Archivo de la categoría: Falacias

¡Derechos Animales ya! - ¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano?

17 cosas que pasarían si todo el mundo se hiciera vegano

¡Derechos Animales ya! - ¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano?Los humanos somos reacios ante el cambio por naturaleza. Gobiernos y empresas se aprovechan del desconocimiento y de las reticencias para asustar y desincentivar el avance veganismo y la evolución ética y social que propone este principio. Aquí hablaré acerca de las mentiras vertidas por los medios de comunicación, de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano y de las consecuencias del veganismo si se aplicara de un modo global.

Introducción

En los últimos años, el auge del veganismo ha despertado toda clase de sentimientos encontrados en nuestra sociedad. La existencia de innumerables intereses personales en su contra ha suscitado los temores de la industria de la explotación animal y las reacciones viscerales de miles de individuos.

En un ensayo previo me dirigí a otros veganos para resolver la pregunta de si el mundo se hará vegano algún día. En este artículo, en cambio, me enfocaré en quienes todavía no son veganos para abarcar la pregunta manida acerca de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano.

Con frecuencia, esta cuestión aparece presentada mediante otros parafraseos similares: «¿Qué pasaría si todos fuéramos veganos?», «¿Qué ocurriría si toda la gente se hiciera vegana?», «¿Qué sucedería si los veganos conquistaran el mundo?».

Hay mucha tela que cortar, así pues, vayamos por partes.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que el veganismo afecta a la inteligencia - Consecuencias del veganismoEn este artículo de la BBC se plantea y afirma a base de anécdotas —sin aportar ningún estudio o prueba relevante o confirmatoria— que una dieta vegana reduce la inteligencia, deteriora el desarrollo cerebral infantil y causa déficit en todos los nutrientes existentes en el universo. Esto último no lo han dicho así, pues hasta el menos avispado se reiría de este despropósito.

Los medios de comunicación buscan dañar a propósito la imagen del veganismo por sus propios intereses

Este epígrafe debería grabarse a fuego en la mente de los lectores. Esto no es un secreto o una afirmación apresurada. Los medios de comunicación pertenecen a grupos empresariales que giran en torno a bancos, farmacéuticas y gigantescos negocios basados en la alimentación humana y, por extensión, en la explotación animal. Sin tapujos ni ética profesional alguna, a diario nos encontramos con centenares de artículos y ensayos de dudosa reputación, con argumentos vacíos y notablemente manipuladores.

No hay día en que no se publique en un periódico alguna supuesta noticia o consejo nutricional donde se ponga en titular y subtítulos que una dieta vegetal sea deficitaria, dañina, que cause alteraciones del sistema nervioso y, cómo no, que sea terrible para los niños. Esta última apelación al paternalismo no puede faltar en todo escrito antivegano. ¿Alguien recuerda a la esposa del reverendo en Los Simpson?

Para cualquier persona objetiva resultaría deleznable que estos supuestos expertos se dediquen a exponer afirmaciones contrarias a los estudios académicos o, en el mejor de los casos, a exagerar o tratar con alarmismo algunas simples recomendaciones o advertencias de puro sentido común.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que el veganismo afecta a la inteligencia de los niñosSi alguien revisa el enlace a la noticia se encontrará con una concatenación infinita de perlas. Creo yo que cualquier persona seria concluiría que, si fueran ciertas todas las hipótesis vertidas en el artículo, un vegano moriría a las pocas semanas de serlo.

La BBC es el medio antivegano más manipulador del mundo

Podría afirmar que, tras todos mis años siendo vegano y soportando calumnias, ataques y los testimonios atragantables de falsos veganos que dejaron de serlo «porque sus cuerpos lo necesitaban» (expresado de forma literal por algunos), la BBC es la que ha puesto el listón más alto de todos.

A la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano, en la BBC responden: te pasará todo lo malo del mundo. Te faltará hierro, taurina, creatina, vitamina B12, calcio y omega 3 y todos aquellos nutrientes vinculados a campañas publicitarias de productos como la carne, la leche o los huevos, de aquellas empresas que patrocinan dichos contenidos de la BBC.

¡Derechos Animales ya! - Artículo de la BBC sobre que niños que mueren por el veganismoNingún artículo antivegano que se precie puede concluir sin aducir la muerte de menores. Se advierte que se trataba de «veganos mal informados», pero se hace énfasis en los padres para relacionar la práctica del veganismo a algo complejo, complicado y arriesgado para los menores. No hablarán sobre padres mal informados que les dan hamburguesas a sus hijos todos los días.

Según la BBC, los niños entran en coma por culpa del veganismo

Yo sí puedo decir algo en el caso específico de la cognición: pondría la mano en el fuego para señalar que, si se realizara un estudio sobre el cociente intelectual medio de la gente vegana y se comparase con la media mundial, seguramente obtendríamos un resultado ligeramente superior. Parafraseando el texto que acompaña a la imagen del artículo de la BBC: creo que el colesterol y el ácido úrico están afectando a la capacidad de pensar de los especistas.

La razón no está en que ser vegano nos vuelva más inteligentes —mejor no le daré ideas a algún patán o lo publicará en un periódico—, sino que el mero hecho de dar el paso hacia el veganismo implica la posesión de una sensibilidad, curiosidad, empatía y adaptación al cambio.

Estos rasgos se correlacionan con nuestros conocimientos actuales sobre el cerebro y su plasticidad para adaptarse a los cambios y sobrevivir en el seno de una sociedad especista y que vierte constante majaradas como las presentes. O sea, es probable quien sea vegano haya logrado serlo porque su comprensión de los animales y de sus acciones supera el umbral del especista promedio.

¡Derechos Animales ya! - Noticia de la BBC sobre el déficit de creatina en veganos - Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano¿Qué credibilidad u honestidad puede haber en un artículo que usa un lenguaje impreciso, erróneo y que confunde categorías? El consumo de creatina ayudar a mejorar la atención y la fatiga muscular. Esto equivaldría a doparnos de una biomolécula que sintetiza nuestro propio organismo. Sin embargo, de este hecho no se deduce que los veganos tengan necesariamente un déficit ni que se consumo sea necesario, siquiera para deportistas.

Estos expertos de la BBC hablan sobre veganismo sin tener ni idea de qué va

Llama la atención que los periodistas, reporteros o dietistas que firman estas columnas o aparecen citados, se atrevan a hablar sobre las consecuencias del veganismo pero no sean ni capaces de plasmar correctamente la razón por la cual alguien se hace vegano.

Tales expertos muestran una seguridad y contundencia máxima sobre los riesgos y peligros del veganismo mientras defienden la ganadería tradicional y el consumo de carne apelando a la «dieta natural de nuestra especie». Parecen olvidar, selectivamente, que las enfermedades alimentarias más graves, así como innumerables patologías e infecciones, derivan del consumo de productos de origen animal.

Nadie pone el grito en el cielo ni maldice la carne de cerdo o los huevos cuando se producen casos de cisticercosis o de salmonela. En ese caso, los expertos sólo recomiendan precaución y atención al envasado y a las medidas de conservación pertinentes.

Cuando hay emergencias de este tipo, los entendidos —pagados por la industria— se dedican a realizar un control de daños para asegurarse de que hasta el más listo del pueblo continúe comiendo y comprando cadáveres y secreciones con normalidad. Ninguno querría que la gente le cogiera miedo o asco a los jamones o a la ovulación carbonato-cálcico-encapsulada de una gallina. ¡Qué sería de los pobres ganaderos y avicultores!

Por el contrario, cuando nos referimos a productos de origen vegetal y a gente que no sufre ninguna patología, estos mismos expertos claman con preocupación sobre supuestas graves deficiencias que no suelen producirse o cuya causa tiene un menor cuadro clínico que terminar muerto por una infección. Esa doble vara de medir es el resultado de la combinación perfecta entre ignorancia, inercia social y participación en la industria ganadera.

