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¡Derechos Animales ya! - Empoderamiento humano y empoderamiento animal

La corrección política y el empoderamiento animal

¡Derechos Animales ya! - Empoderamiento humano y empoderamiento animalLa corrección política no sirve para reconocer el respeto que merecen los seres humanos y contribuye a perpetuar la explotación de los animales. El empoderamiento animal es tan justo y necesario como el empoderamiento humano.

Introducción

La corrección política está muy extendida en nuestros días en multitud de ámbitos, desde sociales hasta artísticos. Ésta podría definirse como la actitud de moderación, censura y autocensura respecto a la expresión de alguien en sus opiniones en lo tocante a temas que generan debate, suscitan indignación o están vinculados a ciertas creencias religiosas o rasgos endogrupales de determinados colectivos humanos.

Para mí, un misterio casi inexplicable subyace en cómo aparece y prolifera la corrección política. Como ocurre con los eufemismos, su manifestación simple, la corrección política parece encontrar su origen y recovecos en la mediocridad humana, la incapacidad para una confrontación y diálogos racionales, la falta de habilidad para debatir y de exponer ideas con respeto y razonamiento. Y, por supuesto, está causada en gran medida por el avance imparable del posmodernismo y su dogma de que todas las acciones o creencias son respetables si pertenecen a la supuesta cultura de un grupo social.

En esta entrada, voy a lanzar una reflexión para relacionar la actitud hipócrita y disonante del ser humano cuando practica la corrección política mientras no duda en participar y en exponer manifiestamente el prejuicio moral del especismo y sus terribles acciones contra los animales.

Si algunos colectivos humanos están seguros de su necesidad y derecho de ser empoderados, yo argumentaré aquí que debemos hablar primero de empoderamiento animal antes que de muchas otras cuestiones banales.

¡Derechos Animales ya! - Niño negro tira de un carromatoNuestra sociedad se desgarra las vestiduras por situaciones injustas mientras participa, directa o indirectamente, en situaciones de injusticia contra otros humanos y animales.

La corrección política como reconstrucción de una neorrealidad antropocéntrica

Hoy, parece normal encontrarnos una serie o película supuestamente basada en la Antigüedad, en la Edad Media, en el Renacimiento o en la Revolución Industrial —en localizaciones y épocas históricas— en donde aparece gente negra y mujeres en puestos y funciones sociales que tenían claramente vetados en sus respectivos momentos y lugares.

Hubo mujeres guerreras, sacerdotisas, profetas, monarcas y mucho más, claro. También hubo pequeñas poblaciones de gente negra en Europa, generalmente traídos como esclavos, desde la Edad Media hasta bien entrados en la Revolución Industrial. A título personal, he estudiado cómo fue la esclavitud de negros, canarios e indios en las Américas y en la Península Ibérica en el siglo XVI a manos de los españoles, que no se diga.

Sin embargo, la existencia de un entorno real y de gente reales no conducen a relaciones sociales reales. Con esto me vengo a referir que, ante nuestro grave desacuerdo con las acciones del pasado, nuestra sociedad del siglo XXI, obsesionada con la corrección política, busca reconstruir la historia y plasmar cómo le gustaría que hubiera sido en lugar de cómo fue realmente.

¿Cuáles son esos motivos?: ¿Para honrar a las víctimas? ¿Para no hacernos sentir tan mal al saber que toda nuestras civilizaciones, presentes y pasadas, han existido y evolucionado a costa de aprovecharse y de esclavizar a los débiles? Somos una especie ancestralmente esclavista que encontró en la esclavitud su vía para prosperar.

¡Derechos Animales ya! - Explotación de burros por gente negraUn colectivo oprimido, marginado, discriminado y esclavizado puede ser también opresor, marginador, discriminar y esclavizador de otros sujetos. A menudo se vierte una visión romántica de la esclavitud animal ejercida por colectivos oprimidos. Ni la gente negra existe para servir a la gente blanca ni los animales para servir a los seres humanos.

Humanos empoderados y animales esclavizados

Cada día podemos ver noticias, películas, series, novelas y un largo etcétera de obras artísticas que, mientras cuidan su lenguaje y descripción de los hechos para promover valores de igualdad, justicia y no ofender a nadie, estos mismos contenidos dan por sentado, válido y adecuado la transmisión de ideas, juicios y valores en donde el ser humano afirma y reafirma su superioridad frente a los animales, los cosifica, los explota y los asesina sin pudor, mérito ni necesidad.

A diario, nos encontramos con películas, series y libros muy modernos con mujeres negras y valientes que no dudan en montar a caballo, ser ganaderas y cazar animales con sus propias manos; en un intento de reafirmar sus habilidades y su igualdad cometiendo las mismas acciones y crímenes tradicionalmente reservados al varón.

