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Partido Vegano - Por qué decimos que no somos animalistas

¿Por qué decimos que no somos animalistas?

Partido Vegano - Por qué decimos que no somos animalistasMuchos activistas veganos preferimos decir que somos veganos en lugar de animalistas. En esta entrada explicamos por qué muchos veganos decimos que no somos animalistas.

¿Los activistas veganos decimos que no somos animalistas?

Los veganos, en sentido estricto, somos animalistas porque presentamos una postura ideológica respecto a nuestra relación con los animales. Sin embargo, muchos activistas veganos, como la mayoría de las personas veganas en su día a día, preferimos recalcar que somos veganos o incluso llegamos a afirmar que no somos animalistas.

En nuestro contexto actual, la razón para rechazar el término «animalismo» reside en que engloba a una cantidad muy heterogénea de individuos cuya visión hacia los animales es opuesta entre sí. La mayor parte de los animalistas son bienestaristas, es decir, gente que percibe a los animales como seres que sufren y asumen el deber de reducir su sufrimiento.

A pesar de que exista un buen corazón, esta ideología implica la consideración de que esté bien explotar y beneficiarnos a costa de los animales mientras su sufrimiento sea menor a nuestro placer. Un animalista típico considera «maltrato animal» que un ganadero mate a un cerdo a golpes; pero no considera maltrato el propio hecho de que se lo mate con un cuchillo, con unas tenazas electrificadas o con una pistola de pernos.

Esto se debe a que sólo rechaza aquel sufrimiento que no le brinda una utilidad. Dado que se requiere matar a un animal para obtener su carne, el animalista típico justifica el sufrimiento causado para ese fin; mientras que se opone a aquel sufrimiento no necesario para el fin que espera del animal asesinado.

Al mismo tiempo, acontecen otros sesgos habituales, como el especismo de preferencias. Este prejuicio es el responsable de que muchos animalistas se indignen especialmente por las acciones sufridas por unos animales y no por otros. Esta doble vara de medir se convierte en una herramienta muy lucrativa para organizaciones animalistas que basan su discurso en unos animales por una mera razón de simpatía social.

Debido a que el veganismo es una ideología todavía marginal dentro del animalismo, resulta importante que dejemos claro la incoherencia de oponerse únicamente al sufrimiento animal que no nos beneficie y la desconsideración existente cuando se priorizan a unos animales frente a otros.

Los veganos tenemos la obligación ética de explicar que los animales merecen respeto y que el veganismo es el principio ético básico para defender los Derechos Animales. Cualquier cosa menos que veganismo es injusta.

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El empoderamiento especista de las mujeres

¡Derechos Animales ya! - El empoderamiento especista de las mujeres - Feminismo mal entendido - Mujer ganaderaUna ganadera monta a caballo para controlar a las reses. Nótese que tanto el caballo como el toro son animales esclavizados y dominados por el ser humano. Se produce un empoderamiento especista de las mujeres cuando, dentro del feminismo, se promocionan actividades vinculadas a la ganadería y se ensalza el papel de la mujer ganadera. No tiene nada de justo que, dentro del movimiento feminista, se promuevan acciones especistas en mujeres bajo el argumento del empoderamiento femenino. Éste es un ejemplo de feminismo mal entendido.

Feminismo mal entendido

El feminismo es un movimiento social justo que defiende la igualdad, autonomía y soberanía de las mujeres como individuos plenos de la sociedad. Sin embargo, en los últimos años acontece un feminismo mal entendido cuando distintos sectores feministas asocian que ejercer la ganadería, y ciertas actividades de mayoría masculina, sea una forma de empoderamiento ético con que demostrar su valía.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre el empoderamiento especista de las mujeres, es decir, sobre el error de participar y promocionar actividades basadas en la explotación, dominio y asesinato de animales con el fin de demostrar que las mujeres pueden, efectivamente, realizar las mismas labores que los hombres.

