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¡Derechos Animales ya! - Ternero acariciado

Santuarios que explotan animales

¡Derechos Animales ya! - Ternero acariciado - Santuarios explotadores de animalesHay santuarios que explotan animales. Debemos andarnos con ojo para no participar en un negocio que se lucra con la explotación animal.

Introducción

En un artículo anterior hablaba sobre «el reciclaje de animales usados», una metáfora bastante precisa sobre lo que ocurre con los animales abandonados: su «sacrificio» (asesinato) o vuelta a su uso (explotación). En esta entrada ahondaré en uno de los ejemplos específicos que traté en aquel ensayo: la explotación animal ejercida por santuarios de animales.

En primer lugar, cupiera señalar que la palabra «santuario», con el significado de «albergue» o «protectora», constituye un anglicismo popularizado por el escaso rigor expresivo de los hablantes cuando se dejan influir por cognados y otros usos del lenguaje en el extranjero.

El mundo anglosajón es, para lo bueno y para lo malo, un presagio de aquello que puede ocurrir —o se está gestando— en España y en Latinoamérica. Desde hace tiempo, está desarrollándose por Estados Unidos y Reino Unido un negocio basado en santuarios que explotan animales.

Decenas de empresarios y especistas particulares pasan de tener un negocio basado directamente en la explotación animal, mediante crianza y compra-venta, a tenerlo mediante el rescate, venta y usufructo para aquellos hipócritas de tomo y lomo que se hacen llamar humanos «sensibilizados».

¡Derechos Animales ya! - Panda come bambúLos zoológicos y ganaderías tradicionales se nutren de los tiempos modernos para hacerles un lavado de cara a sus negocios bajo el epíteto publicitario de «animal friendly».

Santuarios explotadores de animales: Zoológicos y ganaderías «animal friendly»

Todos sabemos que en un zoológico se paga por visitar animales en vivo y obtener distintos servicios a su costa. También conocemos que en una ganadería se explota a los animales para después enviarlos al matadero. Ambos tipos de negocio están, cada vez, peor vistos por la opinión pública. ¿Y si hubiera un modelo de negocio que reuniera lo «mejor» de ambos mundos?

Algo así debieron de plantearse los propietarios de tales centros para reconvertir sus empresas en un lugar igual de miserable para los animales pero más lucrativos y fáciles de maquillar.

Ya he visto una decena de casos esperpénticos de «santuarios de animales» que presumen sobre sus rescates, recogen dinero y luego realizan actividades monetarias con sus animales, a saber:

  • Rescatan o compran animales para publicitar que los salvan.
  • Ofrecen visitas remuneradas para conocer a los animales y fotografiarse junto a ellos.
  • Venden productos derivados de sus animales: leche, lana, miel, etc.
  • Ejercen una doma o adoestramiento de equinos para que vuelvan a tener un «oficio» para los humanos.
  • Y, aunque cueste creerlo, algunos incluso venden sus «animales rescatados» a «adoptantes responsables».

¡Derechos Animales ya! - Quiropráctico masajea caballo rescatadoLos animalistas, dado su desconocimiento sobre leyes y su encandilamiento estético por la más llana superficialidad, quedan maravillados por vídeos como éste sin cuestionarse que este hombre, quiropráctico de animales, no es vegano y sana a unos animales mientras se lucra y participa en la explotación y asesinato de muchos otros.

«Santuarios» que brindan una «segunda oportunidad»

Mientras que los santuarios explotadores en el mundo hispano se aprovechan «solamente» —entre comillas— a costa de socios, donantes, voluntarios, algunas comilonas y unos pocos actos en momentos oportunos; en Estados Unidos, por ejemplo, estas empresas llegan a tener varios centros, numerosos empleados a jornada completa y acuerdos con universidades, ferias de «muestras» y centros de competición.

Muchos de estos centros invierten en caros servicios veterinarios para sanar a aquellos animales que rescatan y que, más tarde, adiestran, doman y dan en adopción con condiciones de venta o alquiler mediante donaciones obligatorias.

