Integumento de los cocodrilos


El integumento de los cocodrilos se define como el conjunto de su piel (las escamas) y de sus estructuras óseas. En la fotografía, un cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus) sobre la orilla de un lago.

El integumento de los cocodrilos y sus estructuras óseas

La piel o integumento puede considerarse el órgano más extenso del cuerpo. Por ejemplo, en los cocodrilos de aguas saladas ésta supone entre el 16 % y el 17,5 % del peso corporal. A simple vista, se caracteriza por presentar escamas ventrales aplanadas, escamas ligeramente engrosadas por los flancos, y un tronco dorsal y cola dominados por unas hileras prominentes de escamas con quillas centrales alargadas.

Los desempeños del integumento son muchos y variados, sobre todo, ha de destacarse su valiosa función como protección física; especialmente en las regiones dorsales, pues éstas están endurecidas por una acumulación exterior de queratina, grandes depósitos de tejido fibroso dérmico y, a veces, por el depositamiento de osteodermos dentro de células con mayor tamaño.

La piel actúa también como regulador del calor interno y cumple un importante cometido en el mantenimiento de la homeostasis. El agua y los iones de sodio pueden moverse a través de ésta en cualquier dirección. Además, interviene asimismo como órgano de los sentidos gracias a que los órganos sensoriales están asociados al conjunto de las escamas. Tales, junto con una serie de órganos sensitivos situados en el interior del tegumento de la cabeza, apuntan servir para la detección de presas cuando se producen pequeñas vibraciones en el agua. Cada especie cocodriliana cuenta con un patrón característico de escamación corporal; no obstante, comparten un arquetipo común.

Esquema sencillo sobre los tipos de escamas (y sus nombres) que conforman el integumento de los cocodrilos.

Tipos de escamas que conforman el integumento de los cocodrilos

El integumento de los cocodrilos está conformado por una serie de escamas visiblemente especializadas según la región del cuerpo como adaptación protectora o a la locomoción del animal.

Escamas cefálicas

Por la cabeza, las escamas reposan próximas al hueso subyacente; pues, a diferencia de los vertebrados más derivados, no se aprecia ningún desarrollo de los músculos faciales. Muchas escamas situadas en la cabeza exhiben unas elevaciones circulares, distintivas, diminutas y pigmentadas bajo las cuales descansan receptores sensitivos. La alta densidad de estos órganos, junto con el aspecto lateral de las quijadas, sugiere que están relacionados con el recogimiento de estímulos vinculados a la alimentación en el medio acuático circundante.

Escamas dorsales

Las escamas sobre el plano dorsal de los cocodrilos pueden variar en tamaño y relieve. En el cuello de todas las especies predomina una coalescencia de grandes escamas nucales que juntas forman una placa discreta: la roseta nucal. La mayoría de las especies presentan una andana de escamas engrandecidas o bien escamas aisladas enfrente de la roseta nucal e inmediatamente posteriores a la cabeza (escamas postoccipitales).

Sobre el remanente del dorsal del tronco se posicionan usualmente seis filas longitudinales de escamas dilatadas y encima de cada una de las cuales se ubica una quilla central. Las escamas cercanas a la línea media son mayores y van empequeñeciéndose progresivamente hacia los laterales. En la región pélvica y a lo largo del tercio craneal a cada lado de la cola, esas quillas sobre las escamas de la parte lateral son triangulares, extensas y aplanadas. Alrededor del tercio medio de la cola, las dos hiladas de quillas alargadas se congregan en la línea media y forman una única línea de escudos verticales y trianguliformes.

Fotografía de las escamas dorsales de un cocodrilo del Nilo.

Escamas ventrales

Las escamas ventrales van desde configuraciones cuadradas a cuadrangulares. Hay un collar distintivo de escamas prolongadas sobre el pecho. Cada una se caracteriza por exteriorizar una única y diminuta elevación (500 – 800 mm) en la vertical y el tercio caudal: la manifestación externa de un órgano sensorial integumentario.

Fotografía de las escamas ventrales de un cocodrilo de aguas saladas.

Escamas caudales

Las escamas caudales forman los llamados «escudos caudales» cuando aparecen endurecidos. Las escamas de la sección caudal presentan una apariencia aserrada. En otras zonas corporales, las escamas varían desde formas redondeadas a rectangulares. Encima de las superficies laterales del tronco las escamas son pequeñas, ya sean redondeadas o de conformación irregular, y se vuelven más regulares hacia la cara ventral. Sobre el lateral del tronco aparecen ocasionalmente cadenas de escamas pesadas y osificadas. Éstas tienden a ser rectangulares y alisadas hacia los flancos, con sus axis extendidos caudalmente.

Fotografía de los escudos caudales típicos de un cocodrilo.

En todos los escudos caudales se aprecia un borde convexo en vanguardia y otro cóncavo en retaguardia. Hay una epidermis queratinizada y correosa, y un núcleo dérmico rígido con un lecho vascular desde el cual los vasos se expanden para abastecer la dermis externa. El control de riego sanguíneo a través de estos escudos puede desempeñar un papel importante en el calentamiento y el enfriamiento. Los escudos caudales también cumplen un rol hidrodinámico a causa de que incrementan vastamente el área superficial de los costados.

Histología del integumento de los cocodrilos

Superficialmente, el interior de la piel cocodriliana muestra las mismas dos capas halladas en otros vertebrados. En una escama típica se observa una epidermis gruesa y queratinizada, ubicada por encima de una dermis colagenosa. Histológica e histoquímicamente, el integumento cocodriliano es similar al propio de las aves.

Los análisis histoquímicos indican que existe en ellos una estratificación horizontal en vez de poseer capas verticales y alternantes de α y β queratina, como ocurre en la mayoría de los restantes reptiles. Las escamas están cubiertas por estratos rígidos de β queratina y, las regiones intercalares, por una α queratina flexible. Esta disposición permite la flexibilidad necesaria para los movimientos escamales durante las actividades locomotoras.

La dermis se halla engrosada y consta de una estrecha zona interna con haces entrelazados de delgadas fibras de colágeno localizadas encima de una zona amplia. Está bien vascularizada y en animales adultos sirven para reforzar las escamas gracias a su estructura sólida y robusta.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

Añadir un comentario

Su dirección de correo no se publicará. Los campos requeridos están marcados con asterisco (*)