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¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos

La equitación y la doma de caballos

¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos - Equitación - Doma humanitaria - Doma naturalLa equitación es una de las formas de explotación ecuestre más antiguas. La doma de caballos engloba el conjunto de acciones humanas destinadas al sometimiento de los equinos y otros équidos.

Introducción

Los caballos —o equinos— han sido uno de los animales más explotados en la historia de la humanidad como recurso alimentario, medio de transporte e instrumentos de guerra.  Aunque desconocemos todavía buena parte de las características y del comportamiento del caballo primitivo antes de su domesticación, existen indicios de que, como se ha investigado en otros animales, el tamaño cerebral de los caballos —y posiblemente su inteligencia— se vio disminuido debido a la selección artificial ejercida por los seres humanos.

Como he detallado a lo largo de otros muchos artículos, toda forma de explotación animal —al igual que la esclavitud humana— proviene de una transmisión cultural regida por el interés personal en el beneficio, el lucro o el placer obtenido por medio de la instrumentalización de los animales.

Desde el origen de nuestra especie, el ser humano aprovechó su mayor inteligencia para cazar, pescar y someter a otros animales a su voluntad (hasta el punto de afectar a las capacidades cognitivas de éstos). Fue durante el periodo del Neolítico cuando los seres humanos empezaron a desarrollar la ganadería y metodologías para el control, el confinamiento, la crianza y sacrificio de otros animales. A menudo, estas prácticas aparecieron —o aparecen— vinculadas a rituales religiosos o fiestas paganas.

Todas estas acciones, históricas o presentes, están motivadas por una mentalidad supremacista basada en el abuso contra los débiles. En este artículo, voy a tratar brevemente la historia de la equitación, los enfoques actuales respecto a la explotación ecuestre y la metodología existente para la doma de caballos.

Para más información, en esta misma web ya hay publicados bastante ensayos previos relacionados con los caballos y su situación presente¿Resulta ético montar a caballo? ¿Existe una equitación ética?, Las yeguadas y la cría de caballos, La equinoterapia y las explotaciones compasivas, La matanza de caballos en Australia y la perversidad del antropocentrismo, Anteojeras: historia, uso y efectos en la explotación ecuestre, Los engalladores, las sobrerriendas y el suplicio de los caballos, Rituales satánicos con caballos en Francia, El periodismo sensacionalista se mofa de unos caballos montados.

¡Derechos Animales ya! - Actores de soldados a caballo de la guerra civil estadounidenseActores que recrean soldados a caballo que lucharon en la Guerra Civil estadounidense. La equitación, la doma de caballos y la explotación ecuestre se mantienen hasta nuestros días con fines principalmente recreativos, deportivos o terapéuticos.

Breve historia de la equitación

La equitación engloba aquellos saberes y procedimientos destinados al manejo de caballos. Si abrimos un libro de historia de la equitación u ojeamos una introducción a la hípica, probablemente nos encontremos con una expresión conocida: «la historia del hombre se ha escrito a lomos de un caballo». El ser humano, en un infinito alarde de presunción, narra cómo logró subyugar y manipular a los caballos para convertirlos en simples máquinas a su servicio.

Es cierto que la historia del ser humano se ha escrito a lomos de un caballo. Sin embargo, no es menos cierto que la historia del ser humano ha venido esculpida por medio de matanzas, genocidios y toda clase de barbaries contra sus congéneres y contra cualquiera que se le pusiera por delante.

Ninguno de nosotros siente un orgullo especial al explicar que varias pirámides egipcias se construyeron gracias a los judíos esclavizados ni se reconforta al mencionar que el ferrocarril nunca hubiera recorrido Estados Unidos si no hubiese sido por los esclavos negros. En cambio, llevamos siglos llenándonos la boca al hablar de la equitación y de cómo logramos someter a los caballos (mulas, burros, etc.) bastante más grandes, pesados y fuertes que nosotros.

A menudo, nuestra especie exalta la utilidad de los caballos y de otros animales para así vanagloriarnos de nuestro poder. Deberíamos matizar esta frase especista y decir: «la historia del ser humano se ha escrito mediante la explotación de otros». De tal forma, la explotación ecuestre engloba el conjunto de prácticas perpetradas para el uso y dominio de caballos y otros équidos.

¡Derechos Animales ya! - Vaquero de Mongolia - Doma de caballosVaquero mongol en la actualidad durante unas faenas en el campo. Las artes de la equitación y de la doma de caballos apenas han variado en varios miles de años.

Desde Mongolia a Genghis Kang

En la actualidad, hay varias hipótesis sobre dónde y cuándo se produjo la domesticación del caballo. Una de las más aceptadas señala que, en las tierras de la actual Mongolia, mientras los diferentes pueblos humanos guerreaban y sojuzgaban a sus vecinos, hubo a quienes se les ocurrió la idea de intentar montar a lomos de estos animales herbívoros con objeto de beneficiar a su tribu. Aunque no queda del todo claro, resulta esperable que, por entonces, los caballos y su familia biológica ya estuvieran domesticados por su carne o leche.

El experimento prosperó y, en generaciones posteriores, aparecieron las primeras sillas de montar. Posiblemente, el imperio de Gengis Kan, ya en plena Edad Media, sea el mayor triunfo reseñable que un grupo de humanos sobre sus semejantes gracias a la velocidad y estrategia que permitía la explotación ecuestre.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en decúbito esternal - Doma humanitaria o doma naturalAunque apliquemos nuestros conocimientos de etología para que un caballo haga lo que nosotros queramos, no tenemos derecho a usarlos como simples vehículos o medios para nuestros fines. Acontece una visión romántica de la explotación animal cuando vemos la forma y no el fondo.

La metodología de la doma de caballos

Desde entonces hasta hoy, la doma de caballos comprende un conjunto de prácticas heterogéneas con que los humanos logran dominar a los equinos esclavizados con el fin de que éstos obedezcan, se dejen montar, carguen mercancías o tiren de determinados vehículos.

A pesar de la enormísima variedad cultural e histórica, todas las civilizaciones humanas han seguido una metodología común basada en dos puntos esenciales: habituación al entorno y sumisión ante el guiador.

La habituación se refiere a la resignación de animal frente a circunstancias y agentes externos que no dependen de él. Podría definirse como el establecimiento de rutinas de alimentación, trabajo y descanso, su familiarización con los aparejos, y su acostumbramiento forzado a los lugares en donde el ser humano los confina y estabula. Por ejemplo, la habituación incluye prácticas coactivas como el destete o su atado en la cuadra, el pesebre o en el campo.

La sumisión alude a la resignación de animal frente a las coacciones que el ser humano ejerce de forma activa y concreta en el tiempo en busca de una respuesta determinada en el animal. Por ejemplo, incluye su pasividad para dejarse embridar, su no oposición ante el tiento de las riendas y otras muchas actividades en que el ser humano controla sus movimientos.

El ser humano, lejos de cuestionar su legitimidad ética para ejercer la equitación y otras acciones dañinas y contrarias a los intereses de tales animales, únicamente se ha esforzado por mejorar la eficiencia de su metodología y por engreírse ante el férreo dominio que ejerce contra los caballos y otros animales.

¡Derechos Animales ya! - Caballo embridado y montado - EquitaciónLa equitación conlleva el empleo de técnicas para convertir a un caballo esclavizado en un ser autómata cuyo pensamiento y fines están sujetos a los de su propietario o guiador.

La falacia de la doma humanitaria o doma natural

En el seno de una sociedad obsesionada con el bienestar y su búsqueda de excusas sobre los motivos para aprovecharnos de los animales, no cabe extrañarse que en las últimas décadas haya cobrado protagonismo el concepto de «doma humanitaria» o «doma natural» para aludir a una supuesta metodología que respeta a los caballos durante su sometimiento.

