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¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos

La equitación y la doma de caballos

¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos - Equitación - Doma humanitaria - Doma naturalLa equitación es una de las formas de explotación ecuestre más antiguas. La doma de caballos engloba el conjunto de acciones humanas destinadas al sometimiento de los equinos y otros équidos.

Introducción

Los caballos —o equinos— han sido uno de los animales más explotados en la historia de la humanidad como recurso alimentario, medio de transporte e instrumentos de guerra.  Aunque desconocemos todavía buena parte de las características y del comportamiento del caballo primitivo antes de su domesticación, existen indicios de que, como se ha investigado en otros animales, el tamaño cerebral de los caballos —y posiblemente su inteligencia— se vio disminuido debido a la selección artificial ejercida por los seres humanos.

Como he detallado a lo largo de otros muchos artículos, toda forma de explotación animal —al igual que la esclavitud humana— proviene de una transmisión cultural regida por el interés personal en el beneficio, el lucro o el placer obtenido por medio de la instrumentalización de los animales.

Desde el origen de nuestra especie, el ser humano aprovechó su mayor inteligencia para cazar, pescar y someter a otros animales a su voluntad (hasta el punto de afectar a las capacidades cognitivas de éstos). Fue durante el periodo del Neolítico cuando los seres humanos empezaron a desarrollar la ganadería y metodologías para el control, el confinamiento, la crianza y sacrificio de otros animales. A menudo, estas prácticas aparecieron —o aparecen— vinculadas a rituales religiosos o fiestas paganas.

Todas estas acciones, históricas o presentes, están motivadas por una mentalidad supremacista basada en el abuso contra los débiles. En este artículo, voy a tratar brevemente la historia de la equitación, los enfoques actuales respecto a la explotación ecuestre y la metodología existente para la doma de caballos.

Para más información, en esta misma web ya hay publicados bastante ensayos previos relacionados con los caballos y su situación presente¿Resulta ético montar a caballo? ¿Existe una equitación ética?, Las yeguadas y la cría de caballos, La equinoterapia y las explotaciones compasivas, La matanza de caballos en Australia y la perversidad del antropocentrismo, Anteojeras: historia, uso y efectos en la explotación ecuestre, Los engalladores, las sobrerriendas y el suplicio de los caballos, Rituales satánicos con caballos en Francia, El periodismo sensacionalista se mofa de unos caballos montados.

¡Derechos Animales ya! - Actores de soldados a caballo de la guerra civil estadounidenseActores que recrean soldados a caballo que lucharon en la Guerra Civil estadounidense. La equitación, la doma de caballos y la explotación ecuestre se mantienen hasta nuestros días con fines principalmente recreativos, deportivos o terapéuticos.

Breve historia de la equitación

La equitación engloba aquellos saberes y procedimientos destinados al manejo de caballos. Si abrimos un libro de historia de la equitación u ojeamos una introducción a la hípica, probablemente nos encontremos con una expresión conocida: «la historia del hombre se ha escrito a lomos de un caballo». El ser humano, en un infinito alarde de presunción, narra cómo logró subyugar y manipular a los caballos para convertirlos en simples máquinas a su servicio.

Es cierto que la historia del ser humano se ha escrito a lomos de un caballo. Sin embargo, no es menos cierto que la historia del ser humano ha venido esculpida por medio de matanzas, genocidios y toda clase de barbaries contra sus congéneres y contra cualquiera que se le pusiera por delante.

Ninguno de nosotros siente un orgullo especial al explicar que varias pirámides egipcias se construyeron gracias a los judíos esclavizados ni se reconforta al mencionar que el ferrocarril nunca hubiera recorrido Estados Unidos si no hubiese sido por los esclavos negros. En cambio, llevamos siglos llenándonos la boca al hablar de la equitación y de cómo logramos someter a los caballos (mulas, burros, etc.) bastante más grandes, pesados y fuertes que nosotros.

