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¡Derechos Animales ya! - Perritos y gatitos de distintas razas

No, los animales no tienen derechos legales

¡Derechos Animales ya! - Perritos y gatitos de distintas razas - Los animales no tienen derechos¿Tienen derechos los animales? Los animales no tienen derechos legales reconocidos. De hecho, para la mayor parte de la ciudadanía, el término «animal» no abarca más allá de los individuos mostrados en esta imagen.

¿Tienen derechos los animales?

Como activista vegano y defensor de los Derechos Animales, tengo el interés de que a los animales se los respete y reconozca como sujetos de derecho. Ello no significa que sea correcto afirmar que, en la actualidad, tengan derechos legales reconocidos. Si así fuera, esta página web carecería de sentido.

Con una frecuencia escalofriante me encuentro a individuos y cientos de portales de noticias en donde se afirman que los animales tienen (algunos) derechos. Esta afirmación, sin pies ni cabeza, responde a una mezcla entre ignorancia, necesidad de autoengaño o la intención de ciertas organizaciones y empresas de manipular la opinión pública.

En esta entrada voy a insistir, incidir y reincidir en la idea básica y fácil de entender de que los animales no tienen derechos legales en ninguna parte del mundo. Voy a explicar, de una forma directa y sencilla, algunas de las formas de manipulación más comunes para quienes carecen de formación en Derecho.

Aquí no voy a señalar las razones científicas, éticas y legales de por qué los animales merecen derechos legales reconocidos. Tampoco seré demasiado estricto o pulcro con el uso de los términos vinculados al Derecho porque no es mi especialidad ni tampoco ayudará a aclarar la cuestión. Si tiene interés en conocer estos argumentos previos y necesarios para entender esta disertación, visite los artículos enlazados en las palabras claves.

¡Derechos Animales ya! - Macaco esclavizado para divertimiento de turistasMacaco esclavizado como reclamo para el divertimiento de turistas en países del sudeste asiático. La sociedad se apena al ver fotografía como éstas mientras cada día participa en acciones terribles e impide que los animales tengan derechos reconocidos.

El engaño de las leyes contra el maltrato animal

Como he señalado en otras entradas anteriores respecto al concepto de «maltrato animal», las «normativas de bienestar animal» y el cinismo de la «Dirección General de Derechos Animales», las leyes contra el maltrato animal sólo tienen el fin de maquillar algunas consecuencias derivadas de la explotación animal para tranquilizar a las masas sociales al hacerles creer que algunos humanos especialmente crueles son condenados por practicar violencia contra los animales.

Las leyes contra el maltrato animal no protegen a los animales porque ni siquiera consideran a los animales como sujetos que merezcan protección. Dichas leyes establecen que los animales son bienes o mercancías que deben recibir un tratamiento concreto para uso y desecho. Nuestras leyes indican que uno no puede abandonar un televisor en un parque e, igualmente, que un propietario no puede abandonar un perro en una carretera. Ni el televisor ni el perro tienen ningún derecho.

Las leyes contra el maltrato animal no condenan la acción sobre el animal, sino que protegen los intereses de personas físicas o jurídicas que se han vulnerado respecto al tratamiento de un animal. Es decir, por ejemplo, alguien no va a la cárcel por matar a un perro; sino porque matar un perro quebranta las normas de la ciudadanía. Por esta razón, alguien puede ser condenado (o no) dependiendo de si la sociedad considera (o no) que el animal cuyos intereses se han vulnerado merecen algún respeto o no.

Si los animales tuvieran derechos, entonces se condenaría cualquier clase de acción injusta sobre ellos. No se podrían comprar, vender, alquilar, recortarles orejas y colas, castrarlos sin razón médica, etc. Que estas acciones sean legales en animales —y no en humanos— ya debería ser una evidencia clara para aquellos humanos menos adormilados cognitivamente que el resto.

¡Derechos Animales ya! - Declaración universal de los derechos del animalCaptura de esta «declaración de los derechos del animal», puede leerla entera —y vomitar— en el enlace anterior.

El mito de la declaración de los derechos del animal

De cuando en cuando, sobre todo cuando se celebra el Día Internacional de los Derechos Animales, aparece y reaparece una supuesta «declaración de los derechos del animal» que, supuestamente, fue aprobada por la UNESCO en sabe Dios cuál año y que se compone de una serie de apartados, cada cuál más grotesco y antropocéntrico. Todo ello, por supuesto, sin citar ninguna fuente de las Naciones Unidas.

