Mataderos móviles para el «sacrificio ético» de animales

Matadero móvil de la empresa sueca Hälsingestintan con su lema «Etisktkött» (carne ética). Las pobres vacas y los terneros que se ven en la imagen, entre otros animales, no son conscientes de que les han traído a casa el lugar donde serán asesinados por el lucro, el egoísmo y el placer de los seres humanos con el beneplácito cómplice de las organizaciones animalistas, las cuales aplauden llamándolo «sacrificio humanitario».

Un ingenio perverso para una sociedad hipócrita

Einstein señaló que la estupidez humana tal vez sea infinita. Esta observación, tan palmaria, vale asimismo para otras variables que alcanzan valores superlativos en nuestra especie. Si hay algo que sea verdaderamente exclusivo del Homo sapiens no es la inteligencia; sino el cinismo y la hipocresía que alcanza el ser humano al hacer uso de la misma para satisfacer sus intereses más egoístas y aberrantes.

En el año 2015, la empresa sueca Hälsingestintan lanzó el primer matadero móvil de Europa para el asesinato sistemático —sacrificio— de ganado vacuno. Hoy, esta empresa y otras más ya están implantadas en Suecia y Finlandia, y van abrirse paso por toda Europa y el mundo entero para satisfacer las demandas de la industria y de las grandes organizaciones animalistas, es decir, para satisfacer de las demandas de quienes viven de explotar a los animales y de quienes viven de explotar la explotación de los animales, respectivamente.

Tal invención consta de simples camiones o tráilers dotados de un dispositivos, máquinas y utensilios de alta tecnología destinados a la inmovilización, asesinato, desmembramiento y descuartizamiento de animales, así como de la rápida congelación de los cadáveres resultantes. Todo ello, cómo no, supervisado por un equipo de veterinarios encargado de vigilar que los animales fallezcan en tiempo récord y ensucien lo menos posible para que la matanza rente al máximo y los consumidores tengan la conciencia tranquila al saber que esos pobres animales no tuvieron que pasar por el infierno del transporte tradicional…

Ilustración con las partes de un matadero móvil. Según la publicidad vertida desde el sector ganadero, los mataderos móviles suponen una disminución ostensible del gasto y tienen todas las garantías sanitarias. Constan de un vehículo compartimentado en varios espacios y adaptado con lo necesario para para ejercer el asesinato de estos animales domesticados. Todo ello publicitado bajo los eufemismos de «sacrificio humanitario» y «carne ética».

El cinismo de las grandes organizaciones animalistas

A las grandes organizaciones animalistas siempre ha parecido «preocuparles» la deshidratación de los animales durante el transporte, así como de los posibles accidentes hasta que llegaban al matadero. Sin embargo, nunca les ha importado que aquel viaje fuese el primero y último para unos individuos que deseaban seguir viviendo. Ahora, gracias al trabajo en conjunto de la industria junto con las organizaciones animalistas, podrá obtenerse carne a un menor costo y, para colmo, podrán venderlo como una victoria del bienestar animal aduciendo que, a partir de este momento, los animales sufrirán menos.

Según la mente cínica y aberrante de la industria y de sus cómplices, esta innovación «se trata de un concepto ético para la producción de carne, que elimina todo el estrés del proceso de transporte, mejorando así el bienestar animal, porque el ganado se sacrifica en la granja. […] El concepto también incluye una cadena de custodia digital, informando al cliente de qué granja exactamente proviene el animal. El objetivo es lograr la producción de carne sostenible, con mejor bienestar de los animales y calidad de la carne» [Fuente].

¡Qué contentos se van a poner los animales! Ya no tendrán que ser llevados de madrugada a cientos de kilómetros para llegar al matadero o pasar una noche en vela hasta el comienzo de las «faenas», ahora directamente serán llevados a un camión dentro de su parcela o redil a base de porras eléctricas y terminarán degollados en tiempo récord.

Como suele ser habitual en la prensa y cada vez más frecuente en un contexto científico, se deja la objetividad a un lado para añadir adjetivos rimbombantes que no significan nada pero son lo suficientemente elocuentes al oído como para la impresión de que significan algo. Se habla, pues, de «garantías biosanitarias», «carne ética», «sacrificio humanitario» y una larga ristra de eufemismos enfermizos para satisfacer a un público al que le gusta que le den palmaditas en la espalda y le digan que es amigable con el medio ambiente, ecológico, menos cruel, más consciente, etc., en vez de reconocer que explotar a los animales está mal y no tiene justificación alguna.

Guau, ¡cuánto bienestar! Seguro que incluso a los inventores de estos mataderos móviles les gustaría probarlos. ¡Qué progres somos! ¡Cuánta humanidad! ¡Cuán humanitario es todo! Qué apañados son estos términos, pues tienen la extraordinaria virtud de suavizar cualquier cosa que se les ponga por delante. No entiendo de veras en qué cabeza cabe usar los términos «sacrificio humanitario» o «carne ética» cuando no hay ninguna manera ética de asesinar a quien no quiere morir ni de extraer los tejidos corporales de una víctima asesinada. Lo que tienen los eufemismos es eso: son eufemismos para ocultar una fea verdad.