Nunca antes en la historia ha habido tantísimos justicieros e individuos supuestamente defensores de la justicia. Sin embargo, cuando a estas mismas personas se les habla sobre que los animales también merecen respeto, adoptan exactamente la misma actitud, postura y dialéctica de aquéllos a quienes se oponen. ¡Qué irónico!

Y esta dialéctica de la hipocresía no acontece únicamente en el terreno de las artes o de la opinión. Con frecuencia, la corrección política institucional ejerce la más estricta censura cuando el movimiento vegano cuestiona el especismo y señala analogías evidentes con otras formas de esclavitud humana.

Incluso el Tribunal de Estrasburgo, dedicado a la defensa de los Derechos Humanos, censuró una campaña que, según ellos, ofendía al colectivo judío al comparar el holocausto ejercido por los nazis con aquel que ejerce toda la sociedad a diario contra los animales.

Irónicamente, lejos de ser una analogía poco acertada, fueron no pocos autores judíos y supervivientes del holocausto quienes apelaron a ésta para defender los Derechos Animales. Como ejemplo de ello tenemos la obra de Eternal Treblinka, de Charles Patterson.

Nos topamos, pues, con un ejemplo de cinismo colectivo y de silenciamiento de unas víctimas en favor de otras según su especie y de los intereses políticos del momento.

¡Derechos Animales ya! - Figura de egipcios y explotación de un burroA menudo, en documentos y análisis de nuestra historia se tocan ciertos temas humanos con mucho tacto mientras se trata la explotación de los animales como sin ningún tipo de cuestionamiento moral.

La corrección política oculta e invisibiliza la violencia contra los animales y su opresión sufrida

Hoy se oculta y maquilla la violencia contra los animales por el mismo mecanismo de corrección política que se aplica a situaciones humanas. No obstante, si a un humano se lo empodera poniéndolo en una clase social alta, nuestra sociedad actual no empodera a los animales mostrándolos en manadas libres o independientes de los humanos.

Nuestro mundo del presente no considera que los animales necesiten ser libres ni que tengamos la obligación moral de brindarles derechos legales reconocidos como sí se reconocieron a otros esclavos. Nuestra sociedad sólo cuestiona el trato y las condiciones en que viven los animales, no el propio hecho de que sigan siendo nuestros esclavos como las mujeres, negros e indios en épocas pasadas.

En producciones cinematográficas y otras obras artísticas no aparecerá, salvo necesidad de la trama, cómo un personaje golpea a animales o los violenta de múltiples maneras. Esto también es —y era— tan cotidiano como tener a una mujer como esclava sexual o a cuatro negros que llevaran a una condesa en una silla de manos.

No obstante, nuestra sociedad actual no percibe la necesidad de «reformular» la realidad pasada porque coincide con su sentimiento de adecuación moral respecto a la realidad presente.

¡Derechos Animales ya! - Gorila en la jaula de un zoológicoExplotamos a los animales porque podemos. No hay ninguna razón científica que justifique el hecho de criar, encerrar y asesinar animales por gusto y placer.

El empoderamiento humano silencia el empoderamiento animal

No vale con decir, como muchos hacen sin razonar nada, que los esclavos humanos eran humanos y que los esclavos animales son animales. Antaño también se decía que una mujer era una mujer y que un negro era un negro. Este razonamiento circular sólo evidencia desconocimiento y desprecio hacia quienes se considera diferentes.

Con todos los animales compartimos la mayor parte de nuestro ADN. Acciones obvias y actuales, como la experimentación animal, se practican porque nuestros cuerpos y mentes son tan parecidos que lo experimentado o sufrido por ellos muy probablemente nos sirva a nosotros de alguna forma. Nuestra diferencia con otros animales, en todos los casos, está en nuestro grado de semejanza. Algo que señaló el propio Charles Darwin. Y discriminar por grado de semejanza es científicamente arbitrario.

Hoy no cabe negar la sintiencia ni la conciencia de los animales. A los animales no se los explota o esclaviza porque carezcan de inteligencia o sentimientos, sino porque no pueden defenderse de nosotros. Como se ha estudiado en antropología, primero se establece la relación de dominación y luego se busca el argumento para excusar dicha relación. Así ha ocurrido con todas las relaciones esclavistas habidas entre seres humanos y otros sujetos, ya fueren humanos de otra nacionalidad, religión o raza; u otros animales.

Lo mismo ocurrió con negros y mujeres: primero se los redujo a la esclavitud y a la sumisión y luego se buscaron maneras de perpetuar ese statu quo. Esto está estudiado desde el Neolítico. Mucha gente lo entiende cuando lo sufre en sus carnes, pero parece olvidarlo cuando son otros las víctimas de sus acciones.

