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Partido Vegano - Ovejas en un cobertizo

¿Cámaras de vigilancia en los mataderos?

Partido Vegano - Ovejas en un cobertizo - Dirección General de Derechos Animales - Cámaras de vigilancia en los mataderosUn operario maneja a unas ovejas en un cobertizo. La falsa Dirección General de los «Derechos Animales» ha propuesto una nueva ley de Bienestar Animal para poner cámaras de vigilancia en los mataderos de nuestro país.

[Fuente de la fotografía: Onda Cero]

La Dirección General vuelve a la carga con medidas de Bienestar Animal

Una nueva ley, propuesta por la Dirección General de Derechos Animales —la cual, a pesar del nombre, no defiende los Derechos Animales—, obligará a poner cámaras de vigilancia en los mataderos para asegurarse de que se cumplen las leyes de Bienestar Animal.

Como hemos señalado en otros artículos, el concepto de «Bienestar Animal» es tremendamente engañoso y se concibió para manipular la opinión pública. Una ley de «Bienestar Animal» no significa que dicha ley trate de aumentar el bienestar o reducir el sufrimiento de los animales; sino que se refiere regulaciones sobre el uso de la propiedad —los animales— que minimicen gastos asociados a su manejo y daños que pudieran revertir en graves pérdidas económicas. «Bienestar Animal» significa, ni más ni menos, cuidar a los animales lo justo y necesario para incrementar  los beneficios económicos de la explotación.

Esta nueva ley sobre instalar cámaras de vigilancia en mataderos es, por así decirlo, una flagrante manipulación social con que el Gobierno pretende engañar a los animalistas y consumidores al hacerles creer que ahora los animales estarán mejor tratados o protegidos. En absoluto, los animales serán criados, manipulados, coaccionados y asesinados de la misma forma.

Partido Vegano - Cámara de vigilanciaCámaras de vigilancia en los mataderos sólo tiene un sentido económico. Si a la Dirección General de los «Derechos Animales» le importaran las víctimas, entonces prohibiría su asesinato en lugar de vigilarlo. No debieran tratar de vender una medida alegando que va a favor de los animales cuando no es así.

Las cámaras de vigilancia no protegerán a las víctimas en los mataderos

La única diferencia entre que haya o no cámaras de vigilancia estará en que la empresa de turno podrá desenmascarar a posibles empleados fraudulentos o darles un tirón de orejas a quienes «jodan» la mercancía. Todo se resume un tremendo relativismo moral basado en el daño que cada quien está dispuesto a infligir a los animales por su propio interés.

Suena casi a broma que la Dirección General de Derechos Animales quiera implantar una ley para asegurarse de que se asesinen «bien» a animales inocentes en lugar de protegerlos frente al asesinato. Los animales quieren vivir sus vidas tanto como nosotros. No existe una forma ética ni ninguna razón lógica para asesinar a otro animal, sea de la especie que fuere.

No necesitamos alimentarnos de ningún producto de origen animal para estar sanos. La práctica del veganismo está avalada por las grandes organizaciones internacionales de nutrición. Por todo ello, la única forma de ver a los animales por cámaras de vigilancia debería ser: viéndolos saltar, correr, jugar, ser felices y libres mediante una foto o vídeo, y siempre respetando su espacio, independencia, individualidad y personalidad de cada uno de ellos.

Partido Vegano - Animales descuartizados en un mataderoLos animales entran vivos en los mataderos y terminan descuartizados. ¿Acaso admitiríamos tal cosa en seres humanos? Si realmente nos importa la justicia, carece de sentido pedir o conformarse con que se instalen cámaras de vigilancia en mataderos.

Conclusión

No nos dejemos engañar. Esta nueva ley de «Bienestar Animal», consistente en la instalación de cámaras de vigilancia en mataderos, busca el bienestar del consumidor para que siga financiando el asesinato de animales a manos de distintas empresas con el convencimiento falaz de que los animales tuvieron una «muerte digna» como colofón a su miserable existencia. El «Bienestar Animal» no se distingue, en la práctica, de aquellos estándares tan «humanitarios» con que los nazis exterminaban a los judíos.

