Indicadores morfológicos de la edad en los cocodrilos

En cocodrilos existen algunos indicadores morfológicos que permiten conocer la edad del individuo.

Indicadores morfológicos de la edad en cocodrilos

Los indicadores morfológicos de la edad son un conjuntos de variables medidas por una serie de técnicas para determinar la edad aproximada de un individuo. Los cocodrilos (familia Crocodylidae) presentan una tasa de crecimiento altamente variables. En consecuencia, resulta arduo estimar la edad de un ejemplar atendiendo sólo a su envergadura corporal. Algunos cocodrilos retenidos y secuestrados en cautividad han alcanzado incluso los 70 años, lo cual coincide con las estimaciones de longevidad establecidas mediante estudios de captura y recaptura. Durante las últimas décadas se han realizado numerosos intentos para averiguar la edad de los cocodrilos avistados y su esperanza de vida. La mayoría de las mediciones subestiman la realidad, esto ocurre sobre todo con la longitud en individuos de edad avanzada; pues éstos prácticamente cesan su crecimiento.

Aparte de las curvas tamaño-edad de datos obtenidos en campo, actualmente se emplean principalmente tres técnicas para obtener indicadores morfológicos de la edad. Una primera consiste en contar los anillos de crecimiento en los huesos largos, lo cual solamente puede aplicarse a animales ya muertos. La segunda se basa en totalizar los anillos de crecimiento en los osteodermos, que pueden muestrearse a partir de cocodrilos vivos, y el tercer método estriba en interpretar la estructura de la fusión neurocentral en las vértebras cervicales y caudales, lo cual sólo se practica sobre ejemplares muertos.

Determinación de la edad en cocodrilos

Sección del fémur de un cocodrilo de agua salada con 6-7 años de edad. Las capas alternantes claras y oscuras (a) hacia el borde exterior del hueso reflejan periodos de crecimiento lento (oscuro) y rápido (claro) asociados con temporadas lluviosas y secas. Centralmente hay una cavidad significativa (médula) (b) así como otros muchos pequeños agujeros. Ésas son áreas de gran actividad celular en que el hueso se remodela.

Envejecimiento de los huesos largos

Para examinar los anillos de crecimiento se efectúa un seccionamiento fino y transversal hacia la mitad del eje de un hueso largo, como el fémur. Esta muestra puede teñirse histológicamente o visualizarse mediante luz polarizada para discernir entre anillos con diferente intensidad de teñido o características de refracción.

La alternación de bandas claras y oscuras en el hueso refleja periodos de crecimiento óseo rápido y lento o temporadas con un alto metabolismo (disponibilidad significativa de alimento y condiciones cálidas) frente a momentos bajo metabolismo (menos comida y épocas frías). Esta técnica funciona mejor en individuos sometidos a cambios estacionales muy contrastados, sobre todo, en cuanto a las temperaturas. Los climas uniformes conllevan una deposición ósea más regular y unas dificultades mayores a la hora de interpretar dónde comienza un anillo y el siguiente. Los inconvenientes inherentes de esta técnica reside en que se produce cierta reabsorción y remodelación en la médula del hueso. El cocodrilo de agua salada más viejo medido por este método tuvo 65 anillos distinguibles y se estimó que, al menos, tenía 70 años.

Los estratos óseos osteodérmicos evidencian la edad del cocodrilo. A) Vista dorsal de la roseta nucal, la sección «a-a» indica dónde se producen las incisiones a través de la escama. B) Después de su procesamiento, las bandas claras y oscuras sirven para distinguir los distintos periodos de crecimiento según las condiciones ambientales.

Envejecimiento de los osteodermos

Otro de los indicadores morfológicos de la edad consiste en el análisis de los osteodermos. No obstante, resulta más complicado analizar rodajas de osteodermos que hacerlo sobre secciones procedentes de huesos largos debido a que los anillos de crecimiento tienden a estar menos definidos y la remodelación de los osteodermos puede ser elevado en hembras adultas a causa de que extraen el calcio de las reservas osteodérmicas y las redistribuyen el calcio según las necesidades para formar la cáscara de los huevos. Una diferencia clave radica en que esta técnica sí puede aplicarse a ejemplares vivos, a quienes previamente se ha inmovilizado y anestesiado localmente en la región ventral.

Para obtener dichas muestras se limpia la piel con antisépticos (etanol 70%) y luego se realizan dos cortes longitudinales de 5 mm por medio de una sierra osteotómica. La «astilla» resultante se disecciona de la dermis subyacente y se aplica a la herida unos polvos antibióticos de amplio espectro. Ésta se monta posteriormente usando técnicas de preparación geológicas y puede teñirse o examinarse bajo luz polarizada para contar los anillos de crecimiento. Se estimó que la edad del espécimen más añoso estudiado con esta técnica rondaba los 40 años. Algunos avances recientes en materia de descalcificadores han facilitado el análisis de los osteodermos como indicadores morfológicos de la edad cocodriliana.

Este tipo de determinación morfológica de la edad es contraria a los intereses del propio animal al privarlo de libertad y dañar su integridad física. No se justifica éticamente ninguna acción contraria a sus intereses inalienables por el simple propósito de estudiar la edad que tuviese hasta entonces.

Vista oblicua de las vértebras caudales 12, 11, 10 y 9. Las suturas neurocentrales están señaladas con flechas. En la vertebra 12, dicha sutura ya se ha cerrado; en la 11 apenas quedan marcas, y a las 10 y 9 les falta poco. Osteológicamente, esas vértebras proceden de un ejemplar inmaduro. Si el animal fuese plenamente maduro, todas las suturas caudales estarían cerradas, al igual que sus contrapartes cervicales.

Envejecimiento de las vértebras

Un tercer indicador morfológico de la edad consiste en la evaluación de las suturas presentes en las vértebras neurocentrales, la cual permite estimar si un ejemplar es joven o maduro. Dependiendo de la vértebra en particular, el cuerpo vertebral (centrum) quizás no se fusione con el arco neural que se apoya inmediatamente dorsal a éste. O bien no hay una sutura visible en este punto (una sutura neurocentral cerrada) o sí hay una línea de sutura evidente (una sutura neurocentral abierta). La fusión secuencial del arco neural hacia su centro en las distintas etapas de la vida es consistente a lo largo del género y obedece a razones de desarrollo anatómico/fisiológico en vez de a la envergadura de cada individuo.

Al eclosionar, las suturas neurocentrales de la mayoría de las vértebras dorsales y caudales están cerradas. Conforme el animal se aproxima a la madurez existe una oclusión progresiva de las restantes suturas caudales (Ca 12–Ca 1). Simultáneamente acontece el cerramiento en las series cervicales, en donde la fusión del axis y el atlas señalan el final del proceso. Ésta es un técnica útil en estudios paleontológicos; pues permite una marcada diferenciación entre sujetos adultos y jóvenes con independencia del tamaño o la especie.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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