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¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos

La carimba y el marcaje de animales

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos - EsclavitudLa carimba es un hierro candente que fue empleado para marcar esclavos humanos y que todavía hoy se usa para el marcaje de animales sumidos en la esclavitud.

Introducción

La historia de la humanidad puede resumirse una sola frase: el abuso del fuerte contra el débil. En otros artículos, he tratado algunos aspectos históricos y analogías existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal. Asimismo, en varios ensayos he hablado sobre el origen de las discriminaciones morales, fenómenos biológicos implicados y cómo la inercia social puede desembocar en la creación de un statuo quo, basado en el beneficio personal y colectivo, que trate de justificar la legitimidad de un sistema explotador.

En esta entrada, quisiera relacionar algunas prácticas que se desarrollaron durante la esclavitud humana en los siglos pasados con la metodología, los instrumentos y los argumentos que todavía hoy se utilizan y esgrimen para ejercer la ganadería y practicar el marcaje de animales.

¡Derechos Animales ya! - Hierro para marcar vacas - Carimba - Marcaje de animalesCarimba o hierro para marcar vacas. No existe ninguna diferencia entre los instrumentos usados para los esclavos humanos y que los todavía empleados para el marcaje de animales (esclavos no humanos).

[Fuente de la fotografía]

¿Qué es la carimba?

La carimba —o calimba, según el área geográfica— es un instrumento usado para el marcaje de animales y de humanos a fuego. Consta de un hierro con un extremo forjado que representa un escudo, letra o símbolo determinado para la identificación y reconocimiento de un sujeto catalogado como mera mercancía o pertenencia de alguien.

En España dicha práctica fue abolida para humanos en 1784, si bien, persistió en los territorios de Cuba hasta muy avanzado el siglo XIX. Los primeros seres humanos que sufrieron la carimba en América fueron los indios nativos. Existen indicios de que, antes de la conquista, ya se marcaban esclavos humanos de esta forma en la Península.

Dichos marcajes a hierro candente se realizaban —o realizan, para el caso de los animales— en zonas visibles de cuerpo: espalda, muslos, pecho y vientre. Después de aplicársele al esclavo este hierro caliente, conocido por carimba, solían echársele ciertos productos encima de la escara para facilitar la cicatrización.

Tanto para el caso de humanos como de otros animales, las marcas dispuestas eran —o son— diversas y, en ocasiones, numerosas para indicar la procedencia o condición del esclavo. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, se hacían unas marcas específicas para indicar que el esclavo humano había llegado a los territorios de España de manera ilegal —carimba de indulto al propietario esclavista— y el Ejército de Caballería de España practicaba un marcaje de caballos con una «D» para indicar que eran un desecho que enviar al matadero.

En América, las carimbas para esclavos negros eran marcas reales que se conservaban bajo llave en la intendencia que tuviera jurisdicción en aquella zona. De un modo análogo, en la actualidad, las carimbas para esclavos no humanos poseídos por el Estado se guardan en las dependencias militares dedicadas a la crianza y sometimiento de tales víctimas. Éste es el caso de la Yeguada Militar.

¡Derechos Animales ya! - Acrópolis de AtenasLa civilización humana se ha contruido mediante la subyugación de unos grupos hegemónicos frente a aquéllos más débiles. En la Antigua Grecia, Roma o Egipto existía una esclavitud humana institucionalizada tal como hoy persiste en lo tocante a la esclavitud animal. El marcaje de humanos comparte su origen con el marcaje de animales.

El origen del marcaje de animales y de humanos

La carimba —o hierro de marcar— data de un pasado remoto e incierto; pues, más allá de los registro arqueológicos, resulta prácticamente imposible determinar con certeza cuándo surgió la idea y puesta en práctica de utilizar el fuego y su efecto escarante y cicatrizante para dejar una marca de por vida sobre la piel, pelaje u otra parte del cuerpo de un animal. Ante esta definición escueta, recordemos que los humanos también somos animales.