Los animales son legalmente objetos y serán tratados como objetos mientras la sociedad los vea cual simples objetos de consumo. Tú puedes cambiarlo.

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¡Derechos Animales ya! - La explotación de animales en el cine - Animales explotados como actores

La explotación de animales en el cine

¡Derechos Animales ya! - La explotación de animales en el cine - Animales explotados como actoresLa explotación de animales en el cine una práctica que sigue vigente desde los albores del siglo XX. Los animales explotados como actores son esclavos desechables del ser humano. Como ejemplo tenemos a las decenas de caballos muertos en producciones de cine del oeste. Los animales actores no quisieron serlo.

El cine y los animales actores

Las películas, series y otras creaciones audiovisuales son un verdadero arte de nuestro tiempo moderno. Sin embargo, el uso que hacemos de los animales en el cine apenas ha cambiado desde su surgimiento en los albores del siglo XX. En este artículo, me gustaría exponer algunas reflexiones sobre la explotación animal en el cine.

El cine constituye el arte de la representación a través de una pantalla. Nos permite viajar hacia épocas pasadas y adentrarnos en futuros inconcebibles. La imaginación humana es profunda y diversa, no obstante, nuestra ética hacia los animales es prácticamente uniforme a lo largo del mundo y del tiempo.

Si entendemos que un actor humano elige serlo y tiene un contrato estipulado sobre los riesgos, entre otras situaciones. Los animales, en cambio, son esclavos a quienes se emplea sistemáticamente contra su voluntad y, a veces, se los utiliza como meros elementos desechables.

A pesar de que ya existe la tecnología necesaria para recrear animales de toda clase con sumo realismo, la explotación de animales en el cine sigue estando vigente tanto en producciones de menor presupuesto como en aquéllas en donde se busca representar animales domesticados y comunes, por ejemplo, perros, gatos, caballos, etc. Tanto desde el cine mudo en blanco y negro hasta las megaproducciones en 4K, el ser humano continúa utilizando animales como recursos o instrumentos al servicio del metraje.

Por ejemplo, grandes producciones del cine del oeste se saldaron con la muerte de decenas de caballos a los que se hacía cabalgar a pleno sol por los desiertos de Norteamérica o se los dejaba demasiado tiempo sin agua, como ocurre en ferias, romerías y otras explotaciones de corte costumbrista. Como suele suceder, estos hechos se relatan en los medios de comunicación como casos de «maltrato animal». No. Lo correcto es hablar de esclavitud animal.

Asimismo, cuando la acción implica algún riesgo serio, los actores humanos disponen de dobles y especialistas. Por el contrario, aun cuando los animales estén entrenados, ellos no pueden negarse a ninguna situación estresante, dolorosa o peligrosa. Este aspecto nos dirige, a su vez, a la consideración de que los animales explotados como actores son esclavos desde el nacimiento a quienes, de una forma u otra, se los adiestra para cumplir una función hasta que, finalmente, se los desecha.

¡Derechos Animales ya! - Dinosaurios y efectos especiales en el cinePese a la existencia de magníficas técnicas y efectos especiales, la explotación animal en el cine sigue vigente porque resulta fácil, accesible y menos costosa.

El movimiento animalista suele olvidar la explotación de animales en el cine

Si la explotación de animales en el cine no recibe tantas críticas, en comparación con la tauromaquia, quizás se deba a que la sociedad está desconectada de la realidad y le cuesta afrontar el origen de un problema o aquello que implica el mismo hecho de que un animal aparezca ante la cámara. Nada resulta fácil ni gratuito para las víctimas.