El empoderamiento especista incurre en un feminismo mal entendido. Así ocurre porque el feminismo es un principio ético basado, a su vez, en el principio de igualdad. La raíz del feminismo radica en el valor del individuo y la consideración de que la mujer merece respeto porque posee su propia conciencia e intereses inalienables. El feminismo comparte el mismo fundamento que el veganismo y otros principios análogos.

¡Derechos Animales ya! - Mujer ganaderaUna mujer ganadera no es diferente de un hombre ganadero. El empoderamiento femenino, justo y necesario, no debiera pasar por el dominio y asesinato de terceros. Los animales también son víctimas de nuestra opresión.

Ser ganadera no es una forma ética de empoderamiento femenino

Si entendemos que los animales también merecen respeto porque sienten y padecen como nosotros, se vuelve patente que no debemos ejercer contra ellos ninguna acción en detrimento de sus vidas, libertad e integridad. Si alguien feminista comprende que la humanidad debe respetar a las mujeres y que ellas son víctimas del heteropatriarcado, ¿cómo es posible que desde el movimiento feminista se fomenten acciones contra otras víctimas?

Al igual que sucedió con el racismo, hoy presenciamos algunas formas de feminismo que distan mucho de su definición y concepto originales. En el siglo XIX, el fin de la esclavitud negra no hizo que los hombres negros —esclavos hasta entonces— entendieran que las mujeres también sufrían un tipo particular de discriminación sexista. Los hombres negros eran tan sexistas hacia las mujeres como los hombres blancos.

Hoy, de la misma manera, la destrucción paulatina de los regímenes patriarcales no está logrando que las mujeres comprendan que los animales también merecen respeto. Las mujeres de la actualidad son tan especistas hacia los animales como los hombres. La mayor parte de las mujeres del mundo no han comprendido que los animales han sido y son sujetos tan o más cosificados históricamente que ellas mismas. Ello desemboca que, como los hombres, algunas se sientan atraídas a ejercer como ganaderas y practicar distintas actividades especistas.

¡Derechos Animales ya! - Mujer fumadora - Feminismo mal entendidoA mediados del siglo XX hubo grandes campañas publicitarias, ejercidas por compañías tabacaleras, para promocionar la imagen de la mujer fumadora como empoderada. Estos anuncios triunfaron y el número de mujeres fumadoras se multiplicó. Las técnicas de manipulación surten efecto en una sociedad que confunde la forma con el fondo.

¿Por qué acontece el empoderamiento especista?

La creencia de que una mujer ganadera, cazadora o pescadora sea empoderada deriva de la propia creencia antropocéntrica de que ejercer distintas formas de explotación animal sea una muestra de poder frente a terceros. Las mujeres que se enorgullecen al ejercer distintas formas de explotación animal muestran la misma mentalidad que algunos hombres aborígenes cuando persiguen y dan muerte a un león para demostrar su hombría. O, en un sentido actual, cuando los hombres se regodean en la tauromaquia y otros festejos crueles.

El empoderamiento especista se produce, ante todo, a causa de la omnipresencia del especismo y del antropocentrismo. Este pensamiento conduce a muchas mujeres a pensar que ellas son más importantes que los animales o que su opresión carece de parangón con el de otras víctimas.

Estos prejuicios tan cotidianos cobran relevancia en el marco de una sociedad tribalista, es decir, en que los diferentes colectivos sólo se preocupan por las necesidades e intereses de sus miembros mientras no dudan en ignorar o perjudicar los intereses de terceros. De hecho, muchos colectivos posmodernos llegan al extremo de negar que un oprimido puede ser opresor al mismo tiempo, algo que, cuando menos, resulta más que evidente en el caso de la mujer ganadera.

Por otro lado, también se produce una grave confusión cuando dentro del movimiento vegano se introducen sesgos sexistas para preferenciar o centrar su discurso en la situación de animales hembras (vacas, gallinas, etc.). Los animales de sexo femenino no son explotados por ser «mujeres» sino porque no son de nuestra especie.

