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¡Derechos Animales ya! - Ternero acariciado

Santuarios que explotan animales

¡Derechos Animales ya! - Ternero acariciado - Santuarios explotadores de animalesHay santuarios que explotan animales. Debemos andarnos con ojo para no participar en un negocio que se lucra con la explotación animal.

Introducción

En un artículo anterior hablaba sobre «el reciclaje de animales usados», una metáfora bastante precisa sobre lo que ocurre con los animales abandonados: su «sacrificio» (asesinato) o vuelta a su uso (explotación). En esta entrada ahondaré en uno de los ejemplos específicos que traté en aquel ensayo: la explotación animal ejercida por santuarios de animales.

En primer lugar, cupiera señalar que la palabra «santuario», con el significado de «albergue» o «protectora», constituye un anglicismo popularizado por el escaso rigor expresivo de los hablantes cuando se dejan influir por cognados y otros usos del lenguaje en el extranjero.

El mundo anglosajón es, para lo bueno y para lo malo, un presagio de aquello que puede ocurrir —o se está gestando— en España y en Latinoamérica. Desde hace tiempo, está desarrollándose por Estados Unidos y Reino Unido un negocio basado en santuarios que explotan animales.

Decenas de empresarios y especistas particulares pasan de tener un negocio basado directamente en la explotación animal, mediante crianza y compra-venta, a tenerlo mediante el rescate, venta y usufructo para aquellos hipócritas de tomo y lomo que se hacen llamar humanos «sensibilizados».

¡Derechos Animales ya! - Panda come bambúLos zoológicos y ganaderías tradicionales se nutren de los tiempos modernos para hacerles un lavado de cara a sus negocios bajo el epíteto publicitario de «animal friendly».

Santuarios explotadores de animales: Zoológicos y ganaderías «animal friendly»

Todos sabemos que en un zoológico se paga por visitar animales en vivo y obtener distintos servicios a su costa. También conocemos que en una ganadería se explota a los animales para después enviarlos al matadero. Ambos tipos de negocio están, cada vez, peor vistos por la opinión pública. ¿Y si hubiera un modelo de negocio que reuniera lo «mejor» de ambos mundos?

Algo así debieron de plantearse los propietarios de tales centros para reconvertir sus empresas en un lugar igual de miserable para los animales pero más lucrativos y fáciles de maquillar.

Ya he visto una decena de casos esperpénticos de «santuarios de animales» que presumen sobre sus rescates, recogen dinero y luego realizan actividades monetarias con sus animales, a saber:

  • Rescatan o compran animales para publicitar que los salvan.
  • Ofrecen visitas remuneradas para conocer a los animales y fotografiarse junto a ellos.
  • Venden productos derivados de sus animales: leche, lana, miel, etc.
  • Ejercen una doma o adoestramiento de equinos para que vuelvan a tener un «oficio» para los humanos.
  • Y, aunque cueste creerlo, algunos incluso venden sus «animales rescatados» a «adoptantes responsables».

¡Derechos Animales ya! - Quiropráctico masajea caballo rescatadoLos animalistas, dado su desconocimiento sobre leyes y su encandilamiento estético por la más llana superficialidad, quedan maravillados por vídeos como éste sin cuestionarse que este hombre, quiropráctico de animales, no es vegano y sana a unos animales mientras se lucra y participa en la explotación y asesinato de muchos otros.

«Santuarios» que brindan una «segunda oportunidad»

Mientras que los santuarios explotadores en el mundo hispano se aprovechan «solamente» —entre comillas— a costa de socios, donantes, voluntarios, algunas comilonas y unos pocos actos en momentos oportunos; en Estados Unidos, por ejemplo, estas empresas llegan a tener varios centros, numerosos empleados a jornada completa y acuerdos con universidades, ferias de «muestras» y centros de competición.

Muchos de estos centros invierten en caros servicios veterinarios para sanar a aquellos animales que rescatan y que, más tarde, adiestran, doman y dan en adopción con condiciones de venta o alquiler mediante donaciones obligatorias.