Con nuestras entradas, suscripciones y visionados estamos contribuyendo a una sucesión de injusticias, desde la inseminación forzada de hembras y la coacción de machos, hasta procesos de adiestramiento y doma para conseguir que los animales actores (esclavos) hagan cuanto se les ordene hacer.

No se trata de que a los animales actores se los atienda mejor o peor en las producciones de cine, series o en cualquier otro lugar. Nuestro error radica en que nos creamos con legitimidad para usarlos a nuestro servicio.

Poco importa si se los mata para comer, si se los encierra en zoológicos, acuarios o delfinarios; si se los cría en granjas peleteras, si se los mete en terrarios, si se investiga con ellos hasta practicarles un necrosia, si se los viola o si les causamos la muerte por desidia durante una grabación. Toda forma de explotación animal es igual de injusta.

Debemos cambiar radicalmente nuestra visión hacia todos los animales y reconocer que ellos también son personas de otras especies. Pues, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, la libertad y la integridad.

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Partido Vegano - Bolsonaro explota a su perro para firmar una ley contra el maltrato animal

Bolsonaro explotó a su perro para firmar una ley contra el maltrato animal

 Partido Vegano - Bolsonaro explota a su perro para firmar una ley contra el maltrato animalEl presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, explotó a su perro para firmar una nueva ley contra el maltrato animal. Se da la paradoja de que la sociedad aplaude una representación fiel de la mentalidad humana: se utiliza a un animal para firmar una ley que regula cómo sacar provecho a los animales y cómo criarlos y asesinarlos legalmente.

[Fuente de la fotografía: Clarín]

Bolsonaro explotó a su perro para definir cómo explotar a otros animales

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sancionó una ley contra el maltrato a perros y gatos con hasta cinco años de prisión e hizo que su perro firmase dicha ley. En este artículo, quisiera exponer un claro ejemplo de la manipulación y uso de animales para definir la utilización de otros.

Más allá del evidente reclamo publicitario, Bolsonaro explotó a su perro con la intención de dar a entender que este animal estaba o estaría de acuerdo con el contenido de dicha reforma legal. La ley contra el maltrato animal se endurece; pero sólo para perros y gatos, y ni siquiera los protege a ellos de acciones como la presente. Las demás especies animales siguen, al parecer, sin merecer que se los deje vivir en paz y tranquilamente.

Si los animales tuvieran conciencia sobre su situación legalbienes muebles semovientesse echarían a llorar y reclamarían derechos legales reconocidos.

Bolsonaro explotó a su perro para aumentar las penas contra el maltrato a perros en un país y en un mundo en donde cada minuto se asesinan a millones de animales por no ser perros. Qué irónico. Así ocurre porque la sociedad privilegia a unos animales frente a otros y sólo condena aquellos daños que no le benefician. Ésta, y no otra, es la definición perfecta de «maltrato animal». Ni siquiera todos los «animalistas» llegan a oponerse a la crianza de animales, su inseminación, selección y generación de nuevas razas.

Muchos animalistas verán esta fotografía de Bolsonaro con su perro y pensarán «qué mono» o «qué gracioso». Sin embargo, se pasa por alto el estado psicológico del animal, que no sabe qué ocurre: ¿Por qué tanto flash y tanta gente pasando? ¿Por qué no puedo ir al árbol o a jugar? Cosas que, quizás, estén pasando por su cabeza inocente mientras es ajeno a todo lo que está ocurriendo a su alrededor.

Una ley contra el maltrato animal no solucionará el problema

Este endurecimiento de la ley contra el maltrato animal, por parte del gobierno brasileño, no impedirá que se siga asesinando a miles de cientos de animales, que se los siga considerando una propiedad, ni afectará a su política de destrucción del Amazonas, el hogar de cientos de animales. Esta nueva ley contra el maltrato animal presentada por Bolsonaro es tan sólo un lavado de cara frente a la sociedad brasileña y mundial, un lavado de cara que juega con la superficialidad y el especismo de una sociedad incapaz de ver que está usando a un perro como un objeto para sus propios fines políticos.

