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¿Cuál es la postura del veganismo sobre el aborto?

¡Derechos Animales ya! - Mujer embarazada con tatuaje - ¿Cuál es la postura del veganismo sobre el aborto?Un embarazo no debería suponer peligro, menoscabo o trauma para una mujer. En este artículo hablo acerca de la postura del veganismo sobre el aborto.

Introducción

El surgimiento y extensión de las redes sociales ha posibilitado el encuentro de individuos con muy diferentes puntos de vista. En lo tocante a temas candentes de actualidad, acontecen acalorados debates y cruces de acusaciones, con y sin sentido, entre defensores y opositores a determinadas ideologías o acciones.

En este artículo quisiera responder a un punto muy mencionado o cuestionado en redes: ¿Cuál es la postura del veganismo sobre el aborto? ¿Debe tener una? ¿Un vegano está a favor o en contra del aborto? ¿Son compatibles ambas posturas?

La mayor dificultad previa que uno encuentra para explicar por qué el veganismo o un vegano puede o debe estar a favor o en contra de algo radica en que la mayoría de los lectores y oyentes todavía no tiene una definición clara de lo que es el veganismo y de cómo se relaciona categorialmente con otras ideologías.

Simbolo de veganismoEl veganismo es una palabra cada vez más común pero, a la par, cada vez más distorsionada. ¿Existe una postura del veganismo sobre el aborto?

Una aclaración de qué y no es el veganismo

El veganismo es un principio ético referido al cese de la explotación animal —uso de los animales como recursos o fines— por causas humanas en reconocimiento de que sienten, padecen, poseen conciencia e intereses inalienables. El veganismo no es un sucedáneo del ecologismo, no se refiere a nuestra salud, al medio ambiente ni al sufrimiento animal (el sufrimiento es una consecuencia, no origen, de la esclavitud animal).

A tenor de ello, un vegano es quien rechaza toda forma de explotación animal —alimentación, vestimenta, ocio, etc.— por un motivo ético inherente al valor intrínseco de los animales.

El veganismo no engloba todo el conjunto de acciones humanas, ni siquiera el conjunto de acciones humanas para con los animales. El veganismo se refiere únicamente a las acciones humanas por las cuales hemos reducido a los demás animales al estatus de propiedad y a ser nuestros esclavos.

Los demás aspectos éticos y legales de nuestra relación con los animales se engloban en los Derechos Animales.

¡Derechos Animales ya! - Recreación virtual de un cigotoRecreación por ordenador de un cigoto. Las células madres no generan células nerviosas hasta pasado un periodo de tiempo determinado en cada especie animal. La postura del veganismo sobre el aborto, si la hubiere, no podría cambiar según la especie.

Una aclaración de qué es y no es el aborto

El cúlmen de la dificultad comunicativa está en que, en muchas ocasiones, el otro interviniente no tiene tampoco claro qué es y no es el aborto y cuándo puede o no practicarse legalmente.

El aborto no consiste en matar bebés ni es legal extirpar fetos en desarrollo. El aborto engloba un conjunto de técnicas y procedimiento médicos por el cual se interrumpe la gestación de un ente en desarrollo dentro del cuerpo de la mujer.

El aborto sólo es legal —y ético— cuando se produce en una etapa temprana del embarazo y el ente en desarrollo (el embrión) todavía no ha desarrollado células nerviosas. Así ocurre porque un ser carente de células nerviosas no puede tener conciencia ni intereses.

Se produce una manipulación consciente y fanática, por motivos religiosos, cuando hay individuos que se obcecan afirmando que el aborto mata seres humanos. Para los religiosos y muchos antropocentristas, el valor de un ser humano es inherente en la concepción porque «producirá un ser humano» y «los humanos somos lo únicos importantes».

Ambas posturas incurren en falacias. La primera es una falacia de la potencialidad y la segunda es una petición de principio muy común para justificar el antropocentrismo.

¡Derechos Animales ya! - Manifestación feminista a favor del abortoManifestación feminista a favor del aborto. La mayor parte de los colectivos humanos sólo defienden sus derechos o buscan privilegios mientras se olvidan de otras víctimas.

¿Dónde radican los derechos morales para humanos y animales?

Lo que nos convierte en seres merecedores de derechos no es tener una programación genética que nos convertirá en animales bípedos con brazos y piernas. Lo que nos convierte en seres que merecen respeto reside en que podemos sentir debido a la posesión de células nerviosas.