Como sucedió con otras acciones, diversas prácticas esclavistas en humanos y sus instrumentos proceden directamente de las prácticas ganaderas y de los instrumentos para la coacción, control, violencia y asesinato de animales practicados desde el Neolítico. En este tiempo, lo único que ha ido cambiando han sido las víctimas y los verdugos, así como la normativa vigente y los argumentos de los esclavistas para legitimar sus acciones.

A pesar de que no supone una novedad la existencia de ciertos instrumentos, como la carimba, ni de ciertas metodologías, los historiadores de la actualidad les otorgan importancia a estos hechos porque hoy nos sobrecoge pensar en cuántos horrores hemos cometido contra nuestros congéneres hasta hace muy poco tiempo.

Cabe incidir en que la esclavitud negra en América sólo fue una de las últimas manifestaciones de la esclavitud humana. En Europa, Asia, África y otros lugares, la esclavitud humana ha sido —o es— generalizada para diversas razas, etnias, tribus, etc. Durante la Antigüedad y la Edad Media hubo esclavitud humana en la Península Ibérica y sigue habiendo esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Carimba a esclavos negros y a caballos de la Yeguada Militar - Marcaje de caballosA la izquierda, marca de carimba para negros africanos que llegaban a Cuba en el siglo XVIII. A la derecha, marca de carimba para el marcaje de caballos pertenecientes al Ejército de Caballería de España.

Del símbolo práctico al simbolismo cultural

Sin lugar a dudas, la carimba fue una solución encontrada por aquellos humanos con poder para establecer una identificación de aquéllos que consideraba —o considera— sus esclavos. El marcaje de animales y de humanos responde una necesidad práctica derivada del comercio y del pago de impuestos, al mismo tiempo, cumple el valor añadido de establecer una jerarquía física o material entre el dominador y el dominado, y de dotar al dominador de un status superior por la posesión de tales esclavos.

Sin ir más lejos, el Ejército de Caballería de España ejerce un marcaje de caballos a hierro candente por simple exhibición patriótica de que tales caballos pertenecen a la nación y de que son criados siguiendo una tradición centenaria. Las costumbres y tradiciones suelen ser, por lo general, evidencias de la escasa evolución social en un ámbito determinado.

Este fenómeno antropológico resulta también observable en la caza y la acción posterior de posar con las «piezas» —víctimas— cazadas. Así como en muchísimos otros rituales de dominación humana en que el ser humano abate, mutila o corta el pelaje de animales para demostrar su poder, fuerza o astucia.

Las diferentes culturas humanas han ideado diversos vocablos y giros idiomáticos para distinguir los rasgos, órganos u otras cualidades o características de los humanos frente al de los animales. No en vano, a los humanos esclavizados se los equiparaba con animales porque, para el ideario humano inculcado desde la infancia, los animales conforman los seres más inferiores en el escalafón de poder y, supuestamente, tenemos derecho a aprovecharnos de quienes sean más débiles que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de caballos en el Ejército de Caballería de EspañaMarcaje de caballos en el Ejército de Caballería de España. Nótese el uso del hierro de la Yeguada Militar y cómo los caballos son sujetados, atados y violentados de diversas formas. Ningún animal, como ningún ser humano, desea ser sometido a la voluntad de otro.

[Fotografías extraídas de una publicación del Ministerio de Defensa sobre la cría caballar]

La carimba como ejemplo de una disonancia social

Nuestra sociedad destaca por sus terribles contradicciones y una empatía muy selectiva. Mientras nos apenan las injusticias que sufren otros humanos por una suerte de aprendizaje cultural, la mayor parte de la humanidad muestra una indiferencia absoluta o una manipulación intencionada con que excusar las acciones que comete o financia a diario contra la vida, la libertad y la integridad de cientos o miles de animales al día.

