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Partido Vegano - San Fermín - Encierros de toros en Pamplona

San Fermín y los encierros de Pamplona

Partido Vegano - San Fermín - Encierros de toros en PamplonaLos encierros de Pamplona, en la fiesta de San Fermín, son una recreación de la dominación humana sobre los animales en que el ser humano cree sentirse valiente corriendo delante de unos toros.

Los San Fermines son el reflejo de una sociedad especista

Este 6 de julio de 2020, en condiciones normales, habríamos estado en la antesala del inicio de San Fermín. Aunque este año no vaya a celebrarse a raíz del coronavirus, esto no significa ningún triunfo. Los toros que iban a morir en este festejo serán asesinados en otro momento y lugar.

San Fermín, para quien no lo conozca, es una fiesta celebrada en Pamplona, España, consistente en soltar un puñado de toros confusos y confundidos en mitad de las calles de la ciudad para que un sinnúmero de humanos se pongan a correr delante. Si los romanos ya festejaban su dominio frente a los bárbaros en los circos de gladiadores, el ser humano del siglo XXI recrea su dominio sobre los animales mediante fiestas análogas basadas en la violencia. Como ocurre con la caza, se trata de conductas aprendidas durante la infancia.

Cada año, Pamplona recibe a visitante autóctonos y alóctonos que, por razones muy alcohólicas y subidas de graduación, se regocijan y revuelcan mientras corren delante de unos toros en dirección a la plaza en donde horas más tarde les darán muerte mediante una representación escénica con traje de luces, banderillas y espadas con que el atravesarán el cuerpo de estos inocentes hasta dejarlos morir en un charco de sangre sobre la arena.

Por fortuna para unos y desgracia para otros, el coronavirus ha causado la suspensión de San Fermín y de otros festejos con animales. Desde el Partido Vegano deseamos exponer que toda forma de explotación animal es injusta y denunciar el cinismo de nuestra especie cuando sólo decide suspender una fiesta basada en el asesinato sistemático de animales por la existencia de riesgos hacia los humanos.

Nuestro antropocentrismo es la causa directa de todos los males que sufren los animales. En el caso de San Fermín, como en otros, cientos de toros son criados selectivamente, separados de sus familias y asesinados por simple placer humano. Por tanto, no basta con oponerse al maltrato animal, a la tauromaquia y a otros festejos cruentos mientras se consientan o validen otras formas de explotación animal.

En el Partido Vegano promovemos el veganismo y la asunción de los Derechos Animales como base ética de una sociedad de progreso. Nuestros principios y nuestras denuncias, sin ambages ni medias tintas, son lo que los toros y todos animales necesitan ya y ahora.

¡Ayúdanos a romper cadenas!

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Partido Vegano - Todo uso de los animales es injusto

El Gobierno subvencionará las corridas de toros por la pandemia

Partido Vegano - Todo uso de los animales es injusto - El Gobierno subvencionará las corridas de toros por la pandemia del coronavirus - Dirección General de los Derechos Animales - Ayudas al sector culturalEl Gobierno subvencionará las corridas de toros por la pandemia del coronavirus. La sociedad española todavía no ha aprendido que podemos y debemos vivir sin participar en la explotación de otros. Las ayudas al sector cultural no deberían incluir la tauromaquia y la Dirección General de los Derechos Animales deberían defender a los animales en lugar de promover su «explotación compasiva».

El Gobierno seguirá apoyando las corridas de toros

El Gobierno subvencionará las corridas de toros por la pandemia del coronavirus al incluirlas en las ayudas enviadas al sector cultural. Nuestro confinamiento, al parecer, también sufragará el encierro y asesinato de los toros y otros animales. Desde el Partido Vegano deseamos mostrar nuestra postura y desmarcarnos de las críticas vertidas por otros partidos y organizaciones sobre esta decisión del Gobierno.

Resulta incoherente e injusto —para los animales y para las personas veganas— que desde el Gobierno se subvencione con nuestros impuestos toda forma de explotación animal. Y todavía, si cabe, es más incoherente e injusto que la mal llamada Dirección General de Derechos de los Animales no defienda los Derechos Animales y que el Gobierno se dedique, al mismo tiempo, a ayudar —supuestamente— a santuarios y a pagar el sueldo de toreros y matadores.

La mentira de la Dirección General de Derechos de los Animales

Si el Gobierno tuviese un interés genuino en defender a los animales, no promovería las corridas de toros, ni la explotación y asesinato de unos animales con nuestros impuestos; mientras, hipotéticamente, dedica otros impuestos a salvar a otros.

