Festejos con animales: «Rapa das bestas»

Imágenes tomadas de Wikipedia.

«Rapa das bestas»: una exhibición de la dominación humana

Cada año acontece en Sabucedo, Pontevedra (España), una fiesta popular llamada Rapa das bestas (El rapado de las bestias), declarada como fiesta de Interés Turístico Internacional. Un acontecimiento en que se saca del campo a caballos y yeguas, y se los agolpa a lo largo de las calles y la plaza de la localidad para proceder a su marcaje a hierro y que conozcan de una vez la razón por las que habían estado viviendo en relativa paz hasta el momento. Se trata de uno de muchos festejos con animales que, como tantos otros, se reduce a una escenificación o recreación violenta y ritualizada de la dominación del ser humano sobre las «bestias» (cualquier animal cuadrúpedo) porque, injustamente, nos consideramos superiores a los demás animales. En la práctica, todos pueden participar: desde niños a mayores, ganaderos, criadores, monitores de equitación y cualquier otro individuo que sacaría más provecho a su tiempo (y causaría menos daño) jugando al Candy Crush. Y ahí se los ve: intentando exhibir su hombría comportándose como carvernarios y decenas de adolescentes a los que se les inculca el prejuicio moral del especismo, el prejuicio de que está bien hacerles a otros aquello que no querríamos sufrir si no pertenecen a nuestra especie.

Como diría un antropólogo, la Rapa das bestas es un acto de dominación humana es real y ritual al mismo tiempo. Se representa el poder y la supremacía humana, y nuestras habilidades y facultades para sobreponernos a la naturaleza mediante la fuerza con el fin de demostrarles nuestro dominio bípedo a unos animales que, hasta entonces, eran ajenos a la esclavitud y no sabían que desde su nacimiento tenían marcado el momento en que pasarían a convertirse en nuestros esclavos. El ser humano, no ahíto con someter y domar animales para cofinarlos y poder explotarlos, crea un espectáculo festivo en torno a esta aberrante violencia ritualizada. Entre humanos, estas acciones constituirían un ejemplo palmario de esclavización o un proceso de trata de esclavos. Sin embargo, cuando hablamos de no-humanos, estos festejos con animales los denominamos tradicionalmente simple «domesticación» sobre «animales salvajes», como si el hecho de ser «animal» sumado a ser «salvaje» supusiera un combo del Mortal Kombat. Manipulamos subconscientemente el lenguaje para ocultar una misma realidad.

Nuestra cultura está asentada sobre un principio de dominación antropocéntrica que considera a los otros animales como objetos, recursos y propiedades de los seres humanos: el especismo. En nuestra sociedad, a los animales sólo se les reconoce un valor instrumental (bienes muebles semovientes). Aun cuando nos lo muestran a diario con sus emociones y miedos, no se les reconoce un valor inherente que impediría que atentásemos contra su individualidad y sus intereses. Este festival pertenece a la misma categoría que otras escenificaciones de dominación, desde la caza del león por parte de tribus keniatas y la matanza de cetáceos en las Islas Feroe hasta la castiza tauromaquia. Sin olvidar, por supuesto, otros múltiples festejos con animales típicos en España en que se los explota vilmente a modo de recreación, como las romerías, tirar a una cabra de un campanario o descabezar gansos.

A pesar del carácter festivo, la Rapa das bestas no se trata de un mero entretenimiento o diversión. Aunque los espectadores y practicantes seguramente lo encuentren divertido, el propósito principal de esta fiesta consiste en ensalzar la dominación humana sobre esos pobres caballos para autojustificar nuestra creencia de que seamos superiores a los restantes animales que habitan sobre la Tierra, y que tengamos legitimidad en esclavizarlos en nuestro beneficio. ¿Verían bien los aficionados de la «Rapa das bestas» el hacerles esto mismo a unas jirafas en el Serengueti? ¿O a unos pingüinos en la Antártida? Claro, como ahí no es una «tradición», quizás lo considerarían raro e incluso inmoral. Y posiblemente, estarían dispuestos a firmar peticiones para que esos viles explotadores dejaran de abusar de jirafas y pingüinos. Porque nosotros no lo hacemos… ¿o sí? ¿Y si lo hicieramos a seres humanos de otra raza? ¿Por qué con los no-humanos sí, y con los humanos no?

