¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche

«No sólo es comida y agua», sólo cinismo

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¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche La nueva campaña «No sólo es comida y agua», promovida por la Junta de Andalucía, busca concienciar sobre el abandono de perros y sobre cuestiones animalistas en general. Se da a entender los animales no son juguetes desechables mientras las propias leyes de Bienestar Animal tipifican a los perros y otros animales al mismo nivel que los juguetes y otros objetos.

Introducción

La Junta de Andalucía anunció el pasado 3 de agosto de 2020 la elaboración de una ley de Bienestar Animal para una «tenencia responsable de animales de compañía» [sic]. A fecha presente, en julio de 2021, la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña titulada «No sólo es comida y agua» para promover estas modificaciones legales.

El texto del anuncio oficial señala los siguientes objetivos (la negrita proviene del propio texto citado):

Así, con la nueva ley se promoverá una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa, protección y bienestar en el marco de una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mediante una serie de actuaciones entre las que destacan la prohibición de la tenencia de determinados animales, el objetivo de conseguir el abandono cero y el sacrificio cero, reforzar la necesidad de la identificación y el registro, así como la regulación del control poblacional.

En este artículo quisiera tratar brevemente las propuestas de la campaña, sus fundamentos y motivos. ¿Protege a los perros esta nueva disposición? ¿Reduce los abandonos? ¿Persigue el maltrato animal de alguna forma? ¿Sirve para algo?

La respuesta corta a todas estas preguntas es: No, en absoluto.

La respuesta larga se desglosa en los siguientes apartados.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de perro bebiendo usada en la campaña «No sólo es comida y agua»Fotografía de un perro bebiendo agua usada en la campaña bienestarista titulada «No sólo es comida y agua», organizada por la Junta de Andalucía, para promocionar su nueva ley de Bienestar Animal.

[Fuente de la fotografía]

Esta nueva disposición legal es bienestarista

El texto del anuncio oficial señala los siguientes cambios (la negrita proviene del propio texto citado):

Promover la integración social de los animales a través de la regulación de la circulación, acceso a espacios y transportes públicos y las zonas de esparcimiento, así como las pruebas de socialización y educación básica, regular los centros de atención de los animales de compañía y las actividades de venta y adiestramiento, establecer un régimen para los animales abandonados y perdidos y regular de las colonias felinas y regular la colaboración con los profesionales veterinarios y las entidades de protección de los animales de compañía son otros aspectos que recogerá la nueva normativa.

Estos nuevos cambios legales, anunciados por el Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía, entran en el marco de medidas de Bienestar Animal. Esto significa que estas leyes buscan, hipotéticamente, incrementar el bienestar de los perros ante aquellas situaciones que dispone la sociedad o el propio estado; sin actuar, en ningún caso, sobre las causas originales de la situación ni amparar una defensa justa de las víctimas implicadas.

Nuestra sociedad actual no maneja conceptos de Derecho que le permitan entender la diferencia crucial entre Derechos Animales y Bienestar Animal, entre defender los derechos de un sujeto y defender el bienestar de un sujeto. No tiene nada que ver ser un sujeto ante la ley (como se nos reconoce a los humanos) que ser un objeto ante la ley (como se reconoce a los demás animales).

Como se ha explicado en otros artículos, ninguna ley de Bienestar Animal contempla el bienestar real de los animales; sino aquellos intereses que distintos humanos —personas físicas o jurídicas— tienen depositados sobre los mismos. Tanto empresarios como ciudadanos de a pie tienen un interés personal en que la gestión de los perros y otros animales en Andalucía se practique de cierta manera para perpetuar un negocio legalizado y minimizar los conflictos acontecidos por la crianza y compra-venta ilegales, el abandono, las carreras o las peleas de perros, entre otros.

Esta nueva disposición no cambia sustancialmente la situación legal de los perros u otros animales en Andalucía ni contempla medidas relevantes que logren acabar con los sacrificios, el abandono de perros y otras injusticias que padecen éstos y otros animales. La postura de estas nuevas leyes es meralmente superficial y regulacionista.

¡Derechos Animales ya - Perro de cazaPerro explotado para actividades cinegéticas. Para la Junta de Andalucía y otros expertos bienestaristas, este animal sólo necesita comida y agua para servir a sus amos hasta el fin de sus días tras una muerte legalizada («eutanasia»).

¿Por qué la nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales?

La razón fundamental, y más obvia para quien entienda de Derecho, de por qué esta nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales está en que estas leyes parten desde el marco antropocéntrico de que los perros y otros animales son bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— a los que les basta con un trato «adecuado» —aquel trato que el ser humano estime como adecuado según las disposiciones legales y su valoración sobre las mismas— para ser sometidos, explotados y asesinados (sacrificados).

Al igual que la sociedad en su conjunto, los expertos involucrados en la creación y modificaciones de estas leyes presentan una mentalidad bienestarista. Esto significa que consideran a los animales como seres inferiores que existen para servirnos de algún modo y cuya responsabilidad para con ellos se limita a reducir aquellos daños causados que no conduzcan a un beneficio personal o colectivo. El bienestarismo es la ideología utilitarista clásica aplicada a animales.

