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¡Derechos Animales ya! - Vaca y becerro esclavizados al aire libre

«Killer Cows», antropocentrismo excursionista

¡Derechos Animales ya! - Vaca y becerro esclavizados al aire libre - Killer cowsLlamar «Killer Cows» a las vacas que están en el prado es una manera muy antropocéntrica de vilipendiar a las víctimas de la esclavitud.

«Killer Cows», un ejemplo más de antropocentrismo cotidiano

Hace un par de semanas, en abril de 2021, estuve buscando imágenes para redactar un artículo sobre la fragmentación de hábitats por acciones antrópicas y la necesidad de que los ecologistas asuman los Derechos Animales como base ética fundamental para la defensa del medio ambiente.

Mientras navegaba por internet me topé con una página web titulada «Killer Cows» (en español, «Vacas asesinas»), la cual está dedicada a exponer vivencias y testimonios de excursionistas atacados por vacas y toros durante excursiones por regiones rurales de Reino Unido. Sus autores denuncian los peligros que representa el ganado (animales esclavizados en haciendas con fines alimentarios) para grupos de excursionistas con la finalidad de exigir medidas de protección.

Aunque yo —y cualquier persona vegana— puede comprender y estar de acuerdo con que convienen desarrollar infraestructuras que minimicen los posibles conflictos entre humanos y animales salvajes, la página «Killer Cows» se enfoca específicamente en los animales domesticados y exige medidas de control a ganaderos y el pago de indenizaciones por daños causados por la propiedad animal.

¡Derechos Animales ya! - Grupo de excursionistas por el pradoComo fruto del antropocentrismo, los autores de «Killer Cows» perciben el medio ambiente y el planeta tierra como una propiedad inherente del ser humano, en lugar de ser un medio físico en donde habitan diferentes sujetos de otras especies.

Un enfoque perversamente unilateral

Dado el caso, hablamos de animales que, durante su estadía en fincas privadas como meros esclavos destinados al engorde y posterior consumo, deciden defenderse de aquellos humanos (excursionistas) que se les acercan demasiado, ya sea porque los humanos de turno atajan por parcelas privadas o porque, al parecer, los ganaderos «dejan sueltos» a estos animales en zonas o parajes públicos.

El enfoque de la página «Killer Cows» obvia completamente la objetividad respecto a la situación de las vacas y toros esclavizados y olvida los daños que nosotros, los humanos, les causamos mediante la crianza, manipulación, marcaje, inseminación, separación de crías y posterior asesinato.

Que dicha web adopte únicamente la visión de los excursionistas como víctimas ante las vacas y toros esclavizados, aun cuando los seres humanos tenemos derechos legales y tales animales no tienen siquiera reconocido el derecho a la vida, evidencia un profundo antropocentrismo. Un ejemplo al que he llamado «antropocentrismo excursionista».

¡Derechos Animales ya! - Excursionistas acarician caballos salvajesPor fruto del antropocentrismo, algunos excursionistas sólo toleran la presencia de aquellos animales que le muestren sumisión. El ser humano no tolera la presencia de ningún animal que pueda perjudicar a sus propios intereses.

Mi comentario enviado

En vista de la situación, quise enviarles un comentario educado a los autores de la página «Killer Cows» para trasladarles el hecho objetivo de que estas vacas y toros —los cuales representan una amenaza para ellos— existen debido a que la sociedad general —y quizás estos mismos denunciantes— consumen carne y otros productos de origen animal:

En inglés

Hi!

I came to this blog while I was writing an article about habitat fragmentation and human-animal conflicts. I’m a biologist from Spain and activist for Animal Rights. I understand that cattle and other animals may pose a danger to human life. I agree with your proposals.

However, I would like to expose here that these campaings show an anthropocentric point of view. Cattle aren’t «killer cows»; they are slaves. Cattle are domesticated animals, that is to say, animals who were separated from nature and manipulated by artificial selection. They exist for the only reason that billions of people consume meats, dairy and other animal products. It’s very cynical that many walkers complain about cattle (and calling them «killers») while they pay to breed cattle and kill them in slaughterhouses.

There are anthropological and sociological studies that indicate a direct correlation between the phenomenon of moral discrimination and the needs of a human collective to keep others (or themselves) away from those individuals they consider inferior. In other words: the main reason why many walkers ask for cattle-free country roads is due to the human antropocentric belief that only humans matter and they doesn’t empathize with these ‘born to die’-animals.

We humans can live in a more respectful and ecological way. Veganism is a ethical principle agains animal exploitation in recognition of non-human animals also have inalienable interests. Most human-animal conflicts would be avoided if we want. The firts step is to banish our beliefs in human superiority.

I recommend this web to go deeper into veganism and Animal Rights.

Abajo dejo la traducción al español. El texto lo escribí originalmente en inglés, si bien, por mi idiosincrasia española, la versión de vuelta al español queda casi perfectamente traducida (he modificado apenas unos detallitos) por el traductor de Google (es privativo, pero el mejor…):

En español

¡Hola!

Llegué a este blog mientras escribía un artículo sobre la fragmentación del hábitat y los conflictos entre humanos y animales. Soy un biólogo de España y activista por los Derechos de los Animales. Entiendo que el ganado y otros animales pueden representar un peligro para la vida humana. Estoy de acuerdo con vuestras propuestas.

Sin embargo, me gustaría exponer aquí que estas campañas muestran un punto de vista antropocéntrico. El ganado no son «vacas asesinas»; son esclavos. El ganado vacuno son animales domesticados, es decir, animales que fueron separados de la naturaleza y manipulados por selección artificial. Existen por la única razón de que miles de millones de personas consumen carnes, lácteos y otros productos animales. Es muy cínico que muchos excursionistas se quejen del ganado (y los llamen «asesinos») mientras pagan para criar ganado y matarlo en los mataderos.

Existen estudios antropológicos y sociológicos que indican una correlación directa entre el fenómeno de la discriminación moral y las necesidades de un colectivo humano de mantener a los demás (o a ellos mismos) alejados de aquellos individuos que consideran inferiores. En otras palabras: la razón principal por la que muchos excursionistas piden caminos rurales libres de ganado se debe a la creencia antropocéntrica humana de que sólo los humanos importan y no sienten empatía con estos animales ‘nacidos para morir’.

Los humanos podemos vivir de una manera más respetuosa y ecológica. El veganismo es un principio ético contra la explotación animal en reconocimiento de que los animales no humanos también tienen intereses inalienables. La mayoría de los conflictos entre humanos y animales se evitarían si quisiéramos. El primer paso es desterrar nuestras creencias en la superioridad humana.

Recomiendo esta web para profundizar en el veganismo y los derechos de los animales.

¡Derechos Animales ya! - Excursionista sobre un oteroEl ser humano se percibe como dueño de la Tierra y con potestad para aprovecharse de todo lo existente. Dicha mentalidad es incompatible con los Derechos Animales e, inclusive, con nuestra propia supervivencia.

Conclusión

A pesar de mi educación y molestia en escribirles, dicho comentario no fue publicado ni respondido por ningún medio. Por tanto, este artículo equivale a una suerte de carta abierta ante la censura e incapacidad social de asumir una crítica y de reflexionar sobre la injusticia de las propias acciones.

Los autores de la página «Killer Cows» incurren en un cinismo atroz cuando se quejan de una situación conflictiva de la que ellos son directamente culpables y responsables. Parece que, para la cultura anglosajona, existe una tendencia a culpar a otros animales como malos o asesinos (p. ej. a las orcas, llamadas literalmente «ballenas asesinas»).