De hecho, es muy posible que los animales recuperados, como el caballo que figura en la imagen superior, recaigan en sus lesiones tan pronto como el «santuario» les dé una «segunda oportunidad» —qué bello eufemismo para enmascarar un regreso a la esclavitud— volviéndoles a poner una silla de montar en la espalda (en el vídeo se ve pasar un caballo ensillado por detrás del paciente) o atalajes de tiro (otros vídeos del mismo centro).

Otra posibilidad sería que enviasen a estos caballos «rescatados» a universidades, como la OC Davis, para que «alumnos con talento y sensibilidad» lleguen a convertirse en los futuros campeones de las olimpiadas en las disciplinas ecuestres.

Qué manera más poética de estar sensibilizado con los animales que explotar a uno en nombre de la armonía, ¿verdad? A menos, claro, que el caballo se lesione y recuperarlo no rinda ningún fruto. En este caso, se lo asesina y se le dice a la gente que se hizo por su bien para que no sufriera.

¡Derechos Animales ya! - Captura página web de «Proyecto Caballo»Captura página web de «Proyecto Caballo» en donde se observan que promueven la explotación de caballos en terapias y participan en la formación de profesionales que exploten caballos con este fin.

Extra: Conversación con Rocío Crespo, de Proyecto Caballo

Hace tiempo tuve una breve conversación con Rocío Crespo, miembro del Proyecto Caballo, un centro que, entre otras acciones, recoge caballos e imparte charlas sobre bienestar equino. Al ver la publicidad y el mensaje se me dispararon todas las alarmas. De antemano, quiero puntualizar que no la acuso a ella de participar la explotación de caballos o de otros animales.

No obstante, dicho centro sí incurre en una explotación ecuestre evidente al promover y formar profesionales en terapias asistidas por caballos. La mayoría de los «santuarios», inclusive los bienintencionados, cometen el mismo error: tratan de defender a los animales mientras transmiten un mensaje bienestarista que impide el reconocimiento de sus derechos legales.

Así pues, quise trasladarle amablemente estas razones que he expuesto. Tras ello, Rocío Crespo respondió con el siguiente texto (lo presento con una adaptación de formato y pequeñas correcciones ortográficas):

Hola Adrián, soy parte del equipo de Proyecto Caballo, donde todas las personas involucradas trabajamos de forma altruista en una asociación sin ánimo de lucro y algunos de los objetivos principales son la difusión y concienciación sobre bienestar equino, la sostenibilidad y mejora de la biodiversidad ambiental. Y también te invito a que antes de hacer una crítica tan categórica investigues más en quienes somos y nuestro recorrido.

Todo es criticable y cuestionable es por eso que evolucionamos y estoy de acuerdo contigo en que ningún animal tiene un interés especial o inherente en servirnos como medio o herramienta, y menos los caballos.

Pero donde cometes un error es en decir que explotamos caballos, ya que no sacamos ningún beneficio económico de ellos, todo lo contrario el proyecto surge como posible respuesta a la sobre población de caballos que tenemos actualmente y a la combinación de preservar espacios de interés natural donde puedan vivir acorde a sus necesidades como caballos, es decir pretendemos que los caballos sean caballos.

Ya que consideramos que el modelo actual de protección no es sostenible ya que acaban en protectoras que están desbordadas y en donde en muchas ocasiones por falta de recursos no pueden ser caballos ni recuperarse de sus traumas.

Vamos un punto más allá, es un conflicto que abarca muchas variables, cría, reproducción, doma, domesticación, tenencia, legislación, formación ….estamos en el camino, y claro que no podemos conseguirlo todo de repente, pero ahí estamos, por eso la idea de juntar diferentes sinergias en el campo científico mediante un congreso.

Y nosotras seguimos, buscando terrenos, los habilitamos para que vivan un grupo de caballos que estén preparados, estudiamos las variables sobre impacto ambiental, sobre la salud mental, física y social de los caballos introducidos, realizamos un estudio sobre mejora de la biodiversidad.

Por todo eso corrijo tu especificación que no somos un negocio, no somos un pseudo albergue/zoológico donde explotamos caballos y no somos especistas. Yo trabajo gratis, soy activista desde hace años…y sí, en mi pasado por falta de información exploté caballos ahora no. Te invito a venir a visitarnos y contrastar tu opinión.