El camino es largo y va a ser duro; pero los activistas veganos y todos los veganos del mundo, estamos juntos por una misma causa: seguir luchando por los derechos de todos los animales sin distinción de especie. Unidos tendremos más fuerza, por y para ellos.

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Partido Vegano - 20.000 pollitos abandonados mueren en el aeropuerto de Barajas

20.000 pollitos abandonados mueren en el aeropuerto de Barajas

Partido Vegano - 20.000 pollitos abandonados mueren en el aeropuerto de BarajasMás de 20.000 pollitos fueron abandonados a su suerte en el aeropuerto de Barajas. Esta noticia evidencia, una vez más, la disonancia de nuestra sociedad y el enfoque errado del movimiento animalista.

[Fuente de la fotografía: La Vanguardia]

Los animales son legalmente mercancías

Los activistas veganos mostramos la realidad de los animales para reivindicar derechos legales para todos ellos. En este artículo deseamos relacionar el abandono de animales como la evidencia legal y contextual de que los animales son mercancías a ojos de la ley.

Más de 20.000 pollitos fueron abandonados en el aeropuerto de Madrid porque el cliente ganadero que los había comprado ya nos los quería. Había llovido encima de los palés y la lluvia había estropeado las cajas de cartón en las que los transportaban. Esto provocó que ya no fuera rentable la mercancía.

Estos pollitos, como todos los animales del mundo, están catalogados como «bienes muebles semovientes» (objetos con movimiento autónomo). Es decir, todos los animales se consideran mercancías, objetos, recursos o medios al servicio del ser humano.

En consecuencia, dejaron allí tirados a estos 20.000 pollitos, en jaulas, sin agua ni comida, para que se murieran. La compañía explotadora de estos animales los había dejado en las inmediaciones de un hangar, junto al área de carga del aeropuerto, como si de una carga de objetos se tratase. Cuando fueron a rescatarlos, la mayoría ya estaban muertos o moribundos.

Partido Vegano - Pollito sobre hierbaLa sociedad y el grueso de los animalistas comparten la misma ideología: la creencia de que está bien explotar animales mientras vivan lo suficientemente bien. El bienestarismo es el mayor cáncer de los Derechos Animales.

Acciones y reacciones por los 20.000 pollitos abandonados

Debido a que los animales están catalogados legalmente como «cosas», no se puede presentar ninguna denuncia formal contra la empresa avícola compradora. La Policía Nacional ha abierto una investigación sobre los responsables; pero dicha investigación tiene un carácter administrativo. Abandonar animales en un hangar —o en cualquier otra parte— es, legalmente, como dejar un frigorífico en la playa. El Estado puede sancionar a los culpables, sin embargo, eso no significa que los animales o los frigoríficos estén protegidos ante la ley.

Diversos colectivos animalistas y sus organizaciones asociadas aprovechan cada suceso, en donde cualquier animal salga mal parado, para condenar el «maltrato animal» —una denominación errónea—, protestar o denunciar ante la fiscalía, aun cuando no existen leyes que protejan ni que puedan proteger a los animales como tampoco los había para humanos negros a medios del siglo XIX.

Las leyes de «protección animal» no están redactadas para proteger a los animales; sino para velar por ciertos intereses humanos sobre los animales. Cabe recordar, una vez más, que un animal —objeto— no tiene derechos ante la ley. En algunos casos, tras estas denuncias se esconde un afán de protagonismo publicitario y recaudatorio.

Tales grupos no le explicarán a la gente las vicisitudes legales. Se limitan a vender humo y hacen pensar a la sociedad que este triste suceso de los 20.000 pollitos, abandonados en el aeropuerto de Barajas, sea una situación anómala o diferente de los miles y millones de animales que se transportan al día en el mundo y cuyo destino es el matadero.