Los religiosos incurren en una contradicción cuando defienden la no-sintiencia de un conjunto de células mientras les da exactamente igual el aborto en animales o cuando ellos mismos participan en la crianza, hacinamiento, manipulación, coacción y asesinato de animales —que sí sienten— por el mero hecho de que, a sus ojos, no merecen respeto porque sus cuerpos no son la «imagen y semejanza de Dios».

Para los musulmanes, los humanos no tenemos la imagen de Dios; pero ellos igualmente mantienen el mismo pensamiento de supremacía humana sobre los animales apelando a que Dios creó a la humanidad para que fuéramos los vicarios y amos del mundo. Ninguna religión, por definición, constituye un argumento válido para justificar acciones que perjudiquen los intereses inalienables de un sujeto.

Todas las religiones del mundo, a excepción del jainismo —supeditado a mi conocimiento—, comparten la creencia de que el ser humano se sitúa en un nivel superior por encima de otros seres.

Por tanto, oponerse al aborto apelando a la especie humana incurre en el mismo argumento especista por el cual intenta excusar a diario el exterminio sistemático y el holocausto que viven los animales en su día a día.

¡Derechos Animales ya! - Comunicación socialLa comunición y el debate de ideas son fundamentales para el progreso social. No se puede reflexionar sobre la postura del veganismo sobre el aborto entre gritos o insultos.

Entonces, ¿cuál es la postura del veganismo sobre el aborto?

El veganismo no puede tener ninguna postura respecto al aborto porque se refiere a un problema concreto (la explotación animal) y a unas víctimas en concreto (los animales sintientes).

Un vegano, como agente moral, puede adoptar distintos principios éticos e ideologías compatibles o incompatibles entre sí. Resulta posible que un vegano esté a favor del aborto aduciendo razones falsas o místicas sobre la mujer o por el argumento de que ella siempre deberá gozar de derechos exclusivos sobre su cuerpo. Al mismo tiempo, también se vuelve posible que un vegano religioso se oponga al aborto apelando a los argumentos esgrimidos por miembros de esta religión.

En estos casos, tales posturas particulares esto no significan que todos los veganos estén a favor o en contra del aborto ni que el veganismo se posicione o deba posicionarse sobre un asunto que pertenece a otro asunto ético. Así como el ecologismo o el abolicionismo de la esclavitud negra no tienen —o tuvieron— por qué tratar el tema del aborto.

¡Derechos Animales ya! - Embrión o fetoEl desarrollo embrionario es extremadamente similar en todos los vertebrados. En el estadio presente es casi imposible determinar si ese embrión será humano o no. La ciencia ya desmontó hace tiempo el dogma de la excepcionalidad humana. Si bien, muchos científicos todavía se muestran reticentes a aceptarlo.

Conclusión

La postura del veganismo sobre el aborto es inexistente y no puede haberla. Cabe recordar, no obstante, que los Derechos Animales toman su base en los mismos criterios establecidos para los Derechos humanos. En consecuencia, el aborto se rige —o debiera regirse— por las mismas consideraciones habidas para humanos y para animales.

Mientras la sociedad de todo el mundo se acalora por debates y preocupaciones humanas, toda nuestra sociedad se cimenta sobre la explotación y muerte de millones de animales al día para satisfacer hasta el último de nuestros apetitos más egoístas e injustificados.

Temas como el aborto reciben una atención mediática desmedida porque involucra a seres humanos. Otros casos de matanzas sufridas por animales ni siquiera llegan a nuestras fronteras. En nuestros días se expande una nueva ola antropocéntrica relacionada con el veganismo que hace llamarse «interseccionalismo».

Nuestra especie debería empezar a adoptar una visión global sobre toda sus acciones y ampliar su círculo moral hacia los animales con quienes compartimos el planeta, en tanto que los animales también son sujetos y merecen respeto; desde la etapa de feto hasta el fin de sus días.

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¿El veganismo es de izquierdas? ¿El veganismo es interseccional?

Bandera del comunismo junto con el símbolo del veganismo - El veganismo es de izquierdasMuchos creen que el veganismo es de izquierdas. La sociedad actual está muy confundida por la falta de información y la actitud desinformante de supuestos veganos que llegan a hablar de «veganismo interseccional» o de «veganismo blanco» entre otras lindezas posmodernas. A los animales les da igual nuestra ideología política, merecen respeto por encima de todo.

¿El veganismo es de izquierdas?