A menudo, nuestra especie exalta la utilidad de los caballos y de otros animales para así vanagloriarnos de nuestro poder. Deberíamos matizar esta frase especista y decir: «la historia del ser humano se ha escrito mediante la explotación de otros». De tal forma, la explotación ecuestre engloba el conjunto de prácticas perpetradas para el uso y dominio de caballos y otros équidos.

¡Derechos Animales ya! - Vaquero de Mongolia - Doma de caballosVaquero mongol en la actualidad durante unas faenas en el campo. Las artes de la equitación y de la doma de caballos apenas han variado en varios miles de años.

Desde Mongolia a Genghis Kang

En la actualidad, hay varias hipótesis sobre dónde y cuándo se produjo la domesticación del caballo. Una de las más aceptadas señala que, en las tierras de la actual Mongolia, mientras los diferentes pueblos humanos guerreaban y sojuzgaban a sus vecinos, hubo a quienes se les ocurrió la idea de intentar montar a lomos de estos animales herbívoros con objeto de beneficiar a su tribu. Aunque no queda del todo claro, resulta esperable que, por entonces, los caballos y su familia biológica ya estuvieran domesticados por su carne o leche.

El experimento prosperó y, en generaciones posteriores, aparecieron las primeras sillas de montar. Posiblemente, el imperio de Gengis Kan, ya en plena Edad Media, sea el mayor triunfo reseñable que un grupo de humanos sobre sus semejantes gracias a la velocidad y estrategia que permitía la explotación ecuestre.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en decúbito esternal - Doma humanitaria o doma naturalAunque apliquemos nuestros conocimientos de etología para que un caballo haga lo que nosotros queramos, no tenemos derecho a usarlos como simples vehículos o medios para nuestros fines. Acontece una visión romántica de la explotación animal cuando vemos la forma y no el fondo.

La metodología de la doma de caballos

Desde entonces hasta hoy, la doma de caballos comprende un conjunto de prácticas heterogéneas con que los humanos logran dominar a los equinos esclavizados con el fin de que éstos obedezcan, se dejen montar, carguen mercancías o tiren de determinados vehículos.

A pesar de la enormísima variedad cultural e histórica, todas las civilizaciones humanas han seguido una metodología común basada en dos puntos esenciales: habituación al entorno y sumisión ante el guiador.

La habituación se refiere a la resignación de animal frente a circunstancias y agentes externos que no dependen de él. Podría definirse como el establecimiento de rutinas de alimentación, trabajo y descanso, su familiarización con los aparejos, y su acostumbramiento forzado a los lugares en donde el ser humano los confina y estabula. Por ejemplo, la habituación incluye prácticas coactivas como el destete o su atado en la cuadra, el pesebre o en el campo.

La sumisión alude a la resignación de animal frente a las coacciones que el ser humano ejerce de forma activa y concreta en el tiempo en busca de una respuesta determinada en el animal. Por ejemplo, incluye su pasividad para dejarse embridar, su no oposición ante el tiento de las riendas y otras muchas actividades en que el ser humano controla sus movimientos.

El ser humano, lejos de cuestionar su legitimidad ética para ejercer la equitación y otras acciones dañinas y contrarias a los intereses de tales animales, únicamente se ha esforzado por mejorar la eficiencia de su metodología y por engreírse ante el férreo dominio que ejerce contra los caballos y otros animales.

¡Derechos Animales ya! - Caballo embridado y montado - EquitaciónLa equitación conlleva el empleo de técnicas para convertir a un caballo esclavizado en un ser autómata cuyo pensamiento y fines están sujetos a los de su propietario o guiador.

La falacia de la doma humanitaria o doma natural

En el seno de una sociedad obsesionada con el bienestar y su búsqueda de excusas sobre los motivos para aprovecharnos de los animales, no cabe extrañarse que en las últimas décadas haya cobrado protagonismo el concepto de «doma humanitaria» o «doma natural» para aludir a una supuesta metodología que respeta a los caballos durante su sometimiento.