¡Derechos Animales ya! - Noticia de la BBC sobre una mujer vegana que deja de serloLos medios antiveganos, como la BBC, no se esfuerzan siquiera en crear relatos elaborados. Les basta con contactar con gente que fue supuestamente vegana —aunque sus propias palabras evidencien lo contrario— y narrar las terribles consecuencias de salud que tuvo para esta persona hasta volver a ingerir productos de origen animal. Estamos ante un ejemplo manifiesto de sensacionalismo barato para camuflar una estrategia típica de la acción-reacción: ellos describen el problema (el veganismo) y dan la solución (dejarlo).

Técnicas y estrategias de manipulación

Como iba exponiendo, ya fuere por simple desconocimiento o para manipular a las masas, cada dos por tres se publican centenares de noticias sensacionalistas, falsas y que violan el sentido común y cualquier atisbo de conocimiento científico, cuyo único fin radica en pervertir e intoxicar el movimiento vegano al asustar, meter miedo e incertidumbre a quienes tan sólo oigan la palabra «veganismo».

En otras entradas anteriores ya he hablado sobre cómo, cuándo y por qué los gobiernos y empresas, a través de los medios de comunicación, se dedican a imponer su agenda para mantener que sus esclavos (ciudadanos o consumidores) sigan creyendo y confiando en las élites sociales. Recomiendo leer los enlaces que figuran los términos resaltados para ahondar en los ejemplos de cada caso.

Existen muchas maneras de difamar y contrarrestar cualquier ideología de progreso. Lo mismo le sucedió en su época al movimiento abolicionista de la esclavitud negra. En general, los enemigos del bien y de la justicia recurren a dos técnicas para combatir e invisibilizar un cambio, petición o revolución justa. Al aplicar la primera técnica intentan combatir lo que es y, con la segunda, aspiran a combatir aquellas consecuencias que tendría para sus propios intereses personales:

  1. Lanzan ataques personales, lingüísticos y tergiversaciones sobre los ideales y objetivos de quienes apoyan un movimiento por la justicia. Pasan a decir, públicamente, que los veganos y otras personas somos enfermos, sectarios, fanáticos, radicales, violentos, colgados y un largo etcétera. Se apoyan en citas y apelaciones a la autoridad para alegar que el veganismo o sus bases carecen de sentido.
    Y, cuando estas alusiones sin fundamento no les basta, buscan anular los argumentos de quienes somos veganos tergiversando o banalizando nuestros principios. ¿Veganos por moda? ¿Veganos por salud? ¿Veganos que se beben su propia sangre? ¿Veganos que malnutren, maltratan y asesinan a sus hijos? Les sirve traer a la palestra a quien pretenda llamar la atención o inventarse cualquier calumnia.
  2. Lanzan falsos razonamientos cargados de infundios, asunciones perjuiciosas y sesgos asentados entre la población para achacar que el veganismo y los veganos causaremos graves consecuencias en el mundo: desnutrición civil, crisis sanitarias, deforestación masiva para plantar soja, aumentos en el precio de los alimentos básicos, guerras por el agua potable, invasión de animales domesticados, desaparición de especies domesticadas, extinción de especies, proliferación de plagas, pérdida de patrimonio cultural, cese de deportes antiguos, abandono del medio rural, alteración de nuestra biología, etc.
    Sí, al veganismo y a los veganos se nos acusa de todos los males habidos y por haber en el mundo. A algunos sólo les falta decir que promovamos el apocalipsis. Sólo les queda afirmar que nuestros pedos emiten mayor cantidad de metano que los miles de millones de animales rumiantes esclavizados como ganado. Si cuela, cuela.

¡Derechos Animales ya! - Búsqueda en Google sobre las consecuencias del veganismoUn vegano necesita un estómago de hierro para aguantar las estupideces que uno puede encontrar en internet cuando busca una respuesta a la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano. Según esta búsqueda de Google sobre las consecuencias del veganismo, una dieta 100% vegetal causa cansancio, debilidad muscular, calambres u hormigueo en las extremidades, inestabilidad al caminar, caída del caballo y otros síntomas que no alcanzo a leer porque no me molesté en pulsar en ese enlace.

Mucha visceralidad, pero pocos conocimientos sobre las consecuencias del veganismo

A quienes nos preocupa nuestra formación y cultura, buscamos responder con lógica y objetividad a los hechos y resultados de nuestras acciones y de las de otros. Sin embargo, esta premisa no suele cumplirse en el seno de una sociedad visceral y convencida de que su acceso a internet y su facultad para exponer sus opiniones ya garantice la veracidad o coherencia de las mismas.

¿Qué sucede cuando tales individuos se preguntan sobre qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano? En su intento de razonar, lejos de elucubrar un pensamiento interno, buscan conocer las consecuencias del veganismo para sus vidas confiando ciegamente en el primer medio que hallen o en aquello más repetido. Y, con demasiada frecuencia, encontramos que tales sujetos ni siquiera poseen ideas claras sobre derecho, leyes, éticas o la propia moralidad de sus acciones, ni siquiera contra niños y otros humanos.

En general, la gente llega a conclusiones estúpidas que se ven reforzadas por aquellas argumentaciones —igualmente mediocres e inventadas— de quienes pagan para que dicha información se promueva. Todavía hoy hay gente que cree que los periódicos, los noticieros o los telediarios están para informar. No, amigo. Están para venderte una verdad que coincide con sus intereses; no con los tuyos.

A diario, observo que la mayoría de la sociedad es francamente imbécil. Y esto no es un insulto, sino la descripción de una realidad o, si acaso, de una percepción personal. Si alguien se gasta su sueldo en una droga que lo mata lentamente (p. ej. tabaco), invierte su sueldo en tragaperras o expone su vida para ahorrar dos segundos al cruzar una carretera —por donde no debería— mientras luego continúa andando a paso de tortuga, estamos ante la señal de que tales sujetos no actúan con lógica.

Algo que debe aprender todo niño en su paso a la adultez está en que los adultos no siempre tienen razón ni saben todas las respuestas.

En mi paso a la adultez, descubrí que la mayor parte de los adultos son básicamente niños más grandes e imbéciles, con menor capacidad de aprendizaje y escasa honestidad, que incluso hablan y afirman con atrevimiento, prejuicios y sesgos personales mucho mayores que niños y jóvenes sobre temas en que no están formados o en los que sobrevaloran su formación.

¡Derechos Animales ya! - Árboles inmensos a los lados de un camino en un parqueEl veganismo es un camino hacia la justicia para los animales. Hacer lo correcto es importante por sí mismo.

¿Qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano? Consecuencias del veganismo estudiadas científicamente

Abarcar todas las consecuencias que tendría el veganismo a nivel social, medioambiental y económico sería una tarea titánica y no alcanzaría siquiera con una tesis doctoral. En otros textos anteriores me he centrado específicamente en analizar las razones fundamentales de por qué debemos ser veganos.

Una vez expuestos los precedentes de esta disertación, mi intención aquí consiste en resumir algunas hipótesis estudiadas y aceptadas científicamente sobre la pregunta de qué pasaría si todo el mundo se hiciera vegano.

A modo de informes preliminares y exhaustivos, aconsejo revisar el estudio oficial de la FAO sobre el impacto de la ganadería, un estudio de la Universidad de Oxford acerca de la contaminación asociada al consumo de carne, un artículo académico publicado en Nature sobre la importancia del veganismo para luchar contra la deforestación y el cambio climático, y otros estudios los beneficios de una dieta vegetal para la humanidad.

Relación entre el veganismo y sus consecuencias

Nunca queda de más recordar que el veganismo es un principio ético referido al cese de la explotación animal en reconocimiento de que los demás animales, como nosotros, sienten, padecen, poseen conciencia e intereses inalienables. El único fin perseguido por el veganismo es la supresión absoluta y permanente de la esclavitud animal por fruto de su reificación legal.

Las consecuencias del veganismo buscan ser beneficiosas para los animales —las víctimas— y no necesariamente para los humanos, aun así, su práctica sí conlleva beneficios absolutos para nosotros y el medio ambiente.