Si la humanidad no fuera especista ni esclavista, no existiría la ganadería y, por ende, no habría millones de vacas por los prados de Reino Unido dispuestas a atacar a seres humanos. De hecho, si los animales fueran más inteligentes y conscientes de lo que les hacemos, quizás se organizarían para defenderse de nosotros —sus esclavistas— por justicia fundamental.

Nuestros problemas cotidianos y los de millones de animales se solucionarían de inmediato si el ser humano abandonara su visión antropocéntrica del mundo y pasara a ser más justo con todos los que lo rodean. Esto incluye a los animales con quienes compartimos el planeta, seres sintientes a los que reducimos a la esclavitud desde el Neolítico.

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¿Bebé muerto por una dieta vegana?

¡Derechos Animales ya! - Bebé niña con ojos azules - ¿Bebé muerto por una dieta vegana?Una noticia reciente del diario 20 Minutos afirma que se ha encontrado un bebé muerto por una dieta vegana. Acontece un uso perverso del lenguaje cuando se achaca al veganismo la culpa del fallecimiento de un menor. Nótese que esta fotografía es meramente ilustrativa; no la víctima de tal suceso.

Introducción

Cada dos por tres, en diversos medios de comunicación, se publican noticias muy similares en las cuales se relata que se ha encontrado un bebé muerto por una dieta vegana. Por ejemplo, tomo como referencia esta noticia publicada en el diario 20 Minutos. En este artículo, deseo señalar varios asuntos relacionados que, a menudo, se utilizan como arma arrojadiza para difamar, tergiversar o calumniar al veganismo o a quienes somos activistas por los Derechos Animales.

Conforme el veganismo crece en número de practicantes y de gente interesada en saber del tema, han aumentado también los conflictos de intereses respecto a este principio ético. Los intereses de la industria, unidos a los prejuicios colectivos y un escaso rigor periodístico se convierten en una bomba mediática que desemboca en titulares amarillistas y en un uso perverso del lenguaje para relatar para sucesos terribles que en nada se relacionan con el veganismo, con los veganos o con una dieta vegana.

No pretendo, como algunos podrían interpretar, blanquear este lamentable suceso o afirmar que todo ello se produce por una conspiración contra los veganos. No lo creo. Lo que sí considero, con base en las evidencias, es la existencia de una ignorancia social muy grave respecto al significado del veganismo y una necesidad social de desprestigiarlo utilizando sucesos o argumentos espúreos como forma de autoprotección mental ante las acciones propias.

¡Derechos Animales ya! - Padre da la mano a su bebéUn padre o madre debe ser responsable con sus hijos. Un vegano o vegana quiere lo mejor para sus hijos sin participar, al mismo tiempo, en injusticias contra los animales. Una dieta vegana, bien planificada, es saludable en todas las etapas de la vida.

¿Hay algún bebé muerto por una dieta vegana?

Tomando la noticia mencionada al inicio de este artículo, podemos leer que el titular achaca que el menor murió desnutrido porque su madre lo alimentaba con una «dieta vegana estricta».

En el cuerpo del texto se afirma que una mujer está acusada de homicidio por ser responsable de la muerte por negligencia de su bebé. Incomprensiblemente, se agrega sin pudor que el bebé murió por seguir una «dieta vegana estricta»; aun cuando los hechos relatados en la propia noticia permiten discernir que la madre no era vegana y que la muerte del bebé se produjo por una absoluta negligencia materna, no a la existencia de una dieta vegana.

Una dieta vegana, por definición, es aquella dieta que seguimos las personas veganas como rechazo ético hacia la explotación animal. En consecuencia, una dieta vegana no presenta productos de origen animal. Desde el punto de vista semántico, es incorrecto (un pleonasmo) añadir el adjetivo «estricta» porque el veganismo no es una dieta y toda dieta vegana excluye productos de origen animal por definición.

La dieta vegana está avalada por organismos internacionales (más referencias aquí). La madre que malnutrió a su hijo no seguía una dieta vegana porque no era vegana. Esto se evidencia en la propia noticia cuando ésta afirma que lo hace por motivos religiosos. Y, a su vez, una dieta vegana, bien ejercida, es incompatible con la malnutrición, privación o efectos perjudiciales en bebés o niños.

¡Derechos Animales ya! - Bebé llama por teléfono de cableAfirmar que hay un bebé muerto por una dieta vegana equivale a afirmar que la práctica del veganismo es responsable de la muerte de un menor.

Un uso perverso del lenguaje

Acontece un uso perverso del lenguaje cuando se aduce que alguien muere por seguir una dieta vegana; pues transmite la información falsa y anticientífica de que alguien puede morir por seguir una dieta vegana o que ésta lleve a la muerte a seres humanos por ser inherentemente deficitaria.

En resumidas cuentas, la mención innecesaria e irrelevante de que el bebé seguía una dieta vegana sólo sirve para establecer una relación causa-efecto inexistente que lleva a los lectores a pensar, falsamente, que el veganismo sea una dieta que alguien pueda seguir por razones religiosas y que la dieta vegana sea, per se, dañina o deficitaria.

Irónicamente, esta información agregada para «explicar» la existencia de este «bebé muerto por seguir una dieta vegana» no se produce nunca en aquellas noticias en que se detallan que ciertos menores han fallecido o les han retirado a sus padres la patria potestad en virtud de que los tenían en un estado de malnutrición alimentándolos a base de hamburguesas del McDonald’s o de otros productos insalubres de origen animal.

Cuando la dieta que unos padres le imponen a un menor es la típica, común o habitual para el seno de la sociedad, no se alega que sea la «dieta mediterránea» o la «dieta estadounidense» la culpable en sí misma de causar la muerte de un humano. En tales casos, se especifica que el bebé o niño murió por negligencia parental no asociada a la salubridad de la dieta.

En cambio, cuando existe el testimonio o la mera suposición de que unos padres alimentan a sus hijos con una dieta vegetal, los periodistas asumen que los padres son veganos y que los menores llevan una dieta vegana. Pues no, que unos adultos sigan una dieta vegetal no los convierte en veganos —pueden ser vegetarianos—, ni ello conlleva que a sus hijos los alimenten bien o mal, ni que una dieta vegana sea deficitaria por ser únicamente vegetal.

¡Derechos Animales ya! - Bebé toma un biberónUn bebé necesita leche materna para alimentarse; pero no necesita la leche de otras hembras mamíferas. A veces, la sociedad confunde el no consumo de productos de origen animal con el rechazo hacia la propia leche materna de una madre humana.

Temores infundados hacia una dieta vegana

Existe un rechazo infundado hacia una dieta vegana, sobre todo, en menores. A menudo hay quienes afirman tajantes y sin reflexión que resulta imposible alimentar a un niño de forma vegana o que crecerá con déficit en vitaminas, proteínas, hierro u otros nutrientes.

Estas consideraciones sin sentido no nacen, en ningún caso, de una profunda investigación, análisis o estudio; sino de informaciones falsas, datos sesgados o asunciones obtenidas por fuentes no fidedignas.

La sociedad incurre a menudo en varias falacias asociadas a una dieta vegana en menores, a saber, la creencia de que alimentar a un hijo con una dieta vegana equivale a una «imposición» (falacia de la imposición) o «maltrato infantil», o el alegato improvisado de que, según ellos, un vegano estaría incumpliendo el veganismo al alimentar a su bebé con leche materna, o bien, que no lo alimenta con leche materna o que no podría vivir sin consumir leche de vaca.