¡Derechos Animales ya! - Cisne con sus críasLos animales, como las mujeres y otras víctimas oprimidas históricamente, desean que respetemos sus vidas.

Conclusión

El verdadero el feminismo y su puesta en práctica se encuentran muy desvirtuados en la actualidad, tanto o más como el veganismo, ante su propagación por masas desinformadas, manipulables y viscerables.

Acontece un feminismo mal entendido cuando observamos un terrible sesgo tribalista que enfrenta a unas mujeres contra otras según criterios arbitrarios. Hay quienes se creen feministas mientras ni siquiera les importan todas las mujeres del mundo. Ante este contexto, no cabe extrañarse de que el veganismo suene algo incomprensible para las mayoría de los individuos autoconsiderados feministas.

No puede haber justicia universal mientras los humanos nos creamos con legitimidad para explotar y cosificar a otros sujetos. Los animales también son personas, es decir, seres que poseen su propia personalidad y conciencia. Alguien feminista sólo puede ser justo y coherente si, al mismo tiempo, cumple con el principio ético del veganismo y defiende los Derechos Animales.

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Una visión romántica de la esclavitud animal

¡Derechos Animales ya! - Una visión romántica de la esclavitud animal - Cita de William Lloyd Garrison sobre la esclavitud negraDecimos que acontece una visión romántica de la esclavitud animal cuando la sociedad humana da por sentado que los animales criados, seleccionados, coaccionados y manipulados por el ser humano viven bien o son felices mientras se los explota como simples recursos o medios para nuestros fines. La explotación animal, por definición, implica instrumentalizar a un sujeto como si fuese un objeto. Tal como argumentó el escritor y filósofo William Lloyd Garrison, este mismo fenómeno sociológico se producía en tiempo de la esclavitud negra.

Introducción

En nuestros días, cada vez más humanos son conscientes de la realidad que viven los animales y se oponen a la violencia que ejercemos contra ellos (maltrato animal). Sin embargo, pocos cuestionan el origen de este fenómeno (el especismo) ni aplican este principio humanitario en los diferentes contextos que envuelven la explotación animal.

Todavía hoy impera una visión romántica de la esclavitud animal cuando el ser humano ejerce explotaciones que no implica un sufrimiento directo para el animal, o bien, cuando dicha explotación la ejerce un colectivo oprimido o minoritario. A estas explotaciones, a menudo, se las percibe como positivas, bellas o parte de la cultura o la historia de una sociedad, o se las excusa apelando a que el individuo humano lo necesita para subsistir o por alguna razón excepcional.

Como ejemplo de lo primero tenemos a la equitación o hípica, y, para la segunda situación, a las explotaciones ejercidas por humanos que viven en la probreza, refugiados o colectivos minoritarios. La desgracia de un ser humano no justifica que cometamos injusticias contra los animales porque ellos poseen sus propios intereses inalienables. La necesidad no es justificación moral. Y la cultura o la tradición sólo indican que algo lleva haciéndose mucho tiempo, no que tenga legitimidad para continuar haciéndose.

No tiene justificación, por ejemplo, que se valide la caza de leones ejercidas por las tribus Masai ni la pesca ni caza de osos o focas por parte de las tribus Inuit porque forme parte de su cultura. Lo paradójico del asunto radica en que, cuando se habla de rasgos culturales occidentales, como la tauromaquia o la caza de cetáceos en las Islas Feroe, muchos ciudadanos no dudan en oponerse a pesar de que sea parte de la cultura de estos países. Esta doble vara de medir, que incluso acontece entre veganos, responde a un sesgo identitario y propio del marxismo cultural.

Derechos Animales ya - Retrato de William Lloyd GarrisonWilliam Lloyd Garrison fue uno de los pensadores, periodistas y discursistas más relevantes en la lucha abolicionista de la esclavitud negra.

