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¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en Málaga

Las cabalgatas de Reyes Magos y la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en MálagaLas cabalgatas de Reyes Magos, como otras fiestas en España, explotan animales para diversión y presunción del ser humano. En la fotografía figuran pajes montados a caballo en la cabalgata de Reyes Magos de Málaga.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

La explotación animal es un fenómeno constante y universal. En otros ensayos previos he ahondado en explicaciones sobre el origen de las discriminaciones morales, la esclavitud, la domesticación y otros fenómenos relacionados con la cosificación moral y legal de sujetos. Asimismo, tengo ya innumerables artículos escritos acerca de cómo el ser humano explota a diversos animales con distintos fines desde el periodo Neolítico.

Por razones cuantitativas o culturales, determinadas fechas cobran una especial vigencia por el número de víctimas o por la forma ruin con que los humanos nos aprovechamos y torturamos animales por ignorancia y placer. Esta entrada voy a dedicarla, expresamente, a un tipo y momento de explotación animal propia de las Navidades en España y otros países hispanos: las cabalgatas de Reyes Magos. Al mismo tiempo, aprovecharé para citar y comentar muy brevemente cómo las grandes organizaciones animalistas fomentan estas prácticas por su enfoque antropocéntrico.

¡Derechos Animales ya! - Cabalgata de Reyes Magos de SevillaCarroza en pleno centro de la ciudad de Sevilla durante el año 2018.

[Fuente de la fotografía]

¿Qué son las cabalgatas de Reyes Magos?

Para ubicar a aquéllos a quienes no les suene esta fiesta, en España llamamos «cabalgatas de Reyes Magos» a una procesión en que niños y adultos recrean la ilusión de las Navidades ante la llegada de los Reyes Magos. Por una mezcla entre religión y paganismo, se atribuye que estos tres hombres sabios vienen de Oriente para dejar regalos a los niños.

En nuestros días, las cabalgatas de Reyes Magos suelen constar de carrozas tiradas por tractores u otros vehículos autopropulsados, en pueblos y ciudades, en que niños disfrazados y jubilosos arrojan caramelos y chucherías a los espectadores. O, al menos, así lo era antes de la llegada de la pandemia del coronavirus y todos los cambios sociales —paranoia incluida— que ha provocado, sobre todo, en virtud de los millones de animales que se han asesinado en nombre de la sanidad pública.

Ahora, dos años más tarde, España retoma sus costumbres arraigadas y vuelve a lo mismo sin plantearse un cambio de mentalidad. Ocurre que, debido a razones históricas y presentes, en muchos lugares de España acontece el empleo injusto e innecesario de animales con una función de acompañamiento y ostentación durante esta fiesta.

¡Derechos Animales ya! - Reyes Magos a caballo en La AlgabaReyes Magos van a caballo a repartir regalos en La Algaba (Sevilla).

[Fuente de la fotografía]

¿A cuáles animales se explota y por qué?

En las cabalgatas de Reyes Magos se explotan, sobre todo, a varias especies de animales por su vinculación con las cabalgatas tradicionales —recorrido o desfile a caballo— o con una representación folclórica de los Reyes Magos. En algunas provincias, los propios reyes acuden yendo montados sobre caballos y camellos para repartir regalos a hospitales y a otros lugares programados.

La elección de explotar animales responde a una razón cultural e histórica. Así, por ejemplo, tenemos que los caballos han explotados históricamente para transporte y presunción de sus jinetes. Y, por su parte, los camellos y dromedarios, animales no nativos de la Península Ibérica, representan el exotismo y misticismo de Oriente.

Por ello, no cabe extrañarse de que, aun en pleno siglo XXI, el «hombre civilizado» todavía encuentre deseo y jactancia en traer, utilizar e importunar a éstos y otros animales para decoro y embellecimiento de esta fiesta navideña.

¡Derechos Animales ya! - Paseo en coche de caballos de los Reyes Magos en MontillaAl ser humano le escasea la originalidad. Si a eso le sumamos el aburrimiento, la tenencia y ganas de ostentación por parte de múltiples ganaderos y propietarios de yeguadas, nos encontramos con que, en la mayoría de los pueblos de España, se opta por coches de caballos y otras sustituciones decimonónicas para contentar al vulgo. En la fotografía, coches de caballos sustituyen las cabalgatas de Reyes Magos en Montilla (Córdoba).