  1. El deber de un padre se resume en cuidar y educar a sus hijos para que puedan desarrollarse y prosperar en nuestra sociedad. Cualquier alimentación que se les provea es una imposición, en tanto que el menor no elige o no alcanza el nivel de conciencia necesario para elegir una dieta que supla sus necesidades nutricionales. No es, precisamente, mayor imposición ofrecerles alimentos 100% vegetales y sanos que alimentarlos con los huesos, músculos, vísceras y otros tejidos de animales muertos que fueron criados, hormonados y engordados artificialmente por el ser humano. Para colmo de males, muchos de los humanos que tildan una dieta vegana de «maltrato infantil» son los mismos que, más tarde, participan o justifican que a las niñas se les agurejeen las orejas como al ganado esclavizado.
  2. Los veganos no consumimos productos de origen animal porque provienen, por definición, de la explotación animal (uso de animales como recursos para nuestros fines). Dar a nuestros hijos una leche proveniente de una hembra mamífera significa apoyar su crianza, hacinamiento, marcaje, inseminación artificial, separación de sus crías y posterior asesinato. Esto no tiene nada que ver con la leche materna, la cual segrega la propia madre (u otros madres humanas) con pleno consentimiento y sin perjuicio para sus intereses inalienables.

¡Derechos Animales ya! - Bebé asiático vestido de sabioUn niño criado sin los prejuicios de una sociedad especista llegará, indefectiblemente, a pensar mejor por sí mismo y adquirirá un mejor conocimiento de aquello que lo rodea. No hay ningún bebé muerto por una dieta vegana, pero sí muchos animales muertos por dietas no veganas.

Conclusión

Esta noticia sobre un «bebé muerto por una dieta vegana» llegó a mí, como a tantos lectores, mediante una columna de 20 segundos de la versión en papel. Esto agrava todavía más la desinformación posible entre los lectores. En dicha columna, apenas aparecía el titular y veinte palabras en que se afirmaba que se había hallado un bebé muerto y que había indicios de que había muerto por una «dieta vegana estricta».

La razón de fondo reside en que el redactor de turno, como la propia sociedad, relaciona que si una dieta vegana consiste en «eliminar productos animales del menú», entonces debe de ser deficitaria en tanto que, según nos adoctrinan desde pequeños, los productos de origen animal son esenciales para el crecimiento correcto de nuestros huesos y músculos. ¿No dicen eso los anuncios de Puleva o de otras empresas con intereses específicos en promover la crianza y asesinato sistemático de animales por simple gusto, placer, tradición y utilidad de los seres humanos?

Escribí al periódico 20 Minutos a razón de esta noticia sobre el supuesto bebé muerto por una dieta vegana y no obtuve respuesta. Por ello, me permito la licencia de dudar sobre la honestidad de dicho medio por haber falseado la información del caso y haber perpetrado un uso perverso del lenguaje.

A los profesionales de la información que sean verdaderamente honestos les ruego un mayor rigor y profesionalidad periodística para no incurrir en este uso perverso del lenguaje. El periodismo en la actualidad se ha convertido en un bastión de desinformación y propaganda. Y a la sociedad general le pido que abandone sus miedos y graves reticencias hacia la práctica del veganismo y que empiece a pensar más allá de la publicidad, de la cultura inculcada y de los argumentos falaces y autocomplacientes.

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¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos

La carimba y el marcaje de animales

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos - EsclavitudLa carimba es un hierro candente que fue empleado para marcar esclavos humanos y que todavía hoy se usa para el marcaje de animales sumidos en la esclavitud.

Introducción

La historia de la humanidad puede resumirse una sola frase: el abuso del fuerte contra el débil. En otros artículos, he tratado algunos aspectos históricos y analogías existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal. Asimismo, en varios ensayos he hablado sobre el origen de las discriminaciones morales, fenómenos biológicos implicados y cómo la inercia social puede desembocar en la creación de un statuo quo, basado en el beneficio personal y colectivo, que trate de justificar la legitimidad de un sistema explotador.

En esta entrada, quisiera relacionar algunas prácticas que se desarrollaron durante la esclavitud humana en los siglos pasados con la metodología, los instrumentos y los argumentos que todavía hoy se utilizan y esgrimen para ejercer la ganadería y practicar el marcaje de animales.

¡Derechos Animales ya! - Hierro para marcar vacas - Carimba - Marcaje de animalesCarimba o hierro para marcar vacas. No existe ninguna diferencia entre los instrumentos usados para los esclavos humanos y que los todavía empleados para el marcaje de animales (esclavos no humanos).

[Fuente de la fotografía]

¿Qué es la carimba?

La carimba —o calimba, según el área geográfica— es un instrumento usado para el marcaje de animales y de humanos a fuego. Consta de un hierro con un extremo forjado que representa un escudo, letra o símbolo determinado para la identificación y reconocimiento de un sujeto catalogado como mera mercancía o pertenencia de alguien.

En España dicha práctica fue abolida para humanos en 1784, si bien, persistió en los territorios de Cuba hasta muy avanzado el siglo XIX. Los primeros seres humanos que sufrieron la carimba en América fueron los indios nativos. Existen indicios de que, antes de la conquista, ya se marcaban esclavos humanos de esta forma en la Península.

Dichos marcajes a hierro candente se realizaban —o realizan, para el caso de los animales— en zonas visibles de cuerpo: espalda, muslos, pecho y vientre. Después de aplicársele al esclavo este hierro caliente, conocido por carimba, solían echársele ciertos productos encima de la escara para facilitar la cicatrización.

Tanto para el caso de humanos como de otros animales, las marcas dispuestas eran —o son— diversas y, en ocasiones, numerosas para indicar la procedencia o condición del esclavo. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, se hacían unas marcas específicas para indicar que el esclavo humano había llegado a los territorios de España de manera ilegal —carimba de indulto al propietario esclavista— y el Ejército de Caballería de España practicaba un marcaje de caballos con una «D» para indicar que eran un desecho que enviar al matadero.

En América, las carimbas para esclavos negros eran marcas reales que se conservaban bajo llave en la intendencia que tuviera jurisdicción en aquella zona. De un modo análogo, en la actualidad, las carimbas para esclavos no humanos poseídos por el Estado se guardan en las dependencias militares dedicadas a la crianza y sometimiento de tales víctimas. Éste es el caso de la Yeguada Militar.

¡Derechos Animales ya! - Acrópolis de AtenasLa civilización humana se ha contruido mediante la subyugación de unos grupos hegemónicos frente a aquéllos más débiles. En la Antigua Grecia, Roma o Egipto existía una esclavitud humana institucionalizada tal como hoy persiste en lo tocante a la esclavitud animal. El marcaje de humanos comparte su origen con el marcaje de animales.

El origen del marcaje de animales y de humanos

La carimba —o hierro de marcar— data de un pasado remoto e incierto; pues, más allá de los registro arqueológicos, resulta prácticamente imposible determinar con certeza cuándo surgió la idea y puesta en práctica de utilizar el fuego y su efecto escarante y cicatrizante para dejar una marca de por vida sobre la piel, pelaje u otra parte del cuerpo de un animal. Ante esta definición escueta, recordemos que los humanos también somos animales.

Como sucedió con otras acciones, diversas prácticas esclavistas en humanos y sus instrumentos proceden directamente de las prácticas ganaderas y de los instrumentos para la coacción, control, violencia y asesinato de animales practicados desde el Neolítico. En este tiempo, lo único que ha ido cambiando han sido las víctimas y los verdugos, así como la normativa vigente y los argumentos de los esclavistas para legitimar sus acciones.