De hecho, es muy posible que los animales recuperados, como el caballo que figura en la imagen superior, recaigan en sus lesiones tan pronto como el «santuario» les dé una «segunda oportunidad» —qué bello eufemismo para enmascarar un regreso a la esclavitud— volviéndoles a poner una silla de montar en la espalda (en el vídeo se ve pasar un caballo ensillado por detrás del paciente) o atalajes de tiro (otros vídeos del mismo centro).

Otra posibilidad sería que enviasen a estos caballos «rescatados» a universidades, como la OC Davis, para que «alumnos con talento y sensibilidad» lleguen a convertirse en los futuros campeones de las olimpiadas en las disciplinas ecuestres.

Qué manera más poética de estar sensibilizado con los animales que explotar a uno en nombre de la armonía, ¿verdad? A menos, claro, que el caballo se lesione y recuperarlo no rinda ningún fruto. En este caso, se lo asesina y se le dice a la gente que se hizo por su bien para que no sufriera.

¡Derechos Animales ya! - Captura página web de «Proyecto Caballo»Captura página web de «Proyecto Caballo» en donde se observan que promueven la explotación de caballos en terapias y participan en la formación de profesionales que exploten caballos con este fin.

Extra: Conversación con Rocío Crespo, de Proyecto Caballo

Hace tiempo tuve una breve conversación con Rocío Crespo, miembro del Proyecto Caballo, un centro que, entre otras acciones, recoge caballos e imparte charlas sobre bienestar equino. Al ver la publicidad y el mensaje se me dispararon todas las alarmas. De antemano, quiero puntualizar que no la acuso a ella de participar la explotación de caballos o de otros animales.

No obstante, dicho centro sí incurre en una explotación ecuestre evidente al promover y formar profesionales en terapias asistidas por caballos. La mayoría de los «santuarios», inclusive los bienintencionados, cometen el mismo error: tratan de defender a los animales mientras transmiten un mensaje bienestarista que impide el reconocimiento de sus derechos legales.

Así pues, quise trasladarle amablemente estas razones que he expuesto. Tras ello, Rocío Crespo respondió con el siguiente texto (lo presento con una adaptación de formato y pequeñas correcciones ortográficas):

Hola Adrián, soy parte del equipo de Proyecto Caballo, donde todas las personas involucradas trabajamos de forma altruista en una asociación sin ánimo de lucro y algunos de los objetivos principales son la difusión y concienciación sobre bienestar equino, la sostenibilidad y mejora de la biodiversidad ambiental. Y también te invito a que antes de hacer una crítica tan categórica investigues más en quienes somos y nuestro recorrido.

Todo es criticable y cuestionable es por eso que evolucionamos y estoy de acuerdo contigo en que ningún animal tiene un interés especial o inherente en servirnos como medio o herramienta, y menos los caballos.

Pero donde cometes un error es en decir que explotamos caballos, ya que no sacamos ningún beneficio económico de ellos, todo lo contrario el proyecto surge como posible respuesta a la sobre población de caballos que tenemos actualmente y a la combinación de preservar espacios de interés natural donde puedan vivir acorde a sus necesidades como caballos, es decir pretendemos que los caballos sean caballos.

Ya que consideramos que el modelo actual de protección no es sostenible ya que acaban en protectoras que están desbordadas y en donde en muchas ocasiones por falta de recursos no pueden ser caballos ni recuperarse de sus traumas.

Vamos un punto más allá, es un conflicto que abarca muchas variables, cría, reproducción, doma, domesticación, tenencia, legislación, formación ….estamos en el camino, y claro que no podemos conseguirlo todo de repente, pero ahí estamos, por eso la idea de juntar diferentes sinergias en el campo científico mediante un congreso.

Y nosotras seguimos, buscando terrenos, los habilitamos para que vivan un grupo de caballos que estén preparados, estudiamos las variables sobre impacto ambiental, sobre la salud mental, física y social de los caballos introducidos, realizamos un estudio sobre mejora de la biodiversidad.

Por todo eso corrijo tu especificación que no somos un negocio, no somos un pseudo albergue/zoológico donde explotamos caballos y no somos especistas. Yo trabajo gratis, soy activista desde hace años…y sí, en mi pasado por falta de información exploté caballos ahora no. Te invito a venir a visitarnos y contrastar tu opinión.

