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Partido Vegano - Artículos de WikiHow sobre cómo practicar la eutanasia en animales

La eutanasia, la cosificación animal y el triste ejemplo de WikiHow

Partido Vegano - Artículos de WikiHow sobre cómo practicar la eutanasia en animales - Cosificación de animalesLa página WikiHow explica cómo practicar la eutanasia a distintos animales y cómo ejercer contra ellos toda clase de acciones contra sus vidas, libertad e integridad. En esta entrada queremos lanzar una reflexión sobre el concepto de eutanasia aplicado a animales, el fenómeno de la cosificación animal y la razón de por qué estas acciones son legales. Existe un artículo similar a éste que ahonda en los aspectos históricos.

WikiHow explica cómo violentar a los animales

El otro día me topé con un artículo bastante deleznable en la página de WikiHow. Esta web, para quien no la conozca, es una especie de Wikipedia para autodidactas que contiene miles de artículos divulgativos sobre cómo hacer algo o afrontar una situación. En lo tocante a los animales, existe una infinidad de artículos sobre cómo adiestrar perros, domar caballos, castrar «animales de granja» y cómo manipularlos de formas muy variopintas para ejercer una explotación animal por cuenta propia.

Entre estos artículos, se encuentra uno sobre cómo practicar uno mismo la eutanasia a un caballo en su propia casa. Y esto es sólo un ejemplo. Muchísimos textos presentes en WikiHow explican cómo ejercer toda clase de violencia contra los animales y cómo perpetrar intervenciones que, como mínimo, debieran recibir la supervisión de un veterinario.

A raíz de este triste descubrimiento, he decidido publicar una reflexión sobre el concepto de eutanasia y la razón de por qué es legal la presencia y puesta en práctica de este tipo de acciones.

Hay formaciones políticas y organizaciones animalistas que aprovecharían la circunstancia para lanzar alguna recogida de firmas o cierta campaña sensacionalista contra WikiHow para que retiraran este tipo de artículos. No estaría, en absoluto, en contra de que esta web eliminara dicho contenido; pero limitarse a ello no sirve para educar ni para explicar por qué hemos llegado a esta situación.

Partido Vegano - Artículo de WikiHow sobre cómo prepararte para sacrificar a tu caballoEn el artículo de marras, desde la introducción se nota el enfoque antropocéntrico de que sólo importan los sentimientos y los problemas personales de quien va a practicar la eutanasia. La vida del animal no vale nada.

¿Qué es la eutanasia?

El concepto de eutanasia, entendido en términos humanos, se refiere a la decisión voluntaria, libre e informada de un agente moral —adulto— de terminar con su vida mediante una muerte programada lo más liviana e indolora posible.

Habitualmente, esta decisión proviene tras una deliberación y depresión continuadas en el tiempo ante un estado físico afectado por alguna dolencia muy grave, enfermedad crónica o degenerativa. Ante esta definición cabe preguntarse: ¿puede aplicarse el concepto de eutanasia en animales?

Partido Vegano - Artículo de WikiHow sobre qué hacer con el cadáver de tu caballo después de una eutanasiaDebido a la cosificación de los animales, la página de WikiHow ofrece sugerencias pormenorizadas sobre cómo reducir gastos o incluso obtener un rendimiento económico por la muerte programada de un caballo y de otros animales.

¿Es correcto usar el término «eutanasia» para animales?

El interés más básico de todos los animales —nosotros incluidos— es la perpetuación y defensa de nuestras vidas; lo cual se concluye por observación y estudios científicos. Si reconocemos la importancia de dicho interés para nuestras personas, también debemos asumirla para los restantes sujetos con independencia de su sexo, raza o especie. Por ende, aplicar la muerte es una acción inmoral a menos que las razones lo justifiquen. Sin embargo, ¿cuáles son esas razones?

A tenor de su definición, cabría señalar en primer lugar que dicho término no podría aplicarse en el mismo sentido para los demás animales; pues los humanos con plenas facultades podemos decidir libremente y, en cambio, los animales no alcanzan el grado de conciencia necesario para expresar o conocer los métodos y consecuencias de esta práctica.

