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¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar

«El juego del calamar», crítica vegana

¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar - Carreras de caballos - Serie surcoreana«El juego del calamar» (Squid game) es una serie surcoreana cuyo desarrollo sirve para hacer una crítica vegana a las carreras de caballos.

Introducción

La serie surcoreana titulada «El juego del calamar» (Squid game) está siendo este mes, septiembre de 2021, un exitazo en Netflix. En esta entrada me gustaría hacer una breve crítica vegana sobre dicha serie. Ésta no será una crítica cinematográfica: no daré detalles del argumento ni mencionaré nada que no se ajuste a este fin; pues tampoco deseo fastidiar el interés de alguien por verla.

Una crítica vegana a «El juego del calamar»

En esta serie se realiza una analogía entre la explotación humana y las carreras de caballos. Como sucede con el caso de los animales, nuestra sociedad cree que el poder nos otorga potestad para divertirnos a costa de los más débiles.

La humanidad se divierte por medio de las carreras de caballos porque podemos dominar (domar) a los caballos y usarlos para aportar y entretenerse viéndolos ejercer sus actividades.

De un modo análogo, en la serie tenemos a una serie de individuos cuyo enorme poder les permite someter a otros humanos para divertirse a su costa como si fueran caballos en una competición. Como a los caballos, a tales humanos se los numera, se los pone en fila, se los mantiene a raya y se les provee lo mínimo necesario para rentabilizar su uso y disfrute.

Si el poder humano sobre los animales está en nuestra inteligencia y herramientas; el poder humano sobre otros humanos está en el dinero (riqueza frente a pobreza) y en un vacío de poder ayudado por éste. En este sentido, podemos relacionarlo con la esclavitud negra y la no-persecución de ningún crimen cometido por blancos sobre negros en el siglo XIX.

A los animales de todo el mundo los discriminamos, los cosificamos, nos divertimos a su costa y les negamos cualquier tipo de protección legal usando las mismas razones que nos llevaron a perpetrar la esclavitud humana y las mismas razones que sustentan los juegos mostrados en esta serie de ficción.

El protagonista termina sintiéndose consternado por la impunidad de tales actos y la terrible cosificación con que son tratados por parte de los enmascarados. Tales hechos son la consecuencia de que la humanidad cosifique a otros individuos partiendo de criterios irrelevantes como el dinero, el poder, la raza y la especie.

¡Derechos Animales ya! - Participantes de El juego del calamarLos participantes son engañados y coaccionados para servir como instrumentos para la diversión de otros humanos. Lo mismo sucede con los animales explotados por entretenimiento en circos, zoológicos y otros centros de explotación animal.

[Fuente de la imagen]

La explotación humana y la explotación animal

En otras muchas entradas previas he explicado que, por desgracia, la humanidad tiene dificultad para percibir y entender analogías, incluso cuando, en el caso de «El juego del calamar» son evidentes y aparecen en boca de los personajes. De hecho, a pesar de las innumerables muertes, tres de los protagonistas aparecen en una escena comiendo carne que podía haber sido de cualquier de sus congéneres. Hacia el final de la serie, nuestro protagonista termina diciendo: «Yo soy una persona. No soy un caballo». Esto habría equivalido a decir en la época: «Yo soy un blanco. No soy un negro».

Entonces, el error estaba en creer que teníamos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una raza distinta. Y hoy, nuestro error sigue estando en creer que tenemos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una especie distinta. Tanto la raza como la especie son factores irrelevantes.

Todos los sujetos sentimos y padecemos con independencia de nuestras características biológicas; pues todo organismo dotado de células nerviosas puede experimentar emociones, tener deseos y buscar su libertad. Todos los animales somos personas (individuos con personalidad), ya seamos blancos, negros, caballos o cualquier otro.

El protagonista entendió que los malos han cometido crímenes contra centenares de gente pobre. Sin embargo, no llegó a comprender la propia inmoralidad de sus actos cuando, al comienzo de la serie, él mismo apostaba en carreras de caballos para su lucro y diversión. Condena a quienes los subyugaron a él y a otros por ser pobres, mientras ellos mismos también subyugan en la realidad a millones de caballos y de otros animales por no pertenecer a nuestra especie ni poder defenderse de nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Captura del tráiler de El juego del calamarLa sociedad general se comporta hacia los animales del mismo modo en que lo hacen los enmascarados que visten de rojo: con indiferencia y violencia. Esta crítica vegana aspira a que muchos reflexionen sobre su manera de percibir a los animales.

[Fuente de la imagen]

Falacias y formas de dominación

Al mismo tiempo que establecemos la analogía entre «El juego del calamar» y las carreras de caballos, cabría desarrollar que la serie utiliza y fuerza algunas falacias comunes que se utilizan para justificar toda forma explotación animal.

Entre éstas destaca el «falso consentimiento» cuando a los participantes les hacen firmar una especie de contrato vinculante. Para que una actividad sea legítima no basta con que exista consentimiento. De hecho, dicho consentimiento ni siquiera es válido porque a los participantes nunca les dijeron previamente que iban a morir de verdad si se eliminaban del juego.

Luego, la trama busca retorcer este hecho justificando una especie de consentimiento global de los participantes, pero queda claro que quienes deciden no participar quedan vigilados de por vida.

