Archivo de la etiqueta: leyes

¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks)

Normativa de bienestar animal

¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks) - Normativa de bienestar animalUna normativa de bienestar animal establece el correcto manejo de animales en explotaciones ganaderas y otras actividades. A nivel legal, determinadas prácticas, como el asesinato, son correctas si se practican contra animales y se consideran compatibles con el bienestar de los animales en tanto que el ser humano pueda obtener bienes o servicios derivados de tales actividades.

Introducción

Este artículo va dirigido a aquellos interesados en conocer la normativa de bienestar animal y protocolos de prevención de riesgos laborales asociados al manejo de animales.

A lo largo de este texto voy a definir, explicar y a hablar de la normativa de bienestar animal existente para explotaciones ganaderas (vacuna, equina, porcina, etc.) y de cualquier otra índole según el marco legal vigente a nivel nacional o europeo.

Si has llegado a este artículo para obtener referencias o una descripción de procesos formativos o metodológicos para estudiar o trabajar en explotaciones ganaderas, o bien eres estudiante de alguna formación profesional agropecuaria o en sanidad animal, operario en explotaciones ganaderas, zootecnista o instructor en ramas de zoología o etología aplicada, te recomiendo que continúes leyendo para adquirir una perspectiva diferente de cuanto podrás leer en centenares de webs, guías, manuales o en los propios boletines del Estado.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal InterporcUna normativa de bienestar animal nace de la fusión entre los intereses de la industria y de los intereses estatales respecto a la gestión de actividades lucrativas relacionadas con el manejo de animales. Los sellos de bienestar animal y otras técnicas publicitarias tienen el fin de lavar la imagen de la industria ganadera y de perpetuar los intereses agropecuarios

¿Qué es una normativa de bienestar animal?

Una normativa de bienestar animal es un conjunto de instrucciones o disposiciones legales que establecen el conjunto de acciones o estados aplicables a un animal para considerar, o no, que goza de cierto bienestar mientras está sujeto a un programa o proceso de cría, recría, entrenamiento, confinamiento, manipulación, encierro, transporte, sacrificio, etc.

Cada jurisdicción, ya sea de orden infranacional o supranacional, cuenta con una serie de leyes y regulaciones aplicables a los animales y a su manejo porque toda actividad, laboral o no, debe estar legislada para minimizar la interferencia y el perjuicio potencial de los intereses involucrados en una operación o sobre un mismo bien.

Legalmente, los animales están catalogados como bienes muebles semovientes (objetos con movimiento autónomo). Esto significa, en resumidas cuentas, que cualquier normativa referida al manejo de animales existe en el mismo plano legal que las existentes para el manejo, creación, producción, desecho, etc., de cualquier objeto común y corriente, ya hablemos de un calcetín o de una lavadora.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en venta con número de teléfono pintadoEste caballo fue pintado por su propietario para ponerlo en venta. Una normativa de bienestar animal puede incluir la permisión o prohibición de determinadas acciones y el uso o no de ciertas sustancias respecto al manejo de animales. Sin embargo, tales normativas, como fruto de nuestra sociedad especista, no contemplan la propia injusticia de que un animal sea pintado y vendido como un simple objeto.

¿Por qué se establece una normativa de bienestar animal?

Cualquier normativa deriva del interés humano —social o económico— en obtener productos y servicios por medio de una actividad. Una normativa de bienestar animal, sea cual fuere, existe para incrementar el beneficio o placer obtenido (mentalidad utilitarista imperante) por el ser humano mediante la explotación de un animal para una actividad o un fin decidido por una persona o entidad física o jurídica.

A pesar de que ya existen voces en contra de la reificación (cosificación) animal, el marco legal vigente establece que los animales son meros recursos o mercancías que los operarios, trabajadores u otros humanos involucrados en una actividad deben tratar y manejar de una determinada forma para cumplir con la ley.

Las leyes amparan los usos y costumbres de un pueblo. Y, en lo tocante a las actividades ganaderas, una normativa de bienestar animal tiene el fin de incrementar la eficiencia de una actividad relacionada con el manejo de animales —generalmente productiva— sin causar un sufrimiento innecesario a los animales explotados y esclavizados (estos últimos dos adjetivos especificativos solían utilizarse en el siglo XIX; pero acostumbran a omitirse en la actualidad por aquello de la corrección política).

La razón de por qué una normativa de bienestar animal persigue minimizar el sufrimiento animal es la misma de por qué contempla la prevención de riesgos laborales. Dado que los animales sienten y padecen como los seres humanos, ejercer malos tratos y causar un sufrimiento excesivo para la actividad ejercida implica deteriorar el valor final del producto o servicio obtenido.

¡Derechos Animales ya! - Caballo esquelético en un mataderoUna normativa de bienestar animal contempla la manera legal de transportar y sacrificar animales, como al caballo mostrado en esta fotografía. Este equino, sin embargo, no parece muy convencido de que las leyes respeten en lo más mínimo su bienestar. ¿Puede haber bienestar alguno cuando la única razón de tu existencia es servir a otros hasta que te arrebaten la vida? 

