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¡Derechos Animales ya! - Perritos y gatitos de distintas razas

No, los animales no tienen derechos legales

¡Derechos Animales ya! - Perritos y gatitos de distintas razas - Los animales no tienen derechos¿Tienen derechos los animales? Los animales no tienen derechos legales reconocidos. De hecho, para la mayor parte de la ciudadanía, el término «animal» no abarca más allá de los individuos mostrados en esta imagen.

¿Tienen derechos los animales?

Como activista vegano y defensor de los Derechos Animales, tengo el interés de que a los animales se los respete y reconozca como sujetos de derecho. Ello no significa que sea correcto afirmar que, en la actualidad, tengan derechos legales reconocidos. Si así fuera, esta página web carecería de sentido.

Con una frecuencia escalofriante me encuentro a individuos y cientos de portales de noticias en donde se afirman que los animales tienen (algunos) derechos. Esta afirmación, sin pies ni cabeza, responde a una mezcla entre ignorancia, necesidad de autoengaño o la intención de ciertas organizaciones y empresas de manipular la opinión pública.

En esta entrada voy a insistir, incidir y reincidir en la idea básica y fácil de entender de que los animales no tienen derechos legales en ninguna parte del mundo. Voy a explicar, de una forma directa y sencilla, algunas de las formas de manipulación más comunes para quienes carecen de formación en Derecho.

Aquí no voy a señalar las razones científicas, éticas y legales de por qué los animales merecen derechos legales reconocidos. Tampoco seré demasiado estricto o pulcro con el uso de los términos vinculados al Derecho porque no es mi especialidad ni tampoco ayudará a aclarar la cuestión. Si tiene interés en conocer estos argumentos previos y necesarios para entender esta disertación, visite los artículos enlazados en las palabras claves.

¡Derechos Animales ya! - Macaco esclavizado para divertimiento de turistasMacaco esclavizado como reclamo para el divertimiento de turistas en países del sudeste asiático. La sociedad se apena al ver fotografía como éstas mientras cada día participa en acciones terribles e impide que los animales tengan derechos reconocidos.

El engaño de las leyes contra el maltrato animal

Como he señalado en otras entradas anteriores respecto al concepto de «maltrato animal», las «normativas de bienestar animal» y el cinismo de la «Dirección General de Derechos Animales», las leyes contra el maltrato animal sólo tienen el fin de maquillar algunas consecuencias derivadas de la explotación animal para tranquilizar a las masas sociales al hacerles creer que algunos humanos especialmente crueles son condenados por practicar violencia contra los animales.

Las leyes contra el maltrato animal no protegen a los animales porque ni siquiera consideran a los animales como sujetos que merezcan protección. Dichas leyes establecen que los animales son bienes o mercancías que deben recibir un tratamiento concreto para uso y desecho. Nuestras leyes indican que uno no puede abandonar un televisor en un parque e, igualmente, que un propietario no puede abandonar un perro en una carretera. Ni el televisor ni el perro tienen ningún derecho.

Las leyes contra el maltrato animal no condenan la acción sobre el animal, sino que protegen los intereses de personas físicas o jurídicas que se han vulnerado respecto al tratamiento de un animal. Es decir, por ejemplo, alguien no va a la cárcel por matar a un perro; sino porque matar un perro quebranta las normas de la ciudadanía. Por esta razón, alguien puede ser condenado (o no) dependiendo de si la sociedad considera (o no) que el animal cuyos intereses se han vulnerado merecen algún respeto o no.

Si los animales tuvieran derechos, entonces se condenaría cualquier clase de acción injusta sobre ellos. No se podrían comprar, vender, alquilar, recortarles orejas y colas, castrarlos sin razón médica, etc. Que estas acciones sean legales en animales —y no en humanos— ya debería ser una evidencia clara para aquellos humanos menos adormilados cognitivamente que el resto.

¡Derechos Animales ya! - Declaración universal de los derechos del animalCaptura de esta «declaración de los derechos del animal», puede leerla entera —y vomitar— en el enlace anterior.

El mito de la declaración de los derechos del animal

De cuando en cuando, sobre todo cuando se celebra el Día Internacional de los Derechos Animales, aparece y reaparece una supuesta «declaración de los derechos del animal» que, supuestamente, fue aprobada por la UNESCO en sabe Dios cuál año y que se compone de una serie de apartados, cada cuál más grotesco y antropocéntrico. Todo ello, por supuesto, sin citar ninguna fuente de las Naciones Unidas.

Nunca hubo ninguna aceptación u aprobación oficial por parte de la UNESCO. Esos 14 artículos fueron una declaración bienestarista que se presentó como forma de manifestación. De hecho, dicha declaración ni siquiera defiende los Derechos Animales, puesto que en ésta se valida la explotación y asesinato de animales «bien tratados». A diferencia de los Derechos Humanos, ningún organismo ha redactado una versión oficial.