Rapa das bestas

¿Qué se dijo el año pasado acerca del «Rapado de las bestias»?

Todos los años, innumerables animalistas (bienestaristas) critican la Rapa das bestas y otros festejos con animales porque les parece un acto cruel; pero no cuestionan en absoluto la injusta dominación humana ni el prejuicio moral que lo fundamenta: la idea de que los humanos tenemos derecho a someter a terceros por no ser humanos, la idea de que ser un no-humano justifica un trato diferente como instrumentos para fines humanos. El pasado año, el blog bienestarista El caballo de Nietzsche, el cual pertenece a El Diario, denunciaba exclusivamente la «brutalidad» con que tales explotadores y energúmenos tratan a los caballos. Y, en tierras extranjeras, un reportaje del periódico The New York Times sobre esta celebración recogía la opinión de Laura Duarte, una militante y candidata del partido animalista PACMA:

«No criticamos lo que hacen sino cómo lo hacen, porque causa un terrible estrés a los animales que viven en la naturaleza y no están acostumbrados al contacto humano».

¡No me digas! Llamar «vergonzosas» estas declaraciones, por parte de una candidata que se postula a ocupar un cargo público para defender a los animales, se queda corto. El PACMA condena la tauromaquia y otros festejos con animales cada dos por tres, pero eso de que arrastren caballos en una plaza de toros no les importa tanto. Sólo hablan de «maltrato animal» y para adelante; pues ellos no defienden los Derechos Animales, sino el bienestarismo. En la misma línea se sitúan cada año las organizaciones bienestaristas Libera! y la Fundación Franz Weber, las cuales salen de su cueva de tanto en cuando para exigir la regulación de esta violencia ritualizada y clamar conceptos vacuos como «amor» y «compasión». Lo que necesitan no se llama amor ni compasión; sino respeto y justicia.

¿Qué se ha dicho este año?

El nivel no ha mejorado para este año; pues tenemos que el Diario Público, marcadamente progresista y antitaurino, presentan a los caballos como «protagonistas» de un espectáculo que consiste en abusar de ellos. ¡Es el colmo del cinismo! O, como lo llama el conocido activista Luis Tovar de Filosofía Vegana, un «blanqueo informativo». Para la mentalidad especista suena mal decir que son víctimas o quizás tal término produzca la indignación colectiva de muchos lectores posmodernos; así que el periodista prefiere llamarlos «protagonistas» y se queda tan pancho. Siguiendo esta lógica tan hipócrita, los toros entonces no son víctimas de la tauromaquia sino sus «protagonistas», ¿verdad? Protagonista es alguien que participa de manera activa en un acontecimiento, representación, etc. Como salta a la vista, los caballos no participan en la «Rapa das bestas» porque de pronto hayan decidido acercarse a los humanos para sufrir empujones, golpes, latigazos ni para ser lastimados, vejados y torturados de múltiples formas. El especismo los cosifica y parece arrogarles una voluntad que casualmente coincide con la nuestra.

El enfoque bienestarista, mayoritario en el animalismo actual, demuestra por activa y por pasiva su doble moral y la discriminación sistemática que ejercen sobre los animales según su especie y aquello que les convenga por razones políticas o sociales. Se trata de un ejemplo flagrante de que los bienestaristas no cuestionan a la dominación humana sobre los demás animales. Ellos no se oponen a la esclavitud animal; sino que pretenden darle un lavado de cara, tranquilizar sus conciencias y vivir de ello si se los deja. Sólo les preocupa las condiciones en que se realiza dicha esclavitud, en tanto que no conlleve, a su juicio utilitarista, un excesivo sufrimiento a los animales. Todo lo demás les resulta secundario o incluso indiferente. En cambio, quienes defendemos los Derechos Animales, apelamos a la completa abolción de su estatus de propiedad.