La falacia del falso consentimiento se comete hacia los animales cuando el ser humano afirma que a un caballo —u otro animal— le gusta participar en carreras u otras actividades, simplemente porque se amolda o parece estar de acuerdo con algunas de nuestras acciones.

Los animales no pueden darnos su consentimiento porque ellos no son conscientes de las consecuencias de sus acciones para ellos mismos ni de nuestras intenciones reales sobre sus vidas. Ningún caballo participaría en carreras si entendiera su destino y ningún concursante de esta serie habría participado si hubiese sabido de antemano que terminaría muerto.

La psicología humana y de otros animales funciona igual en cuanto a sus instintos primarios y necesidades básicas: libertad, comida y manada. Estos tres elementos son también factores utilizados por los humanos para condicionar a los animales y conseguir que obedezcan.

En nuestros días, la mal llamada «doma natural» de caballos consiste en darles una falsa sensación de libertad, en ofrecerles premios para crear un condicionamiento operante y en brindarles un cierto bienestar social para que el condicionamiento del grupo reduzca las desobediencia y las ganas de escaparse.

Las coincidencias entre la explotación humana y la explotación animal, así como todo aquello que conocemos hoy sobre los animales, deberían hacernos cuestionar la moralidad de nuestros actos contra los animales. No podrá haber progreso social mientras nos sigamos creyendo con legitimidad para subyugar y esclavizar a otros sujetos tomando como criterio nuestras diferencias (dinero o especie) en lugar de nuestras semejanzas.

A todos los animales se los explota por las mismas razones día tras día: lucro y diversión. No necesitamos participar en ninguna forma de explotación animal (alimentación, vestimenta, recreación, etc.) para vivir plenamente. Sólo tenemos que cambiar nuestra mentalidad.

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«No sólo es comida y agua», sólo cinismo

¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche La nueva campaña «No sólo es comida y agua», promovida por la Junta de Andalucía, busca concienciar sobre el abandono de perros y sobre cuestiones animalistas en general. Se da a entender los animales no son juguetes desechables mientras las propias leyes de Bienestar Animal tipifican a los perros y otros animales al mismo nivel que los juguetes y otros objetos.

Introducción

La Junta de Andalucía anunció el pasado 3 de agosto de 2020 la elaboración de una ley de Bienestar Animal para una «tenencia responsable de animales de compañía» [sic]. A fecha presente, en julio de 2021, la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña titulada «No sólo es comida y agua» para promover estas modificaciones legales.

El texto del anuncio oficial señala los siguientes objetivos (la negrita proviene del propio texto citado):

Así, con la nueva ley se promoverá una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa, protección y bienestar en el marco de una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mediante una serie de actuaciones entre las que destacan la prohibición de la tenencia de determinados animales, el objetivo de conseguir el abandono cero y el sacrificio cero, reforzar la necesidad de la identificación y el registro, así como la regulación del control poblacional.

En este artículo quisiera tratar brevemente las propuestas de la campaña, sus fundamentos y motivos. ¿Protege a los perros esta nueva disposición? ¿Reduce los abandonos? ¿Persigue el maltrato animal de alguna forma? ¿Sirve para algo?

La respuesta corta a todas estas preguntas es: No, en absoluto.

La respuesta larga se desglosa en los siguientes apartados.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de perro bebiendo usada en la campaña «No sólo es comida y agua»Fotografía de un perro bebiendo agua usada en la campaña bienestarista titulada «No sólo es comida y agua», organizada por la Junta de Andalucía, para promocionar su nueva ley de Bienestar Animal.

[Fuente de la fotografía]

Esta nueva disposición legal es bienestarista

El texto del anuncio oficial señala los siguientes cambios (la negrita proviene del propio texto citado):

Promover la integración social de los animales a través de la regulación de la circulación, acceso a espacios y transportes públicos y las zonas de esparcimiento, así como las pruebas de socialización y educación básica, regular los centros de atención de los animales de compañía y las actividades de venta y adiestramiento, establecer un régimen para los animales abandonados y perdidos y regular de las colonias felinas y regular la colaboración con los profesionales veterinarios y las entidades de protección de los animales de compañía son otros aspectos que recogerá la nueva normativa.

Estos nuevos cambios legales, anunciados por el Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía, entran en el marco de medidas de Bienestar Animal. Esto significa que estas leyes buscan, hipotéticamente, incrementar el bienestar de los perros ante aquellas situaciones que dispone la sociedad o el propio estado; sin actuar, en ningún caso, sobre las causas originales de la situación ni amparar una defensa justa de las víctimas implicadas.

Nuestra sociedad actual no maneja conceptos de Derecho que le permitan entender la diferencia crucial entre Derechos Animales y Bienestar Animal, entre defender los derechos de un sujeto y defender el bienestar de un sujeto. No tiene nada que ver ser un sujeto ante la ley (como se nos reconoce a los humanos) que ser un objeto ante la ley (como se reconoce a los demás animales).

Como se ha explicado en otros artículos, ninguna ley de Bienestar Animal contempla el bienestar real de los animales; sino aquellos intereses que distintos humanos —personas físicas o jurídicas— tienen depositados sobre los mismos. Tanto empresarios como ciudadanos de a pie tienen un interés personal en que la gestión de los perros y otros animales en Andalucía se practique de cierta manera para perpetuar un negocio legalizado y minimizar los conflictos acontecidos por la crianza y compra-venta ilegales, el abandono, las carreras o las peleas de perros, entre otros.