Tras su respuesta, le hice llegar algunas puntualizaciones más:

Hola, Rocío. Si dices que no te lucras con los caballos, te creeré. De acuerdo en ese punto. Sin embargo, a mi juicio, no habéis entendido todavía los Derechos Animales. En tu texto hablas de protección y bienestar. Lo que necesitan los caballos y otros animales es que luchemos por sus derechos. Sí, es difícil y arduo, pero vuestro error no está en el esfuerzo sino en que parece un esfuerzo mal dirigido y regido por conceptos antropocéntricos. Todavía parecéis ver a los caballos como seres inferiores y os explicaré por qué.

En las publicaciones de tu muro y en las de tu compañera no hay ni un solo atisbo de explicación sobre por qué los caballos y otros animales merecen respeto, sólo hay publicaciones y charlas sobre «bienestar equino» destinadas a gente que tenga caballos y los explote. Promover una explotación compasiva, aun cuando vosotras no montéis o no participéis en competición no es una forma de defender los Derechos Animales; sino de promover regulaciones y nuevos métodos para que sigan explotados «compasivamente». Esto no va a la raíz del problema, sino que lo perpetúa al decirles a sus explotadores que el problema está en el trato y no en que sean esclavos (propiedades) de los humanos.

Ya hay centros ecuestres y yeguadas de todo tipo que promueven la «doma natural» y charlas como las que vosotras dais y promovéis. De hecho, ya hay casos frecuentes en Reino Unido de supuestos albergues compasivos que rescatan caballos, los doman «naturalmente» y los venden. Ah, y por supuesto, mientras tanto piden donaciones. Eso no falta nunca.

El concepto de «bienestar animal» no se contrapone a la explotación animal, sino que, de hecho, nació en el seno de la propia industria y luego se convirtió en la bandera de distintas organizaciones animalistas para lucrarse mediante socios y donaciones.

No he entendido bien por qué vuestra declaración de principios habla de «conectar» al ser humano con los caballos si pretendéis que los caballos vivan como caballos y lo más libres posible. ¿Promovéis que la gente se acerque y los «cuide»? Eso dista bastante de pretender un entorno lo más salvaje posible y de velar por animales que, en muchos casos, han sufrido mucho y no desean ningún contacto humano. Aunque no obtengáis dinero con tales prácticas, se convierte en explotación cuando usáis a los caballos como medio de disfrute humano.

En resumen, no dudo de vuestras pretensiones. Sólo juzgo lo que veo y decís. Ante mis narices hay un bienestarismo flagrante y me temo no sois conscientes del mismo porque confundís el concepto antropocéntrico de «bienestar animal» con los Derechos Animales.

Te invito a este artículo que escribí como introducción al principio ético de igualdad.

¡Derechos Animales ya! - Hombre abraza a un demonio de Tasmania - Animal friendlyHombre abraza a un demonio de Tasmania.

Conclusión

Lo más triste de todo está en que, es tal la confusión y desinformación reinante, que miles de animalistas apoyan a estos centros y creen que, de verdad, obran con bondad y justicia para los animales. Mantras como la falacia del «paso a paso» o del «sufrimiento animal» les sirve a empresarios sin escrúpulos para hacer lo mismo que siempre bajo una apariencia de buenismo posmoderno.

Mis ejemplos y denuncias no significan que todos los casos sean iguales ni que estas empresas sean peores que las ganaderías tradicionales u obren peor que cualquier ciudadano de turno. Toda forma de explotación animal se sitúa exactamente en el mismo plano moral.

Hay que ir con pies de plomo detrás de cada «santuario» que surja para rescatar vacas, ovejas, caballos y otros animales, sobre todo, con aquéllos catalogados como «de granja». Pronto ya no habrá centros con la palabra «zoo» en la puerta; sino centros zoológicos ecológicos y yeguadas muy «animal friendly» con sellos de bienestar animal.

Debemos tener cuidado con lo que nos espera en años venideros. Si bien, para terminar con un sabor optimista, a menudo la vida nos sorprende con situaciones utópicas de ganaderos que reconvierten sus negocios para rescatar animales de verdad.

