Las falacias dialécticas más comunes para justificar la explotación animal

Falacias contra los Derechos Animales

La dialéctica es en sí el arte de dialogar, argumentar y discutir. Igualmente, también se define como el método de razonar a partir de principios y recibe muy diversas acepciones más. Según mi opinión y como bien sabían los antiguos griegos, dominar esta disciplina requiere una gran capacidad de raciocinio y, sobre todo, una destacada perseverancia. Es una pena que en la actualidad, un mundo dominado por las masas, los debates que tan comúnmente conocemos no hagan sino incurrir en graves errores de argumentación.

Dado que mis conocimientos de filosofía pueden estimarse bastaste limitados y voy aprendiendo con lentitud, mi propósito en esta entrada se resume en señalar y remarcar cuáles son las falacias más habituales usadas por diferentes personas de toda índole y posición para justificar de alguna o en toda medida cierto tipo de explotación animal. ¿Qué espero lograr con estas sencillas indicaciones? Pues que mucha gente concienciada con una ética regida por el principio de igualdad «sepa» qué responder y cómo refutar los argumentos (casi siempre inválidos) lanzados en contra de tales principios.

Con base en mis propias experiencias, citaré aquellos razonamientos falsos que conozco de primera mano con sus respectivos ejemplos ofrecidos por mí. Las definiciones, en cambio, provienen de la Wikipedia. He decidido utilizarlas por su sencillez.

El argumento ad antiquitatem (apelación a la tradición) es una falacia lógica que consiste en afirmar que si algo se ha venido haciendo o creyendo desde antiguo, entonces es que está bien o es verdadero.

Ejemplos:

  • Las carreras de caballos, la doma, los enganches y demás actividades lúdicas o laborales llevan existiendo toda la vida. Por algo será.
  • Las fiestas taurinas y otros festejos con animales se remontan desde la Edad Media.
  • La caza de delfines y ballenas constituye una parte fundamental en cuanto a la cultura de varios pueblos nórdicos.
  • Los humanos siempre hemos utilizado plantas y animales. No es nada nuevo.

 

Refutación: El interés humano ha promovido desde siempre la explotación de animales no humanos para cumplir determinados fines. Estos designios o usos de los nohumanos sólo responden al egoísmo humano y a su visión antropocéntrica. Dado que la naturaleza humana no ha cambiado desde que nos consideramos como tal, resulta esperable que se mantengan muchas prácticas basadas en el utilitarismo. Conlleva igualmente injusticia a otras especies por el mero hecho de no ser humanas (especismo).

El argumento ad consequentiam (dirigido a las consecuencias) es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a las posibles consecuencias negativas o positivas del mismo.

Ejemplos:

  • Si nos oponemos a la industria cinegética se perderán miles de puestos de trabajo.
  • Prohibir las carreras de caballos, la doma, los enganches y demás actividades supondrán una pérdida enorme en la cultura e identidad de un pueblo.

Refutación: Ni la investigación con otros animales es capaz de curar todos las enfermedades o males de nuestra especie ni la ausencia de ésta niega la posibilidad de que en un futuro se desarrollase otro tipo de investigación más efectiva no basada en la explotación animal. Fundamentar la existencia de una industria por el supuesto de mantener puestos de trabajo no asegura realmente que éstos se conserven para siempre; así como la eliminación de ésta no implica que a estos trabajadores no pueda otorgárseles otro puesto con un fin distinto. Un acciones especistas tales como las expuestas arriba se dejen de practicar no significa que la comunidad deba olvidar qué y cómo se hacía; todo ello con el objetivo de asegurar que no se vuelvan a repetir.

La veracidad de un argumento no depende de sus consecuencias al igual que la veracidad de una ley física tampoco depende de sus consecuencias.

El argumento ad ignorantiam (llamada a la ignorancia) es una falacia que consiste en sostener la verdad (o falsedad) de una afirmación alegando que no existe evidencia o prueba de lo contrario, o bien alegando la incapacidad o la negativa de un oponente a presentar pruebas convincentes de lo contrario.

Ejemplos:

  • Como ningún animal habla, ninguno de ellos alcanza una inteligencia cercana a la humana.
  • No se puede demostrar que un animal merezca tener derechos como las personas.
  • Si un caballo no se queja al tirar de un carro o un arado significa que no le importa y no sufre.

