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¡Derechos Animales ya Chica con venda en los ojos por su propia melena

¿Qué siente uno cuando se hace vegano?

¡Derechos Animales ya! - Chica con venda en los ojos por su propia melena - Qué siente uno cuando se hace veganoCuando uno se hace vegano siente que se ha quitado una venda de los ojos que le permite conocer y entender a los animales y las injusticias que padecen como nunca lo habíamos hecho hasta entonces.

Un resumen de qué siente uno cuando se hace vegano

A todos los veganos nos han preguntado alguna vez, por curiosidad genuina, qué se siente cuando nos hacemos veganos. Cada quien dio el paso hacia el veganismo a raíz de detonantes personales muy diversos. No obstante, casi todas las personas veganas solemos ponernos de acuerdo en algunos sentimientos encontrados. En esta entrada quisiera contar de una manera muy resumida aquello que empezó a rondar por mi cabeza cuando comencé a asumir que debía cambiar mis acciones, hábitos y rutinas porque perjudican innecesariamente a los animales.

En resumidas cuentas, cuando uno se hace vegano siente como si se le hubiera caído una venda de los ojos. En cuanto tomamos conciencia de la realidad que padecen los animales y nos cuestionamos la ética de nuestras acciones, rápidamente percibimos cuán perversa y manipuladora puede llegar a ser nuestra sociedad.

Desde pequeños nos han adoctrinado para hacernos pensar que los animales sean seres inferiores que existen para servirnos. Esto provoca que, cuando somos adultos, no lleguemos a preguntarnos si aquello que estamos haciendo roza la barbarie y la más absoluta de las aberraciones.

¡Derechos Animales ya! - Esquema de visión cárnica de una vaca - Qué sentimos los veganos a hacernos veganosCuando uno se hace vegano se quita una venda de los ojos y deja de ver a los animales como seres inferiores u objetos que existan para servirnos. Una vaca no es un objeto cuyo cuerpo debamos trocear para satisfacer nuestra gula; es un sujeto que valora su vida y que desea vivir tanto como nosotros.

Ejemplos cotidianos que nos quitan la venda de los ojos

Cada día podemos extraer ejemplos de cómo nuestra sociedad percibe y cosifica a los animales con quienes compartimos el planeta.

A nuestro alrededor, la gente habla sobre lo bien que saben, supuestamente, los tejidos muertos de un animal —con aditivos añadidos que evitan su putrefacción— o las extremidades descuartizadas de un cerdo que han estado colgadas más de un año.

A nuestro alrededor, la gente habla sobre comprar o regalar animales de ciertas especies y razas para cumplir un capricho particular o ajeno. Comerciamos y mercadeamos con las vidas de los animales tal como fuesen simples objetos decorativos que tienen la función de suplir una carencia emocional o para ejercer algún tipo de terapia física o psicológica. Se llega hasta el punto deleznable de oír que tal o cual perra, gata o yegua está, casualmente, embarazada al tiempo que lo está la hablante. Qué alegría debería sentir la hembra en cuestión si supiera que jamás volverá a ver a su cría. ¿De verdad no cabe esto en la cabeza de una madre humana?

A nuestro alrededor, la gente disfruta yendo a zoológicos y acuarios sin plantearse que están financiando el encierro y la captura de animales que quisieran vivir en libertad. O yendo de caza o pesca para ensartar animales con una bala o alguna herramienta más rudimentaria.

A nuestro alrededor, la gente se regodea con fiestas nacionales o castizas en que se les da muerte a un toro —o a cualquier otro animal usado como sacrifico ritual— mientras se explota a otros tantos animales para la carga y el transporte de seres humanos gordos y perezosos que van peregrinando con la supuesta intención de venerar a una figura religiosa que les dicta ser mejores con sus semejantes…

A nuestro alrededor, la gente habla sobre celebrar vacaciones en un país extranjero para montar sobre un camello, un elefante o hacer un safari entre leones confinados y otras especies animales que, casualmente, están en peligro de extinción por razones «no relacionadas» con su desprecio hacia la vida y la libertad de los animales.