Que se subvencione la tauromaquia por la pandemia del coronavirus no nos sorprende si tenemos en cuenta que la creación de esta «Dirección General de Derechos de los Animales» no es más que una estratagema bienestarista para contentar a animalistas y explotadores de animales por igual.

Una aclaración sobre el bienestarismo

A diferencia del veganismo, el bienestarismo no considera que los animales merezcan respeto ni ningún tipo de derecho legal. Por el contrario, esta ideología rechaza completamente la noción de derecho y acepta que está bien cometer cualquier acción contra los intereses de los animales en la medida en que se considere justificado para satisfacer intereses humanos.

El bienestarismo es, en definitiva, la postura utilitarista que defienden las grandes organizaciones animalistas y los restantes partidos políticos en nuestro país. El bienestarismo —junto con el Bienestar Animal— es la postura especista que defiende la Dirección General de los No-Derechos Animales.

La Dirección General de «derechos de los animales» —con comillas— no hace otra cosa que apropiarse de terminología de Derecho para reírse con toda la intención del colectivo vegano y de aquéllos a los que cínicamente dice defender: los animales no-humanos.

El Gobierno se ha apropiado del término «Derechos Animales» para confundir intencionalmente a la sociedad mientras promociona el Bienestar Animal y favorece a explotadores de animales en general (ganaderos, cazadores, taurinos, etc.). Su objetivo no es defender a los animales; sino intentar acallar las quejas de diferentes colectivos que tienen intereses contrapuestos respecto a los animales.

Lo mínimo que debería hacer, por respeto a la dignidad de los animales, es cambiar su nombre para dejar de engañar a la ciudadanía y de estafar a los votantes que promovieron la creación de esa horrenda institución.

Partido Vegano - Corrida de toros en la Plaza de las Ventas de MadridLa tauromaquia es un festejo cruento —también para los caballos— que escenifica la dominación humana sobre los demás animales. La explotación animal tiene un fuerte componente cultural. Debemos cambiar nuestra manera de percibir a los animales.

La tauromaquia es sólo una muestra de que el gobierno no defenderá a los animales

Desde el Partido Vegano nos oponemos rotundamente al bienestarismo porque éste sólo perpetúa el especismo. Para que los animales puedan recibir derechos legales se necesita, por coherencia, dejar de participar en toda forma de explotación animal, es decir, se requiere asumir el principio ético del veganismo.

Si realmente nos importan los animales, debemos hacernos veganos y promover el veganismo. Es tan sencillo como eso. Si quieres luchar contra la esclavitud animal, ¡ayúdanos a romper cadenas!

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Festejos con animales: «Rapa das bestas»

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En la «Rapa das bestas» es un festejo con animales en donde cientos de caballos son capturados, hacinados, coaccionados y violentados con el único fin de escenificar la dominación humana mediante un ritual de fuego y sangre.

Cada año acontece en Sabucedo, Pontevedra (España), una fiesta popular llamada Rapa das bestas (El rapado de las bestias), declarada como fiesta de Interés Turístico Internacional. Un acontecimiento en que se saca del campo a caballos y yeguas, y se los agolpa a lo largo de las calles y la plaza de la localidad para proceder a su marcaje a hierro y que conozcan de una vez la razón por las que habían estado viviendo en relativa paz hasta el momento.

Se trata de uno de muchos festejos con animales que, como tantos otros, se reduce a una escenificación o recreación violenta y ritualizada de la dominación del ser humano sobre las «bestias» (cualquier animal cuadrúpedo) porque, injustamente, nos consideramos superiores a los demás animales.

En la práctica, todos pueden participar: desde niños a mayores, ganaderos, criadores, monitores de equitación y cualquier otro individuo que sacaría más provecho a su tiempo (y causaría menos daño) jugando al Candy Crush. Y ahí se los ve: intentando exhibir su hombría comportándose como carvernarios y decenas de adolescentes a los que se les inculca el prejuicio moral del especismo, el prejuicio de que está bien hacerles a otros aquello que no querríamos sufrir si no pertenecen a nuestra especie.

Derechos-Animales-ya-Rapa-das-bestas-Caballos-asustados

La «Rapa das bestas» es un festejo con animales que constituye una exhibición de la dominación humana.

