¡Derechos Animales ya! - Hombre va a morir por fumar

El tabaquismo y los Derechos Animales

¡Difunde!

¡Derechos Animales ya! - Hombre va a morir por fumar - Tabaquismo - Fumar mataFumar mata: consume a un fumador hasta la muerte. El tabaquismo —fumar tabaco— es la mayor adicción de nuestro tiempo y una de las más perniciosas.

Introducción

Mucho se dice y se escribe a diario sobre el consumo de tabaco. La forma más común de consumirlo —y la menos ética— es por vía respiratoria al fumarlo. Cuando se habla sobre el tabaquismo y los efectos del tabaco, libros, manuales y medios de comunicación suelen enfocarse en el propio individuo, recogen testimonios diversos, dan consejos médicos y un largo etcétera. Sin embargo, no cuestionan, casi nunca, sus implicaciones éticas.

En este artículo voy a condenar tajantemente, sin medias tintas, el tabaquismo como adicción del ser humano que daña, con intención o sin ella, al propio sujeto y a quienes lo rodean. En especial, dado que este blog trata sobre veganismo y Derechos Animales, haré una mención específica sobre la moralidad de fumar delante de animales, en similitud con hacerlo en la proximidad de niños y otros menores de edad, y los efectos indirectos del consumo de tabaco en relación a la experimentación con animales.

¡Derechos Animales ya! - Cigarrillo consumiéndose - Fumar tabacoUn cigarrillo se consume por el fuego y, al mismo tiempo, consume la vida del fumador y de quienes los rodean.

El tabaquismo y la falacia de la decisión personal

Antes que nada, no tendría sentido plasmar argumentos contra el tabaquismo si primero no se concreta el límite del debate y se derruye el eje central —y falaz— de quienes defienden dicho acto. La acción de fumar tabaco está generalizada y recibe, a menudo, las mismos argumentos paupérrimos que se esgrimen para excusar el consumo de carne y otras formas de explotación animal.

El consumo de tabaco puede ser mínimamente aceptable cuando una persona adulta lo realiza en un ambiente privado y no emana humos o vapores que fueren dañinos para otros.

Hay quienes, en un vano intento por dotar de legitimidad a sus acciones, apelan a la falacia de la decisión personal. Ésta consiste en alegar que algo es correcto o legítimo porque, simplemente, responde al libre albedrío de quien ejecuta la acción; sin considerar los efectos de tal acción sobre otros sujetos. De hecho, una manera de negar la importancia de considerar a terceros radica, en el caso de los animales, en negarlos también como sujetos merecedores de derechos.

La falacia de la decisión personal se resume en su propio epítome: «Hago lo que me da la gana porque me da la gana». Y lleva al corolario de: «Robo si me apetece; violo si me apetece y mato si me apetece». En ella incurren, obviamente, quienes gritan a los cuatro vientos que fuman porque «están en su derecho» o que asesinan animales por un tanto de lo mismo.

Las acciones que perjudican a terceros no son personales y los animales son, moralmente, personas. Donde se vierten falacias no hay discusión. Punto.

¡Derechos Animales ya! - Cajetilla de cigarrillosEl tabaquismo es un vicio innecesario, perjudicial, destructivo y contaminante.

¿Por qué fumar tabaco es contrario a la ética y a los Derechos Animales?

Por tres razones principales:

  • Fumar siempre, y sin excepción, perjudica al propio fumador y a quienes lo rodeen, ya esté en un espacio abierto o cerrado, ya fuere un fumador esporádico o un carretero. No creo que, a estas alturas del asunto, sea necesario añadir referencias científicas sobre los efectos del tabaco sobre la salud. Aun así, aquí dejo un enlace de la OMS sobre el tabaco. Según éste, las advertencias sanitarias gráficas funcionan. Por los datos que he obtenido en España (citados más abajo), debo disentir al considerar que se trata de una reducción bastante escasa.
  • Fumar implica financiar pruebas y experimentos sobre animales para analizar la toxicidad de las sustancias contenidas en los cigarrillos. Ser fumador equivale a promover y financiar, indirectamente, la perpetuación de la crianza de ciertos animales con el único fin de envenenarlos por medio del humo de tabaco hasta causarle enfermedades respirarias. En estos experimentos suelen utilizarse perros de raza Beagle.
  • Fumar causa una contaminación ambiental absolutamente innecesaria e injustificable que conlleva la muerte indirecta de millones de personas calificadas como fumadores pasivos. La contaminación del aire es una de las principales causas de mortandad en países desarrollados. Asimismo, las colillas resultantes suponen una contaminación química del suelo y peligro para fauna, en especial, las aves.
  • Fumar inculca malos hábitos en menores. Por mucho cuidado que tenga un padre hacia sus hijos, éste (o ésta) normaliza el acto de fumar como algo normal, deseado, asociado a la adultez y supuestamente inocuo. Más información en el enlace anterior de la OMS.