En definitiva, cuando uno da el paso hacia el veganismo se percata de que todo nuestro mundo es horrible y de que muchos humanos se quejan de que es horrible mientras es su mentalidad egoísta, colectivista, ególatra y narcisista la que lo convierte en un mundo atroz.

Los animales son legalmente esclavos y no deberían serlo. Queda en nosotros, los veganos, ser el futuro de la sociedad. Unámonos para cambiar el mundo.

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Partido Vegano - Los veganos se creen superiores

¿Los veganos nos creemos superiores?

Partido Vegano - Los veganos se creen superioresLos veganos formamos el colectivo de aquellos humanos que asumimos el compromiso ético de respetar a todos los animales. ¿Acaso los veganos nos creemos superiores por salvar a quienes el resto consideran seres inferiores?

Prejuicios y estereotipos hacia los veganos

Quienes hemos dado el paso hacia el veganismo debemos soportar diversos prejuicios y estereotipos. Uno de los más habitual es aquél que acusa a los veganos de creernos superiores o de practicar el veganismo por razones esotéricas, caprichosas o peregrinas. Partiendo desde la premisa de que las verdaderas víctimas son los animales a quienes defendemos, en esta publicación queremos exponer unas reflexiones este fenómeno sociológico: la ridiculización hacia los veganos.

Aquellos mismos prejuicios que desembocan en la cosificación animal, y en la subsiguiente explotación y esclavitud animal, también causan que la sociedad margine o ridiculice a las minorías por su propia condición. En relación al conjunto humano, somos todavía pocos quienes hemos entendido que los animales merecen respeto porque sienten y padecen como nosotros. Ellos valoran sus vidas tanto como nosotros las nuestras.

En pleno siglo XXI, todavía se trata a los animales cual esclavos de nuestra especie. Y, de la misma manera en que ocurrió en el siglo XIX respecto a la esclavitud negra y el racismo, en el presente resulta una rareza oponerse a nuestro especismo y antropocentrismo.

Partido Vegano - Niño pensando recostado sobre la hierbaLos niños demuestran tener una mayor capacidad de diálogo, comprensión y empatía que los adultos. Ellos carecen de conflictos de intereses. Nuestra sociedad nos adoctrina desde pequeños en el especismo —y en otros prejuicios— y esto genera adultos prejuicios, ególatras, narcisistas e incapaces de sentir empatía por nadie.

El trasfondo de la acusación de que los veganos nos creemos superiores

Rechazar la explotación animal en su totalidad muchas veces se confunde erróneamente con poner a los animales no humanos por delante de los humanos. Nada más lejos de la realidad. Se trata de rechazar la explotación de individuos sin la consigna especista, es decir, rechazar la explotación de cualquier individuo independientemente de su raza, sexo o especie. Condenamos el especismo por las mismas razones las que la sociedad entera cataloga el racismo como una injusticia.

Irónicamente, aquéllos que nos acusan a los veganos de creernos superiores son quienes participan en la crianza, hacinamiento, manipulación, coacción y asesinato de animales al creerse superiores a éstos. ¿Cómo podemos creernos superiores los veganos cuando ni siquiera nos creemos superiores a ni a un mosca?

Deberían cuestionar sus palabras y mentalidad quienes nos acusan en falso mientras comen animales, se visten con sus pieles, los visitan en zoológicos o acuarios, se divierten a su costa en circos o montándolos, se valen de su esfuerzo y trabajo o se lucran al reproducirlos cual objetos de venta.

Partido Vegano - Pitbull con besos en el hocico - Maltrato animalLa humanidad expresa amor y afecto hacia unos animales mientras evita participa en la explotación y asesinato de millones de animales. Un vegano no es sino un humano que cuestionó este desprecio selectivo. Asimismo, incluso los perros y otros animales cercanos a nosotros son víctimas de una cosificación extrema basada en la raza.

Conclusión

Tomando las palabras de William Lloyd Garrison, aquellos que reniegan —o que ni siquiera aún se han parado a pensar sin prejuicios— qué conlleva el veganismo, suelen utilizar bastante a menudo la queja de la «superioridad vegana» o «el ego de los veganos».