Un ritual de dominación humana sobre los animales

Como diría un antropólogo, la Rapa das bestas es un acto de dominación humana es real y ritual al mismo tiempo. Se representa el poder y la supremacía humana, y nuestras habilidades y facultades para sobreponernos a la naturaleza mediante la fuerza con el fin de demostrarles nuestro dominio bípedo a unos animales que, hasta entonces, eran ajenos a la esclavitud y no sabían que desde su nacimiento tenían marcado el momento en que pasarían a convertirse en nuestros esclavos.

El ser humano, no ahíto con someter y domar animales para cofinarlos y poder explotarlos, crea un espectáculo festivo en torno a esta aberrante violencia ritualizada. Entre humanos, estas acciones constituirían un ejemplo palmario de esclavización o un proceso de trata de esclavos. Sin embargo, cuando hablamos de no-humanos, estos festejos con animales los denominamos tradicionalmente simple «domesticación» sobre «animales salvajes», como si el hecho de ser «animal» sumado a ser «salvaje» supusiera un combo del Mortal Kombat. Manipulamos subconscientemente el lenguaje para ocultar una misma realidad.

Nuestra cultura está asentada sobre un principio de dominación antropocéntrica que considera a los otros animales como objetos, recursos y propiedades de los seres humanos: el especismo. En nuestra sociedad, a los animales sólo se les reconoce un valor instrumental (bienes muebles semovientes). Aun cuando los animales nos muestran a diario su personalidad e intereses por medio de sus emociones y miedos, no se les reconoce un valor inherente que impediría que atentásemos contra su individualidad e integridad física.

Este festival pertenece a la misma categoría que otras escenificaciones de dominación, desde la caza del león por parte de tribus keniatas y la matanza de cetáceos en las Islas Feroe hasta la castiza tauromaquia. Sin olvidar, por supuesto, otros múltiples festejos con animales típicos en España en que se los explota vilmente a modo de recreación, como las romerías, tirar a una cabra de un campanario o descabezar gansos.

A pesar del carácter festivo, la Rapa das bestas no se trata de un mero entretenimiento o diversión. Aunque los espectadores y practicantes seguramente lo encuentren divertido, el propósito principal de esta fiesta consiste en ensalzar la dominación humana sobre esos pobres caballos para autojustificar nuestra creencia de que seamos superiores a los restantes animales que habitan sobre la Tierra, y que tengamos legitimidad en esclavizarlos en nuestro beneficio.

¿Verían bien los aficionados de la «Rapa das bestas» el hacerles esto mismo a unas jirafas en el Serengueti? ¿O a unos pingüinos en la Antártida? Claro, como ahí no es una «tradición», quizás lo considerarían raro e incluso inmoral. Y posiblemente, estarían dispuestos a firmar peticiones para que esos viles explotadores dejaran de abusar de jirafas y pingüinos. Porque nosotros no lo hacemos… ¿o sí? ¿Y si lo hicieramos a seres humanos de otra raza? ¿Por qué con los no-humanos sí, y con los humanos no?

Rapa das bestas - Dominación humana - Festejos con animales

Un niño le tira de las crines a un potro en un intento de tumbarlo al suelo para que sus familiares adultos puedan marcarlo a fuego. La «Rapa das bestas» y otros rituales de dominación humana sacan lo peor de nuestra especie contra las víctimas no humanas.

¿Qué se dijo el año pasado acerca del «Rapado de las bestias»?

Todos los años, innumerables animalistas (bienestaristas) critican la Rapa das bestas y otros festejos con animales porque les parece un acto cruel; pero no cuestionan en absoluto la injusta dominación humana ni el prejuicio moral que lo fundamenta: la idea de que los humanos tenemos derecho a someter a terceros por no ser humanos, la idea de que ser un no-humano justifica un trato diferente como instrumentos para fines humanos.

El pasado año, el blog bienestarista El caballo de Nietzsche, el cual pertenece a El Diario, denunciaba exclusivamente la «brutalidad» con que tales explotadores y energúmenos tratan a los caballos. Y, en tierras extranjeras, un reportaje del periódico The New York Times sobre esta celebración recogía la opinión de Laura Duarte, una militante y candidata del partido animalista PACMA:

«No criticamos lo que hacen sino cómo lo hacen, porque causa un terrible estrés a los animales que viven en la naturaleza y no están acostumbrados al contacto humano».

