El bienestar de los animales de granja es un fraude

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Derechos Animales ya - Rebaño de ovejas - Bienestar de los animales de granjaUn reciente estudio académico confirma que los consumidores están dispuestos a pagar más dinero por un producto de origen animal si creen que su gasto extra garantiza el bienestar de los animales de granja.

La engañosa percepción del bienestar de los animales de granja

Desde hace décadas, las organizaciones animalistas —como Igualdad Animal, Animal Naturalis o PETA— tratan de vender la falsa idea de que sus propuestas sobre la regulación de la explotación animal van contra la industria y perjudican a los ganaderos. Nada más lejos de la realidad. Y esto se sabe desde el principio en el ámbito biológico-veterinario.

Gracias a mi compañero activista Igor Sanz, he descubierto un reciente estudio veterinario realizado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad Cardenal Herrera-CEU y de la Universidad de León pone de manifiesto dos realidades sobre la percepción del bienestar de los animales de granja. Y cito sus palabras:

Una, que a la gente le preocupa el bienestar de los animales; y dos, que está dispuesta a pagar más dinero a cambio de ese bienestar. ¿Qué lectura se puede extraer del bienestarismo a la vista de estos hechos? Pues, por un lado, que en nada desafía al pensamiento dominante. Y por otro, que sus campañas sólo sirven para calmar la conciencia ciudadana y aumentar los beneficios de la industria.

Este estudio viene a confirmar académicamente lo que las evidencias ya apuntaban: las medidas de bienestar animal —meros maquillajes sobre la forma de tratarlos— consiguen que los consumidores estén dispuestos a pagar una cantidad muy superior por el «valor añadido» de creer que los animales explotados estarán algo mejor en las granjas mientras los marcan, los separan de sus crías y les rajan la garganta.

Derechos Animales ya - Vaca marrón con crotalesNo existe bienestar alguno para una vaca a la que le perforan las orejas con crotales, a la que le marcan las ancas con un hierro candente, a la que alimentan con piensos hormonados, a la que inseminan cada 18 meses, a la que la separan de sus crías ni a la que termina en un matadero. No existe ninguna manera de ejercer tales acciones con «bienestar» ni existe justificación alguna para ejercerlas. El bienestar animal es un fraude para tranquilizar la conciencia del consumidor.

Pagar más por asesinar igual

El bienestar de los animales de granja es incompatible con el propio hecho de que estén cautivos en una granja, de que no puedan elegir qué comer, con quiénes convivir ni con quiénes aparearse. El bienestar de los animales —entendiéndolo como la satisfacción de sus intereses propios— es incompatible con toda forma de explotación animal, en tanto que cualquier utilización de ellos como recursos vulnera alguno de sus intereses inalienables: vida, libertad e integridad.

Sin embargo, las organizaciones animalistas promueven la creencia bienestarista de que basta con oponerse al «maltrato animal» y con tratarlos mejor hasta el día en que los cuelguen boca abajo de una pata mientras su sangre cae a borbotones. Para colmo, no contentas con estafar a sus socios y traicionar a los animales, ya venden además sus propios sellos de bienestar animal a las empresas a cambio de una módica tarifa. La realidad supera siempre a la ficción.

Todos ganan…

  • La organización animalista obtienen socios y donaciones por «defender el bienestar de los animales».
  • Las empresas aumentan sus beneficios gracias al valorar añadido del producto, el cual está patrocinado por la propia organización animalista.
  • Los consumidores tienen su conciencia más tranquila al fantasear con que mejora el bienestar de los animales de granja y con que el animal de turno disfrutó su miserable vida.

Excepto los animales. Ellos nunca ganan.

Derechos Animales ya - Cerditos dormidos sobre serrínEstos cerditos recién nacidos, que ahora duermen sobre viruta o serrín, irán al matadero como carne de lechón. ¿Qué significa su sello de bienestar animal? ¿Que los dejaron echarse una siesta antes de subirlos al camión?

La explicación de un fraude global

En su día a día, las organizaciones animalistas —y ciertos partidos políticos— se dedican a desmenuzar cada tipo de explotación animal por medio de campañas monotemáticas para evitar un debate sobre la raíz del problema y prevenir que la gente perciba el fraude. Es absolutamente intencional. Aquí algunos ejemplos sencillos de su modus operandi:

[Inserte nombre] denuncia el maltrato que sufren los perros en [inserte nombre].

[Inserte nombre] se manifiesta contra la fiesta taurina en [inserte nombre].

[Inserte nombre] pide asistencia veterinaria para cerdos que iban en un camión de camino [inserte nombre].

[Inserte nombre] denuncia el transporte de animales vivos para [inserte nombre].

¿Acaso no es más fácil pedir respeto para todos los animales porque todos ellos valoran sus vidas y no quieren que nosotros vulneremos las suyas? ¿Tan difícil es exponer este mensaje o será que así no logran el suficiente sensacionalismo o no les permite recaudar tanto dinero frente a lo de ir vendiendo humo?

Ante el imparable avance de la sensibilidad hacia los animales, muchos particulares y colectivos buscan reconducir dicha sensibilidad hacia sus intereses, los cuales suelen resumirse en que todo siga igual pero con un lavado de cara publicitario hacia la manera en que se ejerce la explotación de los animales esclavizados en granjas, zoológicos y otros lugares.

El cénit del cinismo lo encontramos en la nueva Dirección General del Gobierno, la cual se nombra a sí misma como «Dirección General de los Derechos de los Animales» cuando no defiende los Derechos Animales; sino el Bienestar Animal. Ambos conceptos son totalmente opuestos.

Esto lo hacen igualmente con plena intencionalidad y alevosía para confundir a la sociedad. De la misma forma, usan «explotación animal» (uso como recurso) como sinónimo de «sufrimiento animal» (consecuencia indeseadas por la explotación) para que la gente piense que el problema está en cómo se trata a los animales de granja y no en el propio hecho de que sean esclavizados, marcados, inseminados, seleccionados, descartados y asesinados.

Derechos Animales ya - Patos y ocasLos patos, ocas y otras aves llamadas «animales de corral» son y seguirán criados y engordadas artificialmente para saciar la gula de una sociedad aún indiferente hacia la explotación animal. ¿Existe algún bienestar en obligarlas a comer hasta que les estalle el hígado?

Conclusión sobre los animales esclavizados en granjas

Toda forma de explotación animal, desde la caza a un mero paseo a caballo, tiene un trasfondo meramente egoísta. Desde pequeños nos inculcan que los animales existen para servirnos y la sociedad general se limita a usarlos y descartarlos a placer cual simples objetos, la mayoría de las veces sólo nos preocupamos cuando alguna especie está en peligro de extinción. Esta discriminación moral puede explicarse atendiendo a argumentos biológicos y sociológicos. No satisfechos con ello, los humanos también les hemos causado a los mal denominados «animales de granja» todo tipo de alteraciones morfológicas y fisiológicas como consecuencia de la domesticación y la selección artificial.

La clave está en que podemos y debemos vivir sin causarles daños adrede a los demás animales. Ése es el significado del veganismo.


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