Tras su respuesta, le hice llegar algunas puntualizaciones más:

Hola, Rocío. Si dices que no te lucras con los caballos, te creeré. De acuerdo en ese punto. Sin embargo, a mi juicio, no habéis entendido todavía los Derechos Animales. En tu texto hablas de protección y bienestar. Lo que necesitan los caballos y otros animales es que luchemos por sus derechos. Sí, es difícil y arduo, pero vuestro error no está en el esfuerzo sino en que parece un esfuerzo mal dirigido y regido por conceptos antropocéntricos. Todavía parecéis ver a los caballos como seres inferiores y os explicaré por qué.

En las publicaciones de tu muro y en las de tu compañera no hay ni un solo atisbo de explicación sobre por qué los caballos y otros animales merecen respeto, sólo hay publicaciones y charlas sobre «bienestar equino» destinadas a gente que tenga caballos y los explote. Promover una explotación compasiva, aun cuando vosotras no montéis o no participéis en competición no es una forma de defender los Derechos Animales; sino de promover regulaciones y nuevos métodos para que sigan explotados «compasivamente». Esto no va a la raíz del problema, sino que lo perpetúa al decirles a sus explotadores que el problema está en el trato y no en que sean esclavos (propiedades) de los humanos.

Ya hay centros ecuestres y yeguadas de todo tipo que promueven la «doma natural» y charlas como las que vosotras dais y promovéis. De hecho, ya hay casos frecuentes en Reino Unido de supuestos albergues compasivos que rescatan caballos, los doman «naturalmente» y los venden. Ah, y por supuesto, mientras tanto piden donaciones. Eso no falta nunca.

El concepto de «bienestar animal» no se contrapone a la explotación animal, sino que, de hecho, nació en el seno de la propia industria y luego se convirtió en la bandera de distintas organizaciones animalistas para lucrarse mediante socios y donaciones.

No he entendido bien por qué vuestra declaración de principios habla de «conectar» al ser humano con los caballos si pretendéis que los caballos vivan como caballos y lo más libres posible. ¿Promovéis que la gente se acerque y los «cuide»? Eso dista bastante de pretender un entorno lo más salvaje posible y de velar por animales que, en muchos casos, han sufrido mucho y no desean ningún contacto humano. Aunque no obtengáis dinero con tales prácticas, se convierte en explotación cuando usáis a los caballos como medio de disfrute humano.

En resumen, no dudo de vuestras pretensiones. Sólo juzgo lo que veo y decís. Ante mis narices hay un bienestarismo flagrante y me temo no sois conscientes del mismo porque confundís el concepto antropocéntrico de «bienestar animal» con los Derechos Animales.

Te invito a este artículo que escribí como introducción al principio ético de igualdad.

¡Derechos Animales ya! - Hombre abraza a un demonio de Tasmania - Animal friendlyHombre abraza a un demonio de Tasmania.

Conclusión

Lo más triste de todo está en que, es tal la confusión y desinformación reinante, que miles de animalistas apoyan a estos centros y creen que, de verdad, obran con bondad y justicia para los animales. Mantras como la falacia del «paso a paso» o del «sufrimiento animal» les sirve a empresarios sin escrúpulos para hacer lo mismo que siempre bajo una apariencia de buenismo posmoderno.

Mis ejemplos y denuncias no significan que todos los casos sean iguales ni que estas empresas sean peores que las ganaderías tradicionales u obren peor que cualquier ciudadano de turno. Toda forma de explotación animal se sitúa exactamente en el mismo plano moral.

Hay que ir con pies de plomo detrás de cada «santuario» que surja para rescatar vacas, ovejas, caballos y otros animales, sobre todo, con aquéllos catalogados como «de granja». Pronto ya no habrá centros con la palabra «zoo» en la puerta; sino centros zoológicos ecológicos y yeguadas muy «animal friendly» con sellos de bienestar animal.

Debemos tener cuidado con lo que nos espera en años venideros. Si bien, para terminar con un sabor optimista, a menudo la vida nos sorprende con situaciones utópicas de ganaderos que reconvierten sus negocios para rescatar animales de verdad.

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¡Derechos Animales ya! - Por una adopción de animales responsable

Por una adopción de animales responsable

¡Derechos Animales ya! - Por una adopción de animales responsableUna sociedad de progreso debe dejar de percibir a los animales como objetos. Debemos promover una adopción de animales responsable de aquéllos que no puedan vivir en libertad.