Cabe incidir en que los Derechos Animales son, hasta la fecha, un conjunto ideológico (no un documento) tratado por expertos en la materia como Tom Regan y Gary Francione. Bajo este nombre se incluyen —o pueden incluirse— únicamente aquellos principios compatibles con los intereses inalienables de los animales: vida, libertad e integridad.

La declaración antedicha avala que un animal «de consumo» sea asesinato con dicho fin; que basta con darles una «libertad necesaria» —lo cual no significa nada en la práctica— y, por supuesto, no cuestiona ninguna práctica relacionada con la compra-venta de animales ni amputación de órganos con fines comerciales.

El hecho de que susodicha declaración bienestarista aparezca comúnmente bajo el término «Derechos Animales», y su correspondiente publicidad, es una artimaña de grandes organizaciones animalistas y de la propia industria ganadera para hacer creer que ellos se comprometen con los animales.

Hasta la fecha sí ha habido exposiciones, simposios y reivindicaciones efectuadas por juristas y otros expertos en Derecho. Pero no ha habido el reconocimiento legal de los animales como sujetos de derecho y no creo que viva lo suficiente como para verlo.

¡Derechos Animales ya! - Portales de noticias que afirman que los animales tienen derechosUna mentira mil veces repetida no se convierte en verdad. No, los animales no tienen derechos. Si tu información y conocimiento de la realidad depende de medios de comunicación —manipulación— de masas, posiblemente no tengas idea de nada y lo poco que creas saber sea falso.

El fraude del reconocimiento de los animales como seres sensibles o con sentimientos

El cúlmen de la manipulación cínica con intereses partidistas y comerciales viene cuando uno puede leer en la prensa que tal o cual país, región o comunidad autónoma ha reconocido o va a reconocer a (algunos) animales como seres sensibles y que, según afirman tan alegremente en el cuerpo del texto, «ya no son cosas», «dejarán de ser cosas» o «se equipara el bienestar de la mascota al del resto de la familia».

A mí se me queda una cara de póker —por no decir algo peor— al atisbar el tan escaso nivel de decencia y profesionalidad que hay detrás de tales medios de comunicación para afirmar tales cosas y quedarse tan anchos y panchos. Y aquí no se incluyen solamente aquellos medios generalistas, sino también la mayoría de quienes se autodenominan medios «alternativos», «independientes» o «disidentes».

El mero hecho de llamarlos «mascotas» ya implica la existencia de una categoría legal por la cual se establece que determinados animales existen con el fin de servir de compañía al ser humano. ¿Existe bienestar mientras se los cría en una nave industrial y se los vende en una tienda? ¿Dónde está esa «equiparación»?

Los animales son objetos, propiedades, bienes muebles semovientes y cosas, en definitiva, porque así están catalogados legalmente. Así figuran en todas las legislaciones del mundo y en los tratados de comercio, al margen de que existan o no regulaciones sobre el uso de la propiedad para evitar el maltrato. Esto lo he señalado en el primer apartado.

A los animales no se los explota —o se avala su explotación— porque sientan o no sientan. Baste con señalar que, desde época griega, se sabe que los animales sienten y experimentan emociones. Nuestros conocimientos nos permiten explotar a los animales con fines científicos porque, precisamente, el sistema nervioso central de muchos mamíferos es tremendamente similar al nuestro.

A los animales se los explota (cría, engorda, asesina, etc.) porque no son humanos, simple y llanamente. No hay otra razón más profunda, honda ni metafísica.

Para las legislaciones del mundo moderno, la figura del derecho está basada en quién es el ente del derecho. Es tal el atraso ético de nuestras leyes que, al mismo tiempo que se rechazan las leyes de autor —en países democráticos—, el ser humano se basa en si el ente es humano o no para establecer sistemáticamente si puede o no quedar amparado por su marco legal. De ahí surgen muchas obras de ciencia ficción sobre androides con conciencia que, según la obra, la persecución y exterminio por reclamar sus derechos: desde Blade Runner hasta El hombre bicentenario.

A pesar del rechazo histórico habido hacia el contractualismo, nos encontramos con que el grueso de la humanidad y de los juristas aplican la versión más despótica de éste hacia los animales. Cuando se abolió la esclavitud negra, lejos de sentar una argumentación cabal sobre los límites del derecho, el humano moderno se limitó a incluir a los humanos negros en la categoría de «humanos», una categoría que antes se les negaba, tal como se les sigue negando a los animales su categoría de «personas».

