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Partido Vegano - Perra rescatada cuida a gatitos abandonados

Una perra cuida a unos gatitos abandonados

Partido Vegano - Perra rescatada cuida a gatitos abandonados - Empatía y altruismo en animalesMuchos animales son mejores personas que millones de seres humanos. Aunque no debemos juzgar éticamente las acciones de los animales —porque son amorales—, ellos muestran empatía, altruismo y otras virtudes. Una perra cuida a unos gatitos abandonados. Esta noticia sirve para ejemplificar la empatía animal, el altruismo en animales y otras virtudes.

[Fuente de la fotografía: La Vanguardia]

Una perra cuida a unos gatitos abandonados porque el amor maternal no entiende de especie

En este artículo quisiera dar a conocer una noticia conmovedora: una perra rescatada adoptó a unos gatitos abandonados. Este suceso sirve para demostrar que una familia, cuando se forma por amor, da igual la especie a la que se pertenezca. A menudo, a los activistas veganos nos gusta recordar que los animales no discriminan moralmente a otros, es decir, no discriminan por un prejuicio de distinción insalvable; cosa que sí lo hacemos los humanos contra ellos.

En nuestra sociedad y en el seno familiar, muchas ocasiones nos sueltan alegatos del tipo: «Si no es humano no se puede considerar un miembro de la familia». Afirmaciones como éstas son sólo una muestra más de nuestra cerrazón mental, del especismo y la superioridad moral del ser humano hacia el resto de los animales.

Los animales, a pesar de su aparente menor inteligencia, muestran una empatía y un altruismo muy superior al nuestro. Se da la paradoja de que nosotros los discriminamos e infravaloramos, mientras sus personas no tienen impedimentos para afrontar sacrificios y responsabilidades en beneficio de terceros. Ellos nos enseñan que virtudes como el altruismo o la empatía son facultades naturales que nosotros perdemos o desvirtuamos en sociedad. Nuestra mayor cognición no nos vuelve mejores ni más perfectos.

No es la primera ni será la última vez que se hable de que una perra cuida a gatitos abandonados, ni de otras madres no humanas que adoptan a bebés de otras especies. Los animales demuestran un gran instinto maternal y mucho amor.

Todas aquellas habilidades o facultades que, en nuestro día a día, nos arrogamos como «exclusivas del ser humano» se presentan en un gran número de especies. Nuestro antropocentrismo nos impide ser objetivos y justos hacia los animales. Tenemos el deber de rechazar toda forma de explotación animal y de luchar por sus derechos legales en reconocimiento de sus intereses inalienables.

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Partido Vegano - Guillermo Díaz Guerra

Guillermo Díaz Guerra y el exterminio de gatos callejeros

Partido Vegano - Guillermo Díaz Guerra - Exterminio de gatos callejeros en TenerifeGuillermo Díaz Guerra, primer teniente de alcalde de Santa Cruz de Tenerife, considera que los gatos callejeros son una plaga que debe eliminarse. Su ayuntamiento propone el extermino de gatos por la sencilla razón de que molestan a los intereses de algunos humanos.

[Fuente de la fotografía: El Diario]

Guillermo Díaz Guerra, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, considera que los gatos callejeros son una plaga que debe eliminarse

Como he expresado muchas con anterioridad, los activistas veganos somos abolicionistas de la explotación animal. Esto significa que nos oponemos a cualquier uso de los animales en servicio del ser humano al reconocer que ellos poseen sus propios intereses inalienables. Debido a que vivimos en una sociedad especista, en esta publicación deseamos comentar la propuesta del primer alcalde de Santa Cruz de Tenerife sobre exterminar gatos callejeros al considerarlos «plagas».

Guillermo Díaz Guerra, primer teniente de alcalde de Santa Cruz de Tenerife, mantuvo una reunión el día 8 de septiembre del 2020 con algunos colectivos animalistas. En esta reunión aseguraba que «los gatos en las calles son una plaga que hay que eliminar» y continuaba afirmando: «si tengo que hacerme cargo de las colonias de gatos lo que hago es sacrificarlos».