Como bien ha comentado mi compañero activista Manuel Gil Estévez: «¡Qué buen rollo! Sólo falta que pongan unas butacas para visionar y controlar que la muerte sea lo menos traumática posible, y asegurarse así de que todo vaya conforme a la ley de bienestar animal».

¡Qué contentos se pondrán las vacas y su terneros! ¡Qué gran avance de eso que llaman «bienestar animal»! Ahora la vaca podrá ser descuartizada en el mismo prado donde se le ha permitido estar un par de años y su propia cría podrá contemplar cómo despiezan a su madre. Tanto los cadáveres de la madre como de la cría engrosarán las listas de eso que llaman «sacrificio humanitario» para obtener «carne ética». Maravillas de eso que llaman «progreso».

Mataderos móviles en España

Los mataderos móviles han empezado a aplicarse a la comunidad autónoma de Galicia y se prevé que en los meses y años subsiguientes lo haga en las restantes comunidades. Según fuentes consultadas, en Galicia hay más de 21.000 explotaciones de ganado ovino y caprino, que suman un total de 215.000 individuos esclavizados. Los mataderos móviles permiten reducir el alto coste del traslado de tales esclavos a los centros de exterminio —mataderos—, y evitará que cerca del 70% de los asesinatos se realicen de forma irregular. Y dichas «irregularidades» no les quita el sueño a ninguno por las víctimas, sino porque el Estado pierden millones en impuestos.

La pela es la pela, bien lo saben los animalistas de Igualdad Animal, Anima Naturalis, Libera, PETA, The Humane League y toda la mafia bienestarista. Lo gracioso del asunto es que uno de sus mantras más repetidos es que ellos luchan por el bienestar animal porque esto le supone más gastos a la industria. Mienten más que hablan.

Y no, el problema no radica en el sufrimiento. El enfoque en el sufrimiento ya parte desde la premisa falaz de que está bien asesinarlos y de que existan en el mundo para servirnos como esclavos.

Muchas organizaciones animalistas han descubierto un nuevo filón consistente en reunir socios y donaciones para detener o rodear camiones a las puertas de los mataderos. Lejos de importarles las víctimas, tales organizaciones lo venden como unas «experiencias inolvidables» para demostrar «compasión por los animales». En la práctica tenemos más vividores de la explotación animal y a muchos animalistas hipócritas que buscan hacer su buena acción del día y subir un ‘selfie’ en Instagram para verse a sí mismos como héroes. No quisiera saber qué van a hacer si se les cierra este chiringuito.

Reflexiones sobre la recepción social de los mataderos móviles

La única forma de ser justos y coherentes con los animales es dando el paso hacia el veganismo y defendiendo el cese de toda forma de explotación animal. Considerando lo que ya ha sucedido, de lo que ya se ha hablado y de cómo piensa un grueso social especista e ignorante pastoreado por gobiernos corruptos, empresas sin ética y organizaciones sin escrúpulos, daré por terminado este breve artículo sobre los mataderos móviles y sus proclamas publicitarias sobre el «sacrificio humanitario» y la «carne ética» citando las reflexiones que ha vertido mi compañero activista Igor Sanz:

Pues hala, ahí tienen ustedes. Un nuevo triunfo que sumar al palmarés bienestarista. Tantos años denunciando las condiciones en que se transporta a los animales al matadero han dado por fin sus frutos. A partir de ahora, las víctimas serán degolladas y desangradas en la familiaridad de su entorno. Un gran logro… Un gran logro para los ganaderos, digo, que verán reducidos sus costes al mismo tiempo que se reconcilian con los consumidores (una vez más).

También salen ganando los grupos animalistas, que tendrán en estos mataderos portátiles una excusa potencial para futuros reclamos de donaciones. Entretanto, podrán hacer alarde de ellos como prueba de su eficacia proclamada. Algún partido les sacarán, descuiden. Aquí las únicas que salen perdiendo son las víctimas y la justicia (sin olvidar, por supuesto, a esas personas a quienes les encanta parar camiones a las puertas de los mataderos para sacarse fotos acariciando vacas y cerdos aterrorizados).

Las normativas de «bienestar animal» son quizá uno de los mejores exponentes de la capacidad de alienación social. Y no sólo por lo ridículo de concebir siquiera la idea de «bienestar» en relación a esclavos destinados a su engorde, asesinato y troceado (que también), sino por el hecho de que están diseñadas… ¡por la propia industria!

Son quienes explotan animales quienes determina cuál es la forma «correcta» de tratarlos y quienes se reparten entre sí sus propios distintivos de aprobación. Vamos, es como si se legalizase la prostitución y fuesen los proxenetas quienes determinaran cuáles han de ser la condiciones de las prostitutas. Es surrealista. Todo lo relacionado con el especismo lo es.

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