[Fuente de la fotografía]

¿Por qué está mal explotar caballos, camellos y otros animales?

De antemano, debemos señalar que, cuando los activistas por los Derechos Animales hablamos de «explotación animal», nos referimos al hecho de que a un animal se lo utilice como medio o recurso para un fin. Este concepto no incluye que tal animal sufra una violencia desmesurada, que termine sangrando o con heridas abiertas.

Toda forma de explotación animal es injusta en sí misma, con independencia de que se los golpee o no, porque reducir a un animal a la condición de un objeto para un propósito o servicio siempre implica violencia por coacción activa o pasiva. La violencia contra los animales es tan censurable como la violencia contra seres humanos porque ellos, como nosotros, también sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables.

La sociedad acostumbra a fijarse en la violencia explícita y se limita a condenar el maltrato animal, es decir, aquellas acciones cuyo daño es superior al beneficio obtenido por los seres humanos. Sin embargo, la raíz del problema radica en que nos creamos con potestad para siquiera hacerlos desfilar en cabalgatas o someterlos a otros usos, en nombre de la ciencia o de la salud física o mental.

¡Derechos Animales ya! - Camellos transportados en un camión para cabalgatas de Reyes MagosCamellos transportados en un camión para servir como instrumentos durante las cabalgatas de Reyes Magos. La provincia de Las Palmas aglutina a varias empresas que se dedican a ponerlos en alquiler tanto dentro como fuera de España para que distintos ayuntamientos, con nuestros impuestos, hagan gala de su necedad.

[Fuente de la fotografía]

Ceguera e inercia social ante la explotación animal en las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos

Partiendo desde la aclaración de que un buen trato no justifica la esclavitud, debemos puntualizar que, en la mayoría de los casos, las cabalgatas de Reyes Magos requieren el transporte de camellos, dromedarios y caballos, desde decenas hasta miles de kilómetros hasta su destino. Durante el viaje están expuestos al frío, al hacinamiento, a mareos y potenciales accidentes.

Y, durante su explotación, a las pocas horas de cabalgata, se observa que muchos animales montados corcovean, se muestran cabizbajos y decaídos. Aunque sea obvio que un animal sufre cansancio, confusión, e incluso miedo, al permanecer durante horas deambulando por calles atestadas de gente, golpes de tambor e innumerables gritos, no debemos reducir la cuestión a si estos animales están mejor o peor tratados, o si estarán más o menos tiempo en la calle y expuestos a estas condiciones.

¡Derechos Animales ya! - Ocas explotadas en cabalgatas de Reyes MagosEn escasas ocasiones, el ser humano se vuelve más original a la hora de explotar animales. En algunos lugares se traen ocas para hacerlas desfilar entre restos de caramelos, con una bola de Navidad al cuello y sus alas manipuladas para evitar que vuelen. Es la primera y última salida que tendrán antes de acabar en el matadero, tras una dolorosa hipertrofia que se les causa en el hígado al forzarlas a comer hasta reventar para fabricar foie gras (hígado graso, en francés).

[Fuente de la fotografía]

La hipocresía y tibieza de las organizaciones animalistas

Como tónica común y anquilosada desde hace dos siglos, el mundillo animalista, orquestado por organizaciones millonarias, repite y repite sin cesar el mantra del sufrimiento animal, entre otras consignas típicas y vacías, para dar a entender que se preocupan por los animales mientras se contradicen en cada medida y perpetúan el especismo con cada campaña monotemática que lanzan al público.

Esta vez, en referencia a las cabalgatas de Reyes Magos, grupos como PACMA, Anima Naturalis e incluso Ecologistas en acción vuelven a la carga con sus mensajes hipócritas, cínicos y antropocéntricos.

Como leemos en esta noticia publicada recientemente, PACMA cuestiona la imagen e influencia sobre los menores y el trato que se les da mientras valida que a esos mismos animales se los marque a fuego en otras fiestas, terminen en un matadero o sean sacrificados si sufren un accidente.

