Zoológicos: campos de concentración para animales

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¡Derechos Animales ya! - Elefanta y su bebé en el zoológico - Conservación de especies - ZoocosisNadie puede ser feliz viviendo entre cuatro paredes. Los animales poseen el interés inalienable de moverse libremente y de que sus acciones no sean coartadas por terceros. Debido al encierro, desarrollan zoocosis. Ninguna excusa como la «conservación de especies» puede cambiar este hecho evidente. Los zoológicos deben desaparecer.

Introducción

Los zoológicos son centros de explotación animal. Aunque las colecciones privadas de animales se remontan hasta la época clásica, no fue hasta la época colonial en que se extendieron entre las principales potencias. Entre las razones históricas destaca el interés de los occidentales por «captar» el mundo descubierto en África y Oriente. Secuestrar, vender y exponer animales —junto a esclavos indígenas— en ferias y recintos de todo el mundo se convertía en un negocio lucrativo mientras el ser humano empezaba a valorar los descubrimiento de la Era Moderna.

La mentalidad del ser humano para con los animales no ha cambiado desde hace siglos. Todavía se siguen alegando, desde entonces, las mismas falacias (conservación de especies, bienestar animal, cultura social, etc.) para justificar la cautividad, encierro, aislamiento y la separación de familias animales.

En esta entrada, quisiera disertar sobre la injusticia de encerrar y exhibir animales como objetos, refutar los argumentos que se esgrimen para justificar estas acciones, señalar los efectos que conlleva el encierro para las víctimas no humanas y condenar los enfoques erróneos con que, adrede o sin intención, se trata en la actualidad el acalorado tema de los zoológicos.

¡Derechos Animales ya! - Mandril encerradoLos zoológicos son campos de concentración para animales. Quienes sienten y padecen son los individuos, el argumento de la conservación de especies supone una aberración contra los intereses inalienables de las víctimas.

La injusticia de los zoológicos

Como cualquier otra forma de explotación animal y lugar donde se practique, la mera existencia de los zoológicos vulnera los intereses inalienables de las víctimas que allí se encuentren. Ningún animal desea verse separado de sus familias, privado de libertad, manipulado ni coaccionado de ninguna forma. Los zoológicos, por definición, implican separación, manipulación y coacción; pues ningún animal, voluntariamente, se deja separar, manipular ni coaccionar.

No existe ningún argumento válido para justificar la explotación animal sin incurrir en falacias dialécticas. El caso de los zoológicos no es una excepción. A menudo, se alega que cumplen un papel relevante para la «conservación de especies» (nótese que el término ya viene cargado de cosificación). Este argumento es doblemente falaz:

  1. Este argumento parte desde la petición de principio de que es necesario, útil o justificable «conservar especies» en cautividad. A nosotros nos corresponde respetar sus vidas. Nada más.
  2. Este argumento elude la evidencia moderna de que, mientras muchas especies en peligro de extinción se hallan en zoológicos, el ser humano sigue devastando sus hábitats naturales. No es posible «conservar» a una especie animal que se ha quedado sin sitio en donde vivir.

Obviamente, el argumento de la «conservación de especies», aparte de falaz, resulta una mera excusa con que obtener lucro mediante la absoluta privación y secuelas que implica sobre los animales encerrados.

¡Derechos Animales ya! - Suricato - ZoocosisLos animales confinados en zoológicos experimentan una monotonía de por vida. La zoocosis es el trastorno más común en todos ellos.

Secuelas para los animales encerrados

Antaño, a los zoológicos se los llamaba «jardines zoológicos». Al margen de la etimología, se convierte en un verdadero eufemismo al equiparar la belleza de una jardín con la tristeza de decenas, cientos o miles de animales encerrados en uno.

Los animales confinados en zoológicos experimentan y desarrollan patologías físicas y psicológicas muy diversas y graves debido a la carencia de movilidad, de relaciones sociales y de estímulos externos. Los zoológicos son campos de concentración en que están retenidos contra su voluntad por la mera razón de no haber nacidos como ejemplares de la especie hegemónica.