El cinismo de la explotación animal

A diferencia de los objetos, en el sentido literal y físico del término, los animales no son máquinas o seres inertes inmunes o indiferentes a aquello que les hacemos. Los malos tratos (acogidos en el término bienestarista de «maltrato animal») incrementan los riesgos potenciales de que se produzcan accidentes en el entorno de trabajo y de que haya un conflicto de interés entre los humanos participantes.

Ninguna normativa de bienestar animal busca o trata de «ser más justos» con los animales ni nada parecido, simplemente existe porque toda actividad debe estar regulada por las razones ya aducidas. Dichas normativas se engloban bajo el término engañoso de «bienestar animal» porque se refieren a una serie de condiciones mínimas que puedan garantizar el máximo aprovechamiento del animal para el fin deseado.

Al mismo tiempo, esta catalogación puede utilizarse con fines políticos y comerciales para el mantenimiento de estas actividades. Lo mismo acontece con el caso de cursos o planes de estudio bajo los términos de «sanidad animal» y otros inventos modernos. Por ejemplo, en doma se emplea el concepto de «liderazgo» para no decir «dominio» o «sumisión», y se habla de «manejo de animales» por tal de no decir «control de animales».

El ser humano tiene una tendencia hacia la búsqueda de nuevos términos y la separación arbitraria entre conceptos relacionados con la esclavitud humana para así evitar un conflicto moral con las acciones que ejerce contra los animales.

El ser humano incurre en un grave cinismo cuando, consciente y sapiente de la fisiología y psicología de los animales, recurre a tales conocimientos únicamente para aprender cómo mejorar la eficiencia y rentabilidad de una explotación a costa de la vida, libertad e integridad de tales víctimas.

Nuestra especie, a tenor de su profundo antropocentrismo, sabe perfectamente que a ningún animal le gusta ser coaccionado, violentado o asesinado de ninguna forma, sin embargo, omite estos hechos científicos y se limita a establecer una normativa de bienestar animal por tal de seguir beneficiándose a costa de los más débiles. Esta mentalidad supremacista, y no otra, ha sido la causante de los mayores crímenes de la humanidad cometidos contra nuestra propia especie y contra quienes son de otras especies.

¡Derechos-Animales-ya-Cuatro-osos-en-un-zoológicoUna normativa de bienestar animal dada también puede referirse al estado perpetuo de animales exhibidos en zoológicos, delfinarios y acuarios, cuya existencia se limita a ser objetos de exhibición o recreo para humanos ociosos.

Una normativa de bienestar animal es una oda a la hipocresía

El ser humano comete una hipocresía infinita cuando, en la actualidad, muchos manuales y documentos oficiales afirman o parecen mostrar preocupación por el trato que se les da a los animales durante una actividad determinada mientras validan el conjunto de dichas actividades.

Por ejemplo, no es nada extraño encontrar libros o manuales diversos que versan sobre cómo descornar o encrotalar bóvidos, castrar cerdos y encerrar a cerdas de cría, marcar a fuego o con nitrógeno líquidos a équidos, y un largo etcétera, señalando pautas para reducir el estrés y sufrimiento de los animales aun cuando tales acciones sólo se ejercen en beneficio humano y no del animal.

Un ejemplo flagrante lo tenemos en el caso del destete de distintos animales criados como ganado. A menudo se explica que ha de producirse una separación paulatina entre la hembra y la cría para evitarles estrés. Dicho «estrés» no es otro que la coacción y potencial separación y venta de tales animales.

Las mismas explicaciones que hoy se dan para los animales catalogados como «ganado» aparecían durante la época de la esclavitud negra para facilitar las subastas de madres e hijos que terminarían separados en distintas familias blancas.

Si a un ser humano cualquiera le importarse, de verdad, el trato que se les da a los animales durante una actividad o explotación ganadera, empezaría por cuestionarse la necesidad o legitimidad para ejercer tales acciones.

Nuestra sociedad no participa en la explotación y esclavitud animal por una necesidad biológica, sino por una razón cultural transmitida y conservada de generación en generación a razón de la existencia de claros beneficios sociales y económicos en detrimento de los animales criados, perseguidos y exterminados durante el proceso.

¡Derechos Animales ya! - Mundo Jurásico captura de dinosaurios usados como monturasEl especismo se vuelve manifiesto en películas y videojuegos. Esta imagen pertenece a una escena de la película «Mundo Jurásico». Para toda la sociedad resulta evidente que el ser humano explotaría dinosaurios si pudiéramos devolverlos a la vida. Más tarde, nuestros juristas y políticos crearían una normativa de bienestar animal para distribuirse el beneficio y que la sociedad quedase tranquila respecto al bienestar de estos animales. 