Nunca hubo ninguna aceptación u aprobación oficial por parte de la UNESCO. Esos 14 artículos fueron una declaración bienestarista que se presentó como forma de manifestación. De hecho, dicha declaración ni siquiera defiende los Derechos Animales, puesto que en ésta se valida la explotación y asesinato de animales «bien tratados». A diferencia de los Derechos Humanos, ningún organismo ha redactado una versión oficial.

Cabe incidir en que los Derechos Animales son, hasta la fecha, un conjunto ideológico (no un documento) tratado por expertos en la materia como Tom Regan y Gary Francione. Bajo este nombre se incluyen —o pueden incluirse— únicamente aquellos principios compatibles con los intereses inalienables de los animales: vida, libertad e integridad.

La declaración antedicha avala que un animal «de consumo» sea asesinato con dicho fin; que basta con darles una «libertad necesaria» —lo cual no significa nada en la práctica— y, por supuesto, no cuestiona ninguna práctica relacionada con la compra-venta de animales ni amputación de órganos con fines comerciales.

El hecho de que susodicha declaración bienestarista aparezca comúnmente bajo el término «Derechos Animales», y su correspondiente publicidad, es una artimaña de grandes organizaciones animalistas y de la propia industria ganadera para hacer creer que ellos se comprometen con los animales.

Hasta la fecha sí ha habido exposiciones, simposios y reivindicaciones efectuadas por juristas y otros expertos en Derecho. Pero no ha habido el reconocimiento legal de los animales como sujetos de derecho y no creo que viva lo suficiente como para verlo.

¡Derechos Animales ya! - Portales de noticias que afirman que los animales tienen derechosUna mentira mil veces repetida no se convierte en verdad. No, los animales no tienen derechos. Si tu información y conocimiento de la realidad depende de medios de comunicación —manipulación— de masas, posiblemente no tengas idea de nada y lo poco que creas saber sea falso.

El fraude del reconocimiento de los animales como seres sensibles o con sentimientos

El cúlmen de la manipulación cínica con intereses partidistas y comerciales viene cuando uno puede leer en la prensa que tal o cual país, región o comunidad autónoma ha reconocido o va a reconocer a (algunos) animales como seres sensibles y que, según afirman tan alegremente en el cuerpo del texto, «ya no son cosas», «dejarán de ser cosas» o «se equipara el bienestar de la mascota al del resto de la familia».

A mí se me queda una cara de póker —por no decir algo peor— al atisbar el tan escaso nivel de decencia y profesionalidad que hay detrás de tales medios de comunicación para afirmar tales cosas y quedarse tan anchos y panchos. Y aquí no se incluyen solamente aquellos medios generalistas, sino también la mayoría de quienes se autodenominan medios «alternativos», «independientes» o «disidentes».

El mero hecho de llamarlos «mascotas» ya implica la existencia de una categoría legal por la cual se establece que determinados animales existen con el fin de servir de compañía al ser humano. ¿Existe bienestar mientras se los cría en una nave industrial y se los vende en una tienda? ¿Dónde está esa «equiparación»?

Los animales son objetos, propiedades, bienes muebles semovientes y cosas, en definitiva, porque así están catalogados legalmente. Así figuran en todas las legislaciones del mundo y en los tratados de comercio, al margen de que existan o no regulaciones sobre el uso de la propiedad para evitar el maltrato. Esto lo he señalado en el primer apartado.

A los animales no se los explota —o se avala su explotación— porque sientan o no sientan. Baste con señalar que, desde época griega, se sabe que los animales sienten y experimentan emociones. Nuestros conocimientos nos permiten explotar a los animales con fines científicos porque, precisamente, el sistema nervioso central de muchos mamíferos es tremendamente similar al nuestro.

A los animales se los explota (cría, engorda, asesina, etc.) porque no son humanos, simple y llanamente. No hay otra razón más profunda, honda ni metafísica.

Para las legislaciones del mundo moderno, la figura del derecho está basada en quién es el ente del derecho. Es tal el atraso ético de nuestras leyes que, al mismo tiempo que se rechazan las leyes de autor —en países democráticos—, el ser humano se basa en si el ente es humano o no para establecer sistemáticamente si puede o no quedar amparado por su marco legal. De ahí surgen muchas obras de ciencia ficción sobre androides con conciencia que, según la obra, la persecución y exterminio por reclamar sus derechos: desde Blade Runner hasta El hombre bicentenario.

