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¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humana

¿Sobrepoblación humana o plaga humana?

¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humanaLa población humana ha alcanzado cotas insostenibles para el planeta. Debemos afrontar el problema de la sobrepoblación humana o plaga humana tanto por nuestro futuro como por el de otros animales.

Introducción

La sociedad del siglo XXI sigue manteniendo muchas conductas y aspiraciones que, lejos de lo racional, proceden de instintos y sentimientos básicos y compartidos con otros animales. En este artículo, deseo argumentar que existe una sobrepoblación humana, por qué es objetivo afirmar que hemos alcanzado el nivel de convertirnos en una plaga humana en el planeta y cómo podemos o debemos enfrentar el problema de la población humana fuera de los asuntos convencionales.

El ser humano, desde los albores de la civilización, ha establecido con los demás animales una relación depredadora y parasitista. En otros artículos he tratado los aspectos de la discriminación moral, así como algunos desencadenante biológicos referidos a nuestra actitud hacia los animales y el conjunto de símbolos y recreaciones de poder con que hemos establecido argumentos falaces y mecanismos de defensa social —o statu quo— basados en la utilidad.

Han sido muy pocos los pensadores en la historia que han cuestionado las acciones humanas para con los animales. Ha sido relativamente reciente cuando se ha empezado a abolir algunos de los mayores crímenes causados por la humanidad a otros humanos. Y hoy, cientos de miles de años después de nuestro surgimiento como especie en la Tierra, es la primera vez que existe un colectivo creciente para la defensa de los animales y sus derechos.

Sin embargo, la promoción del veganismo y la lucha por los Derechos Animales queda empañada o subsumida ante el crecimiento incesante y exponencial de la población humana, la cual ha generado una sobrepoblación humana o plaga humana. Esto hecho nos invita a desarrollar una visión bastante pesimista de un futuro próximo.

¡Derechos Animales ya! - Ectoparásitos de las vacasEl ser humano cataloga como plaga a cualquier animal que perjudica a nuestros intereses. En esta fotografía, por ejemplo, se hablaría de que esta vaca sufre una plaga de moscas porque las moscas perjudican el valor de esa vaca —objeto, propiedad o esclava—, es decir, porque perjudican nuestros intereses derivados de la esclavitud animal.

¿Los humanos somos una plaga?

Para nuestra sociedad especista y antropocéntrica, plaga sólo pueden serlo los animales, las plantas, los hongos, las bacterias y otros organismos; no nosotros. Durante mi carrera en biología tuve profesores de ecología que negaban sistemáticamente que los humanos fuéramos plagas o que pudiéramos serlo.

Aunque suene llamativo, he oído en bocas de científicos que la población humana —por ser humana— siempre será una población «natural» porque «somos responsables de nuestras decisiones», como si los demás animales se reprodujeran siguiendo únicamente un intrincado reloj biológico —o fuesen simplen máquinas autorreplicantes— y como si la moralidad de una acción variara según la naturaleza de su origen.

Resulta especialmente chocante que un investigador dedicado a los efectos de la contaminación, la deforestación y el cambio climático niegue, en cambio, que tales efectos estén relacionados con la sobrepoblación humana. A la vista queda que el antropocentrismo es un prejucio capaz de anular cualquier atisbo de autocrítica y racionalidad en lo tocante a la población humana.

Podemos afirmar que ya existe una sobrepoblación humana porque nuestra magnitud poblacional, unida a nuestros hábitos de vida, consume e impacta sobre la biosfera mucho más de cuanto ésta puede resistir (concepto de «resiliencia ecológica»).

Hay quienes aducen que no es correcto hablar de sobrepoblación humana porque nuestro impacto va mediado pricipalmente por nuestros hábitos de consumo. No obstante, considero que este enfoque es falaz porque se vuelve imposible desligar la huella ecológica de un ser vivo a sus propias acciones, ya sean o no estrictamente necesarias para su supervivencia.