Así ocurre porque el grueso de quienes se autollaman «defensores» de la igualdad y de la justicia son únicamente tribalistas que se aprovechan de una lucha global para obtener un beneficio particular.

Como he señalado en más de una ocasión, ser vegano y promover los Derechos Animales constituye una nueva etapa en el progreso de nuestra sociedad. A pesar de ello, como cualquier avance social, éste no se reconoce hasta siglos posteriores.

¡Derechos Animales ya! - Chica con un teléfono móvil en la manoEn una sociedad enferma e idiotizada es más común encontrarse con gente que se indigna cuando se le dice la verdad que con ánimo de razonar siquiera cuanto tiene ante sus ojos.

La realidad no está reñida con la fantasía

Cabe señalar que una representación utópica o «buenista» de la realidad no está reñida con luchar por las víctimas, siempre que exista un contraste claro entre nuestra idea concebida y la realidad que padecen los animales.

No critico a las series actuales por tratar de empoderar a quienes fueron víctimas; sino por no cuestionar que siquiera lo fueron y por contribuir a la perpetuación de la injusticia hacia los animales implicados.

A menudo, estas producciones reciben buenas críticas por el afán de ensalzar temas candentes como el feminismo o la diversidad racial. Al mismo tiempo, con un cinismo estratosférico, se vierten centenares de malas críticas —o simples comentarios estúpidos— hacia aquellos documentales que plasman o versan la realidad de los animales esclavizados en granjas y en otras situaciones.

Lo que en el caso de los humanos se convierte en un «testimonio esperanzador de una época de opresión» pasa a convertirse en «un intento vegano por adoctrinar al espectador al humanizar a los animales». Se respira una hipocresía de tomo al lomo cuando el crítico se da cuenta de que él o ella es quien oprime a la víctima.

Entre otros ejemplos, hay noticias en donde se aclama a perros policía o a otros animales que rescatan de humanos sin cuestionar que tales animales han sido obligados a ello. Y nos topamos con reportajes sobre los beneficios de las terapias con animales sin que nadie se cuestione —ni les importa demasiado— los perjuicios que conlleva para tales animales. En resumen, vemos que se aclama, proclama, excusa y justifica por doquier incluso las formas de explotación animal más crueles y triviales.

¡Derechos Animales ya! - Corrección políticaLa corrección política es el resultado de la hipocresía humana y de la incapacidad de tocar asuntos esenciales con rigor.

Conclusión

La corrección política genera una paradoja y una hipocresía. La paradoja está en que maquillar y alterar el pasado no nos enseña historia ni nos educa para impedir que crímenes como aquéllos vuelvan a ocurrir.

Y la hipocresía está en que, en estas mismas obras donde aparecen mujeres empoderadas y negros nobles en la Edad Media europea, o durante la Revolución Industrial, no existe reparo alguno para mostrar y tratar a los animales exactamente como hoy se los percibe: como esclavos y objetos que existen para servirnos.

La sociedad todavía adopta una postura hostil ante los argumentos de la empoderación animal porque, más allá de sus prejuicios dependientes de la inercia social imperante, implica un cambio radical en nuestro modelo económico. Un modelo que, como debemos recordar, se basa hoy en la esclavitud animal más incluso que durante el Neolítico.

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¡Derechos Animales ya! - ¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano?

17 cosas que pasarían si todo el mundo se hiciera vegano

¡Derechos Animales ya! - ¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano?Los humanos somos reacios ante el cambio por naturaleza. Gobiernos y empresas se aprovechan del desconocimiento y de las reticencias para asustar y desincentivar el avance veganismo y la evolución ética y social que propone este principio. Aquí hablaré acerca de las mentiras vertidas por los medios de comunicación, de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano y de las consecuencias del veganismo si se aplicara de un modo global.

Introducción

En los últimos años, el auge del veganismo ha despertado toda clase de sentimientos encontrados en nuestra sociedad. La existencia de innumerables intereses personales en su contra ha suscitado los temores de la industria de la explotación animal y las reacciones viscerales de miles de individuos.

En un ensayo previo me dirigí a otros veganos para resolver la pregunta de si el mundo se hará vegano algún día. En este artículo, en cambio, me enfocaré en quienes todavía no son veganos para abarcar la pregunta manida acerca de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano.

Con frecuencia, esta cuestión aparece presentada mediante otros parafraseos similares: «¿Qué pasaría si todos fuéramos veganos?», «¿Qué ocurriría si toda la gente se hiciera vegana?», «¿Qué sucedería si los veganos conquistaran el mundo?».

