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Soluciones materialistas a los problemas del mundo

Perro tras unas rejas.
¡Derechos Animales ya! - Perro tras unas rejas - Soluciones materialistas a los problemas del mundo
En muchas ocasiones, la sociedad nos exige respuestas a sus problemas cotidianos con los animales. La defensa de los Derechos Animales requiere soluciones materialistas además de teóricas.

Introducción

Cuando los veganos realizamos activismo por los Derechos Animales, a menudo nos preguntan cómo solucionaríamos los diversos problemas del mundo. Al igual que en la política, la sociedad busca respuestas fáciles, rápidas y cómodas sin entender siquiera el problema ni estudiar las consecuencias de las soluciones propuestas.

En esta entrada quisiera hablar sobre la importancia de conocer la progresión cronológica de los fenómenos sociales y ecológicos que detonan conflictos entre humanos y otros animales con el fin de determinar soluciones reales que solventen dichos problemas de una forma absoluta y no condicionada por intereses políticos actuales.

Denominados «soluciones materialistas» a aquéllas que, partiendo de la ética y de la realidad presente, buscan brindar una solución lo más justa y viable para las partes implicadas.

¡Derechos Animales ya! - Mujer con una ardilla en brazos

Ser feliz y preocuparse por los problemas de uno mismo está bien en la medida en que nuestras acciones no repercutan sobre los demás. Si nuestras acciones causan víctimas, tenemos la obligación moral de prevenirlas y de buscar alternativas más justas para todos.

El desinterés por conocer el origen de los problemas del mundo

Gran parte de los graves sucesos que atañen a la sociedad, en su conjunto, se debe a un desinterés manifiesto por conocer cuándo y por qué empezó a gestarse una situación de conflicto o perjuicio. Pocos pensadores de nuestro mundo moderno muestran algún interés por investigar la causa de conflictos entre humanos para promover distintos enfoques y acciones políticas en tal sentido, ya fuere con mayor o menor acierto. Y, cuando lo hacen, los intelectuales suelen adoptar un pensamiento antropocéntrico, como sucede en el caso de Lucy Rees o Frédéric Lenoir.

Los movimientos posmodernos y las corrientes actuales del feminismo suponen el contrapunto a un fenómeno histórico entre la lógica y el dogmatismo: hay quienes buscan solucionar los problemas del mundo mediante el razonamiento de sus causas y otros que optan por enceguecerse en sus hipótesis y presupuestos para buscar soluciones que no tienen relación causal con el origen de las mismas.

En lo tocante al activismo vegano, cuando los activistas describimos situaciones de injusticia, brutalidad y aberraciones cometidas por nuestra especie contra otros animales, la mayor parte de la sociedad incurre en el doble error de exigirnos soluciones prácticas y útiles para ellos a la par que no muestran menor incentivo en razonar o investigar por qué hemos llegados hasta este punto.

Con extrema frecuencia se ponen sobre la mesa problemas tales como el abandono de animales, el ataque jabalíes, las mordidas de lobos, el atropello de «especies protegidas», o los perjuicios derivados de «plagas» que arrasan cultivos. ¿Cómo un vegano solucionaría estos problemas? ¿Por qué no pegar tiros a unos, encerrar en zoológicos a otros y envenenar a los terceros?

¡Derechos Animales ya! - Mujer besa la frente de un poni

Cualquier propietario de un animal que tenga cierta sensibilidad puede sentir afecto y considerar justo su trato hacia ellos. Sin embargo, un desconocimiento de sus acciones y de las leyes puede desembocar en que sus animales y muchos otros padezcan toda clase de injusticias.

El desinterés por conocer las consecuencias de nuestros actos

Ante la falta de formación e interés, el grueso de la gente se vuelve propensa a delegar su responsabilidad moral en terceros. Cual esclavos y desprovistos de conciencia, se empecinan en creer en las soluciones fáciles y cómodas que proponen los políticos, quienes se enfocan en engañar y aprovecharse de esta ignorancia colectiva por intereses personales mientras hacen creer que ayudan o solventan algún problema o injusticia antes citada.

Del mismo modo, la gente suele confiar ciegamente en las ONG porque, en su mayoría, las perciben como buenas y necesarias. Aunque esto puede ser cierto en unos casos, en otros sólo se consigue perpetuar a auténticos parásitos sin escrúpulos.

Volviendo al caso de los animales y sus conflictos con los humanos, las organizaciones animalistas se limitan a proponer supuestas soluciones meramente propagandísticas que les permita moderar, o incluso agravar, un problema mientras extraen y perpetúan un rédito económico. Esto lo he comentado expresamente en artículos sobre las campañas animalistas, su discriminación explícita entre animales y la justificación de prácticas aberrantes, como el asesinato de perros y gatos abandonados, que contradicen todo aquello por lo que afirman luchar.