Vivimos en una sociedad en constante evolución y bastante convulsa desde que nuestros antepasados bajaron de los árboles. Los humanos, como animales sociales, mostramos una tendencia innata hacia el colectivismo: tendemos a juntarnos con gente que comparta nuestras creencias e ideales, por muy estúpidas o equivocadas que estén. Este fenómeno afecta a todos los aspectos de nuestra vida: ética, política, religión, etc.

La política envuelve todos los aspectos de nuestra vida, aunque no deseemos ser militantes políticos. Cuando una serie de ideas empiezan a resonar en la opinión pública, los partidarios y detractores de una determinada ideología o conjunto de ideologías preexistentes —ya fuere adrede o por mera inercia— empiezan a asociarla con otras determinadas ideas preexistentes, con algún tipo de colectividad o con cualesquier rasgos socio-políticos o económicos.

Es un secreto a voces que el veganismo ha calado más entre gente que se autoconsidera «de izquierdas» que «de derechas» pero… ¿significa eso que el veganismo es de izquierdas?

¡Derechos Animales ya! - Captura artículo «Veganismo blanco»Basta con escribir «veganismo interseccional», «vegan feminismo interseccional» o «veganismo blanco» en cualquier buscador para que aparezcan artículos de autoras como la presente. Esta postura identitaria y femisexista afirma que «el veganismo es interseccional», o habla de «veganismo blanco», para introducir sus propios ideales como si a los animales les importase algo que los explote un hombre, una mujer, un blanco o un negro. A su vez, son notorios sus confusiones categoriales cuando habla de «omnívoros», una categoría metabólica, para referirse a quienes comen productos de origen animal.

Relación entre el veganismo y el progresismo

Este artículo no pretende realizar un análisis exhaustivo ni nada detallado sobre posturas políticas ni sus evoluciones a lo largo del tiempo. Su intención no es otra que la de tratar de circunvalar y esclarecer ciertos alegatos y mantras —que se repiten desde uno y otro lado del espectro político— para reflexionar si tiene sentido relacionar el veganismo con la izquierda política.

Con este fin, cabría empezar por tratar de acotar el significado de lo que entendemos por «ser de izquierdas». Decir que algo o alguien es «de izquierdas» se refiere, en principio, a que refleja los ideales del progresismo.

El progresismo, entendiéndolo en sus inicios como parte y consecuencia del movimiento de la Ilustración, defendía el progreso social mediante el uso de la razón y la adquisición de valores universales.

El concepto de «izquierda», nacido durante la Revolución Francesa, ha ido transformándose desde el siglo XVIII hasta nuestros días y su significado sufrió severas alteraciones por la influencia directa del marxismo y su propagación de la idea sobre las luchas de clases que se desarrollaron entre finales del siglo XIX, y comienzos y primera mitad del siglo XX.

Y, en fechas más recientes, se ha visto también influenciado por el posmodernismo. Existiendo tantos matices e interpretaciones posibles, apenas podemos separar dos vertientes dentro de lo que llamamos «izquierda»: una vertiente moral y una vertiente política.

Si entendemos la «izquierda» como sinónimo de progresismo en su sentido moral —es decir, como la defensa de la razón y la búsqueda de valores universales—, podemos afirmar que el veganismo es un principio ético que recoge el testigo del progresismo y de los primeros movimientos de izquierda.

En cambio, si entendemos la «izquierda» como sinónimo de progresismo en su sentido político —es decir, como la defensa de unas estructuras sociales y económicas vinculadas a la existencia o no de un Estado y del individuo como carente de valor intrínseco—, entonces el veganismo no puede ser de izquierdas por dos razones:

  1. Pertenece a otra categoría. El veganismo es un principio ético y, como tal, se refiere a las acciones del individuo al margen de la sociedad y de cualquier estructura socio-económica. El respeto que merecen los animales es independiente de que los humanos vivamos bajo un régimen social, político y económico en específico.
  2. El actual movimiento político de izquierdas rechaza los pilares que lo fundaron. Si en un origen se apostaba por el uso de la razón y la adquisión de valores universales, las actuales corrientes de izquierdas incurren de lleno en el tribalismo —defensa egoísta de los intereses de un colectivo— y en el relativismo moral e identitariola creencia dogmática de que la verdad es relativa, de que no hay valores universales y de que nuestra identidad está por encima de los hechos objetivos—.