Al igual que se marcaban a seres humanos esclavos, la carimba y el marcaje de animales siguen vigente en toda clase de actividades ganaderas para la identificación, exhibición y venta de animales. En la actualidad, aun con los avances tecnológicos —como los microchips que se colocan en animales domesticados—, el marcaje a hierro cadente suele ser habitual en animales catalogados como «ganado» por simple manifestación orgullosa —o comercial— de que proceden de una ganadería o de un lugar en concreto.

Aun en pleno siglo XXI, los manuales de veterinaria proponen prácticas aberrantes que no han evolucionado en siglos. Si en siglos anteriores se esgrimían razones religiosas vinculadas a la Creación para legitimar una suerte de superioridad de blancos frente a negros, hoy todavía se esgrimen razones antropocéntricas para excusar la superioridad humana frente a los demás animales con quienes compartimos el planeta. De hecho, en la ciencia moderna se asumen y estudian dichas prácticas sin siquiera cuestionar nuestra legitimidad ética para realizarlas.

En la actualidad, la mayoría de la sociedad adopta una postura bienestarista hacia los animales y su esclavitud. Esto significa que sólo rechaza el maltrato animal —el sufrimiento animalen la medida en que los daños causados a tales animales no le otorguen un beneficio personal o colectivo.

De esta forma, por ejemplo, la sociedad se lamenta cuando un ganadero tortura animales o cuando se producen rituales satánicos con animales mientras la mayoría no duda en comer animales, en ir a zoológicos, acuarios, circos o en montar a caballo por simple gusto, placer y conveniencia. Los animales no son conscientes de las intenciones humanas. Por ello, según el caso, cuando incurrimos en tales acciones estamos traicionando la confianza e incluso el afecto que tenían en nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de un toroLa carimba es un instrumento cotidiano para el marcaje de animales que siguen siendo esclavos del ser humano. Si la tenencia de esclavos humanos era injusta, lo mismo cabe decir de los esclavos animales y de las prácticas que ejercemos contra ellos.

Conclusión

Debido a que el ser humano muestra una memoria muy escasa, apenas nos acordamos de la esclavitud negra en el continente americano. Este tema, tan triste como apasionante de estudiar, debiera servirnos para ampliar nuestras miras y ahondar en cómo ha ido evolucionando el contexto y los argumentos esgrimidos por los humanos con poder para someter a otros.

La carimba —el hierro de marcar— no ha quedado retratado en nuestra historia antropocéntrica porque haya torturado a millones de animales; sino porque fue un ejemplo de cómo la cosificación de seres humanos lleva a ejercer las mismas acciones perversas que todavía nuestra especie comete contra los animales.

Resulta paradójico que un mismo instrumento y una misma acción solamente cobren protagonismo según las víctimas que padecen la acción de los mismos. Si hasta hace apenas unas décadas el racismo era un fenómeno universal, todavía el especismo es la forma de discriminación más extendida en la sociedad humana. Se encuentra en todos los ámbitos, a menudo encubierta de ecologismo, un progreso bucólico o la protección de animales contra la extinción de especies.

El marcaje de animales es tan injusto como hacerlo con humanos. El quid de la cuestión no radica en que el animal —como esclavosufra más o menos durante estas prácticas; sino en que nosotros, como agentes morales, no tenemos legitimidad para atentar contra los intereses inalienables de otros sujetos. Ésta es la misma razón universal de por qué está mal esclavizar y marcar a seres humanos con una carimba.

Se produjo el marcaje de seres humanos porque tales humanos estaban catalogados como mercancías. Igualmente, el marcaje de animales a hierro candente seguirá existiendo mientras ellos también sigan catalogados como propiedades y seres inferiores al servicio del ser humano. En los últimos siglos sólo ha variado ligeramente nuestro respeto hacia otros seres humanos; pero nada ha cambiado en nuestra percepción supremacista de los animales y la cosificación moral que ejercemos contra ellos.