Conclusión

Este artículo tiene el fin de describir qué es una normativa de bienestar animal y de ofrecer una visión general sobre por qué y para qué existen. Atendiendo al conocimiento científico y a las evidencias sobre la sintiencia, conciencia e inteligencia animal, este breve ensayo busca alentar a la reflexión a aquellos interesados o profesionales en actividades relacionadas con la explotación animal.

A mi juicio, resulta espantoso y aborrecible que la mayor parte de la humanidad viva desconectada éticamente de sus acciones y se limita a aprender o imitar a base de repetición sobre lo que otros hacen o enseñan.

No es posible justificar la explotación animal ni ninguna de las crueldades que los humanos cometemos a diario sin recurrir a falacias o falsedades científicas. Si todavía no eres vegano o defensor de los Derechos Animales, tu momento ha llegado.

Artículos relacionados
¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro

El darwinismo social o ley del más fuerte

¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro - Ley del más fuerte contra los animalesEl darwinismo social se basa en la selección natural para afirmar que existe una ley del más fuerte que legitima a unas razas humanas imponerse ante otras. Se da la paradoja de que casi toda la humanidad cree que el poder otorga derechos sobre otros y percibe a los animales como seres inferiores. De esta forma, valida estos mismos argumentos nazis que se esgrimen contra minorías étnicas o pueblos subdesarrollados. En la fotografía, dos paisanos tibetanos van en un carromato tirado por un caballo esclavizado. El ser humano emplea la violencia para dominar a los animales por la misma razón que la utiliza para dominar a otros seres humanos.

¿El poder otorga derechos sobre otros?

Si hacemos un análisis crítico de nuestra historia, vemos que la ideología subyacente en todos los grandes imperios —o intentos de construirlos— comparte un rasgo común: la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre la falacia de apelar a la ley del más fuerte y cómo ha derivado en ideologías o paradigmas socio-políticos conocidos como el darwinismo social, el fascismo o el nazismo. Dichas ideologías, a su vez, mantienen una estrecha relación antropológica con los argumentos esgrimidos hasta la actualidad para tratar de excusar y legitimar la explotación y esclavitud animal.

La llamada «ley del más fuerte» es una manera clásica de referirnos a un pensamiento primitivo —de origen anterior a las primeras civilizaciones— que se ha postulado desde antaño para conquistar, avasallar, asesinar y esclavizar a quienes se consideraban inferiores o eran más débiles (incapaces de defenderse).

Decimos que la ley del más fuerte es una falacia porque se resume en la petición de principio de que si alguien tiene capacidad de aprovecharse de otros, entonces no hay nada malo en hacerlo. Consiste, pues, en la confusión categorial entre el poder y el deber, entre lo que podemos hacer y lo que está bien hacer.

La ley del más fuerte es el corolario del utilitarismo moral, una postura filosófica que niega la objetividad y universalidad de la ética para establecer, arbitrariamente, que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o placer obtenido respecto al perjuicio causado en terceros. De esta forma, cualquier acción queda automáticamente validada si el sujeto de ésta determina que tiene poder para efectuarla.

¡Derechos Animales ya! - Primate enjaulado en un zoológicoEncerramos a los animales en zoológicos y los explotamos de infinitas formas por la sencilla razón de que creemos que el poder otorga derechos y tenemos suficiente poder para hacerlo. Dicha posibilidad nos lleva, después, a justificar tales acciones apelando al argumento falaz de que la naturaleza se rija por la ley del más fuerte. El darwinismo social es la materialización de esta creencia.

Desde la ley del más fuerte hasta el origen del darwinismo social

En antropología está bastante bien estudiada la relación biológica y social que ha forjado el inicio y propagación de la falacia de la ley del más fuerte. A lo largo del siglo XX, muchos los pensadores han presentado análisis y críticas sobre las terribles aberraciones cometidas contra los Derechos Humanos. Ya en el siglo XXI, hoy otros tantos pensadores analizamos éste y otros argumentos carentes de fundamento para defender los Derechos Animales.

A partir de mediados del siglo XIX, surgieron o se reforzaron varias ideologías antropocéntricas, nacionalistas, racistas, discriminatorias y autoritarias que han intentado excusar o incentivar la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros. Entre éstas tenemos, el darwinismo social, el fascismo y el nazismo.

¡Derechos Animales ya! - Personas sin hogar - Darwinismo social y eugenesiaEl darwinismo social propone acciones como la eugenesia —selección artificial humana— para anular los efectos que ejerce la organización social sobre la selección natural. Para los defensores de esta ideología, la supresión —violenta o pacífica— de los elementos «dañinos» o «poco adaptados» de nuestra sociedad se convierte en un deber para el progreso del conjunto de la población.

¿Qué es el darwinismo social?

El darwinismo social podría definirse como el intento de aplicar las leyes de Darwin al terreno socio-político. Darwin, en su libro «El origen de las especies» trataba de argumentar con pruebas y evidencias la existencia de un origen común para todas las especies existentes en el planeta.

Para explicar la enorme diversidad biológica, él señaló acertadamente a la selección natural como factor fundamental del proceso evolutivo. He aquí, en este punto, donde muchos pensadores con diversas ideologías previas encontraron en los trabajos de Darwin una justificación ad hoc de sus prejuicios y desinformaciones.