Hay mucha tela que cortar, así pues, vayamos por partes.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que el veganismo afecta a la inteligencia - Consecuencias del veganismoEn este artículo de la BBC se plantea y afirma a base de anécdotas —sin aportar ningún estudio o prueba relevante o confirmatoria— que una dieta vegana reduce la inteligencia, deteriora el desarrollo cerebral infantil y causa déficit en todos los nutrientes existentes en el universo. Esto último no lo han dicho así, pues hasta el menos avispado se reiría de este despropósito.

Los medios de comunicación buscan dañar a propósito la imagen del veganismo por sus propios intereses

Este epígrafe debería grabarse a fuego en la mente de los lectores. Esto no es un secreto o una afirmación apresurada. Los medios de comunicación pertenecen a grupos empresariales que giran en torno a bancos, farmacéuticas y gigantescos negocios basados en la alimentación humana y, por extensión, en la explotación animal. Sin tapujos ni ética profesional alguna, a diario nos encontramos con centenares de artículos y ensayos de dudosa reputación, con argumentos vacíos y notablemente manipuladores.

No hay día en que no se publique en un periódico alguna supuesta noticia o consejo nutricional donde se ponga en titular y subtítulos que una dieta vegetal sea deficitaria, dañina, que cause alteraciones del sistema nervioso y, cómo no, que sea terrible para los niños. Esta última apelación al paternalismo no puede faltar en todo escrito antivegano. ¿Alguien recuerda a la esposa del reverendo en Los Simpson?

Para cualquier persona objetiva resultaría deleznable que estos supuestos expertos se dediquen a exponer afirmaciones contrarias a los estudios académicos o, en el mejor de los casos, a exagerar o tratar con alarmismo algunas simples recomendaciones o advertencias de puro sentido común.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que el veganismo afecta a la inteligencia de los niñosSi alguien revisa el enlace a la noticia se encontrará con una concatenación infinita de perlas. Creo yo que cualquier persona seria concluiría que, si fueran ciertas todas las hipótesis vertidas en el artículo, un vegano moriría a las pocas semanas de serlo.

La BBC es el medio antivegano más manipulador del mundo

Podría afirmar que, tras todos mis años siendo vegano y soportando calumnias, ataques y los testimonios atragantables de falsos veganos que dejaron de serlo «porque sus cuerpos lo necesitaban» (expresado de forma literal por algunos), la BBC es la que ha puesto el listón más alto de todos.

A la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano, en la BBC responden: te pasará todo lo malo del mundo. Te faltará hierro, taurina, creatina, vitamina B12, calcio y omega 3 y todos aquellos nutrientes vinculados a campañas publicitarias de productos como la carne, la leche o los huevos, de aquellas empresas que patrocinan dichos contenidos de la BBC.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que niños que mueren por el veganismoNingún artículo antivegano que se precie puede concluir sin aducir la muerte de menores. Se advierte que se trataba de «veganos mal informados», pero se hace énfasis en los padres para relacionar la práctica del veganismo a algo complejo, complicado y arriesgado para los menores. No hablarán sobre padres mal informados que les dan hamburguesas a sus hijos todos los días.

Según la BBC, los niños entran en coma por culpa del veganismo

Yo sí puedo decir algo en el caso específico de la cognición: pondría la mano en el fuego para señalar que, si se realizara un estudio sobre el cociente intelectual medio de la gente vegana y se comparase con la media mundial, seguramente obtendríamos un resultado ligeramente superior. Parafraseando el texto que acompaña a la imagen del artículo de la BBC: creo que el colesterol y el ácido úrico están afectando a la capacidad de pensar de los especistas.

La razón no está en que ser vegano nos vuelva más inteligentes —mejor no le daré ideas a algún patán o lo publicará en un periódico—, sino que el mero hecho de dar el paso hacia el veganismo implica la posesión de una sensibilidad, curiosidad, empatía y adaptación al cambio.

Estos rasgos se correlacionan con nuestros conocimientos actuales sobre el cerebro y su plasticidad para adaptarse a los cambios y sobrevivir en el seno de una sociedad especista y que vierte constante majaradas como las presentes. O sea, es probable quien sea vegano haya logrado serlo porque su comprensión de los animales y de sus acciones supera el umbral del especista promedio.

¡Derechos Animales ya! - Noticia de la BBC sobre el déficit de creatina en veganos - Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano¿Qué credibilidad u honestidad puede haber en un artículo que usa un lenguaje impreciso, erróneo y que confunde categorías? El consumo de creatina ayudar a mejorar la atención y la fatiga muscular. Esto equivaldría a doparnos de una biomolécula que sintetiza nuestro propio organismo. Sin embargo, de este hecho no se deduce que los veganos tengan necesariamente un déficit ni que se consumo sea necesario, siquiera para deportistas.

