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¿Nunca habrá un mundo vegano?

Evolución humana - Mundo vegano

Un mundo vegano será aquel que ya no cometa y trate de revertir las injusticias que llevamos milenios infringiendo a los demás animales.

Queda mucho trabajo por hacer para lograr un mundo vegano

El veganismo, hoy por hoy, es un principio ético desconocido para más del 90% de la población humana y despreciado por ese poco porcentaje que lo conoce pero lo rechaza. Por mucho que nos esforcemos a diario en promoverlo como principio básico de los Derechos Animales, los humanos nos demuestran una y otra vez que mayoritariamente se hallan a años luz (distancia, claro) del nivel o escalón cultural necesario para aplicarlo.

Entender que los animales merecen respeto no cuesta, de hecho, hasta los niños bastante pequeños comprenden a la perfección que tengamos el deber de respetar a los demás animales porque ellos sienten y padecen como nosotros. Irónicamente, lo que es un juego de niños, para los adultos supone toda una odisea porque durante su crecimiento y maduración se han visto contaminado de prejuicios sociales y han visto mermada su empatía.

Los adultos llegan a ser más inocentes que los niños cuando creen ciegamente que exista un «bienestar animal» o que los animales estén para servirnos. Por tanto, cabe preguntarse: ¿podrá haber un mundo vegano en el futuro?

Nadie puede poner en duda que la tecnología ha progresado en las últimas décadas a una velocidad infinitamente mayor que en los siglos y milenios precedentes. Hoy, nuestra tecnología supera con creces el grado de pensamiento filosófico imprescindible para hacer un uso apropiado de la misma. No pensamos ahora igual que ayer. No se requiere viajar hasta el siglo XIX para comprobarlo; pues muchos se sonrojarían con actitudes comunes de hace apenas medio siglo.

Aun así, nuestra sociedad —la occidental— está saliendo con excesiva lentitud de un estancamiento que se remonta desde la Edad Media. Ahora ha llegado el momento y la ocasión de que la tecnología no sólo nos permite incrementar nuestra calidad de vida, sino la velocidad y entendimiento de la ética más esencial.

¿Habrá un mundo vegano?

Una visión pesimista

En años recientes ha habido un crecimiento exponencial en el número de individuos que se han hecho veganos y activistas comprometidos con la causa. Sin embargo, estos avances se aprecian insuficientes para frenar la barbarie.

A pesar de que salvamos vidas y evitamos que millones de nohumanos nazcan y terminen asesinados, la población humana sigue aumentando a un ritmo vertiginoso que ya causa directamente el exterminio de las restantes especies. Basta echarle un simple vistazo a las estadísticas para dilucidar que, en consecuencia, cada día existe una mayor demanda de explotación animal para suplir las necesidad autoimpuestas de la sociedad.

El consumo de carne y leche lleva décadas creciendo de forma casi exponencial, entretanto, las organizaciones animalistas continúan llenándose los bolsillos y celebrando «victorias» por el hecho de cambiar un animal explotado por otro o que su esclavitud se practique de un modo que en nada cambia su situación ni ayuda promover el respeto que merecen.

El ser humano, por su conveniencia, está empezando a aceptar desde hace algunos años la realidad de las catástrofes ecológicas, del cambio climático y de la extinción de especies. Pero todavía no ha entendido que tales sucesos son la consecuencia lógica y esperable de que nos consideremos superiores a todo lo existente y que veamos el planeta como un mero contenedor de recursos.

La ciencia, por su parte, desempeña una balanza extraña por la que unos investigadores socavan el prejuicio de supremacía humano mientras que otros luchan por aferrarse a éste en nombre del conocimiento objetivo.

El ser humano sigue resistiéndose a asumir la verdad porque le supone una auténtica tribulación anímica reconocer que no somos seres especiales; pues ya sabemos que otros animales presentan rasgos similares o más desarrollados que los nuestros en determinadas áreas.

Cita-de-Nitzschet-El-mundo-es-bello-pero-tiene-un-defecto-llamado-hombreLa llegada o no de un mundo vegano dependerá del esfuerzo intelectual e influencia de los activistas veganos de hoy.