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Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton

El argumento de que la esclavitud fue un mal necesario

Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton - Argumento de que la esclavitud fue un mal necesarioEl senador de Arkansas, Tom Cotton, da el argumento de que la esclavitud fue un mal necesario. Este argumento respecto a la esclavitud negra en Estados Unidos sigue vigente en la sociedad para justificar la esclavitud animal.

Las ideas de hoy tienen un pasado

La sociedad actual es el resultado de nuestra historia. Por ello, en los activistas veganos nos esforzamos por estudiar y analizar el origen, régimen y evolución de la esclavitud humana para así entender mejor cómo podemos conseguir la abolición de toda forma de explotación animal. En este artículo, queremos ahondar sobre cómo muchos de los argumentos existentes que tratan de justificar la esclavitud animal proceden —y todavía surgen— de la esclavitud humana. En concreto, vamos a cuestionar la creencia arraigada de que la esclavitud —humana o de otros animales— fue o es un mal necesario.

Para facilitar la comprensión de nuestro mensaje, hemos querido rescatar una noticia reciente que se ha hecho viral en redes sociales. Se trata de las palabras del senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, quien presentó un proyecto de ley para impedir el uso de fondos federales en lo que él considera una reinterpretación de la historia de Estados Unidos:

Tal como lo expresaron nuestros próceres, [la esclavitud] fue un mal necesario sobre el cual se construyó la unión, pero la unión se construyó de manera tal, como dijo [el presidente Abraham] Lincoln, que puso a la esclavitud en la senda hacia su extinción final.

Como se observa, Tom Cotton alega el argumento de que la esclavitud fue un mal necesario. Esta visión, al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista, no significa que este senador u otros humanos con este pensamiento sean racistas.

El argumento de que la esclavitud fue un mal necesario procede de las campañas ejercidas por los esclavistas, desde el comienzo del colonialismo inglés hasta la época del apartheid sudafricano. Desde hace siglos, quienes buscaban beneficiarse de la mano de obra gratuita de otros humanos fueron forjando un ideario con que distinguirse de a quienes percibían como seres inferiores y desarrollaron un marco ideológico con que dotar de legitimidad y conveniencia a la esclavitud. Dicho pensamiento sigue todavía vigente entre quienes no se perciben a sí mismos como racistas pero que, sin embargo, han asumido a través de la educación algunas falsedades y falacias respecto a la misma.

Partido Vegano - Estatua de Martinica sobre la esclavitud negraHoy recordamos con sumo pesar, mediante estatuas y diversas obras artísticas, la injusticia que supuse la esclavitud humana. Quizás en un futuro se recuerde con elementos similares el holocausto al que tenemos sumidos a los animales de todo el mundo.

El origen de una antigua falacia respecto a la esclavitud negra

Como podemos leer en «Vida de un esclavo americano contada por él mismo», una obra magistral de la literatura testimonial de la esclavitud negra del siglo XIX, los esclavistas sureños repetían la idea de que el progreso iba asociado necesariamente con la esclavitud. Para aquel entonces, se argumentaba que los avances científicos y tecnológicos, así como la propia construcción de infraestructuras civiles, requería de una ingente mano de obra esclava que proporcionara los cimientos de una nueva nación. Y eso se les inculcaba a los niños y jóvenes.

Según los propios esclavistas, los humanos de raza negra tenían un carácter sumiso, una mayor fuerza y una serie de características ideales que los convertía en unos «subhumanos» perfectos para realizar aquellas tareas más arduas que exigían la construcción y mantenimiento de un imperio, de Estados Unidos.

Así pues, de acuerdo con esta visión cosificadora, los negros debían servir al hombre blanco para que éstos crearan una sociedad de progreso que, paradójicamente, también los beneficiara con mejores herramientas de trabajo y atenciones médicas.

Partido Vegano - Mono confinado en la jaula de un zoológicoEl argumento de que la esclavitud fue un mal necesario, y de que aporta beneficios para los esclavos, se muestra en nuestros días bajo la falacia de que está bien encerrar animales en zoológicos para «conservarlos» y de que ahí dentro están mejor que en la naturaleza.