¡Derechos Animales ya! - Captura vídeo «Veganismo blanco»Como fruto esperable de la tercera ola feminista y el adoctrinamiento posmoderno que ya se produce y reproduce en las universidades de Occidente, encontramos a individuos que sacan palabros a la palestra como «veganismo blanco» —parte de su lucha por un «veganismo interseccional»—, como si alguien pudiera ahora ser vegano o no, o ser más o menos vegano según su color del piel o un «medidor de privilegios». Los animales merecen respeto y necesitan que los respetemos. Estas cuestiones identitarias son tanto una aberración como un insulto a las propias víctimas. A los animales les urge una sociedad vegana, no un corrillo de adolescentes haciéndose ‘selfies’ antes de entrar a su clase de estudios de género… 

¿El veganismo es de izquierdas por su relación con la izquierda actual?

Muchos de quienes hoy se consideran veganos también dicen ser «de izquierdas». A partir de lo que uno puede observar en su día a día, hablando con la gente en persona y en las redes, existe una enorme diferencia, al menos en apariencia, entre el número de veganos de que dicen ser «de izquierdas» y «de derechas», o bien que no se identifican con ningún lado del espectro.

Hasta la fecha ha habido algunos estudios en distintos países y contextos. Como curiosidad, uno reciente ha sido sobre si hay veganos que hayan votado al presidente estadounidense Trump. Tales datos muestreados y sus resultados hay que atenderlos con precaución, pues algunos estudios —por no decir la mayoría— toman una muestra poblacional baja o hacen ciertas preguntas que polarizan los resultados.

Partiendo desde la premisa de que, verdaderamente, la mayoría de los veganos actuales sean «de izquierdas» o simpatizantes del socialismo, el marxismo o determinadas políticas identitarias, deberíamos detenernos un momento a averiguar un posible origen de esta realidad y preguntarnos si esto conlleva que, entonces, el veganismo es de izquierdas.

El origen del veganismo vinculado a otros movimientos sociales

Como han explicado maravillosamente otros autores, el veganismo surgió hacia la mitad del siglo XX. Este periodo estuvo marcado por el auge y apogeo de los movimientos sociales: la primera era del ecologismo y de la lucha homosexual, la segunda era del feminismo, entre otros hitos relevantes.

El veganismo, como principio ético seguido por humanos con metas e ideales propios, ha encontrado desde hace décadas una mejor aceptación «relativa» entre aquellos individuos que, a su vez, están sensibilizados con otras injusticias padecidas por humanos.

Así ocurre porque, como explica el divulgador científico Steven Pinker, existe un fenómeno de causa-efecto por el cual un avance o progreso moral allana el camino para otro sucesivo. Por ejemplo, la abolición de la esclavitud negra facilitó el reconocimiento del sufragio femenino y, éste a su vez, supuso el reconocimiento de los derechos del menor, y así, sucesivamente, hasta la actualidad.

Por ende, apelando a una «lógica social», cabe comprender que en nuestro contexto actual, caracterizado por la discriminación sistemática de otros animales por una razón de especie transmitida de generación en generación, haya más humanos proclives a adoptar el veganismo si conocen bien o son partícipes en otros movimientos sociales vinculados tradicionalmente a la izquierda política.

¡Derechos Animales ya! - Logo del veganismo interseccional tachado - Veganismo es de izquierdasÉste es uno de los muchos logos que los grupos posmodernos difunden por redes sociales. Se ven a sí mismo como héroes y justicieros a la par que discriminan y adoptan actitudes y acciones irracionales y, muchas veces, violentas contra quienes rechacen o refuten sus dogmas identitarios. Hacerse vegano no tiene ningún misterio ni implica adoptar determinados ideales políticos.

Pero entonces… ¿El veganismo es de izquierdas? ¿Sí o no?

La respuesta es no y ya aparece en los párrafos anteriores. El veganismo no es ni puede ser de izquierdas porque no es un principio político; sino ético. No tendría ningún sentido afirmar que el veganismo es de izquierdas ni aun suponiendo que la mayoría de sus practicantes fuesen militantes de izquierda. Creer que los seguidores de algo condicionan la naturaleza de ese algo incurre en la llamada «falacia de asociación».

Alguien de derechas y muy, muy de derechas puede ser vegano perfectamente en tanto que, como individuo, comprenda que los animales merecen respeto por sí mismos y no participe en ninguna forma de explotación animal. Justo como cualquier otro humano con plenas facultades.

El alegato de que alguien no puede ser vegano si es de derechas —una afirmación gratuita que me indigna— evidencia el interés de un particular o colectivo por tergiversar, manipular, adueñarse y apropiarse del significado y alcance del veganismo para promover sus propios intereses.