De vuelta con los ejemplos citados, la sociedad no se plantea siquiera que tales acciones puedan causarle estragos a sí misma: cazar animales a escopeta provoca una terrible cantidad de víctimas colaterales, capturar y apresar animales de por vida no soluciona, sino que agudiza, la extinción de especies y usar veneno para matar a unos animales pueden conducir a que uno se envenene, activa o pasivamente, por su propio veneno.

Éstas son, de hecho, las consecuencias más evidentes y fáciles de entender para un mundo poblado por humanos apenas si alcanzan a mirarse sus propios ombligos y que, en desprecio a las vidas de los animales, atentan contra las suyas propias y las de sus vecinos. Lejos de solucionar el problema, lo agravan y cometen errores, tanto prácticos como éticos, muy graves.

¡Derechos Animales ya! - Niña abraza un león - Conflictos entre humanos y animales
Los activistas veganos no pretendemos crear un edén bíblico ni perseguimos fantasías utópicas. Defender los Derechos Animales significa conseguir un modo de vida en que los humanos podamos satisfacer todas nuestras necesidades sin que ningún animal se vea perjudicado por ello. En la medida de lo posible debemos evitar conflictos y potenciales peligro utilizando nuestra supuesta mayor inteligencia.

Los activistas veganos ofrecemos soluciones materialistas

Una vez detallado el contexto actual, siempre que un activista vegano habla sobre la injusticia de cazar jabalíes con una escopeta desde un helicóptero, o lo injusto de meter animales en zoológicos y acuarios, o de asesinar brutalmente a cualquier especie catalogada como «plaga», rápidamente nos exigen soluciones alternativas.

El planteamiento está claro: ellos asumen dogmáticamente que cuanto hacen ellos u otra gente está bien por defecto y nosotros debemos no sólo demostrar que tales acciones no sean correctas; sino también darles una alternativa que superen los hipotéticos beneficios personales y antropocéntricos de las prácticas efectuadas hasta el momento.

En estas situaciones, tan comunes, el activista intenta explicar la existencia y fundamento de soluciones a estos conflictos para evitar la explotación, muerte y sufrimiento innecesario de animales. A pesar de ello, nuestro esfuerzo cae en saco roto.

Cuando los oyentes empiezan a oír conceptos como «ética», «lógica» y «justicia» pasan a desviar el debate para lanzar argumentos y falacias dialécticas sobre el relativismo moral. Afirman entonces que cada quien tiene una ética y unas costumbres igualmente respetables y que, por tanto, las soluciones que ellos emplean son, de partida, tan buenas o mejores que las nuestras.

Parece de perogrullo que si sus hipotéticas soluciones no solucionan el problema (motivo por el cual existe siquiera dicho debate), ya no son igual de buenas. Y también resulta evidente que, si habláramos de seres humanos, nadie alegaría que aquello de asesinar, violar o incurrir en la ablación de clítoris pueda ser justo o justo según la opinión de cada uno. Aun así, están decididor a afirmar que «no es lo mismo» cuando nos referimos a «animales» (el ser humano es un animal) sin saber siquiera ofrecer una respuesta. Esto es la evidencia básica de un prejuicio.

Es decir, la sociedad confunde los conceptos de «leyes», «costumbres» y «ética» para formar un maremágnum de pseudoargumentaciones con que procuran defender un statu quo que les beneficie. Desde antes de los romanos, se confunden las costumbres con la legitimidad de dichas costumbres.

¡Derechos Animales ya! - Mujer frente a tiburón - Conflictos entre humanos y animales

La mayoría de los conflictos entre humanos y animales provienen de la desinformación, la indiferencia y el prejuicio antropocéntrico de que todos nuestros deseos deben prevalecer sobre los animales y sus vidas. Para evitar situaciones desagradables se requiere un cambio de mentalidad y nuevas leyes que también consideren las necesidades de los animales.

Algunos problemas de la actualidad que atañen a humanos y animales

Para que esta entrada no se tome como una mera disertación teórica, daré un espacio en este epígrafe con objeto de resumir posibles soluciones materialistas (lo más ajustadas a la justicia y a la viabilidad) a conflictos entre humanos y animales.

Nuevamente, como se indica en el párrafo introductorio, para hallar la mejor solución a un problema se requiere estudiar concienzudamente su origen y las consecuencias de nuestras acciones. En términos generales, todos los conflictos entre humanos y animales basados en la cercanía, presencia o abundancia de unos y otros derivan de tres fenómenos interrelacionados: la población humana, la domesticación y el exterminio.