Sin ánimo de alargarme demasiado, la selección natural no un ente sabio ni un poder cósmico; sólo es un proceso empírico (observable) por el cual sólo consiguen sobrevivir y reproducirse aquellos seres vivos que posean unos determinados rasgos convenientes (adaptativos) para el medio en que habitan.

No obstante, debe admitirse que bastantes matices del darwinismo social proceden de muchos argumentos e hipótesis erróneas del propio Charles Darwin como fruto de su propio adoctrinamiento cultural, típico de la época del colonialismo inglés.

¡Derechos Animales ya! - Aborígenes peruanos junto a una llamaDarwin y otros pensadores racistas pensaban que existían razas humanas superiores e inferiores. Este pensamiento, propio del darwinismo social, sigue vigente cuando el ser humano se cree superior a los animales, los extermina y usa en su propio beneficio.

El darwinismo social y los errores de Darwin

Por ejemplo, Darwin consideraba que existía razas humanas civilizadas e incivilizadas según el tamaño craneal —criterio considerado actualmente como pseudocientífico— y alertaba de la importancia, necesidad o «conclusión natural» de que desaparecieran las razas humanas inferiores:

En algún periodo del futuro, no muy distante, como en cuestión de siglos, es casi seguro que las razas civilizadas del hombre exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Al mismo tiempo, los monos antropomorfos, tal como el profesor Schaaffhausen ha señalado, serán sin duda exterminados.

La ruptura entre el hombre y sus aliados más cercanos entonces será más amplia, porque intervendrá en el hombre en un estado más civilizado, como podemos esperar, incluso que el de los caucásicos, y algunos monos tan inferiores como el mandril, en lugar de como ahora [pasa] entre el negro o el australiano y el gorila.

Charles Darwin (1871), Cap. VI, «En el lugar de nacimiento y la antigüedad del hombre»

De hecho, este razonamiento presentado por Darwin —que inspiró al movimiento del darwinismo social— es una descripción fiel del mismo pensamiento antropocéntrico que está ejerciendo el exterminio y una matanza sistemática de animales en todo el mundo.

Tanto entonces como hoy, los ideólogos políticos no cuentan con un gran conocimiento de biología ni los biólogos con un gran conocimiento de antropología. Por ello, la apelación a la selección natural ha sido hasta hoy una fuente inagotable de falacias y justificaciones filosóficas y éticas en ambos sentidos: los ideólogos políticos apelan a la biología para justificar discriminaciones entre humanos y los biólogos sesgan la ciencia por sus prejuicios sociales para justificar discriminaciones hacia los animales.

¡Derechos Animales ya! - Invasión nazi al gueto de Varsovia - Nazismo y darwinismo socialHitler emprendió un exterminio sistemático de los judíos y otros colectivos con el argumento de que la raza aria era superior y tenía el derecho de dominar, al menos, Europa del Este para obtener un necesario «espacio vital» alemán. El antropocentrismo del día a día incurre en justificaciones propias del nazismo cuando aduce que los humanos tenemos prioridad, que está bien matar animales para quedarnos en sus hábitats naturales y que tenemos derecho a dominar la Tierra. En la fotografía, ciudadanos judíos del gueto de Varsovia son obligados a marchar a lo que después se convertiría en un campo de exterminio.

Relación entre el darwinismo social, el fascismo y el nazismo

El darwinismo social inspiró e influyó a algunos pensadores para retomar o forjar varias ideologías que marcarían el devenir del siglo XX:

  • El fascismo podría definirse la ideología socio-política que toma la falacia de la ley del más fuerte para justificar un modelo de gobierno autoritario en que un líder o jefe de estado acapara todo el poder con la finalidad extender el poder y dominio de su nación. El fascismo, como ideología esencialmente derivada del utilitarismo moral, establece que el individuo carece de valor intrínseco y que puede —y debe— ser sacrificado en busca de un bien mayor.
  • El nazismo es un derivado directo al fascismo que, como novedad, incorpora los argumentos del darwinismo social para establecer que una raza humana —la raza aria— es superior a las demás y tiene el derecho —y el deber— de expandirse y de someter a aquellas razas que consideran subhumanas: judíos, gitanos, eslavos, etc.

Cabe señalar, no obstante, que la selección natural propuesta por Darwin y el darwinismo social también influyeron el ideologías como el marxismo o el comunismo para explicar el origen y evolución de la lucha de clases y del modelo económico capitalista.

¡Derechos Animales ya! - Ganadera junto a sus reses - Ley del más fuerteLos campos de exterminio continúan existiendo en forma granjas y mataderos, situados a las afueras de las ciudades. La sociedad actual es tan ignorante y vive tan desconectada ahora como lo fue durante el holocausto nazi y presenta el mismo autoengaño y desconexión moral que llevó a los alemanes a cometer uno de los mayores crímenes contra la humanidad. En la fotografía, una mujer ganadera anota el estado de sus reses —del latín, «esclavos»—. Se produce un mal entendimiento del femenismo cuando se promueve la ganadería como una forma correcta de empoderamiento femenino.