¡Derechos Animales ya! - El consumo de tabaco es un gasto económicoEl consumo de tabaco supone un gasto económico tremendo en el bolsillo de quienes son adictos a esta droga.

Las tabacaleras sobreestimaban la inteligencia de los fumadores

En España, la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, estableció las primeras limitaciones nacionales respecto al consumo de tabaco en espacios públicos. Cinco años más tarde, la ley 42/2010, de 30 de diciembre de 2010, prohibió, salvo excepciones concretas, fumar dentro de espacios cerrados o próximos a espacios abiertos cerca de menores.

Uno de las principales afectados por estas modificaciones legales fueron las tabacaleras. A éstas se las instó a colocar un mensaje y, posteriormente, un cuadro de texto con imagen, que aludiera y mostrara los efectos del tabaco sobre la salud mediante el popular mensaje de «Fumar mata».

En un primer momento, las tabacaleras mostraron su rechazo a las políticas del Gobierno y adujeron que esta normativa supondría una caída en ventas. De hecho, supuestamente, el Ejecutivo aspiraba a concienciar sobre los daños causados por el tabaquismo y reducir el consumo de tabaco.

Hoy, después de una década, podemos observar que los vaticinios de las tabacaleras eran infundados. Según detalla la página Epdata, empresa especializada en estudios estadísticos, así ha evolucionado el número de fumadores en España:

El 22% de la población en España afirma fumar a diario, el 2% es fumador ocasional, mientras que el 25% se declara exfumador. Por otra parte, más de la mitad se declara no fumador, siendo esto más frecuente en mujeres a partir de los 75 años.

La cifra de personas mayores de quince años que afirma fumar a diario asciende en España a alrededor de 8,6 millones de personas, mientras que la de no fumadoras asciende hasta casi 20 millones de personas.

Según cifras recientes del Ministerio de Sanidad, cerca de una cuarta parte de los hombres son fumadores habituales, frente a casi un 18% de las mujeres.

[…]

Según reflejan las cifras, entre 2018 y 2006 las personas que fuman a diario se han reducido un 6%, mientras que las no fumadoras han aumentado un 11%.

Resumiendo, entre los nuevos fumadores y los que han logrado dejarlo, apenas se contabiliza un 6% de disminución en el consumo de tabaco. Parece que el grueso de la sociedad incurre en una inercia abismal y es incapaz de vencer sus vicios; aun cuando pueda ver terribles fotografías de carcinomas, alveolos carbonizados y órganos putrefactos mientras sostiene la cajetilla.

Estos datos corroboran un grave fenómeno de inercia social en que unos humanos fuman porque vieron fumar a otros. En un artículo previo, dedicado al empoderamiento femenino vinculado a la explotación animal, mencioné el ejemplo histórico de cómo la publicidad de las tabacaleras, a principios del siglo XX, lograron convertir a millones de mujeres en fumadoras al hacerlas creer que fumar —una acción vinculada a la masculinidad— las empoderaba. Todo un ejemplo de cómo buscar el empoderamiento sin criterio puede derivar en otra dependencia.

Si alguien no tiene fuerza de voluntad, sentido de agencia o autoconciencia suficientes para enfrentar un problema, entonces, quizás, carece de facultades mentales elevadas. La mal llamada «inteligencia humana» está muy sobrevalorada.

¡Derechos Animales ya Fumador hasta la muerteHay quienes fuman sabiendo que tienen patologías y enfermedades que pueden complicárseles hasta causarles la muerte.

El victimismo de los fumadores

Una vez destruidas sus falacias básicas y contrapuestos estos argumentos contra el consumo de tabaco, los fumadores, como fiel ejemplo de la inmadurez y la mediocridad intelectual que prima en nuestro tiempo, acostumbran a salirse por peteneras por tal de evitar la intranquilidad y el sufrimiento causados por la autopercepción de ser un profundo imbécil.

Aunque suene grosero, sólo trato de expresarme con sinceridad. Y no los culpo: se requiere una valentía sublime para enjuiciar las acciones de uno mismo. Si así no fuera, el mundo entero ya habría sido vegano desde hace miles de años y no hubiera habido tantas injusticias, guerras y hambrunas

Y sí, que alguien sea vegano no le quita ser tonto o que, a la par, incurra en acciones contrarias al veganismo. Hace tiempo, cuando perdía mi tiempo en redes sociales tratando con idiotas variados, mantenía discusiones frecuentes acerca de la contradicción entre ser vegano y fumador. A continuación, a modo de ejemplo cotidiano, citaré una respuesta mía a una médica vegana que justificaba el tabaquismo y negaba sus contradicciones morales para ella y para los demás:

El argumento de que está bien lo que cada uno haga con su salud es falaz. Bajo ese argumento deberíamos permitir que uno se suicide o se envenene por voluntad propia y no podríamos intervenir sobre la salud ajena. Como médica que eres, si ese argumento fuese cierto, tu profesión carecería de legitimidad para salvar muchas vidas que, en apariencia, no quieren ser salvadas.

