La egolatría de los activistas veganos

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¡Derechos Animales ya! - Amor propio - Activistas veganosEn el activismo vegano hay muchos activistas veganos movidos por el narcisismo y la egolatría. Unos defectos alimentados por las redes sociales. Si realmente nos importan los animales, debemos dejarnos de actitudes y comportamientos rastreros y ajenos a las víctimas.

El activismo vegano

Hace un lustro me hice vegano. Entonces, casi instantáneamente, me convertí en activista por los Derechos Animales al entender que la práctica del veganismo conlleva ejercer activismo educativo para transformar la sociedad. Estos años me han servido tanto para entender el fraude del bienestarismo como para ahondar en la mentalidad de quienes se consideran defensores de los animales. En esta entrada quisiera lanzar una crítica general a la actitud y el comportamiento de una gran parte de los activistas veganos.

De antemano, cabe señalar que cualquier animalista o rescatista de animales no es un activista vegano a menos que sea vegano y promueva el veganismo. Un activista vegano es quien se enfoca en explicar y reivindicar que los animales no humanos merecen derechos legales en tanto que poseen intereses inalienables. Quienes promueven regulaciones sobre el uso de la propiedad animal, tales como gallinas sin jaulas, grabaciones en mataderos o apelando a la salud humana o al medio ambiente, no están ejerciendo un activismo vegano ni enfocado en los Derechos Animales.

Una vez definido lo que es y no es un activista vegano, pasaré a señalar aquellas acciones poco éticas y coherentes respecto a la lucha por la justicia para todos los animales. En concreto, me refiero a los actos que pudieran entenderse como motivados por la egolatría y el narcisismo. Estas conductas y actitudes no son exclusivas de los activistas veganos ni del movimiento vegano, sin embargo, resulta especialmente sangrante hallarlas en nuestro entorno porque proceden de individuos que, en teoría, han comprendido la situación de los animales y el deber moral de concienciar a la sociedad.

¡Derechos Animales ya! - Inspiración - Narcisismo - EgolatríaNo existe ningún logro en tener más seguidores en una red social. La egolatría no llega a ningún lado. Sólo importa llegar a la gente con argumentos y salvar vidas.

Actitudes ególatras e infantiles

Volviendo atrás, desde que comencé como activista me esforcé por proponer acciones, proyectos y actividades conjuntas entre activistas repartidos por el ámbito hispano. Mi objetivo era crear juntos páginas en redes sociales, grupos e incluso una plataforma internacional para la formación de activistas y la concienciación ciudadana. Cada uno de mis intentos fracasaron. Cada quien alegaba diferentes razones por no querer participar en conjunto: falta de tiempo, inestabilidad laboral, preferencia de un activismo en solitario, etc.

La mayor parte de los motivos aducidos tenían coherencia y yo nunca dudé de la honradez, coherencia y buena fe de ninguno de mis compañeros o conocidos en el mundillo. Sin embargo, y omitiendo otros hechos relevantes —como el robo de una página de Facebook—, mi último proyecto me ha permitido desvelar la razón primordial que anduvo detrás todo este tiempo: la egolatría. Sí; el «ego», el «yoísmo».

¿Cuál ha sido mi último proyecto? Realmente no ha sido mío; sino un verdadero trabajo en equipo con otros activistas que llevan relativamente poco tiempo en nuestra causa. Se trata del Partido Vegano, un partido político pionero en el mundo centrado en la defensa de los Derechos Animales y en los intereses del colectivo vegano.

¿Y qué ha pasado? Pues, en resumen, un cúmulo de sucesos. Exceptuando a aquellos activistas que, con sinceridad y argumentos, no quieren participar porque están en contra de la vía política; la creación del Partido Vegano ha marcado un cisma entre aquellos activistas que tenemos una visión colaboradora y los que albergan una visión ególatra.

A raíz de nuestro surgimiento y nuestra presencia en redes sociales, algunos compañeros que siempre se habían mostrado amables y «buenrrollistas» han pasado a retirarnos la palabra, o incluso a difundir bulos y difamaciones a nuestras espaldas contra nuestros miembros. Muchos, en lugar de dirigirnos sus críticas —si las tuvieren— para ayudarnos a mejorar en algo o corregir cualquier cosa que hayamos hecho o expuesto mal, se dedican a atacarnos ruinmente.

Se ha llegado a dar el extremo de que ciertos individuos, aun cuando no han colaborado en nada ni nunca nos han dejado ni un triste comentario en redes sociales, nos han acusado de no «reconocer el mérito de otros» o incluso de plagio. Sí, al parecer, hay quienes, cegados por su egolatría, piensan que cuanto se les pasa por la cabeza sobre los animales y su situación son concepciones originales nunca antes reflexionadas ni expuestas por nadie. Junto con un narcisismo apabullante se observa una ignorancia supina.

¡Derechos Animales ya! - Ascenso social - Redes socialesComo fruto de nuestra sociedad del siglo XXI, existe la creencia de que contar con un mayor protagonismo en redes sociales equivale a ascender socialmente. La egolatría no ayuda a progresar como sociedad.

Conclusiones

Por desgracia, cada vez más activistas veganos crean páginas en redes sociales o en webs propias con contenido de marca. Crean sus logos e incluso nombres comerciales para que los lectores no sólo se queden con el mensaje vegano; sino que los reconozcan a ellos como autores. A raíz de ello, se vuelven menos interesados en colaborar o en compartir material. Una fotografía o un vídeo, en vez de considerarse una fuente para salvar vidas, pasa a transformarse en un contenido exclusivo con que obtener seguidores. Y yo me pregunto: ¿esto de qué les sirve a los animales?

El activismo vegano está llenándose de individuos que se consagran a esta labor con el único fin de dejar su huella personal y de convertirse en el nuevo Gary L. Francione. Confieso que yo también quisiera dejar una huella para la posteridad. No obstante, concibo que mi huella sea un trabajo colectivo, solidario y sólo centrado en las víctimas. Nuestro proyecto del Partido Vegano va creciendo a contracorriente y nos ha servido para sentirnos muy decepcionados con quienes en un pasado habíamos compartido tiempo y esfuerzo.

Como figura en el pie de página, esta página web permite la redistribución y compartición de todo el contenido sin siquiera citar mi autoría. En «Derechos Animales ya» no se indica mi nombre, no aparecen marcas de agua sobre las imágenes ni se usan métodos de ningún tipo contra el copia y pega. Así lo hago porque mi persona es irrelevante a la hora de promover los Derechos Animales y de salvar vidas. Otros activistas, obcecados en dejar su huella, se dedican a poner palos en la rueda a otros activistas veganos y pierden el enfoque por su patente narcisismo.


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