A pesar del rechazo histórico habido hacia el contractualismo, nos encontramos con que el grueso de la humanidad y de los juristas aplican la versión más despótica de éste hacia los animales. Cuando se abolió la esclavitud negra, lejos de sentar una argumentación cabal sobre los límites del derecho, el humano moderno se limitó a incluir a los humanos negros en la categoría de «humanos», una categoría que antes se les negaba, tal como se les sigue negando a los animales su categoría de «personas».

Poco importa que, ahora, en un futuro o en cualquier parte, a los animales se los reconozca como «seres sensibles» o «seres mágicos del metaverso». Mientras existan leyes que permitan su explotación y asesinato, nada cambiará para ellos. Y dichas leyes existirán mientras nos basemos el criterio de la especie —especismo— para discriminarlos.

¡Derechos Animales ya! - Captura BOE Ley 17⁄2021, de 15 de diciembreLeer el BOE es un remedio fantástico contra el estreñimiento. Si uno desea estudiar de primera mano los principios de la manipulación política y la capacidad gubernamental para blanquear hasta la mayor de las perversidades posibles, sólo tiene que leerlo y observar el grave cinismo que contiene.

¿Bienes inembargables y atendidos?

Finalmente, para incidir un más en la realidad, cabe señalar que algunos medios se han hecho eco de la reciente entrada en vigor de la «Ley 17/2021, de 15 de diciembre», la cual, según apodan, es una «gran reforma sobre el régimen jurídico de los animales» por aquello de considerarlos ahora como «seres sensibles».

Para justificarlo, citan que, supuestamente, algunos animales —los actualmente catalogados como «animales de compañía»— son ahora inembargables y que deben ser atendidos. En primer lugar, que un animal dado no pueda ser embargado no significa que deje de ser un objeto. El mero hecho de que se lo pueda comprar en una tienda, criar y asesinar ya implica que es legalmente un objeto.

Y, en segundo lugar, que se indique que debe ser atendido es papel mojado; pues las propias leyes fijan que los intereses humanos siempre deben prevalecer. Esto significa que, en la práctica, podrán ser decomisados —embargados por el Estado y posteriormente sacrificados— y abandonados en caso de accidente mientras exista una justificación de que los humanos afectados debían recibir atención prioritaria.

¿Cambia esto algo para los animales? Nada. Sólo es humo.

Una gran reforma sería que a los animales pasaran a estar considerados como sujetos de derecho; no como bienes de uso limitado o con excepcionalidad según la consideración subjetiva de su bienestar durante su explotación.

¡Derechos Animales ya! - Perro abandonado en la calleLo peor no está en pensar que millones de animales sufren, sino en saber que millones lo hacen y lo harán cada día mientras millones de humanos están convencidos de que hacen lo correcto o de que se preocupan por los animales mientras se los comen y participan en la explotación de otros miles.

No, los animales no tienen derechos legales reconocidos

Considero necesario publicar una entrada como ésta para responder específicamente a la falacia de que los animales tengan derechos legales reconocidos.

No, nunca ha habido hasta la fecha ningún reconocimiento internacional en materia de Derechos Animales. Si así hubiera sido, ahora mismo ya no sería legal la venta, la crianza, la compra-venta y explotación de ningún animal. Si los animales tuvieran derechos legales reconocidos hoy mismo, ya no habría zoológicos, acuarios, deportes o festejos con animales, etc.

Dada la legislación actual y los intereses económicos depositados en la explotación animal, es diametralmente imposible que los animales estén protegidos frente a acciones humanas.

El animalista de turno puede esperar sentado si cree que rellenando peticiones y firmas por internet —mal escritas, terriblemente expuestas y con unos argumentos paupérrimos— va a conseguir algo. Los logros se obtienen mediante acciones coherentes.

Si de verdad nos preocupa la situación de los animales y queremos colaborar para cambiar su situación legal, debemos dar el paso hacia el veganismo y rechazar toda forma de explotación animal. Sólo así podremos ser coherente entre nuestros deseos y nuestras acciones.

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¡Derechos Animales ya! - Por una adopción de animales responsable

Por una adopción de animales responsable

¡Derechos Animales ya! - Por una adopción de animales responsableUna sociedad de progreso debe dejar de percibir a los animales como objetos. Debemos promover una adopción de animales responsable de aquéllos que no puedan vivir en libertad.