La adopción de animales exige ética y responsabilidad

En el contexto de nuestra sociedad especista, adoptar animales se convierte en una labor altruista muy necesaria. En este artículo quisiera incidir en la importancia de promover y de ejercer una adopción de animales responsable de aquéllos que, por motivos muy diversos, no puedan vivir en libertad.

En redes sociales es el pan de cada día ver y compartir alguna publicación en donde aparece la adopción de animales en condiciones de necesidad. Adoptar y cuidar a alguien desvalido se considera una virtud mientras se respete al individuo y se lo estime como un igual en el sentido ético.

Durante el tiempo que estuve en grupos animalistas, me avisaban numerosas veces con el fin de yo difundiera y les hiciera publicidad a estas peticiones constantes. En principio, no tengo nada en contra de poner mi grano de arena siempre que la acción esté bien dirigida. Por desgracia, la desesperación de particulares y albergues los lleva a menudo a ser cómplices de la misma violencia y explotación que desembocó en el abandono de tales animales.

En relación a esto último, resulta muy triste el especismo flagrante que muestran muchos animalistas a la hora de publicitar la adopción de animales; pues, a la hora de buscar adoptantes, se rebajan a hacerlo como si fuesen simples mercaderes o comerciantes. Me molesta porque quebrantan el respeto y consideración que merecen las víctimas.

Adopción de una perra como si fuese un mueble - Adopciones de animales sin éticaEn este cartel, difundido por redes sociales, se pretende lograr la adopción de una perra señalando que es «ideal para interiores», como si fuese un mueble o no necesitara ver la luz del día.

¿La adopción de un animal o la venta de un mueble?

Como decía, en el cartel superior aparece un ejemplo lamentable de una adopción de animales sin atisbo de ética ni de responsabilidad. Cuando alguien señala «ideal para interiores» (refiriéndose a la perra) o que «es muy cariñosa», está diciéndole a la gente que se trata de un mueble o un juguete que te dará beneficios tales como quedar bien junto a la salita o hacerte sentir mejor cuando tu vida llena de bienestarismo esté falta de amor.

Cuando se señala la incoherencia de promover así la adopción de animales, hay quienes replican que no existe un problema ético alguno respecto a la acción de utilizar argumentos utilitaristas y abogan por un sentido práctico.

Estos supuestos animalistas dan rodeos y montan hombres de paja para tratan de justificar que la adopción de un animal con tamaño pequeño sería conveniente para quienes viven en casas pequeñas, pisos o apartamentos y también que nadie adoptaría un animal —humano o no— conflictivo, como así sucede con niños de nuestra especie.

A pesar de que les doy la razón en cuanto a los intereses humanos, si alguien va a adoptarla porque esta perra le parece estética e «ideal para interiores», o solamente para recibir compañía, sería equivalente a una pareja de seres humanos que adoptase un bebé o niño porque les pareciera más estético tener un niño negro o asiático o simplemente para no estar solos.

Nadie presentaría a un niño diciendo «ideal para actividades pederastas». Creo que si hablásemos de seres humanos no cometeríamos el relativismo moral de afirmar «está bien abusar del niño porque, al menos, no está en un orfanato».

Desde luego, si creáramos un vara de medir, aquella gente que vende animales por un precio simbólico, en lugar de regalarlos, con el hipotético fin de que no los abandonen muestran mayor aprecio por el animal que aquellos supuestos animalistas que lo publicitan cual si fuera un mueble.

Sí, sé que un niño no terminará asesinado en una perrera ni en un matadero; pero usar estos términos implica asesinarlos moralmente mientras aún siguen vivos. Las circunstancias desfavorables no convierten el utilitarismo en ética. Se trata de la misma falacia asumida cuando hay activistas que defienden las fraudulentas medidas de «bienestar animal» con el argumento falaz de que «el mundo nunca será vegano».

¡Derechos Animales ya! Vaca con código de barras, los animales no debiéramos ser objetosLos animales no debieran estar consideramos como objetos. Ellos, como nosotros, no nacen con un código de barras ni deberíamos fomentar la adopción de animales como si fuesen mercancías.