Resulta bastante obvio que mucha gente desea lo mejor para los perros y otros animales, sin embargo, estas mismas personas no se han cuestionado que, por mucho amor o sentimientos que expresen hacia ellos, no los valora ni defienden legalmente como lo haría con un ser humano. Esto se debe al especismo, el prejuicio moral más extendido, por delante del racismo, el sexismo y la homofobia.

Ni la sociedad ni los expertos del Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía cuestionan siquiera qué legitimidad tenemos los humanos para catalogar a otros animales como «animales de compañía». Ningún animal nace en el mundo con un precio o un crotal en la oreja; somos los humanos quienes así clasificamos a los demás animales con quienes compartimos el planeta según nuestros intereses antropocéntricos. Si no cuestionamos primero nuestras creencias básicas se vuelve imposible lograr cambios legales que sean justos para una víctima en cuestión.

Ese señalamiento me recuerda al capítulo de «Un incidente propio del comercio legítimo», de la novela «La cabaña de tío Tom», un ejemplo magnífico de cómo los legisladores van introduciendo pequeños cambios legales para tranquilizar la conciencia de quienes se dedican a comprar y a tener esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Perritos en una cestaLa campaña bienestarista «No sólo es comida y agua» pone énfasis en la necesidad de prevenir el abandono y el maltrato animal mientras promueve y valida la misma mentalidad y las mismas prácticas que conducen hacia el abandono de animales y al maltrato animal.

La campaña «No sólo es comida y agua» incurre en un cinismo estratosférico

La nueva campaña «No sólo es comida y agua», orquestada por la Junta de Andalucía, supone el destino de unos 250.000€ de nuestros impuestos para promover un bienestarismo institucional basado en un cinismo estratosférico. Sólo de esta forma cabe definir el enfoque y el lenguaje utilizado en esta campaña. El título original no contiene una tilde en «solo» y aparece como «No solo es comida y agua», pero yo soy reacio a adoptar cambios ortográficos que dirigen a anfibologías.

Aparecen distintas fotos de perros con caras dulces o suplicantes y figura el mensaje «No sólo es comida y agua», en alusión a que un perro tiene mayores necesidades y merece buenos cuidados. El mensaje está bien, el problema viene cuando los cambios legales y el trasfondo de la normativa promueven todo lo contrario.

  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la cría industrial de perros en naves en donde sólo se les proporciona comida, agua y un potro para facilitar la cubrición, y otras herramientas de coacción para recoger el semen de los machos e inseminar a las hembras.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue sacrificando desde decenas a centenares de perros al día en perreras y otros centros que así los tienen hasta el día en que los sacrifican.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la explotación de perros, por parte de particulares o de centros en donde sólo se les proporciona comida y agua mientras están sanos y fuertes para cumplir con el fin que se ha dispuesto para ellos: perros explotados en caza, por la policía o por invidentes.
  • Y lo más importante: se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía olvida que los perros y otros animales poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. La Junta de Andalucía sigue permitiendo el sacrificio y promueve la explotación animal, cautividad de animales y amputación de órganos en beneficio del ser humano. Irónicamente, la ideología bienestarista dice velar por el bienestar de los animales mientras ningunea olímpicamente sus intereses más básicos.

De entre todos los objetivos mencionados, la campaña «No sólo es comida y agua» busca, supuestamente, concienciar sobre el abandono de perros. Se vuelve imposible y contradictorio organizar una campaña contra el abandono mientras sea legal la compra-venta de animales. Es precisamente la compra-venta legal de animales la que conlleva casi la totalidad de los abandonos.

Si un animal tiene un valor mercantil y cualquiera puede poseerlo, su propietario puede estimar, en cualquier momento, que le resulta más rentable deshacerse de su producto o mercancía que quedárselo. Se cosifica a los animales y, después, por arte de magia, se crea una regulación para impedir una consecuencia lógica de que los animales sean legalmente propiedades: el desechamiento.

Asimismo, cabe resaltar que la Junta de Andalucía se opone al abandono —al igual que ante otros temas proteccionistas como la extinción de especies o la caza furtiva porque conlleva accidentes, perjuicios y situaciones degradables para los humanos. A modo de ejemplo, a nuestras instituciones no les importa el lince ibérico porque sea un animal que siente y padece, sino porque puede usarlo como símbolo de una especie autóctona y lograr, algún día, ganar dinero a su costa organizando safaris. En nuestra sociedad no importan los animales por lo que son, sino según para qué sirven. Entender esto es esencial para comprender todo lo demás.

Este valor relativo permite que, en cualquier centro veterinario puede sacrificarse legalmente cualquier animal sano si su propietario así lo desea. Por tanto, de vuelta al origen, cualquier medida de Bienestar Animal únicamente persigue amparar el bienestar de quienes explotan animales o se preocupan por ellos mientras participan de la misma injusticia.