A pesar de que no supone una novedad la existencia de ciertos instrumentos, como la carimba, ni de ciertas metodologías, los historiadores de la actualidad les otorgan importancia a estos hechos porque hoy nos sobrecoge pensar en cuántos horrores hemos cometido contra nuestros congéneres hasta hace muy poco tiempo.

Cabe incidir en que la esclavitud negra en América sólo fue una de las últimas manifestaciones de la esclavitud humana. En Europa, Asia, África y otros lugares, la esclavitud humana ha sido —o es— generalizada para diversas razas, etnias, tribus, etc. Durante la Antigüedad y la Edad Media hubo esclavitud humana en la Península Ibérica y sigue habiendo esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Carimba a esclavos negros y a caballos de la Yeguada Militar - Marcaje de caballosA la izquierda, marca de carimba para negros africanos que llegaban a Cuba en el siglo XVIII. A la derecha, marca de carimba para el marcaje de caballos pertenecientes al Ejército de Caballería de España.

Del símbolo práctico al simbolismo cultural

Sin lugar a dudas, la carimba fue una solución encontrada por aquellos humanos con poder para establecer una identificación de aquéllos que consideraba —o considera— sus esclavos. El marcaje de animales y de humanos responde una necesidad práctica derivada del comercio y del pago de impuestos, al mismo tiempo, cumple el valor añadido de establecer una jerarquía física o material entre el dominador y el dominado, y de dotar al dominador de un status superior por la posesión de tales esclavos.

Sin ir más lejos, el Ejército de Caballería de España ejerce un marcaje de caballos a hierro candente por simple exhibición patriótica de que tales caballos pertenecen a la nación y de que son criados siguiendo una tradición centenaria. Las costumbres y tradiciones suelen ser, por lo general, evidencias de la escasa evolución social en un ámbito determinado.

Este fenómeno antropológico resulta también observable en la caza y la acción posterior de posar con las «piezas» —víctimas— cazadas. Así como en muchísimos otros rituales de dominación humana en que el ser humano abate, mutila o corta el pelaje de animales para demostrar su poder, fuerza o astucia.

Las diferentes culturas humanas han ideado diversos vocablos y giros idiomáticos para distinguir los rasgos, órganos u otras cualidades o características de los humanos frente al de los animales. No en vano, a los humanos esclavizados se los equiparaba con animales porque, para el ideario humano inculcado desde la infancia, los animales conforman los seres más inferiores en el escalafón de poder y, supuestamente, tenemos derecho a aprovecharnos de quienes sean más débiles que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de caballos en el Ejército de Caballería de EspañaMarcaje de caballos en el Ejército de Caballería de España. Nótese el uso del hierro de la Yeguada Militar y cómo los caballos son sujetados, atados y violentados de diversas formas. Ningún animal, como ningún ser humano, desea ser sometido a la voluntad de otro.

[Fotografías extraídas de una publicación del Ministerio de Defensa sobre la cría caballar]

La carimba como ejemplo de una disonancia social

Nuestra sociedad destaca por sus terribles contradicciones y una empatía muy selectiva. Mientras nos apenan las injusticias que sufren otros humanos por una suerte de aprendizaje cultural, la mayor parte de la humanidad muestra una indiferencia absoluta o una manipulación intencionada con que excusar las acciones que comete o financia a diario contra la vida, la libertad y la integridad de cientos o miles de animales al día.

Al igual que se marcaban a seres humanos esclavos, la carimba y el marcaje de animales siguen vigente en toda clase de actividades ganaderas para la identificación, exhibición y venta de animales. En la actualidad, aun con los avances tecnológicos —como los microchips que se colocan en animales domesticados—, el marcaje a hierro cadente suele ser habitual en animales catalogados como «ganado» por simple manifestación orgullosa —o comercial— de que proceden de una ganadería o de un lugar en concreto.

Aun en pleno siglo XXI, los manuales de veterinaria proponen prácticas aberrantes que no han evolucionado en siglos. Si en siglos anteriores se esgrimían razones religiosas vinculadas a la Creación para legitimar una suerte de superioridad de blancos frente a negros, hoy todavía se esgrimen razones antropocéntricas para excusar la superioridad humana frente a los demás animales con quienes compartimos el planeta. De hecho, en la ciencia moderna se asumen y estudian dichas prácticas sin siquiera cuestionar nuestra legitimidad ética para realizarlas.

En la actualidad, la mayoría de la sociedad adopta una postura bienestarista hacia los animales y su esclavitud. Esto significa que sólo rechaza el maltrato animal —el sufrimiento animalen la medida en que los daños causados a tales animales no le otorguen un beneficio personal o colectivo.

De esta forma, por ejemplo, la sociedad se lamenta cuando un ganadero tortura animales o cuando se producen rituales satánicos con animales mientras la mayoría no duda en comer animales, en ir a zoológicos, acuarios, circos o en montar a caballo por simple gusto, placer y conveniencia. Los animales no son conscientes de las intenciones humanas. Por ello, según el caso, cuando incurrimos en tales acciones estamos traicionando la confianza e incluso el afecto que tenían en nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de un toroLa carimba es un instrumento cotidiano para el marcaje de animales que siguen siendo esclavos del ser humano. Si la tenencia de esclavos humanos era injusta, lo mismo cabe decir de los esclavos animales y de las prácticas que ejercemos contra ellos.

Conclusión

Debido a que el ser humano muestra una memoria muy escasa, apenas nos acordamos de la esclavitud negra en el continente americano. Este tema, tan triste como apasionante de estudiar, debiera servirnos para ampliar nuestras miras y ahondar en cómo ha ido evolucionando el contexto y los argumentos esgrimidos por los humanos con poder para someter a otros.

La carimba —el hierro de marcar— no ha quedado retratado en nuestra historia antropocéntrica porque haya torturado a millones de animales; sino porque fue un ejemplo de cómo la cosificación de seres humanos lleva a ejercer las mismas acciones perversas que todavía nuestra especie comete contra los animales.

Resulta paradójico que un mismo instrumento y una misma acción solamente cobren protagonismo según las víctimas que padecen la acción de los mismos. Si hasta hace apenas unas décadas el racismo era un fenómeno universal, todavía el especismo es la forma de discriminación más extendida en la sociedad humana. Se encuentra en todos los ámbitos, a menudo encubierta de ecologismo, un progreso bucólico o la protección de animales contra la extinción de especies.

El marcaje de animales es tan injusto como hacerlo con humanos. El quid de la cuestión no radica en que el animal —como esclavosufra más o menos durante estas prácticas; sino en que nosotros, como agentes morales, no tenemos legitimidad para atentar contra los intereses inalienables de otros sujetos. Ésta es la misma razón universal de por qué está mal esclavizar y marcar a seres humanos con una carimba.

Se produjo el marcaje de seres humanos porque tales humanos estaban catalogados como mercancías. Igualmente, el marcaje de animales a hierro candente seguirá existiendo mientras ellos también sigan catalogados como propiedades y seres inferiores al servicio del ser humano. En los últimos siglos sólo ha variado ligeramente nuestro respeto hacia otros seres humanos; pero nada ha cambiado en nuestra percepción supremacista de los animales y la cosificación moral que ejercemos contra ellos.

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¡Derechos Animales ya! - La obsesión por el jamón

El cerdo ibérico y la obsesión por el jamón

¡Derechos Animales ya! - La obsesión por el jamónEl cerdo ibérico es una raza seleccionada de jabalí que se explota para la elaboración de jamones. En España existe una obsesión por el jamón que desprecia y ningunea la vida de los cerdos y de otros animales.