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¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en Málaga

Las cabalgatas de Reyes Magos y la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en MálagaLas cabalgatas de Reyes Magos, como otras fiestas en España, explotan animales para diversión y presunción del ser humano. En la fotografía figuran pajes montados a caballo en la cabalgata de Reyes Magos de Málaga.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

La explotación animal es un fenómeno constante y universal. En otros ensayos previos he ahondado en explicaciones sobre el origen de las discriminaciones morales, la esclavitud, la domesticación y otros fenómenos relacionados con la cosificación moral y legal de sujetos. Asimismo, tengo ya innumerables artículos escritos acerca de cómo el ser humano explota a diversos animales con distintos fines desde el periodo Neolítico.

Por razones cuantitativas o culturales, determinadas fechas cobran una especial vigencia por el número de víctimas o por la forma ruin con que los humanos nos aprovechamos y torturamos animales por ignorancia y placer. Esta entrada voy a dedicarla, expresamente, a un tipo y momento de explotación animal propia de las Navidades en España y otros países hispanos: las cabalgatas de Reyes Magos. Al mismo tiempo, aprovecharé para citar y comentar muy brevemente cómo las grandes organizaciones animalistas fomentan estas prácticas por su enfoque antropocéntrico.

¡Derechos Animales ya! - Cabalgata de Reyes Magos de SevillaCarroza en pleno centro de la ciudad de Sevilla durante el año 2018.

[Fuente de la fotografía]

¿Qué son las cabalgatas de Reyes Magos?

Para ubicar a aquéllos a quienes no les suene esta fiesta, en España llamamos «cabalgatas de Reyes Magos» a una procesión en que niños y adultos recrean la ilusión de las Navidades ante la llegada de los Reyes Magos. Por una mezcla entre religión y paganismo, se atribuye que estos tres hombres sabios vienen de Oriente para dejar regalos a los niños.

En nuestros días, las cabalgatas de Reyes Magos suelen constar de carrozas tiradas por tractores u otros vehículos autopropulsados, en pueblos y ciudades, en que niños disfrazados y jubilosos arrojan caramelos y chucherías a los espectadores. O, al menos, así lo era antes de la llegada de la pandemia del coronavirus y todos los cambios sociales —paranoia incluida— que ha provocado, sobre todo, en virtud de los millones de animales que se han asesinado en nombre de la sanidad pública.

Ahora, dos años más tarde, España retoma sus costumbres arraigadas y vuelve a lo mismo sin plantearse un cambio de mentalidad. Ocurre que, debido a razones históricas y presentes, en muchos lugares de España acontece el empleo injusto e innecesario de animales con una función de acompañamiento y ostentación durante esta fiesta.

¡Derechos Animales ya! - Reyes Magos a caballo en La AlgabaReyes Magos van a caballo a repartir regalos en La Algaba (Sevilla).

[Fuente de la fotografía]

¿A cuáles animales se explota y por qué?

En las cabalgatas de Reyes Magos se explotan, sobre todo, a varias especies de animales por su vinculación con las cabalgatas tradicionales —recorrido o desfile a caballo— o con una representación folclórica de los Reyes Magos. En algunas provincias, los propios reyes acuden yendo montados sobre caballos y camellos para repartir regalos a hospitales y a otros lugares programados.

La elección de explotar animales responde a una razón cultural e histórica. Así, por ejemplo, tenemos que los caballos han explotados históricamente para transporte y presunción de sus jinetes. Y, por su parte, los camellos y dromedarios, animales no nativos de la Península Ibérica, representan el exotismo y misticismo de Oriente.

Por ello, no cabe extrañarse de que, aun en pleno siglo XXI, el «hombre civilizado» todavía encuentre deseo y jactancia en traer, utilizar e importunar a éstos y otros animales para decoro y embellecimiento de esta fiesta navideña.

¡Derechos Animales ya! - Paseo en coche de caballos de los Reyes Magos en MontillaAl ser humano le escasea la originalidad. Si a eso le sumamos el aburrimiento, la tenencia y ganas de ostentación por parte de múltiples ganaderos y propietarios de yeguadas, nos encontramos con que, en la mayoría de los pueblos de España, se opta por coches de caballos y otras sustituciones decimonónicas para contentar al vulgo. En la fotografía, coches de caballos sustituyen las cabalgatas de Reyes Magos en Montilla (Córdoba).