Una visión semioptimista

Una vez expuesta nuestra triste actualidad, nos preguntamos: ¿Es verdad que la sociedad actual esté lejos de cambiar para convertirse en una sociedad vegana? ¿Es coherente basarse en el devenir de los años para concluir qué vaya a ocurrir o cuánto podamos progresar? He utilizado adrede la ilustración que encabeza esta entrada —la creencia de que la evolución del ser humano fue lineal desde el primate hasta el hombre— para intentar volcar unas reflexiones sobre el funcionamiento real de la evolución biológica y social que necesitamos conocer si queremos alcanzar un mundo vegano.

Suele ser común que todos nosotros percibamos el proceso evolutivo como un fenómeno lineal. Esto sucede debido a que, psicológicamente, resulta bastante más intuitivo asemejar cambios complejos a lo largo del tiempo de una manera parecida a nuestro ciclo de vida, a como nosotros crecemos y nos desarrollamos.

Nos «encanta» buscar un significado finalista a cualquier suceso, quizás porque estamos adaptados para extraer conclusiones y sobrevivir en un ambiente en donde sí existen millones de variables que se relacionan con causa-efecto y otros tantos azarosos que nos desconciertan de sobremanera.

Relacionado con este sesgo cognitivo, junto con intereses antropocéntricos y comerciales, perdura y se extiende el mito jamás aceptado por la ciencia de que los humanos evolucionásemos gracias a la ingesta de carne. La conclusión es que, al igual que la evolución biológica no se dirige necesariamente hacia la complejidad e incluye elementos «aleatorios» —llamemos así a aquéllos no fácilmente calculables o cuantificables—, la evolución cultural no debe interpretarse tampoco como proceso en línea recta.

En filosofía se denomina «historicismo» a la tendencia irracional por la cual creemos que el transcurso del tiempo implica, o debería implicar, un progreso en todos los sentidos (incluido el moral). Sin embargo, el paso del tiempo no conlleva en sí mismo ninguna mejora o camino al perfeccionamiento.

Las ideas son ahistóricas y pueden prevalecer en cualquier época si acontecen las circunstancias que detonan dichos pensamientos. Y éstos logran fijarse en la sociedad si, igualmente, acaecen los eventos que lo posibilitan.

Podemos razonar qué tipo de sociedad futura o subsiguiente será más o menos probable según lo que conocemos. La naturaleza —incluida nuestra conducta— sigue determinados patrones medianamente predecibles. Aún con ello, tan errada es la creencia de que jamás habrá un mundo vegano —para lo cual concluyen cruzarse de brazos o donar a la primera organización estafadora de turno— como considerar que la evolución biológica tenderá a volvernos más inteligentes o a hacer de la naturaleza algo más «maravilloso».

No podemos alterar la evolución biológica (poblaciones) en tanto que, a nivel de individuo, no alcanzamos a controlar todas las variables en juego. El lado positivo está en que cada uno de nosotros es una variable en sí misma que puede marcar la diferencia.

Una visión optimista

El veganismo está en auge y extendiéndose exponencialmente a lo largo y ancho de la población humana. Posiblemente nunca haya habido en la historia un mayor número de humanos que defiendan los Derechos Animales, al igual que nunca antes ha habido tantos humanos que defendieran los propios Derechos Humanos.

Que la sociedad haya avanzado enormemente en términos éticos durante este último siglo, junto con los avances tecnológicos ya mencionados, posibilita que el veganismo continúe creciendo a un ritmo muy superior al de movimientos sociales precedentes: la abolición de la esclavitud negra, la adquisición del voto femenino, el establecimiento de los derechos del menor,  el reconocimiento legal de la homosexualidad, etc. ¿Por qué no habría ahora de pasar lo mismo y lograr un mundo vegano?

Aunque suene meramente personal y anecdótico, en los poco más de cinco años que llevo como activista —en el momento en que escribo esta entrada—, unas doscientas personas humanas me han escrito para saber más sobre veganismo o agradecerme directamente por haber dado el paso. ¡Y espero que esto sea apenas el comienzo!

Si uno se pone a echar cuentas, basta con que cada uno de nosotros logre convencer a una decena de humanos para lograr una transformación radical de la sociedad en muy poco tiempo. Para ello, como suelo insistir, se requiere tener los conceptos claros y adquirir unos hábitos mínimamente adecuados para soportar el estrés, la tensión y el sufrimiento derivado del activismo y de la propia condición de ser vegano en una sociedad especista.