  • Población humana: El ser humano cría animales artificialmente según la demanda. Conforme aumenta la población humana, una mayor cantidad de animales son traídos al mundo para terminar en un matadero o acabar en mitad de una carretera. Lo primero causa un impacto abismal en el medio ambiente y una transformación de los hábitats naturales que, a su vez, fomenta un incremento exponencial de ciertos animales por medio de los monocultivos. Y lo segundo supone un acto cruel y egoísta por el cual les damos una vida miserable a cientos de miles de animales igualmente inocentes. La domesticación del perro y sus mitos asociados forman parte de la mitología (o imaginario) del especista promedio.
  • Domesticación: El ser humano ha ido domesticando aquellos animales que le eran útiles para alimentación, trabajo y otros servicios. Esto ha diversificado el número de razas o variedades en numerosas especies y modificado su adaptación a los hábitats naturales.
  • Exterminio: El ser humano, para favorecer su propio crecimiento y de sus animales esclavizados, ha ido exterminando a aquellos animales que no podía o no le servía domesticar, sobre todo, animales carnívoros. Esto ha desembocado en que los hábitats naturales estén desequilibrados.
¡Derechos Animales ya! - Ganadero acompaña una vaca

Los ganaderos y otros explotadores de animales son seres humanos que han desarrollado su modo de vida sobre la explotación y asesinato de animales por motivos económicos. Ellos, como los demás humanos, deben hacerse responsables de sus acciones y no hacerles a otros lo que no quisieran para sí mismos.

Soluciones materialistas para los problemas del mundo

Con estas premisas, bien estudiadas ya, sobre la mesa. ¿Cuáles soluciones proponen aquellos expertos que, a su vez, buscan aunar los intereses humanos con la justicia que también merecen los animales?

Sobre el papel es muy sencillo:

  • Evitar la sobrepoblación humana: Si hay menos humanos en el mundo, necesitaremos menos espacio y recursos, y habrá menos conflictos derivados de la presencia de otros animales y de la competencia que ejercen con nosotros. ¿Es científicamente viable reducir la población humana? Sí, pero la gente prefiere reproducirse cuanto guste sin ninguna planificación ni conciencia al respecto.
  • Dejar de domesticar animales: Si el ser humano deja de criar animales artificialmente, del modo y para el propósito que fuere, no habría millones de animales dependientes, abandonados e incapaces de valerse por sí mismos. Esto implica dejar de explotar animales y, por ende, abolir la ganadería. ¿Es científicamente viable dejar de domesticar animales? Sí, pero la gente prefiere seguir criando, comprando y vendiendo animales como forma de negocio o para suplir alguna necesidad, afición o deseo cosificador.
  • No exterminar animales: Si el ser humano dejara de exterminar animales, los medios naturales podrían aurregularse. Así ocurría porque la existencia de predadores como los lobos evitaría que las poblaciones de jabalíes, entre otros, excedieran unos límites adecuados. ¿Es científicamente viable dejar de domesticar animales? Sí, pero la gente prefiere matar animales que les estorban que reducir su población o dejar de domesticar animales. Así pues, se los usa cual chivos expiatorios de una problemática de la que sólo el ser humano es el único responsable.

¿Dónde está el problema? Pues que no se trata de que no haya otras soluciones o de que los veganos no ofrezcamos esas maravillosas «soluciones materialistas» que todo el mundo persigue. Se trata, simplemente, de que las soluciones reales y necesarias exigen un cambio y transformación radicales de nuestra mentalidad y de nuestro sistema productivo.

La sociedad, debido a sus sesgos y otros factores, no tiene ningún interés en aplicar las soluciones que se necesitan y se optan por parches rápidos y baratos.

¡Derechos Animales ya! - Perspectiva de humanos y animales

El mundo se conforma de la suma de acciones individuales. Debemos hacer lo correcto y no exigir a los demás que solucionen nuestros problemas, especialmente, cuando no los entendemos ni queremos asumir ninguna responsabilidad por nuestras acciones.

Conclusiones

Se da la paradoja de que la sociedad nos exige soluciones fáciles, rápidas y cómodas para ellos cuando existe algún conflicto con animales. Y, al mismo tiempo, a pesar de que estamos dispuestos a darlas y a explicarlas en profundidad, ellos no están dispuestos a aceptarlas porque no les convienen.

Entonces, la pregunta es: ¿La sociedad persigue realmente solucionar sus problemas o vivir tranquilamente como si los hubieran solucionado? Por experiencia, muy pocos, en cualquier ámbito, buscan resolver un problema en su totalidad y se conforman con que no les salpique.

Dada la mentalidad pragmática y utilitarista, muy dominantes entre nuestra población, a la mayoría de la humanidad no le importa que su vecino esté jodido mientras ellos mismos no se vean afectados, aun cuando puedan estar en cualquier momento. Y, por supuesto, aun menos les importa cuando se trata de meros «animales».

No sirve de nada que grandes autores y especialistas hayan estudiado y planteado durante décadas cómo solucionar, de forma real y efectiva,, porque la sociedad no tiene ni tendrá ningún interés por solucionar tales problemas sin aceptar el más mínimo inconveniente. Las soluciones reales y efectivas ya existen desde hace décadas, pero no se aplican porque la propia sociedad no quiere y los políticos se proponen complacer a una mayoría formada por gente ignorante e indiferente.

Esta actitud inmadura y cínica no hace sino agravar los problemas y condenar a todas las víctimas implicadas, tanto humanos como animales. El veganismo puede cambia el mundo a mejor si la gente así lo quiere.