[Fuente de la fotografía]

¿Por qué está mal explotar caballos, camellos y otros animales?

De antemano, debemos señalar que, cuando los activistas por los Derechos Animales hablamos de «explotación animal», nos referimos al hecho de que a un animal se lo utilice como medio o recurso para un fin. Este concepto no incluye que tal animal sufra una violencia desmesurada, que termine sangrando o con heridas abiertas.

Toda forma de explotación animal es injusta en sí misma, con independencia de que se los golpee o no, porque reducir a un animal a la condición de un objeto para un propósito o servicio siempre implica violencia por coacción activa o pasiva. La violencia contra los animales es tan censurable como la violencia contra seres humanos porque ellos, como nosotros, también sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables.

La sociedad acostumbra a fijarse en la violencia explícita y se limita a condenar el maltrato animal, es decir, aquellas acciones cuyo daño es superior al beneficio obtenido por los seres humanos. Sin embargo, la raíz del problema radica en que nos creamos con potestad para siquiera hacerlos desfilar en cabalgatas o someterlos a otros usos, en nombre de la ciencia o de la salud física o mental.

¡Derechos Animales ya! - Camellos transportados en un camión para cabalgatas de Reyes MagosCamellos transportados en un camión para servir como instrumentos durante las cabalgatas de Reyes Magos. La provincia de Las Palmas aglutina a varias empresas que se dedican a ponerlos en alquiler tanto dentro como fuera de España para que distintos ayuntamientos, con nuestros impuestos, hagan gala de su necedad.

[Fuente de la fotografía]

Ceguera e inercia social ante la explotación animal en las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos

Partiendo desde la aclaración de que un buen trato no justifica la esclavitud, debemos puntualizar que, en la mayoría de los casos, las cabalgatas de Reyes Magos requieren el transporte de camellos, dromedarios y caballos, desde decenas hasta miles de kilómetros hasta su destino. Durante el viaje están expuestos al frío, al hacinamiento, a mareos y potenciales accidentes.

Y, durante su explotación, a las pocas horas de cabalgata, se observa que muchos animales montados corcovean, se muestran cabizbajos y decaídos. Aunque sea obvio que un animal sufre cansancio, confusión, e incluso miedo, al permanecer durante horas deambulando por calles atestadas de gente, golpes de tambor e innumerables gritos, no debemos reducir la cuestión a si estos animales están mejor o peor tratados, o si estarán más o menos tiempo en la calle y expuestos a estas condiciones.

¡Derechos Animales ya! - Ocas explotadas en cabalgatas de Reyes MagosEn escasas ocasiones, el ser humano se vuelve más original a la hora de explotar animales. En algunos lugares se traen ocas para hacerlas desfilar entre restos de caramelos, con una bola de Navidad al cuello y sus alas manipuladas para evitar que vuelen. Es la primera y última salida que tendrán antes de acabar en el matadero, tras una dolorosa hipertrofia que se les causa en el hígado al forzarlas a comer hasta reventar para fabricar foie gras (hígado graso, en francés).

[Fuente de la fotografía]

La hipocresía y tibieza de las organizaciones animalistas

Como tónica común y anquilosada desde hace dos siglos, el mundillo animalista, orquestado por organizaciones millonarias, repite y repite sin cesar el mantra del sufrimiento animal, entre otras consignas típicas y vacías, para dar a entender que se preocupan por los animales mientras se contradicen en cada medida y perpetúan el especismo con cada campaña monotemática que lanzan al público.

Esta vez, en referencia a las cabalgatas de Reyes Magos, grupos como PACMA, Anima Naturalis e incluso Ecologistas en acción vuelven a la carga con sus mensajes hipócritas, cínicos y antropocéntricos.

Como leemos en esta noticia publicada recientemente, PACMA cuestiona la imagen e influencia sobre los menores y el trato que se les da mientras valida que a esos mismos animales se los marque a fuego en otras fiestas, terminen en un matadero o sean sacrificados si sufren un accidente.