Para quien no sepa quién es este señor, Guillermo Díaz Guerra es el responsable de la materia como concejal de las áreas de Bienestar comunitario, Servicios Públicos y Sanidad. Queda patente que, para el señor Díaz, el bienestar comunitario no incluye a otras especies animales que no sean la humana.

Este señor, a cargo del gobierno provincial, no duda en hacer público su deseo y determinación de asesinar y exterminar a cientos de animales indefensos e inocentes. Ante esta noticia, muchos animalistas pierden los papeles y optan por insultar al señor Díaz o lo llaman «psicópata» o cosas peores.

Ante esta atroz propuesta de Guillermo Díaz Guerra cabe recordar que el 95% de la humanidad participa en la explotación animal. Este señor considera correcto exterminar gatos por la misma razón por la que la mayor parte de la humanidad considera correcto comer animales. No se trata de psicopatía, sino de simple y llano especismo.

Si acaso, lo único que vuelve a poner de relieve este caso es el fraude de la Dirección General de «derechos de los animales», la cual no defiende los Derechos Animales ni pretende hacerlo. Esta realidad se vuelve evidente cuando tanto las acciones del Gobierno como la de quienes encabezan los distintas concejalías no tienen ninguna formación ni voluntad de respetar a los animales.

Los animales nos necesitan. Las víctimas no humanas precisan que se visibilice toda acción injusta y amenazante de los que mandan. Guillermo Díaz Guerra no es culpable de que, desde pequeño, fuese adoctrinado en el especismo como el resto de los españoles. Sin embargo, quienes entendemos que nuestra sociedad debe cambiar su mentalidad, debemos estar ahí para explicar el veganismo mediante activismo educativo y reivindicar que se respete su derecho a la vida, a la libertad y a la integridad. Nuestra especie denomina «plaga» a cualquier animal que compita por los recursos o que nos perjudique de alguna forma por nimia que fuere.

Los humanos no tenemos legitimidad ética a asesinar animales ni a usarlos de ninguna manera. Si entendemos que no está bien asesinar gatos callejeros porque estorben a ciertos humanos, debemos comprender que tampoco está bien fomentar la ganadería, practicar la caza, participar en la crianza y esclavitud de animales ni en justificar, blanquear ni promover ninguna forma de hacerlo con el argumento de «reducir el sufrimiento».

Los animales necesitan tener un conjunto de leyes que reconozcan su derecho a la vida y que los proteja al considerarlos individuos; no objetos. Para ello, se requiere cambiar la mentalidad colectiva y luchar contra el origen de la explotación animal y de los eufemismos que se emplean para justificar un holocausto perpetuo.

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Los gatos no transmiten el coronavirus

¡Derechos Animales ya! - Gato con ojos azules - Los gatos no transmiten el coronavirusEl alarmismo humano, sumado a su especismo, desembocan en comportamientos irracionales, histéricos e injustos para los animales. Según investigaciones habidas hasta la fecha, los gatos no transmiten el coronavirus.

Histeria especista contra los gatos y otros animales domesticados

El 30 de julio de 2020 saltó la noticia, en varios medios de comunicación, de que un gato en Reino Unido había dado positivo por coronavirus. En este artículo quisiera aprovechar esta circunstancia para frenar el alarmismo especista contra los animales y condenar las medidas aberrantes que emplean gobiernos de todo el mundo.

Según informó el Departamento de Medio Ambiente y Sanidad Animal de Reino Unido, este gato habría contraído el virus a partir de sus propietarios (los animales son legalmente esclavos). Este organismo, entre otros, nos recuerda que no hay evidencias hasta la fecha de que perros, gatos y otros animales domesticados puedan transmitir el coronavirus.

Es importante recalcar esta mención porque nuestra sociedad es tanto especista como desconocedora de la realidad. Al ser especista, discrimina arbitrariamente entre especies animales según sus gustos y beneficios y, al ser desconocedora de la realidad, enseguida pasa a querer exterminar animales con la excusa de velar por la salud pública. Los gatos y otros animales no son culpables de esta situación ni jamás debieran pagar por ello.

¡Derechos Animales ya! - Gatito en la rama de un árbolPara nuestra sociedad especista, un gatito pasa de ser una monada a un «arma de destrucción masiva» si su paranoia lo lleva a pensar que puede transmitirle alguna enfermedad. El miedo visceral e irracional ha sido culpable de terribles crímenes en la historia pasada y presente.

