Biología de los reptiles (VIII): Locomoción en el medio hipogeo

Muchos reptiles hipogeos son completamente ápodos, lo cual no les dificulta desplazarse con agilidad y velocidad. En esta fotografía se observa a un ejemplar de Blanus cinereus sobre arena con escasa cobertura vegetal.

La locomoción de los reptiles en el medio hipogeo

En los reptiles que se desplazan bajo tierra se han desarrollado varios caracteres adaptativos, tales como una cabeza cuneiforme con unos ojos atrofiados o protegidos por escamas protuberantes, y unos orificios auditivos y nasales reducidos o también protegidos por escamas. Si un lagarto utiliza sus patas para cavar, los dedos a menudo presentan a los lados una orla de escamas que incrementa su capacidad excavadora. Este carácter aparece por convergencia evolutiva en agámidos, iguánidos, lacértidos, escíncidos y gecónidos que viven en zonas arenosas. Con todo, la adaptación más insólita a la vida en las arenas del desierto es la del gecónido Palmatogecko rangei, cuyos dedos de manos y pies están unidos por una gran membrana palmar que no sólo le permite al lagarto correr sobre la arena sin hundirse; sino también excavarla sin esfuerzo.

No obstante, la utilización de miembros especializados no es el caso más usual entre los reptiles cavadores. La mayoría de las especies psammófilas (que habitan en la arena) utilizan movimientos ondulatorios del cuerpo para avanzar en este medio. Y no sólo las especies más alargadas, sino también otras más rechonchas como el escíncido común (Scincus scincus), un lagarto capaz de «nadar» con tal destreza por la arena que su captura en ella es tan difícil como la de un pez dentro del agua. Por lo demás, muchos reptiles hipogeos muestran las extremidades atrofiadas o bien son completamente ápodos como las culebrillas ciegas y los escolecofidios o «serpientes ciegas», lo que no les impide desplazarse con gran rapidez por la arena o la tierra suelta.

En suelos duros, el avance bajo tierra ya no puede hacerse mediante un movimiento ondulatorio, sino que debe realizarse a la manera de una lombriz. Este medio de locomoción es el que emplean los anfisbénidos y afines, los cuales son capaces de desplazarse con la misma facilidad hacia detrás que hacia delante. Un último sistema de locomoción subterránea es el que consiste en poner rígido el cuerpo y utilizarlo como un ariete (no sólo la cabeza, como las culebrillas ciegas), impulsándolo hacia adelante mientras apoya con fuerza contra el suelo el extremo posterior de una cola muy musculosa. Ésta suele estar provista en su extremo de escamas engrosadas que llevan espinas o pequeñas protuberancias.

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Colección Nuevas guías de campo. Ediciones Omega, Barcelona. 2011. Autores: Masó A. & M. Pijoan.

Biología de los reptiles

  1. Biología de los reptiles (I): Características generales
  2. Biología de los reptiles (II): Origen y evolución
  3. Biología de los reptiles (III): Regulación de la temperatura
  4. Biología de los reptiles (IV): Piel, escamas y coloración
  5. Biología de los reptiles (V): Esqueleto, órganos de los sentidos y otros detalles anatómicos
  6. Biología de los reptiles (VI): Reproducción
  7. Biología de los reptiles (VII): La locomoción y sus adaptaciones
  8. Biología de los reptiles (VIII): Locomoción en el medio hipogeo
  9. Biología de los reptiles (IX): Locomoción en el medio arbóreo
  10. Biología de los reptiles (X): Locomoción en el medio acuático
  11. Biología de los reptiles (XI): Alimentación
  12. Biología de los reptiles (XII): Serpientes venenosas
  13. Biología de los reptiles (XIII): Depredadores de reptiles
  14. Biología de los reptiles (XIV): Estrategias defensivas

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