El veganismo consiste, simplemente, en romper la barrera del antropocentrismo y rechazar la explotación y uso de los animales ajenos a nuestra especie en su totalidad. Nuestro compromiso ético podría considerarse una virtud; pero ello no implica que los veganos seamos personas perfectas en todos ámbitos ni que, por ende, nos sintamos superiores al resto.

A diferencia del pasado, hoy nuestra sociedad no acusa de «sentirse superior» a quienes rechazan la esclavitud humana, el racismo, el machismo o la homofobia, entre otros problemas sociales. Aunque ahora nos parezca absurdo catalogar de «persona con ego» a quien rechace la esclavitud humana, hasta hace no mucho era el pan de cada día para los activistas del movimiento abolicionista.

Los veganos no nos creemos superiores a nadie. Las personas humanas que adoptamos el veganismo somos un vehículo para conseguir un fin: el cese de la explotación animal y la consecución de derechos legales reconocidos para todos los animales. Se trata de una lucha justa contraída por voluntad propia. Cuando alguien se opone el veganismo, está perjudicando a las víctimas; no a quienes lo llevamos a la práctica.

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¡Derechos Animales ya! - Todo el mundo puede ser vegano

¿Todo el mundo puede ser vegano?

¡Derechos Animales ya! - Todo el mundo puede ser vegano - Familia ante una puesta de sol - Derechos HumanosEl veganismo es un principio ético que forma parte de la evolución moral de la sociedad. Todo el mundo puede ser vegano si entiende por qué los animales merecen respeto o se adapta a un entorno que obre de tal modo. Los Derechos Animales evolucionarán en sociedad como lo hicieron los Derechos Humanos.

La posible evolución de los Derechos Animales

Una pregunta que nos hacemos muchas veces los veganos —y que nos hacen quienes no lo son— es si el mundo entero puede o podrá dar el paso hacia el veganismo y pasar a respetar a todos los animales. En este artículo me gustaría aportar mi visión sobre esta cuestión tan compleja y difícil de estudiar.

Una manera excelente de analizar una realidad radica en plantear analogías que se ajusten a la naturaleza de esta misma. En el caso que nos compete, nos resulta coherente partir desde la premisa de que el entendimiento de los Derechos Animales evolucionará en la sociedad tal como lo hizo —o lo ha hecho— la asunción social de los Derechos Humanos.

Si nos imaginamos en un instante que vamos por la calle para preguntarle a la gente si todos los humanos merecemos respeto. Las pruebas reflejan que casi la totalidad de los seres humanos con la suficiente madurez y pleno estado mental —agentes morales— responderá con un «sí» automáticamente, sin reflexión ni mero cuestionamiento.

Casi toda la sociedad se opone a discriminaciones morales, como el racismo, sin siquiera ser capaces de aportar ninguna razón. Si se les pregunta: «¿Por qué no debemos ser racistas?», la estricta mayoría se pone a titubear y a soltar alegatos falaces —faltos de argumentación lógica— por tal de justificar una creencia que tienen asumida pero que nunca han razonado.

Sí, todos podemos decir que otros humanos sienten y tienen sentimientos. Sin embargo, esto sería la descripción de un hecho; no la argumentación de por qué sentir o tener sentimientos debería ser un criterio para respetar a otros.

Partido Vegano - Cría de ciervo - Derechos AnimalesTodo el mundo puede ser vegano si aplica para los animales la misma ética que aplica para otros seres humanos. La empatía conduce a la comprensión de los Derechos Animales y éste al respeto que merecen los sujetos no humanos.

Una analogía histórica para aspirar a una sociedad vegana

Aunque a nuestra sociedad le guste pensar que la educación sirve para crear una masa social formada, la mayor parte de la educación sólo sirve y ha servido en la historia para inculcar una serie de convenciones o normas sociales.

Tras el grave conflicto moral que supusieron los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, muchos pensadores lograron asentar en el poder político las bases éticas de los Derechos Humanos y las distintas naciones trasladaron estos ideales mediante el sistema educativo.

En la actualidad, el grueso de los seres humanos no respetamos a otros humanos porque hayamos comprendido o razonado los fundamentos lógicos que componen los Derechos Humanos; sino, simplemente, porque ha existido una presión social marcada por el poder y la inteligencia de unos pocos sobre un gran conjunto de la población.