Refutación: La inteligencia animal no ha de analizarse según los patrones de nuestras capacidades. Al igual que nosotros no juzgamos nuestra invalidez para volar o ver en el infrarrojo; no es razonable exigirles a aves o serpientes que se comuniquen de una forma y complejidad similares a la humana. Que algún animal sea o no capaz de superar la prueba del espejo no implica que no cuente con conciencia de sí mismo ni que a causa de tal hipótesis poseamos legitimidad para situarla en un peldaño moral inferior.

La última proposición mostrada corresponde con una variante distinguida: falacia de quietismo o de reserva (también llamada «el que calla, otorga»). El argumentador asume que la situación del animal debe de ser satisfactoria, simplemente porque éste no expresa ninguna queja sobre su estado. De que no se queje no se puede inferir que no haya nada que lo moleste, irrite o asuste. De hecho y al igual que ocurre con las personas humanas, puede sentir buenas razones por las que no manifestar ese malestar; por ejemplo, si recibe golpes al reaccionar negativamente ante el trabajo encomendado o a la hora de aparejarlo.

El argumento ad nauseam es una falacia en la que se argumenta a favor de un enunciado mediante su prolongada reiteración, por una o varias personas.La apelación a este argumento implica que alguna de las partes incita a una discusión superflua para escapar de razonamientos que no se pueden contrarrestar, reiterando aspectos discutidos, explicados o refutados con anterioridad.

Ejemplos:

  • En clase enseñan que los animales sólo sirven para satisfacer las necesidades del hombre.
  • Todos dicen que los toros intentan empitonar porque son bravíos por instinto.
  • Los caballos son unos animales que viven como reyes: están bien cuidados y reciben mimos.

Refutación: Que una mentira sea mil veces contada y repetida no la convierte en verdad. En general, todos estos enunciados se conocen típicamente como «prejuicios» o «leyendas urbanas»; así pues y en general, basta con tratarlos según el caso de un modo análogo a como se asumirían en contextos humanos.

El argumento ad populum (dirigido al pueblo) es una falacia que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general, en lugar de al argumento por sí mismo.

Ejemplos:

  • A una vasta cantidad de gente les encanta las carreras de caballos; por tanto, no hay nada de malo.
  • Actividades como la doma o el enganche se justifican porque apasionan a un gran público.
  • Los zoológicos o acuarios son centros muy educativos: los niños siempre desean visitarlos.

Refutación: Que la gente vea con buenos o malos ojos cierta materia no se correlaciona con la justificación de ésta. El «bien» o «mal» ético no están subyugados a la democracia, sino al uso de la razón.

El argumento ad verecundiam o magister dixit es una forma de falacia que consiste en defender algo como verdadero porque quien es citado en el argumento tiene autoridad en la materia.

Ejemplos:

  • La Tierra y los animales pertenecen al hombre y son su recurso porque así lo detalla la Biblia.
  • Si los expertos en equitación aseguran que el caballo no sufre, seguro que es cierto.
  • Creo que los animales no tienen sentimiento porque lo leí en Internet.

Refutación: Ampararse en los dichos o hechos de un ente considerado como autoridad (o considerado así) para respaldar o desaprobar algún argumento carece de validez. Nuestro propio criterio y cordura debiera alejarnos de los infundios o, simplemente, de aquello referido a un escenario ajeno (no extrapolable).


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2 Comentarios

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    Brenan Publicado 08/08/2019 05:31

    Lo correcto no es el producto de la ética, sino del poder. Todas las leyes, mandamientos o doctrinas en cuanto a no hacer a otro lo que no deseáis que se os haga, no tienen ninguna autoridad inherente, sino que la reciben sólo del presidio, de la horca y de la espada. Un hombre verdaderamente libre no tiene la obligación de obedecer ningún mandato, humano o divino. La obediencia a una moral es el signo del degenerado. La desobediencia a cualquier moral es el símbolo del héroe. El poder hace la razón, el y lo débil merece odio y desprecio y nace para ser esclavo de otro mas fuerte.

    • ¡Derechos Animales ya! Publicado 08/08/2019 06:50

      Hola, Brenan. El argumento de que la ética se basa en el poder es muy fácil de rebatir: el poder es relativo y lo relativo no puede convertirse en un principio. ¿Cómo lo mides? Tú puedes sentirte muy poderoso y por eso hablas de que un débil merece ser esclavo, la pregunta es: ¿Según cuál parámetros eres fuerte? Evidencias que dialécticamente eres débil, ¿te esclavizamos?

      Un saludo.

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