Anima Naturalis incide en el estrés mientras aplaude que los mataderos mejoren la velocidad con la que les quitan la vida a los animales o que se agrande dos centímetros las jaulas destinadas a visones y otros animales en granjas peleteras.

Y, Ecologistas en Acción sale a criticar someramente estas explotaciones por el impacto circunstancial que ejercen sobre la fauna silvestre, mientras nos recuerdan que «los animales [domesticados] están más habituados».

Gracias, Theo Oberhuber, coordinadora de campañas de Ecologistas en Acción, por soltar una perogrullada que sólo tiene en cuenta a los animales según si podemos explotarlos en su hábitat o en el nuestro. No se trata de que estén más acostumbrados o seleccionados —que también—; sino de que el ser humano ejerce una indefensión aprendida sobre aquellas animales a los que cría y explota. A la organización de Ecologistas en Acción ya les dediqué hace años un artículo por su campaña a favor de la ganadería ecológica y de la crianza selectiva de ovejas autóctonas en Andalucía.

No hay diferencia entre los discursos de estos grupos y los de las empresas ganaderas. Pero poco importa, millones de animalistas y ecologistas les seguirán donando y endiosando por ser una cara bonita con un micrófono pagado por la misma industria contra la que dicen actuar.

¡Derechos Animales ya! - Figura vectorial de Reyes MagosPodemos —y debemos— celebrar las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos populares sin participar en la explotación animal. Tenemos la obligación moral de dejar de causar daño adrede y evitable a los animales, ya sea mayor o menor, con independencia del fin perseguido.

Conclusión

El ser humano parece incapaz de evolucionar ni de extraer enseñanzas en momentos de caos, incertidumbre y crisis. A partir del 2022 regresarán muchas fiestas en que se explotan animales por nuestra visión de que ellos existen para servirnos en nuestros antojos, caprichos y trivialidades mientras hacemos gala de justicia social y empoderamiento humano.

El grueso de los grupos animalistas cuestionan el uso de animales en cabalgatas apelando al ruido del ambiente, el estrés de los animales y otras consideraciones respecto a su bienestar. No obstante, hablar de maltrato animal no sirve para ayudar a los animales ni condenar la violencia; pues este concepto parte desde la premisa de que ciertas expresiones de violencia contra los animales están bien si producen un beneficio deseable.

Si de verdad nos importa la justicia, la equidad y la igualdad —palabras muy de moda, pero que pocos saben emplear correctamente—, entonces habremos de preguntarnos cuál legitimidad ética tenemos para imponer violencia y sufrimiento a otros animales, y, a la postre, qué derecho tenemos acaso para criar, subyugar y asesinar animales como si fueran simples seres inertes.

Hoy por hoy, el mundillo animalista está muy lejos de tan siquiera señalar la raíz del problema ni aspirar a una solución que no pase por caja. Si nos preocupa la justicia hacia los animales, tenemos el deber de ser veganos. El veganismo es lo mínimo que podemos hacer por elllos.

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¡Derechos Animales ya! - Yegua tomada de la cabezada

¿Es ético el coaching con caballos?

¡Derechos Animales ya! - Yegua tomada de la cabezada - Coaching con caballosLos caballos y otros animales están expuestos a la demanda humana para distintos usos. En entrada hablo sobre el coaching con caballos.

Introducción

Este artículo deriva de un ensayo previo en el cual abordo el argumento de que sea correcto explotar a los animales por su propio bien. Recomiendo leerlo (enlace anterior) para entender éste.

En una entrada previa, he hablado sobre la equinoterapia y las explotaciones compasivas, y acerca de las reconversiones de la explotación animal según nuevas demandas sociales. En la misma línea que éstas se hallan algunos pocos tipos de explotación animal en que a los caballos y otros animales se los usa como recursos sin practicar violencia física.

En el ensayo presente, voy a centrarme en un ejemplo de explotación animal que puede ser beneficiosa para el propio animal. La pregunta es: ¿justifica eso su explotación al servicio de seres humanos?