Si entendemos que, en un sentido social, el significado de «plaga» alude a cualquier conjunto de organismos cuya población perjudica a nuestros intereses, se vuelve lógico aceptar que, si la población humana perjudica a otros sujetos —los animales— por nuestra población desmesurada, entonces es justo afirmar que existe una plaga humana respecto al resto de los animales.

Ocurre, no obstante, que el ser humano evita usar los mismos términos despectivos para nosotros que los usados para otros animales. Ésta es la razón, y no otra, de por qué se ha popularizado el concepto de «sobrepoblación humana» y no el de «plaga humana».

¡Derechos Animales ya! - Esquema de crecimiento de la población humanaLos humanos, en conjunto, nos hemos convertido en una plaga para los animales con quienes compartimos el planeta. Considerar esto no significa ni aboga la misantropía ni conlleva afirmar que haya razas o culturas humanas mejores, peores, superiores o inferiores.

Hablar de plaga humana no implica ni justifica la misantropía

Un camino fácil para el lector medio sería aducir que hablar de «plaga humana» evidencia algún tipo de trastorno mental o un fuerte componente misántropo en quien redacta estas líneas. Aunque no queda en mi mano que cada quien interprete mis textos con la finalidad deseada, no puedo sino recordar que este término responde a una mera analogía del uso social que hace la humanidad cuando tacha a determinados animales, sus poblaciones y especies como «plaga» —o incluso de «especies invasoras»— en un sentido absoluto del término.

Soy de la opinión de que el progreso social y ético depende de la confrontación de ideas. Y de que dicha confrontación de ideas se ve favorecida por la reflexión que suscita el uso de nuevos términos o giros idiomáticos para expresar un planteamiento no considerado — o no de esa forma— o sobre el cual recaen prejuicios previos. He aquí mi advertencia in media res.

¡Derechos Animales ya! - Agricultura y pesticidasLa agricultura intensiva para alimentar al ganado esclavizado es una de las mayores causas de deforestación. La deforestación, a su vez, favorece el cambio climático y otras consecuencias sobre el clima. La sobrepoblación humana y nuestra mentalidad hacia los animales perjudican nuestra propia supervivencia y destruye absolutamente la de ellos.

El enfoque antropocéntrico de la sobrepoblación humana o plaga humana

Cuando uno plantea siquiera el hecho objetivo de que ya hay y habrá más humanos que la capacidad del planeta para regenerar aquellos recursos que necesitamos, la sociedad sólo suele caer inmediatamente en los argumentos antropocéntricos de corte ecologista.

Dado que los humanos nos consideramos seres especiales, superiores y cuya obligación ética se limita a nuestros semejantes, no cabe extrañarse de que la sobrepoblación humana sólo se plantee como un problema para la supervivencia de las futuras generaciones. A menudo, se esgrime el aforismo de que debemos dejar «un planeta mejor para las generaciones futuras» en lugar de comprender que debemos dejar «mejores generaciones futuras para el planeta».

El planeta, como tal, no es un sujeto ni posee derechos porque no cuenta con intereses. La Tierra es un espacio físico finito compuesto por la suma de innumerables compuestos moleculares que forman estructuras inertes o vivas. Cuando un ecólogo habla de «planeta» se refiere a la biosfera. Y cuando un activista vegano —como un servidor— habla de «planeta» se refiere al conjunto de sujetos no humanos, es decir, a los animales.

Cuando se dice que la sobrepoblación humana supone «un problema para el planeta» se incurre en un reduccionismo antropocéntrico en que «planeta» pasa a significar el conjunto de recursos que nuestra especie requiere para sobrevivir. El enfoque ecologista no adquiere, pues, un sentido ético ni filosófico, sino meramente antropocéntrico. A menos que entendamos dicha postura como una filosofía antropocéntrica.