Introducción

Algo que siempre me ha llamado la atención de España, aun siendo español desde mi nacimiento, es la aparente obsesión por el jamón que muestra la sociedad española. En este artículo quisiera reflexionar sobre cómo y por qué en España el jamón —la pata de un cerdo ibérico cortada y curada— se considera un manjar y una especie de símbolo nacional o «marca España».

No hay bar en España en que uno no pueda toparse con una pata de cerdo ibérico a medio cortar ni casi tampoco ninguna conversación diaria en que alguien, ya sea en el entorno familiar, en la universidad o en el trabajo, hable sobre comer jamón, comprar un jamón, probar un jamón, querer un jamón cortado en lonchas, desear un bocadillo de jamón, decir que su comida favorita es el jamón o babear mientas piensa en un jamón. La obsesión por el jamón llega hasta el punto de que en el mercado se crean toda clase de productos que buscan imitar su sabor. ¿Patatas fritas con sabor a jamón? ¿Chicles con sabor a jamón? Creo haberlo visto casi todo.

Yo, antes siquiera de ser vegano, ya me dejaba anonadado la obsesión que exhibe nuestra la sociedad española por los músculos y otros tejidos grasos de un pobre animal degollado. No se trata de que a los veganos «no nos guste la carne», como se suele aducir con extraordinaria simpleza; sino que nos planteamos cómo y por qué el ser humano empezó a percibir a los animales y las partes de sus cuerpos como comida. Y más incluso, como algo siquiera apetecible.

Como fruto de nuestra mentalidad supremacista, especista y cosificadora hacia los animales, no cabe sorprenderse de que cualquier apetito, por muy trivial o aberrante que fuere, se reciba con gran júbilo y justificación. Ciertas formas de explotación animal, como la caza o la tauromaquia, se han perpetuado como rituales de dominación humana. Y otras tantas, como la equitación o los propios zoológicos, siguen existiendo hasta nuestros días como símbolo de nobleza feudal o del poder humano sobre la naturaleza.

En lo tocante a los cerdos, estos animales fueron domesticados —esclavizados— hace miles de años junto con otros animales calificados como «ganado». Si bien, el caso del cerdo es peculiar porque su nivel trófico es algo más elevado al de los herbívoros estrictos y se sitúa próximo al de los humanos. Para ahondar en la biología y evolución del cerdo recomiendo un ensayo del activista Igor Sanz.

¡Derechos Animales ya! - Jamones sobre tablas de cortarUn jamón es el resultado de descuartizar y desecar las extremidades de un cerdo ibérico para ingerir sus fibras musculares y grasas retenidas en sus tejidos corporales. Se produce una obsesión por el jamón cuando se anhelan o sobrevaloran sus valores nutricionales o gustativos.

El jamón como ejemplo de cosificación animal extrema

Los cerdos han sido, históricamente, uno de los animales en que el ser humano ha sabido explotar cada centímetro de su cuerpo: carne, grasas, vísceras, pezuñas, etc. Otros animales, como el caballo, se han aprovechado más en cuanto a usos potenciales (carne, leche, transporte, vacunas, piel) que en lo referido a la disección de sus órganos.

En las culturas occidentales, el cerdo ha recibido una consideración social muy peculiar. Por un lado, salvo entre musulmanes, su aprovechamiento se considera útil y valioso como el de cualquier ganado. Por otro, cuando el ser humano se fijó prontamente en los hábitos y las costumbres «poco agradables» de los cerdos, ejerció una cosificación asociada al modo de vida de estos animales. Este fenómeno desembocó en los usos especistas del lenguaje referidos al cerdo —insultos y demás— y el asesinato de cerdos —sacrificio— como recreación de la violencia que merecería un ser humano detestado.

El islam fue más allá de la cosificación alimenticia y tomó el cerdo como punto de partida para establecer una limitación o tabú religioso con la finalidad de impulsar una separación moral entre los creyentes musulmanes y otras «gentes del libro».

¡Derechos Animales ya! - Dehesa de cerdo ibérico en ExtremaduraLos animales no son libres. Que estos cerdos ibéricos estén sueltos en una dehesa no significa que estén libres del dominio humano ni que el buen trato recibido justifique su posterior asesinato en un matadero.

La obsesión por el jamón reflejan que el sabor y el dinero están por encima de la vida y de la verdad

De entre todos los órganos arrancados al cerdo tras su muerte —y que lo llevan a ser criado y asesinado previamente— destacan sus extremidades. En concreto, las dos patas traseras reciben el nombre de «jamón». Desde los pueblos prerrománicos ya existía el conocimiento y el afán por desecar las extremidades del cerdo para luego comerlas a tiras.

Hasta la actualidad, el jamón es un recurso alimenticio muy propio de España. Entre las razones de esta obsesión por el jamón se encuentran su sabor intenso y bastante diferente al de otras carnes sin requerimiento de especias, su alta conservación relativa y la retroalimentación social entre estas particularidades y el valor etnocéntrico de que España haya desarrollado, desde antaño, un comercio interno muy lucrativo.

Irónicamente, el jamón es relativamente insalubre por su enorme cantidad de grasas saturadas y su nula presencia de vitaminas. Algo que se puso de manifiesto hace poco mediante los sellos de NutriScore, los cuales suspendían al jamón, el chorizo y todos aquellos productos derivados del cerdo.

Estos hechos recientes suponen una afrenta a los intereses ganaderos de España. Y, tal como marcan los cánones de España, los ganaderos de nuestro país se dispusieran a presionar al Gobierno y a manipular la opinión pública con el fin de saltarse la normativa europea y que los sellos de NutriScore no aparecieran sobre el jamón, so pena de que los consumidores —masa social inercial— pudieran fijarse —mientras sostuvieran el móvil con la otra mano para mirar el Whatsapp— y llegar a pensar que quizás su obsesión por el jamón es meramente cultural y no algo necesario ni sano.

Para desgracia de ellos, el Gobierno no cede ante estos chantajes procedentes del consorcio ganadero.

¡Derechos Animales ya! - Cerdos ibéricos en una ganaderíaLa ganadería del cerdo ibérico comparte su base con la crianza, manipulación y violencia ejercida en granjas contra otros animales domesticados.

Conclusión

Los cerdos han sido uno de los animales más violentados y vilipendiados, a partes iguales, en la historia de la humanidad. En la Península Ibérica ha existido desde los pueblos prerromanos la crianza del cerdo ibérico y una obsesión por el jamón mantenida por prejuicios e intereses económicos.

Los animales, como nosotros, poseen sus propios intereses inalienables que debemos respetar. La tradición o la cultura no establecen criterios de corrección moral ni un argumento válido para justificar acciones injustas y evitables. Se da la paradoja de que la sociedad aspira a ser compasiva con los animales mientras no tiene la menor intención de evitar las acciones frívolas e innecesarias que practicamos contra ellos. Cada dos por tres salen noticias sobre el maltrato animal en que los consumidores exigen medidas que los ayude a calmar sus propias conciencias.

La mayor parte de la ciudadanía española se llena la boca a diario con apelaciones al progreso o la justicia social mientras, al minuto siguiente, habla sobre cuánto le gusta el jamón o quisiera comprar uno por Navidad. Dice mucho de España, como nación, que sigamos anclados a percepciones y a modos de vida primitivos en que el mero placer gustativo está por encima de nuestra salud y, ante todo, de la vida de terceros.