Poco importa que, ahora, en un futuro o en cualquier parte, a los animales se los reconozca como «seres sensibles» o «seres mágicos del metaverso». Mientras existan leyes que permitan su explotación y asesinato, nada cambiará para ellos. Y dichas leyes existirán mientras nos basemos el criterio de la especie —especismo— para discriminarlos.

¡Derechos Animales ya! - Captura BOE Ley 17⁄2021, de 15 de diciembreLeer el BOE es un remedio fantástico contra el estreñimiento. Si uno desea estudiar de primera mano los principios de la manipulación política y la capacidad gubernamental para blanquear hasta la mayor de las perversidades posibles, sólo tiene que leerlo y observar el grave cinismo que contiene.

¿Bienes inembargables y atendidos?

Finalmente, para incidir un más en la realidad, cabe señalar que algunos medios se han hecho eco de la reciente entrada en vigor de la «Ley 17/2021, de 15 de diciembre», la cual, según apodan, es una «gran reforma sobre el régimen jurídico de los animales» por aquello de considerarlos ahora como «seres sensibles».

Para justificarlo, citan que, supuestamente, algunos animales —los actualmente catalogados como «animales de compañía»— son ahora inembargables y que deben ser atendidos. En primer lugar, que un animal dado no pueda ser embargado no significa que deje de ser un objeto. El mero hecho de que se lo pueda comprar en una tienda, criar y asesinar ya implica que es legalmente un objeto.

Y, en segundo lugar, que se indique que debe ser atendido es papel mojado; pues las propias leyes fijan que los intereses humanos siempre deben prevalecer. Esto significa que, en la práctica, podrán ser decomisados —embargados por el Estado y posteriormente sacrificados— y abandonados en caso de accidente mientras exista una justificación de que los humanos afectados debían recibir atención prioritaria.

¿Cambia esto algo para los animales? Nada. Sólo es humo.

Una gran reforma sería que a los animales pasaran a estar considerados como sujetos de derecho; no como bienes de uso limitado o con excepcionalidad según la consideración subjetiva de su bienestar durante su explotación.

¡Derechos Animales ya! - Perro abandonado en la calleLo peor no está en pensar que millones de animales sufren, sino en saber que millones lo hacen y lo harán cada día mientras millones de humanos están convencidos de que hacen lo correcto o de que se preocupan por los animales mientras se los comen y participan en la explotación de otros miles.

No, los animales no tienen derechos legales reconocidos

Considero necesario publicar una entrada como ésta para responder específicamente a la falacia de que los animales tengan derechos legales reconocidos.

No, nunca ha habido hasta la fecha ningún reconocimiento internacional en materia de Derechos Animales. Si así hubiera sido, ahora mismo ya no sería legal la venta, la crianza, la compra-venta y explotación de ningún animal. Si los animales tuvieran derechos legales reconocidos hoy mismo, ya no habría zoológicos, acuarios, deportes o festejos con animales, etc.

Dada la legislación actual y los intereses económicos depositados en la explotación animal, es diametralmente imposible que los animales estén protegidos frente a acciones humanas.

El animalista de turno puede esperar sentado si cree que rellenando peticiones y firmas por internet —mal escritas, terriblemente expuestas y con unos argumentos paupérrimos— va a conseguir algo. Los logros se obtienen mediante acciones coherentes.

Si de verdad nos preocupa la situación de los animales y queremos colaborar para cambiar su situación legal, debemos dar el paso hacia el veganismo y rechazar toda forma de explotación animal. Sólo así podremos ser coherente entre nuestros deseos y nuestras acciones.

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Normativa de bienestar animal

¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks) - Normativa de bienestar animalUna normativa de bienestar animal establece el correcto manejo de animales en explotaciones ganaderas y otras actividades. A nivel legal, determinadas prácticas, como el asesinato, son correctas si se practican contra animales y se consideran compatibles con el bienestar de los animales en tanto que el ser humano pueda obtener bienes o servicios derivados de tales actividades.

Introducción

Este artículo va dirigido a aquellos interesados en conocer la normativa de bienestar animal y protocolos de prevención de riesgos laborales asociados al manejo de animales.

A lo largo de este texto voy a definir, explicar y a hablar de la normativa de bienestar animal existente para explotaciones ganaderas (vacuna, equina, porcina, etc.) y de cualquier otra índole según el marco legal vigente a nivel nacional o europeo.

