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Partido Vegano - Una perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo - Indignación animalista

Una perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo

Partido Vegano - Una perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo - Indignación animalistaMagnífica viñeta artística en homenaje a la perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo. En esta entrada lanzamos una reflexión sobre por qué la indignación animalista no sirve para salvar a los animales ni para evitar sucesos como el presente.

[Fuente de la viñeta]

Indignación animalista por la perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo

Hace un tiempo, se volvió viral la noticia de que dos chicos, por mera diversión, habían arrojado una perrita a las fauces de un cocodrilo para que se la comiera. Esta noticia, acompañada de excelentes trabajos artísticos, generó una tremenda indignación animalista en redes sociales.

Como suele suceder, una enorme muchedumbre de animalistas indignados se limita a aprovechar la situación para verter su odio contra actos atroces sufridos por distintos animales. Sin embargo, la indignación colectiva sólo es un reflejo de una mentalidad incapaz de comprender las raíces del problema.

Indignarse resulta muy fácil; pues no requiere ningún tipo de esfuerzo mental. Lo difícil está en reflexionar sobre lo ocurrido para tratar de entender por qué ha sucedido esto y prevenir que vuelva a acontecer.

Si estos dos chicos decidieron lanzar una perrita a las fauces de un cocodrilo es, simplemente, porque la sociedad les ha inculcado que los animales son objetos que existen para servirnos. Al igual que uno no nace siendo racista, un humano tampoco nace siendo especista. El especismo es un prejuicio inculcado mediante adoctrinamiento educativo.

A su vez, ese mismo especismo desemboca en que la mayor parte de los animalistas se indignen por este caso de una perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo mientras no dudan en participar en la crianza, manipulación y asesinato de otros animales que no son perros.

¡Derechos Animales ya! - Cocodrilo con el morro emergido para capturar presasAfortunadamente, no llegué a leer comentarios que propusieran matar cocodrilos por venganza o bajo el argumento de que supongan un peligro tras la noticia de esta perrita arrojada a las fauces de un cocodrilo. El ser humano no duda en discriminar entre animales y en exterminar aquéllos que no le reportan un beneficio.

Los perros, los cocodrilos y otros animales carecen de protección legal

Las leyes no podrán proteger a los perros y a otros animales mientras carezcan de derechos legales. Todos ellos seguirán sin derechos mientras la sociedad siga participando en la explotación animal.

Rasgarse las vestiduras y condenar el maltrato animal no sirve de nada. La violencia contra los animales es una consecuencia esperable e inherente de que la sociedad perciba a los animales como simples objetos a nuestro servicio.

Carece de sentido pensar que el mundo vaya a ir a mejor mientras cada quien participa en el asesinato de otros animales según su especie y perpetúa la misma mentalidad que llevó a esos chicos a asesinar a una perrita tirándola a las fauces de un cocodrilo.

Los activistas veganos explicamos y condenamos el origen del problema para que los animales puedan recibir la protección legal que necesitan.

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¡Derechos Animales ya! - Granjas de cocodrilos

Las granjas de cocodrilos y la esclavitud de los reptiles

¡Derechos Animales ya! - Granjas de cocodrilosLas granjas de cocodrilos son centros ganaderos destinados a la crianza de cocodrilos por su carne y piel. Toda forma de explotación y esclavitud animal es injusta con independencia de la especie de que se trate. El bienestar animal es un mero reclamo publicitario para tranquilizar la conciencia de los consumidores.

Las granjas de cocodrilos no son diferentes de cualquier otra ganadería

La explotación animal es universal porque la humanidad considera a todos los animales del mundo como seres inferiores que existen para servirnos. A tenor del actual desarrollo de las economías emergentes y la búsqueda de nuevos recursos que extraer de los animales, cada vez aparecen y se diversifican nuevas tipologías de granjas para satisfacer hasta el último apetito egoísta de nuestra civilización. En esta publicación, quisiera hablar sobre las granjas de cocodrilos.

Las granjas de cocodrilos son centros ganaderos dedicados a la crianza de cocodrilos por su carne y piel. En estas granjas se hacina a cocodrilos en un hábitat artificial de tipo lacustre y pantanoso, se los obliga a nadar y asolearse entre sus propios excrementos, se los alimenta con cadáveres de otros animales provenientes de otras granjas y se los asesina allí mismo en cuanto alcanzan el tamaño ideal para su relación mantenimiento-precio.