Si la sociedad, con los animalistas a la cabeza, se indigna ante esta circunstancia es porque la muerte de 20.000 pollitos abandonados no beneficia a nadie. Si estos 20.000 pollitos hubieran llegado a la adultez y terminado en un matadero avícola, casi nadie, ni siquiera el animalista de turno que presume de ir a las manifestaciones antitaurinas se rasgaría las vestiduras. La mentalidad social es meramente utilitarista.

Partido Vegano - Pollos y gallinasSi esos 20.000 pollitos, abandonados en el aeropuerto de Barajas, hubiesen llegado vivos a la granja avícola que los había comprado y hubieran llegado a convertirse en adultos, habrían terminado en un matadero y no serían noticia. La sociedad convierte en noticia la muerte de animales cuando no conduce a un beneficio social.

¿Un final feliz para estos 20.000 pollitos?

De los más de 20.000 pollitos que la empresa avícola abandonó en el hangar del aeropuerto de Barajas, solamente unos 3.000 llegaron vivos a sociedades protectoras. De éstos, la gran mayoría hubieron muerto por las pésimas condiciones en que se hallaban; después de permanecer durante tantos días a la intemperie, sin comida ni agua. La crueldad de la industria alimenticia está regida por la misma mentalidad de quienes comen animales y participan en otras formas de explotación animal.

Este rescate de animales ha sido el más numeroso que se ha hecho en el estado español. Miles de vidas que se han intentado salvar por todos los medios. Vidas pequeñas pero no menos importantes. Estos bebés personifican la ternura, inocencia e indefensión de todas las especies animales frente al ser humano. Es incomprensible y totalmente despreciable que los hayan dejado abandonados a su suerte, para que murieran de una manera atroz. Pero… ¿han servido estos hechos para cambiar la realidad de los animales?

La muerte lamentable de estos 20.000 pollitos sólo habrá servido de algo si la sociedad comprende que toda esta situación está originada por el hecho de que los animales son legalmente mercancías. Carece de sentido que el movimiento animalista se indigne mientras es incapaz de entender el origen del problema, sigue hablando erróneamente de sufrimiento animal y cree que puede detenerlo a golpe de clic. El abandono y el maltrato animal son las consecuencias esperables y coherentes de un marco legal y social totalmente especista y antropocéntrico.

Partido Vegano - Pollitos secados con una toallaDe nada nos sirve querer, amar y cuidar a unos animales si, al mismo tiempo, participamos en la explotación de otros animales por ignorancia o indiferencia.

Una conclusión sobre los 20.000 pollitos abandonados en el aeropuerto de Barajas

Si de verdad nos importan los animales, debemos empezar por entender que ellos también merecen respeto porque poseen intereses inalienables. Toda forma de explotación animal —uso de los animales como recursos para nuestros fines— supone la vulneración sistemática de sus vidas, libertad e integridad. Reducir sus penurias al «sufrimiento» significa validar que su explotación continúe si se practica de «una mejor manera». No existe una manera correcta de criar y seleccionar animales, de inseminarlos, violarlos o castrarlos, encerrarlos, torturarlos, transformarlos en pieles, ni de hacerles cualquier cosa que no querríamos para nosotros mismos.

Los activistas quisiéramos invitar a todos los humanos a reflexionar sobre nuestra mentalidad con respecto a los animales con quienes compartimos planeta, sobre cómo los cosificamos y despreciamos sus vidas como fruto de nuestra mentalidad supremacista. La misma mentalidad que nos impide entender la manera correcta de defenderlos al dirigirnos hacia la raíz del problema.

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¡Derechos Animales ya! - La zoofilia, el bestialismo y la hipocresía social

La zoofilia, el bestialismo y la hipocresía social

¡Derechos Animales ya! - La zoofilia, el bestialismo y la hipocresía socialLa zoofilia y el bestialismo suponen formas de explotación animal que despiertan un odio visceral en una sociedad hipócrita. No basta con rechazar la violación de animales.