Esta nueva disposición no cambia sustancialmente la situación legal de los perros u otros animales en Andalucía ni contempla medidas relevantes que logren acabar con los sacrificios, el abandono de perros y otras injusticias que padecen éstos y otros animales. La postura de estas nuevas leyes es meralmente superficial y regulacionista.

¡Derechos Animales ya - Perro de cazaPerro explotado para actividades cinegéticas. Para la Junta de Andalucía y otros expertos bienestaristas, este animal sólo necesita comida y agua para servir a sus amos hasta el fin de sus días tras una muerte legalizada («eutanasia»).

¿Por qué la nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales?

La razón fundamental, y más obvia para quien entienda de Derecho, de por qué esta nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales está en que estas leyes parten desde el marco antropocéntrico de que los perros y otros animales son bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— a los que les basta con un trato «adecuado» —aquel trato que el ser humano estime como adecuado según las disposiciones legales y su valoración sobre las mismas— para ser sometidos, explotados y asesinados (sacrificados).

Al igual que la sociedad en su conjunto, los expertos involucrados en la creación y modificaciones de estas leyes presentan una mentalidad bienestarista. Esto significa que consideran a los animales como seres inferiores que existen para servirnos de algún modo y cuya responsabilidad para con ellos se limita a reducir aquellos daños causados que no conduzcan a un beneficio personal o colectivo. El bienestarismo es la ideología utilitarista clásica aplicada a animales.

Resulta bastante obvio que mucha gente desea lo mejor para los perros y otros animales, sin embargo, estas mismas personas no se han cuestionado que, por mucho amor o sentimientos que expresen hacia ellos, no los valora ni defienden legalmente como lo haría con un ser humano. Esto se debe al especismo, el prejuicio moral más extendido, por delante del racismo, el sexismo y la homofobia.

Ni la sociedad ni los expertos del Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía cuestionan siquiera qué legitimidad tenemos los humanos para catalogar a otros animales como «animales de compañía». Ningún animal nace en el mundo con un precio o un crotal en la oreja; somos los humanos quienes así clasificamos a los demás animales con quienes compartimos el planeta según nuestros intereses antropocéntricos. Si no cuestionamos primero nuestras creencias básicas se vuelve imposible lograr cambios legales que sean justos para una víctima en cuestión.

Ese señalamiento me recuerda al capítulo de «Un incidente propio del comercio legítimo», de la novela «La cabaña de tío Tom», un ejemplo magnífico de cómo los legisladores van introduciendo pequeños cambios legales para tranquilizar la conciencia de quienes se dedican a comprar y a tener esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Perritos en una cestaLa campaña bienestarista «No sólo es comida y agua» pone énfasis en la necesidad de prevenir el abandono y el maltrato animal mientras promueve y valida la misma mentalidad y las mismas prácticas que conducen hacia el abandono de animales y al maltrato animal.

La campaña «No sólo es comida y agua» incurre en un cinismo estratosférico

La nueva campaña «No sólo es comida y agua», orquestada por la Junta de Andalucía, supone el destino de unos 250.000€ de nuestros impuestos para promover un bienestarismo institucional basado en un cinismo estratosférico. Sólo de esta forma cabe definir el enfoque y el lenguaje utilizado en esta campaña. El título original no contiene una tilde en «solo» y aparece como «No solo es comida y agua», pero yo soy reacio a adoptar cambios ortográficos que dirigen a anfibologías.

Aparecen distintas fotos de perros con caras dulces o suplicantes y figura el mensaje «No sólo es comida y agua», en alusión a que un perro tiene mayores necesidades y merece buenos cuidados. El mensaje está bien, el problema viene cuando los cambios legales y el trasfondo de la normativa promueven todo lo contrario.

  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la cría industrial de perros en naves en donde sólo se les proporciona comida, agua y un potro para facilitar la cubrición, y otras herramientas de coacción para recoger el semen de los machos e inseminar a las hembras.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue sacrificando desde decenas a centenares de perros al día en perreras y otros centros que así los tienen hasta el día en que los sacrifican.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la explotación de perros, por parte de particulares o de centros en donde sólo se les proporciona comida y agua mientras están sanos y fuertes para cumplir con el fin que se ha dispuesto para ellos: perros explotados en caza, por la policía o por invidentes.
  • Y lo más importante: se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía olvida que los perros y otros animales poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. La Junta de Andalucía sigue permitiendo el sacrificio y promueve la explotación animal, cautividad de animales y amputación de órganos en beneficio del ser humano. Irónicamente, la ideología bienestarista dice velar por el bienestar de los animales mientras ningunea olímpicamente sus intereses más básicos.

De entre todos los objetivos mencionados, la campaña «No sólo es comida y agua» busca, supuestamente, concienciar sobre el abandono de perros. Se vuelve imposible y contradictorio organizar una campaña contra el abandono mientras sea legal la compra-venta de animales. Es precisamente la compra-venta legal de animales la que conlleva casi la totalidad de los abandonos.

Si un animal tiene un valor mercantil y cualquiera puede poseerlo, su propietario puede estimar, en cualquier momento, que le resulta más rentable deshacerse de su producto o mercancía que quedárselo. Se cosifica a los animales y, después, por arte de magia, se crea una regulación para impedir una consecuencia lógica de que los animales sean legalmente propiedades: el desechamiento.