¡No me digas! Llamar «vergonzosas» estas declaraciones, por parte de una candidata que se postula a ocupar un cargo público para defender a los animales, se queda corto. El PACMA condena la tauromaquia y otros festejos con animales cada dos por tres, pero eso de que arrastren caballos en una plaza de toros no les importa tanto. Sólo hablan de «maltrato animal» o de «bienestar animal» y para adelante; pues ellos no defienden los Derechos Animales, sino el bienestarismo.

En la misma línea se sitúan cada año las organizaciones bienestaristas Libera! y la Fundación Franz Weber, las cuales salen de su cueva de tanto en cuando para exigir la regulación de esta violencia ritualizada y clamar conceptos vacuos como «amor» y «compasión». Y, por su parte, el ecologismo especista conformado por organizaciones ecologistas sólo se acordarían de los caballos si fuesen una especie en peligro de extinción. Lo que necesitan no se llama amor ni compasión; sino respeto y justicia.

Derechos-Animales-ya-Rapa-das-bestas-Marcaje-de-caballos

Fotografía de humanos especistas mientras marcan a fuego a un caballo. El marcaje a fuego es un símbolo con que los humanos marcamos que otros sujetos son nuestros esclavos.

¿Qué se ha dicho este año?

El nivel no ha mejorado para este año; pues tenemos que el Diario Público, marcadamente progresista y antitaurino, presentan a los caballos como «protagonistas» de un espectáculo que consiste en abusar de ellos. ¡Es el colmo del cinismo! O, como lo llama el conocido activista Luis Tovar de Filosofía Vegana, un «blanqueo informativo». Para la mentalidad especista suena mal decir que son víctimas o quizás tal término produzca la indignación colectiva de muchos lectores posmodernos; así que el periodista prefiere llamarlos «protagonistas» y se queda tan pancho.

Siguiendo esta lógica tan hipócrita, los toros entonces no son víctimas de la tauromaquia sino sus «protagonistas», ¿verdad? Protagonista es alguien que participa de manera activa en un acontecimiento, representación, etc. Como salta a la vista, los caballos no participan en la «Rapa das bestas» porque de pronto hayan decidido acercarse a los humanos para sufrir empujones, golpes, latigazos ni para ser lastimados, vejados y torturados de múltiples formas. El especismo los cosifica y parece arrogarles una voluntad que casualmente coincide con la nuestra.

El enfoque bienestarista, mayoritario en el animalismo actual, demuestra por activa y por pasiva su doble moral y la discriminación sistemática que ejercen sobre los animales según su especie y aquello que les convenga por razones políticas o sociales. Se trata de un ejemplo flagrante de que los bienestaristas no cuestionan a la dominación humana sobre los demás animales.

Los bienestaristas no se oponen a la esclavitud animal; sino que pretenden darle un lavado de cara, tranquilizar sus conciencias y vivir de ello si se los deja. Sólo les preocupa las condiciones en que se realiza dicha esclavitud, en tanto que no conlleve, a su juicio utilitarista, un excesivo sufrimiento a los animales. Todo lo demás les resulta secundario o incluso indiferente. En cambio, quienes defendemos los Derechos Animales, apelamos a la completa abolción de su estatus de propiedad.

Derechos-Animales-ya-Rapa-das-bestas-Caballos-siendo-torturadosMás caballos aparecen fotografiados mientras los torturan ante un público jubiloso y con unas copas de más. Todos los festejos con animales existen por diversión y lucro.

Conclusión

Nos comportamos con los animales como si fueran objetos y bienes reemplazables que existen para satisfacer nuestros caprichos. Si estamos de acuerdo en que los animales poseen un valor moral inherente entonces la única respuesta coherente que debemos ofrecer ante la injusticia que representa la dominación humana sobre los demás animales es exigir la abolición (y no la regulación) de la esclavitud que motiva festejos con animales, presentada en este caso por la «Rapa das bestas».

Ningún uso que hacemos de los animales es necesario ni tampoco la necesidad se convierte en una justificación moral. Siempre resulta injusto para el animal y no hay ningún argumento racional para considerar que ellos merezcan ser nuestros esclavos o siervos. La domesticación es un eufemismo para obviar la trata de esclavos no humanos.

Lo mínimo —y no lo máximo— es hacernos veganos. Ser algo menos que vegano significa participar en una violencia gratuita y totalmente injustificable llevada a cabo por placer, comodidad e inercia. No importa si tal violencia es pública a través de un festejo con animales o si ocurre entre las cuatro sucias paredes de un matadero. Los animales serán verdaderos protagonistas cuando la sociedad ampare y defienda sus derechos.

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