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¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderas

La ganadería y las prácticas ganaderas

¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderasLa ganadería engloba el conjunto de prácticas ganaderas que se ejercen con el fin de criar determinados animales para servir de alimento a humanos o a otros animales.

Introducción

Este artículo ensayístico describe y ahonda en la ganadería y las prácticas ganaderas con el objetivo de plasmar la realidad que viven los animales esclavizados como ganado. Para ofrecer una visión global, se relaciona la situación actual de los animales criados en granjas con la historia de la humanidad, el pensamiento antropocéntrico y la normativa de bienestar animal existente en el marco de la sociedad contemporánea.

El texto presente está estrechamente ligado a un ensayo anterior: La domesticación, la selección artificial y sus efectos.

¡Derechos Animales ya! - Rebaño de ovejasRebaño de ovejas en movimiento perteneciente a una ganadería. La cosificación de los animales como recursos implica, forzosamente, su hacinamiento para maximizar el espacio. La mal llamada «ganadería ecológica» es, además de injusta por igual, absolutamente inviable a escala global.

¿Qué es la ganadería?

La ganadería, como actividad, puede definirse brevemente como la crianza y comercio de ganado. El ganado, a su vez, se refiere al «conjunto de bestias que se apacentan y andan juntas» (DRAE). En un sentido tradicional, la ganadería se han referido a la crianza, engorde y explotación de ciertos animales domesticados con el propósito de matarlos para la obtención de alimento para humanos o para otros animales.

En la actualidad, el término «ganadería» se aplica para mamíferos, aves y reptiles; si bien, es mucho más común para los primeros y no incluye a los peces (p. ej. acuicultura) ni a los insectos (p. ej. apicultura). Las explotaciones ganaderas, en sus distintas modalidades, comprenden la manipulación, coacción y encierro de muy diversas especies animales, entre ellas: vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, visones, avestruces, cocodrilos, etc.

¡Derechos Animales ya! - Pinturas rupestres del Tajo de las Figuras (Museo de Cádiz)Pinturas rupestres del Tajo de las Figuras (Museo de Cádiz). Desde antaño, el ser humano ha representado su relación de supremacía y sometimiento respecto a los animales.

[Fuente de la fotografía]

Historia de la ganadería

La historia de la ganadería se remonta hasta el Neolítico, la era en que el ser humano empezó a abandonar su vida nómada como cazador y recolector para establecer poblaciones sedentarias. De esta era se han conservado pinturas rupestres, megalitos, dólmenes y otras obras de arte asociadas al modo de vida y creencias religiosas de estas tribus.

La ganadería surgió en un lapso paralelo al de la agricultura. Aunque rudimentarios, los primeros cultivos brindaban un excedente de alimento que atraía a herbívoros salvajes y les permitía a los humanos usar comida para atraer presas de su interés. Para entonces, el ser humano llevaba miles de años explotando animales de diversas formas (comida, vestimenta, etc), pero no condicionaba sus vidas desde el nacimiento hasta la muerte.

Más concretamente, las prácticas ganaderas tuvieron su origen cuando el ser humano capturó y aisló crías de animales salvajes a las que cazaba para alimentarlas en sus poblados [Referencia muy didáctica]. Para evitar que los animales escaparan, los humanos crearon cercales, rediles, corrales e instrumentos de control y sometimiento, tales como cuerdas, cadenas, bozales, etc.

Al mismo tiempo, la mera observación de los caracteres llevó a que el ser humano se interesara por escoger los cruzamientos de estos animales para así favorecer el nacimiento de individuos más dóciles y con las características deseadas según la función endosada a tales víctimas. Este proceso integró, a su vez, el inicio de la domesticación y de la esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Zorro en el bosqueLos zorros y otros pequeños predadores vieron reducidas sus poblaciones desde el Neolítico. La caza de determinados animales era sistemática con el objetivo de exterminar las poblaciones de depredadores.

La domesticación de los herbívoros y el exterminio de los carnívoros

El surgimiento de la ganadería supuso un nuevo paso de la humanidad hacia su búsqueda y consolidación de su poder frente a la naturaleza. Cabe recordar que ya existían actividades ritualizadas, como la caza o el sacrificio de animales, asociados al paso hacia la adultez y a la veneración a los dioses.

El ser humano comenzó a domesticar a los animales herbívoros porque éstos no competían por los mismos recursos y brindaban recursos derivados de sus cuerpos. A la par, los humanos del Neolítico empezaron a exterminar sistemáticamente a los animales carnívoros, tanto por autoprotección como para evitar que consumieran sus recursos, es decir, a los animales a quienes cazaban o esclavizaban.

La domesticación del perro fue un caso peculiar; pues el ser humano consiguió convertir a un predador potencial en un fiel aliado. En diversos estudios, incluso académicos, se emplea un lenguaje poco preciso, o directamente falso, cuando se dice que el perro se domesticó por sí mismo o que el perro se adaptó para sobrevivir junto al hombre. En ambos casos, este uso intencionado del lenguaje falsea la situación como si los perros hubieran tomado una parte activa y voluntaria en su esclavitud.

La extinción de especies animales causada por el ser humano no es un fenómeno nuevo; sino una consecuencia antigua y esperable de una mentalidad supremacista que apenas se ha visto modificada desde entonces. La ganadería es sólo una manifestación más de nuestro antropocentrismo.

¡Derechos Animales ya! - Niña frente a un toro nórdicoHasta nuestros días se desarrolla una visión romántica de la esclavitud animal cuando se percibe o manifiesta una idealización de los animales de granja como esclavos felices que nos «dan» sus productos y sus vidas.

La cosificación animal y el romanticismo ganadero

Desde su origen, la ganadería implicó la instrumentalización de diversos animales para un fin establecido por nuestra especie. Dicho uso de los animales como recursos vino pareja a una serie de racionalizaciones con que el ser humano justificaba y establecía un statu quo en que la explotación animal pasaba a convertirse en el eje central del desarrollo de las civilizaciones humanas.

Los animales esclavizados como ganado no sólo proporcionaban alimento, al ser violentados, durante su vida o tras su muerte; sino que también ofrecían, forzadamente, fuerza de trabajo motriz y actuaban incluso como reservorios de nutrientes y de riqueza. Este fenómeno propició el desarrollo de la cosificación animal, es decir, de la visión de los animales como objetos que existen para servirnos. Muchas religiones del mundo han intentado justificar esta creencia de un modo u otro apelando a la creación del mundo o la singularidad humana.

En una época en que el dinero no existía o podía perderse con facilidad, el ganado representaba tanto el poder humano en su extensión como las posesiones de aquellos humanos situados en las partes más altas de la jerarquía social. Esto, a su vez, perseveraba en la visión de la ganadería y de la esclavitud animal como acciones deseables para exhibir poder y ascender dentro de la sociedad.

A raíz de ello, hasta la fecha, existen muchos mitos y una visión romántica sobre el inicio de la ganadería y de la domesticación de los animales. Así ocurre porque el ser humano se vanagloria en su poder y capacidad para dominar a la naturaleza y prefiere autoengañarse pensando que nuestra relación con los animales tiene algo de mutualista o positiva para ellos.

Esta idealización sobre el rol del ser humano en la naturaleza no coincide, en absoluto, con los datos disponibles ni con las inferencias lógicas que podemos extraer de la historia de la humanidad; una historia cargada de crímenes —secuestro de mujeres, sacrificio de menores, decapitación de varones, etc.— y aberraciones sádicas contra otros congéneres por un simple conflicto de recursos y tierras. No creo que se requieran referencias académicas para atestiguarlo.