Estos expertos de la BBC hablan sobre veganismo sin tener ni idea de qué va

Llama la atención que los periodistas, reporteros o dietistas que firman estas columnas o aparecen citados, se atrevan a hablar sobre las consecuencias del veganismo pero no sean ni capaces de plasmar correctamente la razón por la cual alguien se hace vegano.

Tales expertos muestran una seguridad y contundencia máxima sobre los riesgos y peligros del veganismo mientras defienden la ganadería tradicional y el consumo de carne apelando a la «dieta natural de nuestra especie». Parecen olvidar, selectivamente, que las enfermedades alimentarias más graves, así como innumerables patologías e infecciones, derivan del consumo de productos de origen animal.

Nadie pone el grito en el cielo ni maldice la carne de cerdo o los huevos cuando se producen casos de cisticercosis o de salmonela. En ese caso, los expertos sólo recomiendan precaución y atención al envasado y a las medidas de conservación pertinentes.

Cuando hay emergencias de este tipo, los entendidos —pagados por la industria— se dedican a realizar un control de daños para asegurarse de que hasta el más listo del pueblo continúe comiendo y comprando cadáveres y secreciones con normalidad. Ninguno querría que la gente le cogiera miedo o asco a los jamones o a la ovulación carbonato-cálcico-encapsulada de una gallina. ¡Qué sería de los pobres ganaderos y avicultores!

Por el contrario, cuando nos referimos a productos de origen vegetal y a gente que no sufre ninguna patología, estos mismos expertos claman con preocupación sobre supuestas graves deficiencias que no suelen producirse o cuya causa tiene un menor cuadro clínico que terminar muerto por una infección. Esa doble vara de medir es el resultado de la combinación perfecta entre ignorancia, inercia social y participación en la industria ganadera.

¡Derechos Animales ya! - Noticia de la BBC sobre una mujer vegana que deja de serloLos medios antiveganos, como la BBC, no se esfuerzan siquiera en crear relatos elaborados. Les basta con contactar con gente que fue supuestamente vegana —aunque sus propias palabras evidencien lo contrario— y narrar las terribles consecuencias de salud que tuvo para esta persona hasta volver a ingerir productos de origen animal. Estamos ante un ejemplo manifiesto de sensacionalismo barato para camuflar una estrategia típica de la acción-reacción: ellos describen el problema (el veganismo) y dan la solución (dejarlo).

Técnicas y estrategias de manipulación

Como iba exponiendo, ya fuere por simple desconocimiento o para manipular a las masas, cada dos por tres se publican centenares de noticias sensacionalistas, falsas y que violan el sentido común y cualquier atisbo de conocimiento científico, cuyo único fin radica en pervertir e intoxicar el movimiento vegano al asustar, meter miedo e incertidumbre a quienes tan sólo oigan la palabra «veganismo».

En otras entradas anteriores ya he hablado sobre cómo, cuándo y por qué los gobiernos y empresas, a través de los medios de comunicación, se dedican a imponer su agenda para mantener que sus esclavos (ciudadanos o consumidores) sigan creyendo y confiando en las élites sociales. Recomiendo leer los enlaces que figuran los términos resaltados para ahondar en los ejemplos de cada caso.

Existen muchas maneras de difamar y contrarrestar cualquier ideología de progreso. Lo mismo le sucedió en su época al movimiento abolicionista de la esclavitud negra. En general, los enemigos del bien y de la justicia recurren a dos técnicas para combatir e invisibilizar un cambio, petición o revolución justa. Al aplicar la primera técnica intentan combatir lo que es y, con la segunda, aspiran a combatir aquellas consecuencias que tendría para sus propios intereses personales:

  1. Lanzan ataques personales, lingüísticos y tergiversaciones sobre los ideales y objetivos de quienes apoyan un movimiento por la justicia. Pasan a decir, públicamente, que los veganos y otras personas somos enfermos, sectarios, fanáticos, radicales, violentos, colgados y un largo etcétera. Se apoyan en citas y apelaciones a la autoridad para alegar que el veganismo o sus bases carecen de sentido.
    Y, cuando estas alusiones sin fundamento no les basta, buscan anular los argumentos de quienes somos veganos tergiversando o banalizando nuestros principios. ¿Veganos por moda? ¿Veganos por salud? ¿Veganos que se beben su propia sangre? ¿Veganos que malnutren, maltratan y asesinan a sus hijos? Les sirve traer a la palestra a quien pretenda llamar la atención o inventarse cualquier calumnia.
  2. Lanzan falsos razonamientos cargados de infundios, asunciones perjuiciosas y sesgos asentados entre la población para achacar que el veganismo y los veganos causaremos graves consecuencias en el mundo: desnutrición civil, crisis sanitarias, deforestación masiva para plantar soja, aumentos en el precio de los alimentos básicos, guerras por el agua potable, invasión de animales domesticados, desaparición de especies domesticadas, extinción de especies, proliferación de plagas, pérdida de patrimonio cultural, cese de deportes antiguos, abandono del medio rural, alteración de nuestra biología, etc.
    Sí, al veganismo y a los veganos se nos acusa de todos los males habidos y por haber en el mundo. A algunos sólo les falta decir que promovamos el apocalipsis. Sólo les queda afirmar que nuestros pedos emiten mayor cantidad de metano que los miles de millones de animales rumiantes esclavizados como ganado. Si cuela, cuela.