Tom Cotton incurre en una falacia aplicada a la esclavitud animal

No es casualidad que, a tenor de las analogías empíricas, sociales y éticas existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal, los humanos no duden en buscar, encontrar o recordar las mismas falacias con que hace dos siglos se intentaba justificar la violencia, tortura y asesinato de seres humanos.

A menudo nos encontramos con que nuestra sociedad del siglo XXI aduce que esclavizar a los animales, es decir, criarlos, comprarlos y venderlos, confinarlos, usarlos como alimento o vestimenta, herramientas de trabajo, de recreación, o de cualquier otra forma sea algo necesario o un mal menor porque la humanidad, tanto en la historia como en nuestro presente, se ha beneficiado de coaccionar, violentar y asesinar animales. Y, al igual que en caso de los esclavos negros, también se alega en la actualidad que actividades como la ganadería o centros zoológicos brindan beneficios o ayuda a los animales por medio de cuidados veterinarios o al evitar la extinción de especies.

Si entendemos que los supuestos provechos obtenidos por la esclavitud humana en la historia no justifica ni dota de legitimidad al mantenimiento de la esclavitud humana, debemos asumir que los bienes y servicios extraídos por medio de la esclavitud animal no justifica la continuidad de dicho régimen.

Hoy, casi la totalidad del mundo se opone sin titubeos a la esclavitud humana. Muchos se dan cuenta de que Tom Cotton se equivoca porque ese argumento de que la esclavitud fue un mal necesario no se sostiene. Sin embargo, muy pocos humanos han entendido hasta la fecha que esa misma razón para abolir y haber abolido el perverso régimen de la esclavitud también es válido para las víctimas que no caminen sobre dos patas. Colabora con nosotros para trasladarle este mensaje a la sociedad. Haz activismo educativo para cambiar el mundo.

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¡Derechos Animales ya! - El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animal

El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animal

¡Derechos Animales ya! - El abolicionismo y la abolición de la esclavitud animalEn el contexto de los Derechos Animales, el abolicionismo es aquel movimiento y conjunto de ideas que persiguen la abolición de la esclavitud animal, es decir, la supresión de su reificación —cosificación— legal como objetos que existen para servir a los humanos.

¿Qué es el abolicionismo?

Conforme el veganismo va abriéndose paso en nuestra sociedad, tenemos la obligación de profundizar en ciertos conceptos fundamentales para comprender los Derechos Animales. En esta entrada, por el compromiso ético de quienes somos activistas por las víctimas no humanas, queremos lanzar algunas reflexiones importantes sobre el abolicionismo, su significado e implicaciones. Un concepto muy emparentado con éste es el de «liberación animal».

El abolicionismo se define como aquella postura o movimiento cuyo fin es la supresión de toda práctica contraria a los principios morales básicos. Éste, en su sentido simple, conlleva la abolición de una ley, régimen, precepto o sistema legal tras el paso o reconocimiento de un ente como sujeto de derechos. Uno de los más grandes movimientos abolicionistas de la historia se produjo en la lucha contra la esclavitud negra.

En lo tocante al veganismo, el movimiento abolicionista de la esclavitud animal significa luchar por el reconocimiento de derechos legales para todos los animales y el cese de su reificación —cosificación— legal.

El cumplimiento del abolicionismo implicaría que todos los animales pasarían a poseer derechos legales —como los seres humanos— y que todo animal quedaría a estar protegido ante cualquier acción humana que vulnerase sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad).

A menudo, nos encontramos con muchos particulares y colectivos que afirman ser abolicionistas mientras no definen correctamente el significado del abolicionismo ni promueven medidas abolicionistas. Resulta esencial conocer que el veganismo es abolicionista en sí mismo; en tanto que no puede existir un veganismo que no persiga la abolición de toda forma de la explotación animal. Debemos distinguir entre qué y no es una postura abolicionista.