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¿Los humanos sienten desprecio por la vida?

¡Derechos Animales ya! - Búsqueda de vida en el espacio exterior - AntropocentrismoEl ser humano busca vida en el espacio exterior para explotar a otros seres vivos como hace en la Tierra con los animales. Y si no hubiera vida fuera de la Tierra, igualmente nos sentiríamos satisfechos al considerarnos únicos en el universo y nos henchiríamos de antropocentrismo aduciendo explicaciones científicas. Los humanos sienten desprecio por la vida y quizás el principio de Hanlon pueda servirnos para entender el porqué de nuestras acciones.

El arte refleja la alteridad humana

El séptimo arte es, a mi juicio, el que mejor representa la hipocresía humana cuando manifiesta su preocupación sobre la existencia de vida en el espacio exterior. Vemos en un sinfín de películas que vienen extraterrestres a invadir la Tierra. En la mayoría de las ocasiones se los representa como colonizadores, exterminadores o esclavistas: buscan acabar con la raza humana y reducirla a condición de esclavos. Otras veces, se menciona además que se trata de organismos o civilizaciones que actúan como «langostas», arrasando por donde van o que se consideran más inteligentes y cuentan con una tecnología capaz de aniquilar la humanidad…

Ninguno de estos detalles descriptivos y argumentales proviene de la casualidad, al igual que tampoco resultó casual que la literatura fantástica decimonónica encontrara su esplendor mediante tratamiento del monstruo. En ambos casos, el ser humano genera un espejo de sí mismo y lo plasma en forma de enemigo al que combatir. En lugar de reconocer nuestros defectos y progresar como sociedad, plasmamos nuestros miedos, tribulaciones y malas acciones en terceros para excusar y justificar nuestras acciones injustas y egoístas, o darnos ánimos para mejorar el mundo después del desastre.

¡Derechos Animales ya! - Sistemas solares en la galaxia - Vida en el espacio exterior

¿Estamos solos en el universo? ¿Existirá vida en el espacio exterior? ¿Dejarán los humanos de sentir desprecio por la vida?

Los humanos sienten desprecio por la vida

Cuando representamos que los aliens buscan destruir y esclavizar a la humanidad, realmente estamos utilizándolos cual chivos expiatorios. Plasmamos en ellos lo mismo que hacemos nosotros contra los animales y lo mismo que haríamos sobre otros seres si encontrásemos un planeta con vida y recursos explotables. El ser humano, por razones biológicas y culturales, tiende a buscar su propio beneficio y a maximizar la explotación de los recursos disponibles. Esto lo convierte, por desgracia, en ser con tendencias a la colonización y al esclavismo, cuando se fusiona la pragmaticidad con el fenómeno de la cosificación moral.

En su infinito antropocentrismo…

No necesitamos buscar vida en el espacio exterior. Debemos primero a reconocer aquí dentro a los demás animales con quienes compartimos el planeta de dejar de personificar en los extraterrestres las aberraciones que cometemos contra los animales.

¡Derechos Animales ya! - Señal verde de salida de emergencia - Principio de Hanlon

El veganismo es la única salida ética para que los humanos dejen de despreciar la vida de los animales.

Un principio ético contra el antropocentrismo

El antropocentrismo, irónicamente, no sólo destruye vidas ajenas a nuestra especie; sino que pervierte la mente humana hasta el punto de generarnos culpabilidad, tribulaciones y miedos ante el hecho de que nuestro subconsciente sabe, en el fondo, que cometemos crímenes y aberraciones injustificables contra los animales. Ante el desprecio que los humanos sienten por la vida existe un principio ético que aspira a combatir al antropocentrismo: el veganismo. Conocer la historia del veganismo resulta crucial para su relación con otras injusticias y por qué se trata de un deber moral para la humanidad.

El antropocentrismo, como todos los prejuicios, no requiere de ningún esfuerzo para penetrar en la mente de un sujeto humano. Basta con ser ignorante y procurarse un beneficio propio a costa de los animales para convertirse un humano antropocéntrico sin que uno sea consciente de ello. Lo difícil no es ser injusto o violento; sino en ser justo y pacífico. El veganismo pretende devolver la justicia que merecen los animales sin ejercer violencia alguna contra la sociedad. A pesar de su lógica intrínseca, a la sociedad le cuesta entender por qué debemos desterrar el antropocentrismo y respetar a los animales.