No existe una equitación ética o una doma de caballos que sea respetuosa con estos animales porque ningún équido tiene el deseo de ser domado ni de servirnos de ninguna manera. Que una explotación ecuestre se realice con miramientos o que el propietario los cuide con mimo no justifica su explotación.

El concepto de doma humanitaria constituye un oxímoron; pues la propia doma ya implica que los humanos manipulamos y coaccionamos a un animal para cumplir un fin que nos beneficie. Decir que la doma humanitaria es una falacia no significa que no haya gente realmente interesada en el bienestar de los animales, sino que dicho concepto parte desde la petición de principio de que domarlos con miramientos justifique el propio hecho de domarlos.

Por su parte, hablar de «doma natural» de cualquier sentido ontológico: aparte del ser humano, ningún animal en la naturaleza manipula a otros animales para usarlos como fuerza motriz. Se da la paradoja de que el ser humano apela a la naturaleza para justificar sus acciones, tanto si de verdad acontecen en ella o se trata de una mera fantasía.

La creencia, tan extendida en nuestros días, acerca de que podemos practicar una equitación sin sufrimiento o una doma humanitaria ya parte desde la premisa falaz de que los humanos tengamos legitimidad para usar a los caballos y a otros animales como medios de ocio, de trabajo o deporte. Una doma sin dolor o sin maltrato animal no significa que el caballo esté conforme con servirnos ni que nosotros tengamos derecho a condicionar sus acciones para que nos obedezcan.

¡Derechos Animales ya! - Pareja de caballos se inclinan con las patas - Doma de caballosLa explotación ecuestre no tiene nada de romántico para los caballos y otros animales involucrados. Que se practique una «doma humanitaria» —también llamada «doma natural»— no cambia el hecho de que ellos no quisieran servirnos ni trabajar para nosotros.

El falso romanticismo de la explotación ecuestre

Toda forma de explotación animal —uso como recurso— es injusta porque los animales tienen sus propios intereses inalienables. Ellos valoran sus vidas, libertad e integridad, y no desean que el ser humano los prive o someta de ninguna manera.

A menudo, la explotación ecuestre queda en un segundo plano y no recibe tantas críticas por parte de sectores animalistas porque, desde época antigua, existe una visión romántica respecto de montar a caballo, la hípica, las carreras o el uso de equinos en la guerra. Así como también se obvian los distintos arreos y herramientas de coacción empleados para lograr su sumisión. Y, en festejos crueles, aquellos medios que proclaman continuamente la prohibición de la tauromaquiaque no su abolición— pasan a pedir, en este caso, que se los trate un poquitín mejor cuando les arrancan las crines.

Si la equitación y otras formas de explotación ecuestre reciben muchas menos críticas que la tauromaquia y otras formas de explotación animal, se debe quizás a que, históricamente, los caballos han estado asociados a la nobleza y han sido un animal muy valorado por distintos estamentos y culturas de todo el mundo, desde la Europa cristiana hasta el Oriente Medio musulmán.

La valoración tradicional de los equinos, que pudiera entenderse a caballo —nunca mejor dicho— entre el ganado y las mascotas, junto con el tratamiento romántico de la explotación ecuestre en el cine y en la literatura, hace que todavía en el siglo XXI la explotación ecuestre se perciba como algo positivo o mutuo para el humano y el caballo. Esta asunción antropocéntrica se ve reforzada por la publicidad existente sobre la equinoterapia y el papel de «panacea» que el ser humano les asigna a aquellos animales que le despiertan interés por su belleza y atributos.

¡Derechos Animales ya! - Caballos sueltos en la naturalezaLos caballos salvajes no existen. Todos los equinos actuales son descendientes de razas domesticadas. El veganismo busca revertir la injusticia que cometemos contra los animales para que, algún día, todos los animales sean libres de nuestra dominación.

Conclusión

Cuando un ser humano monta a caballo, compra un caballo o participa en la explotación ecuestre de alguna forma, se convierte en directamente responsable de su crianza, manipulación, marcaje, inseminación, separación de crías (destete) y asesinato, ya sea en una plaza de toros, sirviendo como monturas esclavizadas por la policía o el ejército o en un matadero. Todas estas acciones y resultados son inherentes a un sistema esclavista.

Los caballos y otros animales son legalmente objetos. Ésta es la razón por la cual es legal someterlos y asesinarnos. Y todos ellos seguirán así mientras los veamos como medios o herramientas para nuestros fines. Participar o promover la «doma humanitaria», la «doma natural» o las «explotaciones compasivas» significa apoyar que los animales sigan siendo objetos en el marco legal. Hablar de compasión, solidaridad y otros mantras bienestaristas sólo perpetúa el problema al considerar que basta con tratarlos mejor mientras se los somete, manipula y asesina sistemáticamente.

El bienestarismo —ideología utilitarista de ámbito moral— y el Bienestar Animalpostura antropocéntrica en el ámbito económico y político— no son avances o progresos hacia los animales; pues ambas parten desde la premisa falsa y antropocéntrica de que los animales no quieren vivir ni ser libres, sólo «estar bien cuidados». Esto es científicamente falso y únicamente fruto del egoísmo humano sobre ellos. Numerosas organizaciones animalistas dicen defender a los animales cuando su enfoque, actitud y lenguaje es radicalmente opuesto a los Derechos Animales.

Los activistas veganos, tomando como base el conocimiento científico y el principio de igualdad, nos oponemos a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal en reconocimiento de los intereses inalienables de los caballos y de otros animales. No hablamos de sufrimiento ni pedimos esclavos mejor tratados.

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La carimba y el marcaje de animales

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos - EsclavitudLa carimba es un hierro candente que fue empleado para marcar esclavos humanos y que todavía hoy se usa para el marcaje de animales sumidos en la esclavitud.

Introducción

La historia de la humanidad puede resumirse una sola frase: el abuso del fuerte contra el débil. En otros artículos, he tratado algunos aspectos históricos y analogías existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal. Asimismo, en varios ensayos he hablado sobre el origen de las discriminaciones morales, fenómenos biológicos implicados y cómo la inercia social puede desembocar en la creación de un statuo quo, basado en el beneficio personal y colectivo, que trate de justificar la legitimidad de un sistema explotador.

En esta entrada, quisiera relacionar algunas prácticas que se desarrollaron durante la esclavitud humana en los siglos pasados con la metodología, los instrumentos y los argumentos que todavía hoy se utilizan y esgrimen para ejercer la ganadería y practicar el marcaje de animales.

¡Derechos Animales ya! - Hierro para marcar vacas - Carimba - Marcaje de animalesCarimba o hierro para marcar vacas. No existe ninguna diferencia entre los instrumentos usados para los esclavos humanos y que los todavía empleados para el marcaje de animales (esclavos no humanos).

[Fuente de la fotografía]

¿Qué es la carimba?

La carimba —o calimba, según el área geográfica— es un instrumento usado para el marcaje de animales y de humanos a fuego. Consta de un hierro con un extremo forjado que representa un escudo, letra o símbolo determinado para la identificación y reconocimiento de un sujeto catalogado como mera mercancía o pertenencia de alguien.

En España dicha práctica fue abolida para humanos en 1784, si bien, persistió en los territorios de Cuba hasta muy avanzado el siglo XIX. Los primeros seres humanos que sufrieron la carimba en América fueron los indios nativos. Existen indicios de que, antes de la conquista, ya se marcaban esclavos humanos de esta forma en la Península.

Dichos marcajes a hierro candente se realizaban —o realizan, para el caso de los animales— en zonas visibles de cuerpo: espalda, muslos, pecho y vientre. Después de aplicársele al esclavo este hierro caliente, conocido por carimba, solían echársele ciertos productos encima de la escara para facilitar la cicatrización.