Si has llegado a este artículo para obtener referencias o una descripción de procesos formativos o metodológicos para estudiar o trabajar en explotaciones ganaderas, o bien eres estudiante de alguna formación profesional agropecuaria o en sanidad animal, operario en explotaciones ganaderas, zootecnista o instructor en ramas de zoología o etología aplicada, te recomiendo que continúes leyendo para adquirir una perspectiva diferente de cuanto podrás leer en centenares de webs, guías, manuales o en los propios boletines del Estado.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal InterporcUna normativa de bienestar animal nace de la fusión entre los intereses de la industria y de los intereses estatales respecto a la gestión de actividades lucrativas relacionadas con el manejo de animales. Los sellos de bienestar animal y otras técnicas publicitarias tienen el fin de lavar la imagen de la industria ganadera y de perpetuar los intereses agropecuarios

¿Qué es una normativa de bienestar animal?

Una normativa de bienestar animal es un conjunto de instrucciones o disposiciones legales que establecen el conjunto de acciones o estados aplicables a un animal para considerar, o no, que goza de cierto bienestar mientras está sujeto a un programa o proceso de cría, recría, entrenamiento, confinamiento, manipulación, encierro, transporte, sacrificio, etc.

Cada jurisdicción, ya sea de orden infranacional o supranacional, cuenta con una serie de leyes y regulaciones aplicables a los animales y a su manejo porque toda actividad, laboral o no, debe estar legislada para minimizar la interferencia y el perjuicio potencial de los intereses involucrados en una operación o sobre un mismo bien.

Legalmente, los animales están catalogados como bienes muebles semovientes (objetos con movimiento autónomo). Esto significa, en resumidas cuentas, que cualquier normativa referida al manejo de animales existe en el mismo plano legal que las existentes para el manejo, creación, producción, desecho, etc., de cualquier objeto común y corriente, ya hablemos de un calcetín o de una lavadora.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en venta con número de teléfono pintadoEste caballo fue pintado por su propietario para ponerlo en venta. Una normativa de bienestar animal puede incluir la permisión o prohibición de determinadas acciones y el uso o no de ciertas sustancias respecto al manejo de animales. Sin embargo, tales normativas, como fruto de nuestra sociedad especista, no contemplan la propia injusticia de que un animal sea pintado y vendido como un simple objeto.

¿Por qué se establece una normativa de bienestar animal?

Cualquier normativa deriva del interés humano —social o económico— en obtener productos y servicios por medio de una actividad. Una normativa de bienestar animal, sea cual fuere, existe para incrementar el beneficio o placer obtenido (mentalidad utilitarista imperante) por el ser humano mediante la explotación de un animal, para una actividad o un fin decidido por una persona o entidad física o jurídica.

A pesar de que ya existen voces en contra de la reificación (cosificación) animal, el marco legal vigente establece que los animales son meros recursos o mercancías que los operarios, trabajadores u otros humanos involucrados en una actividad deben tratar y manejar de una determinada forma para cumplir con la ley.

Las leyes amparan los usos y costumbres de un pueblo. Y, en lo tocante a las actividades ganaderas, una normativa de bienestar animal tiene el fin de incrementar la eficiencia de una actividad relacionada con el manejo de animales —generalmente productiva— sin causar un sufrimiento innecesario a los animales explotados y esclavizados (estos últimos dos adjetivos especificativos solían utilizarse en el siglo XIX; pero acostumbran a omitirse en la actualidad por aquello de la corrección política).

La razón de por qué una normativa de bienestar animal persigue minimizar el sufrimiento animal es la misma de por qué contempla la prevención de riesgos laborales. Dado que los animales sienten y padecen como los seres humanos, ejercer malos tratos y causar un sufrimiento excesivo para la actividad ejercida implica deteriorar el valor final del producto o servicio obtenido.

¡Derechos Animales ya! - Caballo esquelético en un mataderoUna normativa de bienestar animal contempla la manera legal de transportar y sacrificar animales, como al caballo mostrado en esta fotografía. Este equino, sin embargo, no parece muy convencido de que las leyes respeten en lo más mínimo su bienestar. ¿Puede haber bienestar alguno cuando la única razón de tu existencia es servir a otros hasta que te arrebaten la vida? 

El cinismo de la explotación animal

A diferencia de los objetos, en el sentido literal y físico del término, los animales no son máquinas o seres inertes inmunes o indiferentes a aquello que les hacemos. Los malos tratos (acogidos en el término bienestarista de «maltrato animal») incrementan los riesgos potenciales de que se produzcan accidentes en el entorno de trabajo y de que haya un conflicto de interés entre los humanos participantes.

Ninguna normativa de bienestar animal busca o trata de «ser más justos» con los animales ni nada parecido, simplemente existe porque toda actividad debe estar regulada por las razones ya aducidas. Dichas normativas se engloban bajo el término engañoso de «bienestar animal» porque se refieren a una serie de condiciones mínimas que puedan garantizar el máximo aprovechamiento del animal para el fin deseado.