Asimismo, cabe resaltar que la Junta de Andalucía se opone al abandono —al igual que ante otros temas proteccionistas como la extinción de especies o la caza furtiva porque conlleva accidentes, perjuicios y situaciones degradables para los humanos. A modo de ejemplo, a nuestras instituciones no les importa el lince ibérico porque sea un animal que siente y padece, sino porque puede usarlo como símbolo de una especie autóctona y lograr, algún día, ganar dinero a su costa organizando safaris. En nuestra sociedad no importan los animales por lo que son, sino según para qué sirven. Entender esto es esencial para comprender todo lo demás.

Este valor relativo permite que, en cualquier centro veterinario puede sacrificarse legalmente cualquier animal sano si su propietario así lo desea. Por tanto, de vuelta al origen, cualquier medida de Bienestar Animal únicamente persigue amparar el bienestar de quienes explotan animales o se preocupan por ellos mientras participan de la misma injusticia.

¡Derechos Animales ya! - Perros de razaLa sociedad general parece convencida de que se preocupa por los animales mientras sólo los ve como objetos seleccionables por sus caracteres (razas) que sirven para un propósito determinado. Dicha mentalidad desemboca en todas las injusticias que padecen los animales, no sólo los perros.

La manipulación mediante el lenguaje y la simbología

Otro aspecto llamativo podemos observarlo en el lenguaje empleado en la nota. Se emplean expresiones típicas de las políticas posmodernas: «concepción inclusiva de los animales en la sociedad» o «integración social de los animales», ambas con un significado similar. Si con ello no bastase, en los carteles publicitarios de la campaña «No sólo es comida y agua» figura un logo de un perro y gato rodeados por el lema «Bienestar y protección animal».

Los sellos de bienestar animal están tan a la orden del día que, sin tapujos, el gobierno autonómico utiliza los mismos lemas que utilizan las empresas ganaderas por la mano de Aenor para certificar que sus vacas no sufrieron tanto como podrían haberlo hecho. No se requiere mucha imaginación para ver de dónde vienen los tiros.

En ciertos carteles, el lema de la campaña y su logo vienen acompañados de un enunciado que dice: «Es una vida que implica cuidados, esfuerzos y cumplir unas normas» (la negrita viene en el texto). Una manera habitual de eludir el hecho de que los animales son sujetos está en nombrarlos simplemente como «vidas». La campaña habla de «esfuerzos» y de «cumplir unas normas» cuando tales esfuerzos y normas se reducen a darles lo mínimo necesario para que puedan seguir viviendo y siendo utilizados como objetos.

Esta campaña de «No sólo es comida y agua» presenta la situación actual como si los perros y otros animales fueran un colectivo marginado al que favorecer. Los animales no pertenecen a nuestra sociedad; son esclavos en la misma. Resulta muy cínico afirmar que estos cambios legales buscan una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mientras se los tipifica legalmente como esclavos de compañía y se establecen procedimientos contrarios a los Derechos Animales.

Este lenguaje, de márketing, supone un ejemplo cotidiano de cómo el gobierno autonómico y nacional pretende acercarse a la mentalidad bienestarista e inconsistente de una gran masa social movida sentimentalmente por el maltrato animal; pero que no tiene conocimiento o interés en ser consecuente con sus acciones por una inculcación desde la infancia.

¡Derechos Animales ya! - Perro utilizado como guardián de una fincaSi entendemos que, científicamente, los animales valoran su vida, libertad e integridad, las leyes deberían amparar la vida, libertad e integridad de los animales. Se denominan leyes bienestaristas a aquéllas que únicamente contemplan algunas necesidades de los animales en la medida en que su satisfacción coincida con los intereses humanos.

Conclusión

Esta nueva ley de Bienestar Animal se promociona mediante una campaña que perpetúa y asienta más la explotación legalizada de los perros y de otros animales. No debemos ser complacientes ni pensar que esta campaña de «No sólo es comida y agua» tenga utilidad alguna para cambiar la realidad de estas víctimas.

Hay muchos otros animales a los que sólo se los tiene a base de comida y agua para que engorden o duren el tiempo suficiente para ser útiles. Para colmo, la normativa incluye un fomento de la tauromaquia, de las escuelas taurinas, la caza a las escuelas, las rehalas como bien de interés cultural y un largo etcétera.

Varias organizaciones animalistas y antitaurinas han denunciado estos hechos. No obstante, se vuelve imposible aspirar a unos cambios legales realmente importantes si la mayoría de los animalistas sólo se preocupan por el bienestar de algunos animales mientras no dudan en asistir a zoológicos, acuarios, delfinarios, circos con animales, etc. o participar en la crianza, explotación y asesinato de otros animales (vacas, pollos, cerdos, etc.) ni tiene interés en conocer qué son los Derechos Animales y por qué éstos no se limitan al Bienestar Animal.

La única manera de ser justos con los animales y de defenderlos es empezando por dejar de percibir a los animales como seres inferiores que existen para servirnos y dejando de participar en toda forma de explotación animal. Este posicionamiento ético se llama veganismo y es la base de los Derechos Animales.

