Salamanquesas, perinquenes y afines

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Laminillas de los dedos de un geco sobre un cristal

Vista basal de las laminillas digitales de un gecko.

En fechas muy recientes, las subfamilias de la antigua familia Gekkonidae adquirieron rango de familias, de tal forma que actualmente las salamanquesas y perenquenes del género Tarentola ya no son gecónidos, sino filodactílidos. Según esto, el único gecónido de la fauna española es la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus).

La antigua familia Gekkonidae —o si se prefiere, la superfamilia Gekkonoidea— comprende en nuestra región dos salamanquesas de la península ibérica y las Baleares, los cuatro perenquenes [1] de las Canarias y el gecko magrebí, una especie citada en la isla almeriense de Alborán aunque no hallada en las últimas prospecciones. Todos estos reptiles son nocturnos y su pupila se torna vertical a la luz brillante. [2] Una de las dos salamanquesas —la común— y las cuatro especies de perenquenes pertenecen al género Tarentola, el cual comprende unas 24 especies en total. Éstas presentan un aspecto robusto, tienen la cabeza y el tronco aplanados y son capaces de trepar por paredes muy lisas e incluso por techos y muros en voladizo. Todas ellas se caracterizan por sus almohadillas —en realidad laminillas— adherentes que se extienden por todo el dedo, tienen las laminillas digitales enteras (no divididas en el centro) y se ensanchan hacia sus extremos; así como por poseer uñas bien desarrolladas sólo en los dedos tercero y cuarto de cada pata.

La salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) tiene en cambio unas laminillas adherentes que no llegan hasta la punta de los dedos -y, a diferencia de las Tarentola, posee uñas bien desarrolladas en todos los dedos- y cuyas laminillas digitales están divididas en el centro. El gecko magrebí (Saurodactylus mauritanicus, de la familia Sphaerodactylidae), por su parte, también tiene uñas en todos los dedos pero en cambio carece de laminillas digitales adhesivas como corresponde a una especie de hábitos terrestres. Además de estos rasgos diagnósticos, el gecko magrebí se diferencia de la salamanquesa común —introducida en la isla de Alborán— por su pequeño tamaño, sus dedos largos y cilíndricos, y sus escamas dorsales pequeñas y redondeadas que no forman tubérculos. Por lo demás, S. mauritanicus también tiene una coloración característica: dorso pardo grisáceo con puntos oscuros y con pequeños ocelos de centro blanco sobre todo en su mitad posterior, y cola a menudo amarillenta o anaranjada con un tenue moteado. Fuera del área de esta guía, el gecko magrebí vive en el noroeste de Argelia, en Marruecos incluidas Melilla y las Chafarinas, y en el norte del Sahara Occidental.

Las laminillas digitales de las salamanquesas y los perenquenes están cubiertas por miles de mi­núsculas sedas (nanoestructuras microscópicas similares a pelos) que suelen estar uni- o multi-rramificadas. Estas sedas entran en contacto con las superficies por las que trepan estos gecónidos, creando fuerzas moleculares que producen una fuerte adherencia que permite al animal escalar paredes verticales resbaladizas y anclarse en techos, incluso caminar boca abajo por sustratos aunque sean tan lisos como una plancha de vidrio pulido. Dicha facultad nada tiene que ver con ventosas ni nada pare­cido, sino que se trata de las fuerzas de Van der Waals: una polarización discrecional de moléculas que crea una adherencia transitoria.

Pese a su similitud morfológica, las especies del género Tarentola (perinquenes y salamanquesa co­mún) no constituyen un grupo monofilético; es decir, proceden de líneas filogenéticas distintas. Así, T angustimentalis es más próxima a T mauritanica (la salamanquesa común) que a las otras especies de las Canarias; ambas pertenecerían al subgénero Tarentola. Aparte, existiría otra línea filogenética constituida por T. boettgeri en todas sus formas. Y, finalmente, tendríamos otro grupo formado por el resto de especies de las islas Canarias (T. delalandi y T. gomerensis) y por las Tarentola de las islas de Cabo Verde. Las especies de este último grupo estarían más estrechamente emparentadas entre sí y con Geckonia chazaliae de Marruecos que con las otras Tarentola de las Canarias (T. angustimentalis y T. boettgeri).

[1] Los perinquenes también reciben el nombre de perinquén en todas las islas Canarias, los de perinqué, perinquel, penen­quén y sarimpenque en Gran Canaria, y los de pracan y práquene en La Gomera.

[2] Una singularidad adicional de los Gekkonoidea reside en sus huevos de cáscara rígida y calcificada (Galán, 2009).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Colección Nuevas guías de campo. Ediciones Omega, Barcelona. 2011. Autores: Masó A. & M. Pijoan.


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