Partido Vegano - Narigón o anillo nasal de un buey - Animales esclavizados como ganado - Derechos para los animalesUn narigón o un anillo nasal son unos instrumentos pensados para obligar a moverse a aquellos animales esclavizados como «ganado». El ser humano idea distintos instrumentos, técnicas y rituales de dominación y sometimiento de los animales para sacar el máximo provecho de ellos. Las cadenas son injustas con independencia de la víctima sobre la cual se coloquen.

Los tres fundamentos del abolicionismo

El abolicionismo de la esclavitud animal, por definición, se refiere a aquellas medidas que parten desde las siguientes premisas:

  1. Todo animal merece derechos legales debido su capacidad de sentir (sintiencia). Es decir, cualquier ser vivo poseedor de la capacidad de sentir merece respeto. Sólo los animales conformamos el único clado —grupo filogenético— de seres vivos que cumple esa condición.
  2. Todo animal merece el mismo respeto y atención que otro. El respeto, en su sentido básico, se define como la consideración o preservación de los intereses de alguien. No es justo privilegiar, discriminar o marginar a unos frente a otros. Múltiples campañas animalistas se centran en unos animales, específicamente, sin mencionar que muchos otros están en una situación parecida y que se rigen bajo las mismas leyes especistas.
  3. Todo animal merece respeto y atención por sí mismo. Se quebranta el respeto cuando las campañas animalistas sólo piden regular el trato —maltrato animal— o vierten argumentos antropocéntricos, tales como apelar a la salud o al medio ambiente, en lugar de defender que los animales merecen derechos legales porque poseen un valor intrínseco. Regular la esclavitud animal no lleva a la abolición de la misma, sino a todo lo contrario: perpetúa la creencia de que los animales sean seres inferiores con los que basta tratar mejor mientras se los cría, hacina, explota y asesina de miles de formas.

Partido Vegano - Familia de osos encerrados en un zoológicoFotografía de una familia de osos encerrada en un zoológico. Los distintos centros de explotación animal son el resultado del desarrollo y diversificación de aquellos usos que se han promovido y transmitido tradicionalmente en el seno de la sociedad. Nuestro antropocentrismo desemboca en la creencia dogmática de que tengamos legitimidad para esclavizar animales, usarlos con cualquier propósito y hacerles cualquier cosa por nuestro simple interés y conveniencia.

Conclusión

Entendemos que conceptos como el abolicionismo pueden resultar difíciles de entender para mucha gente. Sin embargo, la puesta en práctica del veganismo es algo asequible para cualquiera de nosotros cuando uno se lo propone. Los activistas veganos consideramos vital acercar a la sociedad a las bases de los Derechos Animales para ejercer un activismo bien argumentado y centrado en las víctimas; un activismo que no incurra en falacias, en bienestarismo ni en otras corrientes contrarias a los Derechos Animales.

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El término esclavo no es exclusivo de los seres humanos

¡Derechos Animales ya! - Hombre con los pies encadenados - La esclavitud no es exclusiva de seres humanos - Animales esclavosEl término «esclavo», su campo semántico y sinónimos no han sido tradicionalmente de uso exclusivo para seres humanos. Los tratantes y esclavistas de animales utilizaban en el siglo XIX, y anteriores, aquellos términos que hoy sólo se emplean para aludir a la esclavitud humana. Como muestra de ello, se presenta el caso práctico de los manuales de veterinaria.

Ocultamos mediante el lenguaje que los animales también son esclavos

Hasta la fecha, existen miles de artículos que versan sobre el origen de la esclavitud humana, el factor económico, cultural, religioso y cómo se producía la discriminación moral y cosificación de tales víctimas. Sin embargo, son muy pocos los artículos que hayan estudiado los cambios habidos en el uso del lenguaje más allá de limitarse a señalar la proscripción —legal o tácita— de aquellos vocablos especialmente hirientes o degradantes para los colectivos antes esclavizados.