Señal prohibido alimentar animales indeseados en Sevilla - Los humanos sienten desprecio por la vida - Principio de Hanlon - AntropocentrismoAdvertencia de la prohibición municipal en relación a alimentar animales no humanos en la vía pública. El uso de semejantes adjetivos revela tanto una actitud supremacista como la ignorancia de que, para otros seres humanos, no existen los animales indeseables. Es más, tal calificación sólo podría aplicársele a otro Homo sapiens como juicio por sus acciones.

¿Por qué los humanos sienten desprecio por la vida de los animales?

Miramos a los animales no parecemos encontrar en ellos lo mismo que buscamos en nosotros. Miramos a los animales con desdén y supremacía porque nosotros mismos hemos transmitidos de generación en generación una serie de argumentos falaces e historietas —religiones— con que justificar la imposición de nuestros intereses sobre terceros. ¿No va siendo hora de evolucionar?

Los activistas veganos nos enfocamos en los animales no humanos porque son seres con intereses inalienables que debemos respetar por los mismos motivos que establecemos en los Derechos Humanos para nuestra especie. Sin embargo, la situación que padecen tales víctimas no se deben a que sean «animales»; sino sencillamente a que no son humanos. Tanto una hormiga como un jaramago suelen recibir el mismo trato en nuestra sociedad. A quienes se consideran ecologistas les menciono a menudo que velar por el medio ambiente sin reconocer moralmente a aquellos sujetos que lo integran no llega ni llegará a la raíz del problema; pues con tal utilitarismo seguiremos juzgando nuestras acciones como estrictamente individuales. Casi nadie reconoce a los no-humanos como personas (individuos con un valor intrínseco).

Activismo vegano en Costa RicaUna sesión de activismo vegano organizada por activistas en Costa Rica.

¿Por qué a la humanidad le cuesta despojarse de su desprecio por la vida de los animales?

Una de las respuestas más comunes que recibimos los activistas es: «No me planteo cambiar mi dieta». Esto significa dos cosas: que no ha entendido nada de cuanto tratamos de explicar y que hará cualquier cosa por reafirmarse. Debido al acoso mercantil, una vasta cantidad de transeúntes reacciona ante nuestra presencia como si estuviésemos ofreciendo un seguro de hogar, vendiendo cuchillos de acero inoxidable o invitándolos a un nuevo credo esotérico.

Frente a este duro ecosistema, son numerosos los grupos que nos atosigan con sus mentalidades utilitarias. Diversas organizaciones hablan de eficacia y reducen la cuestión a un conjunto de cifras que acaban sesgando la realidad hasta hacerla digerible por ciertos individuos con mayor interés en ceder su responsabilidad moral que por hacer algo al respecto. Me refiero, concretamente, al activismo institucionalizado que se lucra en nombre del animalismo.

El bienestarismo transmite subrepticiamente que la sociedad no está «preparada» para respetar a los animales no humanos y adquiere matices paternalistas que consiguen agrandar egos y ningunear a las víctimas por partes iguales. Por ello, hemos de sopesar una serie de nociones psicológicas que intentan explicar a diario psicólogos del gabinete Vegan Publishers y tratadas con asiduidad por eminencias como Gary L. Francione y sus cinco principios del activismo.

¡Derechos Animales ya! - Principio de Hanlon - Antropocentrismo

Ilustración en que aparece citado el principio de Hanlon. Los humanos sienten desprecio por la vida a causa de su ignorancia.

El principio de Hanlon

La gente no es tonta ni malvada. Como dicta el principio de Hanlon «nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez». Si un activista incurre en la misantropía está tergiversando psicológicamente por qué el otro participa en la explotación animal. Si no somos capaces de reconocer el origen de una conducta, ¿cómo llegaremos a enmendarla?

La no explotación humana también causó —y causa— una pérdida potencial de ganancias y, a pesar de ello, el mundo occidental rechaza mayoritariamente la discriminación entre seres humanos. Entonces, ¿por qué acaso no vamos a conseguir igualmente una evolución radical del paradigma en el caso de los no-humanos?