Esa «inteligencia» la debemos al conjunto de pensadores del siglo XX, y anteriores, que plantearon el deber ético de que cada ser humano respetase los intereses inalienables de otros seres humanos. Y ese «poder» está en manos de gobiernos y de quienes tienen capacidad para influenciar a un gran conjunto de la población que, sin pensarlo demasiado, asumirá este nuevo pensamiento.

Partido Vegano - Rana salta de hoja en hoja por la selva - Animales en peligro de extinciónLos animales no tienen por qué demostrarnos habilidades sorprendentes para merecer respeto. No cabe juzgarlos a la luz de nuestro antropocentrismo.

Todo el mundo puede ser vegano, sí

Atendiendo a la reflexión mostrada, creemos que la evolución de los Derechos Animales seguirá exactamente el mismo patrón. Esto significa que todo el mundo puede ser vegano, sí; pero con matices. Todo el mundo puede ser vegano, en un sentido teórico, porque todo el mundo con plenas facultades puede asumir que los animales merecen respeto —el fundamento de los Derechos Animales— y actuar en consecuencia.

Sin embargo, esto no significa que, por desgracia, todo el mundo vaya a entender el motivo de por qué debemos ser veganos y abandonar nuestro especismo. Es decir, no todo el mundo va a comprender que la fundamentación de la ética reside en la capacidad de sentir —subjetividad y conciencia— ni que, por ende, los demás animales, como nosotros, merecen derechos legales porque sienten, tienen sentimientos y poseen intereses inalienables.

La mayor parte de la humanidad sólo será vegana si primero se desarrolla un movimiento intelectual que argumente por qué los animales merecen respeto y si éste, luego, logra permear en la ideología de quienes ostentan el poder. Si este fenómeno se produce, el veganismo pasará a formar el statu quo del sistema social. A largo plazo, las bases de los Derechos Animales quedarán asentadas como parte de nuestra cultura sin que se produzcan debates encarnizados ni oposiciones perjuiciosas.

Tarde o temprano, habrá un momento en que uno podrá ir preguntando por la calle a la gente acerca de si los animales merecen respeto y dirán que sí. Casi todo el mundo responderá lo mismo que suele decirse hacia seres humanos: «tienen sentimientos», sin siquiera saber definir qué es un sentimiento. Y cuando les cuestionen qué tiene de malo el especismo, se quedarán en blanco.

Partido Vegano - Tortugas sobre un tronco en un lagoLos animales no tienen por qué tener nuestro permiso para existir ni para vivir en libertad. Es nuestro deber respetar sus vidas, libertad e integridad.

Conclusión

No buscamos dar una impresión negativa o misántropa de la sociedad, en absoluto. Sólo tratamos de señalar la evidencia de que el ser humano, como animal, se rige principalmente por prejuicios antes que por la lógica. Esto conlleva, inevitablemente, que los Derechos Animales serán de aplicación universal cuando, para la mente social, pasen de ser un conjunto de argumentos razonados a convertirse en un conjunto de normas sociales incuestionables. Justo lo mismo que ha pasado en apenas 100 años respecto a los Derechos Humanos.

Aunque la práctica del veganismo implica una serie de consideraciones de más difícil cumplimiento que en el caso de limitarnos a respetar a otros seres humanos, cabe entender que la explotación animal se origina por un prejuicio moral. Con esto queremos expresar que si la sociedad comprende o asume el veganismo, ya fuere por reflexión propia o inculcación social, nuestra sociedad encontrará vías y herramientas para evitar cualquier forma de explotación animal que alguien quisiera excusar apelando a la necesidad.