La adopción de animales exige ética y responsabilidad

En el contexto de nuestra sociedad especista, adoptar animales se convierte en una labor altruista muy necesaria. En este artículo quisiera incidir en la importancia de promover y de ejercer una adopción de animales responsable de aquéllos que, por motivos muy diversos, no puedan vivir en libertad.

En redes sociales es el pan de cada día ver y compartir alguna publicación en donde aparece la adopción de animales en condiciones de necesidad. Adoptar y cuidar a alguien desvalido se considera una virtud mientras se respete al individuo y se lo estime como un igual en el sentido ético.

Durante el tiempo que estuve en grupos animalistas, me avisaban numerosas veces con el fin de yo difundiera y les hiciera publicidad a estas peticiones constantes. En principio, no tengo nada en contra de poner mi grano de arena siempre que la acción esté bien dirigida. Por desgracia, la desesperación de particulares y albergues los lleva a menudo a ser cómplices de la misma violencia y explotación que desembocó en el abandono de tales animales.

En relación a esto último, resulta muy triste el especismo flagrante que muestran muchos animalistas a la hora de publicitar la adopción de animales; pues, a la hora de buscar adoptantes, se rebajan a hacerlo como si fuesen simples mercaderes o comerciantes. Me molesta porque quebrantan el respeto y consideración que merecen las víctimas.

Adopción de una perra como si fuese un mueble - Adopciones de animales sin éticaEn este cartel, difundido por redes sociales, se pretende lograr la adopción de una perra señalando que es «ideal para interiores», como si fuese un mueble o no necesitara ver la luz del día.

¿La adopción de un animal o la venta de un mueble?

Como decía, en el cartel superior aparece un ejemplo lamentable de una adopción de animales sin atisbo de ética ni de responsabilidad. Cuando alguien señala «ideal para interiores» (refiriéndose a la perra) o que «es muy cariñosa», está diciéndole a la gente que se trata de un mueble o un juguete que te dará beneficios tales como quedar bien junto a la salita o hacerte sentir mejor cuando tu vida llena de bienestarismo esté falta de amor.

Cuando se señala la incoherencia de promover así la adopción de animales, hay quienes replican que no existe un problema ético alguno respecto a la acción de utilizar argumentos utilitaristas y abogan por un sentido práctico.

Estos supuestos animalistas dan rodeos y montan hombres de paja para tratan de justificar que la adopción de un animal con tamaño pequeño sería conveniente para quienes viven en casas pequeñas, pisos o apartamentos y también que nadie adoptaría un animal —humano o no— conflictivo, como así sucede con niños de nuestra especie.

A pesar de que les doy la razón en cuanto a los intereses humanos, si alguien va a adoptarla porque esta perra le parece estética e «ideal para interiores», o solamente para recibir compañía, sería equivalente a una pareja de seres humanos que adoptase un bebé o niño porque les pareciera más estético tener un niño negro o asiático o simplemente para no estar solos.

Nadie presentaría a un niño diciendo «ideal para actividades pederastas». Creo que si hablásemos de seres humanos no cometeríamos el relativismo moral de afirmar «está bien abusar del niño porque, al menos, no está en un orfanato».

Desde luego, si creáramos un vara de medir, aquella gente que vende animales por un precio simbólico, en lugar de regalarlos, con el hipotético fin de que no los abandonen muestran mayor aprecio por el animal que aquellos supuestos animalistas que lo publicitan cual si fuera un mueble.

Sí, sé que un niño no terminará asesinado en una perrera ni en un matadero; pero usar estos términos implica asesinarlos moralmente mientras aún siguen vivos. Las circunstancias desfavorables no convierten el utilitarismo en ética. Se trata de la misma falacia asumida cuando hay activistas que defienden las fraudulentas medidas de «bienestar animal» con el argumento falaz de que «el mundo nunca será vegano».

¡Derechos Animales ya! Vaca con código de barras, los animales no debiéramos ser objetosLos animales no debieran estar consideramos como objetos. Ellos, como nosotros, no nacen con un código de barras ni deberíamos fomentar la adopción de animales como si fuesen mercancías.

Conformismo, miseria moral y especismo a raudales en la adopción de animales

Otro ejemplo de adopciones especistas lo tenemos en numerosos albergues que recogen caballos, debido al pasado de quienes suelen gestionar estos centros y a la utilidad práctica de estos animales, se suele promover la adopción de un caballo apelando, según el caso, a que podrían servir para ser montados, para enseñar a los niños o para ejercer la hipoterapia.