Conformismo, miseria moral y especismo a raudales en la adopción de animales

Otro ejemplo de adopciones especistas lo tenemos en numerosos albergues que recogen caballos, debido al pasado de quienes suelen gestionar estos centros y a la utilidad práctica de estos animales, se suele promover la adopción de un caballo apelando, según el caso, a que podrían servir para ser montados, para enseñar a los niños o para ejercer la hipoterapia.

Un asunto relacionado con la falta de ética con las adopciones de animales lo encontramos con adoptantes que solicitan razas de perros o rasgos de determinados animales en concreto. Que un adoptante se preocupe por el aspecto de la persona no humana que va a adoptar es una alarma evidente de que va a ser un mal adoptante y lo más bochornoso viene cuando algunos presuntos veganos justifican esta actitud como si estuviese justificado el pedir un niño a la carta.

Por otra parte, cabe mencionar la castración sistemática de animales que se les practica en muchas ocasiones por provecho humano, facilidad en el manejo o meras políticas bienestaristas de la organización animalista de turno; la cual cree que se amputando unos órganos ya se evitan todos los males que padecen en el mundo.

Como reitero cada día, no dejará de haber animales abandonados mientras la compra-venta de animales sea legal. Tanto las adopciones como las castraciones son parches socialmente aceptados en el seno de una sociedad hipócrita que no desea solucionar las raíces del problema.

El cáncer de los Derechos Animales lo conforman quienes supuestamente los defienden en manifestaciones coloridas con sus perros bajo sus faldas. Pues éstos presentan la misma mentalidad especista que sus opresores; mas, a diferencia de ellos, carecen de incentivo para cambiar sus acciones y creencias porque ya creen que hacen lo correcto.

¡Derechos Animales ya! - Perro de raza corgi galés cárdiganLa adopción de animales debiera trascender los motivos utilitarios que desembocan en la crianza y compra-venta de animales.

Conclusión sobre los animales adoptados

La adopción de animales es una acción encaminada para salvar la vida de un animal que no puede subsistir por sí mismo. Un animal adoptado no debiera quedar como un mueble para hacernos compañía, ni para que los niños aprendan a ser responsables, ni por un capricho de cumpleaños ni por aliviar la soledad de los ancianos.

La adopción debe ser sólo y exclusivamente por el bien del animal, nunca del nuestro ni de nuestra conveniencia. Y esto debemos entenderlo nosotros, la ley no puede existir o cumplirse si no existe respeto individual por los animales.

Los abandonos son y serán cada vez más numerosos mientras la compra-venta de animales sea legal y la compra-venta de animales seguirá siendo legal mientras la sociedad general y los propios animalistas continúen participando en la explotación animal, es decir, en tratarlos y usarlos como recursos para nuestros fines.

Resulta muy triste observar que, a menudo, quienes más se esfuerzan cada día por los animales llegan a ser algunos de los mayores detractores de sus derechos. Así ocurre, por ejemplo, cuando determinados particulares o albergues dan animales en adopción a otras personas humanas que ejercerán la misma explotación y violencia que los condujo a la situación actual.

Si entendemos que adoptar a seres humanos conlleva una serie de implicaciones éticas, también debemos asumir responsabilidades al adoptar un animal. Con frecuencia, la mentalidad bienestarista reduce tales responsabilidades a darles un «buen trato» sin cuestionar que los seres humanos carecemos de legitimidad para usar a otros individuos como simples medios o recursos para nuestros fines.

A un animal adoptado no le basta con un buen trato, sino que debemos aplicar la misma ética que con nuestros hijos, es decir, debemos respetar sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad) y, al mismo tiempo, impedir que nuestras acciones perjudiquen los intereses fundamentales de otros animales.

Carece de sentido y justicia que, mientras cuidamos de unos animales, no nos importe que nuestras acciones perjudiquen a otros animales que no estén en nuestras casas. Debemos abandonar la creencia especista de que unos animales merezcan más respeto que otros, o de que un perro o gato tengan un mayor valor moral que una vaca, una gallina o un caballo.

No basta con decir o centrarse en el maltrato animal o estar en contra de los mercados de animales vivos si se participa en la crianza, hacinamiento y asesinato de otros animales o si usamos a nuestros animales recogidos para beneficiarnos de algún modo.