Todos podemos contribuir a que el mundo del mañana sea más justo con los animales. La clave para lograrlo está en realizar un activismo educativo y centrado en forjar esa masa intelectual que detonará el gran cambio ético. Entonces nuestra sociedad, por activa o por pasiva, dejará de inseminar, criar y seleccionar animales; dejará de comerlos, de vestirse con sus cuerpos, pelajes y pieles, de entretenerse a su costa; dejará de comerciar con sus vidas, de usarlos como objetos de compañía, deporte, trabajo, decoración, experimentación, emergencias o servicios sociales; dejará cazarlos para demostrar su dominación y de encerrarlos en zoológicos, acuarios o delfinarios y de abusar sexualmente de ellos; dejará de utilizarlos en circos, en el cine, en sacrificios rituales, en ritos religiosos o de exterminarlos en mataderos, en ciudades o en la naturaleza al considerarlos «plaga» mientras, al mismo tiempo, se destruye sus hábitats naturales, se los asesina a demanda, se los persigue por desprecio, se impide su más mínima defensa, y se manipula y reproduce a otras especies con el argumento de evitar la extinción de especies animales.

En definitiva, esperamos que el ser humano del futuro podrá dejar de participar, por inercia social, en las injusticias y aberraciones provocadas e ideadas por nuestra especie a raíz del simple placer, beneficio o indiferencia.

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¡Derechos Animales ya! - El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animal

El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animal

¡Derechos Animales ya! - El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animalEn el contexto de los Derechos Animales, el abolicionismo es aquel movimiento y conjunto de ideas que persiguen la abolición de la esclavitud animal, es decir, la supresión de su reificación —cosificación— legal como objetos que existen para servir a los humanos.

¿Qué es el abolicionismo?

Conforme el veganismo va abriéndose paso en nuestra sociedad, tenemos la obligación de profundizar en ciertos conceptos fundamentales para comprender los Derechos Animales. En esta entrada, por el compromiso ético de quienes somos activistas por las víctimas no humanas, queremos lanzar algunas reflexiones importantes sobre el abolicionismo, su significado e implicaciones. Un concepto muy emparentado con éste es el de «liberación animal».

El abolicionismo se define como aquella postura o movimiento cuyo fin es la supresión de toda práctica contraria a los principios morales básicos. Éste, en su sentido simple, conlleva la abolición de una ley, régimen, precepto o sistema legal tras el paso o reconocimiento de un ente como sujeto de derechos. Uno de los más grandes movimientos abolicionistas de la historia se produjo en la lucha contra la esclavitud negra.

En lo tocante al veganismo, el movimiento abolicionista de la esclavitud animal significa luchar por el reconocimiento de derechos legales para todos los animales y el cese de su reificación —cosificación— legal.

El cumplimiento del abolicionismo implicaría que todos los animales pasarían a poseer derechos legales —como los seres humanos— y que todo animal quedaría a estar protegido ante cualquier acción humana que vulnerase sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad).

A menudo, nos encontramos con muchos particulares y colectivos que afirman ser abolicionistas mientras no definen correctamente el significado del abolicionismo ni promueven medidas abolicionistas. Resulta esencial conocer que el veganismo es abolicionista en sí mismo; en tanto que no puede existir un veganismo que no persiga la abolición de toda forma de la explotación animal. Debemos distinguir entre qué y no es una postura abolicionista.

Partido Vegano - Narigón o anillo nasal de un buey - Animales esclavizados como ganado - Derechos para los animalesUn narigón o un anillo nasal son unos instrumentos pensados para obligar a moverse a aquellos animales esclavizados como «ganado». El ser humano idea distintos instrumentos, técnicas y rituales de dominación y sometimiento de los animales para sacar el máximo provecho de ellos. Las cadenas son injustas con independencia de la víctima sobre la cual se coloquen.

Los tres fundamentos del abolicionismo

El abolicionismo de la esclavitud animal, por definición, se refiere a aquellas medidas que parten desde las siguientes premisas:

  1. Todo animal merece derechos legales debido su capacidad de sentir (sintiencia). Es decir, cualquier ser vivo poseedor de la capacidad de sentir merece respeto. Sólo los animales conformamos el único clado —grupo filogenético— de seres vivos que cumple esa condición.
  2. Todo animal merece el mismo respeto y atención que otro. El respeto, en su sentido básico, se define como la consideración o preservación de los intereses de alguien. No es justo privilegiar, discriminar o marginar a unos frente a otros. Múltiples campañas animalistas se centran en unos animales, específicamente, sin mencionar que muchos otros están en una situación parecida y que se rigen bajo las mismas leyes especistas.
  3. Todo animal merece respeto y atención por sí mismo. Se quebranta el respeto cuando las campañas animalistas sólo piden regular el trato —maltrato animal— o vierten argumentos antropocéntricos, tales como apelar a la salud o al medio ambiente, en lugar de defender que los animales merecen derechos legales porque poseen un valor intrínseco. Regular la esclavitud animal no lleva a la abolición de la misma, sino a todo lo contrario: perpetúa la creencia de que los animales sean seres inferiores con los que basta tratar mejor mientras se los cría, hacina, explota y asesina de miles de formas.

Partido Vegano - Familia de osos encerrados en un zoológicoFotografía de una familia de osos encerrada en un zoológico. Los distintos centros de explotación animal son el resultado del desarrollo y diversificación de aquellos usos que se han promovido y transmitido tradicionalmente en el seno de la sociedad. Nuestro antropocentrismo desemboca en la creencia dogmática de que tengamos legitimidad para esclavizar animales, usarlos con cualquier propósito y hacerles cualquier cosa por nuestro simple interés y conveniencia.

Conclusión

Entendemos que conceptos como el abolicionismo pueden resultar difíciles de entender para mucha gente. Sin embargo, la puesta en práctica del veganismo es algo asequible para cualquiera de nosotros cuando uno se lo propone. Los activistas veganos consideramos vital acercar a la sociedad a las bases de los Derechos Animales para ejercer un activismo bien argumentado y centrado en las víctimas; un activismo que no incurra en falacias, en bienestarismo ni en otras corrientes contrarias a los Derechos Animales.

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¡Derechos Animales ya! - El vegetarianismo no es un paso intermedio para los animales

El vegetarianismo no es un paso intermedio para los animales

¡Derechos Animales ya! - El vegetarianismo no es un paso intermedio para los animales- El veganismo es la base de los Derechos AnimalesEl vegetarianismo es una dieta que promueve la explotación animal. No es un paso intermedio para avanzar hacia el veganismo ni permite defender los Derechos Animales.

¿Qué es el vegetarianismo?

El vegetarianismo, del latín «vegetus» (saludable), es una dieta muy antigua que rechaza los tejidos muertos de animales al considerar su consumo como «poco saludables». Al contrario de cuanto cree mucha gente, no existe ninguna relación etimológica entre el vegetarianismo y el consumo de vegetales.

Un vegetariano, por definición, puede consumir productos derivados de la explotación animal, tales como la leche, la miel o los huevos. El pescado —tejidos de peces muertos— no sería apto para un vegetariano, sin embargo, muchos vegetarianos lo consumen al considerar, erróneamente, que el concepto de «carne» sólo aplica a animales mamíferos o terrestres.

Muchos humanos han sido y son vegetarianos por razones propias y utilitarias, tales como para mejorar su salud o por la creencia de que, al suprimir el consumo de carne, ayudan al medio ambiente o a combatir el cambio climático. Detrás del vegetarianismo puede existir un componente ético: la preocupación hacia el trato y la muerte de los animales. Si bien, existe una grave contradicción cuando se pretende respetar las vidas de los animales y, al mismo tiempo, se participa en su esclavitud y explotación.

Partido Vegano - Vaca lechera con una ordeñadora mecánica - La leche y la dieta vegetarianaEl vegetarianismo implica víctimas. En la fotografía tenemos a una vaca de la industria láctea, seleccionada artificialmente para la producción de leche, conectada a una ordeñadora automática para extraerle unas secreciones que sus crías nunca probarán (si siguen vivas).

Una confusión histórica

Por antecedentes históricos y el gran número de pensadores e intelectuales que fueron vegetarianos, la sociedad ha asociado indebidamente la dieta vegetariana con el animalismo. Se trata de una confusión categorial; pues lo primero responde a una dieta asumida por causas multifactoriales y, el segundo, a una serie de motivos éticos, incompatibles entre sí, enfocados en la situación de los animales y las acciones que ejercemos contra o respecto a ellos.