¡Derechos Animales ya! - Niños pobres en la IndiaLa pobreza es, a veces, resultado de una baja planificación familiar unida a costumbres y hábitos heredados. Se da la paradoja de que el ser humano decide controlar la reproducción de los animales con el argumento de evitar las plagas o los abandonos mientras no tiene ningún tipo de conciencia sobre nuestra propia reproducción y cómo hay niños que terminan viviendo entre la basura.

La hipocresía social respecto a la sobrepoblación humana

Como he señalado en otros ensayos, el ser humano no duda en exterminar a otros animales al considerarlos plaga mientras, al mismo tiempo, el ser humano niega su propia condición y no hay ningún otro ser en la Tierra que cause o pueda causar potencialmente más daño a sus semejantes y al resto.

La sociedad presenta una serie de ideas erróneas respecto a su reproducción y la del resto de los animales:

  1. La sociedad humana piensa que nuestra reproducción —tener hijos— está motivada por factores diferentes al de los animales. Los humanos nos reproducimos porque se trata de un instinto natural para la supervivencia de la especie. Es, a posteriori, cuando la sociedad y los científicos buscan un supuesto origen surgido de un elevado razonamiento con que distinguirse de la «reproducción vulgar» de otros animales. En humanos, el cuidado parental implica sacrificios sociales y legales, medidos en energía y tiempo, que no pueden justificarse apelando a la necesidad del individuo o un beneficio potencial. La «apetencia» por tener hijos está condicionada por un factor biológico y cultural.
  2. La sociedad humana piensa que su reproducción está legitimada en sí misma. Otros animales presentan mecanismos fisiológicos o conductuales para controlar su reproducción. En cambio, el ser humano se reproduce con una planificación que, en muchos casos, llega ser inferior a la de otros animales. Resulta llamativo que la sobrepoblación humana esté más presente en aquellas regiones del mundo con menor índice de alfabetización o grado de desarrollo teconlógico, lo cual viene a confirmar que la reproducción no proviene en su mayor parte de una educación o reflexión previa, justo como sucede en los animales.
  3. La sociedad humana piensa que tiene legitimidad, en cualquier caso, para condicionar o impedir la reproducción de otros animales. Como consecuencia del antropocentrismo ya aludido, el ser humano busca reproducirse sin planificación ni estima de las consecuencias mientras ejercer acciones sistemáticas para la mutilación de órganos genitales de perros, gatos y otros animales con el argumento de que es por su bien o para evitar el abandono de animales. Ambos argumentos proceden de una mentalidad —el bienestarismo— que no percibe a los animales como sujetos que merecen el mismo respeto que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humanaUn crecimiento perpetuo es insostenible y físicamente imposible en un medio finito. Que haya regiones del mundo con una densidad humana tan alta ya es un signo evidente de que nos hemos convertido en una plaga humana y de que algo estamos haciendo mal.

¿Por qué debemos reducir nuestra población?

Aparte de la evidencia científica en lo tocante a la superivencia de la humanidad, la sobrepoblación humana —o plaga humana— supone un grave problema para los animales con quienes compartimos el planeta. Si entendemos que los animales no son máquinas autorreplicantes —o «activos autorreplicantes— en un sentido económico— porque sienten, padecen y poseen conciencia, entonces debemos no sólo cuestionar nuestras acciones para con otros humanos, sino también en cómo afectan o perjudican a los animales.

El ecologismo especista se acuerda de la extinción de especies y apela a la conservación de animales —como si fueran obras de arte en un museo— porque la desaparición de dichos animales, siempre sujeta a la plaga humana y sus actividades, supondría una merma para las actividades humanas, tanto aquéllas vinculadas a nuestras necesidades básicas (p. ej. comida) como aquéllas relacionadas con necesidades derivadas (p. ej. dinero).

A los animales no les basta con existir o estar cuidados en zoológicos, acuarios, delfinarios u otros centros de explotación animal. Ellos poseen intereses inalienables que los llevan a desear ser libres y a vivir sin la violencia, manipulación, coacción o intervención humana.