Al mismo tiempo, esta catalogación puede utilizarse con fines políticos y comerciales para el mantenimiento de estas actividades. Lo mismo acontece con el caso de cursos o planes de estudio bajo los términos de «sanidad animal» y otros inventos modernos. Por ejemplo, en doma se emplea el concepto de «liderazgo» para no decir «dominio» o «sumisión», y se habla de «manejo de animales» por tal de no decir «control de animales».

El ser humano tiene una tendencia hacia la búsqueda de nuevos términos y la separación arbitraria entre conceptos relacionados con la esclavitud humana para así evitar un conflicto moral con las acciones que ejerce contra los animales. Se incurre en un grave cinismo cuando, aun siendo conscientes y sapientes de la fisiología y psicología de los animales, recurrimos a tales conocimientos únicamente para aprender cómo mejorar la eficiencia y rentabilidad de una explotación a costa de la vida, libertad e integridad de tales víctimas.

Nuestra especie, a tenor de su profundo antropocentrismo, sabe perfectamente que a ningún animal le gusta ser coaccionado, violentado o asesinado de ninguna forma. Sin embargo, omite estos hechos científicos y se limita a establecer una normativa de bienestar animal por tal de seguir beneficiándose a costa de los más débiles. Esta mentalidad supremacista, y no otra, ha sido la causante de los mayores crímenes de la humanidad cometidos contra nuestra propia especie y contra quienes son de otras especies.

¡Derechos-Animales-ya-Cuatro-osos-en-un-zoológicoUna normativa de bienestar animal dada también puede referirse al estado perpetuo de animales exhibidos en zoológicos, delfinarios y acuarios, cuya existencia se limita a ser objetos de exhibición o recreo para humanos ociosos.

Una normativa de bienestar animal es una oda a la hipocresía

El ser humano comete una hipocresía infinita cuando, en la actualidad, muchos manuales y documentos oficiales afirman o parecen mostrar preocupación por el trato que se les da a los animales durante una actividad determinada mientras validan el conjunto de dichas actividades.

Por ejemplo, no es nada extraño encontrar libros o manuales diversos que versan sobre cómo descornar o encrotalar bóvidos, castrar cerdos y encerrar a cerdas de cría, marcar a fuego o con nitrógeno líquidos a équidos, y un largo etcétera, señalando pautas para reducir el estrés y sufrimiento de los animales aun cuando tales acciones sólo se ejercen en beneficio humano y no del animal.

Un ejemplo flagrante lo tenemos en el caso del destete de distintos animales criados como ganado. A menudo se explica que ha de producirse una separación paulatina entre la hembra y la cría para evitarles estrés. Dicho «estrés» no es otro que la coacción y potencial separación y venta de tales animales.

Las mismas explicaciones que hoy se dan para los animales catalogados como «ganado» aparecían durante la época de la esclavitud negra para facilitar las subastas de madres e hijos que terminarían separados en distintas familias blancas.

Si a un ser humano cualquiera le importarse, de verdad, el trato que se les da a los animales durante una actividad o explotación ganadera, empezaría por cuestionarse la necesidad o legitimidad para ejercer tales acciones.

Nuestra sociedad no participa en la explotación y esclavitud animal por una necesidad biológica, sino por una razón cultural transmitida y conservada de generación en generación a razón de la existencia de claros beneficios sociales y económicos en detrimento de los animales criados, perseguidos y exterminados durante el proceso.

¡Derechos Animales ya! - Mundo Jurásico captura de dinosaurios usados como monturasEl especismo se vuelve manifiesto en películas y videojuegos. Esta imagen pertenece a una escena de la película «Mundo Jurásico». Para toda la sociedad resulta evidente que el ser humano explotaría dinosaurios si pudiéramos devolverlos a la vida. Más tarde, nuestros juristas y políticos crearían una normativa de bienestar animal para distribuirse el beneficio y que la sociedad quedase tranquila respecto al bienestar de estos animales. 

Conclusión

Este artículo tiene el fin de describir qué es una normativa de bienestar animal y de ofrecer una visión general sobre por qué y para qué existen. Atendiendo al conocimiento científico y a las evidencias sobre la sintiencia, conciencia e inteligencia animal, este breve ensayo busca alentar a la reflexión a aquellos interesados o profesionales en actividades relacionadas con la explotación animal.

A mi juicio, resulta espantoso y aborrecible que la mayor parte de la humanidad viva desconectada éticamente de sus acciones y se limita a aprender o imitar a base de repetición sobre lo que otros hacen o enseñan.

No es posible justificar la explotación animal ni ninguna de las crueldades que los humanos cometemos a diario sin recurrir a falacias o falsedades científicas. Si todavía no eres vegano o defensor de los Derechos Animales, tu momento ha llegado.