No valdría tampoco inferir sobre sus deseos o interpretar sus emociones a modo de prueba y argumento para escoger si dejarlos vivir o provocarles la muerte. La visión de que basta con evitar su sufrimiento es una postura bienestarista que no respeta ni tiene en cuenta los deseos que pudiera tener el animal al respecto.

El consentimiento es un requisito fundamental en la ética para definir la validez o legitimidad para ejecutar una acción. Sin éste, ningún acto contra los intereses inalienables puede ser moralmente aceptable. El concepto de eutanasia no puede aplicarse a otros animales porque ellos no pueden dar su consentimiento libre e informado para poner fin a sus vidas.

En consecuencia, deberíamos denominarlo más bien un «asesinato compasivo» (asesinar significa quitar la vida sin consentimiento de la víctima) motivado por un prejuicio especista. A pesar de que uno pretenda hacerlo por su bienestar, debemos plantearnos la moralidad de nuestras acciones como lo haríamos con seres humanos.

La realidad es que el concepto de «eutanasia», aplicado a animales, se convierte en un eufemismo que esconde el sacrificio —asesinato legal— de animales no humanos.

Partido Vegano - Artículo de WikiHow sobre cómo practica la eutanasia a un caballo - Cosificación de un caballo para sacrificarloPuesto que la sociedad sólo percibe a los animales como objetos que existen para servirnos. Es legal que cualquiera pueda aplicar métodos para quitarle la vida a su objeto cuando ya carece de utilidad. La ley, en cualquier caso, se limita a las convenciones de una sociedad según sus costumbres respecto a los animales y sus usos.

¿Por qué WikiHow y otras páginas contienen artículos que explican cómo practicar la eutanasia en animales?

Los animales están cosificados moralmente. Esto quiere decir que, para la sociedad, los animales son simples objetos que existen para servirnos. Dado que sólo valoramos sus vidas en función de su utilidad para nosotros, en el momento en que dejan de ser útiles, el ser humano se cree con legitimidad para acabar con sus vidas.

El fenómeno de la cosificación animal es análogo al de la cosificación humana, el cual aconteció —y acontece— durante la esclavitud de seres humanos y la trata de blanca. El fundamento es el mismo: un grupo con poder se aprovecha de los débiles y los somete cual si fueran objetos a su servicio. A su vez, dicho colectivo genera un marco que justifica, representa y recrea dicha dominación, y la transmite de generación en generación mediante una transmisión cultural.

La cosificación de los animales se vuelve evidente cuando cualquiera puede «sacrificar» a su objeto y la sociedad no aplica para los animales la misma ética que sí aplicaría para humanos. La misma cosificación sucede cuando cualquiera puede, legalmente, criar, hacinar, manipular y asesinar animales.

Los humanos, debido a nuestro prejuicio antropocéntrico, nos creemos ser los únicos seres valiosos de la Tierra y tratamos a todos los demás seres como seres desechables.

La razón de por qué son injustas estas prácticas y de por qué todos los animales merecen respeto se debe a que ellos, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, la libertad y la integridad. Si entendemos que no nos corresponde matar a otros sin su consentimiento, entonces debemos comprender que está mal asesinar animales.

Es absolutamente improcedente el uso del término «eutanasia» en animales porque ellos no pueden darnos su consentimiento para morir y porque, ante todo, matarlos es una decisión unilateral que responde al deseo humano de quitarse un estorbo de en medio.

El hecho de que WikiHow presente este tipo de artículos sólo es un reflejo de la mentalidad colectiva. Si de verdad aspiramos a que haya justicia para los animales, no basta con luchar contra las infinitas ramas de la explotación animal; la cual proviene en su esencia de la cosificación de todos los animales. Los activistas veganos debemos promover el activismo educativo para llegar hasta la raíz del problema y desterrar mitos. Si también piensas lo mismo, ¡únete!

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Humanización, animalización y cosificación

Paul de Vos - Pelea de gatos en una despensa. Mediados del siglo XVII. - Humanización de animalesCuadro pintado por Paul de Vos a mediados del siglo XVII, titulado: Pelea de gatos en una despensa. La humanización de los animales es un tema recurrente en nuestra cultura a la par que se los cosifica en la realidad.