Todo el mundo puede oponerse con facilidad al abandono de perros o al maltrato animal porque estas posturas no exigen ningún sacrificio ni cambio en la práctica. Todo el mundo puede estar en contra fácilmente de aquellos daños que no le benefician. Resulta mucho más complicado entender que no tenemos derecho a aprovecharnos de los animales ni a causarles un daño que nos beneficie por medio de la alimentación, vestimenta, recreación, etc.

Toda forma de explotación animal es injusta y evitable, si así lo queremos. La sociedad general no se ha planteado, mayoritariamente, esta base esencial y los políticos sólo devuelven al pueblo la misma hipocresía que en éste se genera.

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¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humana

¿Sobrepoblación humana o plaga humana?

¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humanaLa población humana ha alcanzado cotas insostenibles para el planeta. Debemos afrontar el problema de la sobrepoblación humana o plaga humana tanto por nuestro futuro como por el de otros animales.

Introducción

La sociedad del siglo XXI sigue manteniendo muchas conductas y aspiraciones que, lejos de lo racional, proceden de instintos y sentimientos básicos y compartidos con otros animales. En este artículo, deseo argumentar que existe una sobrepoblación humana, por qué es objetivo afirmar que hemos alcanzado el nivel de convertirnos en una plaga humana en el planeta y cómo podemos o debemos enfrentar el problema de la población humana fuera de los asuntos convencionales.

El ser humano, desde los albores de la civilización, ha establecido con los demás animales una relación depredadora y parasitista. En otros artículos he tratado los aspectos de la discriminación moral, así como algunos desencadenante biológicos referidos a nuestra actitud hacia los animales y el conjunto de símbolos y recreaciones de poder con que hemos establecido argumentos falaces y mecanismos de defensa social —o statu quobasados en la utilidad.

Han sido muy pocos los pensadores en la historia que han cuestionado las acciones humanas para con los animales. Ha sido relativamente reciente cuando se ha empezado a abolir algunos de los mayores crímenes causados por la humanidad a otros humanos. Y hoy, cientos de miles de años después de nuestro surgimiento como especie en la Tierra, es la primera vez que existe un colectivo creciente para la defensa de los animales y sus derechos.

Sin embargo, la promoción del veganismo y la lucha por los Derechos Animales queda empañada o subsumida ante el crecimiento incesante y exponencial de la población humana, la cual ha generado una sobrepoblación humana o plaga humana. Esto hecho nos invita a desarrollar una visión bastante pesimista de un futuro próximo.

¡Derechos Animales ya! - Ectoparásitos de las vacasEl ser humano cataloga como plaga a cualquier animal que perjudica a nuestros intereses. En esta fotografía, por ejemplo, se hablaría de que esta vaca sufre una plaga de moscas porque las moscas perjudican el valor de esa vaca —objeto, propiedad o esclava—, es decir, porque perjudican nuestros intereses derivados de la esclavitud animal.

¿Los humanos somos una plaga?

Para nuestra sociedad especista y antropocéntrica, plaga sólo pueden serlo los animales, las plantas, los hongos, las bacterias y otros organismos; no nosotros. Durante mi carrera en biología tuve profesores de ecología que negaban sistemáticamente que los humanos fuéramos plagas o que pudiéramos serlo.

Aunque suene llamativo, he oído en bocas de científicos que la población humana —por ser humana— siempre será una población «natural» porque «somos responsables de nuestras decisiones», como si los demás animales se reprodujeran siguiendo únicamente un intrincado reloj biológico —o fuesen simplen máquinas autorreplicantes— y como si la moralidad de una acción variara según la naturaleza de su origen.

Resulta especialmente chocante que un investigador dedicado a los efectos de la contaminación, la deforestación y el cambio climático niegue, en cambio, que tales efectos estén relacionados con la sobrepoblación humana. A la vista queda que el antropocentrismo es un prejucio capaz de anular cualquier atisbo de autocrítica y racionalidad en lo tocante a la población humana.

Podemos afirmar que ya existe una sobrepoblación humana porque nuestra magnitud poblacional, unida a nuestros hábitos de vida, consume e impacta sobre la biosfera mucho más de cuanto ésta puede resistir (concepto de «resiliencia ecológica»).

Hay quienes aducen que no es correcto hablar de sobrepoblación humana porque nuestro impacto va mediado principalmente por nuestros hábitos de consumo. No obstante, considero que este enfoque es falaz porque se vuelve imposible desligar la huella ecológica de un ser vivo a sus propias acciones, ya sean o no estrictamente necesarias para su supervivencia.

Si entendemos que, en un sentido social, el significado de «plaga» alude a cualquier conjunto de organismos cuya población perjudica a nuestros intereses, se vuelve lógico aceptar que, si la población humana perjudica a otros sujetos —los animales— por nuestra población desmesurada, entonces es justo afirmar que existe una plaga humana respecto al resto de los animales.

Ocurre, no obstante, que el ser humano evita usar los mismos términos despectivos para nosotros que los usados para otros animales. Ésta es la razón, y no otra, de por qué se ha popularizado el concepto de «sobrepoblación humana» y no el de «plaga humana».

¡Derechos Animales ya! - Esquema de crecimiento de la población humanaLos humanos, en conjunto, nos hemos convertido en una plaga para los animales con quienes compartimos el planeta. Considerar esto no significa ni aboga la misantropía ni conlleva afirmar que haya razas o culturas humanas mejores, peores, superiores o inferiores.