¡Derechos Animales ya! - Búsqueda en Google sobre las consecuencias del veganismoUn vegano necesita un estómago de hierro para aguantar las estupideces que uno puede encontrar en internet cuando busca una respuesta a la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano. Según esta búsqueda de Google sobre las consecuencias del veganismo, una dieta 100% vegetal causa cansancio, debilidad muscular, calambres u hormigueo en las extremidades, inestabilidad al caminar, caída del caballo y otros síntomas que no alcanzo a leer porque no me molesté en pulsar en ese enlace.

Mucha visceralidad, pero pocos conocimientos sobre las consecuencias del veganismo

A quienes nos preocupa nuestra formación y cultura, buscamos responder con lógica y objetividad a los hechos y resultados de nuestras acciones y de las de otros. Sin embargo, esta premisa no suele cumplirse en el seno de una sociedad visceral y convencida de que su acceso a internet y su facultad para exponer sus opiniones ya garantice la veracidad o coherencia de las mismas.

¿Qué sucede cuando tales individuos se preguntan sobre qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano? En su intento de razonar, lejos de elucubrar un pensamiento interno, buscan conocer las consecuencias del veganismo para sus vidas confiando ciegamente en el primer medio que hallen o en aquello más repetido. Y, con demasiada frecuencia, encontramos que tales sujetos ni siquiera poseen ideas claras sobre derecho, leyes, éticas o la propia moralidad de sus acciones, ni siquiera contra niños y otros humanos.

En general, la gente llega a conclusiones estúpidas que se ven reforzadas por aquellas argumentaciones —igualmente mediocres e inventadas— de quienes pagan para que dicha información se promueva. Todavía hoy hay gente que cree que los periódicos, los noticieros o los telediarios están para informar. No, amigo. Están para venderte una verdad que coincide con sus intereses; no con los tuyos.

A diario, observo que la mayoría de la sociedad es francamente imbécil. Y esto no es un insulto, sino la descripción de una realidad o, si acaso, de una percepción personal. Si alguien se gasta su sueldo en una droga que lo mata lentamente (p. ej. tabaco), invierte su sueldo en tragaperras o expone su vida para ahorrar dos segundos al cruzar una carretera —por donde no debería— mientras luego continúa andando a paso de tortuga, estamos ante la señal de que tales sujetos no actúan con lógica.

Algo que debe aprender todo niño en su paso a la adultez está en que los adultos no siempre tienen razón ni saben todas las respuestas.

En mi paso a la adultez, descubrí que la mayor parte de los adultos son básicamente niños más grandes e imbéciles, con menor capacidad de aprendizaje y escasa honestidad, que incluso hablan y afirman con atrevimiento, prejuicios y sesgos personales mucho mayores que niños y jóvenes sobre temas en que no están formados o en los que sobrevaloran su formación.

¡Derechos Animales ya! - Árboles inmensos a los lados de un camino en un parqueEl veganismo es un camino hacia la justicia para los animales. Hacer lo correcto es importante por sí mismo.

¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano? Consecuencias del veganismo estudiadas científicamente

Abarcar todas las consecuencias que tendría el veganismo a nivel social, medioambiental y económico sería una tarea titánica y no alcanzaría siquiera con una tesis doctoral. En otros textos anteriores me he centrado específicamente en analizar las razones fundamentales de por qué debemos ser veganos.

Una vez expuestos los precedentes de esta disertación, mi intención aquí consiste en resumir algunas hipótesis estudiadas y aceptadas científicamente sobre la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano.

A modo de informes preliminares y exhaustivos, aconsejo revisar el estudio oficial de la FAO sobre el impacto de la ganadería, un estudio de la Universidad de Oxford acerca de la contaminación asociada al consumo de carne, un artículo académico publicado en Nature sobre la importancia del veganismo para luchar contra la deforestación y el cambio climático, y otros estudios los beneficios de una dieta vegetal para la humanidad.