En esta entrada realizaré una reflexión general sobre los conceptos de «humanización», «animalización» y «cosificación», sus implicaciones éticas y diferencias categóricas.

Humanización

Denominamos «humanización» a la acción de dotar de características humanas a algún ente (vivo o no) que no lo sea. Este término aparece con frecuencia cuando se refiere al ingenio e inventiva humanos en el campo de las artes: literatura, teatro, pintura, etc. Puede señalar propiedades «humanas» tanto físicas como comportamentales en distintos grados.

Debido a que los atributos comunes o mayoritarios en nuestra especie están juzgados a la luz de nuestros propios ojos, no sólo caemos en el error de considerar como «humanos» aquellos rasgos no necesariamente exclusivos del Homo sapiens; sino que el proceso de humanización implica crear un alter ego o representación del autor con distintas pretensiones según nuestra propia visión de cómo sería la fusión o el resultado de ese ser con la mezcla entre sus caracteres y los nuestros. Asimismo, incurrimos en el sesgo de interpretar las cualidades de los seres no-humanos de un modo que quizás no guarde relación o lógica con su origen, función o utilidad.

En referencia al activismo vegano, muchos activistas han argumentado de forma espléndida la falacia del anacromorfismo, es decir, la acusación infundamentada de que nosotros, los veganos, practicamos una humanización indebida de los animales no humanos con el objetivo de sensibilizar a la gente mediante una fachada inexistente e inválida. Entre muchas explicaciones, me quedo con el ensayo escrito por Igor Sanz y su acuñación de las palabras proferidas por Konrad Lorenz, padre de la etología, a quien también acusaban falazmente de «humanizar a los animales»:

«No trato de humanizar a los animales [nohumanos]. Se ha de comprender que
lo demasiado humano es casi siempre prehumano, y, por tanto, es aquello que
compartimos con los [demás] animales. A fe mía que no proyecto características
humanas en el animal [nohumano]; antes, al contrario, muestro la cantidad de
herencia que persiste en la humanidad».

Los animales poseen rasgos que creemos exclusivos para los humanos

Empíricamente puede observarse que compartimos multitud de cualidades con los animales no humanos. Esto nos motiva a que nos resulte más sencillo empatizar con algunas especies. Sin embargo, justificar el respeto tomando como base nuestra semejanza implica vernos a nosotros mismos como ejemplo de perfección o colofón del proceso evolutivo. Si hemos llegado a construir este sistema de opresión se ha debido a nuestra mentalidad supremacista. Mientras perdure, seguiremos racionalizando un juicio gradualista de la naturaleza que, lejos de sostenerse por la ciencia o la ética, sólo sirve para calmar nuestra conciencia y justificar acciones deseables por estricta conveniencia. Este mismo prejuicio protagoniza formas de utilitarismo que a menudo aparecen bajo el término «veganismo».

Como escribí hace tiempo en este ensayo simplón acerca de la importancia de utilizar historias, cuentos, fábulas, novelas, etc. para combatir el prejuicio especista, toda creación humana es potencialmente enfocable para promover el veganismo y defender los Derechos Animales. A pesar de ello, cabe estimar que tanto si pretendemos humanizarlos (añadir elementos diferenciadores) como si no, nuestras obras nunca plasmarán de modo objetivo la realidad. Para luchar por las víctimas empleamos nuestro raciocinio; pero éste acaba encorsetado por nuestros sentidos y un alcance facultativo (inteligencia y conocimiento) del que dependemos y gracias al cual marcamos nuestros actos.

En consecuencia, aunque uno se propusiese reflejar la explotación animal desde el punto de vista de las víctimas o crear personajes humanizados por simple divertimiento, siempre nos quedará la duda de cuán reales serían si existieran en realidad en éste u otros planetas por haber acontecido una serie determinada de variables físico-químicos, cambios biológicos, etc.

