Perinquén gomero (Tarentola gomerensis)

Descripción del adulto

Geco de tamaño mediano que ocasionalmente sobrepasa los 75 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Aspecto general aplanado y robusto, con la cabeza de contorno triangular, muy ancha posteriormente y con el extremo del hocico redondeado. Ojos grandes y de pupila vertical. Cada extremidad presenta cinco dedos marcadamente en sus ápices y con uñas conspicuas en el tercero y cuarto. Cola intacta de la misma longitud o algo más larga que la de cabeza-cuerpo.

Diseño y coloración característicos; la mayor parte de los individuos exhibe un color grisáceo salpicado de puntos blancos en la cabeza, el dorso y las patas. La región vertebral manifiesta manchas transversales oscuras, seguidas casi siempre de otra mancha más clara, y que llegan generalmente hasta el final de la cola. El vientre es blanquecino y el iris posee habitualmente tonos cobrizos e incluso, a veces, anaranjados.

Dimorfismo sexual

Como en los demás perinquenes canarios, los machos son un poco más grandes y robustos que las hembras (por regla general, hasta 75 y 65 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, respectivamente) y muestran la cabeza más ancha. También suele tener la región pericloacal de color amarillento. En las hembras son retráctiles las diminutas uñas de los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción de juvenil

Los jóvenes, que eclosionar tienen un tamaño próximo a los 20 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, suelen presentar una coloración dorsal más contrastada que los adultos.

Distribución

Esta especie está restringida a la isla de La Gomera, donde es abundante en la franja altitudinal comprendida entre el nivel del mar y los 1.000 metros. Por encima de esta cota y, principalmente, en toda la zona cubierta por la laurisilva y el fayal-brezal, se vuelve rarísima y siempre asociada a construcciones humanas y zonas de vegetación aclarada.

Variaciones geográficas

Su limitada distribución ha determinado que las únicas variaciones morfológicas detectadas no estén vinculadas a un patrón geográfico concreto. Hasta la fecha no se han descrito subespecies.

Especies similares

Resulta algo mayor que el perinquén de Boettger; pero más pequeño que la salamanquesa común y el perinquén majorero. Aunque morfológicamente se ve muy similar al perinquén de Delalande, se puede distinguir de éste por su diseño y coloración dorsal característicos.

Hábitat

Se considera una especie bastante «antropófila»; ocupa muros, bancales, edificaciones humanas y terrenos despejados, y evita las áreas con cobertura vegetal densa. Vive desde el nivel del mar hasta los 1.150 metros de altitud.

Biología

La actividad de esta especie se prolonga prácticamente a lo largo de todo el año, fundamentalmente en cotas inferiores a los 500 metros sobre el nivel del mar. Es, como el resto de macariogecos, nocturno y crepuscular, con comportamientos termorreguladores ocasionales durante el día.

El periodo reproductor empieza a cotas bajas durante el mes de mayo y se dilata hasta el final del verano; aunque puede variar de un año para otro dependiente de las precipitaciones habidas en la isla. Durante todo este periodo los machos defienden territorios y buscan hembras con las que, tras breves escarceos y llamadas sonoras, copulan al mismo tiempo que las sujetan mediante un mordisco en la cabeza. Poco después, las hembras ponen uno o dos huevos calcificados que entierran someramente o dejan resguardados entre grietas. Con relativa frecuencia se observan puestas comunitarias de varias hembras. Las puestas se van sucediendo a lo largo de la estación, y su número depende de la disponibilidad de alimento y el clima. A menudo se han contabilizado hasta siete puestas consecutivas en animales mantenidos en cautividad.

Su dieta está compuesta de pequeños insectos y arácnidos que cazan al acecho en sus salidas nocturnas. El tipo de presa se supedita en gran medida a los recursos del medio; aunque se sabe de individuos que preferían las arañas y los tisanuros. A veces consumen hormigas.

El perinquén gomero es una presa común para gatos, cernícalos, lechuzas y alcaudones.

Estado de sus poblaciones

Se trata de una especie habitual por todas las zonas bajas de la isla de La Gomera, donde se aprecia abundante en barrancos y pedregales. Por esta razón y aunque estamos ante un endemismo de distribución reducida, no padece problemas graves de conservación y su futuro parece plenamente asegurado.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Chicharro (1997), Joger (1984), López-Jurado (1989), López-Jurado (1992) Martín et al. (1996), Roca et al. (1987).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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