No existe una equitación ética o una doma de caballos que sea respetuosa con estos animales porque ningún équido tiene el deseo de ser domado ni de servirnos de ninguna manera. Que una explotación ecuestre se realice con miramientos o que el propietario los cuide con mimo no justifica su explotación.

El concepto de doma humanitaria constituye un oxímoron; pues la propia doma ya implica que los humanos manipulamos y coaccionamos a un animal para cumplir un fin que nos beneficie. Decir que la doma humanitaria es una falacia no significa que no haya gente realmente interesada en el bienestar de los animales, sino que dicho concepto parte desde la petición de principio de que domarlos con miramientos justifique el propio hecho de domarlos.

Por su parte, hablar de «doma natural» de cualquier sentido ontológico: aparte del ser humano, ningún animal en la naturaleza manipula a otros animales para usarlos como fuerza motriz. Se da la paradoja de que el ser humano apela a la naturaleza para justificar sus acciones, tanto si de verdad acontecen en ella o se trata de una mera fantasía.

La creencia, tan extendida en nuestros días, acerca de que podemos practicar una equitación sin sufrimiento o una doma humanitaria ya parte desde la premisa falaz de que los humanos tengamos legitimidad para usar a los caballos y a otros animales como medios de ocio, de trabajo o deporte. Una doma sin dolor o sin maltrato animal no significa que el caballo esté conforme con servirnos ni que nosotros tengamos derecho a condicionar sus acciones para que nos obedezcan.

¡Derechos Animales ya! - Pareja de caballos se inclinan con las patas - Doma de caballosLa explotación ecuestre no tiene nada de romántico para los caballos y otros animales involucrados. Que se practique una «doma humanitaria» —también llamada «doma natural»— no cambia el hecho de que ellos no quisieran servirnos ni trabajar para nosotros.

El falso romanticismo de la explotación ecuestre

Toda forma de explotación animal —uso como recurso— es injusta porque los animales tienen sus propios intereses inalienables. Ellos valoran sus vidas, libertad e integridad, y no desean que el ser humano los prive o someta de ninguna manera.

A menudo, la explotación ecuestre queda en un segundo plano y no recibe tantas críticas por parte de sectores animalistas porque, desde época antigua, existe una visión romántica respecto de montar a caballo, la hípica, las carreras o el uso de equinos en la guerra. Así como también se obvian los distintos arreos y herramientas de coacción empleados para lograr su sumisión. Y, en festejos crueles, aquellos medios que proclaman continuamente la prohibición de la tauromaquiaque no su abolición— pasan a pedir, en este caso, que se los trate un poquitín mejor cuando les arrancan las crines.

Si la equitación y otras formas de explotación ecuestre reciben muchas menos críticas que la tauromaquia y otras formas de explotación animal, se debe quizás a que, históricamente, los caballos han estado asociados a la nobleza y han sido un animal muy valorado por distintos estamentos y culturas de todo el mundo, desde la Europa cristiana hasta el Oriente Medio musulmán.

La valoración tradicional de los equinos, que pudiera entenderse a caballo —nunca mejor dicho— entre el ganado y las mascotas, junto con el tratamiento romántico de la explotación ecuestre en el cine y en la literatura, hace que todavía en el siglo XXI la explotación ecuestre se perciba como algo positivo o mutuo para el humano y el caballo. Esta asunción antropocéntrica se ve reforzada por la publicidad existente sobre la equinoterapia y el papel de «panacea» que el ser humano les asigna a aquellos animales que le despiertan interés por su belleza y atributos.

¡Derechos Animales ya! - Caballos sueltos en la naturalezaLos caballos salvajes no existen. Todos los equinos actuales son descendientes de razas domesticadas. El veganismo busca revertir la injusticia que cometemos contra los animales para que, algún día, todos los animales sean libres de nuestra dominación.

