¿Qué es el especismo?

Definición gráfica de especismo

Definición de especismo

El término «especismo» (speciesism) apareció utilizado por primera vez en el año 1970 en un texto publicado por el psicólogo inglés Richard D. Ryder, titulado Experiments on Animals. En este artículo, el autor no define el concepto o sus implicaciones éticas; sino que se limita a disertar acerca de la experimentación animal y el sufrimiento asociado a dichas prácticas. Es coetáneo del bienestarista Peter Singer.

Desde 1986, está definido por el Diccionario de Oxford como «La asunción de superioridad humana que lleva a la explotación animal». Hasta la fecha, el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) no recoge dicho vocablo. Ya está también recogida en español. La RAE añadió finalmente el término en la vigesimotercera edición de su diccionario.

Como analogía a los vocablos «racismo» (miembros de una raza que se consideran mejores a los de las restantes) y «sexismo» (miembros de un sexo que se estiman superiores a los del otro), el término «especismo» hace alusión a aquellos individuos de la especie humana que priman sus intereses particulares en contra de los intereses de otras especies. En los tres casos se trata de un prejuicio moral basado en rasgos biológicos.

Se trata, por tanto, de una discriminación moral basada en la especie. La forma de especismo más común es el antropocentrismo, la creencia de que sólo los seres humanos tienen valor moral, o que los intereses de los no-humanos están supeditados a los de sus contrapartes humanos. El especismo rechaza, por tanto, el valor inherente de las restantes especies animales y solamente se les otorga un simple valor instrumental. El especismo es principalmente cultural, si bien, existen estudios científicos que sugieren una predisposición a esta discriminación, tal como se ha investigado que ocurre con el racismo.

Captura texto «Nos sentimos especiales» del libro Valores éticos 1º ESO de la editorial Anaya - Adoctrinación especista

A pesar de estar supuestamente escrito por profesionales, este texto de la enseñanza reglada de ética para 1º de la ESO alecciona el prejuicio antropocentrista apelando a rasgos biológicos sin argumentar en ningún momento por qué tales atributos pueden establecerse como criterio moral. Si cambiásemos las referencias hacia los animales no humanos por «humanos negros» tendríamos automáticamente un panfleto de adoctrinamiento racista.

¿Por qué discriminamos a los animales no humanos?

Resulta tremendablemente complicado establecer los orígenes biológicos y culturales que han propiciado el surgimiento de prejuicios morales. No obstante, algo está claro: los prejuicios se transmiten de generación en generación por inculcación (adoctrinamiento) de adultos a niños.

Todo infante de una edad cercana a los cinco o seis años aplica el principio protomoral de «no les hagas a otros aquello que no quisieras para ti» hacia todos los animales. Se hecho, a esa edad no resulta extraño que los propios padres eviten que sus hijos les hagan daño a otros animales por placer. Sin embargo, al mismo tiempo les inculcan la falsa creencia de que está bien matar animales para comer (aunque no lo necesitemos ni la necesidad sea una justificación moral). De esta forma, acontece una inculcación social por el cual los adultos les transmiten a los más pequeños que nosotros somos superiores a los demás animales, pues podemos disponer de sus vidas a nuestro antojo (mientras tengamos una excusa lo suficientemente aceptada en sociedad) y que ellos están en la Tierra para servirnos de múltiples formas. De esta guisa, una vez superamos la infancia y llegamos a la edad adulta, asumimos nuestro aparente estatus de supremacía.

El especismo se origina por adoctrinamiento

En línea con el documental señalado, un sistema esclavista no logra mantenerse a lo largo de los siglos sin la ayuda de un constructo ideológico que ofrezca justificaciones basadas en sesgos cognitivos. De tal forma, se evita que un status quo se vea cuestionado y las víctimas reciban nuestra empatía.

Las diferentes capas sociales se retroalimentan entre sí y aparece un bucle de difícil salida. Un ejemplo representativo de esta adoctrinación lo hallamos en las instituciones, ya fueren estatales o independientes. Existen miles de ejemplos diarios.

Para ilustrarlo, basta citar al activista Luis Tovar con sus críticas a las actitudes adoptadas por la Asociación Española de Pediatría en su entrada «Adoctrinar en el especismo (II)»:

Un ejemplo representativo de esta adoctrinación lo encontramos de la mano de la Asociación Española de Pediatría, quien aconseja a los padres que no cuenten la verdad a sus hijos sobre la procedencia de los productos de origen animal para que así no los rechacen. Se afirma que con los vegetales «no hay ningún problema» pero que con los animales hay que esperar un tiempo «hasta que el niño comprenda cómo funciona la naturaleza [sic]». Esto es, hasta que la cultura especista haya anulado su empatía y su sentido moral y asimile como normal la idea de que los demás animales existen para que nosotros los explotemos. No es el funcionamiento de la naturaleza la que nos obliga o condiciona a explotar a los demás animales; es la ideología.

El antropocentrismo no es algo «natural»; sino una doctrina ideológica que se difunde paradigma moral y cuyo objetivo consiste en cosificar a los otros animales para facilitar su explotación. La naturaleza no nos obliga a explotar a los animales como tampoco nos fuerza a explotar a otros seres humanos. El adoctrinamiento especista llega a todos los niveles de la sociedad y discriminamos a los animales simplemente porque nos lo han enseñado desde pequeños.

Este prejuicio moral favorece la generación y empleo de palabras como «maltrato» o «abuso» (entre otros eufemismos), las cuales se refieren a cómo se realizan ciertas acciones sobre animales no humanos en lugar de condenar dichos actos en sí mismos. Tales términos son subjetivos, erróneos e irrelevantes; pues la ética juzga las acciones en sí mismas, no cómo éstas se lleven a cabo. A pesar de ello, las organizaciones animalistas los difunden continuamente por intereses particulares. Toda forma de explotación animal es inmoral porque quien la propugna para otros no quisiera padecerla en sus propias carnes.

No podemos ser justos con los animales si consideramos que sus derechos no merecen ser tenidos en cuenta. El movimiento animalista que defiende los Derechos Animales es el veganismo. Si de verdad reconocemos estos hechos y queremos cambiar esta injusticia, debemos actuar en consecuencia. El pensador Gary L. Francione presenta los seis principios básicos del abolicionismo para defender los Derechos Animales.

1 Comentario

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    Manuel Publicado 11/07/2019 12:50

    De acuerdo con el texto. Pero únicamente expresare en mi comentario lo que se refiere a los pediatras, pues desde hace un año que soy abuelo y sigo muy de cerca lo que va a ser su alimentación. Afortunadamente y aunque no de la manera que me gustaría, sus padres han tomado conciencia que el adoctrinamiento que intentan los pediatras que los han atendido, ni es ético ni tampoco nada correcto para el niño, hasta el punto de asegurarles que todos los días deberían alimentarlo con carne, lácteos, pescados y huevos si querían que el niño estuviera sano. Afortunadamente no todos son igual y siguen los consejos de otra pediatra con otro enfoque totalmente opuesto, no solo de salud, sino también ético.

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