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¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro

El darwinismo social o ley del más fuerte

¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro - Ley del más fuerte contra los animalesEl darwinismo social se basa en la selección natural para afirmar que existe una ley del más fuerte que legitima a unas razas humanas imponerse ante otras. Se da la paradoja de que casi toda la humanidad cree que el poder otorga derechos sobre otros y percibe a los animales como seres inferiores. De esta forma, valida estos mismos argumentos nazis que se esgrimen contra minorías étnicas o pueblos subdesarrollados. En la fotografía, dos paisanos tibetanos van en un carromato tirado por un caballo esclavizado. El ser humano emplea la violencia para dominar a los animales por la misma razón que la utiliza para dominar a otros seres humanos.

¿El poder otorga derechos sobre otros? ¿Ser más poderosos que los animales nos legitima a esclavizarlos?

Si hacemos un análisis crítico de nuestra historia, vemos que la ideología subyacente en todos los grandes imperios —o intentos de construirlos— comparte un rasgo común: la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre la falacia de apelar a la ley del más fuerte y cómo ha derivado en ideologías o paradigmas socio-políticos conocidos como el darwinismo social, el fascismo o el nazismo. Dichas ideologías, a su vez, mantienen una estrecha relación antropológica con los argumentos esgrimidos hasta la actualidad para tratar de excusar y legitimar la explotación y esclavitud animal.

La llamada «ley del más fuerte» es una manera clásica de referirnos a un pensamiento primitivo —de origen anterior a las primeras civilizaciones— que se ha postulado desde antaño para conquistar, avasallar, asesinar y esclavizar a quienes se consideraban inferiores o eran más débiles (incapaces de defenderse).

Decimos que la ley del más fuerte es una falacia porque se resume en la petición de principio de que si alguien tiene capacidad de aprovecharse de otros, entonces no hay nada malo en hacerlo. Consiste, pues, en la confusión categorial entre el poder y el deber, entre lo que podemos hacer y lo que está bien hacer.

La ley del más fuerte es el corolario del utilitarismo moral, una postura filosófica que niega la objetividad y universalidad de la ética para establecer, arbitrariamente, que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o placer obtenido respecto al perjuicio causado en terceros. De esta forma, cualquier acción queda automáticamente validada si el sujeto de ésta determina que tiene poder para efectuarla.

¡Derechos Animales ya! - Primate enjaulado en un zoológicoEncerramos a los animales en zoológicos y los explotamos de infinitas formas por la sencilla razón de que creemos que el poder otorga derechos y tenemos suficiente poder para hacerlo. Dicha posibilidad nos lleva, después, a justificar tales acciones apelando al argumento falaz de que la naturaleza se rija por la ley del más fuerte. El darwinismo social es la materialización de esta creencia.

Desde la ley del más fuerte hasta el origen del darwinismo social

En antropología está bastante bien estudiada la relación biológica y social que ha forjado el inicio y propagación de la falacia de la ley del más fuerte. A lo largo del siglo XX, muchos los pensadores han presentado análisis y críticas sobre las terribles aberraciones cometidas contra los Derechos Humanos. Ya en el siglo XXI, hoy otros tantos pensadores analizamos éste y otros argumentos carentes de fundamento para defender los Derechos Animales.

A partir de mediados del siglo XIX, surgieron o se reforzaron varias ideologías antropocéntricas, nacionalistas, racistas, discriminatorias y autoritarias que han intentado excusar o incentivar la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros. Entre éstas tenemos, el darwinismo social, el fascismo y el nazismo.

¡Derechos Animales ya! - Personas sin hogar - Darwinismo social y eugenesiaEl darwinismo social propone acciones como la eugenesia —selección artificial humana— para anular los efectos que ejerce la organización social sobre la selección natural. Para los defensores de esta ideología, la supresión —violenta o pacífica— de los elementos «dañinos» o «poco adaptados» de nuestra sociedad se convierte en un deber para el progreso del conjunto de la población.

¿Qué es el darwinismo social?

El darwinismo social podría definirse como el intento de aplicar las leyes de Darwin al terreno socio-político. Darwin, en su libro «El origen de las especies» trataba de argumentar con pruebas y evidencias la existencia de un origen común para todas las especies existentes en el planeta.

Para explicar la enorme diversidad biológica, él señaló acertadamente a la selección natural como factor fundamental del proceso evolutivo. He aquí, en este punto, donde muchos pensadores con diversas ideologías previas encontraron en los trabajos de Darwin una justificación ad hoc de sus prejuicios y desinformaciones.