Dentro del movimiento animalista existen tres corrientes diferenciadas: proteccionismo, bienestarismo y veganismo. Recomendamos leer otros artículos para ahondar en las enormes diferencias entre estos conceptos.

Un vegetariano puede englobarse dentro del proteccionismo si sigue una dieta vegetariana por razones ecológicas y puede situarse dentro del bienestarismo si suprime el consumo de carne por el «maltrato animal» existente o por las prácticas ejercidas en la ganadería industrial.

Pocos vegetarianos se paran a analizar, con honestidad, cuáles son sus razones para serlo. Si alguien sigue una dieta vegetariana por su propio bien, esta persona no presenta ninguna mentalidad distinta para con los animales en comparación con el resto de la sociedad. En cambio, si alguien es vegetariano porque desea respetar a los animales, entonces debe entender que el vegetarianismo no es un paso intermedio para salvar animales, ni para llegar al veganismo ni para defender los Derechos Animales.

Partido Vegano - Gallinas ponedoras hacinadas - Los huevos y la dieta vegetarianaLas gallinas ponedoras pertenecen a una raza modificada para poner 100 veces más huevos de lo que su cuerpo es capaz. El vegetarianismo promueve y financia la crianza de gallinas, su hacinamiento, la trituración de pollitos macho y su muerte prematura por distintas patologías relacionadas con una descalcificación crónica.

El vegetarianismo promueve la explotación animal

El vegetarianismo establece, arbitrariamente, que ciertas formas de explotación animal sean legítimas. Rechazar el consumo de carne —cadáveres— no evita la crianza, manipulación y asesinato de animales si el consumidor financia que tales animales estén esclavizados y explotados para obtener productos de derivados de sus cuerpos.

Los vegetarianos suelen ignorar —y a algunos les da igual— que los animales explotados por su leche, miel, huevos, entre otros, padecen una vida igual o más miserable que otras víctimas animales y que terminan en el mismo matadero para experimentar una muerte igual o más agónica que la de aquellos animales destinados para carne. Como he explicado en otros artículos, el consumo de lácteos, miel y huevos requiere la domesticación, inseminación, selección, coacción y asesinato sistemático de tales animales para permitir, mejorar o rentabilizar la producción.

Como ejemplo flagrante de que el vegetarianismo promueve la explotación animal cabe señalar un hecho real de nuestros días: la Vegetarian Society de Reino Unido se asocia con diversos explotadores para vender de leche de cabra para perros provenientes de «vegetarianos concienciados».

Rechazar únicamente el consumo de carne por razones éticas implica una reflexión ética superficial: sólo se percibe la sangre y la muerte directa de animales como algo erróneo mientras se fomenta que éstos u otros animales tengan el mismo destino. Ser vegetarianismo se reduce a una cuestión sentimentalista; no de justicia universal.

Partido Vegano - Abejas explotadas para la obtención de miel - La miel y la dieta vegetarianaLas abejas, como otros animales, son también seleccionadas, manipuladas y coaccionadas para producir miel que luego se les robará. El ser humano no duda en matar a las abejas reinas o practicarles distintas operaciones con la finalidad de controlar la producción.

El vegetarianismo no es un paso intermedio para el veganismo

Una de los argumentos falsos y falaces más repetidos consiste en afirmar que el vegetarianismo es un paso intermedio para llegar al veganismo.

Este argumento es falso porque, según estudios científicos, no existe una relación causal entre suprimir el consumo de carne y que el individuo adquiera una mayor voluntad para hacerse vegano. Y es falaz porque no considera el hecho real y evidente de muchos de quienes hoy somos veganos nunca fuimos vegetarianos.

Alguien da al paso hacia el veganismo cuando entiende que los animales merecen respeto. El vegetarianismo no promueve el entendimiento ni la comprensión de que los animales merezcan respeto. Si acaso, la única ventaja práctica del vegetarianismo radica en que el consumidor busca nuevas alternativas y se acostumbra a nuevas recetas.

Más allá de ese punto, ambos conceptos se refieren a categorías muy diferentes. El vegetarianismo sólo alude a una dieta que valida la explotación animal. El veganismo se refiere a un principio ético que evita cualquier atisbo de explotación animal por razones éticas hacia los animales. Uno puede ser vegetariano por su propio interés; pero nunca vegano. Uno puede tener una dieta 100% vegetal; pero eso no lo convierte en vegano.

