Partido Vegano - Los juguetes y la educación especista

Los juguetes y la educación especista

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Partido Vegano - Los juguetes y la educación especistaLos juguetes puedan actuar como instrumento para promover una educación especista. Entendemos que un juguete favorece el especismo cuando representa el dominio humano sobre los animales o un contexto en que normaliza su esclavitud, confinamiento, etc.

Los juguetes pueden normalizar el especismo

El Partido Vegano desea condenar una vez más el prejuicio especista y su origen en el adoctrinamiento infantil.

Al igual que el racismo o el sexismo se originan por la inculcación de creencias sexistas y racistas en los menores, la existencia del especismo, otro prejuicio más arraigado, se debe a la transmisión intergeneracional de la creencia de que está bien discriminar a otros por ser de una especie distinta.

Existen medios muy diversos por los que puede transmitirse el especismo y otros prejuicios. Entre éstos, destaca el papel de los juegos y de los juguetes. En los juguetes se produce una recreación del especismo y una normalización de la explotación animal y la esclavitud a la que tenemos sometidos a los animales.

En los humanos, como en otros animales, el juego desempeña un papel crucial en el aprendizaje de las crías y en el establecimiento de uniones afectivas dentro de la familia, manada o grupo. Según su naturaleza, pueden diferenciarse los juegos físicos (en que predominan el desarrollo de funciones motrices) y los juegos simbólicos (en que predominan la recreación de una acción o pensamiento).

De esta manera, los juguetes que representan animales tienen la función tanto de enseñar la existencia o particularidades de tales entes como de recrear nuestra actitud y relaciones reales hacia los animales representados. A raíz de que nuestra especie mantiene con los animales una relación depredadora y parasitista, los juguetes creados en nuestro contexto cultural tenderán a transmitir aquellos prejuicios especistas que conforman nuestra cultura.

Si educamos y nos educan en que los animales tienen —o deben tener— un fin para nosotros, entonces cualquier apetito nuestro, por muy trivial y aberrante que fuere, pasa ser justificable en nuestra mente. Por tanto, no cabe extrañarse de que se cometa toda clase de violencia hacia los animales mientras una sociedad especista sigue transmitiendo el especismo a sus hijos mediante juguetes especistas.

Respecto a la inculcación de la educación especista en la infancia, el activista Samuel Guerrero Azañedo ejerce un magnífico papel como educador y promotor de una educación primaria centrada en los valores y el respeto hacia todos los animales.

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Adrián López Galera

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.