Perinquén de Boettger (Tarentola boettgeri)

Descripción del adulto

Geco de tamaño pequeño a mediano que no suele sobrepasar los 58 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Aspecto general aplanado, con cabeza grande y bien diferenciada del cuerpo, de contorno triangular y con el extremo del hocico redondeado. Ojos grandes, lobulados y de pupila vertical. Miembros con cinco dedos moderadamente dilatados en su extremo y con laminillas subdigitales enteras. Se caracteriza, además, por su piel poco rugosa, con tubérculos dorsales planos y sin apenas carena. La cola no regenerada presenta una longitud mayor que la existente entre cabeza-cuerpo (de hasta unos 65 milímetros).

La coloración de esta especie está entre las más variables del género; pero, generalmente, puede distinguirse casi siempre una serie vertebral de cinco manchas oscuras, a veces divididas longitudinalmente por una línea blanca que, en la base de la cola, se interrumpe para dejar paso a manchas oscuras alternadas con otras claras. El vientre es blanquecino o grisáceo, y en los individuos más oscuros se aprecia salpicado de manchitas negras. Iris de color gris o gris azulado metálico.

Dimorfismo sexual

Los machos suelen alcanzar tallas algo mayores y son más robustos que las hembras (hasta 58 y 52 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, respectivamente); además, exhiben tubérculos caudales más desarrollados y una coloración ventral amarilla más intensa. Las hembras poseen pequeñas uñas retráctiles en los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción de juvenil

En los juveniles, la punta de la cola suele ser de color gris claro o blanquecino, y las manchas oscuras continúan hasta casi el final de este apéndice.

Distribución

Esta especie manifiesta una distribución enigmática; puesto que se la puede encontrar en las islas de Gran Canaria, El Hierro y en las Salvajes; un reducido archipiélago portugués deshabituado a mitad de camino entre las Canarias y Madeira. Se han propuesto diversas hipótesis para explicar esta distribución, aunque hasta la fecha, ninguna de ellas resulta plenamente convincente. También habita en los roques de Salmor, cerca de El Hierro, y en el islote de Gando, en las cercanías de Gran Canaria.

Variaciones geográficas

Se reconocen, hasta el momento, tres subespecies diferentes. La subespecie nominal, Tarentola boettgeri boettgeri, ocupa toda la isla de Gran Canaria, mientras que Tarentola boettgeri hierrensis se extiende por la isla de El Hierro y sus islotes satélites. Ésta última se caracteriza por su menor envergadura, cuerpo más fino y número inferior de tubérculos dorsales y de escamas entre los ojos. Por su parte, Tarentola boettgeri bischoffi se supone que está restringida a las islas Salvajes. Algunos autores han considerado a ésta última como una especie bien diferenciada, si bien la enorme similitud entre el ADN de unas y otras sugiere todo lo contrario.

Especies similares

Puede confundirse a simple vista con otros perinquenes canarios, aun cuando es algo más pequeña y menos robusta, y posee extremos de los dedos menos ensanchados y piel más lisa, con tubérculos poco prominentes y nada o apenas aquillados.

Hábitat

Especie propia de enclaves pedregosos en zonas bajas y medias de las islas en donde mora. En Gran Canaria puede ser encontrada entre el nivel del mar y los 1.000 metros; aunque se han descrito algunas poblaciones por encima de los 1.500 metros. En El Hierro, sin embargo, apenas sobrepasa los 200 metros sobre el nivel del mar y, por tanto, está confinada en una estrecha franja litoral.

Biología

Como ocurre con otras muchas especies de gecónidos, el perinquén de Boettger es crepuscular y nocturno. Su actividad abarca asimismo todas las épocas del año, ya que salvo en poblaciones de altitud localizadas en Gran Canaria, las condiciones climáticas a las cuales está sometida son francamente benignas.

Se trata de una especie que muestra un elevado grado de agresividad intraespecífica. En los machos existen diversos tipos de vocalizaciones destinadas a diferentes funciones (llamadas territoriales, de atracción de la hembra, etc.) Durante la cópula, que suele ser de corta duración (apenas un minuto en la mayoría de los casos), el macho muerde a la hembra en la cabeza o en zonas próximas al oído. El periodo reproductor se prolonga desde la segunda mitad de la primavera hasta el final del verano; durante el mismo, las hembras pueden realizar numerosas puestas consecutivas (se han contabilizado hasta siete), consistentes casi siempre en un único huevo de cáscara dura y de tamaño relativamente grande que eclosiona después de unos dos meses de incubación.

Actualmente, apenas se cuentan con datos precisos acerca de su alimentación; pero todos los indicios apuntan a que estamos ante una especie eminentemente insectívora que ingiere insectos y arácnidos tanto de suelo como voladores. Tiene como predadores a erizos, gatos, lechuzas, cernícalos y alcaudones.

Estado de sus poblaciones

Aunque limitado a un rango altitudinal estrecho (especialmente en El Hierro), su vasta abundancia implica que esta especie no debe considerarse en peligro en ninguna de las dos islas del archipiélago canario en las que reside.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Brown (1996), Hielen (1992), Joger (1984), López-Jurado (1992), Martín et al. (1996), Roca et al. (1987).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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