Si todo el mundo se hiciera vegano…

A continuación, sin ningún orden en particular, enumeraré 17 cosas que pasarían si todo el mundo se hiciera vegano. Mi intención al enumerarlas de esta manera está en emplear el sensacionalismo de tales medios en su contra para promover justo lo contrario que ellos.

Mientras medios como la BBC justifican y promueven la miseria y muerte de millones de animales a base de falsedades, aquí dejo las consecuencias reales que tales medios callan:

Consecuencias éticas del veganismo

En una palabra: justicia.

Consecuencias medioambientales del veganismo

En una palabra: sostenibilidad.

Consecuencias sociales del veganismo

En una palabra: progreso.

Consecuencias económicas del veganismo

En una palabra: igualdad.

¡Derechos Animales ya! - Intereses de la industria sobre los animalesLa aceptación global del veganismo cambiaría todo nuestro paradigma económico. Quienes manejan los hilos no permitirán que eso suceda.

Conclusión

Como podemos ver, el veganismo es fácil de entender, sencillo de llevar a la práctica y conduce a resultados muy positivos para todos. Sin embargo, suelen aducirse terribles consecuencias de lo que que pasaría si todo el mundo se hiciera vegano porque el veganismo trastoca y trastocaría profundamente los pilares de nuestra civilización.

Nuestra sociedad del siglo XXI están enraizada en la explotación animal tanto o más que durante el periodo Neolítico. Quienes hoy se lucran mediante la crianza de animales, o bien se ubican en nichos económicos relacionados con los animales de alguna forma, no desean reformular sus negocios ni perder potenciales beneficios.

Las élites sociales, con poder y dinero, harán cualquier cosa para impedir este inevitable progreso moral: difamar, atacar, manipular e incluso asesinar a activistas que denuncien estos hechos. ¿Qué harás tú? ¿Investigar para obrar con justicia o repetir las tonterías que digan sobre el veganismo en un programa de salsa rosa?

Artículos relacionados
¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinito

Los animalistas y la paradoja de Jevons

¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinitoLa paradoja de Jevons explica que los animalistas incrementan el número de víctimas animales cuando, en su afán de reducir el sufrimiento animal, mejoran la eficiencia y productividad de la industria.

Introducción

El número de animalistas en el mundo se cuenta por millones. Sin embargo, en ninguna parte del mundo ha habido avances sustanciales en materia de Derechos Animales. Cada día se crían y asesinan más animales en el mundo que en la jornada anterior.

En este artículo deseo ofrecer una respuesta a por qué los animalistas, a pesar de sus buenas intenciones, sólo están causando que más y más animales sigan siendo explotados y asesinados por sus enfoques errados y sus actitudes contradictorias. Para explicarlo, voy a partir desde el enfoque de una famosa paradoja de la macroeconomía: La paradoja de Jevons.

¡Derechos Animales ya! - Paradoja de JevonsLa paradoja de Jevons señala, en cierto sentido, que incrementar la eficiencia de la explotación animal aumenta el número de animales explotados.

¿Qué es la paradoja de Jevons?

La paradoja de Jevons, denominada así por su descubridor William Stanley Jevons (1835-1882), sostiene que, irónicamente, aumenta el consumo de un recurso conforme aumenta la eficiencia con la que se genera o utiliza dicho recurso. Se trata una paradoja en economía por ser contraintuitiva al pensamiento común y esperado.

Jevons observó que el consumo del carbón se elevó en Inglaterra después de que James Watt creara una máquina de vapor mucho más eficiente que el primer diseño creado por Thomas Newcomen. De esta forma, la nueva máquina de vapor, al consumir menos carbón, presentaba un menos coste de mantenimiento.

El invento de esta nueva máquina de vapor fomentó que muchas más empresas se interesaran por aplicarla a sus negocios y se crearan nuevas líneas ferroviarias, muchas de las cuales eran innecesarias o no iban lo suficientemente llenas de pasajeros o de mercancías.

Por todo ello, a pesar de que la nueva máquina de vapor consumía menos carbón, la extensión de esta tecnología dirigió hacia una explotación menos óptima del carbón y a un despilfarro todavía mayor que el existente hasta entonces.

¡Derechos Animales ya! - Gallinas ponedoras en jaulas - Organizaciones animalistasGallinas ponedoras hacinadas en jaulas. Las organizaciones animalistas sólo exigen regulaciones sobre la manera de criar y de tratar a los animales que redundan en beneficios para todos: para la organización, para la conciencia de los animalistas y para las empresas explotadoras.

La paradoja de Jevons aplicada a los animalistas

El animalismo engloba todas aquellas posturas que buscan realizar cambios sobre la manera de percibir o de tratar a los animales. En otras entradas previas ya he explicado pormenorizadamente que el animalismo no es un movimiento homogéneo. La típica expresión de «todos estamos en el mismo barco» no podría ser más desatinada. Al contrario, en el seno del animalismo se distinguen tres ideologías opuestas entre sí: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

Uno de los tópicos animalistas más repetidos es el reducir o eliminar el sufrimiento animal. Así ocurre porque casi la totalidad de los animalistas son especistas y bienestaristas. Es decir, no consideran que todos los animales merezcan respeto y sólo desean mejorar el trato o las condiciones en las que se ejerce la explotación animal según si el sufrimiento de los animales les reporta o no un beneficio personal o colectivo.

Si tomamos el ejemplo antes señalado, podemos observar que la paradoja de Jevons se cumple también cuando los animalistas (bienestaristas) y sus organizaciones asociadas ejercen campañas que buscan disminuir el consumo de productos de origen animal o cuando promueven un uso más eficiente de los animales al exigir cambios en materia de bienestar animal.

Así ocurre porque, al promocionar el reducetarianismo, están validando la percepción de los animales como recursos a los que consumir con moderación. Y, al promover mejoras en el trato hacia los animales, consiguen tanto mejorar la imagen de la industria como evitar accidentes laborales y otras situaciones que incrementan los beneficios y la productividad de dicha industria.

En otras palabras: la mentalidad bienestarista de los animalistas y sus campañas especistas y monotemáticas favorecen un aumento en el consumo de productos de origen animal por parte de los consumidores y facilitan la creación y adaptación legal de empresas ganaderas para su continuidad y ampliación a lo largo del tiempo. Los animales esclavizados salen más baratos de mantener y los productos de origen animal logran unos márgenes mayores de beneficio.

La población humana no para de crecer y los animales esclavizados para alimentación, vestimenta, compañía, recreación, experimentación, terapias, etc., se crían a demanda. Esto implica que si los animalistas siguen centrándose en buscar maneras de que la explotación animal sea más eficiente, sólo consiguen perpetuar el problema y que cada vez haya un número mayor de animales esclavizados por partida doble.

¡Derechos Animales ya! - Recogida de piensos cárnicos para perros y gatos - Animalistas especistas y perro-gatistasPiensos cárnicos para perros y gatos recogidos por animalistas (bienestaristas).

[Fuente de la fotografía]

Un ejemplo cotidiano: los piensos cárnicos

Hace poco vi la publicación de una animalista, en cuyo avatar figuraba el lema Animal Rights Activist. Esta chica había participado en una recogida masiva de piensos para perros y gatos abandonados y recogidos en protectoras. Por desgracia, en las fotografías publicadas se observaba que todos los piensos recogidos eran cárnicos. Es decir, se ayudaba y cuidada a unos animales mientras se fomentaba y participaba en el asesinato de otros animales.

Una forma aplicada de la paradoja de Jevons radica en entender que si alguien participa en la explotación de unos animales para salvar la vida de otros animales, entonces está favoreciendo cambios en la industria que perpetúen la explotación —y el sufrimiento— de unos animales en beneficio de otros, y que todos los cambios habidos en el mundo se traduzcan en un mayor número de animales asesinados, tanto para consumo humano como para el de los animales a quienes hemos reducido como animales de compañía.

