Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)

Descripción del adulto

Más pequeña y esbelta que la salamanquesa común, alcanza una longitud cabeza-cuerpo media de unos 50-53 milímetros y sólo excepcionalmente supera los 12 centímetros de longitud total. Cuerpo deprimido y cabeza estrecha y corta, triangular, con hocico redondeado y cola larga, cilíndrica y afiliada. Patas relativamente robustas; todos los dedos, cuyos extremos distales, están sensiblemente dilatados, exhiben una uña fuerte y curvada. De seis a diez laminillas subdigitales transversas divididas por el centro (excepto las dos más proximales y la última). El tronco y la cola están cubiertos de tubérculos aquillados (más gruesos en la cola), pero su aspecto es sólo moderadamente rugoso o espinoso. Escamas de la cabeza y del dorso granulares. Escamas ventrales lisas, pequeñas, imbricadas y de borde redondeado.

Es un gecónido de aspecto translúcido y coloración clara, rosada, ocre muy claro o arena de tonalidad más o menos amarillenta, que no suele oscurecerse. Algunos tubérculos manifiestan a veces una coloración contrastante con el color de fondo. Además, pueden aparecer bandas más oscuras en la cola que dan lugar a un diseño anillado, y dibujos claros y oscuros en la cabeza y el dorso.

Dimorfismo sexual

Los machos pueden identificarse y distinguirse por el mayor desarrollo de los poros femorales y de las escamas postcloacales.

Descripción de juvenil

Generalmente, sobre un color de fondo muy claro destacan manchas oscuras, en ocasiones alineadas en el centro del dorso. Bandas de la cola normalmente más contrastadas que en los adultos. Los recién nacidos miden entre 25 y 30 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, y de 40 a 49 milímetros de longitud total.

Distribución

Muy amplia: abarca gran parte de los países circunmediterráneos y numerosas islas, países balcánicos, Turquía, Oriente Media, India y Pakistán; también se encuentran en África occidental hasta el norte de Kenia. Además, se ha introducido en parte de EE.UU., México y Cuba.

En la península ibérica se distribuye por todo el litoral mediterráneo, atlántico andaluz y sur de Portugal, incluidos algunas islas e islotes murcianos (Barón, Perdiguera, Ciervo) y Alicantinos (Nueva Tabarca). También presente en el archipiélago Balear (Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera, Cabrera y numerosas islas e islotes adyacentes) e introducido en Canarias (entornos urbanos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife). En la península penetra hacia el interior por el valle del Ebro, Andalucía y Extremadura. Es probable su presencia en valles de orientación adecuada ligados a cuencas mediterráneas, donde puede pasar desapercibido (Cabriel).

Variaciones geográficas

Si bien se describió una forma característica supuestamente diferenciada para un islote de Menorca, su validez taxonómica no se acepta actualmente.

Especies similares

Se diferencia de la salamanquesa común por que esta última alcanza mayor tamaño, es mucho más robusta y presenta la cabeza más ancha, uñas desarrolladas únicamente en el tercer y cuarto dedos y laminillas subdigitales enteras, no subdivididas.

Hábitat

Vive en áreas costeras cálidas, en paredes de piedra seca, pedreras y afloramientos rocosos. Con frecuencia se muestra en áreas urbanas; pese a ser menos abundante que la salamanquesa común, puede aparecer con mayor frecuencia que ésta en ciertas grandes ciudades (como Barcelona o Zaragoza), jardines, muros y ruinas y, aunque parece preferir las edificaciones, también aparece bajo troncos de árboles y otros enclaves similares; en situaciones de simpatría con salamanquesa común suele ocupar la parte baja de paredes y muros. Habitualmente no supera los 300 metros de altitud y se encuentra en localidades bajas con temperaturas relativamente elevadas.

Biología

De hábitos discretos, predominantemente crepusculares y nocturnos; sólo esporádicamente diurna, cuando sale a solearse, sobre todo durante los días benignos del invierno. Es un animal sedentario, rápido, ágil y trepa con la eficacia habitual de los gecónidos. Permanece activa la mayor parte del año, desde enero-febrero hasta octubre-noviembre.

El celo suele comenzar en abril. Durante este periodo mismo, los machos desarrollan un marcado comportamiento territorial en el que la voz desempeña un papel importante; así, emiten llamadas distintas, cada una de las cuales tiene un significado concreto (delimitación del territorio, atracción de la hembra, etc.). Con frecuencia ocurren peleas entre machos. Las cópulas se producen principalmente entre abril y julio. Cada hembra puede efectuar dos o tres puestas al año, cada una con uno o dos huevos que miden en torno a 8-9 milímetros x 10-11 milímetros; ésta la depositan bajo piedras, en grietas de troncos o enterrada en el suelo, y a veces cubren los huevos con restos vegetales. La incubación, según las condiciones ambientales, puede durar entre 40 días y poco más de tres meses. En ocasiones se aprecian puestas colectivas en la misma grieta. Alcanzan la madurez sexual a partir de los seis meses, con una longitud cabeza-cuerpo aproximada de 43 milímetros. En cautividad se ha observado una longevidad ligeramente superior a 7 años. Poco específico en sus requerimientos alimentarios, su dieta varía según localidades y disponibilidades y consiste básicamente en distintos grupos de artrópodos (insectos nocturnos y arácnidos; pequeños arácnidos y larvas de coleópteros en Cabrera). Captura su alimento especialmente a primeras horas de la noche, cerca de su refugio, en las inmediaciones de un punto de luz.

Entre sus depredadores cabe reseñar diversos ofidios (culebra de herradura, de cogulla, lisa meridional, bastarda víbora hocicuda), rapaces nocturnas (mochuelo, lechuza), erizos, musarañas y ciertos carnívoros (comadreja, gineta y gato doméstico).

Como es característico en los gecónidos, en situaciones de peligro emite sonidos consistentes en una especie de carraspeo poco potente, muy variante según las circunstancias en cuales se halle, su edad y su sexo; así, se distinguen gritos de defensa, sumisión, amenaza y, en machos de índole territorial.

Estado de sus poblaciones

Bien distribuida en la franja litoral, las poblaciones interiores están más localizadas. Si bien no se considera una especie amenazada, cabe pensar que no se conozcan en profundidad ni su distribución ni su coyuntura poblacional real.

Referencias

Frankenberg (1982), Frankenberg y Marcellini (1990), López-Jurado et al. (1981), Martínez-Rica (1974), Sánchez-García y Sánchez-García (1992), Selcer (1986, 1990), Sa-Soussa (1997), Salvador (1998), Salvador y Pérez-Mellado (1984).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


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