Tanto para el caso de humanos como de otros animales, las marcas dispuestas eran —o son— diversas y, en ocasiones, numerosas para indicar la procedencia o condición del esclavo. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, se hacían unas marcas específicas para indicar que el esclavo humano había llegado a los territorios de España de manera ilegal —carimba de indulto al propietario esclavista— y el Ejército de Caballería de España practicaba un marcaje de caballos con una «D» para indicar que eran un desecho que enviar al matadero.

En América, las carimbas para esclavos negros eran marcas reales que se conservaban bajo llave en la intendencia que tuviera jurisdicción en aquella zona. De un modo análogo, en la actualidad, las carimbas para esclavos no humanos poseídos por el Estado se guardan en las dependencias militares dedicadas a la crianza y sometimiento de tales víctimas. Éste es el caso de la Yeguada Militar.

¡Derechos Animales ya! - Acrópolis de AtenasLa civilización humana se ha contruido mediante la subyugación de unos grupos hegemónicos frente a aquéllos más débiles. En la Antigua Grecia, Roma o Egipto existía una esclavitud humana institucionalizada tal como hoy persiste en lo tocante a la esclavitud animal. El marcaje de humanos comparte su origen con el marcaje de animales.

El origen del marcaje de animales y de humanos

La carimba —o hierro de marcar— data de un pasado remoto e incierto; pues, más allá de los registro arqueológicos, resulta prácticamente imposible determinar con certeza cuándo surgió la idea y puesta en práctica de utilizar el fuego y su efecto escarante y cicatrizante para dejar una marca de por vida sobre la piel, pelaje u otra parte del cuerpo de un animal. Ante esta definición escueta, recordemos que los humanos también somos animales.

Como sucedió con otras acciones, diversas prácticas esclavistas en humanos y sus instrumentos proceden directamente de las prácticas ganaderas y de los instrumentos para la coacción, control, violencia y asesinato de animales practicados desde el Neolítico. En este tiempo, lo único que ha ido cambiando han sido las víctimas y los verdugos, así como la normativa vigente y los argumentos de los esclavistas para legitimar sus acciones.

A pesar de que no supone una novedad la existencia de ciertos instrumentos, como la carimba, ni de ciertas metodologías, los historiadores de la actualidad les otorgan importancia a estos hechos porque hoy nos sobrecoge pensar en cuántos horrores hemos cometido contra nuestros congéneres hasta hace muy poco tiempo.

Cabe incidir en que la esclavitud negra en América sólo fue una de las últimas manifestaciones de la esclavitud humana. En Europa, Asia, África y otros lugares, la esclavitud humana ha sido —o es— generalizada para diversas razas, etnias, tribus, etc. Durante la Antigüedad y la Edad Media hubo esclavitud humana en la Península Ibérica y sigue habiendo esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Carimba a esclavos negros y a caballos de la Yeguada Militar - Marcaje de caballosA la izquierda, marca de carimba para negros africanos que llegaban a Cuba en el siglo XVIII. A la derecha, marca de carimba para el marcaje de caballos pertenecientes al Ejército de Caballería de España.

Del símbolo práctico al simbolismo cultural

Sin lugar a dudas, la carimba fue una solución encontrada por aquellos humanos con poder para establecer una identificación de aquéllos que consideraba —o considera— sus esclavos. El marcaje de animales y de humanos responde una necesidad práctica derivada del comercio y del pago de impuestos, al mismo tiempo, cumple el valor añadido de establecer una jerarquía física o material entre el dominador y el dominado, y de dotar al dominador de un status superior por la posesión de tales esclavos.

Sin ir más lejos, el Ejército de Caballería de España ejerce un marcaje de caballos a hierro candente por simple exhibición patriótica de que tales caballos pertenecen a la nación y de que son criados siguiendo una tradición centenaria. Las costumbres y tradiciones suelen ser, por lo general, evidencias de la escasa evolución social en un ámbito determinado.

Este fenómeno antropológico resulta también observable en la caza y la acción posterior de posar con las «piezas» —víctimas— cazadas. Así como en muchísimos otros rituales de dominación humana en que el ser humano abate, mutila o corta el pelaje de animales para demostrar su poder, fuerza o astucia.

Las diferentes culturas humanas han ideado diversos vocablos y giros idiomáticos para distinguir los rasgos, órganos u otras cualidades o características de los humanos frente al de los animales. No en vano, a los humanos esclavizados se los equiparaba con animales porque, para el ideario humano inculcado desde la infancia, los animales conforman los seres más inferiores en el escalafón de poder y, supuestamente, tenemos derecho a aprovecharnos de quienes sean más débiles que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de caballos en el Ejército de Caballería de EspañaMarcaje de caballos en el Ejército de Caballería de España. Nótese el uso del hierro de la Yeguada Militar y cómo los caballos son sujetados, atados y violentados de diversas formas. Ningún animal, como ningún ser humano, desea ser sometido a la voluntad de otro.

[Fotografías extraídas de una publicación del Ministerio de Defensa sobre la cría caballar]

La carimba como ejemplo de una disonancia social

Nuestra sociedad destaca por sus terribles contradicciones y una empatía muy selectiva. Mientras nos apenan las injusticias que sufren otros humanos por una suerte de aprendizaje cultural, la mayor parte de la humanidad muestra una indiferencia absoluta o una manipulación intencionada con que excusar las acciones que comete o financia a diario contra la vida, la libertad y la integridad de cientos o miles de animales al día.

Al igual que se marcaban a seres humanos esclavos, la carimba y el marcaje de animales siguen vigente en toda clase de actividades ganaderas para la identificación, exhibición y venta de animales. En la actualidad, aun con los avances tecnológicos —como los microchips que se colocan en animales domesticados—, el marcaje a hierro cadente suele ser habitual en animales catalogados como «ganado» por simple manifestación orgullosa —o comercial— de que proceden de una ganadería o de un lugar en concreto.

Aun en pleno siglo XXI, los manuales de veterinaria proponen prácticas aberrantes que no han evolucionado en siglos. Si en siglos anteriores se esgrimían razones religiosas vinculadas a la Creación para legitimar una suerte de superioridad de blancos frente a negros, hoy todavía se esgrimen razones antropocéntricas para excusar la superioridad humana frente a los demás animales con quienes compartimos el planeta. De hecho, en la ciencia moderna se asumen y estudian dichas prácticas sin siquiera cuestionar nuestra legitimidad ética para realizarlas.

En la actualidad, la mayoría de la sociedad adopta una postura bienestarista hacia los animales y su esclavitud. Esto significa que sólo rechaza el maltrato animal —el sufrimiento animalen la medida en que los daños causados a tales animales no le otorguen un beneficio personal o colectivo.

De esta forma, por ejemplo, la sociedad se lamenta cuando un ganadero tortura animales o cuando se producen rituales satánicos con animales mientras la mayoría no duda en comer animales, en ir a zoológicos, acuarios, circos o en montar a caballo por simple gusto, placer y conveniencia. Los animales no son conscientes de las intenciones humanas. Por ello, según el caso, cuando incurrimos en tales acciones estamos traicionando la confianza e incluso el afecto que tenían en nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de un toroLa carimba es un instrumento cotidiano para el marcaje de animales que siguen siendo esclavos del ser humano. Si la tenencia de esclavos humanos era injusta, lo mismo cabe decir de los esclavos animales y de las prácticas que ejercemos contra ellos.

Conclusión

Debido a que el ser humano muestra una memoria muy escasa, apenas nos acordamos de la esclavitud negra en el continente americano. Este tema, tan triste como apasionante de estudiar, debiera servirnos para ampliar nuestras miras y ahondar en cómo ha ido evolucionando el contexto y los argumentos esgrimidos por los humanos con poder para someter a otros.