Un asunto relacionado con la falta de ética con las adopciones de animales lo encontramos con adoptantes que solicitan razas de perros o rasgos de determinados animales en concreto. Que un adoptante se preocupe por el aspecto de la persona no humana que va a adoptar es una alarma evidente de que va a ser un mal adoptante y lo más bochornoso viene cuando algunos presuntos veganos justifican esta actitud como si estuviese justificado el pedir un niño a la carta.

Por otra parte, cabe mencionar la castración sistemática de animales que se les practica en muchas ocasiones por provecho humano, facilidad en el manejo o meras políticas bienestaristas de la organización animalista de turno; la cual cree que se amputando unos órganos ya se evitan todos los males que padecen en el mundo.

Como reitero cada día, no dejará de haber animales abandonados mientras la compra-venta de animales sea legal. Tanto las adopciones como las castraciones son parches socialmente aceptados en el seno de una sociedad hipócrita que no desea solucionar las raíces del problema.

El cáncer de los Derechos Animales lo conforman quienes supuestamente los defienden en manifestaciones coloridas con sus perros bajo sus faldas. Pues éstos presentan la misma mentalidad especista que sus opresores; mas, a diferencia de ellos, carecen de incentivo para cambiar sus acciones y creencias porque ya creen que hacen lo correcto.

¡Derechos Animales ya! - Perro de raza corgi galés cárdiganLa adopción de animales debiera trascender los motivos utilitarios que desembocan en la crianza y compra-venta de animales.

Conclusión sobre los animales adoptados

La adopción de animales es una acción encaminada para salvar la vida de un animal que no puede subsistir por sí mismo. Un animal adoptado no debiera quedar como un mueble para hacernos compañía, ni para que los niños aprendan a ser responsables, ni por un capricho de cumpleaños ni por aliviar la soledad de los ancianos.

La adopción debe ser sólo y exclusivamente por el bien del animal, nunca del nuestro ni de nuestra conveniencia. Y esto debemos entenderlo nosotros, la ley no puede existir o cumplirse si no existe respeto individual por los animales.

Los abandonos son y serán cada vez más numerosos mientras la compra-venta de animales sea legal y la compra-venta de animales seguirá siendo legal mientras la sociedad general y los propios animalistas continúen participando en la explotación animal, es decir, en tratarlos y usarlos como recursos para nuestros fines.

Resulta muy triste observar que, a menudo, quienes más se esfuerzan cada día por los animales llegan a ser algunos de los mayores detractores de sus derechos. Así ocurre, por ejemplo, cuando determinados particulares o albergues dan animales en adopción a otras personas humanas que ejercerán la misma explotación y violencia que los condujo a la situación actual.

Si entendemos que adoptar a seres humanos conlleva una serie de implicaciones éticas, también debemos asumir responsabilidades al adoptar un animal. Con frecuencia, la mentalidad bienestarista reduce tales responsabilidades a darles un «buen trato» sin cuestionar que los seres humanos carecemos de legitimidad para usar a otros individuos como simples medios o recursos para nuestros fines.

A un animal adoptado no le basta con un buen trato, sino que debemos aplicar la misma ética que con nuestros hijos, es decir, debemos respetar sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad) y, al mismo tiempo, impedir que nuestras acciones perjudiquen los intereses fundamentales de otros animales.

Carece de sentido y justicia que, mientras cuidamos de unos animales, no nos importe que nuestras acciones perjudiquen a otros animales que no estén en nuestras casas. Debemos abandonar la creencia especista de que unos animales merezcan más respeto que otros, o de que un perro o gato tengan un mayor valor moral que una vaca, una gallina o un caballo.

No basta con decir o centrarse en el maltrato animal o estar en contra de los mercados de animales vivos si se participa en la crianza, hacinamiento y asesinato de otros animales o si usamos a nuestros animales recogidos para beneficiarnos de algún modo.

Por una cuestión de justicia fundamental debemos condenar aquellas adopciones interesadas en que se explota a los animales recogidos (p. ej. perro para defender una finca) o caballo para ser montado los fines de semana) y las acciones que vulneran sus propios intereses (p. ej. castraciones sistemáticas) y los de terceros (p. ej. asesinato de animales para obtención de piensos).

Para promover la adopción de animales como es debido, debemos hablar de ellos del mismo modo en que lo haríamos si fueran humanos. Si no cabe alentar la adopción de un niño diciendo que es «ideal para interiores» o que «sirve para equinoterapia», ¿cómo les parece coherente hablar así de un perro o de un caballo? ¿Porque es un perro/caballo y no un ser humano? ¿Distinta especie? Pues por este motivo lanzo esta crítica.