En el cine, la literatura, los videojuegos y otras obras artísticas, los humanos tratan de crear una narrativa que ampare nuestra percepción del mundo y que nos permita justificar nuestras acciones. Esta razón fue la misma que desembocó en las diversas justificaciones históricas que el ser humano ha dedicado para excusar la esclavitud humana o los genocidios a otros pueblos.

¡Derechos Animales ya! - Vacas estabuladasLos animales esclavizados como ganado son los descendientes de animales que fueron confinados por humanos primitivos. Hoy, la selección artificial mediante la introducción de genes causa que padezca diferentes enfermedades metabólicas.

Las prácticas ganaderas

La ganadería, desde su origen, requiere el aprendizaje y empleo de diversas prácticas ganaderas para lograr el sometimiento de los animales y la optimización de los recursos disponibles. Los intercambios culturales habidos en la historia, y la evolución de la ciencia y de las técnicas, desembocaron en la aparición paulatina de distintas metodologías e instrumentos.

Desde el Neolítico hasta el presente, los únicos cambios relevantes se han observado en cuanto al incremento en la productividad por individuo (biomasa) por mejoras en la alimentación y selección genética, y la capacidad de criar más individuos por unidad de espacio debido a una mayor compartimentalización y reparto eficiente de agua y comida en las granjas y otros centros ganaderos.

Para alcanzar el mayor rendimiento económico, el ser humano contemporáneo emplea un conjunto heterogéneo de prácticas ganaderas que, en la medida de lo posible, se tratan de maquillar y de ocultar a los consumidores y a la opinión pública a tenor de la ideología bienestarista imperante en la actualidad.

En los siguientes apartados describiré brevemente algunas de las prácticas ganaderas más frecuentes. Para obtener referencias y más datos sobre cifras y metodologías recomiendo leer un ensayo de Joanna Lucas titulado «Humane animal farming? Take a closer look», traducido al español por el activista Igor Sanz en su artículo «¿Ganadería humanitaria? Echa un detenido vistazo».

¡Derechos Animales ya! - Prácticas de inseminación artificial en bovinosPrácticas de inseminación artificial en bovinos. La domesticación va ligada siempre a la violencia sistemática contra los animales esclavizados.

[Fuente de la fotografía]

Inseminación

La producción de animales depende directamente de la generación de nuevos ejemplares con rasgos deseados que suplan la demanda humana para el bien considerado.

Tanto para favorecer la selección artificial como para reducir costos, los ganaderos recurren a la extracción de semen de machos (p. ej. mamporreros en caballos o estimulación por introducción de solución salina en cocodrilos) y a la inseminación de hembras (p. ej. introducción de esperma en el cuello uterino de cerdas). Tanto en machos como en hembras se produce una violencia inherente al acto reproductor.

Las hembras parirán crías o pondrán huevos que, a menudo, nunca volverán a ver. En la ganadería, este proceso se repite en un periodo determinado por el mínimo tiempo posible en que la hembra vuelve a estar receptiva. En muchos casos, se emplean tratamientos hormonales para acelerar el ciclo menstrual o facilitar la regulación del estro en las hembras.

¡Derechos Animales ya! - Pollitos recién salidos del huevoEn la industria del huevo se asesinan sistemáticamente millones de pollitos macho al día por la sencilla razón de que los machos no sirven de nada en la industria avícola.

Descarte

Como necesidad derivada de la eficiencia, cada ciclo de producción precisa el descarte, eliminación o matanza de aquellos ejemplares —animales cosificados— que no resultan productivos porque han nacido con malformaciones, enfermedades u otras condiciones que los convierten en no-aptos para fines ganaderos. Otra veces, los animales nacidos están perfectamente sanos; pero no son rentables para el tipo de explotación.

Este proceso, como otros los restantes, acontece con independencia del modelo de crianza. Poco importa si se trata de una granja industrial, extensiva o ecológica: nadie va a alimentar ni gasta un céntimo en un animal improductivo. Se los asesina —se les quita la vida con premeditación— por la simple razón de que sus vidas no valen nada para el fin deseado egoístamente por los seres humanos.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de ganadoEl marcaje de animales surgió como método para la identificación y reclamación de las propiedades animales. Esta práctica cruel sigue vigente en todos los animales catalogados como ganado.

Mutilación

Los animales esclavizados como ganado nacen con partes corporales no deseadas por sus explotadores, ya sea porque les permiten defenderse (p. ej. picos de las aves), porque propician conductas no deseadas (p. ej. cubrición de toros a vacas) o alteran el valor final del producto obtenido (p. ej. carne de verraco).

La mutilación engloba la extirpación o alteración del cuerpo del animal con un propósito derivado de su esclavitud. Entre estas intervenciones se incluyen la castración, el despique, el descorne, la amputación de la cola, de las uñas, el raspado de dientes, el marcaje a hierro candente o por nitrógeno líquido y un sinfín de acciones similares.

Estas prácticas ganaderas se realizan con rapidez, agresividad y sin anestesia por tal de optimizar el tiempo y reducir gastos. De hecho, si algún animal sale accidentalmente más herido de la cuenta, se procede a su sacrificio (asesinato) porque la atención veterinaria suele ser más costosa que el valor económico de un ejemplar dado.

¡Derechos Animales ya! - Bovino entre henoUn animal esclavizado como ganado quizás disponga de comida abundante; pero, ante todo, es un sujeto con un crotal en la oreja que lo etiqueta como mercancía al servicio de los humanos.

Hacinamiento y condicionamiento

Los animales esclavizados como ganado vivirán toda su vida bajo las condiciones establecidas por los seres humanos. Esto incluye su encierro en rediles, su hacinamiento en naves industriales o establos atestados.

Su alimentación, compañía e incluso su sueño dependerá de si el ser humano ha elegido una dieta u otra, si los tiene metidos en una jaula sin contacto con sus congéneres o si jamás verá la luz del sol (p. ej. gallinas ponedoras). Esto les genera toda clase de trastornos físicos y psicológicos derivados de la privación de libertad.

Debido a las condiciones de hacinamiento, todos los animales esclavizados como ganado reciben dosis diarias de antibióticos. El ser humano sólo se acuerda de ello cuando se apelan a las enormes cantidades de medicamentos destinados a nuestros esclavos y a la aparición de nuevos virus y cepas por la ley ecológica de la homogeneidad.

¡Derechos Animales ya! - Ternero junto a su madreA los terneros y a otros animales esclavizados en granjas les colocan anillos nasales u otros instrumentos análogos para impedir que mamen de las ubres de sus madres o la lastimen al intentarlo.

Destete y separación

Todos los animales domesticados, como esclavos, se enfrentan a la misma realidad que relataron escritores como Frederick Douglass o Harriet Beecher Stowe respecto a la esclavitud negra: los bebés pertenecen a sus amos, no a las madres.

Las crías de los mamíferos maman de sus madres durante los primeros meses como única o principal forma de alimento. Para los intereses ganaderos esto supone un problema porque vincula sentimentalmente a madres y crías, y dificulta su manejo. Asimismo, en el caso de las vacas esclavizadas para la obtención de leche, la propia cría se convierte en un competidor por el mismo recursos comercializado.

Ya sea justo después del parto o semanas más tarde, todas las crías se ven separadas de sus madres para terminar en el matadero, en otra granja o en otra parte de dicha granja dedicada al engorde de crías. También se produce esta acción en yeguadas para así domar a los potros por lotes y someterlos con mayor facilidad a la obediencia.