Por ende, cualquier enfoque que se limite a proponer la crianza en cautividad de animales para su preservación presente y futura no sólo está obviando el problema de la sobrepoblación humana y de la destrucción de hábitats naturales; sino basándose en el statu quo que detona la situación global que vivimos, es decir, el prejucio de que sólo los seres humanos importamos y de que nuestros deseos bien merecerían la ruina y destrucción de la Tierra y de cualquier planeta que busquemos colonizar.

No sé si los seres humanos llegaremos a habitar otros planetas. Probablemente sí en un futuro más o menos lejano. Sin embargo, si no nuestra mentalidad para con los animales no varía, siempre seremos un virus o una plaga en perpetua autopropagación.

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¡Derechos Animales ya! - Logo de PACMA tachado

PACMA no defiende los Derechos Animales

¡Derechos Animales ya! - Logo de PACMA tachadoPACMA no defiende los Derechos Animales. Tal como marcan sus siglas, este partido animalista sólo está en contra del maltrato animal (y sólo hacia algunos animales según la circunstancia).

No, PACMA no defiende los Derechos Animales

En el movimiento animalista español se da por sentado que, si alguien es animalista, debe votar a PACMA porque, supuestamente, es el único partido que defiende a los animales. En este artículo quisiera explicar que PACMA no defiende los Derechos Animales y señalar las razones de por qué resulta erróneo afirmar que el enfoque PACMA sea coherente o correcto para las víctimas no humanas.

El hecho de que PACMA sea el único partido con la palabra «animalista» causa que un alto número de veganos y no-veganos crean, automáticamente, que dicha formación defiende a los animales. En absoluto.

Con la llegada de Podemos hace algunos años, hubo otros animalistas que repitieron este argumento en favor de la formación morada. Sin embargo, ni PACMA, ni Podemos, ni ningún partido de España adopta una postura que sea compatible con los Derechos Animales. Así ocurre, porque todos los partidos de España, sin excepción, adoptan la ideología del proteccionismo y el bienestarismo (o ambas a la par). En otros artículos aparecen pormenorizados las características de ambas ideologías.

La sociedad general desconoce hasta lo más básico de Derecho, Filosofía y Ética. La mayoría de la gente desconoce cómo funcionan las leyes y cómo cambiarlas. Esto conlleva que sea fácil manipular manipular a la masa y venderles la moto con mensajes vacíos y populistas que parten desde el antropocentrismo, el especismo y sentimientos endogrupales.

Campaña de PACMA - Último lobo de ArabaEn esta campaña, PACMA se centra en el lobo de Araba como víctima de los intereses ganaderos mientras olvida a los millones de animales que mueren en manos de esos mismos ganaderos. Así ocurre porque consideran más importantes a unos animales frente a otros según su cuantía poblacional. Este sesgo procede del ecologismo especista.

PACMA es especista

  • PACMA adopta diferentes posturas y medidas según el animal (víctima) de la cual se trate. Parte desde las mismas categorías establecidas arbitrariamente por el Estado: «de compañía», «de producción», «de trabajo» o «de experimentación». Por ejemplo, en su programa electoral contempla medidas diferenciadas hasta el punto de rechazar el sacrificio cero para «animales de compañía» (perros y gatos en un sentido amplio) mientras promueve un sacrificio rápido y menos doloroso para los «animales de prodcción». Al mismo tiempo, contempla la «importancia» de la esterilización para luchar contra el abandono de animales mientras, dos párrafos adelante, habla sobre el sufrimiento de la esterilización forzada en el ganado. Un partido animalista que defendiera a los animales promovería las mismas medidas justas para todos ellos con independencia de cómo el Estado las catalogue o de si se explotan en un circo o en una granja.
  • PACMA promueve y justifica la explotación animal cuando beneficia al ser humano (terapias con animales) o por razones ecologistas (gestión de «especies invasoras») según la especie animal de la que se trate. Su rechazo circunstancial hacia determinadas prácticas (por ejemplo, hacia la caza) no radica en que sean injustas para los animales; sino en que generan un sufrimiento no aceptado socialmente o que inspiran malos valores a la sociedad (proteccionismo kantiano). En algunos casos, PACMA incluso acepta prácticas crueles cuando se engloba en la cultura de una región española y se limitan a señalar que se evite en lo posible el sufrimiento animal. Como ejemplo de este caso tenemos la Rapa das Bestas, en Galicia.