Desde el darwinismo social hasta las justificaciones modernas del especismo y del antropocentrismo

Si entendemos que diversas ideologías socio-políticas han incorporado la falacia de la ley del más fuerte, nutrida por interpretaciones modernas del funcionamiento de la naturaleza, huelga extrañarse de que esta falacia y las ideologías contemporáneas hayan servido también para reforzar y tratar de excusar posturas y postulados basados en la creencia de que el poder otorga derechos sobre los animales y sus vidas.

Como he expresado decenas de veces en otros artículos, nuestra relación pasada y actual con los animales viene definida por los mismos principios biológicos y culturales que han fomentado o derivado en las mayores injusticias y crueldades con otros humanos.

Aún hoy, sin premeditación ni conocimiento, la práctica totalidad de la humanidad es especista (discrimina a otros sujetos según su especie) y antropocéntrica (considera que la especie humana es superior y tiene legitimidad para disponer de los animales a su antojo).

¡Derechos Animales ya! - Jinete a caballo tienta a un toro en una corridaUna gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia y otros festejos con animales por su crueldad. Sin embargo, esa misma parte de la sociedad no suele rechazar otras acciones crueles e innecesarias cuando obtiene un beneficio por ello. En la fotografía, un toro tienta a un toro que morirá en la plaza mientras expone la vida de un caballo contra su voluntad. La sociedad disfruta con demostraciones rituales de poder y dominio sobre los animales.

La ley del más fuerte caracteriza al movimiento ecologista y al movimiento animalista

Autores como Kant o el movimiento ecologistaproteccionista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que fomenta la violencia entre seres humanos o conduce hacia la extinción de especies. Por ello, rechazan múltiples atentados contra el medio ambiente, las corridas de toros y la caza furtiva, entre otros.

Autores como Singer o el movimiento animalistabienestarista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que causamos un sufrimiento innecesario para los usos y beneficios que se esperan obtener de los animales. Por ello, rechazan el maltrato animal, el abandono de perros y gatos, y proponen regulaciones legales dirigidas a criar, manipular, coaccionar y asesinar «compasivamente» animales catalogados como ganado, entre otros.

Ambas posturas utilitaristas, el proteccionismo y el bienestarismo, derivan de la misma petición de principio que determina la incoherencia e irracionalidad de la llamada ley del más fuerte. En algunos aspectos comparten, además, la visión del darwinismo social de que la sociedad humana debe organizarse según criterios «naturales». Aquí entramos en la creencia de que está bien comer animales porque somos omnívoros y en el terreno de la falacia naturalista o del fijismo ecologista.

¡Derechos Animales ya! - Loros dándose piquitosLos animales desean vivir y tienen el mismo derecho que nosotros a hacerlo en paz. La ley del más fuerte o la creencia de que el poder otorga derechos es uno de los mayores lastres de nuestra historia como especie supuestamente más racional.

Conclusión

El ser humano no duda en emplear la violencia contra seres humanos con la excusa de que son razas inferiores porque, ya en el Neolítico, no dudaba en emplear la violencia contra los animales con la excusa de que son especies inferiores. Los animales, al igual que los seres humanos, son sujetos sintientes que poseen sus propios intereses inalienables. Tales intereses merecen respeto con independencia del interés, del valor o de la fuerza que nosotros tengamos en relación a ellos.

El mundo moderno suele mostrarse tajantemente contrario al darwinismo social y al argumento de que existen razas humanas más fuertes y con merecimiento de dominar a otras si alcanzan al hacerlo. Sin embargo, ese mismo mundo moderno pasa aceptar el argumento de que el ser humano sea una especie superior y tenga legitimidad para violentar, aprovecharse y exterminar a los animales si tenemos el poder de hacerlo.

A diferencia de los avances morales acontecidos durante este último siglo, el pensamiento social hacia los animales sigue siendo, en esencia, fascista y nazi hacia los animales por el simple hecho de que no tienen poder o capacidad para defenderse de nuestras acciones. Por desgracia, no hay todavía visos de que haya a mejorar pronto el enorme vacío intelectual existente en lo tocante a las injusticias que padecen los animales como fines en sí mismos; no como objetos o seres inferiores cuyos daños nos conviene evitar.

Si realmente nos importa la justicia para con los seres humanos, también debería importarnos asimismo la justicia para con los animales. El veganismo es el principio ético básico que rechaza la explotación y constituye la base de los Derechos Animales.

Artículos relacionados
¡Derechos Animales ya! - Los niños son víctimas de las guerras

La sociedad no comprende los Derechos Humanos

¡Derechos Animales ya! - Los niños son víctimas de las guerras - La sociedad no comprende los Derechos HumanosMuchos miembros de nuestra sociedad dicen o creen estar en contra de diversas injusticias mientras las excusan y justifican. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales.