Para lograrlo, los ganaderos colocan aros nasales o separan paulatinamente a madres y crías para que la separación final les resulte más sencilla. Dichas acciones, como no podía ser de otra manera, suelen narrarse en manuales y cursos de ganadería como si se practicaran por el bien de los animales para «reducirles el estrés».

¡Derechos Animales ya! - Cabra dentro de un corral en una feria de ganadoUn animal quizás no sea consciente de por qué está en una subasta de ganado ni cuál será su destino, pero todos los animales sentimos y defendemos nuestra vida porque es lo único verdaderamente valioso que tenemos.

Venta y asesinato

Todos los animales esclavizados como ganado terminan asesinados muchos años por debajo de su esperanza de vida media; ya sea en mataderos, matanzas rurales o en otros lugares. A menudo, antes de terminar en el matadero pasan por subastas o ferias de ganado en que se les da un segundo uso o se los vende a granel al mejor postor.

La razón final de todas sus miserias estriba en el placer, el apetito y la indiferencia humana hacia el consumo de sus cuerpos y productos derivados, sin ninguna necesidad biológica que nos fuerce a ello ni ninguna argumentación ética que lo justifique.

¡Derechos Animales ya! - La ganadería y las prácticas ganaderas (2)El especismo nos lleva a ver la superficie en lugar del fondo. Ni un humano ni un animal quisieran ser esclavos. Tanto un niño como un becerro comparten el amor por la vida.

Los intereses y las falacias de gobiernos, empresas y organizaciones

La ganadería, como otras formas de explotación animal, existe por una razón cultural mantenida a lo largo de las generaciones por una serie de intereses humanos, desde personales hasta estatales.

Para poder continuar extrayendo beneficios a partir de la esclavitud animal, los gobiernos, empresas y organizaciones, como partes integrales de la propia sociedad, generan una ristra de argumentos falaces en forma de propaganda que intentan inculcar a las nuevas generaciones para así mantener su statu quo.

En España, la creación de la Dirección General de Derechos Animales —que usa, adrede, el término de «Derechos animales» para engañar a la ciudadanía—, las normativas de bienestar animal, las campañas monotemáticas y otras prácticas mediáticas son instrumentos al servicio del poder del Estado y de los grandes intereses comerciales para manipular la opinión y los juicios de una masa social desinformada, carente de juicio crítico y de voluntad alguna para tomar responsabilidad sobre las consecuencias de sus acciones para las vidas ajenas.

Al mismo tiempo, la sociedad general asume algunas creencias sin sentido ni fundamento. A menudo se esgrime que si no comiéramos animales, entonces éstos nos invadirían. Parece que la sociedad humana desconoce algo tan básico como que la población de los animales esclavizados por la ganadería y las prácticas ganaderas está sujeta a la demanda humana, la cual procede a su vez de la cuantía poblacional de nuestra especie.

¡Derechos Animales ya! - Ganadería y deforestaciónLa ganadería no suele plantearse como un problema ético. Si acaso, sólo algunos ecologistas se acuerdan de las prácticas ganaderas en tanto que implican deforestación, contaminación de aguas, de suelos y otros efectos.

La hipocresía ecologista respecto a la ganadería

Las organizaciones ecologistas suelen realizar múltiples campañas dirigidas a la utilización de plásticos o a los vertidos de petróleo en mares y costas. Sin embargo, suele haber escasas menciones a la ganadería a pesar de que implica, aproximadamente, la mitad de las emisiones de metano a nivel mundial, el gas con mayor impacto en el efecto invernadero.

Gobiernos y organizaciones proponen medidas para reducir las emisiones de carbono en el transporte privado y en ámbitos de ocio mientras, al mismo tiempo, mantienen una ceguera voluntaria hacia las emisiones caprichosas e innecesarias que se produce por la ganadería a través del consumo de animales y de sus secreciones.

La sociedad parece olvidar que tan innecesario es tener un coche excesivamente contaminante como 10.000 millones de vacas esclavizadas que hay para comernos sus cuerpos. Sería aun mayor la producción obtenida, en cuanto a nutrientes finales, sin ese espacio, tiempo y dinero se invirtiera en cultivos agrícolas. Y esto no lo digo yo, sino la FAO.

Esta ausencia no es casual. La ganadería conforma una industria muy poderosa a escala planetaria y los propios ecologistas, debido a su especismo, conciben como posible una suerte de sociedad bucólica en que los humanos coman carne ecológica y productos de animales bien tratados y bajos en emisiones. A menudo, se perciben cual salvadores del medio ambiente mientras sus propia acciones y justificaciones son responsables directos de la destrucción de tales ecosistemas.

Como sucede con otras ideologías antropocéntricas, el ecologismo pretende solucionar graves problemas medioambientales sin llegar primero a la mentalidad subyacente que origina tales problemas.

¡Derechos Animales ya! - De ganaderos a veganosA pesar de que vivimos en un mundo demasiado falto de empatía, a veces acontecen casos maravillosos que nos ilusionan con un mundo mejor para los animales.

Ganaderos que se convierten en veganos

Todo el mundo puede cambiar. No sería positivo acabar la redacción de este ensayo sin recordar que la práctica totalidad de quienes hoy somos veganos fuimos antes explotadores de animales. De hecho, entre los activistas veganos se encuentran gente que fue taurina, cazadora, equitadora o ganadera.

En este sentido, me gustaría recomendar el visionado de un documental titulado «Reino apacible: el camino a casa», el cual narra las vivencias reales de una familia de granjeros de Estados Unidos que se hicieron veganos después de llevar varias generaciones como ganaderos y de haber criado y asesinado a multitud de animales.

Si pueden cambiar incluso aquéllos que más han normalizado desde pequeños la explotación animal, queda de manifiesto que cualquier ser humano dotado de razón puede dar el paso hacia el veganismo y convertirse en el defensor de los Derechos Animales que necesitan las víctimas no humanas.

¡Derechos Animales ya! - Oveja tras la valla de un redilLa ganadería es incompatible con los Derechos Animales. No importa si un animal dispone de más o menos espacio; ninguno debería ser nuestro esclavo o nuestra propiedad.

Conclusión

La ganadería surgió por intereses humanos y se ha mantenido hasta nuestros días por una razón de simbolismo, poder y beneficios. La realidad de las víctimas animales, plasmada en este mismo artículo, junto con las razones éticas planteadas en centenares de entradas previas, sirven de base para promover y exigir el cese de toda forma de explotación animal.

Los estudios científicos realizados demuestran de forma clara y tajante que podemos vivir sin consumir productos de origen animal. La sociedad actual sigue pensando que necesita carne, leche, huevos y otros productos de origen animal para sobrevivir.

Gran parte de estas creencias se originan por una previa racionalización de los prejuicios, ya mentados, sobre la exclusividad humana y la consideración de que cualquier beneficio individual o colectivo justifica la vulneración de los intereses inalienables de otros sujetos por no ser humanos.

Derruir estos mitos es tanto una labor de los activistas veganos como un deber de cualquier persona humana comprometida con la verdad y la ciencia.

Para respetar a los animales no basta con regular la ganadería ni las prácticas ganaderas, ni tampoco con legislar una supuesta forma aceptable de inseminar, mutilar, separar crías o asesinar animales. Si de verdad nos importan sus vidas, debemos dejar de practicar la ganadería y de aprovecharnos a costa de su nacimiento, de su existencia y de su muerte programada.

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