Campaña de PACMA - Ilegalización del sacrificio halalEn esta campapa, PACMA exige la ilegalización del rito halal. En otras palabras: PACMA se opone al hecho de degollar corderos y otros animales por motivos religiosos al mismo tiempo que valida prácticas similares si se produce entre las cuatro paredes de un matadero. Aquí acontece un sesgo de tipo xenófobo; pues cataloga como más crueles las prácticas que ejercen otras culturas humanas.

PACMA es bienestarista

PACMA parte desde la premisa injusta y antropocéntrica de que el ser humano tenga legitimidad para explotar —usar como recurso— a los animales y beneficiarse de ellos mientras no cause «demasiado sufrimiento». PACMA justifica la experimentación animal y otras formas de explotación crueles siempre que exista un beneficio social o la percepción social de dicho beneficio.

PACMA no cuestiona la existencia del especismo ni del antropocentrismo. Es decir, no explica que explotamos a los animales porque nos creemos superiores ellos y que de ello deriva la violencia hacia los animales. PACMA no defiende que los animales deban tener derechos legales reconocidos como los humanos; sino solamente asume que los humanos debemos darles un «buen trato» en la medida en que nos beneficiamos a su costa. Sus propuestas se resumen en regulaciones sobre la propiedad animal, en el marco de la legalidad vigente, para definir cuán grado de explotación, sufrimiento, encierro sea legalmente admisible.

Este planteamiento, denominado «bienestarismo», es opuesto a los Derechos Animales. Los Derechos Animales se basan en la idea básica de que los animales no debieran ser esclavos o propiedades del ser humano porque ellos poseen sus propios intereses inalienables (vida, libertad e integridad). En cambio, PACMA no reconoce que los animales merezcan derecho a vivir o a ser libres, sino a «no sufrir» mientras los humanos svulneran sus vidas, libertad e integridad.

A raíz de ello, por ejemplo, PACMA rechaza la tauromaquia por el sufrimiento que causa en los toros y sólo condenan la violencia en ciertos festejos, la caza o agresiones a animales por parte de ganaderos y otros explotadores. Sus condenas siempre se enfocan en sucesos crueles y excesivos que se podían haber evitado, como en casos reales de granjeros que han matado o mutilado animales por diversión. PACMA no cuestionan la innecesidad de comer animales o de participar en otras formas de explotación animal; sólo condenan aquel sufrimiento animal que no se dirige hacia un beneficio social.

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¡Derechos Animales ya! - Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos por los Derechos Animales

Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos

¡Derechos Animales ya! - Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos por los Derechos AnimalesLos activistas veganos deberíamos permanecer unidos. Los animales necesitan la unión, la fuerza y colaboración de todos los veganos para que su realidad salga a la luz y la sociedad pueda comprender por qué merecen respeto por sus intereses inalienables.

La importancia de que los activistas veganos permanezcamos unidos

Al poco de comenzar como activista vegano, entendí que resultaba primordial que los defensores de los Derechos Animales permaneciéramos unidos. En este artículo quisiera lanzar una reflexión sobre la importancia de que tratemos de conocernos, charlar, ejercer actividades y distintas acciones en común para facilitar el traslado y la comprensión del veganismo y de los Derechos Animales a la sociedad.