La carimba —el hierro de marcar— no ha quedado retratado en nuestra historia antropocéntrica porque haya torturado a millones de animales; sino porque fue un ejemplo de cómo la cosificación de seres humanos lleva a ejercer las mismas acciones perversas que todavía nuestra especie comete contra los animales.

Resulta paradójico que un mismo instrumento y una misma acción solamente cobren protagonismo según las víctimas que padecen la acción de los mismos. Si hasta hace apenas unas décadas el racismo era un fenómeno universal, todavía el especismo es la forma de discriminación más extendida en la sociedad humana. Se encuentra en todos los ámbitos, a menudo encubierta de ecologismo, un progreso bucólico o la protección de animales contra la extinción de especies.

El marcaje de animales es tan injusto como hacerlo con humanos. El quid de la cuestión no radica en que el animal —como esclavosufra más o menos durante estas prácticas; sino en que nosotros, como agentes morales, no tenemos legitimidad para atentar contra los intereses inalienables de otros sujetos. Ésta es la misma razón universal de por qué está mal esclavizar y marcar a seres humanos con una carimba.

Se produjo el marcaje de seres humanos porque tales humanos estaban catalogados como mercancías. Igualmente, el marcaje de animales a hierro candente seguirá existiendo mientras ellos también sigan catalogados como propiedades y seres inferiores al servicio del ser humano. En los últimos siglos sólo ha variado ligeramente nuestro respeto hacia otros seres humanos; pero nada ha cambiado en nuestra percepción supremacista de los animales y la cosificación moral que ejercemos contra ellos.

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¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderas

La ganadería y las prácticas ganaderas

¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderasLa ganadería engloba el conjunto de prácticas ganaderas que se ejercen con el fin de criar determinados animales para servir de alimento a humanos o a otros animales.

Introducción

Este artículo ensayístico describe y ahonda en la ganadería y las prácticas ganaderas con el objetivo de plasmar la realidad que viven los animales esclavizados como ganado. Para ofrecer una visión global, se relaciona la situación actual de los animales criados en granjas con la historia de la humanidad, el pensamiento antropocéntrico y la normativa de bienestar animal existente en el marco de la sociedad contemporánea.

El texto presente está estrechamente ligado a un ensayo anterior: La domesticación, la selección artificial y sus efectos.

¡Derechos Animales ya! - Rebaño de ovejasRebaño de ovejas en movimiento perteneciente a una ganadería. La cosificación de los animales como recursos implica, forzosamente, su hacinamiento para maximizar el espacio. La mal llamada «ganadería ecológica» es, además de injusta por igual, absolutamente inviable a escala global.

¿Qué es la ganadería?

La ganadería, como actividad, puede definirse brevemente como la crianza y comercio de ganado. El ganado, a su vez, se refiere al «conjunto de bestias que se apacentan y andan juntas» (DRAE). En un sentido tradicional, la ganadería se han referido a la crianza, engorde y explotación de ciertos animales domesticados con el propósito de matarlos para la obtención de alimento para humanos o para otros animales.

En la actualidad, el término «ganadería» se aplica para mamíferos, aves y reptiles; si bien, es mucho más común para los primeros y no incluye a los peces (p. ej. acuicultura) ni a los insectos (p. ej. apicultura). Las explotaciones ganaderas, en sus distintas modalidades, comprenden la manipulación, coacción y encierro de muy diversas especies animales, entre ellas: vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, visones, avestruces, cocodrilos, etc.

¡Derechos Animales ya! - Pinturas rupestres del Tajo de las Figuras (Museo de Cádiz)Pinturas rupestres del Tajo de las Figuras (Museo de Cádiz). Desde antaño, el ser humano ha representado su relación de supremacía y sometimiento respecto a los animales.

[Fuente de la fotografía]

Historia de la ganadería

La historia de la ganadería se remonta hasta el Neolítico, la era en que el ser humano empezó a abandonar su vida nómada como cazador y recolector para establecer poblaciones sedentarias. De esta era se han conservado pinturas rupestres, megalitos, dólmenes y otras obras de arte asociadas al modo de vida y creencias religiosas de estas tribus.

La ganadería surgió en un lapso paralelo al de la agricultura. Aunque rudimentarios, los primeros cultivos brindaban un excedente de alimento que atraía a herbívoros salvajes y les permitía a los humanos usar comida para atraer presas de su interés. Para entonces, el ser humano llevaba miles de años explotando animales de diversas formas (comida, vestimenta, etc), pero no condicionaba sus vidas desde el nacimiento hasta la muerte.

Más concretamente, las prácticas ganaderas tuvieron su origen cuando el ser humano capturó y aisló crías de animales salvajes a las que cazaba para alimentarlas en sus poblados [Referencia muy didáctica]. Para evitar que los animales escaparan, los humanos crearon cercales, rediles, corrales e instrumentos de control y sometimiento, tales como cuerdas, cadenas, bozales, etc.

Al mismo tiempo, la mera observación de los caracteres llevó a que el ser humano se interesara por escoger los cruzamientos de estos animales para así favorecer el nacimiento de individuos más dóciles y con las características deseadas según la función endosada a tales víctimas. Este proceso integró, a su vez, el inicio de la domesticación y de la esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Zorro en el bosqueLos zorros y otros pequeños predadores vieron reducidas sus poblaciones desde el Neolítico. La caza de determinados animales era sistemática con el objetivo de exterminar las poblaciones de depredadores.

La domesticación de los herbívoros y el exterminio de los carnívoros

El surgimiento de la ganadería supuso un nuevo paso de la humanidad hacia su búsqueda y consolidación de su poder frente a la naturaleza. Cabe recordar que ya existían actividades ritualizadas, como la caza o el sacrificio de animales, asociados al paso hacia la adultez y a la veneración a los dioses.

El ser humano comenzó a domesticar a los animales herbívoros porque éstos no competían por los mismos recursos y brindaban recursos derivados de sus cuerpos. A la par, los humanos del Neolítico empezaron a exterminar sistemáticamente a los animales carnívoros, tanto por autoprotección como para evitar que consumieran sus recursos, es decir, a los animales a quienes cazaban o esclavizaban.

La domesticación del perro fue un caso peculiar; pues el ser humano consiguió convertir a un predador potencial en un fiel aliado. En diversos estudios, incluso académicos, se emplea un lenguaje poco preciso, o directamente falso, cuando se dice que el perro se domesticó por sí mismo o que el perro se adaptó para sobrevivir junto al hombre. En ambos casos, este uso intencionado del lenguaje falsea la situación como si los perros hubieran tomado una parte activa y voluntaria en su esclavitud.

La extinción de especies animales causada por el ser humano no es un fenómeno nuevo; sino una consecuencia antigua y esperable de una mentalidad supremacista que apenas se ha visto modificada desde entonces. La ganadería es sólo una manifestación más de nuestro antropocentrismo.

¡Derechos Animales ya! - Niña frente a un toro nórdicoHasta nuestros días se desarrolla una visión romántica de la esclavitud animal cuando se percibe o manifiesta una idealización de los animales de granja como esclavos felices que nos «dan» sus productos y sus vidas.

La cosificación animal y el romanticismo ganadero

Desde su origen, la ganadería implicó la instrumentalización de diversos animales para un fin establecido por nuestra especie. Dicho uso de los animales como recursos vino pareja a una serie de racionalizaciones con que el ser humano justificaba y establecía un statu quo en que la explotación animal pasaba a convertirse en el eje central del desarrollo de las civilizaciones humanas.