Conclusión

Cuando un ser humano monta a caballo, compra un caballo o participa en la explotación ecuestre de alguna forma, se convierte en directamente responsable de su crianza, manipulación, marcaje, inseminación, separación de crías (destete) y asesinato, ya sea en una plaza de toros, sirviendo como monturas esclavizadas por la policía o el ejército o en un matadero. Todas estas acciones y resultados son inherentes a un sistema esclavista.

Los caballos y otros animales son legalmente objetos. Ésta es la razón por la cual es legal someterlos y asesinarnos. Y todos ellos seguirán así mientras los veamos como medios o herramientas para nuestros fines. Participar o promover la «doma humanitaria», la «doma natural» o las «explotaciones compasivas» significa apoyar que los animales sigan siendo objetos en el marco legal. Hablar de compasión, solidaridad y otros mantras bienestaristas sólo perpetúa el problema al considerar que basta con tratarlos mejor mientras se los somete, manipula y asesina sistemáticamente.

El bienestarismo —ideología utilitarista de ámbito moral— y el Bienestar Animalpostura antropocéntrica en el ámbito económico y político— no son avances o progresos hacia los animales; pues ambas parten desde la premisa falsa y antropocéntrica de que los animales no quieren vivir ni ser libres, sólo «estar bien cuidados». Esto es científicamente falso y únicamente fruto del egoísmo humano sobre ellos. Numerosas organizaciones animalistas dicen defender a los animales cuando su enfoque, actitud y lenguaje es radicalmente opuesto a los Derechos Animales.

Los activistas veganos, tomando como base el conocimiento científico y el principio de igualdad, nos oponemos a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal en reconocimiento de los intereses inalienables de los caballos y de otros animales. No hablamos de sufrimiento ni pedimos esclavos mejor tratados.

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La carimba y el marcaje de animales

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de negros africanos - EsclavitudLa carimba es un hierro candente que fue empleado para marcar esclavos humanos y que todavía hoy se usa para el marcaje de animales sumidos en la esclavitud.

Introducción

La historia de la humanidad puede resumirse una sola frase: el abuso del fuerte contra el débil. En otros artículos, he tratado algunos aspectos históricos y analogías existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal. Asimismo, en varios ensayos he hablado sobre el origen de las discriminaciones morales, fenómenos biológicos implicados y cómo la inercia social puede desembocar en la creación de un statuo quo, basado en el beneficio personal y colectivo, que trate de justificar la legitimidad de un sistema explotador.

En esta entrada, quisiera relacionar algunas prácticas que se desarrollaron durante la esclavitud humana en los siglos pasados con la metodología, los instrumentos y los argumentos que todavía hoy se utilizan y esgrimen para ejercer la ganadería y practicar el marcaje de animales.

¡Derechos Animales ya! - Hierro para marcar vacas - Carimba - Marcaje de animalesCarimba o hierro para marcar vacas. No existe ninguna diferencia entre los instrumentos usados para los esclavos humanos y que los todavía empleados para el marcaje de animales (esclavos no humanos).

[Fuente de la fotografía]

¿Qué es la carimba?

La carimba —o calimba, según el área geográfica— es un instrumento usado para el marcaje de animales y de humanos a fuego. Consta de un hierro con un extremo forjado que representa un escudo, letra o símbolo determinado para la identificación y reconocimiento de un sujeto catalogado como mera mercancía o pertenencia de alguien.

En España dicha práctica fue abolida para humanos en 1784, si bien, persistió en los territorios de Cuba hasta muy avanzado el siglo XIX. Los primeros seres humanos que sufrieron la carimba en América fueron los indios nativos. Existen indicios de que, antes de la conquista, ya se marcaban esclavos humanos de esta forma en la Península.

Dichos marcajes a hierro candente se realizaban —o realizan, para el caso de los animales— en zonas visibles de cuerpo: espalda, muslos, pecho y vientre. Después de aplicársele al esclavo este hierro caliente, conocido por carimba, solían echársele ciertos productos encima de la escara para facilitar la cicatrización.