Cuando digo que los activistas veganos deberíamos permanecer unidos no deseo incurrir en la típica falacia unionista de «todos estamos en el mismo barco». Es evidente que el movimiento animalista, en su mayoría, no defiende los Derechos Animales. Cada activista vegano puede tener unas convicciones personales ligeramente diferentes, pero si nuestros convicciones éticas son iguales respecto al cese de la explotación y esclavitud animal, deberíamos realizar un esfuerzo por colaborar.

La unión permite sumar la fuerza que tiene cada vegano por separado para hacer algo más grande, algo que marque un antes y un después en la historia del veganismo. El activismo individual es muy importante porque podemos realizarlo sin depender de nadie. Sin embargo, si queremos que el veganismo sea un principio moral aceptado y asumido por la sociedad, aunar fuerzas como colectivo creará un movimiento unido y consistente que resonará aún con más fuerza en ésta.

Hasta la fecha, creo que una de las limitaciones de nuestro movimiento ha sido el silenciamiento, la marginalidad impuesta y la acción individual de cada activista por separado. Si queremos cambiar la realidad que padecen las víctimas no humanas y trasladarle a la sociedad las razones de por qué merecen respeto, debemos unirnos y colaborar en esta causa común.

Cada quien puede desempeñar funciones vitales en situaciones en las que una determinada profesión o conocimiento en una materia se vuelve de extrema importancia. Cada uno posee habilidades únicas que pueden marcar la diferencia en el movimiento abolicionista.

Así pues, si eres vegano o vegana y deseas lo mismo que nosotros —el fin de la esclavitud animal en todas sus formas—, no dudes en contactar conmigo para lo que quieras y busca a otros activistas con quienes compartir ideas, acciones y experiencias. Estamos seguros de que así caminaremos mejor y más lejos. Todos los activistas veganos tenemos algo que aportar.

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¡Derechos Animales ya! - Estas tres lindas vaquitas felices son mercancías

Estas tres lindas vaquitas felices son mercancías

¡Derechos Animales ya! - Estas tres lindas vaquitas felices son mercancíasLas vacas que se muestran en esta fotografía no son tres lindas vaquitas felices; son esclavas con una vida llena de experiencias traumáticas que nos horripilarían si pudieran hablar nuestro idioma. Hay que derruir los mitos bienestaristas.

¿Tres lindas vaquitas felices?

¿Qué ves en esta fotografía? Imágenes como la presente —y más decorosas— aparecen a menudo en anuncios publictarios sobre leche ecológica y el bienestar animal del que, supuestamente, disfrutan en alguna gran empresa ganadera conocida.

Un bienestarista vería tres lindas vaquitas felices y bien tratadas en una granja ecológica con el sello de calidad AENOR, y pasaría a comentar «Qué buenas las leyes de protección integral para los animales de granja. Estoy feliz de donar a MMM y de votar al KKK, que defiende tanto a los animalitos».

Nosotros, abolicionistas, vemos tres vacas cuyas orejas están encrotaladas como marca de que son esclavas domésticas —mercancías— del ser humano. Como ocurre en otros animales, estas vacas son coaccionadas, inseminadas forzosamente, separadas de sus crías y terminarán en el matadero cuando su esclavista lo considere oportuno.

¡Derechos Animales ya! - Vaca lechera tras una verja de espinoEl especismo ha creado un imaginario social en torno a la explotación animal. A menudo se presentan a los animales como libres o felices mientras sus vidas están encerradas entre verjas de espino y toda clase de padecimientos físicos y psicológicos.

Una mentira repetida hasta la saciedad

Las leyes existentes para la «protección integral para animales de granja» nos recuerdan a aquellas«leyes de protección negra» que había en los estados sureños de EE.UU para regular el trato y la compra-venta de esclavos negros. Y la felicidad que tienen muchos por donar a una organización animalista no se diferencia de cuando los blancos echaban algunas monedas en el cepillo de la parroquia. Cualquier cosa vale para tranquilizar la conciencia de uno mismo.