Si el vegetarianismo fuese un paso intermedio para el veganismo, todos los vegetarianos llegarían a ser veganos, tarde o temprano. Y no, esto no ocurre en la mayoría de los casos. Por no mentar la ingente cantidad de vegetarianos que dejan de serlo y vuelven a consumir carne. Por ende, no, el vegetarianismo no es un paso intermedio; es la persona quien da ese paso por un conjunto de razones éticas que ha entendido por sí misma. El paso intermedio responde al llamado «principio humanitario».

Promover el vegetarianismo bajo el argumento de alcanzar el veganismo sería equivalente a promover los azotes a mujeres para evitar las violaciones o lapidaciones. Todos entendemos que matar a alguien es peor que pegarle. Sin embargo, esto no significa que esclavizar y violentar pase a ser correcto temporalmente mientras el agresor cuestiona sus acciones.

Que el vegetarianismo haya sido el antecedente de muchos veganos equivale al hecho evidente de que el bienestarismo lo ha sido para la casi totalidad de los abolicionistas. Todos nos hemos criado y educado en una sociedad que discrimina a los animales por ser biológicamente diferentes a nosotros y que nos adoctrina para pensar que ellos existen para servirnos.

El vegetarianismo no rompe con ese adoctrinamiento ni cuestiona el sistema social que hemos erigido en torno a la esclavitud y exterminio de animales. Por ello, carece de justificación promover la dieta vegetariana como si ayudara a lograr derechos para los animales o facilitara la comprensión de un asunto ético. El veganismo no es una cuestión dietética; abarca la raíz de nuestra relación con los animales. La única medida de transición al respeto por los demás animales es empezar por tener la voluntad la cambiar nuestros hábitos.

Partido Vegano - Excursionistas montados a caballo - La explotación animal va contra los Derechos AnimalesEl vegetarianismo es una dieta, por ello, no implica que una persona vegetariana rechace otras formas de explotación animal no sujetas a la alimentación. Un vegetariano podría montar a caballo, visitar zoológicos, acuarios o delfinarios; practicar la caza o la pesca; acudir a circos con animales, a corridas de toros y participar en cualquier acción injusta que contravenga los Derechos Animales.

Conclusión

Cuando se expone esta realidad y estos argumentos, aun cuando se presenten de un modo empático y didáctico, gran parte de la comunidad vegetariana adopta una actitud hostil y agresiva. Así ocurre porque se ven cuestionados por su participación en estas actividades injustas e innecesarias. Esto nos demuestra que, por desgracia, existe una grave falta de conciencia social. El grueso de los vegetarianos se sitúan al nivel de cualquier persona especista que se ha refugiado un pequeño cambio inútil para sentirse mejor y creer que está ayudando a los animales.

Los animales con quienes compartimos el planeta son individuos que merecen respeto porque poseen sus propios intereses inalienables (vida, libertad e integridad). ¿Cómo resulta posible que nuestra sociedad siga negándoles a los animales sus derechos legales por el mero hecho de pertenecer a especies no humanas?

El veganismo es un principio ético que constituye la base de los Derechos Animales. Se requiere que todos demos el paso hacia el veganismo para comenzar a ayudar a los animales y a defender sus derechos. Ser vegano no es la cima del progreso individual; ser vegano es lo más básico que podemos ser para asegurarnos de que no incurrimos en injusticias ni en una violencia sistemática contra ellos por ignorancia o desidia.

La única verdadera forma real de compasión es la abolición de la explotación animal. Pensemos por un instante si a alguno de nosotros nos hubiera gustado que la esclavitud humana todavía existiera mediante meras regulaciones y «sellos de bienestar esclavo». ¿Acaso nos parecería ético?

El veganismo es muy fácil de entender y de aplicar si se tiene voluntad para llevarlo a cabo. Las vidas de los animales está en juego. Aceptar algo menos que el veganismo implica, por definición, consentir o participar en la explotación animales inocentes.

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