En este artículo, deseo lanzar una breve reflexión acerca de que nuestros antepasados no dudaban en utilizar el término esclavo —ni en referirse a la situación de los animales como «esclavitud»—, aun cuando, en la actualidad, a la mayoría de la sociedad le parece raro o incluso le ofende oír el uso de tales términos en referencia a la situación real y objetiva de todos los animales.

En el siglo XIX, cuando la esclavitud humana estaba en boga, los explotadores de animales no dudaban en referirse a su condición como esclavitud. Nuestros antepasados —mejores conocedores del régimen y de las acciones ejercidas con el fin de coaccionar, manipular y asesinar de sujetos esclavizados—, conocían perfectamente que las prácticas para esclavos humanos y animales eran las mismas.

¡Derechos Animales ya! - Captura de un tratado sobre la cría de caballos - Manuales de veterinaria - Término esclavoCaptura de pantalla y subrayado del libro «Tratado de la cría del caballo, mula y asno y principios generales de equitación», disponible en dominio público. La ciencia veterinaria está socavada por el especismo desde su origen. Por ello, los veterinarios pasados y presentes participan en toda clase de acciones contrarias a los intereses inalienables de los animales.

El caso práctico de los manuales de veterinaria

Debido a mi gusto por leer y analizar libros antiguos —en especial los manuales de veterinaria y doma ecuestre por razones de investigación—, junto con la revisión y análisis de textos y ensayos dedicados a la esclavitud humana, he llegado a una serie de conclusiones. La línea resaltada en la imagen anterior es un ejemplo magnífico de tres fenómenos interrelacionados:

  1. Que nuestra sociedad tiene una muy mala memoria, la cual ha olvidado que nuestros antepasados sabían que los animales eran esclavos y no dudaban en utilizar la misma terminología que en seres humanos.
  2. Que el cese de la esclavitud humana supuso el fin del uso de ciertos términos para animales; pues hablar de los animales como «esclavos», a pesar de que lo son tanto en un sentido legal como ético, empezaba a herir los sentimientos de aquellos humanos que lo habían sido. Todavía hoy sufrimos una convulsión de colectivos que se amparan en las opresiones históricas habidas para no enjuiciar sus malas acciones.
  3. Que, como se sabe desde antiguo, la castración —fragmento al que se refiere el texto— es una práctica cuyo origen y fin cotidiano radica en dominar a los animales y satisfacer intereses humanos sobre ellos. La postura animalista, además de bienestarista, niega la propia historia de la esclavitud animal y blanquea dicha práctica como si fuese algo que cualquier adoptante debe practicar siempre e indefectiblemente sobre cada animal recogido, sin considerar que, salvo razón médica, carecemos de legitimidad para decidir sobre el cuerpo de otros (el mismo principio ético que en seres humanos).

¡Derechos Animales ya! - Alambrada de púas y espinoLos humanos somos esclavos de nuestros prejuicios cuando determinamos que otros deben ser esclavos tomando como argumento alguna diferencia biológica.

Una conclusión sobre el término esclavo

Es objetivo y correcto expresar que los animales son esclavos porque así se los trata, así se los muestra y así están catalogados legalmente. La sociedad del presente evita el término «esclavo» con los animales porque establece una discriminación arbitraria entre la esclavitud humana y la esclavitud animal para no cuestionarse la injusticia e inmoralidad de sus acciones. De nosotros depende dar el paso hacia el veganismo y unirnos para luchar por los Derechos Animales.

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Partido Vegano - El buey Pocholo y el blanqueamiento mediático del especismo

El buey Pocholo y el blanqueamiento mediático del especismo

Partido Vegano - El buey Pocholo y el blanqueamiento mediático del especismo - Récord GuinnessEl buey Pocholo posa junto a sus esclavistas humanos. Sus ganaderos de Segovia cuentan con emoción que van a batir un ‘récord’ Guinness y que ya hay una larga lista de esperar para devorar su cadáver.