¿Qué es la zoofilia y el bestialismo?

Hay temas delicados que nuestra formación desea tratar y trasladar con profesionalidad por el bien y la defensa de los animales. En el artículo de hoy vamos a hablar sobre la zoofilia y por qué su práctica —el bestialismo— supone una vulneración de los Derechos Animales.

La zoofilia es una parafilia consistente en una atracción sexual hacia los animales. Como sucede en otras parafilias, tanto en aquéllas que involucran o no a otros sujetos, la zoofilia hace que el sujeto afectado desee mantener relaciones sexuales con animales y ejercer determinadas prácticas, las cuales reciben el nombre de bestialismo.

Este conjunto de acciones son injustas porque, como sucede en el caso de la pederastia, los animales carecen del nivel de conciencia necesario con que dar su consentimiento libre e informado para mantener una relación sexual con un humano. En un nivel psicológico y ético, los animales son como bebés humanos o niños pequeños. Todos ellos son amorales (no diferencian entre el bien y el mal) y pacientes morales (merecen respeto y no pueden ser juzgados moralmente).

Partido Vegano - Leona - Violación en animalesLos leones violan a las leonas. Lo que hagan los animales es moralmente irrelevante porque ellos no son responsables de sus actos, nosotros sí.

Diferencia entre atracción sexual y violación

La atracción sexual se define como la atracción de un sujeto a practicar sexo con otro. El deseo sexual, de cualquier tipo, jamás justifica cometer acciones que perjudiquen a terceros. Los animales poseen sus propios intereses inalienables —vida, libertad e integridad— que son tan importantes para ellos como para nosotros los nuestros.

Podemos comprender que nadie decide experimentar una atracción sexual hacia los animales como tampoco elige tener una atracción hacia los hombres o las mujeres, entre otros. El deseo o el pensamiento no son punibles ética ni judicialmente. Sin embargo, las acciones exceden el plano del deseo sexual y sí son condenables. Quien presente una parafilia es plenamente responsable de sus actos y debiera ser condenado cuando incurra en acciones injustas contra otros sujetos.

Por su parte, una violación se define como la vulneración de la integridad física de un sujeto con un fin relacionado con el sexo. En la naturaleza hay animales que violan a otros animales. Por ejemplo, los leones violan a las hembras de su especie. No obstante, esto no significa ni justifica que esté bien que los humanos violemos a otros humanos ni que violemos animales. Apelar a este argumento incurre en la falacia naturalista.

Si entendemos que una violación entre seres humanos es algo injusto y aberrante, debemos comprender que violar a un animal no es éticamente distinto a hacerlo con alguien de nuestra especie. Violar animales vulnera, igualmente, su derecho a la integridad física. Si entendemos que los niños están desprotegidos frente a un adulto pederasta, debemos comprender que todos los animales están desprotegidos ante los seres humanos.

Existen violaciones practicadas por humanos en animales de carácter no sexual. Por ejemplo, los veterinarios y zootecnistas practican la violación de animales cuando inseminan artificialmente a hembras y extraen por la fuerza el semen de machos sementales.

Partido Vegano - Caballo atado a un remolque - Sociedad especista e hipócrita - Bestialismo con caballosLos animales son esclavos del ser humano. Al quedar supeditados a nuestros deseos y preferencias, distintos miembros de nuestra sociedad pueden optar por practicar el bestialismo y usarlos de formas menos comunes. No existe ninguna diferencia ética entre explotar a este caballo como montura o hacerlo como instrumento sexual. Ni tampoco hay nada correcto en utilizar a esos dos perros como «animales de compañía» o para algo más.