Como es de esperar, este tipo de acciones reciben constantes alabanzas dentro del mundillo animalista (bienestarista). En estos círculos no tiene cabida la reflexión ni la autocrítica, ni siquiera cuando se esgrime el lema de «activista por los Derechos Animales» mientras se practica todo lo contrario de aquello que representa la lucha por tales derechos. Para el animalista común y corriente, «animal» significa perro y gato; los demás seres encerrados en granjas o asesinados de determinadas formas no son animales para ellos.

A continuación, presento la conversación que mantuve con esta chica animalista después de indicarle, amablemente, la contradicción existente entre festejar que habían ayudado a cientos de perros y gatos mientras tales piensos implicaban la muerte de cientos de otros animales en mataderos. Responde ella (texto literal):

Cierto…en eso creo q estamos d acuerdo todos los animalistas , pero tu si lo eres también deberías d entender que las cosas se empiezan x abajo y van paso a paso…primero hay q evitar q se mueran d hambre y una vez conseguido esto por supuesto que la siguiente lucha es la q tu planteas…ahora contamos con los medios q tenemos a nuestro alcance.

No se puede obligar a nadie a ser vegano …se puede promover….hay muchas personas q aún no lo son y sin embargo si que ayudan muchísimo ….nadie se hace vegano de un día para otro…es un proceso….hay q ir paso a paso y para mi lo primordial es q no se mueran de hambre….y después d eso ya hablamos de ideologías….

Como siempre, ningún tipo de discriminación moral puede justificarse bajo el prisma de la lógica. Por ello, el interlocutor siempre está forzado a incurrir en falacias de todo tipo para excusar lo inexcusable.

Nadie está hablando de dejarlos morir de hambre. Existen los piensos veganos para gatos, perfectamente avalados por veterinarios. Precisamente, las cosas empiezan desde abajo. Esto significa que es imposible defender a los gatos si su alimentación depende de haber financiado previamente la muerte de otros animales. Nadie puede ser vegano por obligación, sin embargo, si alguien quiere ser justo con los animales sí tiene la obligación de ser vegano.

Es imposible otorgar derechos legales a perros y gatos mientras los demás animales sigan criados en granjas. Todos se rigen por el mismo marco legal. También hubo humanos en la época que ayudaban a los negros mientras tenían esclavos, pero eso no permitía que la lucha continuara. Hacer un bien no justifica cometer o ignorar otro mal cometido.

Y claro que hay un proceso en hacerse vegano. El asunto está en que casi ningún animalista se encuentra en proceso de hacerse vegano porque se conforma con cuidar a unos animales mientras no le importa matar a otros. Ésa es la realidad, ni más ni menos.

Finalmente, cabe señalar que el veganismo es un principio ético. Al igual que lo fue el abolicionismo de la esclavitud humana. Todas nuestras acciones se rigen por ideologías. Como señalé al inicio de este artículo, la ideología mayoritaria entre los animalistas se llama «bienestarismo» y ése es el origen del problema.

Tras mi réplica, ella vuelve a comentar:

No tengo intención d discutir pq sería absurdo teniendo en cuenta q sigo estando d acuerdo contigo….por supuesto q hay piensos veganos …pero no en todas partes….la mayoría d supermercados ni los tienen…además son bastante más caros….si tu puedes pagarlos t ánimo a q lo hagas ….m parece hasta frívolo criticar a gente q si q ayuda a alimentarlos….igual es más fácil teclear q ayudar….tu sabrás……

y el » bienestarismo» es bastante mejor q dejar q se mueran de hambre una cantidad importante si no hay dinero para todos …x lo tanto…primero bienestarismo antes q hambre y tortura ..y luego x supuesto q veganismo….x otra parte decir q la mayoría d animalistas no son veganos m parece otra frivolidad….de donde sacas los datos? Yo creo q estas equivocado….

Lo dicho…. igual no llegamos a un acuerdo en esto….solo tienes q pensar en ti mismo….si tuvieses solo unos filetes para comer y no fuese posible nada más de momento…creo q t los comerias antes de dejarte morir…..pues ya está….paso a paso…y ayudando

Viendo que no puede sostener su argumento, empieza el juego de los ataques personales y de las tergiversaciones. Esta chica me acusa de preferir de la muerte de los gatos mientras justifica la muerte de otros animales apelando a que los piensos veganos son más caros. ¡Eso sí que es una frivolidad a la altura de PETA!

Como suele ser habitual entre los animalistas por fruto de su narcisismo, ellos no son capaces de soportar crítica alguna sin que saquen a relucir su currículum vitae animalista. Afirma que yo pienso en mí mismo mientras, precisamente, mi comentario —y todo este artículo— busca hacer notar una contradicción con el fin de defender a todos los animales por igual.

Esta chica dice que no ayudo cuando, precisamente, cualquiera que tenga interés en informarse en internet sobre Derechos Animales se encuentra con esta página web, la cual es el resultado de miles de horas de estudio, reflexión y esfuerzo.

La falacia del paso a paso lleva existiendo desde el siglo XVIII, época en que se fundó en Inglaterra la primera organización animalista y sus campañas no han cambiado desde el siglo XIX. Actualmente nacen y mueren más animales que nunca en el mundo, y los animalistas quieren solucionar una situación gravísima sin cuestionar la mentalidad que origina dicha coyuntura.

Finalmente, otros amigos animalistas vinieron en su ayuda y juntos se pusieron a insultarme y a comentar, de manera cínica, que lo mejor era ignorarme porque mis comentarios no ayudaban en nada a los animales. Todo ello, por supuesto, con una ortografía y una expresión escrita a la altura de un Premio Nobel de Literatura. Indignada, me bloqueó para no tener que soportar mi «obscenidad» al pedirle que no matara animales.

¡Derechos Animales ya! - Pensamiento lógicoEl pensamiento lógico brilla por su ausencia en un mundo lleno de ególatras y hedonistas que utilizan a los animales como ‘alter ego‘ de sus sentimientos y de su baja autoestima.

Conclusión

Los animalistas, lejos de evitar el sufrimiento animal, son causantes de aumentarlo al tener la misma mentalidad que subyace en el fenómeno de la explotación animal. La paradoja de Jevons sirve para argumentar que los animalistas llevan varios siglos empecinados en acabar con el sufrimiento animal mientras ellos lo causan y perpetúan al promover nuevas maneras de criar y asesinar animales más eficientemente.

El mantra de «reducir el sufrimiento animal», al igual que el de «salvar vidas», se usa a menudo para intentar justificar la injusticia. La razón fundamental de por qué toda crítica cae en saco roto está en que los animalistas (bienestaristas) realmente persiguen eliminar su propio sufrimiento.

Cuando un animalista dice estar en contra del sufrimiento animal o del maltrato animal, está únicamente en contra del sufrimiento que le genera a su persona conocer la existencia de tales circunstancias.

Cualquier cosa que le sirva a un animalista para reducir su propio sufrimiento, aunque sea una ilusión o una mentira reconfortante que solamente cause la perpetuación y el aumento del sufrimiento de millones de animales, le parecerá buena y deseable.

Y si uno osa romper esa burbuja, deberá preparase para sentir la ira de miles de animalistas con grandes currículums y pretensiones que correrán a linchar a aquel vil activista por los Derechos Animales que cuestione por qué hay gente usa este epíteto sin tener la más mínima noción de lo que ello conlleva para todas las víctimas.

La única manera de detener esta injusticia sin fin para todos los animales está en dejar de participar en toda forma de explotación animal. El principio ético básico que establece el respeto que merecen todos los animales se denomina «veganismo» y su práctica es sana a todas las edades.

Ni nosotros ni nuestros animales recogidos necesitamos comer carne ni consumir nada que provenga de animales, ni tampoco necesitamos vestirlos ni divertirnos a su costa. A pesar de ello, los animalistas se empeñan en encontrar nuevas formas de explotar a los animales y de mejorar la eficiencia de la explotación animal mientras se perciben como héroes de fantasía.

Se produce la triste paradoja de Jevons cuando los supuestos adalides contra el sufrimiento animal ponen todo su esfuerzo en que la sociedad humana continúe explotando a los animales con «menos sufrimiento» en un «paso a paso» infinito que nunca terminará.