La sociedad adolece de un déficit de ética

En múltiples artículos, he dedicado largas explicaciones sobre cómo afrontar el activismo vegano. Entre mis menciones más habituales suele estar la autocrítica de señalar qué hago o hacemos mal los activistas en nuestro empeño de trasladar las bases del veganismo y de los Derechos Animales al resto de la ciudadanía. En esta entrada, por el contrario, quisiera lanzar una reflexión respecto a las dificultades inherentes de nuestro activismo debido a las carencias educativas, reflexivas y culturales de nuestra sociedad.

Muy a menudo, con mayor o menos acierto, los activistas veganos tratamos de mostrar y explicar las injusticias que padecen los animales. Para ello, usamos textos, imágenes, esquemas y toda clase de herramientas a nuestro alcance. Cabe entender que, para la mayoría de la gente, el mensaje vegano suena tan tajante y radical que llega a despertar resquemor o sentimientos encontrados por la propia conciencia de cada uno.

¡Derechos Animales ya! - Niño con manos pintadas con la bandera del orgullo gayAsuntos como la homosexualidad y la homofobia son un ejemplo actual de discriminación e injusticias ante la cosificación e instrumentación de seres humanos por su condición sexual. La sociedad no comprende los Derechos Humanos cuando utiliza rasgos biológicos o sociales como criterios para discriminar moralmente. Racismo, sexismo y especismo comparten la misma base.

Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales

Y una de las maneras más útiles y adecuadas de alcanzar la empatía de los oyentes está, a mi juicio, en introducir conceptos claves de los Derechos Animales y utilizar analogías entre la esclavitud animal y la esclavitud humana.

Al hacerlo, puede ocurrir que la otra persona vaya captando las bases de nuestros argumentos. Aunque muestre rechazo o exprese disconformidad, este primer paso de comprensión se vuelve indispensable para poder continuar.

En estas circunstancias, también puede suceder justo lo contrario: que el oyente excuse o rehuya de cualquier analogía o reflexión. Con bastante frecuencia, hay quienes, en este contexto, empiezan a justificar la explotación animal alegando que también verían bien en humanos ciertas acciones injustas.

Por ejemplo, recientemente mantuve una conversación en persona con una mujer que justificaba la experimentación científica en animales —entre otras formas de explotación animal— señalando que tampoco le parecía mal la experimentación forzada en humanos, incluidos bebés y niños, si esto salvaba la vida de millones de personas [humanas].

¡Derechos Animales ya! - Abuso infantilJustificar la experimentación forzada en niños no es diferente de legitimar el abuso sexual infantil ni otras injusticias en menores. La sociedad no comprende los Derechos Humanos cuando considera un «fin mayor» justifica el abuso contra los débiles.

La gravedad del utilitarismo moral

Este tipo de afirmaciones acontecen porque, en nuestros días, el grueso de la sociedad no comprende los Derechos Humanos. Una gran parte cree que conoce el significado de conceptos como el «respeto» o la «tolerancia», aun cuando su mentalidad asumida es la del utilitarismo moral, es decir, la asunción de que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o perjuicio que causa en unos para beneficio de otros.

Si alguien con plenas facultades justifica la experimentación forzada u otras formas de explotación humana significa, inherentemente, que no ha comprendido ni reflexionado sobre lo que son los «intereses inalienables», los «derechos» ni acerca del propio significado de los Derechos Humanos.

Como ejemplo de que la sociedad no comprende los Derechos Humanos, tenemos el hecho chocante de que muchas personas humanas lleguen a considerar que una dieta 100% vegetal constituye una forma de maltrato infantil mientras no dudan en practicar o justificar el agujereamiento de las orejas de sus hijas como ejerce contra el ganado. La mayoría de la gente asume que acciones como el genocidio perpetrado por los nazis o la infibulación femenina constituyen horrores de la humanidad mientras participa en acciones igualmente injustas.

¡Derechos Animales ya! - Manifestaciones violentas y la filosofía griegaLas guerras o las manifestaciones violentas son otro ejemplo actual de que la humanidad adolece de un déficit de ética. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede progresar hacia la justicia. Dicha escasez limita gravemente los avances en materia de Derechos Animales.

Conclusión

Los activistas veganos, como herederos de quienes una vez fueron abolicionistas de la esclavitud negra, nos encontramos con unas enormes obstáculos para trasladar nuestro mensaje. Tales dificultades no dependen únicamente de nuestras habilidades verbales, de nuestra dialéctica o de nuestro conocimiento sobre diversas materias con que refutar falacias, falsedades y otras prácticas.

Los activistas del pasado no sólo se enfrentaron al profundo racismo instaurado en la sociedad; sino también al propio desconocimiento y a las arbitrariedades de los humanos de entonces. Del mismo modo, nosotros no solamente luchamos contra el prejuicio del especismo; sino también contra otras graves carestías que complican o impiden la plena comprensión de nuestro mensaje de respeto hacia los animales.