Los gatos no transmiten el coronavirus, ni tampoco lo hacen otros animales domesticados

El coronavirus es, en esencia, una consecuencia lógica de nuestra mentalidad en todos los sentidos. Nuestra mentalidad cosificadora fue el origen de la explotación animal. Y ésta, con la ganadería a la cabeza, desemboca en graves problemas para la salubridad; los cuales se magnifican ante la sobrepoblación humana y la presencia de contaminantes en el suelo, en acuíferos o en la atmósfera. Si no existiera la ganadería habría sido mucho menos probable el surgimiento de este virus.

Y no, con este recordatorio no estoy diciendo que la razón para condenar la ganadería y otras formas de explotación animal sea la salud humana, en absoluto. Los activistas veganos señalamos que tanto la ganadería, en sus distintas formas, como el surgimiento de enfermedades son una consecuencia de una misma mentalidad. Y esa misma mentalidad nos lleva a utilizar a los gatos y a otros animales cual chivos expiatorios de nuestras acciones injustas.

¡Derechos Animales ya! - Gato en una rama frente a la luna llenaLos gatos no transmiten el coronavirus, lo que sí nos transmiten ellos y otros animales es mayor empatía y conciencia.

Conclusión

El ser humano tiene muy poca capacidad de autocrítica y prefiere excusarse en que los animales pueden transmitir el virus para exterminarlos sistemáticamente. Siempre que se diagnostica a un animal con alguna enfermedad tipificada como «epidemia», el protocolo internacional es el de sacrificar —asesinar— a todos los animales afectados o potencialmente afectados por medio de su incineración o enterramiento —vivos—. Esto realizó hace unos pocos días antes en España con granjas de visones.

El veganismo es el único principio ético que defiende el derecho de los gatos y de todos los animales a que respetemos sus intereses inalienables: sus vidas, libertad e integridad. Nuestro partido busca combatir la raíz de todos los problemas que padecen los animales para así solucionarlos.

Nuestra mentalidad como individuos y como sociedad es el resultado de una educación especista promovida por la tradición, las costumbres y los intereses económicos. Mientras el especismo siga existiendo, los animales seguirán desprotegidos, vulnerables y supeditados a nuestra conveniencia e ignorancia.

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Partido Vegano - Mascotismo - Tiendas de animales

Contra el mascotismo y las mascotas

Partido Vegano - Mascotismo - Tiendas de animalesEl mascotismo es aquella forma de explotación animal en que se crían y manipulan animales para servir de compañía al ser humano. No sirve de nada exigir la prohibición de las tiendas de animales mientras no cambie para mentalidad humana y los animales sigan careciendo de derechos legales reconocidos.

La explotación de las «mascotas»

La explotación animal es el fenómeno social más extendido del planeta. Esta afirmación se justifica tanto cuantitativa como cualitativamente: las víctimas no humanas se cuentan por miles de millones y es de los pocos rasgos culturales que están bien vistos por casi la totalidad de las culturas humanas. El Partido Vegano, entre las miles de formas en que explotamos a los animales, desea denunciar el mascotismo y la existencia de animales criados, manipulados, comprados y vendidos y asesinados para servir como esclavos de compañía («mascotas»).

El mascotismo supone la crianza forzada, manipulación y potencial abandono de miles de animales explotados para hacer compañía al ser humano. También incluye los efectos colaterales de explotaciones asociadas a la compañía, como la detección de bombas en los perros explotados por la policía o la privación de libertad absoluta de los perros explotados para guiar a humanos invidentes. En la actualidad, el mascotismo es un gran negocio en el que participan una infinidad de particulares; los cuales se lucran a costa de reproducir perros y otros animales.

En general, la gente compra perros por su raza, belleza, porte o apariencia agresiva; justo por los mismos factores con que elige su ropa o un coche nuevo. A raíz de su cosificación, el ser humano no duda en practicarles el recortado de colas y orejas en un intento de su esclavo de compañía adquiera la apariencia que más le guste

A pesar de que el movimiento animalista lleva años exigiendo el cierre de tiendas de animales y la persecución legal de estas acciones, se vuelve imposible una protección legal efectiva para los perros y otros animales mientras los propios animalistas sean partícipes en la explotación animal y promuevan campañas monotemáticas. Desgracias inmensas e innumerables, tales como los abandonos o los atropellos de perros, gatos y otros animales, no cesarán mientras exista la compra-venta y carezcan de derechos legales.