Anima Naturalis incide en el estrés mientras aplaude que los mataderos mejoren la velocidad con la que les quitan la vida a los animales o que se agrande dos centímetros las jaulas destinadas a visones y otros animales en granjas peleteras.

Y, Ecologistas en Acción sale a criticar someramente estas explotaciones por el impacto circunstancial que ejercen sobre la fauna silvestre, mientras nos recuerdan que «los animales [domesticados] están más habituados».

Gracias, Theo Oberhuber, coordinadora de campañas de Ecologistas en Acción, por soltar una perogrullada que sólo tiene en cuenta a los animales según si podemos explotarlos en su hábitat o en el nuestro. No se trata de que estén más acostumbrados o seleccionados —que también—; sino de que el ser humano ejerce una indefensión aprendida sobre aquellas animales a los que cría y explota. A la organización de Ecologistas en Acción ya les dediqué hace años un artículo por su campaña a favor de la ganadería ecológica y de la crianza selectiva de ovejas autóctonas en Andalucía.

No hay diferencia entre los discursos de estos grupos y los de las empresas ganaderas. Pero poco importa, millones de animalistas y ecologistas les seguirán donando y endiosando por ser una cara bonita con un micrófono pagado por la misma industria contra la que dicen actuar.

¡Derechos Animales ya! - Figura vectorial de Reyes MagosPodemos —y debemos— celebrar las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos populares sin participar en la explotación animal. Tenemos la obligación moral de dejar de causar daño adrede y evitable a los animales, ya sea mayor o menor, con independencia del fin perseguido.

Conclusión

El ser humano parece incapaz de evolucionar ni de extraer enseñanzas en momentos de caos, incertidumbre y crisis. A partir del 2022 regresarán muchas fiestas en que se explotan animales por nuestra visión de que ellos existen para servirnos en nuestros antojos, caprichos y trivialidades mientras hacemos gala de justicia social y empoderamiento humano.

El grueso de los grupos animalistas cuestionan el uso de animales en cabalgatas apelando al ruido del ambiente, el estrés de los animales y otras consideraciones respecto a su bienestar. No obstante, hablar de maltrato animal no sirve para ayudar a los animales ni condenar la violencia; pues este concepto parte desde la premisa de que ciertas expresiones de violencia contra los animales están bien si producen un beneficio deseable.

Si de verdad nos importa la justicia, la equidad y la igualdad —palabras muy de moda, pero que pocos saben emplear correctamente—, entonces habremos de preguntarnos cuál legitimidad ética tenemos para imponer violencia y sufrimiento a otros animales, y, a la postre, qué derecho tenemos acaso para criar, subyugar y asesinar animales como si fueran simples seres inertes.

Hoy por hoy, el mundillo animalista está muy lejos de tan siquiera señalar la raíz del problema ni aspirar a una solución que no pase por caja. Si nos preocupa la justicia hacia los animales, tenemos el deber de ser veganos. El veganismo es lo mínimo que podemos hacer por elllos.

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Los San Fermines, encierros de Pamplona, son el reflejo de una sociedad especista

El 6 de julio de 2020, en condiciones normales, habríamos estado en la antesala del inicio de San Fermín. Aunque ese año y otros posteriores no llegue a celebrarse a raíz del coronavirus u otros sucesos intempestivos, esto no significa ningún triunfo. Los toros que iban a morir en este festejo serán asesinados en otro momento y lugar.

San Fermín, para quien no lo conozca, es una fiesta celebrada en Pamplona, España, consistente en soltar un puñado de toros confusos y confundidos en mitad de las calles de la ciudad para que un sinnúmero de humanos se pongan a correr delante.

Si los romanos ya festejaban su dominio frente a los bárbaros en los circos de gladiadores, el ser humano del siglo XXI recrea su dominio sobre los animales mediante fiestas análogas basadas en la violencia. Como ocurre con la caza, se trata de conductas aprendidas durante la infancia.