Los animales esclavizados como ganado no sólo proporcionaban alimento, al ser violentados, durante su vida o tras su muerte; sino que también ofrecían, forzadamente, fuerza de trabajo motriz y actuaban incluso como reservorios de nutrientes y de riqueza. Este fenómeno propició el desarrollo de la cosificación animal, es decir, de la visión de los animales como objetos que existen para servirnos. Muchas religiones del mundo han intentado justificar esta creencia de un modo u otro apelando a la creación del mundo o la singularidad humana.

En una época en que el dinero no existía o podía perderse con facilidad, el ganado representaba tanto el poder humano en su extensión como las posesiones de aquellos humanos situados en las partes más altas de la jerarquía social. Esto, a su vez, perseveraba en la visión de la ganadería y de la esclavitud animal como acciones deseables para exhibir poder y ascender dentro de la sociedad.

A raíz de ello, hasta la fecha, existen muchos mitos y una visión romántica sobre el inicio de la ganadería y de la domesticación de los animales. Así ocurre porque el ser humano se vanagloria en su poder y capacidad para dominar a la naturaleza y prefiere autoengañarse pensando que nuestra relación con los animales tiene algo de mutualista o positiva para ellos.

Esta idealización sobre el rol del ser humano en la naturaleza no coincide, en absoluto, con los datos disponibles ni con las inferencias lógicas que podemos extraer de la historia de la humanidad; una historia cargada de crímenes —secuestro de mujeres, sacrificio de menores, decapitación de varones, etc.— y aberraciones sádicas contra otros congéneres por un simple conflicto de recursos y tierras. No creo que se requieran referencias académicas para atestiguarlo.

En el cine, la literatura, los videojuegos y otras obras artísticas, los humanos tratan de crear una narrativa que ampare nuestra percepción del mundo y que nos permita justificar nuestras acciones. Esta razón fue la misma que desembocó en las diversas justificaciones históricas que el ser humano ha dedicado para excusar la esclavitud humana o los genocidios a otros pueblos.

¡Derechos Animales ya! - Vacas estabuladasLos animales esclavizados como ganado son los descendientes de animales que fueron confinados por humanos primitivos. Hoy, la selección artificial mediante la introducción de genes causa que padezca diferentes enfermedades metabólicas.

Las prácticas ganaderas

La ganadería, desde su origen, requiere el aprendizaje y empleo de diversas prácticas ganaderas para lograr el sometimiento de los animales y la optimización de los recursos disponibles. Los intercambios culturales habidos en la historia, y la evolución de la ciencia y de las técnicas, desembocaron en la aparición paulatina de distintas metodologías e instrumentos.

Desde el Neolítico hasta el presente, los únicos cambios relevantes se han observado en cuanto al incremento en la productividad por individuo (biomasa) por mejoras en la alimentación y selección genética, y la capacidad de criar más individuos por unidad de espacio debido a una mayor compartimentalización y reparto eficiente de agua y comida en las granjas y otros centros ganaderos.

Para alcanzar el mayor rendimiento económico, el ser humano contemporáneo emplea un conjunto heterogéneo de prácticas ganaderas que, en la medida de lo posible, se tratan de maquillar y de ocultar a los consumidores y a la opinión pública a tenor de la ideología bienestarista imperante en la actualidad.

En los siguientes apartados describiré brevemente algunas de las prácticas ganaderas más frecuentes. Para obtener referencias y más datos sobre cifras y metodologías recomiendo leer un ensayo de Joanna Lucas titulado «Humane animal farming? Take a closer look», traducido al español por el activista Igor Sanz en su artículo «¿Ganadería humanitaria? Echa un detenido vistazo».

¡Derechos Animales ya! - Prácticas de inseminación artificial en bovinosPrácticas de inseminación artificial en bovinos. La domesticación va ligada siempre a la violencia sistemática contra los animales esclavizados.

[Fuente de la fotografía]

Inseminación

La producción de animales depende directamente de la generación de nuevos ejemplares con rasgos deseados que suplan la demanda humana para el bien considerado.

Tanto para favorecer la selección artificial como para reducir costos, los ganaderos recurren a la extracción de semen de machos (p. ej. mamporreros en caballos o estimulación por introducción de solución salina en cocodrilos) y a la inseminación de hembras (p. ej. introducción de esperma en el cuello uterino de cerdas). Tanto en machos como en hembras se produce una violencia inherente al acto reproductor.

Las hembras parirán crías o pondrán huevos que, a menudo, nunca volverán a ver. En la ganadería, este proceso se repite en un periodo determinado por el mínimo tiempo posible en que la hembra vuelve a estar receptiva. En muchos casos, se emplean tratamientos hormonales para acelerar el ciclo menstrual o facilitar la regulación del estro en las hembras.

¡Derechos Animales ya! - Pollitos recién salidos del huevoEn la industria del huevo se asesinan sistemáticamente millones de pollitos macho al día por la sencilla razón de que los machos no sirven de nada en la industria avícola.

Descarte

Como necesidad derivada de la eficiencia, cada ciclo de producción precisa el descarte, eliminación o matanza de aquellos ejemplares —animales cosificados— que no resultan productivos porque han nacido con malformaciones, enfermedades u otras condiciones que los convierten en no-aptos para fines ganaderos. Otra veces, los animales nacidos están perfectamente sanos; pero no son rentables para el tipo de explotación.

Este proceso, como otros los restantes, acontece con independencia del modelo de crianza. Poco importa si se trata de una granja industrial, extensiva o ecológica: nadie va a alimentar ni gasta un céntimo en un animal improductivo. Se los asesina —se les quita la vida con premeditación— por la simple razón de que sus vidas no valen nada para el fin deseado egoístamente por los seres humanos.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de ganadoEl marcaje de animales surgió como método para la identificación y reclamación de las propiedades animales. Esta práctica cruel sigue vigente en todos los animales catalogados como ganado.

Mutilación

Los animales esclavizados como ganado nacen con partes corporales no deseadas por sus explotadores, ya sea porque les permiten defenderse (p. ej. picos de las aves), porque propician conductas no deseadas (p. ej. cubrición de toros a vacas) o alteran el valor final del producto obtenido (p. ej. carne de verraco).

La mutilación engloba la extirpación o alteración del cuerpo del animal con un propósito derivado de su esclavitud. Entre estas intervenciones se incluyen la castración, el despique, el descorne, la amputación de la cola, de las uñas, el raspado de dientes, el marcaje a hierro candente o por nitrógeno líquido y un sinfín de acciones similares.

Estas prácticas ganaderas se realizan con rapidez, agresividad y sin anestesia por tal de optimizar el tiempo y reducir gastos. De hecho, si algún animal sale accidentalmente más herido de la cuenta, se procede a su sacrificio (asesinato) porque la atención veterinaria suele ser más costosa que el valor económico de un ejemplar dado.

¡Derechos Animales ya! - Bovino entre henoUn animal esclavizado como ganado quizás disponga de comida abundante; pero, ante todo, es un sujeto con un crotal en la oreja que lo etiqueta como mercancía al servicio de los humanos.

Hacinamiento y condicionamiento

Los animales esclavizados como ganado vivirán toda su vida bajo las condiciones establecidas por los seres humanos. Esto incluye su encierro en rediles, su hacinamiento en naves industriales o establos atestados.

Su alimentación, compañía e incluso su sueño dependerá de si el ser humano ha elegido una dieta u otra, si los tiene metidos en una jaula sin contacto con sus congéneres o si jamás verá la luz del sol (p. ej. gallinas ponedoras). Esto les genera toda clase de trastornos físicos y psicológicos derivados de la privación de libertad.

Debido a las condiciones de hacinamiento, todos los animales esclavizados como ganado reciben dosis diarias de antibióticos. El ser humano sólo se acuerda de ello cuando se apelan a las enormes cantidades de medicamentos destinados a nuestros esclavos y a la aparición de nuevos virus y cepas por la ley ecológica de la homogeneidad.

