El lobo ibérico, la ganadería y el especismo animalista

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Fotografía de tres lobos ibéricos (Canis Lupus Signatus)El lobo ibérico es un habitante de las sierras españolas al que no quieren los ganaderos. Nuestra especie extermina a quienes compiten por los recursos.

En esta entrada disertaré muy brevemente sobre nuestros actos dirigidos hacia otras especies animales según sus condiciones tróficas y me centraré en el caso del lobo ibérico como ejemplo de injusticias análogas a lo largo del mundo por causa de la cosificación animal.

Usamos nuestra capacidad de discriminación para la explotación

Por regla general, nuestra especie aplica dos estrategias genéricas hacia otros animales según las relaciones que establezcan con nosotros. Para entender mejor estos aspectos simplificados recomiendo leer acerca del concepto de nicho ecológico. El origen de este fenómeno radica en el hecho de que los animales no humanos se perciben como simples recursos semovientes a nuestra disposición debido a una transmisión cultural.

Si actúan como depredadores o competidores por los mismos recursos, nuestras maniobras van encaminadas hacia el exterminio y control (lo cual también constituye una forma de explotación animal). En este apartado informal no solamente se incluyen grandes mamíferos predadores muy conocidos y los mal llamados «oportunistas»; sino también el vasto grupo de los insectos y otros clados que en algún momento y lugar supongan una merma de nuestros intereses particulares o colectivos.

Conforme la demografía humana ha ido extendiéndose, hemos llevado a la extinción a varias especies y actualmente dejamos a muchas otras con un futuro incierto por el simple motivo de que nos conviene su inexistencia (al menos, en estado salvaje y libre). La lista de casos resulta espeluznante, sobre todo, en vertebrados: zorros, lobos, osos, leones, panteras, orcas, cocodrilos, tiburones, etc. Entre éstas, también cabe señalar aquellas especies cuyo hábitat se ha visto desplazado y a las cuales luego señalamos como perjudiciales: ratas, cucarachas, etc.

Si no establecen relaciones negativas con nuestra especie (no nos perjudican desde nuestro punto de vista) o simplemente no coincidimos en el mismo espacio, intentamos coartar su libertadexplotarlas de todas formas posibles para nuestro beneficio. El grueso de los animales no humanos se sitúa en esta sección.

La ironía de los ganaderos hacia los lobos

En el norte de España y sierras de la Meseta Central se sitúan los últimos reductos del lobo ibérico (Canis lupus signatus), una subespecie endémica de la península ibérica, que antaño recorría las serranías, montes y dehesas sin la presencia y opresión del ser humano. Hace miles de años, sus poblaciones eran mucho más abundantes junto con las de osos y otros carnívoros de menor tamaño.

Sólo en una sociedad humana terriblemente antropocéntrica e hipócrita cabría imaginar que alguien señalara a ciertos animales no humanos (amorales) como culpables de realizar acciones equivalentes a las suyas. Únicamente en un sistema falto de autocrítica y madurez cupiera esperar noticias carentes de una lógica elemental:

¡Nos están masacrando los corderos!

El activista Igor Sanz, tal y como practica a menudo, aprovechó la redacción para criticar la mayúscula hipocresía de los ganaderos y la solución que se niegan a aceptar incluso desde sectores animalistas:

Trágicas ironías de la vida. Los explotadores de animales tratando de generar empatía hacia sus propias víctimas. Nos piden preocuparnos por su «bienestar», y nos relatan lo duro que es ver «agonizando» a animales a quienes se ha criado «con todo el cariño». Eso no les impide, sin embargo, reconocer que los crían para llevarlos al matadero. Será que allí no agonizan ni sufren, como sí lo hacen a manos de los lobos. «Nos están masacrando los terneros», dicen respecto a los cánidos; «y queremos ser nosotros los únicos que los masacremos», les ha faltado añadir. El culmen de este despropósito de cotas históricas se alcanza al referir la impresión de que los lobos «matan por placer». ¡Qué horror! ¡Matar a otros animales por placer! Los humanos matamos diariamente a millones de animales sólo por el placer de consumirlos; pero si lo hacemos nosotros está bien, claro… A mí se me ocurre una solución efectiva a este problema: dejar de criar animales nohumanos. Así los ganaderos ya no tendrán problemas con los lobos y las ovejas y las vacas dejarán de sufrir y agonizar definitivamente.

Es deplorable, aborrecible, deleznable y detestable que en pleno siglo XXI y tras miles de años transcurridos desde el establecimiento de las primeras sociedades humanas no hayamos todavía asumido el principio de igualdad como una máxima ética sin importar quién sea el sujeto.

Si continúa la gestión actual, el lobo ibérico terminará sus días en compañía del lince ibérico.

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Adrián López Galera

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.