Cada año, Pamplona recibe a visitante autóctonos y alóctonos que, por razones muy alcohólicas y subidas de graduación, se regocijan y revuelcan mientras corren delante de unos toros en dirección a la plaza en donde horas más tarde les darán muerte mediante una representación escénica con traje de luces, banderillas y espadas con que el atravesarán el cuerpo de estos inocentes hasta dejarlos morir en un charco de sangre sobre la arena.

Por fortuna para unos y desgracia para otros, el coronavirus ha causado la suspensión de San Fermín y de otros festejos con animales. Los activistas veganos aspiramos a explicar que toda forma de explotación animal es injusta y a denunciar el cinismo de nuestra especie cuando sólo decide suspender una fiesta basada en el asesinato sistemático de animales por la existencia de riesgos hacia los humanos.

Nuestro antropocentrismo es la causa directa de todos los males que sufren los animales. En el caso de San Fermín, como en otros, cientos de toros son criados selectivamente, separados de sus familias y asesinados por simple placer humano. Por tanto, no basta con oponerse al maltrato animal, a la tauromaquia y a otros festejos cruentos mientras se consientan o validen otras formas de explotación animal.

Los activistas veganos promovemos el veganismo y la asunción de los Derechos Animales como base ética de una sociedad de progreso. Nuestros principios y nuestras denuncias, sin ambages ni medias tintas, son lo que los toros y todos animales necesitan ya y ahora.

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Resulta incoherente e injusto —para los animales y para las personas veganas— que desde el Gobierno se subvencione con nuestros impuestos toda forma de explotación animal. Y todavía, si cabe, es más incoherente e injusto que la mal llamada Dirección General de Derechos de los Animales no defienda los Derechos Animales y que el Gobierno se dedique, al mismo tiempo, a ayudar —supuestamente— a santuarios y a pagar el sueldo de toreros y matadores.

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Si el Gobierno tuviese un interés genuino en defender a los animales, no promovería las corridas de toros, ni la explotación y asesinato de unos animales con nuestros impuestos; mientras, hipotéticamente, dedica otros impuestos a salvar a otros.

Que se subvencione la tauromaquia por la pandemia del coronavirus no nos sorprende si tenemos en cuenta que la creación de esta «Dirección General de Derechos de los Animales» no es más que una estratagema bienestarista para contentar a animalistas y explotadores de animales por igual.

Una aclaración sobre el bienestarismo

A diferencia del veganismo, el bienestarismo no considera que los animales merezcan respeto ni ningún tipo de derecho legal. Por el contrario, esta ideología rechaza completamente la noción de derecho y acepta que está bien cometer cualquier acción contra los intereses de los animales en la medida en que se considere justificado para satisfacer intereses humanos.

El bienestarismo es, en definitiva, la postura utilitarista que defienden las grandes organizaciones animalistas y los restantes partidos políticos en nuestro país. El bienestarismo —junto con el Bienestar Animal— es la postura especista que defiende la Dirección General de los No-Derechos Animales.

La Dirección General de «derechos de los animales» —con comillas— no hace otra cosa que apropiarse de terminología de Derecho para reírse con toda la intención del colectivo vegano y de aquéllos a los que cínicamente dice defender: los animales no-humanos.

El Gobierno se ha apropiado del término «Derechos Animales» para confundir intencionalmente a la sociedad mientras promociona el Bienestar Animal y favorece a explotadores de animales en general (ganaderos, cazadores, taurinos, etc.). Su objetivo no es defender a los animales; sino intentar acallar las quejas de diferentes colectivos que tienen intereses contrapuestos respecto a los animales.

Lo mínimo que debería hacer, por respeto a la dignidad de los animales, es cambiar su nombre para dejar de engañar a la ciudadanía y de estafar a los votantes que promovieron la creación de esa horrenda institución.

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La tauromaquia es sólo una muestra de que el gobierno no defenderá a los animales

Los activistas veganos nos oponemos rotundamente al bienestarismo porque éste sólo perpetúa el especismo. Para que los animales puedan recibir derechos legales se necesita, por coherencia, dejar de participar en toda forma de explotación animal, es decir, se requiere asumir el principio ético del veganismo.

Si realmente nos importan los animales, debemos hacernos veganos y promover el veganismo. Es tan sencillo como eso. Si quieres luchar contra la esclavitud animal, hazte vegano.

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