¡Derechos Animales ya! - Ternero junto a su madreA los terneros y a otros animales esclavizados en granjas les colocan anillos nasales u otros instrumentos análogos para impedir que mamen de las ubres de sus madres o la lastimen al intentarlo.

Destete y separación

Todos los animales domesticados, como esclavos, se enfrentan a la misma realidad que relataron escritores como Frederick Douglass o Harriet Beecher Stowe respecto a la esclavitud negra: los bebés pertenecen a sus amos, no a las madres.

Las crías de los mamíferos maman de sus madres durante los primeros meses como única o principal forma de alimento. Para los intereses ganaderos esto supone un problema porque vincula sentimentalmente a madres y crías, y dificulta su manejo. Asimismo, en el caso de las vacas esclavizadas para la obtención de leche, la propia cría se convierte en un competidor por el mismo recursos comercializado.

Ya sea justo después del parto o semanas más tarde, todas las crías se ven separadas de sus madres para terminar en el matadero, en otra granja o en otra parte de dicha granja dedicada al engorde de crías. También se produce esta acción en yeguadas para así domar a los potros por lotes y someterlos con mayor facilidad a la obediencia.

Para lograrlo, los ganaderos colocan aros nasales o separan paulatinamente a madres y crías para que la separación final les resulte más sencilla. Dichas acciones, como no podía ser de otra manera, suelen narrarse en manuales y cursos de ganadería como si se practicaran por el bien de los animales para «reducirles el estrés».

¡Derechos Animales ya! - Cabra dentro de un corral en una feria de ganadoUn animal quizás no sea consciente de por qué está en una subasta de ganado ni cuál será su destino, pero todos los animales sentimos y defendemos nuestra vida porque es lo único verdaderamente valioso que tenemos.

Venta y asesinato

Todos los animales esclavizados como ganado terminan asesinados muchos años por debajo de su esperanza de vida media; ya sea en mataderos, matanzas rurales o en otros lugares. A menudo, antes de terminar en el matadero pasan por subastas o ferias de ganado en que se les da un segundo uso o se los vende a granel al mejor postor.

La razón final de todas sus miserias estriba en el placer, el apetito y la indiferencia humana hacia el consumo de sus cuerpos y productos derivados, sin ninguna necesidad biológica que nos fuerce a ello ni ninguna argumentación ética que lo justifique.

¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderas (2)El especismo nos lleva a ver la superficie en lugar del fondo. Ni un humano ni un animal quisieran ser esclavos. Tanto un niño como un becerro comparten el amor por la vida.

Los intereses y las falacias de gobiernos, empresas y organizaciones

La ganadería, como otras formas de explotación animal, existe por una razón cultural mantenida a lo largo de las generaciones por una serie de intereses humanos, desde personales hasta estatales.

Para poder continuar extrayendo beneficios a partir de la esclavitud animal, los gobiernos, empresas y organizaciones, como partes integrales de la propia sociedad, generan una ristra de argumentos falaces en forma de propaganda que intentan inculcar a las nuevas generaciones para así mantener su statu quo.

En España, la creación de la Dirección General de Derechos Animales —que usa, adrede, el término de «Derechos animales» para engañar a la ciudadanía—, las normativas de bienestar animal, las campañas monotemáticas y otras prácticas mediáticas son instrumentos al servicio del poder del Estado y de los grandes intereses comerciales para manipular la opinión y los juicios de una masa social desinformada, carente de juicio crítico y de voluntad alguna para tomar responsabilidad sobre las consecuencias de sus acciones para las vidas ajenas.

Al mismo tiempo, la sociedad general asume algunas creencias sin sentido ni fundamento. A menudo se esgrime que si no comiéramos animales, entonces éstos nos invadirían. Parece que la sociedad humana desconoce algo tan básico como que la población de los animales esclavizados por la ganadería y las prácticas ganaderas está sujeta a la demanda humana, la cual procede a su vez de la cuantía poblacional de nuestra especie.

¡Derechos Animales ya! - Ganadería y deforestaciónLa ganadería no suele plantearse como un problema ético. Si acaso, sólo algunos ecologistas se acuerdan de las prácticas ganaderas en tanto que implican deforestación, contaminación de aguas, de suelos y otros efectos.

La hipocresía ecologista respecto a la ganadería

Las organizaciones ecologistas suelen realizar múltiples campañas dirigidas a la utilización de plásticos o a los vertidos de petróleo en mares y costas. Sin embargo, suele haber escasas menciones a la ganadería a pesar de que implica, aproximadamente, la mitad de las emisiones de metano a nivel mundial, el gas con mayor impacto en el efecto invernadero.

Gobiernos y organizaciones proponen medidas para reducir las emisiones de carbono en el transporte privado y en ámbitos de ocio mientras, al mismo tiempo, mantienen una ceguera voluntaria hacia las emisiones caprichosas e innecesarias que se produce por la ganadería a través del consumo de animales y de sus secreciones.

La sociedad parece olvidar que tan innecesario es tener un coche excesivamente contaminante como 10.000 millones de vacas esclavizadas que hay para comernos sus cuerpos. Sería aun mayor la producción obtenida, en cuanto a nutrientes finales, sin ese espacio, tiempo y dinero se invirtiera en cultivos agrícolas. Y esto no lo digo yo, sino la FAO.

Esta ausencia no es casual. La ganadería conforma una industria muy poderosa a escala planetaria y los propios ecologistas, debido a su especismo, conciben como posible una suerte de sociedad bucólica en que los humanos coman carne ecológica y productos de animales bien tratados y bajos en emisiones. A menudo, se perciben cual salvadores del medio ambiente mientras sus propia acciones y justificaciones son responsables directos de la destrucción de tales ecosistemas.

Como sucede con otras ideologías antropocéntricas, el ecologismo pretende solucionar graves problemas medioambientales sin llegar primero a la mentalidad subyacente que origina tales problemas.

¡Derechos Animales ya! - De ganaderos a veganosA pesar de que vivimos en un mundo demasiado falto de empatía, a veces acontecen casos maravillosos que nos ilusionan con un mundo mejor para los animales.

Ganaderos que se convierten en veganos

Todo el mundo puede cambiar. No sería positivo acabar la redacción de este ensayo sin recordar que la práctica totalidad de quienes hoy somos veganos fuimos antes explotadores de animales. De hecho, entre los activistas veganos se encuentran gente que fue taurina, cazadora, equitadora o ganadera.

En este sentido, me gustaría recomendar el visionado de un documental titulado «Reino apacible: el camino a casa», el cual narra las vivencias reales de una familia de granjeros de Estados Unidos que se hicieron veganos después de llevar varias generaciones como ganaderos y de haber criado y asesinado a multitud de animales.

Si pueden cambiar incluso aquéllos que más han normalizado desde pequeños la explotación animal, queda de manifiesto que cualquier ser humano dotado de razón puede dar el paso hacia el veganismo y convertirse en el defensor de los Derechos Animales que necesitan las víctimas no humanas.

¡Derechos Animales ya! - Oveja tras la valla de un redilLa ganadería es incompatible con los Derechos Animales. No importa si un animal dispone de más o menos espacio; ninguno debería ser nuestro esclavo o nuestra propiedad.

Conclusión

La ganadería surgió por intereses humanos y se ha mantenido hasta nuestros días por una razón de simbolismo, poder y beneficios. La realidad de las víctimas animales, plasmada en este mismo artículo, junto con las razones éticas planteadas en centenares de entradas previas, sirven de base para promover y exigir el cese de toda forma de explotación animal.