¡Derechos Animales ya! - Potro y yegua ante públicoPotro y yegua ante un público observador.

¿Qué es el coaching con caballos?

Antes de hacerme vegano, conocí a una chica suiza que había reconvertido su centro ecuestre en un centro de coaching con caballos. El coaching con caballos engloba una serie de actividades comerciales en que se ofrece un servicio a humanos, con diversas necesidades e inquietudes, para mejorar su comprensión sobre un asunto personal o profesional por medio de su acercamiento y manejo directo de caballos amansados.

Por lo general, incluye actividades pie a tierra —sin montar a caballo— en que los participantes observan el comportamiento de los animales, se acercan y estudian las reacciones de éstos.

Esta joven, al parecer, atendía a empresarios que buscaban afianzar su carácter y capacidad de liderazgo en el sector profesional estudiando cómo se relacionaban con el acercamiento de los caballos. Ella se consideraba vegana y decía que, desde hacía un tiempo, ya no se los montaba y que se les dejaba la mayor libertad posible.

A pesar de que, entonces, mi comprensión de los Derechos Animales no era demasiado profunda, me chirriaba que el veganismo pudiera ser compatible con la explotación de animales.

Ella lo enfocaba en que el dinero ganado se retribuía en los propios caballos y que ello le había permitido recoger y adoptar a más caballos abandonados o que habrían acabado en el matadero. También señalaba que era la única forma de lograr que sus animales rescatados subsistieran.

Mantener caballos, y a otros animales, por su propio bien es una acción altruista. No obstante, al mismo tiempo, utilizar caballos y a otros animales en beneficio humano siempre incurre en explotación. ¿Una acción altruista justifica, a su vez, una acción explotadora? ¿Cuidar a alguien por su bien justifica obtener un beneficio por ello?

¡Derechos Animales ya! - Chica acaricia el hocico de un potroLos potros y los niños tienen mucho en común. Ambos muestran inocencia y empatía. Estos rasgos se ven perdidos durante el proceso de socialización humana como fruto del antropocentrismo.

La explotación animal es similar a la explotación infantil

En términos humanos, no sería ético —y sería ilegal— utilizar niños u otros humanos que no pueden brindar su consentimiento para recibir el acercamiento de otros, por cualquier motivo, mediante un intercambio monetario. La única excepción estaría en que dicho intercambio monetario tuviera como el fin el cuidado de tales sujetos —como una niñera—; no su uso.

No cabe imaginarse cosas feas, como una violación. De hecho, en distintos países está prohibido que los niños actúen en películas y conciertos porque se considera que, hasta que no alcancen una determinada edad, no son plenamente conscientes de sus acciones ni de las consecuencias de sus acciones. Aparte de que, en no pocos casos, sus padres y agentes se lucran a costa de tales niños.

Está meridianamente claro que, para un caballo, es bastante mejor estar en un albergue al aire libre y recibir unas pocas visitas de cuando en cuando que hallarse en la cuadra de una yeguada, o de un centro hípico, y estar explotado a cada rato por grupos humanos que se le suben al lomo o lo enganchan a un carro.

No obstante, practicar el coaching con caballos sería semejante a que padres humanos viniesen a un centro de acogida para conocer a los niños y aprender a educarlos mejor. Para dichos niños, el acercamiento de desconocidos no suele ser agradable, sobre todo, cuando ya han sufrido maltrato y rechazo. Lo mismo cabe decirse de estos animales y de sus experiencias con nuestra especie.

Querer lo mejor para nuestros animales o tenerlos muy bien cuidados no convierte tales acciones en un ejemplo de altruismo ni de justicia. La propia doma y los condicionamientos requeridos previamente para su uso ya implican coerción por sí mismos.

Si entendemos que los animales merecen el mismo respeto que otros seres humanos y el mismo que desearíamos para nuestras personas, comprendemos que no es justo utilizar a nadie ni que nos utilizaran a nosotros mismos.

¡Derechos Animales ya! - Manada de caballos blancosManada de caballos en un centro ecuestre de Centroeuropa.

¿Albergues o zoológicos?