Artículos relacionados
¡Derechos Animales ya! - El verdadero significado del veganismo - Igor Sanz

¿Qué es el veganismo? Explicado en 5 minutos

¡Derechos Animales ya! - El verdadero significado del veganismo - Igor SanzLa definición de veganismo es sencilla: rechazar toda forma de explotación animal en reconocimiento del valor inherente de los animales. La sociedad general no conoce todavía el verdadero significado del veganismo. Muchos veganos, por desgracia, tampoco tienen muy claro este concepto, su origen ni sus límites.

¿Qué es el veganismo?

El veganismo es un principio ético referido al cese de toda forma de explotación animal en reconocimiento de que los animales, como nosotros, valoran su vida, libertad e integridad.

El concepto de veganismo apareció por primera vez en 1944 cuando Donald Watson explicó que algunos miembros estaban escindiéndose de la Organización Vegetariana Internacional debido a que ya no se consideraban representados por el término «vegetariano» y sus habituales razones egocéntricas. Posteriormente, apareció definido por Leslie Cross en el año 1951 dentro del primer boletín de la Vegan Society como «la doctrina de que el hombre debe vivir sin explotar a los animales».

De tal forma, el veganismo consiste en la aplicación del principio ético de igualdad hacia todos los demás animales. La razón de este principio y su aplicación para otras especies radica en que los animales contamos con la capacidad de sentir debido a la posesión de células nerviosas, lo cual nos permite desarrollar intereses inalienables.

Llevado a la práctica, el veganismo implica no consumir productos de origen animal, no vestirnos con sus pieles, no encerrarlos en zoológicos, en acuarios, circos o delfinarios, no montarlos, divertirnos a su costa ni usarlos de ninguna manera como si fuesen objetos, recursos o vehículos para fines de terceros. A pesar de su parecido léxico, no debe confundirse con el vegetarianismo.

Posteriormente, filósofos como Tom Regan y Gary Francione matizaron y postularon aquellas razones filosóficas por las cuales los no-humanos merecen el mismo respeto que los seres humanos. Las obras de ambos pensadores han sido diversas. No obstante, las obras de Francione destacan por su análisis profundo y pormenorizado sobre el estatus legal adjudicado a animales no humanos y los distintos enfoques sociales respecto a nuestra relación con ellos.

En un sentido general, el veganismo constituye el principio básico sobre el cual se constituyen los Derechos Animales.

¡Derechos Animales ya! - Todos los animales queremos vivirEl veganismo se fundamenta en la idea básica, sencilla y trivial de que todos los animales merecemos el derecho a la vida, la libertad y a la integridad.

Antecedentes para entender la definición de veganismo y sus bases éticas

La cultura es una parte integral de lo que somos: forja cada elemento que la biología deja a disposición del medio, marca el idioma con que nos comunicamos, cómo nos relacionamos con los demás y nuestra percepción hacia el mundo físico. No nacemos como una tabula rasa; pues ya desde el vientre materno empezamos a asimilar un «yo» que nos acompañará durante buena parte de nuestra vida. El conocimiento, las experiencias y los traumas moldean nuestra predisposición genética y nos forman una personalidad única y diferente.

Al igual que hace siglos había humanos expuestos a crecer en una atmósfera terriblemente racista, y todavía hay quienes se engendran en un ambiente sexista y homófobo, todos nos criamos en una cultura especista. Es decir, nos inculcan desde pequeños una serie de valores o deberes para con otros animales, basados siempre en la utilidad que nos ofrecen (utilitarismo) porque, a pesar de que la mayoría de los animales se desplacen y muchos posean un cerebro y sentidos muy desarrollados, consideramos dogmáticamente que sólo nosotros —los humanos— contamos con individualidad e intereses.

Tomando nuestros propios sentidos como base, la ciencia (aún con dificultad) reconoce que no nos diferenciamos en nada relevante. Si no fuese así, cuanto sabemos de ellos no sería en absoluto aplicable a nuestra especie y, por tanto, no existiría la experimentación animal. La mayor parte del conocimiento científico sobre el Homo sapiens proviene de la observación histórica y, más recientemente, por medio de la instrumentación absoluta de quienes consideramos seres inferiores que existen para servirnos.

La explotación animal es cultural; pues no tenemos ninguna necesidad biológica ni instinto que nos fuerce explotar animales. Todo cuanto les hemos proveído a otros animales a lo largo de la historia ha sido por nuestro provecho y beneficio. La veterinaria, por ejemplo, no existe para salvar la vida de los animales ni tampoco mantenemos una relación mutualista ni son ciertas muchas sandeces pseudocientíficas que todavía se oyen dentro de las facultades de ciencias o se difunden a los cuatro vientos entre asociaciones ecologistas.

El avance científico, en lugar de servir como argumento para la continuación de prácticas antropocéntricas, nos lleva de nuevo a reconocer forzadamente que, si otros animales no son distintos de nosotros, no cabe darles un tratamiento desigual en aquellos parámetros en que coincidamos, ¿verdad? A menudo se señala que si un animal carece de obligaciones no puede tener derechos, lo cual, además de incurrir en una falacia típica en Derecho, resulta sumamente hipócrita: cuando los explotamos les endilgamos una obligación para con nosotros.

Un toro en una plaza, un caballo montado o atalajado, un primate en un zoo, una vaca estabulada, una gallina enjaulada, cerdos, sardinas, palomas, abejas, etc., tales animales están obligados a hacer o permanecer de cierta forma porque los humanos lo hemos decidido. Entonces, ¿dónde quedan sus derechos?

También hay quienes caen en el relativismo moral de afirmar que todas las acciones son relativas y que los derechos son «invenciones» o «constructos sociales» del ser humano. Si así fuera, ¿alguno de nuestros oyentes o lectores dejaría que otro lo asesinase apelando a que la ética fuese subjetiva? Me temo que no hay nada relativo en que poseamos unos intereses propios, así como tampoco hay nada de relativo en la existencia de la gravedad y de otros fenómenos físicos; aunque su estudio sí pueda considerarse un acercamiento relativo a la cuestión.

Un derecho es la defensa de un hecho: la defensa de dicho interés. Los animales con capacidad de sentir merecen derechos apelando a los mismos criterios que se establecieron en los Derechos Humanos. No hay nada relativo ni cuestionable en la proposición lógica de que un mismo criterio no admite una discriminación basada en la especie del sujeto, como tampoco en el sexo o en la raza.

¡Derechos Animales ya! - Partes de una oveja - El especismo cosifica a los animales como si fuesen trozos o mercancíasEl veganismo lleva, entre otros, a descosificar a los animales domesticados, empezar a verlos como personas y oponernos al propio hecho de que sean esclavizados y coaccionados.

Las razones del veganismo

El veganismo trata de justicia fundamental, ni más ni menos. Y la justicia se consigue cuando los agentes morales —aquellos sujetos con plena conciencia de sus acciones— dejan de cometer barbaries y aberraciones. No basta con pedir que a los animales se los trate mejor ni con que los hagan sufrir menos mientras nos aprovechamos de ellos.

Del mismo modo en que antes del cese de la esclavitud humana se postularon medidas y propuestas con un fin «amortiguador» entre los conflictos de intereses existentes, desde hace décadas existe una respuesta «apagaconciencias»: el bienestarismo. Esta ideología toma la filosofía del utilitarismo moral y la aplica a la explotación animal.

La analogía con la esclavitud humana no cobraría sentido si los demás animales fuesen piedras o seres inertes, pero no lo son. No habría ningún debate académico si nuestra observación no indicase la existencia de una discordancia entre lo que perciben nuestros sentidos y lo que asimilamos por interés endogrupal.

El veganismo, de igual modo al principio abolicionista de la esclavitud negra, argumenta que los animales merecen un reconocimiento moral y legal a tenor de las mismas razones que se emplearon para constituir los Derechos Humanos: la posesión de intereses inalienables (necesidades conscientes) tales como la libertad, integridad y vida; las cuales se derivan de la capacidad de sentir (sintiencia).