Partido Vegano - Perro de raza pug bajo una mantaMillones de humanos alcanzan a comprender la injusticia de los abandonos de perros. Sin embargo, la mayor parte de la sociedad no ha comprendido que los abandonos son una consecuencia de nuestra mentalidad cosificadora. Los perros no podrán contar con protección legal hasta que una gran masa social deje de participar en la explotación animal. Ése es el significado del veganismo.

Conclusión

El origen del mascotismo se debe al especismo. A partir de la creencia de que los animales son seres inferiores que sólo existen para servirnos, la consecuencia lógica y esperable es que la sociedad humana no dude en cruzar animales para obtener «ejemplares» —todo un ejemplo de cosificación— que sean ideales para sus gustos, así como el abandono y el desinterés por aquellos animales que no presenten rasgos deseados.

El Partido Vegano, a diferencia de otros partidos o colectivos animalistas, no se limita a exigir la prohibición de las tiendas de animales, de los mercados de animales vivos ni otras medidas maquilladoras. Nuestra formación reivindica el derecho de los animales a no ser manipulados, separados de sus crías, vendidos, enjaulados, abandonados ni a padecer ningún tipo de injusticia en reconocimiento de sus intereses inalienables: vida, libertad e integridad.

Todos los animales padecen las mismas injusticias y se rigen por las mismas leyes. El mascotismo es tan injusto como cualquier otra forma de explotación animal. Por ende, debemos ejercer una adopción ética y responsable, y defenderlos a todos por igual. Este último punto conviene recordárselo a quienes únicamente se preocupan por unas víctimas —de las mal llamadas mascotas— en detrimento de otras.

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Partido Vegano - Adopción con ética y compromiso

Por una adopción ética y responsable

Partido Vegano - Adopción con ética y compromisoUna sociedad de progreso debe dejar de percibir a los animales como objetos. El Partido Vegano promueve una adopción ética y responsable de aquellos animales que no puedan vivir en libertad.

Adopción de animales con ética y responsabilidad

En el contexto de nuestra sociedad especista, adoptar animales no humanos se convierte en una labor altruista muy necesaria. Desde el Partido Vegano deseamos promover la adopción ética y responsable de aquellos animales que, por distintos motivos, no puedan vivir en libertad.

La adopción es una acción encaminada para salvar una vida que no puede subsistir por sí misma. Un animal adoptado no debiera quedar como un mueble para hacernos compañía, ni para que los niños aprendan a ser responsables, ni por un capricho de cumpleaños ni por aliviar la soledad de los ancianos. La adopción debe ser sólo y exclusivamente por el bien del animal, nunca del nuestro ni de nuestra conveniencia. Y esto debemos entenderlo nosotros, la ley no puede existir o cumplirse si no existe respeto individual por los animales.

Con nuestros animales recogidos debemos aplicar la misma ética que con nuestros hijos, es decir, debemos respetar sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad) y, al mismo tiempo, impedir que nuestras acciones perjudiquen los intereses fundamentales de otros animales. No basta con decir o centrarse en el maltrato animal o estar en contra de los mercados de animales vivos si se participa en la crianza, hacinamiento y asesinato de otros animales.

Carece de sentido y justicia que, mientras cuidamos de unos animales, no nos importe que nuestras acciones perjudiquen a otros animales que no estén en nuestras casas. Debemos abandonar la creencia especista de que unos animales merezcan más respeto que otros, o de que un perro o gato tengan un mayor valor moral que una vaca, una gallina o un caballo.

Nuestra formación reivindica, entre otros objetivos, el cese de aquellas adopciones interesadas en que se explota a los animales recogidos (p. ej. perro para defender una finca) y las acciones que vulneran sus propios intereses (p. ej. castraciones sistemáticas) y los de terceros (p. ej. asesinato de animales para obtención de piensos).

¡Ayúdanos a romper cadenas!

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