Existe todo un espectro de acciones voluntarias y todo un espectro de acciones más o menos justificables. La contaminación que uno produce para alimentarse o desplazarse es más justificable que aquella causada por vicio. Seamos claros: fumar no es una necesidad ni aporta nada positivo a nuestras vidas. El tabaco es una droga que destruye tantas vidas como las otras drogas conocidas, pero que parece estar bendecida por un aval social.

Evitar que alguien se infrinja daño no es instrumentalización. Tienes un concepto errado de lo que significa eso. Cuando tratas de hacer algo por los demás es un comportamiento virtuoso con independencia de que sus actos sean correctos o no. En el caso que nos atañe, una persona que quiera suicidarse o lastimarse actúa así por algún trastorno psicológico. Científicamente nacemos con un instinto de supervivencia y defensa de nuestra integridad, cuando ese instinto desaparece, debe tratarse objetivamente como enfermedad.

Y claro que no es lo mismo fumar aquí que allá; pero ello no cambia la ética de las acciones como tampoco lo hace el asesinar a un cerdo en la calle o en un matadero. Fumar perjudica directa e indirectamente a pequeña y gran escala. Cuando voy por la calle tragándome el humo de los fumadores nadie me ha pedido previamente consentimiento para perjudicarme de esa forma.

Una persona no fumadora pierde automáticamente su derecho a la salud e integridad física por la propia existencia de un fumador así como un animal no humano puede su vida por la existencia inherente de la explotación animal.

No puedes justificar la acción de fumar sin justificar un daño adrede y voluntario contra los demás. Justo como ocurre con la explotación animal, es injustificable.

La libertad de expresión significa que tienes derecho a expresarte, escuchar o no escuchar en tanto que tus palabras, objetivamente, no tengan la intención de denotar, humillar o vejar a alguien. Se critican y atacan ideas; no personas.

Ahora bien, tú no tienes libertad para decidir que alguien a tu lado debe tragarse tus humos porque a ti te gusta o eres adicto a una sustancia. Apelar a los daños indirectos, como el típico ejemplo de la agricultura, son falacias típicas de los especistas para tratar de justificar su participación en la explotación animal. Tú estás haciendo lo mismo: comparas otros males para deducir, mágicamente, que entonces es ético que envenenes a quienes te rodean por una adicción.

No puedo decirlo más claro y temo que quienes no quieran entenderlo o aceptarlo son fumadores que necesitan de alguna forma justificar su adicción, su malgasto de dinero y falta de coherencia ética.

¡Derechos Animales ya! - Los estados de un cigarrillo - Consumo de tabacoNo basta con reducir el consumo de tabaco. Con este caso cabe decir lo mismo que respecto a la esclavitud animal: el reduccionsimo es una oda a la hipocresía.

Conclusión

El tabaco es una droga y, como tal, los fumadores son drogadictos que perjudican sus vidas y las de quienes los rodean. Que alguien no se perciba de esta forma, o se sienta ofendido por tal catalogación, no cambia este hecho real y tangible. Que una droga cuente con aceptación social no la convierte en inocua o respetable. Fumar es siempre dañino tanto para la salud del fumador como para la del resto.

En general, nuestros tiempos modernos adoptan una postura de benevolencia ante las acciones ajenas, como si el propio hecho de que cada quien sea libre de actuar le otorgarse una legitimidad moral para obrar alrededor de los demás sin tener que dar cuentas de sus actos. Vivimos una época en que parece mal visto emitir juicios y argumentos sobre acciones, como si la libertad de alguien no admitiera crítica ni cuando obra en perjuicio ajeno.

Por tanto, no es ético ni justificable fumar, ni cerca ni lejos de terceros, en tanto que el humo del tabaco se expande en el aire y puede contaminar y afectar ambientes lejanos. Nadie, ya sea humano u otro animal, tendría por qué respirar las emanaciones viciadas de individuos adictos. Dejémonos de falta tolerancia, de permisividad excesiva, de buenismo social y de falacias relativistas posmodernas para justificar una acción innecesaria e injusta.

Las leyes en España y en otros países del mundo se han vuelto más severas. Esto, empero, no es una señal de progreso moral ni sirve para atajar la raíz del problema. En política y legislación se adolece del mismo sesgo desde los albores de la civilización: la creencia de que las leyes y medidas coercitivas puedan modificar el pensamiento de la gente.

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Adrián López Galera

Adrián López Galera

Grado en Biología. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales. Amplia experiencia en Derechos Animales, Escritura Creativa y Administración de sistemas informáticos.