[Fuente de la fotografía: El País]

La situación del buey Pocholo se expone un blanqueamiento atroz

Hasta la fecha he dedicado varios artículos a falacias y la manipulación de organizaciones animalistas. En este caso, la entrada de hoy deseo dedicarla a un ejemplo flagrante de blanqueamiento mediático del especismo.

El lunes 7 de septiembre del 2020, varios medios de comunicación expusieron la noticia de que el buey más grande del mundo residía en Segovia. Estos medios trataron de justificarle al lector la «buena vida» que lleva este buey, todavía vivo, llamado Pocholo.

Los medios señalan que Pocholo vive en una suite —así lo denominan en las noticias— de 700 metros cuadrados, bebe 70 litros de agua y come 50 kgs de cereales variados cada día. Se emplean eufemismos y términos de asociación humana con la intención de blanquear el hecho evidente de que Pocholo es un animal esclavizado, una res encerrada en una ganadería que solamente puede comer y beber aquello que le disponga su propietario.

Le explican al lector estos datos al principio para manipular su percepción y causar una falsa sensación de paz y felicidad por Pocholo, y así, al llegar al final de la noticia en que nos informan de que, en cuanto alcance los 2400 kg, y batir así el récord Guinness, lo asesinarán y convertirán en 250 kilos de chuletas.

Como resultaba habitual durante la esclavitud negra, los medios de comunicación blanquean situaciones flagrantes de arbitrariedad e injusticia para normalizar el statuo quo: que los animales son objetos ante la ley y que el ser humano los considera objetos a su servicio.

¡Derechos Animales ya! - Vaca de perfil con crotales y cuernos limados

Los medios de comunicación generalistas son un mero reflejo de la mentalidad colectiva. Dado que la mayor parte de la sociedad percibe a los animales como objetos, se habla de ellos como un trozo de carne.

Sólo se habla de batir un ‘récord guinness’

El periodismo sin ética juega con la perspectiva del lector para reducir el impacto sentimental que despierta en nosotros el caso del buey Pocholo, al ser conscientes de que se habla de quitarle la vida a un animal para batir un récord Guinness. Al mismo tiempo, estos mismos medios no dudarían de mostrar indignación cuando suceden casos como el de la perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo. Sólo parece importarles si un animal se lo asesina con un fin social o no. Así de claro.

Nos intentan engañar con un falso sentimiento de «por lo menos vivió de forma digna», «por lo menos fue feliz» para no causar rechazo de la mayoría de la gente; pero al pobre buey Pocholo le va a dar igual cómo vivió, si su zona era pequeña o grande, o si gozaba de tanta comida como le podía la gula.

El humano que lo ha hecho comer para que engorde su beneficio —ya que en todos estos casos se engorda al animal para obtener mayor rentabilidad— sólo pensaba en él mismo, al igual que la sociedad piensa en ella misma cuando ahora puja en listas de espera para llevarse un trozo de su cadáver cuando lo hayan asesinado.

A eso reducen sus criadores diez años de cuidados y diez años de vivir día a día con él: a 250 kilos de chuletas y un récord Guinness, porque amigos, eso es la ideología bienestarista: el animal vive supuestamente mejor para tener el mismo final, el matadero.

Las regulaciones de Bienestar Animal no van encaminadas a proteger a los animales; sino a incrementar los kilos de carne y a limpiar la imagen de los explotadores en noticias manipuladoras como las vertidas sobre este pobre buey. Lo que más valora un animal, incluidos nosotros, es su vida, libertad e integridad. Estos intereses inalienables no pueden jamás desarrollarse bajo una condición de esclavitud y explotación.

Por todo ello, los activistas veganos debemos decir las cosas claras y llamar a las cosas por su nombre. El veganismo no puede ir de la mano del bienestarismo. Cualquier lucha que no tenga como prioridad otorgar el derecho a la vida y libertad a otro animal está al lado del opresor.

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