Relación entre el veganismo y sus consecuencias

Nunca queda de más recordar que el veganismo es un principio ético referido al cese de la explotación animal en reconocimiento de que los demás animales, como nosotros, sienten, padecen, poseen conciencia e intereses inalienables. El único fin perseguido por el veganismo es la supresión absoluta y permanente de la esclavitud animal por fruto de su reificación legal.

Las consecuencias del veganismo buscan ser beneficiosas para los animales —las víctimas— y no necesariamente para los humanos, aun así, su práctica sí conlleva beneficios absolutos para nosotros y el medio ambiente.

Si todo el mundo se hiciera vegano…

A continuación, sin ningún orden en particular, enumeraré 17 cosas que pasarían si todo el mundo se hiciera vegano. Mi intención al enumerarlas de esta manera está en emplear el sensacionalismo de tales medios en su contra para promover justo lo contrario que ellos.

Mientras medios como la BBC justifican y promueven la miseria y muerte de millones de animales a base de falsedades, aquí dejo las consecuencias reales que tales medios callan:

Consecuencias éticas del veganismo

En una palabra: justicia.

Consecuencias medioambientales del veganismo

En una palabra: sostenibilidad.

Consecuencias sociales del veganismo

En una palabra: progreso.

Consecuencias económicas del veganismo

En una palabra: igualdad.

¡Derechos Animales ya! - Intereses de la industria sobre los animalesLa aceptación global del veganismo cambiaría todo nuestro paradigma económico. Quienes manejan los hilos no permitirán que eso suceda.

Conclusión

Como podemos ver, el veganismo es fácil de entender, sencillo de llevar a la práctica y conduce a resultados muy positivos para todos. Sin embargo, suelen aducirse terribles consecuencias de lo que que pasaría si todo el mundo se hiciera vegano porque el veganismo trastoca y trastocaría profundamente los pilares de nuestra civilización.

Nuestra sociedad del siglo XXI están enraizada en la explotación animal tanto o más que durante el periodo Neolítico. Quienes hoy se lucran mediante la crianza de animales, o bien se ubican en nichos económicos relacionados con los animales de alguna forma, no desean reformular sus negocios ni perder potenciales beneficios.

Las élites sociales, con poder y dinero, harán cualquier cosa para impedir este inevitable progreso moral: difamar, atacar, manipular e incluso asesinar a activistas que denuncien estos hechos. ¿Qué harás tú? ¿Investigar para obrar con justicia o repetir las tonterías que digan sobre el veganismo en un programa de salsa rosa?

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¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar

«El juego del calamar», crítica vegana

¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar - Carreras de caballos - Serie surcoreana«El juego del calamar» (Squid game) es una serie surcoreana cuyo desarrollo sirve para hacer una crítica vegana a las carreras de caballos.

Introducción

La serie surcoreana titulada «El juego del calamar» (Squid game) está siendo este mes, septiembre de 2021, un exitazo en Netflix. En esta entrada me gustaría hacer una breve crítica vegana sobre dicha serie. Ésta no será una crítica cinematográfica: no daré detalles del argumento ni mencionaré nada que no se ajuste a este fin; pues tampoco deseo fastidiar el interés de alguien por verla.

Una crítica vegana a «El juego del calamar»

En esta serie se realiza una analogía entre la explotación humana y las carreras de caballos. Como sucede con el caso de los animales, nuestra sociedad cree que el poder nos otorga potestad para divertirnos a costa de los más débiles.

La humanidad se divierte por medio de las carreras de caballos porque podemos dominar (domar) a los caballos y usarlos para aportar y entretenerse viéndolos ejercer sus actividades.

De un modo análogo, en la serie tenemos a una serie de individuos cuyo enorme poder les permite someter a otros humanos para divertirse a su costa como si fueran caballos en una competición. Como a los caballos, a tales humanos se los numera, se los pone en fila, se los mantiene a raya y se les provee lo mínimo necesario para rentabilizar su uso y disfrute.

Si el poder humano sobre los animales está en nuestra inteligencia y herramientas; el poder humano sobre otros humanos está en el dinero (riqueza frente a pobreza) y en un vacío de poder ayudado por éste. En este sentido, podemos relacionarlo con la esclavitud negra y la no-persecución de ningún crimen cometido por blancos sobre negros en el siglo XIX.

A los animales de todo el mundo los discriminamos, los cosificamos, nos divertimos a su costa y les negamos cualquier tipo de protección legal usando las mismas razones que nos llevaron a perpetrar la esclavitud humana y las mismas razones que sustentan los juegos mostrados en esta serie de ficción.

El protagonista termina sintiéndose consternado por la impunidad de tales actos y la terrible cosificación con que son tratados por parte de los enmascarados. Tales hechos son la consecuencia de que la humanidad cosifique a otros individuos partiendo de criterios irrelevantes como el dinero, el poder, la raza y la especie.