Hablar de plaga humana no implica ni justifica la misantropía

Un camino fácil para el lector medio sería aducir que hablar de «plaga humana» evidencia algún tipo de trastorno mental o un fuerte componente misántropo en quien redacta estas líneas. Aunque no queda en mi mano que cada quien interprete mis textos con la finalidad deseada, no puedo sino recordar que este término responde a una mera analogía del uso social que hace la humanidad cuando tacha a determinados animales, sus poblaciones y especies como «plaga» —o incluso de «especies invasoras»— en un sentido absoluto del término.

Soy de la opinión de que el progreso social y ético depende de la confrontación de ideas. Y de que dicha confrontación de ideas se ve favorecida por la reflexión que suscita el uso de nuevos términos o giros idiomáticos para expresar un planteamiento no considerado — o no de esa forma— o sobre el cual recaen prejuicios previos. He aquí mi advertencia in media res.

¡Derechos Animales ya! - Agricultura y pesticidasLa agricultura intensiva para alimentar al ganado esclavizado es una de las mayores causas de deforestación. La deforestación, a su vez, favorece el cambio climático y otras consecuencias sobre el clima. La sobrepoblación humana y nuestra mentalidad hacia los animales perjudican nuestra propia supervivencia y destruye absolutamente la de ellos.

El enfoque antropocéntrico de la sobrepoblación humana o plaga humana

Cuando uno plantea siquiera el hecho objetivo de que ya hay y habrá más humanos que la capacidad del planeta para regenerar aquellos recursos que necesitamos, la sociedad sólo suele caer inmediatamente en los argumentos antropocéntricos de corte ecologista.

Dado que los humanos nos consideramos seres especiales, superiores y cuya obligación ética se limita a nuestros semejantes, no cabe extrañarse de que la sobrepoblación humana sólo se plantee como un problema para la supervivencia de las futuras generaciones. A menudo, se esgrime el aforismo de que debemos dejar «un planeta mejor para las generaciones futuras» en lugar de comprender que debemos dejar «mejores generaciones futuras para el planeta».

El planeta, como tal, no es un sujeto ni posee derechos porque no cuenta con intereses. La Tierra es un espacio físico finito compuesto por la suma de innumerables compuestos moleculares que forman estructuras inertes o vivas. Cuando un ecólogo habla de «planeta» se refiere a la biosfera. Y cuando un activista vegano —como un servidor— habla de «planeta» se refiere al conjunto de sujetos no humanos, es decir, a los animales.

Cuando se dice que la sobrepoblación humana supone «un problema para el planeta» se incurre en un reduccionismo antropocéntrico en que «planeta» pasa a significar el conjunto de recursos que nuestra especie requiere para sobrevivir. El enfoque ecologista no adquiere, pues, un sentido ético ni filosófico, sino meramente antropocéntrico. A menos que entendamos dicha postura como una filosofía antropocéntrica.

¡Derechos Animales ya! - Niños pobres en la IndiaLa pobreza es, a veces, resultado de una baja planificación familiar unida a costumbres y hábitos heredados. Se da la paradoja de que el ser humano decide controlar la reproducción de los animales con el argumento de evitar las plagas o los abandonos mientras no tiene ningún tipo de conciencia sobre nuestra propia reproducción y cómo hay niños que terminan viviendo entre la basura.

La hipocresía social respecto a la sobrepoblación humana

Como he señalado en otros ensayos, el ser humano no duda en exterminar a otros animales al considerarlos plaga mientras, al mismo tiempo, el ser humano niega su propia condición y no hay ningún otro ser en la Tierra que cause o pueda causar potencialmente más daño a sus semejantes y al resto.

La sociedad presenta una serie de ideas erróneas respecto a su reproducción y la del resto de los animales:

  1. La sociedad humana piensa que nuestra reproducción —tener hijos— está motivada por factores diferentes al de los animales. Los humanos nos reproducimos porque se trata de un instinto natural para la supervivencia de la especie. Es, a posteriori, cuando la sociedad y los científicos buscan un supuesto origen surgido de un elevado razonamiento con que distinguirse de la «reproducción vulgar» de otros animales. En humanos, el cuidado parental implica sacrificios sociales y legales, medidos en energía y tiempo, que no pueden justificarse apelando a la necesidad del individuo o un beneficio potencial. La «apetencia» por tener hijos está condicionada por un factor biológico y cultural.
  2. La sociedad humana piensa que su reproducción está legitimada en sí misma. Otros animales presentan mecanismos fisiológicos o conductuales para controlar su reproducción. En cambio, el ser humano se reproduce con una planificación que, en muchos casos, llega ser inferior a la de otros animales. Resulta llamativo que la sobrepoblación humana esté más presente en aquellas regiones del mundo con menor índice de alfabetización o grado de desarrollo tecnológico, lo cual viene a confirmar que la reproducción no proviene en su mayor parte de una educación o reflexión previa, justo como sucede en los animales.
  3. La sociedad humana piensa que tiene legitimidad, en cualquier caso, para condicionar o impedir la reproducción de otros animales. Como consecuencia del antropocentrismo ya aludido, el ser humano busca reproducirse sin planificación ni estima de las consecuencias mientras ejercer acciones sistemáticas para la mutilación de órganos genitales de perros, gatos y otros animales con el argumento de que es por su bien o para evitar el abandono de animales. Ambos argumentos proceden de una mentalidad —el bienestarismo— que no percibe a los animales como sujetos que merecen el mismo respeto que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Sobrepoblación humana o plaga humanaUn crecimiento perpetuo es insostenible y físicamente imposible en un medio finito. Que haya regiones del mundo con una densidad humana tan alta ya es un signo evidente de que nos hemos convertido en una plaga humana y de que algo estamos haciendo mal.