Sin ánimo de alargarme demasiado, la selección natural no un ente sabio ni un poder cósmico; sólo es un proceso empírico (observable) por el cual sólo consiguen sobrevivir y reproducirse aquellos seres vivos que posean unos determinados rasgos convenientes (adaptativos) para el medio en que habitan.

No obstante, debe admitirse que bastantes matices del darwinismo social proceden de muchos argumentos e hipótesis erróneas del propio Charles Darwin como fruto de su propio adoctrinamiento cultural, típico de la época del colonialismo inglés.

¡Derechos Animales ya! - Aborígenes peruanos junto a una llamaDarwin y otros pensadores racistas pensaban que existían razas humanas superiores e inferiores. Este pensamiento, propio del darwinismo social, sigue vigente cuando el ser humano se cree superior a los animales, los extermina y usa en su propio beneficio.

El darwinismo social y los errores de Darwin

Por ejemplo, Darwin consideraba que existía razas humanas civilizadas e incivilizadas según el tamaño craneal —criterio considerado actualmente como pseudocientífico— y alertaba de la importancia, necesidad o «conclusión natural» de que desaparecieran las razas humanas inferiores:

En algún periodo del futuro, no muy distante, como en cuestión de siglos, es casi seguro que las razas civilizadas del hombre exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Al mismo tiempo, los monos antropomorfos, tal como el profesor Schaaffhausen ha señalado, serán sin duda exterminados.

La ruptura entre el hombre y sus aliados más cercanos entonces será más amplia, porque intervendrá en el hombre en un estado más civilizado, como podemos esperar, incluso que el de los caucásicos, y algunos monos tan inferiores como el mandril, en lugar de como ahora [pasa] entre el negro o el australiano y el gorila.

Charles Darwin (1871), Cap. VI, «En el lugar de nacimiento y la antigüedad del hombre»

De hecho, este razonamiento presentado por Darwin —que inspiró al movimiento del darwinismo social— es una descripción fiel del mismo pensamiento antropocéntrico que está ejerciendo el exterminio y una matanza sistemática de animales en todo el mundo.

Tanto entonces como hoy, los ideólogos políticos no cuentan con un gran conocimiento de biología ni los biólogos con un gran conocimiento de antropología. Por ello, la apelación a la selección natural ha sido hasta hoy una fuente inagotable de falacias y justificaciones filosóficas y éticas en ambos sentidos: los ideólogos políticos apelan a la biología para justificar discriminaciones entre humanos y los biólogos sesgan la ciencia por sus prejuicios sociales para justificar discriminaciones hacia los animales.

¡Derechos Animales ya! - Invasión nazi al gueto de Varsovia - Nazismo y darwinismo socialHitler emprendió un exterminio sistemático de los judíos y otros colectivos con el argumento de que la raza aria era superior y tenía el derecho de dominar, al menos, Europa del Este para obtener un necesario «espacio vital» alemán. El antropocentrismo del día a día incurre en justificaciones propias del nazismo cuando aduce que los humanos tenemos prioridad, que está bien matar animales para quedarnos en sus hábitats naturales y que tenemos derecho a dominar la Tierra. En la fotografía, ciudadanos judíos del gueto de Varsovia son obligados a marchar a lo que después se convertiría en un campo de exterminio.

Relación entre el darwinismo social, el fascismo y el nazismo

El darwinismo social inspiró e influyó a algunos pensadores para retomar o forjar varias ideologías que marcarían el devenir del siglo XX:

  • El fascismo podría definirse la ideología socio-política que toma la falacia de la ley del más fuerte para justificar un modelo de gobierno autoritario en que un líder o jefe de estado acapara todo el poder con la finalidad extender el poder y dominio de su nación. El fascismo, como ideología esencialmente derivada del utilitarismo moral, establece que el individuo carece de valor intrínseco y que puede —y debe— ser sacrificado en busca de un bien mayor.
  • El nazismo es un derivado directo al fascismo que, como novedad, incorpora los argumentos del darwinismo social para establecer que una raza humana —la raza aria— es superior a las demás y tiene el derecho —y el deber— de expandirse y de someter a aquellas razas que consideran subhumanas: judíos, gitanos, eslavos, etc.

Cabe señalar, no obstante, que la selección natural propuesta por Darwin y el darwinismo social también influyeron el ideologías como el marxismo o el comunismo para explicar el origen y evolución de la lucha de clases y del modelo económico capitalista.

¡Derechos Animales ya! - Ganadera junto a sus reses - Ley del más fuerteLos campos de exterminio continúan existiendo en forma granjas y mataderos, situados a las afueras de las ciudades. La sociedad actual es tan ignorante y vive tan desconectada ahora como lo fue durante el holocausto nazi y presenta el mismo autoengaño y desconexión moral que llevó a los alemanes a cometer uno de los mayores crímenes contra la humanidad. En la fotografía, una mujer ganadera anota el estado de sus reses —del latín, «esclavos»—. Se produce un mal entendimiento del femenismo cuando se promueve la ganadería como una forma correcta de empoderamiento femenino.