Para que un miembro de la sociedad humana alcance a convertirse en vegano se vuelve imprescindible que posea algunas nociones éticas básicas. Dada la grave escasez de principios en muchos humanos, el principio humanitario cobra una especial relevancia para sentar una base ética en tales personas.

Artículos relacionados
Partido Vegano - Los animales no deben formar parte del menú

Los animales no deben ser comida para los humanos

Partido Vegano - Los animales no deben formar parte del menúLa práctica del veganismo no reduce el menú ni implica despojar a otros humanos de sus derechos. Los animales no deben ser comida para los humanos porque podemos entender que ellos poseen sus propios intereses.

Los animales no deben formar parte del menú

Una de los reacciones más habituales por parte de nuestra sociedad se resume en alegar que el veganismo es malo, perjudicial o antisocial porque propone quitar comida del menú o limitar las libertades y los derechos de los humanos. En este artículo deseo responder a algunas de estas acusaciones tan habituales.

Un menú se refiere al conjunto de alimentos que conforman la elaboración de una comida. Atendiendo a las razones ya aportadas en otros artículos y fuentes académicas, no existe justificación ética para que cosifiquemos a los demás animales —nosotros también somos animales— como forma de alimento ni de ninguna otra forma. Los animales con quienes compartimos el planeta no deben ser comida para los humanos. Y que los animales no deban aparecer en el menú de los humanos no significa que el ser humano pase a estar más limitado o que se nos despojen de derechos.

A pesar de que existen decenas de miles alimentos potenciales para el ser humano, la sociedad de los distintos países solamente emplea una lista muy corta de ingredientes que combina hasta el infinito. Por ejemplo, productos como la leche o los huevos son omnipresentes por una razón estrictamente cultural, a pesar de que no contienen absolutamente nada especial. Existe una infinidad de productos vegetales que presentan cantidades muy elevadas de proteínas, grasas poliinsaturadas —las «mejores»— y múltiples vitaminas.

Existe una lista casi interminable de productos de origen vegetal —quinoa, algas, frutos exóticos, etc.— que muchos ciudadanos no comen a diario y que otros preferirán no probar en sus vidas, ¿acaso resulta correcto decir que la no-utilización de miles de ingredientes potenciales supone una reducción del menú o una limitación para los derechos de los humanos?

Al igual que el ser humano del siglo XXI elige cocinar con leche y huevos, podría crear sus platos y viandas con otros productos sin que ello perjudicara nuestra nutrición. Esto no es una hipótesis; sino una realidad ya presente en millones de individuos veganos que creamos platos igual o más diversos y sanos que los corrientes. En la práctica, el veganismo no es diferente ni más caro que aplicar otra dieta. Por tanto, aquí desterramos el primer mito: la creencia errónea de que la supresión de ciertos alimentos restrinja la variedad o complejidad del menú.

Partido Vegano - Supermercado con productos de origen vegetal - Comer animales no es un derechoLos animales no deben ser comida porque son sujetos como nosotros. En varios países ya existen supermercados enteros para productos de origen vegetal. La práctica del veganismo no tiene ningún misterio. El único obstáculo son los prejuicios de una sociedad antropocéntrica.

Comer animales no un derecho humano

Por su parte, el argumento de que el veganismo limite los derechos de los humanos parte desde la premisa falaz de que comer animales sea un derecho humano. Un derecho es la protección de un interés y un interés es una necesidad consciente. Nuestra necesidad consciente consiste en nutrirnos para satisfacer nuestras necesidades fisiológicas; no necesariamente de una fuente en específico. A pesar de que pueda existir el deseo humano de alimentarse con los tejidos o productos de un animal en concreto —al igual que un humano puede preferir cazar, montar a caballo, ir a un zoológico, acuario, etc—, dicho deseo no puede juzgarse de manera unilateral.

Cuando las acciones humanas afectan o contravienen los intereses de terceros, todos podemos comprender que tales acciones no pueden juzgarse o establecer con base en el beneficio o interés de una de las partes implicadas. Los demás animales, científicamente, también poseen conciencia y deseos. Esto implica que también cuentan con sus propios intereses inalienables: vida, libertad e integridad.

Por ende, carece de fundamento ético que los intereses humanos se superpongan a los intereses de otros animales. Los animales no deben ser comida para los humanos porque, como agentes morales, podemos entender y razonar que los animales poseen sus propios intereses y que, por ello, merece que respetemos sus vidas, libertad e integridad.

El ser humano elige alimentarse de animales por resultado de la educación, el hábito y la costumbre inculcadas desde la infancia. No practicamos múltiples formas de explotación animal porque exista una necesidad; sino porque vemos a los animales como seres inferiores u objetos que existen para servirnos.

Los animales no debieran ser comida

En un sentido legal, está permitido comer animales porque están catalogados al mismo nivel que un televisor o un parterre, no porque comer animales constituya un derecho humano. No forma parte de nuestros derechos morales regir la vida de otros individuos.