La visión romántica de la esclavitud animal coincide con la visión de la esclavitud negra

Esta visión romántica de la esclavitud animal es el fruto esperable de dos fenómenos interrelacionados: la cosificación que padecen y el autoconvencimiento de que las víctimas reciben un buen trato. Para reflejar el pensamiento especista en la actualidad, basta con citar un discurso de William Lloyd Garrison, realizado el 22 de abril de 1845 en Boston, respecto a la percepción de los estadounidenses de aquella época sobre la esclavitud negra:

Hay personas tan profundamente ignorantes de la naturaleza de la esclavitud que se muestran obstinadamente incrédulas cuando leen o escuchan cualquier relación de las crueldades que a diario se inflige a sus víctimas. No niegan que se considera a los esclavos una mera propiedad. Pero este terrible hecho no parece suscitar en sus mentes ninguna idea de injusticia, ultraje o barbarie.

Hablémosles de crueles azotes, de mutilaciones y marcas a fuego, de escenas de corrupción y sangre, del destierro de toda luz y conocimiento y fingirán una gran indignación ante tan enormes exageraciones, tan inmensas tergiversaciones, tan abominables calumnias en torno al carácter de las plantaciones sureñas.

¡Como si todas estas espantosas atrocidades no fueran producto de la esclavitud! ¡Como si fuera menos cruel reducir a un ser humano a la condición de simple objeto que flagelarlo severamente o privarle de los alimentos y vestimentas necesarios! ¡Como si los látigos, cadenas, empulgueras, palizas, sabuesos, capataces, mayorales, patrullas no fueran indispensables para mantener bajo control a los esclavos y proteger a sus despiadados opresores! ¡Como si abolir la institución del matrimonio no conllevase un aumento del concubinato, el adulterio y el incesto!

Cuando se aniquilan todos los derechos humanos, no hay ya ninguna barrera que proteja a las víctimas de la furia del expoliador. Cuando se asume un poder absoluto sobre la vida y la libertad, se ejerce de modo destructivo. Este tipo de escépticos abundan en la sociedad. En casos contados, su incredulidad surge de una falta de reflexión, pero por lo general es indicativa de un odio a la luz, de un deseo de proteger la esclavitud de sus enemigos, de un desprecio de la raza de color, ya sea libre o esclava.

Derechos Animales ya - Campesino africano conduce una yunta de mulasEn muchos lugares del mundo dependen de la esclavitud animal como modo de vida para el transporte de pasajeros y víveres. Que haya humanos en situación de injusticia, marginación y pobreza no justifica la explotación animal ni los legitima a tener esclavos que les sirvan.

Nuestra ética para los animales no ha avanzado desde el siglo XIX

Estamos en el siglo XXI y esos argumentos expuestos por William Lloyd Garrison siguen más vivos que nunca. Lo resumiré en estos tres puntos:

  1. La sociedad general no percibe que haya nada malo en el hecho de que los animales sean legalmente propiedades de los seres humanos, como hace dos siglos no veía nada malo que en los negros fuesen propiedades de los blancos.
  2. Tanto entonces como ahora, la sociedad sólo se compadece de las víctimas cuando se les habla y se les muestra la realidad; pero resulta mucho más fuerte la necesidad social de justificar la injusticia por tal de tranquilizar sus conciencias. Se trata de una negación nihilista con que obviar una reflexión ética.
  3. La sociedad sigue sin comprender que no es justo que nadie sea esclavo de algún otro. Sigue sin comprender que los animales no desean ser criados, hacinados, manipulados, domados ni asesinados para alimentarnos ni servirnos de ningún modo. Y sigue sin comprender que todas estas acciones derivan de su propio prejuicio y desprecio hacia los animales, tal como en épocas pasadas se despreciaba a la raza negra.