Debido a la presencia de osteodermos en algunas especies cocodrilianas, las granjas de cocodrilos suelen explotar exclusivamente a aquellas especies sin osteodermos como, por ejemplo, el cocodrilo poroso.

¡Derechos Animales ya! - Cocodrilo nada en el aguaUn cocodrilo parece un animal temible y falto de emociones, pero no lo es absoluto. Los cocodrilos no merecen menos respeto que un perro, un gato, un delfín, una ballena, una tortuga, un chimpancé o cualquier animal más próximo a nosotros o por el cual sintamos un apego especial.

Como sucede con otras formas de ganadería, las granjas de cocodrilos someten a esos animales a una vil esclavitud en donde se los coacciona, manipula y violenta sistemáticamente. Por ejemplo, en los cocodrilos —como en las vacas y otros herbívoros— también se produce la inseminación forzada de las hembras mediante semen extraído forzosamente a los machos.

En general, se utilizan soluciones salinas que se insertan a presión por la cloaca de los machos para forzar la emersión del pene y su eyaculación. A las hembras, por su parte, las inmovilizan de distintas maneras para introducirles el semen durante la época reproductiva.

En cuanto las hembras ovopositan, los empleados de la granja les roban los huevos y éstos los incuban o descartan según sus propios intereses de una manera muy similar a lo que acontece en la industria avícola.

Cuando la granja considera que alguno de sus habitantes reptilianos debe morir porque algún humano en alguna parte del mundo desea una cartera con sus escamas, lo capturan utilizando diversos instrumentos de tortura hasta asesinarlo por medio de un disparo en la corteza frontal.

Según manuales veterinarios y algunos consejos de «bienestar animal», la mejor manera de asesinar a estos animales —«sacrificio humanitario»— es usando un arma de fuego de bajo calibre para así evitar que se dañe su piel.

Debe notarse que jamás se persigue el bienestar de los animales en ninguna granja o forma de explotación animal; sino el bienestar y la conveniencia de quienes tienen algún tipo de interés sobre los animales esclavizados.

Rechazar el maltrato animal o pedir un trato más benévolo olvida que estos y otros animales son esclavos y que no pueden contar con derechos legales mientras la sociedad participe en la explotación animal cada día.

En el Partido Vegano condenamos las granjas de cocodrilos y toda forma de explotación animal. No existe ningún modo ético o compasivo de criar, esclavizar y asesinar animales como todos entendemos que tampoco puede haberlo para seres humanos.

Si realmente nos importa la justicia, debemos comprender que todos los animales, pequeños o grandes, sean mamíferos o reptiles, merecen respeto porque ellos, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad.

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Masacre de cocodrilos en Indonesia

Masacran a cerca de 300 cocodrilos en Indonesia en venganza por la muerte de un vecino - Animales asesinados por el especismo - Masacre de cocodrilos en Indonesia

Noticia publicada en El Mundo que recogía el suceso de que un grupo de campesinos había cometido una masacre de cocodrilos al asaltar una granja dedicada a la conservación de estos animales en peligro de extinción.

Una masacre de cocodrilos en Indonesia cometida como venganza

El otro día llegaba la noticia, publicada en El Mundo, de que un grupo de campesinos en Papúa Occidental, Indonesia, había asaltado una granja de conservación de cocodrilos en peligro de extinción para exterminar a todos los cocodrilos que allí se encontraban en venganza ante la muerte de un hombre de la localidad que falleció tras haber entrado en dicho recinto.

Ante estos hechos tan atroces cabe plantearse si la humanidad tiene remedio o si alguna vez existirá un futuro más justo para con los demás animales, más allá del infierno que actualmente viven. Quisiera arrojar algunas reflexiones veganas sobre esta masacre de cocodrilos. Pues, la verdad, me desespera ver y leer siempre las mismas reacciones estúpidas, viscerales y faltas de autocrítica —como siempre— y la incapacidad evolutiva humana a nivel social.

Enfoques erróneos y desconocimiento de las causas

Tras esta masacre de cocodrilos en Indonesia, distintos medios de comunicación y particulares se han hecho eco de la noticia para verter sus propias interpretaciones antropocéntricas y especistas sobre los animales:

1) Tenemos a quienes se escandalizan porque han masacrado ejemplares de una especie en extinción (todas las especies de cocodrilo lo están o rozan esa consideración) mientras obvian que estaban metidos en granjas porque, de todos modos, su supervivencia es incierta ante un hábitat ocupado y devastado por los habitantes de la región. La mayoría de éstos se lamenta porque se ha desaprovechado y desaparecido para siempre un acervo genético (como el código de un programa informático, ni más ni menos). Casi nadie piensa en individuos que querían vivir (y libres a ser posible); para la gente culta son genes.