A tenor de lo explicado, podríamos afirmar que la humanización es un proceso cognitivo aplicado sobre nuestro lienzo de la propia existencia. Y no sólo eso; sino además, un fenómeno intrínseco a nuestras condiciones psicológicas e inevitable para el desarrollo de la empatia. Esta reflexión abre la puerta a una interpretación curiosa: ¿tendemos a humanizar a causa nuestra capacidad empática? ¿Otros animales serán capaces de imaginar el comportamiento ajeno y aproximarlo al suyo? No he hablado en ningún momento de «personificación» porque todos los animales somos personas en sí mismos en tanto que tenemos las estructuras necesarias para la realización de una subjetividad. Este planteamiento nos dirige hacia el siguiente concepto.

Caricatura de Charles Darwin en forma de mono - Humanización frente a cosificaciónCaricatura de Charles Darwin con apariencia de mono que dibujaron detractores de su época para burlarse de su Teoría de la Evolución.

Animalización

De manera análoga, se denomina «animalización» a la trasposición de atributos propios de los animales no humanos a otros entes. Justo al contrario que su contraparte anterior, este término alude a acciones desaforadas e impropias de un humano civilizado o que jamás realizaríamos, por lo que presenta matices denigrativos o indeseables. Uno no suele animalizar porque pretenda ensalzar en ellos cualidades o conductas muy diferentes; sino para caricaturizar o incluso repudiar sus particularidades. Acostumbramos a hacerlo bajo la actitud supremacista antes señalada para criticar y condenar tanto aspectos fisiológicos como etológicos por el simple hecho de no estar presentes en nuestro caso.

Si fuésemos más objetivos, podríamos asumir que la atribución de características exclusivas de los animales no humanos quizás sirviese, por ejemplo, para ayudarnos a concebir cuán diferente hubiera sido y sería nuestra civilización si contásemos con otra visión de los colores, otro intervalo de percepción auditiva, otro córtex cerebral y otras mutaciones que hubiesen generado estructuras, órganos, reacciones químicas, etc., que convirtiesen en factible aquello sólo llegamos a soñar. Al igual que la humanización puede ser útil de cara al activismo (si bien ni mucho menos ideal en todos los casos), transferir rasgos no-humanos a personajes humanos permite acercarnos a unas segundas posibilidades que podrían haberse producido si las condiciones y condicionantes hubieran desarrollado con absoluta desemejanza.

Asimismo, ha de destacarse que a menudo se confunden las acciones con la cognición. Cuando animalizamos, solemos creer que ellos hacen algo por simples razones azarosas o totalmente impensables o inimaginables por nosotros debido a la escasa lógica del acto. Así ejemplificado, que los perros decidan olisquear el trasero de otros en lugar de utilizar un lenguaje verbal no implica que ni carezcan de dicha herramienta ni que sean inherentemente menos inteligentes en sentido absoluto.

El intelecto desempeña el papel fundamental de facultarnos a todos para reflexionar sobre cuáles métodos son más adecuados según nuestros instrumentos biológicos y el contexto que nos rodea. Escoger entre uno u otro camino responde a la razón y está supeditado a los sentidos y habilidades del individuo. Esto significa (y nos recuerda a la vez) que las acciones emprendidas por los no-humanos no son necesariamente menos razonadas ni ilógicas que las nuestras. Si nosotros tuviésemos la fisiología de un perro, u otro animal más distante, posiblemente no dudaríamos en marcar nuestro territorio con excrementos si hacerlo fuese lo más apropiado para el fin perseguido, es decir, si así se entendiese mejor el mensaje y quedase constancia un tiempo mayor. Desde luego, si existiera vida «altamente racional» fuera de la Tierra, sería bastante antropocéntrico pensar que dichos organismos se comportasen como nosotros por el simple hecho de ser tan listos cual unos servidores…

Por otra parte, los humanos no somos los únicos animales con cultura. El aprendizaje está supeditado a nuestra forma de percibir el ambiente, ello conlleva que distintas poblaciones generen un acerbo de peculiaridades sociales que las distinguen del resto. Al igual que en los humanos puede verse afectada la razón por los sesgos cognitivos y prejuicios, diversos estudios sobre la transferencia cultural en primates y ballenas (entre otros animales) desechan la idea tradicional de que la cultural sea una característica exclusivamente humana. O sea, puede ocurrir que el comportamiento de un animal (incluidos los humanos) se origine y produzca, simultáneamente, como fruto de su raciocinio, instinto y asimilación cultural.