¿Por qué debemos reducir nuestra población?

Aparte de la evidencia científica en lo tocante a la supervivencia de la humanidad, la sobrepoblación humana —o plaga humana— supone un grave problema para los animales con quienes compartimos el planeta. Si entendemos que los animales no son máquinas autorreplicantes —o «activos autorreplicantes— en un sentido económico— porque sienten, padecen y poseen conciencia, entonces debemos no sólo cuestionar nuestras acciones para con otros humanos, sino también en cómo afectan o perjudican a los animales.

El ecologismo especista se acuerda de la extinción de especies y apela a la conservación de animales —como si fueran obras de arte en un museo— porque la desaparición de dichos animales, siempre sujeta a la plaga humana y sus actividades, supondría una merma para las actividades humanas, tanto aquéllas vinculadas a nuestras necesidades básicas (p. ej. comida) como aquéllas relacionadas con necesidades derivadas (p. ej. dinero).

A los animales no les basta con existir o estar cuidados en zoológicos, acuarios, delfinarios u otros centros de explotación animal. Ellos poseen intereses inalienables que los llevan a desear ser libres y a vivir sin la violencia, manipulación, coacción o intervención humana.

Por ende, cualquier enfoque que se limite a proponer la crianza en cautividad de animales para su preservación presente y futura no sólo está obviando el problema de la sobrepoblación humana y de la destrucción de hábitats naturales; sino basándose en el statu quo que detona la situación global que vivimos, es decir, el prejuicio de que sólo los seres humanos importamos y de que nuestros deseos bien merecerían la ruina y destrucción de la Tierra y de cualquier planeta que busquemos colonizar.

No sé si los seres humanos llegaremos a habitar otros planetas. Probablemente sí en un futuro más o menos lejano. Sin embargo, si no nuestra mentalidad para con los animales no varía, siempre seremos un virus o una plaga en perpetua autopropagación.

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¡Derechos Animales ya! - Logo de PACMA tachadoPACMA no defiende los Derechos Animales. Tal como marcan sus siglas, este partido animalista sólo está en contra del maltrato animal (y sólo hacia algunos animales según la circunstancia).

No, PACMA no defiende los Derechos Animales

En el movimiento animalista español se da por sentado que, si alguien es animalista, debe votar a PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal) porque, supuestamente, es el único partido animalista y que defiende a los animales. En este artículo quisiera explicar que PACMA no defiende los Derechos Animales y señalar las razones de por qué resulta erróneo afirmar que el enfoque PACMA sea coherente o correcto para las víctimas no humanas.

El hecho de que PACMA sea el único partido animalista —o que se autodefine con este término— causa que un alto número de veganos y no-veganos crean, automáticamente, que dicha formación defiende a los animales y sus derechos. En absoluto.

Con la llegada de Podemos hace algunos años, hubo otros animalistas que repitieron este argumento en favor de la formación morada. Sin embargo, ni PACMA, ni Podemos, ni ningún partido de España adopta una postura que sea compatible con los Derechos Animales. Así ocurre, porque todos los partidos de España, sin excepción, adoptan la ideología del proteccionismo y el bienestarismo (o ambas a la par). En otros artículos aparecen pormenorizados las características de ambas ideologías.

La sociedad general desconoce hasta lo más básico de Derecho, Filosofía y Ética. La mayoría de la gente desconoce cómo funcionan las leyes y cómo cambiarlas. Esto conlleva que sea fácil manipular manipular a las masas y venderles la moto con mensajes vacíos y populistas que parten desde el antropocentrismo, el especismo y sentimientos endogrupales.

Campaña de PACMA - Último lobo de ArabaEn esta campaña, PACMA se centra en el lobo de Araba como víctima de los intereses ganaderos mientras olvida a los millones de animales que mueren en manos de esos mismos ganaderos. Así ocurre porque consideran más importantes a unos animales frente a otros según su cuantía poblacional. Este sesgo procede del ecologismo especista.

PACMA es especista

Campaña de PACMA - Ilegalización del sacrificio halalEn esta campaña, PACMA exige la ilegalización del rito halal. En otras palabras: PACMA se opone al hecho de degollar corderos y a otros animales por motivos religiosos al mismo tiempo que valida prácticas similares si se produce entre las cuatro paredes de un matadero. Aquí acontece un sesgo de tipo xenófobo; pues cataloga como más crueles las prácticas que ejercen otras culturas humanas.

PACMA es bienestarista

PACMA parte desde la premisa injusta y antropocéntrica de que el ser humano tenga legitimidad para explotar —usar como recurso— a los animales y beneficiarse de ellos mientras no les cause «demasiado sufrimiento». PACMA justifica la experimentación animal y otras formas de explotación crueles siempre que exista un beneficio social o la percepción social de dicho beneficio.