Los animales están desprotegidos ante las prácticas zoofílicas

Las prácticas zoofílicas no se persiguen activamente, e incluso están aceptadas en determinadas culturas humanas. De hecho, no resulta difícil encontrar material zoofílico en internet y guías completas que explican cómo penetrar sexualmente a distintos animales, desde perros y caballos hasta delfines. Hay grupos bienestaristas —llamados sensocentristas— que practican y promueven la zoofilia con argumentos hedonistas, es decir, arguyendo que una violación en animales pasa a estar bien porque les da placer. Por razones obvias, tales grupos callan sus pensamientos en lo tocante a la pederastia y otras acciones abusivas en humanos. Estos individuos utilitaristas defienden cualquier acción que les otorgue algún beneficio.

A este fenómeno se le suma que la vulnerabilidad de los animales y la universalidad de la explotación animal permite disponer de ellos con facilidad y faculta a sus agresores a hacerles cualquier cosa sin necesidad de excesiva discreción; pues tales víctimas no pueden denunciar a su agresor ni tampoco defenderse casi de ninguna forma. Y si lo hacen, se las sacrifica (asesina).

Los animales, lógicamente, están desprotegidos frente a un individuo zoofílico por la misma razón por la cual están desprotegidos ante un ganadero, un cazador o un torero, entre otros ejemplos. Todos los sujetos no humanos del planeta están catalogados como propiedades y objetos al servicio de la humanidad. Se los explota de millones de maneras con consecuencias iguales o peores a las de una violación. Por tanto, carece de sentido sorprenderse cuando se relatan casos de bestialismo en periódicos y noticias.

Partido Vegano - Koala con una críaLa sociedad muestra preocupación por la extinción de especies al mismo tiempo que participa en la crianza y exterminio sistemático de millones de animales para explotarlos de distintas formas.

La hipocresía social respecto a la aberración de violar animales

Se da la paradoja de que la sociedad condena estos actos al mismo tiempo que participa y financia otras actos aberrantes, tales como el descorne de bóvidos, el despique de gallináceas, marcar a fuego o por hidrógeno líquido, y asesinar animales en mataderos de infinitas formas. No tiene sentido insultar y condenar a individuos zoofílicos ni llamarlos «maltratadores» mientras la sociedad no duda en causar los mismos o peores daños en estos mismos animales.

La dura realidad está en que la sociedad sólo rechaza aquellos daños que no le benefician. Y de esto se valen las grandes organizaciones animalistas y sus partidos asociados para hacer caja. Como sucede con la tauromaquia, la zoofilia está mal vista en sociedad por un carácter estético más que ético. Si un ser humano decide matar a un toro en su finca, casi nadie se sorprende; si decide torearlo en la dehesa hasta matarlo, sí recibe condena social.

Del mismo modo, si un ser humano decide degollar a un cerdo en su granja, casi nadie se rasga las vestiduras. En cambio, que alguien violara a un cerdo sí abriría las portadas de los periódicos. Y lo mismo si hablásemos de vacas, ovejas o de cualquier animal más o menos accesible para tales propósitos. Esta hipocresía social, fruto del especismo y del antropocentrismo, es el responsable de que todos los animales estén condenados desde el mismo momento de su nacimiento.

Partido Vegano - Dos vacas en un cuadroLa sociedad se sorprende que exista la zoofilia y el bestialismo porque mantiene una visión idealizada de la explotación animal y del estatus legal de los animales en el mundo.

Conclusión

Los activistas veganos defendemos la abolición de toda forma de explotación animal. No condenamos las prácticas zoofílicas porque sean una forma de «maltrato animal». Este término no significa absolutamente nada en Ética porque cualquiera puede estar en contra de aquellos daños que no le brindan un beneficio a sí mismo. Nuestra formación rechaza el bestialismo y toda explotación animal en reconocimiento de que los animales merecen respeto y de que no debemos afectar sus vidas de ninguna manera. Ellos no son objetos sexuales como tampoco comida ni ningún recurso a nuestra disposición.

Hay que tener especial precaución con aquéllos que afirman ser veganos o animalistas mientras defiende la violación de animales y otras acciones aberrantes que violan sus derechos fundamentales.

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