La analogía entre la pasada esclavitud negra y la esclavitud animal es total. Y esta misma visión romántica se ha mantenido sin ningún cambio.

Derechos Animales ya - Tuit que justifica la explotación de burros - Visión romántica de la esclavitud animalEl autor de este tuit se ofrece una visión romántica de la esclavitud animal como si tales burros desearan cargar mercancías o trabajar para el ser humano. Los burros y otros animales que están junto a los seres humanos han sido domados y domesticados para servir como simples herramientas de transporte. No hay nada romántico en la guerra ni en la explotación animal. Todos los animales merecen respeto y son víctimas también de esos pobres seres humanos, quienes son víctimas de sus circunstancias.

La creencia de que los animales son esclavos por voluntad

Como parte inherente del romanticismo que envuelve la esclavitud animal, no es de extrañar que, como ocurría en el siglo XIX, también se incurra en la creencia de que los animales trabajan para ser humano por propia voluntad.

William Lloyd Garrison y otros abolicionistas denunciaban la fantasía generalizada de que los negros eran felices en las plantaciones y de que cantaban de júbilo mientras recogían las cosechas. La misma similitud se esgrime frecuentemente en lo tocante a los animales. Una de las manera más efectivas de anular a las víctimas consiste en presuponer que su voluntad, casualmente, coincide con las de su amo.

Cuesta imaginar cómo un animal podría desear ser encerrado en un corral, en un zoológico, ser castrado o separado de sus crías; pero esto es lo que piensa mucha gente e incluso lo que promociona la nueva Dirección General del Gobierno.

Todos los animales están catalogados como bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— y dicha consideración no cambiará mientras la sociedad, como ocurría con la esclavitud negra, se autoengañe creyendo que sólo haya un problema con la forma en que los tratamos y no con el hecho mismo de que sean esclavos. Por desgracia, más grave resulta que sus propios defensores participen, excusen y defiendan alguna clase de explotación animal.

El origen de los males que padecen los animales está en el especismo, en la creencia de que está bien discriminar y hacer con otros animales lo que nunca aceptaríamos ni veríamos bien para seres humanos. El especismo, a su vez, proviene de nuestra concepción antropocéntrica de que el ser humano es el único ser valioso que existe o la asunción de que los intereses de los demás animales quedan por debajo de los nuestros y de que sólo existan en la Tierra para servirnos.

Para ser justos, debemos promover los Derechos Animales y ello nos exige, por coherencia, hacernos veganos.

Derechos Animales ya - Mujer birmana lleva a vacas del narigón - Visión romántica de la esclavitud animal - William Lloyd Garrison - Esclavitud negraEsta fotografía, que les evocaría a algunos un ambiente bucólico y respetuoso con la naturaleza, no tiene nada de romántico para las víctimas no-humanas. La mujer lleva a un par de vacas tirándoles de unas cuerdas que les atraviesan el cartílago nasal. Al igual que explicaba William Lloyd Garrison respecto a la esclavitud negra, ningún animal quieren ser coaccionado por el ser humano ni existe justificación alguna para vulnerar sus vidas, libertad e integridad. Se produce una visión romántica de la esclavitud animal cuando se asocian dichas acciones a la belleza, la cultura o se presupone una relación mutualista entre el ser humano y tales animales.

Conclusión

Los activistas veganos entendemos que hemos llegado a esta situación por la transmisión histórica de un prejuicio inculcado desde la infancia. Para ser justos, debemos promover los Derechos Animales. A las víctimas no les basta con recibir un mejor trato ni cabe autoengañarse con que sea correcto utilizarlos como si fuesen objetos.

El respeto que merecen los animales nos exige, por coherencia, hacernos veganos y defender la liberación de todos los animales esclavizados. Queda en nuestra mano hacr hincapié en el activismo educativo —este artículo se incluye esa categoría— para tratar de concienciar a la sociedad sobre la realidad de la esclavitud animal.

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