críe o asesine, sino en el propio hecho de que nos creamos sus dueños, sus propietarios y con legitimidad para regir sus vidas y usarlos como simples recursos para nuestros fines.

El Partido Vegano, a diferencia de otros partidos y organizaciones animalistas, no cuestiona el «maltrato animal» o el «abuso animal» que acontece en granjas, circos o mataderos o en el día a día. Éstas son sólo consecuencias lógicas y esperables de todo sistema esclavista; como está bien documentado entre humanos.

Nuestra formación condena el hecho mismo de que los animales sean todavía nuestros esclavos en el siglo XXI, y de que carezcan de derechos legales reconocidos a pesar de que comparten con nosotros los mismos intereses inalienables (vida, libertad e integridad). Siguiendo la analogía anterior, la esclavitud animal es un crimen contra la animalidad.

Partido Vegano - Mulo cargado con alforjas a lomosLa esclavitud animal, como el trabajo forzado, no tiene nada de justificable ni de romántico. Si cualquiera de nosotros fuese ese pobre mulo atado con alforjas a lomos, a ninguno se le ocurriría excusar estas acciones humanas. Se requiere empatía, reconocer razones científicas y despojarnos de una adoctrinamiento infantil.

Conclusión

Si comprendemos que los animales merecen justicia y que la esclavitud animal es injusta, entenderemos que no puede haber avance alguno mientras se le diga a la sociedad que pase a consumir «huevos sin jaulas» o «carne ecológica».

Igualmente, carece de sentido conformarse con seguir una dieta vegetariana, ni tiene tampoco el menor sentido que partidos y organizaciones convoquen manifestaciones o firmas para prohibir la tauromaquia o endurecer las leyes mientras no reivindican lo único que podría salvarlos: el reconocimiento de derechos legales, lo cual puede lograrse por medio del activismo educativo.

Los activistas veganos deseamos hablar claro y señalar la realidad para luchar por los Derechos Animales y su libertad. Queremos que los defensores, votantes y afiliados de otras formaciones dejen de ser engañados por el fraude del Gobierno y los intereses corporativistas.

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Adrián López Galera

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.