¡Derechos Animales ya! - Participantes de El juego del calamarLos participantes son engañados y coaccionados para servir como instrumentos para la diversión de otros humanos. Lo mismo sucede con los animales explotados por entretenimiento en circos, zoológicos y otros centros de explotación animal.

[Fuente de la imagen]

La explotación humana y la explotación animal

En otras muchas entradas previas he explicado que, por desgracia, la humanidad tiene dificultad para percibir y entender analogías, incluso cuando, en el caso de «El juego del calamar» son evidentes y aparecen en boca de los personajes. De hecho, a pesar de las innumerables muertes, tres de los protagonistas aparecen en una escena comiendo carne que podía haber sido de cualquier de sus congéneres. Hacia el final de la serie, nuestro protagonista termina diciendo: «Yo soy una persona. No soy un caballo». Esto habría equivalido a decir en la época: «Yo soy un blanco. No soy un negro».

Entonces, el error estaba en creer que teníamos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una raza distinta. Y hoy, nuestro error sigue estando en creer que tenemos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una especie distinta. Tanto la raza como la especie son factores irrelevantes.

Todos los sujetos sentimos y padecemos con independencia de nuestras características biológicas; pues todo organismo dotado de células nerviosas puede experimentar emociones, tener deseos y buscar su libertad. Todos los animales somos personas (individuos con personalidad), ya seamos blancos, negros, caballos o cualquier otro.

El protagonista entendió que los malos han cometido crímenes contra centenares de gente pobre. Sin embargo, no llegó a comprender la propia inmoralidad de sus actos cuando, al comienzo de la serie, él mismo apostaba en carreras de caballos para su lucro y diversión. Condena a quienes los subyugaron a él y a otros por ser pobres, mientras ellos mismos también subyugan en la realidad a millones de caballos y de otros animales por no pertenecer a nuestra especie ni poder defenderse de nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Captura del tráiler de El juego del calamarLa sociedad general se comporta hacia los animales del mismo modo en que lo hacen los enmascarados que visten de rojo: con indiferencia y violencia. Esta crítica vegana aspira a que muchos reflexionen sobre su manera de percibir a los animales.

[Fuente de la imagen]

Falacias y formas de dominación

Al mismo tiempo que establecemos la analogía entre «El juego del calamar» y las carreras de caballos, cabría desarrollar que la serie utiliza y fuerza algunas falacias comunes que se utilizan para justificar toda forma explotación animal.

Entre éstas destaca el «falso consentimiento» cuando a los participantes les hacen firmar una especie de contrato vinculante. Para que una actividad sea legítima no basta con que exista consentimiento. De hecho, dicho consentimiento ni siquiera es válido porque a los participantes nunca les dijeron previamente que iban a morir de verdad si se eliminaban del juego.

Luego, la trama busca retorcer este hecho justificando una especie de consentimiento global de los participantes, pero queda claro que quienes deciden no participar quedan vigilados de por vida.

La falacia del falso consentimiento se comete hacia los animales cuando el ser humano afirma que a un caballo —u otro animal— le gusta participar en carreras u otras actividades, simplemente porque se amolda o parece estar de acuerdo con algunas de nuestras acciones.

Los animales no pueden darnos su consentimiento porque ellos no son conscientes de las consecuencias de sus acciones para ellos mismos ni de nuestras intenciones reales sobre sus vidas. Ningún caballo participaría en carreras si entendiera su destino y ningún concursante de esta serie habría participado si hubiese sabido de antemano que terminaría muerto.

La psicología humana y de otros animales funciona igual en cuanto a sus instintos primarios y necesidades básicas: libertad, comida y manada. Estos tres elementos son también factores utilizados por los humanos para condicionar a los animales y conseguir que obedezcan.

En nuestros días, la mal llamada «doma natural» de caballos consiste en darles una falsa sensación de libertad, en ofrecerles premios para crear un condicionamiento operante y en brindarles un cierto bienestar social para que el condicionamiento del grupo reduzca las desobediencia y las ganas de escaparse.

Las coincidencias entre la explotación humana y la explotación animal, así como todo aquello que conocemos hoy sobre los animales, deberían hacernos cuestionar la moralidad de nuestros actos contra los animales. No podrá haber progreso social mientras nos sigamos creyendo con legitimidad para subyugar y esclavizar a otros sujetos tomando como criterio nuestras diferencias (dinero o especie) en lugar de nuestras semejanzas.

A todos los animales se los explota por las mismas razones día tras día: lucro y diversión. No necesitamos participar en ninguna forma de explotación animal (alimentación, vestimenta, recreación, etc.) para vivir plenamente. Sólo tenemos que cambiar nuestra mentalidad.

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