Asumir el antropocentrismo como un mal inevitable y no hacer nada al respecto conlleva negar absolutamente las transformaciones ocurridas en el último siglo respecto a nuestra especie. Si la sociedad actúa por estupidez —atendiendo al principio de Hanlon— y no por la maldad, entonces cualquier problema de índole social es potencialmente solventable. Dado que la lógica detrás es análoga, lo único necesario radica en el tiempo y empeño que dediquemos a defender los intereses inalienables de todos los implicados. No bastan con promover el «bienestar animal», o posicionarse en contra de las jaulas o de los espectáculos especialmente cruentos.

¿Qué debemos sacar en claro? Pues que los humanos sienten desprecio por la vida de los animales a causa del antropocentrismo y que el antropocentrismo, como cualquier otro prejuicio, puede combatirse mediante activismo educativo. La transformación social será posible si realizamos un activismo en condiciones y hablamos con educación, respeto, tacto y nos esforzamos en comprender por qué la otra persona propugna acciones contrarias a los intereses de terceros con el fin de estimular su empatía.

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El huevo amniótico y los caracteres derivados en los amniotas

Esquema de un huevo amnióticoEl huevo amniótico es la estructura que caracteriza a los amniotas. Consta de elementos que conforman un entorno de protección ante la desecación, un intercambio gaseoso efectivo y una reserva de nutrientes en que el embrión puede desarrollarse y eclosionar con un mayor tamaño y con una menor dependencia relativa del agua. Este hito evolutivo posibilitó otros caracteres derivados en los amniotas.

El huevo amniótico y sus partes

Todos los amniotas tienen huevos con cuatro membranas extraembrionarias: el amnios, el alantoides, el corion y el saco vitelino. El amnios envuelve al embrión en un líquido que lo protege de golpes y le proporciona un medio acuoso idóneo para su crecimiento. Los residuos del metabolismo se retienen en un saco formado por el alantoides.

El corion rodea todo el contenido del huevo y, al igual que el alantoides, está muy vascularizado. De esta manera, el corion y el alantoides constituyen un órgano respiratorio eficaz a la hora de eliminar el dióxido de carbono y tomar oxígeno.

La mayoría de los huevos amnióticos están protegidos por una cáscara mineralizada y flexible en muchos casos; la gran mayoría de los mamíferos, lagartos y serpientes carecen de huevos con cáscara. Ésta constituye una protección mecánica de vital importancia, sobre todo para las aves, y una barrera semipermeable que permite el trasiego de gases a la par que limita la pérdida de agua.

Al igual que los huevos anamnióticos, los huevos amnióticos poseen un saco vitelino para el almacenamiento de nutrientes y tiende a ser mayor en éstos últimos. En marsupiales y mamíferos placentarios, el saco vitelino no acumula vitelo; sino que forma una placenta temporal o persistente con el fin de intercambiar nutrientes, gases y residuos entre el embrión y la madre.

¡Derechos Animales ya! - Cría de cocodrilo recién salida del huevoLos huevos amnióticos soportan mejor las condiciones del medio. En la fotografía, una cría de cocodrilo sale del huevo.

Ventajas evolutivas del huevo amniótico

Si bien muchos huevos amnióticos, como los de las tortugas, deben enterrarse en suelos húmedos o depositarse en zonas con alta humedad, la mayoría de huevos amnióticos pueden dejarse en lugares tremendamente secos para cualquier anfibio. Es evidente que la evolución de los huevos amnióticos fue un factor fundamental para el éxito en tierra de los tetrápodos.

Probablemente, una ventaja selectiva todavía más transcendental del huevo amniótico fuera que permitió el desarrollo de un embrión de mayor tamaño y de crecimiento más acelerado. Los huevos anamnióticos están protegidos en su práctica totalidad por una gruesa capa gelatinosa, la cual no resulta adecuada para huevos grandes y restringe considerablemente la entrada de oxígeno hacia el interior del huevo.

Una hipótesis propone que el primer paso en la evolución del huevo amniótico consistió en la sustitución de la capa gelatinosa por una cáscara, la cual lo dotó de una mejor protección y una acrecentada tasa de transferencia de oxígeno.