Los estudios científicos realizados demuestran de forma clara y tajante que podemos vivir sin consumir productos de origen animal. La sociedad actual sigue pensando que necesita carne, leche, huevos y otros productos de origen animal para sobrevivir.

Gran parte de estas creencias se originan por una previa racionalización de los prejuicios, ya mentados, sobre la exclusividad humana y la consideración de que cualquier beneficio individual o colectivo justifica la vulneración de los intereses inalienables de otros sujetos por no ser humanos.

Derruir estos mitos es tanto una labor de los activistas veganos como un deber de cualquier persona humana comprometida con la verdad y la ciencia.

Para respetar a los animales no basta con regular la ganadería ni las prácticas ganaderas, ni tampoco con legislar una supuesta forma aceptable de inseminar, mutilar, separar crías o asesinar animales. Si de verdad nos importan sus vidas, debemos dejar de practicar la ganadería y de aprovecharnos a costa de su nacimiento, de su existencia y de su muerte programada.

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¡Derechos Animales ya! - Focas utilizas como instrumentos de terapia para humanos

Animales como instrumentos de terapia

¡Derechos Animales ya! - Focas utilizas como instrumentos de terapia para humanosMuchas organizaciones humanitarias, y la sociedad general, promueven y perciben como correcta la explotación animal para ayudar a humanos con necesidades especiales. Los activistas veganos tratamos de explicar por es injusto tratar a los animales como instrumentos de terapia.

[Fuente de la fotografía]

Las terapias con animales tratan a los animales como instrumentos de terapia

La salud de los humanos es de crucial importancia; pero no debiera comprometer la vida de otros animales. Nuestras necesidades, por muy importantes que fueren, no otorgan legitimidad moral para someter a otros individuos. En este artículo quisiera aclarar por qué es injusto tratar a los animales como instrumentos de terapia.

Los activistas veganos promovemos medidas destinadas a favorecer la inclusión y la consideración de humanos con diversas necesidades psicomotrices, así como la inclusión de menús veganos en hospitales y otros centros del Estado, el desarrollo de alternativas a la experimentación animal y el apoyo a personas con discapacidad sin la mediación de animales explotados.

En la actualidad, muchas organizaciones humanitarias y empresas promueven o apuestan por criar, entrenar y comerciar con perros guía para humanos invidentes, y con caballos, delfines y otros animales para realizar terapias para pacientes con trastornos físicos o psicológicos.

Aunque puedan resultar de gran ayuda social, no es justo utilizar animales como instrumentos de terapia porque los animales sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables que son tan importantes para ellos como para nosotros los nuestros.

Toda forma de explotación animal implica considerar y utilizar animales como simples herramientas u objetos al servicio de un fin. Los perros guía son separados de sus madres y entrenados a corta edad mediante procedimiento muy duros para anular su voluntad y libre albedrío. El mismo modo, los caballos destinados a equinoterapia nunca podrán trotar o galopar en libertad.

¡Derechos Animales ya! - Niña en un bote junto a delfines en un delfinarioDetrás del uso de animales como instrumentos de terapia se esconden grandes intereses políticos y comerciales para encontrar nuevas formas de obtener beneficio mediante la captura y crianza de animales, así como la tendencia social por encontrar nuevas formas en que los animales nos sean útiles.

Razones de por qué no son éticas las terapias con animales

Las situaciones desafortunadas de los humanos no deben convertirse en la desgracia de los animales. Los animales, aunque puedan sentir amor y buenos sentimientos por sus propietarios, no tienen interés o conciencia en sacrificar sus vidas y libertad al servicio de seres humanos.

Somos nosotros, en nuestro infinito antropocentrismo, quienes establecemos que los animales tienen el fin de servirnos hasta el fin de sus vidas. Los activistas creemos y luchamos por una sociedad de futuro que consiga vencer dolencias y enfermedades sin suponer la crianza, manipulación, separación de crías y posterior descarte de animales que quieren ser tan libres como nosotros.

Cuando se proponen medidas para reemplazar la explotación animal, la sociedad general suele adoptar una postura antropocéntrica y bienestarista, arguyendo las bondades de estas terapias y que los animales están bien cuidados. Ni el beneficio humano ni el buen trato justifican que los animales sean nuestros esclavos.

La sociedad occidental parece haber olvidado que hace dos siglos se aducían los mismos argumentos falaces para justificar la esclavitud negra y el hecho de que muchas mujeres de color fuesen las niñeras y cuidadoras de los hijos de sus esclavistas, mientras vendían los suyos a un tratante de esclavos. Cuando uno revisa la historia en profundidad, las analogías encontradas con las terapias con animales, y con otras formas de explotación animal, son apabullantes.

Una civilización que no conoce su historia está condenada a caer en los mismos errores. Los activistas por los Derechos Animales promovemos el verdadero significado del veganismo, el activismo educativo y la concienciación global sobre esta problemática de la esclavitud animal. El uso de los animales como instrumentos de terapia podría terminar pronto si existiera un interés genuino en dejar de utilizar a los animales como objetos a nuestro servicio.

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¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks)

Normativa de bienestar animal

¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks) - Normativa de bienestar animalUna normativa de bienestar animal establece el correcto manejo de animales en explotaciones ganaderas y otras actividades. A nivel legal, determinadas prácticas, como el asesinato, son correctas si se practican contra animales y se consideran compatibles con el bienestar de los animales en tanto que el ser humano pueda obtener bienes o servicios derivados de tales actividades.

Introducción

Este artículo va dirigido a aquellos interesados en conocer la normativa de bienestar animal y protocolos de prevención de riesgos laborales asociados al manejo de animales.

A lo largo de este texto voy a definir, explicar y a hablar de la normativa de bienestar animal existente para explotaciones ganaderas (vacuna, equina, porcina, etc.) y de cualquier otra índole según el marco legal vigente a nivel nacional o europeo.

Si has llegado a este artículo para obtener referencias o una descripción de procesos formativos o metodológicos para estudiar o trabajar en explotaciones ganaderas, o bien eres estudiante de alguna formación profesional agropecuaria o en sanidad animal, operario en explotaciones ganaderas, zootecnista o instructor en ramas de zoología o etología aplicada, te recomiendo que continúes leyendo para adquirir una perspectiva diferente de cuanto podrás leer en centenares de webs, guías, manuales o en los propios boletines del Estado.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal InterporcUna normativa de bienestar animal nace de la fusión entre los intereses de la industria y de los intereses estatales respecto a la gestión de actividades lucrativas relacionadas con el manejo de animales. Los sellos de bienestar animal y otras técnicas publicitarias tienen el fin de lavar la imagen de la industria ganadera y de perpetuar los intereses agropecuarios

¿Qué es una normativa de bienestar animal?

Una normativa de bienestar animal es un conjunto de instrucciones o disposiciones legales que establecen el conjunto de acciones o estados aplicables a un animal para considerar, o no, que goza de cierto bienestar mientras está sujeto a un programa o proceso de cría, recría, entrenamiento, confinamiento, manipulación, encierro, transporte, sacrificio, etc.

Cada jurisdicción, ya sea de orden infranacional o supranacional, cuenta con una serie de leyes y regulaciones aplicables a los animales y a su manejo porque toda actividad, laboral o no, debe estar legislada para minimizar la interferencia y el perjuicio potencial de los intereses involucrados en una operación o sobre un mismo bien.

Legalmente, los animales están catalogados como bienes muebles semovientes (objetos con movimiento autónomo). Esto significa, en resumidas cuentas, que cualquier normativa referida al manejo de animales existe en el mismo plano legal que las existentes para el manejo, creación, producción, desecho, etc., de cualquier objeto común y corriente, ya hablemos de un calcetín o de una lavadora.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en venta con número de teléfono pintadoEste caballo fue pintado por su propietario para ponerlo en venta. Una normativa de bienestar animal puede incluir la permisión o prohibición de determinadas acciones y el uso o no de ciertas sustancias respecto al manejo de animales. Sin embargo, tales normativas, como fruto de nuestra sociedad especista, no contemplan la propia injusticia de que un animal sea pintado y vendido como un simple objeto.