Para ser justos se requiere rechazar toda forma de explotación animal. Si alguien mantiene a otro por estricta conveniencia propia, incurre en una forma de explotación (uso como recurso). El veganismo es lo mínimo que debemos asumir para entender las bases de los Derechos Animales.

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¡Derechos Animales ya! - Focas utilizas como instrumentos de terapia para humanos

Animales como instrumentos de terapia

¡Derechos Animales ya! - Focas utilizas como instrumentos de terapia para humanosMuchas organizaciones humanitarias, y la sociedad general, promueven y perciben como correcta la explotación animal para ayudar a humanos con necesidades especiales. Los activistas veganos tratamos de explicar por es injusto tratar a los animales como instrumentos de terapia.

[Fuente de la fotografía]

Las terapias con animales tratan a los animales como instrumentos de terapia

La salud de los humanos es de crucial importancia; pero no debiera comprometer la vida de otros animales. Nuestras necesidades, por muy importantes que fueren, no otorgan legitimidad moral para someter a otros individuos. En este artículo quisiera aclarar por qué es injusto tratar a los animales como instrumentos de terapia.

Los activistas veganos promovemos medidas destinadas a favorecer la inclusión y la consideración de humanos con diversas necesidades psicomotrices, así como la inclusión de menús veganos en hospitales y otros centros del Estado, el desarrollo de alternativas a la experimentación animal y el apoyo a personas con discapacidad sin la mediación de animales explotados.

En la actualidad, muchas organizaciones humanitarias y empresas promueven o apuestan por criar, entrenar y comerciar con perros guía para humanos invidentes, y con caballos, delfines y otros animales para realizar terapias para pacientes con trastornos físicos o psicológicos.

Aunque puedan resultar de gran ayuda social, no es justo utilizar animales como instrumentos de terapia porque los animales sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables que son tan importantes para ellos como para nosotros los nuestros.

Toda forma de explotación animal implica considerar y utilizar animales como simples herramientas u objetos al servicio de un fin. Los perros guía son separados de sus madres y entrenados a corta edad mediante procedimiento muy duros para anular su voluntad y libre albedrío. El mismo modo, los caballos destinados a equinoterapia nunca podrán trotar o galopar en libertad.

¡Derechos Animales ya! - Niña en un bote junto a delfines en un delfinarioDetrás del uso de animales como instrumentos de terapia se esconden grandes intereses políticos y comerciales para encontrar nuevas formas de obtener beneficio mediante la captura y crianza de animales, así como la tendencia social por encontrar nuevas formas en que los animales nos sean útiles.

Razones de por qué no son éticas las terapias con animales

Las situaciones desafortunadas de los humanos no deben convertirse en la desgracia de los animales. Los animales, aunque puedan sentir amor y buenos sentimientos por sus propietarios, no tienen interés o conciencia en sacrificar sus vidas y libertad al servicio de seres humanos.

Somos nosotros, en nuestro infinito antropocentrismo, quienes establecemos que los animales tienen el fin de servirnos hasta el fin de sus vidas. Los activistas creemos y luchamos por una sociedad de futuro que consiga vencer dolencias y enfermedades sin suponer la crianza, manipulación, separación de crías y posterior descarte de animales que quieren ser tan libres como nosotros.

Cuando se proponen medidas para reemplazar la explotación animal, la sociedad general suele adoptar una postura antropocéntrica y bienestarista, arguyendo las bondades de estas terapias y que los animales están bien cuidados. Ni el beneficio humano ni el buen trato justifican que los animales sean nuestros esclavos.

La sociedad occidental parece haber olvidado que hace dos siglos se aducían los mismos argumentos falaces para justificar la esclavitud negra y el hecho de que muchas mujeres de color fuesen las niñeras y cuidadoras de los hijos de sus esclavistas, mientras vendían los suyos a un tratante de esclavos. Cuando uno revisa la historia en profundidad, las analogías encontradas con las terapias con animales, y con otras formas de explotación animal, son apabullantes.

Una civilización que no conoce su historia está condenada a caer en los mismos errores. Los activistas por los Derechos Animales promovemos el verdadero significado del veganismo, el activismo educativo y la concienciación global sobre esta problemática de la esclavitud animal. El uso de los animales como instrumentos de terapia podría terminar pronto si existiera un interés genuino en dejar de utilizar a los animales como objetos a nuestro servicio.

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