El confinamiento de los animales desemboca en zoocosis. En 1992, Travers creó ese término para aludir a la conducta maniática de aquellos animales confinados en zoológicos. La zoocosis se manifiesta por medio de comportamientos repetitivos o estereotipados.

Los animales con zoocosis suelen presentar una serie de síntomas visibles según la especie: deambular en torno a los límites de su parcela, lamer repetitivamente las paredes o barrotes de la jaula, morder partes de su cuerpo, rascarse constantemente, realizar movimientos de torsión, sujetarse o agarrar objetos presentes e incluso herirse y mutilarse extremidades, entre muchas otras manifestaciones.

Como biólogo, siento una especial tristeza cuando otros profesionales de mi rama incurren en una contradicción de libro al afirmar que un animal debe estar en su hábitat y, al mismo tiempo, justificar que esté en un zoológico. Otros profesionales se limitan a señalar o a estudiar las estereotipias como si el animal fuese máquina que está así por la comida, la compañía o cuatro razones triviales.

La psicología de los animales es tan compleja como la nuestra y a ellos no les basta con un buen trato. Quieren ser libres porque todos poseemos el interés inalienable de movernos y desplazarnos sin que un factor externo nos limite.

¡Derechos Animales ya! - Cuatro osos en un zoológicoFamilias de animales enteras quedan recluidas durante toda su vida para ver humanos pasar alrededor. Cuestionamos su inteligencia, pero deberíamos cuestionar nuestra empatía.

El enfoque erróneo de los bienestaristas

Cuando alguien en nuestros días dice ser «animalista», existe una alta probabilidad de que sea partidario del bienestarismo. Desde múltiples colectivos y organizaciones animalistas se ataca a los zoológicos aduciendo que no logran su objetivo en la conservación de especies o que no velan por el bienestar de los animales confinados. Y yo me pregunto: ¿Acaso si los zoológicos sirviesen para conservar especies entonces sería éticamente correcta su existencia? En absoluto.

Encerrar a un sujeto sin su consentimiento no tiene ninguna justificación posible más allá de la legalidad. Los zoológicos no son más o menos justos según si cumplen las leyes de Bienestar Animal. Como ya se señaló antes, el objetivo de conservar una especie animal no justifica su cautiverio ni aunque se garantizara su bienestar. Aun cuando un animal confinado no sufriera zoocosis, nadie tendría legitimidad para encerrarlo. Lo injusto no radica en las condiciones de la esclavitud; sino en la esclavitud en sí misma.

¡Derechos Animales ya! - Leona en cautividad - Conservación de especies animalesMientras en África se los caza sistemáticamente por dinero u honor tribal, se crían y retienen a leones en cautividad para conservar la especie. ¡Qué paradójico!

Conclusión

Los zoos son centros de explotación animal en que los animales cumplen un propósito estético con que la empresa de turno se beneficia. No existe ninguna diferencia ética con otros lugares en donde se explota a los animales. Al igual que en las granjas, los zoológicos no dudan en inseminar, marcar y asesinar animales cuando no les resulta rentable mantenerlos.

Los animales están injustamente confinados, y padecen enfermedades y trastornos de los que somos culpables como sociedad. Los argumentos proteccionistas y bienestaristas, lejos de acabar con los zoológicos, sólo refuerzan el especismo que genera y deriva en las atrocidades que dichas organizaciones dicen combatir.

Si queremos que los animales sean libres, debemos dejar de centrarnos en cómo los tratan y pasar a enfocarnos en que no tenemos legitimidad para regir las vidas de los animales. Los animales podrán recibir un reconocimiento universal de derechos cuando exista una masa social que deje de participar en su explotación. No basta con dejar de asistir a zoológicos, acuarios y análogos. Para ser justos debemos de abandonar la creencia de que seamos superiores a ellos y respetarlos. Ése —y no otro— es el significado del veganismo.


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