Partido Vegano - Industria del huevo - Industria avícola - Organizaciones animalistas - No basta con jaulas más grandes

La industria avícola y la industria del huevo

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Partido Vegano - Industria del huevo - Industria avícola - Organizaciones animalistas - No basta con jaulas más grandes - Trituración de pollitos machoMillones de pollos y gallinas son criados y asesinados sistemáticamente por la industria avícola y la industria del huevo. En nuestra mano queda dejar de participar en su explotación y defender sus derechos como se merecen todos los animales. Las grandes organizaciones animalistas sólo exigen jaulas más grandes o cambiar la trituración de pollitos macho por gaseamiento al estilo nazi. Eso no tiene nada de justo.

La explotación de pollos y gallinas

La industria avícola y la industria del huevo se cobran la vida de millones de gallinas y de pollitos macho para la obtención de carne de pollo y huevos. Los pollos criados para carne y las gallinas criadas para huevos pertenecen a dos razas domesticadas seleccionadas por el ser humano. Todos ellos corren la misma suerte.

Tanto los pollos criados para carne como las gallinas explotadas para huevos pasan toda su vida confinados en jaulas o en el suelo de naves industrialescarne ecológica o huevos de corral—. Los primeros terminan en el matadero de aves apenas unos meses después de su nacimiento, cuando la curva de crecimiento alcanza su máximo respecto a la biomasa consumida. Y, las segundas, se pasan en la granja unos dos años, aproximadamente, hasta que su producción de huevos desciende por desgaste fisiológico e innumerables lesiones internas. Entonces, todas ellas, por lotes, acaban enviadas al matadero.

El fracaso y la traición de las medidas bienestaristas

Ante esta realidad que viven millones de pollos y gallinas, criados y asesinados sistemáticamente por la industria avícola y la industria del huevo, otros partidos y organizaciones animalistas se limitan a señalar la crueldad de la explotación avícola y piden jaulas más grandes o que los pollos y las gallinas tengan acceso al exterior. Lo que quiere un pollo o una gallina es vivir sus vidas tranquila y pacíficamente; no estar un poco mejor durante su corta existencia antes de que los pongan pico abajo en un cono de degüello para rajarles la garganta.

Las medidas bienestaristas suponen una verdadera traición para las víctimas; pues no solucionan el problema fundamental —nuestra creencia de que tengamos derecho a criarlos y asesinarlos, o que necesitemos su carne y huevos— y fomenta el consumo de carne ecológica o de huevos ecológicos.

En los últimos años ha cobrado fuerza el planteamiento erróneo de luchar contra la trituración de pollitos machos en la industria del huevo —los machos de esta raza no son rentables debido a que no producen huevos—. La trituración de pollitos macho es una mera consecuencia de la cosificación a la que están sometidos los pollos y las gallinas; proponer el gaseamiento de tales animales —al estilo nazi—, tal como proponen otros partidos y colectivos animales es poco menos que una aberración basada en el autoengaño y en la búsqueda de soluciones superficiales.

Los grandes colectivos animalistas suelen aducir, a modo de justificación para sus socios y donantes, que los cambios deben ir paso a paso y que estas regulaciones causan pérdidas a la industria avícola y a la industria del huevo. Esto es completamente falso. La esclavitud de todos los animales se rige por las mismas leyes y todas ellas parten desde la premisa de que los animales son seres inferiores. Por ello, si se busca acabar con la injusticia nunca deben proponerse medidas que parten desde el statu quo especista. Carece de sentido centrarse en acabar con solamente una forma de explotación animal sobre alguna especie en específico.

Las grandes organizaciones animalistas no defienden medidas bienestaristas, como el cierre de los mercados de animales vivos, por error o ignorancia; sino porque se lucran a través de la industria avícola y la industria del huevo mediante la obtención de comisiones por la venta de sellos de bienestar animal y la promoción de cambios reguladores sobre la explotación de tales animales.

Partido Vegano - Dos pollitos en libertadA los animales, pollos y gallinas explotados por la industria avícola y la industria del huevo en este caso, no les basta con vivir un poco mejor antes de terminar degollados por egoísmo. Pedir jaulas más grandes o el gaseamiento, como alternativa a la trituración de pollitos macho, incurre en una traición flagrante hacia las víctimas. Exigir menos que su libertad significa anteponer nuestros intereses a los suyos.

Conclusión

El Partido Vegano, en reconocimiento de los Derechos Animales, se posiciona contra la industria avícola y contra toda forma de explotación animal (uso de los animales como recursos para nuestros fines).

La explotación animal no pasa a ser justificable porque los animales esclavizados reciban un mejor trato o se encuentren en jaulas más grandes o en un ambiente menos nocivo. En esta crítica se incluye, obviamente, a aquellas explotaciones avícolas extensivas o rurales en tanto que vulneran igualmente el interés inalienable de los animales en ser libres y de vivir sus vidas con absoluta plenitud. Y todo ello conforma nuestro compromiso ético y lo que aspiramos a explicar.

¡Ayúdanos a romper cadenas!

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Adrián López Galera

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.