Desde el darwinismo social hasta las justificaciones modernas del especismo y del antropocentrismo para catalogar a los animales como seres inferiores

Si entendemos que diversas ideologías socio-políticas han incorporado la falacia de la ley del más fuerte, nutrida por interpretaciones modernas del funcionamiento de la naturaleza, huelga extrañarse de que esta falacia y las ideologías contemporáneas hayan servido también para reforzar y tratar de excusar posturas y postulados basados en la creencia de que el poder otorga derechos sobre los animales y sus vidas.

Como he expresado decenas de veces en otros artículos, nuestra relación pasada y actual con los animales viene definida por los mismos principios biológicos y culturales que han fomentado o derivado en las mayores injusticias y crueldades con otros humanos.

Aún hoy, sin premeditación ni conocimiento, la práctica totalidad de la humanidad es especista (discrimina a otros sujetos según su especie) y antropocéntrica (considera que la especie humana es superior y tiene legitimidad para disponer de los animales a su antojo).

¡Derechos Animales ya! - Jinete a caballo tienta a un toro en una corridaUna gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia y otros festejos con animales por su crueldad. Sin embargo, esa misma parte de la sociedad no suele rechazar otras acciones crueles e innecesarias cuando obtiene un beneficio por ello. En la fotografía, un toro tienta a un toro que morirá en la plaza mientras expone la vida de un caballo contra su voluntad. La sociedad disfruta con demostraciones rituales de poder y dominio sobre los animales.

La ley del más fuerte caracteriza al movimiento ecologista y al movimiento animalista

Autores como Kant o el movimiento ecologistaproteccionista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que fomenta la violencia entre seres humanos o conduce hacia la extinción de especies. Por ello, rechazan múltiples atentados contra el medio ambiente, las corridas de toros y la caza furtiva, entre otros.

Autores como Singer o el movimiento animalistabienestarista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que causamos un sufrimiento innecesario para los usos y beneficios que se esperan obtener de los animales. Por ello, rechazan el maltrato animal, el abandono de perros y gatos, y proponen regulaciones legales dirigidas a criar, manipular, coaccionar y asesinar «compasivamente» animales catalogados como ganado, entre otros.

Ambas posturas utilitaristas, el proteccionismo y el bienestarismo, derivan de la misma petición de principio que determina la incoherencia e irracionalidad de la llamada ley del más fuerte. En algunos aspectos comparten, además, la visión del darwinismo social de que la sociedad humana debe organizarse según criterios «naturales». Aquí entramos en la creencia de que está bien comer animales porque somos omnívoros y en el terreno de la falacia naturalista o del fijismo ecologista.

¡Derechos Animales ya! - Loros dándose piquitosLos animales desean vivir y tienen el mismo derecho que nosotros a hacerlo en paz. La ley del más fuerte o la creencia de que el poder otorga derechos es uno de los mayores lastres de nuestra historia como especie supuestamente más racional.

Conclusión

El ser humano no duda en emplear la violencia contra seres humanos con la excusa de que son razas inferiores porque, ya en el Neolítico, no dudaba en emplear la violencia contra los animales con la excusa de que son especies inferiores. Los animales, al igual que los seres humanos, son sujetos sintientes que poseen sus propios intereses inalienables. Tales intereses merecen respeto con independencia del interés, del valor o de la fuerza que nosotros tengamos en relación a ellos.

El mundo moderno suele mostrarse tajantemente contrario al darwinismo social y al argumento de que existen razas humanas más fuertes y con merecimiento de dominar a otras si alcanzan al hacerlo. Sin embargo, ese mismo mundo moderno pasa aceptar el argumento de que el ser humano sea una especie superior y tenga legitimidad para violentar, aprovecharse y exterminar a los animales si tenemos el poder de hacerlo.

A diferencia de los avances morales acontecidos durante este último siglo, el pensamiento social hacia los animales sigue siendo, en esencia, fascista y nazi hacia los animales por el simple hecho de que no tienen poder o capacidad para defenderse de nuestras acciones. Por desgracia, no hay todavía visos de que haya a mejorar pronto el enorme vacío intelectual existente en lo tocante a las injusticias que padecen los animales como fines en sí mismos; no como objetos o seres inferiores cuyos daños nos conviene evitar.

Si realmente nos importa la justicia para con los seres humanos, también debería importarnos asimismo la justicia para con los animales. El veganismo es el principio ético básico que rechaza la explotación y constituye la base de los Derechos Animales.

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