Y esto es justo lo que está ocurriendo: miles de individuos y colectivos que ven el veganismo como un simple instrumento de moda para encauzar sus propios intereses, obsesiones e ideas enfermizas. Los individuos de izquierda intentan politizar el movimiento y lo promocionan como una reivindicación política.

Y, por su parte, los individuos de derechas oyen llover sin saber dónde y responden estupideces creyendo que el veganismo es la nueva locura posmoderna de unos cuantos comunistas, feministas o femisexistas con el pelo rosa.

¡Derechos Animales ya! - El objetivo de una discusión o argumento no debe ser la victoria, sino el progresoCuando algunos militantes de izquierda se apropian del veganismo y lanzan apologías del «veganismo interseccional» o «vegan feminismo interseccional», o van contra lo que ellos llaman «veganismo blanco», lo que hacen es polarizar y enfrentar a la sociedad entre buenos y malos —¡y luego dicen que nosotros somos divisivos!— debido a una interpretación y a una percepción maniquea, reduccionista y patológica de la realidad y de por qué los humanos cometemos injusticias, ya sea contra otros humanos o contra los animales.

¿El veganismo es interseccional? ¿Qué es eso de «veganismo blanco»?

Cuando se dice que un movimiento es «transversal» significa que afecta y va destinado a combatir injusticias en todos los niveles de la sociedad. El veganismo es un principio ético referido exclusivamente a los animales.

Y no, no vale decir que los «humanos también somos animales» para excusar que el veganismo también se refiera a nuestra especie porque el veganismo no se refiere a los animales por ser animales; sino porque los humanos hemos reducido a los demás animales —otros seres sintientes—, al estatus de propiedad y a la condición de esclavos.

Los humanos podemos estar oprimidos según nuestros rasgos biológicos en determinados lugares del mundo, pero ningún ser humano es esclavizado sistemáticamente por ser humano. En cambio, los demás animales son esclavizados sistemáticamente por no pertenecer a nuestra especie y carecen de ningún tipo de derechos reconocidos.

Defender un «veganismo interseccional» implica difuminar la definición de veganismo para abarcar cuestiones ajenas al mismo. Claro que son importantes las luchas obreras, feministas y homosexuales; pero eso no conlleva que el veganismo se refiera o deba referirse a estas luchas.

Dado que la sociedad actual es especista y tendemos a marginar los intereses de los demás animales, un «veganismo interseccional» se traduce en la marginación de los animales dentro del propio principio ético que se refiere a ellos en pos de los intereses colectivistas, políticos e identitarios de algunos humanos.

Y, por supuesto, ir contra lo que algunos llaman «veganismo blanco» significa, ni más ni menos, que crear una barrera discriminatoria —dentro de un principio contrarias a las discriminaciones morales— para juzgar, condenar y marginar a veganos según sus rasgos identitarios, juzgados y evaluados por otra gente que cree tener otros rasgos identarios oprimidos por estos primeros. Menuda aberración irracional.

¡Derechos Animales ya! - Contra el interseccionalismo en el veganismoSe puede decir más alto, pero no más claro.

Conclusión: El veganismo no es de izquierdas ni puede serlo

El veganismo no es una dieta, no es un estilo de vida, no es una moda, no es fruto del posmodernismo —el posmodernismo ni existía en 1951— ni nada ajeno a los Derechos Animales.

Cualquier agente moral —adulto con plenas facultades— puede ser vegano con independencia de su raza, sexo, orientación sexual, credo, religión, etnia, ideales políticos, de su equipo de fútbol favorito o de cualquier otra razón social, política y económica ajena a la cuestión moral de los animales. Por tanto, a la pregunta tan manida de si el veganismo es de izquierdas, la respuesta es un «no» rotundo.

Cualquier etiqueta y adjetivo que deje al margen el significado del veganismo y el respeto que merecen las víctimas se convierte en parte del problema. ¡Ya está bien de decir y propagar sandeces como «veganismo interseccional o «veganismo blanco»! Se precisa madurez, honestidad, seriedad y ganas de formarse y transmitir un mensaje veraz por los animales.

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El alegato nihilista o cómo negar una verdad sin pensar

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Un alegato nihilista es aquél que niega la existencia de una verdad o de la validez de un principio ético. Llevado al terreno del veganismo y los Derechos Animales, sería la negación irracional de por qué los animales merecen respeto.