Conclusión

Nos comportamos con los animales como si fueran objetos y bienes reemplazables que existen para satisfacer nuestros caprichos. Si estamos de acuerdo en que los animales poseen un valor moral inherente entonces la única respuesta coherente que debemos ofrecer ante la injusticia que representa la dominación humana sobre los demás animales es exigir la abolición (y no la regulación) de la esclavitud que motiva festejos con animales, presentada en este caso por la «Rapa das bestas». Ningún uso que hacemos de ellos es necesario ni la necesidad es una justificación moral. Siempre resulta injusto para el animal y no hay ningún argumento racional para considerar que ellos merezcan ser nuestros esclavos o siervos. La domesticación es un eufemismo para obviar la trata de esclavos no humanos.

Lo mínimo —y no lo máximo— es hacernos veganos. Ser algo menos que vegano significa participar en una violencia gratuita y totalmente injustificable llevada a cabo por placer, comodidad e inercia. No importa si tal violencia es pública a través de un festejo con animales o si ocurre entre las cuatro sucias paredes de un matadero. Los animales serán verdaderos protagonistas cuando la sociedad ampare y defienda sus derechos.

4 Comentarios

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    Peggi Rodriguez Publicado 10/07/2019 17:47

    Es urgente que nuestros niños-hijos al igual que nosotros los adultos hagamos un cambio, se que es difícil al ser criados con costumbres en donde se come carnes, pero con un poco de voluntad y deseo de parar ya el maltrato animal hagamos desde ya el esfuerzo! poco a poco se puede…debemos ser consientes que este maltrato animal es a nivel mundial,no en determinados países, adicional,no solo en como comemos debemos cambiar hábitos, si no tambien en eventos tradicionales en donde se utilizan animales como se dice para diversión, estamos en un tiempo que eso debe de parar, los animales tuvieron en la creación un primer lugar antes que el hombre, Dios se los dio al hombre como un regalo, le regalo su creación la cual estamos matando sin escrúpulos. Por favor todos! reaccionemos desde YA!!

    • ¡Derechos Animales ya!
      ¡Derechos Animales ya! Publicado 10/07/2019 18:55

      Hola, Peggi. Gracias por su comentario. Como usted dice, como un poco de voluntad podemos rechazar las carnes. Pero no basta con eso. Toda forma de explotación animal es tanto innecesaria como injusta. El concepto de «maltrato animal» es erróneo porque la injusticia no reside en el pésimo trato que les damos, sino en que nos creamos con legitimidad para disponer de sus vidas como si fuesen simples recursos. No hay una manera ética de criar, hacinar, explotar ni asesinar a un animal que no quería morir. Precisamente, es la creencia antropocéntrica de la sociedad de que ellos están en la Tierra para servirnos o que son un «regalo de Dios», lo que los condena. La invito a rechazar toda forma de antropocentrismo y le recomiendo consultar el siguiente artículo del magnífico blog de Filosofía Vegana: http://filosofiavegana.blogspot.com/2012/02/maltrato.html

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    Noemi Ruiz Dones Publicado 10/07/2019 18:17

    Firmó no maltratos de animales

    • ¡Derechos Animales ya!
      ¡Derechos Animales ya! Publicado 10/07/2019 18:57

      Hola, Noemi. En esta publicación no hay nada que firmar. Para combatir las injusticias no vale de nada echar una firma en papel o por internet. Los animales están condenados a diario por nuestra creencia de que están utilizarlos en nuestro beneficio. Dejarán de sufrir estos festejos y obtendrán derechos cuando la mayor parte de la sociedad deje de comerlos, vestirlos, etc. Ése es el significado del veganismo. Le recomiendo ojear la introducción general de este sitio: https://derechosanimalesya.org/introduccion-a-los-derechos-animales/

      Un saludo cordial.

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