PACMA no cuestiona la existencia del especismo ni del antropocentrismo. Es decir, no explica que explotamos a los animales porque nos creemos superiores ellos y que de ello deriva la violencia hacia los animales. PACMA no defiende que los animales deban tener derechos legales reconocidos como los humanos; sino solamente asume que los humanos debemos darles un «buen trato» en la medida en que nos beneficiamos a su costa. Sus propuestas se resumen en regulaciones sobre la propiedad animal, en el marco de la legalidad vigente, para definir cuán grado de explotación, sufrimiento, encierro sea legalmente admisible.

Este planteamiento, denominado «bienestarismo», es opuesto a los Derechos Animales. Los Derechos Animales se basan en la idea básica de que los animales no debieran ser esclavos o propiedades del ser humano porque ellos poseen sus propios intereses inalienables (vida, libertad e integridad). En cambio, PACMA no reconoce que los animales merezcan derecho a vivir o a ser libres; sino a «no sufrir demasiado» mientras los humanos vulneran sus vidas, libertad e integridad.

A raíz de ello, por ejemplo, PACMA rechaza la tauromaquia por el sufrimiento que causa en los toros y sólo condena la violencia en ciertos festejos, la caza o agresiones a animales por parte de ganaderos y otros explotadores. Sus condenas siempre se enfocan en sucesos crueles y excesivos que se podían haber evitado, como en casos reales de granjeros que han matado o mutilado animales por diversión. PACMA no cuestiona la innecesidad de comer animales o de participar en otras formas de explotación animal; sólo condenan aquel sufrimiento animal que no se dirige hacia un beneficio social.

¡Derechos Animales ya! - Yo no voto PACMA - Partido AnimalistaNo se trata de que alguien no le guste el Partido Animalista; sino de que PACMA no defiende los Derechos Animales y, por tanto, nuestro voto es nulo para las víctimas.

Conclusión

Los partidos políticos no se caracterizan por su franqueza. En el caso de PACMA, este partido animalista se adscribe a los prejuicios y las convenciones de la mayoría de la sociedad en lo tocante a los animales. El mundo entero considera que los animales son seres inferiores que existen para servirnos.

PACMA, lejos de cuestionar el paradigma ético y legal que impide un reconocimiento de derechos para los animales, se limita a exigir regulaciones legales sobre el uso de la propiedad animal para que nuestros esclavos —los animales— sufran, supuestamente, un poco menos mientras el ser humanos los explota y sacrifica a diario.

Si el Partido Animalista quisiera combatir las injusticias que padecen los animales, debería renombrarse a PACEA (Partido Animalista Contra la Explotación Animal); pues el origen del problema radica en la explotación animal; el maltrato animal es sólo la consecuencia.

El enfoque de PACMA, centrado en el sufrimiento, no soluciona el problema. Por el contrario, extiende y agrava la miserable realidad de las víctimas no-humanas al perpetuar un mensaje antropocéntrico que sigue situando a los humanos y sus problemas por encima de la vida, libertad e integridad de los animales.

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Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos

¡Derechos Animales ya! - Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos por los Derechos AnimalesLos activistas veganos deberíamos permanecer unidos. Los animales necesitan la unión, la fuerza y colaboración de todos los veganos para que su realidad salga a la luz y la sociedad pueda comprender por qué merecen respeto por sus intereses inalienables.

La importancia de que los activistas veganos permanezcamos unidos

Al poco de comenzar como activista vegano, entendí que resultaba primordial que los defensores de los Derechos Animales permaneciéramos unidos. En este artículo quisiera lanzar una reflexión sobre la importancia de que tratemos de conocernos, charlar, ejercer actividades y distintas acciones en común para facilitar el traslado y la comprensión del veganismo y de los Derechos Animales a la sociedad.

Cuando digo que los activistas veganos deberíamos permanecer unidos no deseo incurrir en la típica falacia unionista de «todos estamos en el mismo barco». Es evidente que el movimiento animalista, en su mayoría, no defiende los Derechos Animales. Cada activista vegano puede tener unas convicciones personales ligeramente diferentes, pero si nuestros convicciones éticas son iguales respecto al cese de la explotación y esclavitud animal, deberíamos realizar un esfuerzo por colaborar.

La unión permite sumar la fuerza que tiene cada vegano por separado para hacer algo más grande, algo que marque un antes y un después en la historia del veganismo. El activismo individual es muy importante porque podemos realizarlo sin depender de nadie. Sin embargo, si queremos que el veganismo sea un principio moral aceptado y asumido por la sociedad, aunar fuerzas como colectivo creará un movimiento unido y consistente que resonará aún con más fuerza en ésta.

Hasta la fecha, creo que una de las limitaciones de nuestro movimiento ha sido el silenciamiento, la marginalidad impuesta y la acción individual de cada activista por separado. Si queremos cambiar la realidad que padecen las víctimas no humanas y trasladarle a la sociedad las razones de por qué merecen respeto, debemos unirnos y colaborar en esta causa común.

Cada quien puede desempeñar funciones vitales en situaciones en las que una determinada profesión o conocimiento en una materia se vuelve de extrema importancia. Cada uno posee habilidades únicas que pueden marcar la diferencia en el movimiento abolicionista.

Así pues, si eres vegano o vegana y deseas lo mismo que nosotros —el fin de la esclavitud animal en todas sus formas—, no dudes en contactar conmigo para lo que quieras y busca a otros activistas con quienes compartir ideas, acciones y experiencias. Estamos seguros de que así caminaremos mejor y más lejos. Todos los activistas veganos tenemos algo que aportar.

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