Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii)

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Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii)Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii).

Descripción del adulto del perinquén de Delalande

El perinquén de Delalande (Tarentola delalandii) es un geco de tamaño mediano que llega a alcanzar los 70 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Cabeza grande, de contorno triangular y extremo del hocico redondeado, con ojos redondeados y de pupila vertical. Como las restantes especies incluidas en el subgénero Makariogekko (especies de Cabo Verde y tres de las cuatro canarias), se caracteriza por tener un bajo número de escamas interorbitarias (entre 13 y 18). Se distingue asimismo por la presencia de pequeños tubérculos entre el ojo y el oído. Cuerpo aplanado y relativamente ancho, especialmente en su mitad posterior, con tubérculos dorsales de ápice anguloso. Las extremidades cuentan con cinco dedos cada una, todos ellos visiblemente ensanchados en su extremo y con laminillas subdigitales enteras. Uñas conspicuas en los dedos tercero y cuarto. Cuando la cola está intacta, manifiesta la misma longitud que la de cabeza-cuerpo o ligeramente más alargada.

Escamas labiales típicamente manchadas de negro. Al igual que ocurre con todas las demás especies del género, la coloración dorsal del perinquén de Delalande resulta extremadamente variable; si bien la disposición de manchas suele ser característica. Generalmente exhibe una serie de cinco o seis manchas oscuras entre la cabeza y la base de la cola. Cada una de estas manchas viene seguida de otra mucho más clara, que en ocasiones en blanca.

A veces, las manchas oscuras presentan dos lóbulos separados a la altura de la línea vertebral que, por su disposición, pueden llegar a sugerir la existencia de una banda clara vertebral. Esta banda siempre se ve menos marcada que en el perinquén de Boettger y en el perinquén majorero. En la cola, mientras no esté regenerada, las manchas oscuras y claras se suceden hasta casi la punta. El vientre habitúa ser blanquecino o amarillento; pero algunos ejemplares, sobre todo en la isla de La Palma, pueden mostrar una mancha amarilla en la región pericloacal. Iris de color gris o grisáceo negruzco, con reflejos metálicos.

Dimorfismo sexual

Como en otras especies del género, los machos suelen ser más grandes y robustos, y en ocasiones, lucen la región pericloacal intensamente teñida de amarillo. En las hembras, son retráctiles las pequeñas uñas de los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción del juvenil del perinquén de Delalande

Los recién nacidos miden alrededor de 20 milímetros entre la punta del hocico y la cloaca (habitualmente entre 19 y 22 milímetros), y su coloración se observa, en general, menos contrastada que la de los juveniles de otras especies canarias.

Distribución

El perinquén de Delalande está presente en las islas de Tenerife y La Palma, donde es una especie abundante por debajo de los 1.500 metros sobre el nivel del mar. También se encuentra en los dos roques de Anaga y en el Garachico, tres islotes satélites próximos a las dos islas mayores. La cita de una población en el roque Chico de El Salmor ha resultado ser falsa y mera consecuencia de una identificación errónea.

Variaciones geográficas

Hasta la fecha no se han descrito subespecies; aunque los miembros procedentes de la isla de La Palma parecen presentar el vientre de un tono más amarillento que los de Tenerife.

Especies similares

Al ser la única especie de la familia Gekkonidae en las islas de Tenerife y La Palma, se vuelve prácticamente imposible confundirla con ningún otro taxón. Sin embargo, los perinquenes de El Hierro, La Gomera, Gran Canaria e islas Salvajes guardan un enorme parecido con el de Delalande; si bien éste último se diferencia a simple vista de los primeros por carecer de una auténtica línea vertebral y por tener el extremo de los dedos más ensanchado.

Hábitat

El perinquén de Delalande es común, tanto en Tenerife como en La Palma, por debajo de los 1.500 metros, aunque también se ha descubierto por encima de los 2.000 metros en las Cañadas del Teide. Abunda en los pedregales, preferentemente en los de zonas áridas y semiáridas. En las áreas de laurisilva y fayal-brezal está casi totalmente restringida a las construcciones humanas y a los grandes claros de vegetación, mientras que en los pinares de pino canario sus densidades suelen ser bajas.

Biología del perinquén de Delalande

Como ocurre con todos los demás reptiles canarios, su periodo de actividad del perinquén de Delalande abarca la mayor parte del año, principalmente en las zonas bajas de las islas donde el clima es benigno y está «tamponado». Se trata de una especie crepuscular y nocturna que, ocasionalmente, puede presentar además una actividad diurna de soleamiento.

Al final de la primavera, los machos empiezan una frenética actividad territorial y de búsqueda de hembras acompañada de estridentes chillidos. Los preámbulos copulatorios son escasos: el macho muerde la cabeza de la hembra y simultáneamente le introduce uno de sus dos hemipenes en la cloaca. El periodo de cópula se prolonga todo el verano; durante este tiempo, las hembras, a similitud con las demás especies de esta familia, realizan cuantiosas puestas de uno o dos huevos que depositan en grietas o llegan a semienterrar. Los huevos poseen una cáscara calcificada y miden de 11,5 a 13 milímetros de longitud por 9 a 10,5 milímetros de anchura y, por término medio, tardan un par de meses en eclosionar.

La alimentación, como en la gran mayoría de las especies en la familia, es insectívora y se basa fundamentalmente en insectos voladores y de suelo a los que atrapan siguiendo una estrategia de acecho.

Sus principales enemigos autóctonos son los cernícalos, las lechuzas y los lagartos tizones, aunque el más eficiente es sin duda el gato, una especie ausente en el archipiélago canario hasta la llegada del hombre.

Estado de sus poblaciones

El perinquén de Delalande se considera una especie muy abundante en las dos islas que las que habita y no parece que su densidad vaya a decrecer significativamente en los próximos años.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Chicharro (1997), Joger (1984), López-Jurado (1992), Martín et al. (1996), Roca et al. (1987), Thorpe (1991).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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