¡Derechos Animales ya! - Perros de razaLa sociedad general parece convencida de que se preocupa por los animales mientras sólo los ve como objetos seleccionables por sus caracteres (razas) que sirven para un propósito determinado. Dicha mentalidad desemboca en todas las injusticias que padecen los animales, no sólo los perros.

La manipulación mediante el lenguaje y la simbología

Otro aspecto llamativo podemos observarlo en el lenguaje empleado en la nota. Se emplean expresiones típicas de las políticas posmodernas: «concepción inclusiva de los animales en la sociedad» o «integración social de los animales», ambas con un significado similar. Si con ello no bastase, en los carteles publicitarios de la campaña «No sólo es comida y agua» figura un logo de un perro y gato rodeados por el lema «Bienestar y protección animal».

Los sellos de bienestar animal están tan a la orden del día que, sin tapujos, el gobierno autonómico utiliza los mismos lemas que utilizan las empresas ganaderas por la mano de Aenor para certificar que sus vacas no sufrieron tanto como podrían haberlo hecho. No se requiere mucha imaginación para ver de dónde vienen los tiros.

En ciertos carteles, el lema de la campaña y su logo vienen acompañados de un enunciado que dice: «Es una vida que implica cuidados, esfuerzos y cumplir unas normas» (la negrita viene en el texto). Una manera habitual de eludir el hecho de que los animales son sujetos está en nombrarlos simplemente como «vidas». La campaña habla de «esfuerzos» y de «cumplir unas normas» cuando tales esfuerzos y normas se reducen a darles lo mínimo necesario para que puedan seguir viviendo y siendo utilizados como objetos.

Esta campaña de «No sólo es comida y agua» presenta la situación actual como si los perros y otros animales fueran un colectivo marginado al que favorecer. Los animales no pertenecen a nuestra sociedad; son esclavos en la misma. Resulta muy cínico afirmar que estos cambios legales buscan una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mientras se los tipifica legalmente como esclavos de compañía y se establecen procedimientos contrarios a los Derechos Animales.

Este lenguaje, de márketing, supone un ejemplo cotidiano de cómo el gobierno autonómico y nacional pretende acercarse a la mentalidad bienestarista e inconsistente de una gran masa social movida sentimentalmente por el maltrato animal; pero que no tiene conocimiento o interés en ser consecuente con sus acciones por una inculcación desde la infancia.

¡Derechos Animales ya! - Perro utilizado como guardián de una fincaSi entendemos que, científicamente, los animales valoran su vida, libertad e integridad, las leyes deberían amparar la vida, libertad e integridad de los animales. Se denominan leyes bienestaristas a aquéllas que únicamente contemplan algunas necesidades de los animales en la medida en que su satisfacción coincida con los intereses humanos.

Conclusión

Esta nueva ley de Bienestar Animal se promociona mediante una campaña que perpetúa y asienta más la explotación legalizada de los perros y de otros animales. No debemos ser complacientes ni pensar que esta campaña de «No sólo es comida y agua» tenga utilidad alguna para cambiar la realidad de estas víctimas.

Hay muchos otros animales a los que sólo se los tiene a base de comida y agua para que engorden o duren el tiempo suficiente para ser útiles. Para colmo, la normativa incluye un fomento de la tauromaquia, de las escuelas taurinas, la caza a las escuelas, las rehalas como bien de interés cultural y un largo etcétera.

Varias organizaciones animalistas y antitaurinas han denunciado estos hechos. No obstante, se vuelve imposible aspirar a unos cambios legales realmente importantes si la mayoría de los animalistas sólo se preocupan por el bienestar de algunos animales mientras no dudan en asistir a zoológicos, acuarios, delfinarios, circos con animales, etc. o participar en la crianza, explotación y asesinato de otros animales (vacas, pollos, cerdos, etc.) ni tiene interés en conocer qué son los Derechos Animales y por qué éstos no se limitan al Bienestar Animal.

La única manera de ser justos con los animales y de defenderlos es empezando por dejar de percibir a los animales como seres inferiores que existen para servirnos y dejando de participar en toda forma de explotación animal. Este posicionamiento ético se llama veganismo y es la base de los Derechos Animales.

Todo el mundo puede oponerse con facilidad al abandono de perros o al maltrato animal porque estas posturas no exigen ningún sacrificio ni cambio en la práctica. Todo el mundo puede estar en contra fácilmente de aquellos daños que no le benefician. Resulta mucho más complicado entender que no tenemos derecho a aprovecharnos de los animales ni a causarles un daño que nos beneficie por medio de la alimentación, vestimenta, recreación, etc.

Toda forma de explotación animal es injusta y evitable, si así lo queremos. La sociedad general no se ha planteado, mayoritariamente, esta base esencial y los políticos sólo devuelven al pueblo la misma hipocresía que en éste se genera.

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Fotografia Adrian Lopez Galera pequena

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.