¿Por qué se establece una normativa de bienestar animal?

Cualquier normativa deriva del interés humano —social o económico— en obtener productos y servicios por medio de una actividad. Una normativa de bienestar animal, sea cual fuere, existe para incrementar el beneficio o placer obtenido (mentalidad utilitarista imperante) por el ser humano mediante la explotación de un animal para una actividad o un fin decidido por una persona o entidad física o jurídica.

A pesar de que ya existen voces en contra de la reificación (cosificación) animal, el marco legal vigente establece que los animales son meros recursos o mercancías que los operarios, trabajadores u otros humanos involucrados en una actividad deben tratar y manejar de una determinada forma para cumplir con la ley.

Las leyes amparan los usos y costumbres de un pueblo. Y, en lo tocante a las actividades ganaderas, una normativa de bienestar animal tiene el fin de incrementar la eficiencia de una actividad relacionada con el manejo de animales —generalmente productiva— sin causar un sufrimiento innecesario a los animales explotados y esclavizados (estos últimos dos adjetivos especificativos solían utilizarse en el siglo XIX; pero acostumbran a omitirse en la actualidad por aquello de la corrección política).

La razón de por qué una normativa de bienestar animal persigue minimizar el sufrimiento animal es la misma de por qué contempla la prevención de riesgos laborales. Dado que los animales sienten y padecen como los seres humanos, ejercer malos tratos y causar un sufrimiento excesivo para la actividad ejercida implica deteriorar el valor final del producto o servicio obtenido.

¡Derechos Animales ya! - Caballo esquelético en un mataderoUna normativa de bienestar animal contempla la manera legal de transportar y sacrificar animales, como al caballo mostrado en esta fotografía. Este equino, sin embargo, no parece muy convencido de que las leyes respeten en lo más mínimo su bienestar. ¿Puede haber bienestar alguno cuando la única razón de tu existencia es servir a otros hasta que te arrebaten la vida? 

El cinismo de la explotación animal

A diferencia de los objetos, en el sentido literal y físico del término, los animales no son máquinas o seres inertes inmunes o indiferentes a aquello que les hacemos. Los malos tratos (acogidos en el término bienestarista de «maltrato animal») incrementan los riesgos potenciales de que se produzcan accidentes en el entorno de trabajo y de que haya un conflicto de interés entre los humanos participantes.

Ninguna normativa de bienestar animal busca o trata de «ser más justos» con los animales ni nada parecido, simplemente existe porque toda actividad debe estar regulada por las razones ya aducidas. Dichas normativas se engloban bajo el término engañoso de «bienestar animal» porque se refieren a una serie de condiciones mínimas que puedan garantizar el máximo aprovechamiento del animal para el fin deseado.

Al mismo tiempo, esta catalogación puede utilizarse con fines políticos y comerciales para el mantenimiento de estas actividades. Lo mismo acontece con el caso de cursos o planes de estudio bajo los términos de «sanidad animal» y otros inventos modernos. Por ejemplo, en doma se emplea el concepto de «liderazgo» para no decir «dominio» o «sumisión», y se habla de «manejo de animales» por tal de no decir «control de animales».

El ser humano tiene una tendencia hacia la búsqueda de nuevos términos y la separación arbitraria entre conceptos relacionados con la esclavitud humana para así evitar un conflicto moral con las acciones que ejerce contra los animales.

El ser humano incurre en un grave cinismo cuando, consciente y sapiente de la fisiología y psicología de los animales, recurre a tales conocimientos únicamente para aprender cómo mejorar la eficiencia y rentabilidad de una explotación a costa de la vida, libertad e integridad de tales víctimas.

Nuestra especie, a tenor de su profundo antropocentrismo, sabe perfectamente que a ningún animal le gusta ser coaccionado, violentado o asesinado de ninguna forma, sin embargo, omite estos hechos científicos y se limita a establecer una normativa de bienestar animal por tal de seguir beneficiándose a costa de los más débiles. Esta mentalidad supremacista, y no otra, ha sido la causante de los mayores crímenes de la humanidad cometidos contra nuestra propia especie y contra quienes son de otras especies.

¡Derechos-Animales-ya-Cuatro-osos-en-un-zoológicoUna normativa de bienestar animal dada también puede referirse al estado perpetuo de animales exhibidos en zoológicos, delfinarios y acuarios, cuya existencia se limita a ser objetos de exhibición o recreo para humanos ociosos.

Una normativa de bienestar animal es una oda a la hipocresía

El ser humano comete una hipocresía infinita cuando, en la actualidad, muchos manuales y documentos oficiales afirman o parecen mostrar preocupación por el trato que se les da a los animales durante una actividad determinada mientras validan el conjunto de dichas actividades.

Por ejemplo, no es nada extraño encontrar libros o manuales diversos que versan sobre cómo descornar o encrotalar bóvidos, castrar cerdos y encerrar a cerdas de cría, marcar a fuego o con nitrógeno líquidos a équidos, y un largo etcétera, señalando pautas para reducir el estrés y sufrimiento de los animales aun cuando tales acciones sólo se ejercen en beneficio humano y no del animal.

Un ejemplo flagrante lo tenemos en el caso del destete de distintos animales criados como ganado. A menudo se explica que ha de producirse una separación paulatina entre la hembra y la cría para evitarles estrés. Dicho «estrés» no es otro que la coacción y potencial separación y venta de tales animales.

Las mismas explicaciones que hoy se dan para los animales catalogados como «ganado» aparecían durante la época de la esclavitud negra para facilitar las subastas de madres e hijos que terminarían separados en distintas familias blancas.

Si a un ser humano cualquiera le importarse, de verdad, el trato que se les da a los animales durante una actividad o explotación ganadera, empezaría por cuestionarse la necesidad o legitimidad para ejercer tales acciones.

Nuestra sociedad no participa en la explotación y esclavitud animal por una necesidad biológica, sino por una razón cultural transmitida y conservada de generación en generación a razón de la existencia de claros beneficios sociales y económicos en detrimento de los animales criados, perseguidos y exterminados durante el proceso.

¡Derechos Animales ya! - Mundo Jurásico captura de dinosaurios usados como monturasEl especismo se vuelve manifiesto en películas y videojuegos. Esta imagen pertenece a una escena de la película «Mundo Jurásico». Para toda la sociedad resulta evidente que el ser humano explotaría dinosaurios si pudiéramos devolverlos a la vida. Más tarde, nuestros juristas y políticos crearían una normativa de bienestar animal para distribuirse el beneficio y que la sociedad quedase tranquila respecto al bienestar de estos animales. 

Conclusión

Este artículo tiene el fin de describir qué es una normativa de bienestar animal y de ofrecer una visión general sobre por qué y para qué existen. Atendiendo al conocimiento científico y a las evidencias sobre la sintiencia, conciencia e inteligencia animal, este breve ensayo busca alentar a la reflexión a aquellos interesados o profesionales en actividades relacionadas con la explotación animal.

A mi juicio, resulta espantoso y aborrecible que la mayor parte de la humanidad viva desconectada éticamente de sus acciones y se limita a aprender o imitar a base de repetición sobre lo que otros hacen o enseñan.

No es posible justificar la explotación animal ni ninguna de las crueldades que los humanos cometemos a diario sin recurrir a falacias o falsedades científicas. Si todavía no eres vegano o defensor de los Derechos Animales, tu momento ha llegado.

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