Los activistas veganos no debemos andarnos con remilgos en lo que se refiere a defender a los animales a cualquier precio. Nosotros no nos conformamos con pedir un mejor trato para esas vaquitas esclavizadas; sino que reivindicamos justicia para todos los animales. Si revisas nuestros artículos, verás que nos adentramos en cuestiones éticas fundamentales de los Derechos Animales que debieran ser la base compartida de cualquier partido político de España y del mundo.

Al igual que hoy no sería necesario, al menos en Occidente, un partido antiesclavista, ojalá en un futuro no muy lejano vuelva innecesaria la existencia de un partido vegano y sólo permanezca en la historia de la era de los horrores del ser humano.

Cuando alguien señala que ha visto tres lindas vaquitas felices en una granja de su pueblo o en un anuncio comercial, este hecho nos motiva a actuar y dar la cara por los animales.

Los activistas veganos estamos comprometidos con demostrar la verdad, con mayúsculas, que viven las víctimas no humanas para derruir mitos bienestaristas y acabar con toda forma de explotación y esclavitud animal. Si alguien quiere mentiras reconfortantes, que encienda el televisor.

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Partido Vegano - Un perro merece el mismo respeto que una vaca - Crianza y asesinato de perros con fines alimenticios en China tras la pandemia del coronavirus

El festival de Yulin y la doble moral animalista

Partido Vegano - Un perro merece el mismo respeto que una vaca - Festival de Yulin - Matanza de perros en China - Doble moral animalistaCada año acontece en China el festival de Yulin, una fiesta popular caracterizada por el asesinato en masa de perros para usarlos como manjares gastronómicos. Desde el Partido Vegano deseamos condenar este festejo, reivindicar derechos legales para todos los animales y denunciar la doble moral animalista. Carece de lógica que alguien se indigne por la matanza de perros al mismo tiempo que participa en el asesinato de otros animales.

El festival de Yulin genera una doble moral animalista

Cada año acontece en China el festival de Yulin. En este artículo me gustaría comentar por qué la mayor parte de los enfoques animalistas sobre esta cuestión incurren en graves defectos éticos.

Los perros y otros animales sienten, padecen y merecen respeto por sí mismos. Lo que ocurre en China todos los años con esta fiesta es horrible. Sin embargo, no menos horrible resulta que el asesinato sistemático que se produce cada día en los mataderos de todo el mundo.

Señalar y vilipendiar una fiesta extranjera por ser extranjera y condenar el asesinato de perros por ser perros incurre tanto en xenofobia como en especismo. Los animales carecen de derechos legales reconocidos porque la sociedad humana es especista y ser considera superior a todos ellos. De la misma manera, nuestra sociedad discrimina entre animales y dicha discriminación, fruto de nuestro antropocentrismo, impide que todos ellos puedan recibir una protección legal.

Si entendemos que todos los animales merecen respeto, carece de sentido que maldigamos a los chinos por aquello que nuestros familiares, amigos o incluso nosotros mismos hemos hecho o hacemos con otros miles de animales y en miles de formas.

Se incurre en una grave doble moral animalista cuando se juzgan las acciones cometidas sobre perros o gatos por encima de la importancia que se les darían a estas mismas acciones se cometieran para darles muerte a animales destinado a consumo. El festival de Yulin ni siquiera sería noticia si se cometiera contra animales por los que la sociedad occidental siente menos apego o cercanía.

Esta realidad no recuerda una vez más que el término «maltrato animal» es inconsistente, tanto porque el trato es la consecuencia de nuestra mentalidad supremacista —no el origen— y porque, en la práctica, significa rechazar únicamente aquellos daños que nos benefician o que no nos afectan anímicamente.

Las grandes organizaciones animalistas y otras instituciones se valen del festival de Yulin para hacer caja mediante la xenofobia, el bienestarismo y la hipocresía especista. Si de verdad te importan los animales, sé coherente. No basta con acordarse de los perros durante el festival de Yulin, debemos acordarnos de todos los animales durante todo el año. Los activistas veganos promovemos el activismo educativo para transformar la sociedad.

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