Asimismo, el calcio depositado sobre la cáscara lo puede disolver y absorber el embrión en crecimiento y servirle de este modo la materia prima necesaria para la estructuración de su esqueleto. Esta hipótesis se ve sustentada por estudios fisiológicos, los cuales demuestran que los embriones de especies con huevos amnióticos pequeños cuentan con una tasa metabólica tres veces superior que la de los huevos anamnióticos de tamaño similar.

¡Derechos Animales ya! - Apareamiento de lagartijas - Fecundación interna - Caracteres derivados en los amniotasEntre los caracteres derivados en los amniotas destaca la fecundación interna. Ésta incrementa las posibilidades de fecundación de los óvulos en tierra firme. En la fotografía, una pareja de lagartijas durante su apareamiento.

Caracteres derivados en los amniotas

La adquisición del huevo amniótico supuso un hito evolutivo que posibilitó otras adaptaciones paulatinas que permitieron a los primeros tetrápodos colonizar regiones de tierra firme alejadas del agua. Esto, a su vez, condicionó la selección natural de otros reajustes morfológicos y fisiológicos.

Fecundación interna

Todos los amniotas carecen de larvas con branquias y presentan fecundación interna. Estas características, junto con las anteriores descritas, eliminaron la necesidad de ambientes acuáticos para que la reproducción fuera posible. Los huevos amnióticos con cáscara precisan de fecundación interna porque el esperma no puede atravesar la cáscara.

La fecundación interna en los amniotas realiza por medio de un órgano copulador, excepto en los tuátaras y en la mayoría de las aves, los cuales transfieren el esperma por aposición de las cloacas. El órgano copulador más común en los amniotas es un pene que derivó de la pared cloacal y se estima como otra innovación más de este grupo.

Ventilación de los pulmones por medio de costillas

Los anfibios, como los peces pulmonados, llenan sus pulmones obligando o impeliendo el aire desde las cavidades oral y faríngea. De forma contraria, los amniotas llevan el aire hacia los pulmones al expandir la cavidad torácica empleando los músculos costales o desplazando el hígado hacia atrás gracias a otros músculos. Este cambio, desde la ventilación positiva hasta la negativa, seguramente influyó en la evolución de las extremidades de los amniotas.

Los primeros tetrápodos utilizan sus costillas para generar ondulaciones laterales en una suerte de locomoción sinuosa parecida a la de los peces alargados. Un tamaño acrecentado y la reorganización mecánica de estas extremidades posibilitó una locomoción mejorada en los amniotas, especialmente en los de tamaño grande, además de permitir que las costillas desempeñasen un papel protagonista en la ventilación pulmonar.

En cualquier caso, puede observarse que las extremidades no son nada imprescindibles para la locomoción en tierra, ya que algunos amniotas, tales como las serpientes y anfisbenas, gozan de gran éxito a la vez que carecen por completo de miembros.

Varano del Nilo (Varanus niloticus) - Caracteres derivados en los amniotas

A raíz del huevo amniótico, otro de los caracteres derivados en los amniotas está en la piel. Una menor dependencia del agua en el ciclo de vida requiere una epidermis más gruesa que soporte la desecación y las diferencias de temperatura.

Piel más gruesa e impermeable

Aun cuando la estructura cutánea varía mucho entre los tetrápodos amniotas y anamniotas actuales, la piel de los amniotas suele estar más queratinizada y ser menos permeable al agua. La piel de éstos produce una amplia variedad de estructuras compuestas de queratina, como escamas, pelos, plumas, uñas y la propia epidermis. La queratina proporciona defensa contra traumas físicos y los lípidos de la piel reducen la pérdida de agua. Los reptiles presentan un modelo exclusivo de queratina, llamada beta-queratina.

Este tipo de queratina, especialmente dura, aparece en las escamas de los reptiles, las alas de las aves y en otras estructuras epidérmicas. La queratina y los lípidos disminuyen la capacidad cutánea para el intercambio de gases, de manera que y a desemejanza de los anfibios, pocos amniotas usan el tegumento como órgano respiratorio primario. El intercambio gaseoso ocurre principalmente en los pulmones, los cuales muestran una superficie bastante mayor que en los anamniotas.