Sea como fuere, lo único relevante en el terreno ético reside en que unos y otros poseemos intereses inalienables. Si tratamos de combatir nuestros prejuicios, alcanzamos a comprender las atrocidades que se esconden tras el siguiente concepto.

Racismo y especismo - Cosificación de animales

Tanto el racismo como el especismo son discriminaciones morales que implican la cosificación de un sujeto y su trato, coacción y manipulación como si fuese un objeto. No basta con rechazar el maltrato animal para ser justos con los animales.

Cosificación

«Cosificación», como su nombre indica, consiste en atribuir propiedades de los objetos (entes inertes) a aquello que no lo sea. Este fenómeno solamente plantea un conflicto moral respecto a la consideración de los animales no humanos porque ellos, a distinción de otros seres vivos, sí cuentan con intereses inalienables.

A diferencia de los dos conceptos previos, éste no es subjetivo; pues podemos razonar y argumentar si a alguien lo tratamos o no como si fuese un recurso. Además, se distingue con facilidad de la «humanización» y la «animalización» en que no plasmamos en aquellos individuos características propias o ajenas; justo lo opuesto: desconsideramos o negamos sus propios rasgos inherentes. Tampoco se deriva de nuestras facultades cognitivas; sino que, por el contrario, proviene de un prejuicio moral. En cierto sentido, podríamos decir que la cosificación es el antónimo de ambos: usamos la razón para desechar rasgos; no para «otorgarlos» ni «sopesarlos».

Este fenómeno se manifiesta de formas muy variadas y arraigadas en la cultura. Consta de numerosos puntos basales que han estudiado autores como Martha Nussbaum y Carol Adams. Para lograr el tan aludido progreso social resulta imprescindible comprender por qué no debemos tratar como cosas a otros animales al igual que no nos gustaría a nosotros recibir dicho tratamiento.

El lobo es malo y sandwich de jamón - Humanización y cosificaciónSe da la paradoja de que, en las artes, humanizamos a los animales para exponer o condenar comportamientos humanos mientras se incurre en cosificación a la hora de considerarlos como individuos.

Humanización indebida y cosificación aberrante

En este último apartado quisiera poner hincapié en sucesos moralmente contradictorios dentro de la cultura humana. A menudo, cuando se humaniza a animales no humanos en obras cinematográficas, teatrales o literarias ocurre que se enseñan o transmiten mensajes erróneos y bastante dañinos de cara a una interpretación objetiva de la naturaleza. Que todos los animales cuenten con una conciencia (al menos mínima) o razonamiento no ha de confundirse con que ellos puedan responsabilizarse de las implicaciones y consecuencias de sus actos. A rasgos prácticos, asumimos que únicamente los humanos somos agentes morales (sujetos responsables de sus actos). A lo mejor un delfín o ballena pudieran serlo; pero no es de nuestra incumbencia. Por tanto, somos nosotros y no otros animales los que debemos obrar justamente y respetarlos en la medida de lo posible.

Así pues, resulta incorrecto decir que tal o cual animal no humano es malvado, cruel, o cualquier otro adjetivo subjetivo relacionado con su conducta. No contentos con este fallo demasiado común, lo más llamativo es que en muchas ocasiones se los humaniza al mismo tiempo que se los cosifica. Esto se produce, por ejemplo, cuando se narran cuentos infantiles en que los cerdos, las vacas o las aves esclavizadas en el corral exhiben comportamientos y actitudes humanas mientras están contentos con ser esclavos. El pensamiento especista funciona así: si un organismo carece de forma humana, no importa ni siquiera que evidencie todas y cada una de nuestras propiedades.

Para acabar, también señalaré empresas como Disney que se lucran tanto humanizándolos en sus series y películas (según quiénes sean los protagonistas) como cosificándolos en éstas mismas (si no tienen un rol principal) y en sus parques temáticos para niños (pj: caballos que tiran de carruajes durante los desfiles).

Nuestra relación con los demás animales es tan absolutamente heterogénea como discordante que daría para escribir un libro. Como conclusión, hemos de esforzarnos por desechar las confusiones categoriales entre la naturaleza (el ser), la potencialidad (poder ser) y la ética (deber ser).

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