Por una cuestión de justicia fundamental debemos condenar aquellas adopciones interesadas en que se explota a los animales recogidos (p. ej. perro para defender una finca) o caballo para ser montado los fines de semana) y las acciones que vulneran sus propios intereses (p. ej. castraciones sistemáticas) y los de terceros (p. ej. asesinato de animales para obtención de piensos).

Para promover la adopción de animales como es debido, debemos hablar de ellos del mismo modo en que lo haríamos si fueran humanos. Si no cabe alentar la adopción de un niño diciendo que es «ideal para interiores» o que «sirve para equinoterapia», ¿cómo les parece coherente hablar así de un perro o de un caballo? ¿Porque es un perro/caballo y no un ser humano? ¿Distinta especie? Pues por este motivo lanzo esta crítica.

Para ser justos se requiere rechazar toda forma de explotación animal. Si alguien mantiene a otro por estricta conveniencia propia, incurre en una forma de explotación (uso como recurso). El veganismo es lo mínimo que debemos asumir para entender las bases de los Derechos Animales.

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Partido Vegano - Ovejas en un cobertizo

¿Cámaras de vigilancia en los mataderos?

Partido Vegano - Ovejas en un cobertizo - Dirección General de Derechos Animales - Cámaras de vigilancia en los mataderosUn operario maneja a unas ovejas en un cobertizo. La falsa Dirección General de los «Derechos Animales» ha propuesto una nueva ley de Bienestar Animal para poner cámaras de vigilancia en los mataderos de nuestro país.

[Fuente de la fotografía: Onda Cero]

La Dirección General vuelve a la carga con medidas de Bienestar Animal

Una nueva ley, propuesta por la Dirección General de Derechos Animales —la cual, a pesar del nombre, no defiende los Derechos Animales—, obligará a poner cámaras de vigilancia en los mataderos para asegurarse, hipotéticamente, de que se cumplen las leyes de Bienestar Animal.

Como he señalado en otros artículos, el concepto de «Bienestar Animal» es tremendamente engañoso y se concibió para manipular la opinión pública. Una ley de «Bienestar Animal» no significa que dicha ley trate de aumentar el bienestar o reducir el sufrimiento de los animales; sino que se refiere regulaciones sobre el uso de la propiedad —los animales— que minimicen gastos asociados a su manejo y daños que pudieran revertir en graves pérdidas económicas. «Bienestar Animal» significa, ni más ni menos, cuidar a los animales lo justo y necesario para incrementar los beneficios económicos de la explotación.

Esta nueva ley sobre instalar cámaras de vigilancia en mataderos es, por así decirlo, una flagrante manipulación social con que el Gobierno pretende engañar a los animalistas y consumidores al hacerles creer que ahora los animales estarán mejor tratados o protegidos. En absoluto, los animales serán criados, manipulados, coaccionados y asesinados de la misma forma.

Partido Vegano - Cámara de vigilanciaCámaras de vigilancia en los mataderos sólo tiene un sentido económico. Si a la Dirección General de los «Derechos Animales» le importaran las víctimas, entonces prohibiría su asesinato en lugar de vigilarlo. No debieran tratar de vender una medida alegando que va a favor de los animales cuando no es así.

Las cámaras de vigilancia no protegerán a las víctimas en los mataderos

La única diferencia entre que haya o no cámaras de vigilancia estará en que la empresa de turno podrá desenmascarar a posibles empleados fraudulentos o darles un tirón de orejas a quienes «jodan» la mercancía.

Se conoce perfectamente que el sadismo en los mataderos no es la excepción, sino la regla. Miles de grabaciones y testimonios reflejan cómo hay humanos terriblemente crueles que buscan trabajar en tales centros para poder satisfacer con total impunidad sus mayores e inconfesables perversiones, a menudo, de índole sexual.

Para ejemplificarlo quisiera tomar unos fragmentos citados en el libro «Traición a los animales», el cual es a su vez citado por mi compañera activista en un artículo suyo sobre por los motivos de ser vegano. Declaraciones de matarifes que trabajan en mataderos:

«Yo he visto carne viva de vaca, la he oído mugir cuando le hincaban el cuchillo y trataban de arrancarle la piel. Pienso que es terrible para el animal morir tan lentamente mientras cada uno hace su trabajo con él».