Si estimamos que dichos intereses son valiosos en sí mismos en nosotros, ¿por qué acaso no van a serlo en tales sujetos? Hasta la más diminuta hormiga pelea por sobrevivir y estima su vida aunque nadie más lo haga. Reducir las acciones no-humanas al instinto, como a menudo se esgrime, es un reduccionismo para obviar el sesgo de que nos cuesta asumir las semejanzas. Pues, si los humanos al final no resultamos ser tan exclusivos ni el sol gira a nuestro alrededor, ¿en qué podemos agarrarnos para darles un sentido a nuestra existencia?

Si hace dos siglos nos encontrábamos con organizaciones que pedían un descanso para los negros el domingo porque era el día del Señor, menos latigazos, la utilización rápida de la carimba, o la compra conjunta de madres e hijos para evitar la separación filial; en el caso que nos atañe nos topamos con grandes instituciones que exigen mataderos de muerte rápida, huevos de corral (olvidándose de los pollitos triturados) y jaulas algo más grandes para estos esclavos. El fin es el mismo: perpetuar el uso como recurso porque nos beneficia al mismo tiempo que se logra mantener la conciencia tranquila.

Los medios y fines se diluyen ante las apetencias puntuales o permanentes de sus explotadores. A las organizaciones animalistas y a sus empresas asociadas cualquier cosa les vale por tal de vivir gracias a la compasión de sus socios y donantes. Cada explotador, ya hablemos de particulares o la industria, maneja sus «objetos» como desee. El bienestarismo refuerza la idea de que todo ello sería una «elección personal» mientras a los animales no se los hiciere sufrir en exceso para la finalidad que se ha dispuesto para ellos.

Por otro lado, están otro tipo de colectivos y organizaciones animalistas que sólo piden respeto para determinados grupos animales (primates o cetáceos, generalmente) o que promueven algunas formas de explotación animal «compasivas» (que no conducen directamente a la muerte o que se producen por un «bien mayor»), como el caso de la «doma natural» o de una tauromaquia sin estocadas. Por si los hechos no hablasen por sí solos, siempre hay gente valiente que, aun proviniendo de este mundillo, reconoce sus crueles prácticas y da el paso hacia el veganismo.

¡Derechos Animales ya! - Litografía de la Edad MediaTodos los periodos de la historia de la humanidad se han caracterizado por las guerras y la subyugación de unos grupos, tribus o civilizaciones contra otras. La cosificación de otros humanos como seres inferiores provino de la previa cosificación de los animales como seres que existen para servirnos.

¿Por qué debemos dejar de participar en la explotación animal?

Cada uno es libre de creer en cuanto desee; pero no de obrar según sus gustos, intereses o apetitos. Si los demás animales valoran sus propios intereses, ningunearlos sería una contradicción respecto al deseo propio de que otros respetasen los nuestros. Por esta inferencia lógica nació históricamente el veganismo: el movimiento social por la abolición de la explotación animal, el cual, como se ha señalado, se confunde constantemente y con dudosa intencionalidad con el vegetarianismo.

Una vez tomamos conciencia de una realidad científica (ellos también sienten y padecen) y antropológica (cultural), nos lanzamos a tratar de explicar cómo hemos llegado a esta situación en que millones de animales pertenecientes a otras especies pierden la vida en nuestras manos por razones inverosímiles y el más nimio de los placeres atávicos.

Así, retornamos al punto inicial, nacemos en una cultura que nos inculca nociones incorrectas y sesgadas sobre la naturaleza. Estas fallas, en consonancia con propósitos individuales o colectivos, nos llevó al origen del especismo: la discriminación moral según la especie.

Éste se resume en la creencia de que una diferencia de especie marca la diferencia entre quiénes merecen respeto y quiénes la muerte del mismo modo en que desde los albores de la civilización hemos esclavizado vilmente a otros humanos. Por tanto, nuestro deber es dejar de participar en la explotación animal (uso como recurso) de todos los demás animales de la misma manera en que abogamos por la justicia hacia otros seres humanos.

Por desgracia, el sencillo planteamiento del veganismo se ve expuesto y vapuleado frente al egocentrismo y conveniencias de quienes viven y disfrutan gracias al trabajo de terceros. La creciente preocupación social por el «bienestar animal» ha convertido lo que debiera ser una evolución o progreso humano en un negocio redondo (con audiencia televisiva incluida), en el lucro mediante victorias pregonadas sobre la desgracia ajena y el autoconsuelo de quienes prefieren ceder su arbitrio y agencia moral en aquéllos que, con bellas y rimbombantes palabras, les alivia el sufrimiento de saber que causan un mal evitable (por ejemplo, comer carne) por el hecho de donar para que, milagrosamente, ciertas víctimas sufran una miseria algo menor antes de terminar en sus platos.

Gran parte de estas campañas y de las tergiversaciones existentes están orquestadas adrede desde los puestos de poder con la finalidad de evitar el avance del movimiento vegano. Hace no mucho leí en redes sociales el comentario de un ganadero que revelaba, en muy pocas palabras, cómo perciben el veganismo aquéllos que se ganan el sueldo como esclavistas de animales:

El problema de los veganos no está en que no coman carne; sino en por qué no comen carne.

Es decir, este ganadero estaba reconocimiento que la «gravedad» del veganismo para sus intereses explotadores no radicaba en su práctica (similar al vegetarianismo en este sentido) sino al trasfondo o motivo fundamental que lleva a alguien a adoptar el veganismo.

Los ganaderos saben perfectamente que otros movimientos sociales, como el animalista o el ecologista, son compatibles con su negocio. Sin embargo, el veganismo es incompatible con la esclavitud animal por mucho que intenten endulzar su imagen. Por ello, harán todo cuanto quede en sus manos para manipular, calumniar y pervertir el movimiento vegano.

¡Derechos Animales ya! - Lo relevante no son las diferencias con otros animales sino lo que tenemos en común - La explotación animal es injustaEl veganismo se basa en la sintiencia para reconocer el respeto que merecen los demás animales.

Tergiversaciones hacia el significado del veganismo

En 1951, Leslie Cross escribía:

El sentido de esta iniciativa es hacer del veganismo algo único entre los movimientos relacionados con el bienestar animal. Por ese motivo se ha materializado en una totalidad y no, como los otros movimientos, en una abstracción. Cuando los otros movimientos se ocupan de sectores determinados —y por tanto van directamente a las prácticas más que a los principios— el veganismo es en sí mismo un principio, del cual se derivan de manera lógica ciertas prácticas.

Tomando como base la argumentación de Donald Watson y Leslie Cross, podemos diferenciar claramente cuáles acciones o posturas son compatibles, o no, con el veganismo. En la actualidad existe una infinidad de tergiversaciones comunes del veganismo. A continuación aparecen las más frecuentes.

¡Derechos Animales ya! - Osos polares acurrucadosQue tengamos sentimientos hacia los animales no nos convierte en veganos, sino el hecho de que rechacemos la explotación animal por ellos.

El veganismo no se basa en la empatía o en los sentimientos

El veganismo se basa en la lógica —la ética—; pues ésta nos permite comprender que los animales merecen respeto porque son seres conscientes, con necesidades y deseos.

Hay quienes afirman, equivocados, que el veganismo se basa en la empatía o en «ponernos en la piel de los animales». Los sentimientos no nos dicen ni nos dictan qué está bien o qué está mal. A nosotros puede darnos pena cortar un arbusto y esto no significa que sea una acción injusta o inmoral; pues las plantas no sienten. El veganismo no nace de nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro; sino de comprender que existe un «otro» que debemos respetar.

¡Derechos Animales ya! - Puesta de sol entre campos de cultivo y un parque eólicoEl veganismo tiene efectos sobre el medio ambiente, sobre nuestra salud y sobre nuestra organización social. Ello no significa que el veganismo aborde tales cuestiones.