La verdad no está en el sujeto; sino en sus argumentos

En este artículo sucinto voy a profundizar en un pensamiento irracional extendido dentro del ámbito animalista, el cual impide la autocrítica y fomenta la falsa creencia de que hacer cualquier cosa en beneficio de los animales no humanos está «bien». Lo llamaré «el alegato nihilista» debido a un ensayo excelente escrito por el filósofo Aurelio Arteta. Para ahondar recomiendo una sección del blog de Igor Sanz dedicada a las falacias animalistas.

En una entrada antigua traté de señalar que se enseña un concepto erróneo de «tolerancia», por el cual la sociedad interpreta que «tolerar» significa no entrometerse de ninguna forma en las acciones ajenas y seguir nuestro camino con absoluta indiferencia.

Dado que, según el pensamiento de estos sujetos, las acciones deben respetarse mientras no afectan a nuestras personas, esto desemboca en la consideración de que toda opinión (un tipo de acción) debe respetarse en sí misma aunque carezca del más mínimo fundamento.

De esta forma, se eleva la opinión personal al grado de argumento por el simple hecho de estar respaldado en la libertad de expresión. Debe entenderse que uno es libre de expresar lo que quiera. Lo que se condena en este artículo es la creencia de la libertad personal o de opinión implique llevar razón o la justificación de las acciones emprendidas.

A diario, los activistas oímos expresiones de la talla de «nadie tiene la verdad absoluta» (y otras análogas) cuando criticamos acciones bienestaristas o discutimos acerca de las medidas tomadas por ciertas organizaciones. Quienes sueltan estos alegatos justifican una suerte de relativismo moral que, además de no demostrar su principio (petitio principii), se contradice a sí mismo. Si nadie tiene razón, entonces ellos también se equivocan al enunciar dicha frase.

Este tipo de expresiones comunes y aparentemente conciliadoras esconden una confusión categorial entre la persona y el argumento. Realmente nadie tiene la verdad absoluta; pues la verdad no se halla en los individuos (falacia ad verecumdiam); sino en los argumentos y pruebas aportados para sostener dicha razón.

Por tanto, una intervención que contenga tal enunciado no es más que una fórmula social bien vista para afirmar que los argumentos propios merecen respeto por proceder de uno mismo y que los no-propios carecen de interés.

¡Derechos Animales ya! - Ejemplo de incapacidad crítica

Esta diapositiva respecto a debates orientados para niños es un ejemplo de cómo el sistema fomenta el alegato nihilista, la indiferencia y la incapacidad crítica. Según parece, no importa pensar; con hacer el paripé de que todos estamos de acuerdo con todo, ya somos ciudadanos responsables…

El alegato nihilista y el argumento de que nadie tiene la verdad absoluta

Curiosamente, el alegato nihilista suele venir acompañado de menciones ad hominem con las cuales pretenden ningunear razones contrarias mediante la emisión de juicios de valor sobre las intenciones de éstos, es decir, resulta habitual que acusen a cualquier contrincante de «ego», «moralista» o de que «sólo le importa llevar razón» a la par que invierten todas sus energías en escurrir el bulto.

Como colofón, si quien emite un alegato nihilista está acompañado de amigos o familiares (ya sea en físico o a través de Internet), surge un auténtico concierto de falacias animalistas que, irónicamente, no hace sino plasmar la irracionalidad que los separa de quienes sí tienen la razón porque son capaces de demostrarlo mediante una argumentación apropiada.

Que seamos libres de expresarnos no otorga validez a nuestras palabras ni nos brinda legitimidad para defenderlas. Basarnos en meras intuiciones para negar los argumentos ajenos sin tan siquiera habernos tomado la molestia de analizarlos incurre en una terrible deshonestidad, una deshonestidad intelectual que existe porque jamás se ha desarrollado la honestidad que se requiere para afrontar un debate.

Para recalcarlo una vez más, la libertad de expresión significa que tenemos un derecho fundamental para expresar nuestros juicios, a tenor de que poseemos asimismo un interés inalienable en comunicarnos y relacionarnos en sociedad. Esta facultad, en sentido biológico y legal, nos otorga la oportunidad de transmitir cuanto deseemos; mas no respalda nuestros deseos o prejuicios. Lo mejor que puede hacer alguien ofendido ante la crítica es contraargumentar o aceptar la razón del contrario.

Nadie muere por aceptar que estaba equivocado, todos lo estamos la mayor parte del tiempo. Rectificar es de sabios y afirmarlo se basa en la premisa de que para modificar nuestros pensamientos y conductas se requiere forzosamente realizar un análisis de nuestros argumentos y los del otro.

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