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Teoría de la evolución (puntos fundamentales del darwinismo)

Charles Darwin (Obra de Julia Margaret Cameron) - Teoría de la evolución

Charles Darwin fue un biólogo eminente y padre de la Teoría de la Evolución.

Puntos fundamentales de la «Teoría de la evolución»

La «Teoría de la evolución» se basa en cinco puntos fundamentales definidos por Charles Darwin (biografía):

  1. Cambio perpetuo. Ésta es la teoría fundamental de la evolución sobre la cual se sustentan las demás. Establece que el mundo vivo no es constante ni sigue un ciclo perpetuo; sino que está en cambio permanente. Las propiedades de los organismos sufren transformaciones a través de las generaciones a lo largo de tiempo. Esta teoría surgió en la antigüedad; pero no tuvo una amplia aceptación hasta que Darwin la defendió en el contexto de sus otras cuatro teorías. El «cambio perpetuo» está documentado por el registro fósil, el cual rechaza claramente el origen reciente de todas las formas de vida, proposición defendida por los creacionistas. Al haber existido repetidas comprobaciones y estar apoyado por un sinfín de observaciones, hoy día se considera al «cambio perpetuo» como un hecho científico.
  2. Origen común. La segunda teoría darwiniana, el «origen común», establece que todas las formas de vida descienden a partir de un antecesor común por medio de la ramificación o diversificación de las estirpes. El argumento opuesto, basado en que las diferentes formas de vida surgieron de manera independiente y se suceden hasta tiempos presentes en linajes genealógicos sin ramificar, se ha refutado mediante estudios comparados de la morfología de los organismos, de la organización celular y de la disposición macromolecular. Todos estos estudios confirman la teoría de que la historia de la vida tiene la estructura de un árbol evolutivo ramificado, conocido como filogenia.
  3. Multiplicación de las especies. La tercera teoría de Darwin establece que el proceso evolutivo origina especies nuevas a través de la división y transformación de las antiguas. Actualmente, y de forma general, se define como especie a una población de organismos reproductivamente distinguibles que, usualmente, pero no siempre, difieren unas de otras por la forma de dichos organismos. Una vez establecida totalmente una especie, no se producen cruces reproductores entre miembros de especies diferentes, o es demasiado infrecuente como para permitir que los linajes de ambas especies se mezclen. Los evolucionistas están generalmente de acuerdo en que la división y transformación de las estirpes producen nuevas especies; aunque todavía hay una gran controversia sobre los detalles de este proceso.
  4. Gradualismo. El gradualismo establece que las grandes diferencias en los rasgos anatómicos que caracterizan a especies distintas surgen por la acumulación de muchísimos cambios menores que van incrementándose durante larguísimos periodos de tiempo. Esta teoría es de extrema relevancia porque los cambios genéticos que producen efectos de enorme envergadura sobre la forma corporal son generalmente perjudiciales para el organismo. No obstante, es posible que algunas variaciones genéticas que tengan grandes efectos sobre el organismo sean de todas formas lo suficientemente beneficiosas como para estar favorecidas por la selección natural. Por tanto y aunque se sabe que la evolución gradual existe, quizás no explique la procedencia de todas las diferencias estructurales que observamos entre las especies.
  5. Selección natural. La selección natural, la teoría más famosa propuesta por Darwin, se apoya en tres proposiciones. Primero, existe variación entre los organismos —dentro de las poblaciones— en cuanto a rasgos anatómicos, fisiológicos y comportamentales. Segundo, esta variación es, al menos parcialmente, heredable, de manera que la descendencia tiende a parecerse a sus progenitores. Tercero, organismos con diferentes formas variantes producen distinto número de descendientes en las generaciones siguientes, las variantes que permitan a sus poseedores una explotación más eficaz de su entorno sobrevivirán con preferencia y se transmitirán a las generaciones futuras. A lo largo de muchas generaciones, los nuevos rasgos favorables se extenderán por la población y la acumulación de tales cambios conducirá, tras largos periodos de tiempo, al desarrollo de caracteres nuevos en el organismo y a la aparición de nuevas especies. La selección natural es, por lo tanto, un proceso creador que produce el surgimiento de caracteres nuevos a partir de las diminutas variaciones individuales que aparecen entre los organismos de una población.
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