El veganismo no se refiere al medio ambiente, a nuestra salud ni a asuntos humanos

En redes sociales es muy común encontrar carteles y textos sencillos y esquemáticos en donde se señala que debemos ser veganos por «por el planeta, nuestra salud y los animales» o dicen cosas cosas como «el veganismo es por los animales y las personas».

Este tipo de afirmaciones y eslóganes son falsos y dañinos para la comprensión del veganismo y de los Derechos Animales; pues sólo ofrecen una visión superficial y sesgada del verdadero significado del veganismo. Afirmar que el veganismo es por el planeta equivale a convertirlo en sinónimo de ecologismo, y señalar que es por nuestra salud equivale a convertirlo en un sinónimo de dieta o religión.

Para mas inri, decir que el veganismo va dirigido a «animales y personas» significa promover la creencia antropocéntrica de que los humanos no somos animales o de que existe una diferencia ética entre «humanos» y «animales». Además, la base fundamental de los Derechos Animales reside en la consideración ética y legal de que ellos son y deberían ser reconocidos como personas —sujetos de derecho— ante la ley. Por tanto, afirmaciones como la presente incurren en un doble error de conceptos básicos.

Este tipo de campañas animalistas proceden, generalmente, de organizaciones y colectivos animalistasbienestaristas— que se lucran a través de la compasión y buscan llamar la atención y captar socios y donantes mediante mensajes simplistas que cualquiera puede entender sin esfuerzo.

Por otra parte, el veganismo no es interseccional porque se refiere específicamente a las víctimas no humanas. Hay mucha gente que usa el veganismo como parapeto de otros ideales sociales o políticos. Tales ideologías incurren en antropocentrismo cuando justifican la explotación animal apelando a colectivos humanos oprimidos.

¡Derechos Animales ya! - Perro encerrado en una perreraEl veganismo no pide jaulas más grandes; sino que los animales dejen en jaulas ni privados de libertad alguna por el ser humano. Pedir jaulas más grandes no es compatible con el veganismo. La industria siempre establecerá las condiciones más rentables para su explotación.

El veganismo no se basa en el bienestar animal ni se refiere a reducir el sufrimiento de los animales

El veganismo parte desde la idea fundamental de que los animales merecen derechos legales reconocidos y un trato justo. El trato hacia los animales siempre debe estar basado en la consideración de que son seres conscientes y con voluntad propia. En consecuencia, el veganismo se opone a que los animales puedan ser criados, encerrados, manipulados o asesinados por el ser humano.

El veganismo no se conforma con que los animales sean mejor tratados; sino en liberarlos de toda opresión humana. Centrarse en el sufrimiento animal es un error porque ello pone el foco en las condiciones en que se produce la explotación animal y transmite la falsa creencia de un buen trato sea compatible con la explotación de los animales.

Mucha gente —incluso autodenominada «vegana»— promueve o sostiene la idea de que el veganismo busca reducir el sufrimiento de los animales o de que debamos ejercer campañas que mejoren el bienestar de los animales. De esta guisa, apelan erróneamente a que debemos buscar pequeñas «victorias» o que reducir el consumo de productos de origen animal es un camino hacia el veganismo.

El veganismo es abolicionista por definición. El abolicionismo se opone a aquellas acciones que participan o promueven el uso de animales, al igual que el abolicionismo de la esclavitud negra se oponía a aquellas acciones que participaban o promovían la esclavitud humana.

Las campañas abolicionistas son, por definición, las únicas que defienden los Derechos Animales; pues condenan el propio hecho de que los animales sean nuestros esclavos independientemente del trato que se les dé.

Cualquier campaña animalista referida al trato que se les da a los animales (bienestarismo) no puede conseguir derechos para los animales; pues las campañas bienestaristas no reivindican que los animales deban ser reconocidos como sujetos de derecho. Ser objetos mejor tratados no es una victoria, ni grande ni pequeña, en el marco legal.

¡Derechos Animales ya! - Desayuno con frutas y muesli - El veganismo no es una dieta o modaLos veganos tenemos una dieta 100% vegetal para respetar a todos los animales. La dieta es el medio; no el fin.

El veganismo no es una dieta o moda

Otra de las tergiversaciones comunes respecto al significado del veganismo radica en afirmar que es una dieta o presentarlo como moda que alguien realiza por cualquier razón.

El veganismo es un principio ético, por tanto, uno se convierte en vegano cuando tiene una dieta 100% vegetal para no participar en la explotación animal. Alguien puede tener una dieta 100% vegetal por cualquier razón, pero ello no convierte a dicha persona en vegana.

Mucha gente siente una verdadera molestia o resquemor al percibir el veganismo como un principio ético porque se percatan de que ellos causan daño a los animales sin necesidad y se perciben a sí mismos como «menos buenos». Muchos animalistas rescatan animales o aman con pasión a sus perros o gatos mientras financia a diario la crianza y asesinato de otros miles de animales.

La coherencia se convierte en un defecto en un mundo donde impera la hipocresía. Esta realidad origina que, ante la incapacidad de hacer autocrítica, muchos miembros de nuestra sociedad se victimicen o ataquen a los veganos por el simple hecho de seamos y obremos con coherencia ante un principio ético fundamental.

¡Derechos Animales ya! - Parroquia cristiana - El veganismo no es una religiónEl veganismo no se basa en creencias indemostradas, sobrenaturales o divinas. La ciencia avala tanto la capacidad de sentir de los animales como la viabilidad de una dieta 100% vegetal.

El veganismo no es una religión

Otra de las tergiversaciones comunes del veganismo estriba en tacharla de ser una religión. La sociedad percibe que las razones del veganismo son demasiados racionales como para poder ser refutadas. En consecuencia, una manera de trivializar o de rechazar la universalidad o lógica inherente del veganismo reside en apelar que se trata de una religión o creencias religiosas en el seno de una sociedad diversa en que cada quien, al parecer, tiene derecho a obrar como desee según sus creencias.

En nuestros días acontece una paradoja de la tolerancia social hacia los dogmas religiosos, es decir, la sociedad parte desde la premisa de que cualquier dogma religioso es respetable —incluso cuando su aplicación vulnera intereses inalienables de terceros; p. ej. el velo islámico mientras que no muestra esa misma aceptación o permisividad hacia los principios éticos.

Si un musulmán no come jamón porque lo dice un libro sagrado, para nuestra sociedad se trata de algo respetable; pero si un vegano no come a ningún animal para no causarles daño, entonces se trata de algo excesivo y propio de un demente. Así ocurre porque, nuevamente, cuando el oyente se da cuenta de las razones y del significado del veganismo, pasa a verse a sí mismo como carente de razones o argumentos con que sostener su postura.

Las religiones no suponen una afrenta porque cada quien es libre de creer o no en ellas. De esta manera, tachar el veganismo como si fuera una religión se convierte en un modo sencillo de evitar el debate al partir desde la premisa de que las razones para ser vegano estén a la altura de cualquier dogma religioso.

Si todos nos guiásemos por dogmas, entonces cada miembro de la sociedad quedaría igual ante su religión. En cambio, como el veganismo no es una religión, la mera consideración de una filosofía o ética profunda asusta a quienes acostumbran a repetir consignas o necesitan sentirse guiados por un ente superior que rija sus vidas para darles algún sentido.

¡Derechos Animales ya! - Caballo se defiende y tira a su jineteEn esta fotografía, un caballo se defiende de su jinete porque no quiere ser dominado ni coaccionado por nadie. El veganismo se refiere específicamente a la esclavitud y explotación animal de la misma manera en que el feminismo se refiere concretamente a la esclavitud y explotación de las mujeres. El veganismo persigue el cese de la cosificación animal y de su estatus como propiedades y bienes del ser humano. Los animales merecen respeto por sí mismos con independencia de los intereses humanos. Las condiciones de la esclavitud —maltrato animal y sufrimiento animal—, así como las consecuencias de cambiar de dieta no son razones ni objetivos del veganismo.