Los veganos defendemos los Derechos Animales por la misma razón ética que sustenta los Derechos Humanos. El reconocimiento de derechos nunca puede suponer una limitación legal a otros individuos, sólo se protegen aquellos intereses que antes quedaban desamparados. No basta con oponerse al maltrato animal o al sufrimiento que causamos a los animales. Si realmente te importan los animales, hazte vegano, hazte activista y colabora con nosotros.

Artículos relacionados
Partido Vegano - Conejo con mascarilla puesta

El año del coronavirus y del sacrificio de animales

Partido Vegano - Conejo con mascarilla puesta - Año del cocornavirus - 2020 - AnimalesEl año 2020 ha sido el «el año del coronavirus» debido a las implicaciones mundiales que ha tenido la pandemia del COVID-19. Por desgracia, los humanos no han sido las únicas víctimas. El coronavirus se ha cobrado más víctimas de animales de otras especie que individuos humanos; pues los seres humanos hemos ejercicio el sacrificio —asesinato — sistemático de animales como fruto de nuestro antropocentrismo.

El ser humano trata de combatir el coronavirus mediante el asesinato de animales

En este blog ya he publicado otros artículos sobre el panorama dejado por el coronavirus. En este artículo queremos dar un vistazo general a los hechos ocurridos durante el año y aportar algunas reflexiones finales.

El año 2020 va a quedar en la historia con el epíteto propio de haber sido «el año del coronavirus». Durante los meses de confinamiento hubo una especie de «curiosidad» ante el hecho insólito de que millones de animales regresaban a ocupar hábitats arrebatados por el ser humano, en nuestras ciudades se había reducido la contaminación y los ambientes naturales se veían más limpios.

Mientras la mitad del mundo se desgañitaba por salir de sus hogares y empleaba expresiones especistas para comparar su situación con las miserables vidas de muchos animales, muchos veganos encontrábamos una paz relativa y manteníamos la fe de que la humanidad podría aprender algo de esta pandemia. Sin embargo, no ha sido el caso y difícilmente lo será mientras impere una mentalidad únicamente centrada en el «yo».

Esta mentalidad de que solamente importa nuestra supervivencia a costa de los demás y de cualquier precio, lleva a que nuestra sociedad y nuestros gobiernos practiquen, y hayan practicado durante este año 2020, el sacrificio —asesinato— sistemático de animales con el argumento de paliar o combatir la transmisión del coronavirus. Millones de animales, domesticados y salvajes, como visones, caballos, conejos, ratas y otros animales empleados en experimentación ha pagado una vez más el desprecio, la hipocresía y el desinterés humano en cualquier sujeto que no fuere uno mismo.

Partido Vegano - Huevos de gallinas con letras de COVID-19El coronavirus no está en los huevos de gallinas esclavizadas; pero hay un virus todavía peor que infecta a toda la humanidad: el especismo.

Conclusión

Aun cuando la muerte de seres humanos es un motivo de pesar y tristeza, resulta muy injusto que limitemos nuestra empatía y sentimientos a quienes sean miembros de nuestra especie. Hablamos de sacrificio de animales en lugar de reconocer que se trata de un asesinato. El año 2020 se ha cobrado víctimas forzadas por el ser humano: millones de animales ordenador a ejecutar, calcinados y enterrados vivos por el supuesto riesgo de que pudieran contagiar a humanos. No solamente dicho riesgo no se ha demostrado; sino que, incluso aunque así fuere, ello jamás justificaría el asesinato de animales como tampoco justificaría el sacrificio de humanos enfermos con el argumento de salvaguardar a la humanidad.

La humanidad no parece haber aprendido absolutamente nada por esta coyuntura mundial. Tras haber transcurrido los peores momentos de la pandemia, los ciudadanos de España y de otros países han vuelto a continuar con sus actividades especistas, dañinas para el medio ambiente y carentes de autocrítica. Si acaso, sólo los gobiernos y empresas han aprendido cuán fácil es manipular a la sociedad, generar paranoia, ocultar información y asentar sus intereses institucionales como si estuviesen dirigidos a un bien social o filántropo.

Nuestra historia antropocéntrica se acordará de las millones de víctimas humanas que hubo, de los innumerables esfuerzos que se ejercieron para obtener una vacuna —sin mencionar cuántos animales mataban al día por ello— y otros detalles «heroicos» según el autor y su nacionalidad. Sin embargo, nuestra historia olvidará una vez más —o mencionará con absoluta indiferencia—, a aquellos millones de animales a los que se les dio muerte con el argumento de tener o transmitir el coronavirus.

Los animales merecen el mismo respeto que esperaríamos para nosotros mismos. La justicia es incompatible con cualquier discriminación moral basada en la raza, el sexo o la especie. Si queremos que cesen las injusticias que padecen los animales, debemos dejar de participar en toda forma de explotación animal —dar el paso hacia el veganismo— y ejercer un activismo educativo centrado en explicarle a la sociedad por qué los animales merecen derechos legales. Depende de todos nosotros.

Artículos relacionados