Biología de los reptiles (X): Locomoción en el medio acuático

A diferencia de las serpientes marinas, las de agua dulce carecen de una cola aplanada y nadan únicamente por medio de la propulsión que les brinda el movimiento ondulatorio del cuerpo. En la imagen se observa un ejemplar de Natrix Maura.

La locomoción de los reptiles en el medio acuático

Más conocidos que estas insólitas especies arbóreas son los reptiles acuáticos, en particular los cocodrilos que, como es bien sabido, utilizan su cola comprimida lateralmente como órgano propulsor y como timón. Este modo de locomoción no es exclusivo de los cocodrilos, ya que también lo emplean algunos varanos y teidos (tejús y afines), los grandes agámidos del género Hydrosaurus y la iguana marina. Incluso las serpientes marinas se valen de esta técnica, aunque éstas combinan la fuerza propulsora del extremo de su cola a modo de aleta con las ondulaciones del cuerpo típicas de los ofidios esbeltos.

Tan conocido como el de los cocodrilos es el modo de locomoción de las tortugas marinas, que utilizan sus patas anteriores como remos y las posteriores únicamente como gobernalles. Muy torpes en tierra, estos quelonios «invalidan» en el medio acuático la paradoja de Aquiles y la tortuga, ya que algunas especies pueden nadar a velocidades superiores a 35 km/h. Además de nadar con gran destreza y elegancia, estas tortugas de caparazón dorsal aplanado e hidrodinámico son capaces de planear dentro del agua como un ave rapaz en el aire. En el extremo opuesto de estos quelonios pelágicos están las tortugas del género Sternotherus, cuyo caparazón pesado y en forma de bóveda sólo les permite caminar lentamente por el fondo de los marjales, arroyos y ríos de curso lento en los que viven.

Los cocodrilos utilizan su cola comprimida lateralmente con la doble función de órgano propulsor y timón. En la fotografía aparece un cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus). 

Para concluir, cabe destacar ese extraño modo de locomoción que consiste en desplazarse sobre la superficie del agua sin hundirse. Este singular comportamiento, el cual no sólo se observa en los basiliscos de América tropical (género Basiliscus) sino también en los iguánidos cubanos del género Deiroptyx, sólo es posible gracias a la gran velocidad que permite la carrera bípeda y a la gran separación de los dedos semipalmeados que impiden la inmersión inmediata.

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Colección Nuevas guías de campo. Ediciones Omega, Barcelona. 2011. Autores: Masó A. & M. Pijoan.

Biología de los reptiles

  1. Biología de los reptiles (I): Características generales
  2. Biología de los reptiles (II): Origen y evolución
  3. Biología de los reptiles (III): Regulación de la temperatura
  4. Biología de los reptiles (IV): Piel, escamas y coloración
  5. Biología de los reptiles (V): Esqueleto, órganos de los sentidos y otros detalles anatómicos
  6. Biología de los reptiles (VI): Reproducción
  7. Biología de los reptiles (VII): La locomoción y sus adaptaciones
  8. Biología de los reptiles (VIII): Locomoción en el medio hipogeo
  9. Biología de los reptiles (IX): Locomoción en el medio arbóreo
  10. Biología de los reptiles (X): Locomoción en el medio acuático
  11. Biología de los reptiles (XI): Alimentación
  12. Biología de los reptiles (XII): Serpientes venenosas
  13. Biología de los reptiles (XIII): Depredadores de reptiles
  14. Biología de los reptiles (XIV): Estrategias defensivas

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