2) Tenemos a quienes justifican el asesinato de estos animales bajo el argumento de posibles precedentes, tales como que los lugareños estuvieran muy hartos o no recibieran atención o apoyo ante sus necesidades. Cuando una injusticia la padecen no-humanos, siempre hay quienes le sacan una justificación debido a que no ven sujetos ni tampoco genes o muebles (sí así fuera entrarían en la categoría anterior), sólo unos objetos molestos y potencialmente peligrosos.

3) Tenemos a quienes se tiran de los pelos porque han matado a estos animales por venganza —nunca se considera algo bueno en ninguna fe— y porque no se les ha dado un uso. Si esta masacre de cocodrilos hubiera sido para comérselos o para subsistir vendiendo sus pieles, este suceso ni siquiera sería noticia. Pues el motivo de la misma que no es que hayan sido asesinados 300 cocodrilos a martillazos, hachas y palos —sus vidas, pensarán, no valen moralmente una mierda—; sino que unos vecinos lo hacen hecho por venganza en contra de ordenanzas estatales. O sea, el enfoque es de carácter cultural y político para analizar la brecha de desarrollo, etc. Y sirve a los medios para ahondar en las mismas estupideces de siempre que son el entretenimiento de unos y otros grupos políticos para hacer campaña.

Juveniles de cocodrilo vistos de perfilJuveniles de cocodrilo vistos de perfil.

4) Tenemos a quienes, en una muestra de compasión y sabiduría, recuerdan que los animales no humanos tienen «derechos legales» apelando a la manida carta de la ONU que data desde hace más de 20 años con un desconocimiento completo de que dicho documento no protege legalmente a nadie; sino que se limita a describir cuáles serían las recomendaciones generales respecto al trato que debemos darles de acuerdo con nuestra propia moral. Es decir, el reconocimiento que hizo la ONU es bienestarista y rechaza el sufrimiento extremo por el simple hecho de que ningún ser humano acepta infringir sufrimiento sin obtener un beneficio a cambio (principio humanitario). No es un logro ni progreso; sino el consenso de una protomoral cuasigenética que va acompañado de beneficios económicos y una tranquilidad social beneficiosa para todos menos para las víctimas.

5) Tenemos a quienes, crédulos e ignorantes, apelan a partidos, organizaciones y otras entidades para que «arreglen» el desaguisado que han causado a los animales, o dialoguen con los lugareños para evitar otra futura masacre de cocodrilos sin entender que, más allá del propio sentimiento de venganza humano que también se expresa contra miembros de nuestra especie, el problema de fondo radica en el antropocentrismo que nos lleva a creer que sus vidas no valen nada por pertenecer a otra especie (especismo).

Por tanto, cuando sucede un accidente en que un animal mata a un humano, nos acordamos de repente de que es un «objeto semoviente» y decidimos quitarlo de en medio porque nos estorba. La solución a este problema moral no viene con los incentivos o con que convenzan a los pueblerinos de que la granja de cocodrilos les generará dinero.

Lo que soluciona el asesinato sistemático que padecen todos los animales no humanos es la empatía y comprensión de que sus vidas valen tanto como las nuestras. Sin embargo, para ello se requiere reflexionar y ser capaz de analizar la realidad en su conjunto, no trozos aislados de la misma. En esto son profesionales las organizaciones bienestaristas; pues si enseñaran la base, mucha más gente sumaría 2+2 hasta concluir que directamente se alimentan de un problema (el especismo) que no desean solucionar porque si lo hicieran se les acabaría el negocio gracias a los «animalistas comprometidos» que no tienen ni la menor idea e interés por saber sobre qué demonios defienden ni por qué.

Bienestarismo y proteccionismo, lo mismo de siempre

Debemos apostar por el activismo educativo para enmendar el origen y la actual trayectoria de estas aberraciones sin fin. El veganismo es justicia; pero solamente llegará a serlo si la sociedad humana lo entiende antes de que hayamos exterminado a cada animal sobre la Tierra.

En fin… no veo progreso, solución ni esperanza. O, al menos, no espero llegar a observarlo en vida. Sólo atisbo miseria, ignorancia, maldad y muchos individuos humanos cuya racionalidad roza el cero a pesar de que nos creamos la especie más inteligente sobre la Tierra.

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