«La mayor parte de las vacas que están colgadas viven todavía … Las abren. Las desollan. Siguen estando vivas. Les cortan las pezuñas. Ellas abren sus ojos desorbitados y lloran. Gritan, y puedes ver que casi se les salen los ojos».

«Un trabajador me contó que una vaca, a la que se le quedó atascada una pata en el suelo de un camión, se desmayó. ‘¿Cómo pudiste sacarla viva?’ le pregunté: ‘Oh’, dijo, ‘simplemente fuimos por debajo del camión y le cortamos la pata’. Cuando alguien te dice esto sabes que hay muchas cosas que nadie te cuenta».

«En otra ocasión se trataba de un cerdo vivo que no había hecho nada, ni siquiera había echado a correr. Cogí un tubo de un metro de largo y le golpeé hasta dejarlo casi muerto».

«Cuando tienes un cerdo que se niega a moverse, coges un gancho y se lo metes por el culo. (…) Luego tiras. Tiras de los cerdos mientras están vivos, con frecuencia se desgarra el ano al salirse el gancho».

«Una vez cogí mi cuchillo —que está bastante afilado— y le corté la nariz a un cerdo como si fuera un loncha de jamón para el desayuno. El cerdo se volvió loco durante unos segundos. Luego se sentó simplemente con pinta de tonto, así que cogí un puñado de sal y se lo restregué en la nariz. Entonces sí que flipaba el cerdo y metía la nariz por todas partes. Como me quedaba un poco de sal en la mano se la metí por el culo. El pobre cerdo ya no sabía si cagarse o volverse ciego.»

«Llega un momento en que te vuelves insensible. (…) Si tienes un cerdo vivo no lo matas simplemente…, quieres que tenga dolores. Te echas encima con dureza, le destrozas la faringe, haces que se ahogue en su propia sangre. (…) Un cerdo vivo me miró y yo cogí un cuchillo y (…) le saqué el ojo mientras que él simplemente estaba allí sentado. Y el cerdo no hizo otra cosa que chillar.»

Toda esta realidad se resume una tremenda desconsideración hacia los animales y la creencia humana de que podemos hacerles cualquier cosa que deseamos porque son seres inferiores que existen para servirnos. Con base en este prejuicio, la falsa Dirección General de los «Derechos Animales» incurre en relativismo moral basado en el daño que cada quien está dispuesto a infligir a los animales por su propio interés.

Suena casi a broma que la Dirección General de Derechos Animales quiera implantar una ley para asegurarse de que se asesinen «bien» a animales inocentes en lugar de protegerlos frente al asesinato. Los animales quieren vivir sus vidas tanto como nosotros. No existe una forma ética ni ninguna razón lógica para asesinar a otro animal, sea de la especie que fuere.

No necesitamos alimentarnos de ningún producto de origen animal para estar sanos. La práctica del veganismo está avalada por las grandes organizaciones internacionales de nutrición. Por todo ello, la única forma de ver a los animales por cámaras de vigilancia debería ser: viéndolos saltar, correr, jugar, ser felices y libres mediante una foto o vídeo, y siempre respetando su espacio, independencia, individualidad y personalidad de cada uno de ellos.

Partido Vegano - Animales descuartizados en un mataderoLos animales entran vivos en los mataderos y terminan descuartizados. ¿Acaso admitiríamos tal cosa en seres humanos? Si realmente nos importa la justicia, carece de sentido pedir o conformarse con que se instalen cámaras de vigilancia en mataderos.

Conclusión

No nos dejemos engañar. Esta nueva ley de «Bienestar Animal», consistente en la instalación de cámaras de vigilancia en mataderos, busca el bienestar del consumidor para que siga financiando el asesinato de animales a manos de distintas empresas con el convencimiento falaz de que los animales tuvieron una «muerte digna» como colofón a su miserable existencia. El «Bienestar Animal» no se distingue, en la práctica, de aquellos estándares tan «humanitarios» con que los nazis exterminaban a los judíos.

Los animales son legalmente objetos y serán tratados como objetos mientras la sociedad los vea cual simples objetos de consumo. Tú puedes cambiarlo.

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