Un resumen sobre el verdadero significado del veganismo

La realidad está en que mucho se habla sobre veganismo y pocos saben definirlo. Una de las dedicaciones permanentes de los activistas veganos es la de asentar el significado original del veganismo y combatir la tergiversación sistemática que se ejerce desde particulares hasta medios de comunicación.

Para resumir lo ya expuesto sobre el veganismo, citaré las palabras de Igor Sanz, un activista incansable:

Para entender el veganismo quizá sea conveniente empezar por un análisis de nuestra sociedad. Se trata, por encima de todo, de una sociedad caracterizada por la cosificación institucionalizada del resto de animales. Para los humanos, el resto de animales son meros objetos. Herramientas y recursos de los que poder echar mano sin contemplaciones.

[…]

Pero este tipo de situaciones no han sido exclusivas de los nohumanos. La historia de la humanidad es una historia de sometidos y sometidores. La esclavitud humana puede parecer ahora una simple mancha negra en nuestro historial, pero lo cierto es que su práctica ha sido la tónica dominante durante la mayor parte de los siglos precedentes.

Desde la antigua civilización egipcia hasta la guerra civil Norteamérica, la esclavitud de seres humanos ha sido un hecho de extendida práctica y aceptación, ya fuera por motivos de raza, etnia o cualesquiera otros aspectos superficiales y arbitrarios.

Y lo mismo ocurre con el pasado de las mujeres, sometidas a una perpetua dominación por parte de los hombres, si no tanto a nivel legal, sí al menos a nivel social.

El veganismo no es, por tanto, ni una dieta ni un estilo de vida. El veganismo es un principio moral que nos dicta que el resto de los animales no son nuestros medios, sino fines en sí mismos, dignos en todo momento de ser tratados como tales, sin vulnerar sus derechos básicos y sin explotarlos de manera alguna.

Como puntualización a las palabras de Igor Sanz, cabe señalar que el veganismo se refiere específicamente a la explotación animal y al estatus de propiedad al que están sometidos todos los animales. El verdadero significado del veganismo no abarca todas las posibles relaciones humanas con los animales ni aquellos daños no derivados de su cosificación. Asuntos como el cuidado del medio ambiente o la gestión agrícola corresponden a los Derechos Animales.

¡Derechos Animales ya! - El aumento exponencial de veganosEl veganismo está expandiéndose más rápido que nunca gracias a los avances en informática.

Algunas consideraciones sobre el veganismo llevado a la práctica

El cambio comienza en nosotros mismos; no cabe esperar un mundo más justo mientras seamos parte de la injusticia y del bando opresor. En un principio, solemos sentirnos asaltados por racionalizaciones peregrinas para no aceptar la realidad (justificación en la tradición, en el supuesto beneficio, etc.). Nadie piensa nunca que está equivocado.

Asumir que nuestra cultura causa un holocausto contra otros animales sin ninguna necesidad real nos genera de antemano un fuerte rechazo que motiva el incurrimiento en falacias dialécticas. Una vez abandonamos la visión tan «idílica» (manipulada) de la explotación animal, introducida desde nuestra infancia, entendemos nuestro deber de actuar.

Cambios hacia el interior

El veganismo, llevado a la práctica, implica romper y promover un cambio radical en la forma en que percibimos y tratamos a los animales como consecuencia de nuestra cultura. Parte desde el hecho evidente y argumentado de que todas las culturas humanas participan en explotación animal debido a un fenómeno de cosificación derivado de una discriminación moral (especismo).

Hacerse vegano no tiene ningún misterio. Basta con informarse sobre llevar una dieta variada y evitar cualquier producto o acción que conlleve el uso de animales como recurso. Sin embargo, sí resulta más complicado tener las ideas claras y formarse como activista para promover el respeto que merecen las víctimas no-humanas. A menudo, entre los grupos veganos existen acalorados debates en torno a la acción directa. Salvar víctimas mediante acción directa puede ser una virtud; pero, por desgracia, entrar en una granja, boicotear una corrida de toros o gritarle a la gente no sirve para cambiar la mentalidad colectiva.

Dado que todas nuestras acciones derivan de la cultura, si no nos esforzamos por transformar el acervo cultural en donde nos hemos criado, ¿cómo evitaremos el statu quo? Es literalmente imposible, por ejemplo, que un cazador deje de cazar o que un pescador deje de ver con buenos ojos el acto de pescar porque exista gente que rescate peces y vuelva a echarlos al agua. Aparte de una sonrisilla entre dientes, no lograremos un cambio en dicha persona. En consecuencia, si el problema es cultural; la solución deberá producirse mediante activismo educativo.

Freedom for animalsEl veganismo propone la emancipación de todos los animales frente al dominio humano.

Cambios hacia el exterior

Dado que somos seres emocionales, el activismo vegano causa estrés y frustración, tanto por su ejercicio como por nuestra experiencia acerca de los horrores de la explotación animal. Este desasosiego propicia oscilaciones comportamentales que pueden conducirnos hacia la pérdida de nuestros valores tan apreciados.

Las prisas por reconvertir la sociedad y las esperanzas vacuas provocan que muchos activistas vuelvan a convertirse en parte del problema al apoyar las medidas que permiten y fomentan la continuidad de la percepción moral causante de todo mal.

Defender medidas y propuestas como el «Lunes sin carne» equivale a reivindicar un «Lunes sin violaciones», implica afirmar que reducir el consumo o las violaciones sea un paso en sí mismo en vez de un deber mientras fomenta otras formas de explotación como los lácteos o los huevos. En el mismo saco se hallan las campañas monotemáticas, propuestas bienestaristas como la carne de laboratorio y el enfoque errado en el «maltrato animal».

Las presiones por parte de instituciones animalistas (empresas de facto que manipulan las bases del veganismo y traicionan a los animales) y los visos todavía presentes del especismo de nuestro anterior «yo», llevan al autoengaño, el «elitismo altruista» (sentido de superioridad a causa de que se hace el bien en un océano de malas conductas), el «elitismo moral» (pensamiento consistente en que los demás no están preparados para cambiar) y la sobrevaloración (especismo de preferencias) de aquellos animales más cercanos (perros, gatos, etc.). Así como la promoción de prácticas que, a pesar de su avala social, son contrarias a los Derechos Animales; tales como la castración sistemática o la eutanasia de animales sanos.

Otros, además, son hedonistas extremos, están profundamente influenciados por sus sentimientos y perciben a los demás animales como un alter ego sobre el cual intervenir sin ninguna clase de coherencia ética. Proponen desde la extinción de especies carnívoras y practicar la zoofilia hasta la manipulación genética de animales para «despojarlos del defecto de sufrir».

El veganismo se opone, por definición, a la crianza en cautividad y a cualquier condicionamiento de la vida de los animales contrario a sus intereses inalienables. Quienes promulgan y practican estas barbaridades, como el autor de una página web llamada «Respuestas veganas» (el nombre es ya de por sí una auténtica propiación), no son veganos y únicamente empañan nuestra labor y argumentos para satisfacer traumas y obsesiones personales.

¡Derechos Animales ya! - Definición de veganismoEs nuestro deber moral dar el paso hacia el veganismo.

Conclusiones

El veganismo, como principio basado en los Derechos Animales, rechaza la actual consideración legal de todos los animales no humanos del planeta. Todos ellos están catalogados como «bienes muebles semovientes». A raíz de que tal denominación responde a una previa consideración moral —el especismo heredado de generación en generación—, de nada sirve luchar contra los términos aplicados (por ejemplo, a través de peticiones por internet).

La transformación social requiere la derogación o abolición de su estatus de propiedad como respuesta intrínseca a una asunción moral en la igualdad. Esto se sintetiza en los seis apartados del principio abolicionista. Sin activismo, no hay avance posible porque nuestros actos proceden de una enseñanza anterior.

Si, finalmente, comprendemos el origen de nuestra mentalidad, por qué debemos cambiar y cómo hemos de aplicarnos hacia otros humanos, debemos hacernos veganos para marcar la verdadera diferencia que necesita este mundo; no por nosotros, sino por ellos.

Artículos relacionados