Hay albergues —llamados «santuarios» por influencia del inglés— supuestamente veganos, que promueven y cobran por las visitas a sus animales recogidos y se lucran al ofrecer servicios con tales animales. Para comprender con profundidad la delgada línea entre un albergue y un zoológico recomiendo la lectura de un artículo maravillosamente escrito por el activista Igor Sanz.

Que un centro de coaching con caballos, un santuario o cualquier otro lugar abra sus puertas para la satisfacción personal de los propios humanos, e incluso cobrando una entrada por ello, sobrepasa la línea que los separa de un ser un bien para los animales para convertirse en una empresa que mercadea con sus vidas, experiencias y sentimientos.

Hay quienes aducen que tales visitas, incluso cuando existe lucro, contribuyen a concienciar a la gente sobre los animales y sus cuidados. La única concienciación compatible con los Derechos Animales sería hablarles sobre el imperativo ético de ser veganos y de no explotarlos. Esto puede lograrse al contar nuestras vivencias y las terribles historias con que tales animales han llegado al centro. No se necesita, ni se justifica, instrumentalizarlos con un fin supuestamente noble.

Posar y hacerse un selfie junto a un caballo o a oveja incurre en una cosificación que no se diferencia, en lo más mínimo, de lo que pasaría en un zoológico tradicional. ¿Los animales están aire libre y un paraje más natural? Sí, pero no son libres y se los usa como recursos o intermediarios para obtener dinero. Ahí está la explotación animal antedicha y la vulneración de los Derechos Animales.

Los caballos y otros animales son esclavos del ser humano, tanto en un sentido legal como tácito. Viven con nosotros porque nuestra especie los ha forzado a ello. No existe ni puede existir ninguna relación mutualista en que una de las especies condiciona todos los aspectos de la vida de la otra.

Los animales, con independencia del trato que reciben, no eligen ningún aspecto de sus vidas: alojamiento, alimentación, reproducción, contactos sociales, migración, etc. Toda forma de explotación animal, por definición, vulnera los intereses inalienables de las víctimas (vida, libertad e integridad) en tanto que establece unos parámetros o condiciones que el animal no puede vencer a pesar de que muestre oposición.

En el caso del coaching con caballos, tal actividad constituye una forma de explotación animal porque se los utiliza como servicio en beneficio de seres humanos y se vulnera la libertad e integridad de dichos animales.

Evidentemente, su falta libertad reside en que no pueden escoger qué comer o dónde vivir; y su falta de integridad radica en que, como consecuencia de la coyuntura generada por su explotación y domesticación, normalmente son castrados o reciben alguna manipulación para facilitar su manejo y estancia.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en un redil - Coaching con caballosCaballo con una cabezada puesta dentro de su redil. Los animales sólo disponen de aquello que les damos, y solemos darles aquello que nos renta respecto al beneficio que nos granjea su explotación.

Conclusión

Muchos veganos piensan que es una completa pérdida de tiempo hablar con ganaderos y diversos explotadores de animales porque, cuando los ingresos económicos de alguien dependen de la explotación animal, se establece un fuerte bloqueo emocional que impide reconocer la injusticia de las acciones propias.

Por mi parte, creo que todos podemos cambiar si tenemos la voluntad de hacerlo. Ha habido y hay historias muy esperanzadoras de ganaderos que, tras haber estado durante generaciones criando animales y enviándolos al matadero, han decidido dejar de perjudicar y de matar animales. Si ellos pueden, ¿quién no?

La sociedad general se estremece a diario con sucesos como la matanza de caballos salvajes en Australia, el asesinato del caballo Jet Set, el uso de caballos en rituales satánicos en Francia, su mofa por parte de periodistas y otros muchos más ejemplos terribles y derivados de la explotación ecuestre.

Mientras nosotros, quienes nos preocupados por los animales, sigamos mostrándolos como objetos o usándolos cual recursos para fines humanos, la sociedad seguirán percibiéndolos de esa misma manera.

En definitiva, en un mundo especista, basado en el poder y el lucro por la explotación y miseria de los animales, somos nosotros quienes debemos romper ese paradigma e intentar vivir sin participar en ninguna forma de explotación animal. Ése, y no otro, es el significado del veganismo.

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