Tanto para el caso de humanos como de otros animales, las marcas dispuestas eran —o son— diversas y, en ocasiones, numerosas para indicar la procedencia o condición del esclavo. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, se hacían unas marcas específicas para indicar que el esclavo humano había llegado a los territorios de España de manera ilegal —carimba de indulto al propietario esclavista— y el Ejército de Caballería de España practicaba un marcaje de caballos con una «D» para indicar que eran un desecho que enviar al matadero.

En América, las carimbas para esclavos negros eran marcas reales que se conservaban bajo llave en la intendencia que tuviera jurisdicción en aquella zona. De un modo análogo, en la actualidad, las carimbas para esclavos no humanos poseídos por el Estado se guardan en las dependencias militares dedicadas a la crianza y sometimiento de tales víctimas. Éste es el caso de la Yeguada Militar.

¡Derechos Animales ya! - Acrópolis de AtenasLa civilización humana se ha contruido mediante la subyugación de unos grupos hegemónicos frente a aquéllos más débiles. En la Antigua Grecia, Roma o Egipto existía una esclavitud humana institucionalizada tal como hoy persiste en lo tocante a la esclavitud animal. El marcaje de humanos comparte su origen con el marcaje de animales.

El origen del marcaje de animales y de humanos

La carimba —o hierro de marcar— data de un pasado remoto e incierto; pues, más allá de los registro arqueológicos, resulta prácticamente imposible determinar con certeza cuándo surgió la idea y puesta en práctica de utilizar el fuego y su efecto escarante y cicatrizante para dejar una marca de por vida sobre la piel, pelaje u otra parte del cuerpo de un animal. Ante esta definición escueta, recordemos que los humanos también somos animales.

Como sucedió con otras acciones, diversas prácticas esclavistas en humanos y sus instrumentos proceden directamente de las prácticas ganaderas y de los instrumentos para la coacción, control, violencia y asesinato de animales practicados desde el Neolítico. En este tiempo, lo único que ha ido cambiando han sido las víctimas y los verdugos, así como la normativa vigente y los argumentos de los esclavistas para legitimar sus acciones.

A pesar de que no supone una novedad la existencia de ciertos instrumentos, como la carimba, ni de ciertas metodologías, los historiadores de la actualidad les otorgan importancia a estos hechos porque hoy nos sobrecoge pensar en cuántos horrores hemos cometido contra nuestros congéneres hasta hace muy poco tiempo.

Cabe incidir en que la esclavitud negra en América sólo fue una de las últimas manifestaciones de la esclavitud humana. En Europa, Asia, África y otros lugares, la esclavitud humana ha sido —o es— generalizada para diversas razas, etnias, tribus, etc. Durante la Antigüedad y la Edad Media hubo esclavitud humana en la Península Ibérica y sigue habiendo esclavitud animal.

¡Derechos Animales ya! - Carimba a esclavos negros y a caballos de la Yeguada Militar - Marcaje de caballosA la izquierda, marca de carimba para negros africanos que llegaban a Cuba en el siglo XVIII. A la derecha, marca de carimba para el marcaje de caballos pertenecientes al Ejército de Caballería de España.

Del símbolo práctico al simbolismo cultural

Sin lugar a dudas, la carimba fue una solución encontrada por aquellos humanos con poder para establecer una identificación de aquéllos que consideraba —o considera— sus esclavos. El marcaje de animales y de humanos responde una necesidad práctica derivada del comercio y del pago de impuestos, al mismo tiempo, cumple el valor añadido de establecer una jerarquía física o material entre el dominador y el dominado, y de dotar al dominador de un status superior por la posesión de tales esclavos.

Sin ir más lejos, el Ejército de Caballería de España ejerce un marcaje de caballos a hierro candente por simple exhibición patriótica de que tales caballos pertenecen a la nación y de que son criados siguiendo una tradición centenaria. Las costumbres y tradiciones suelen ser, por lo general, evidencias de la escasa evolución social en un ámbito determinado.

Este fenómeno antropológico resulta también observable en la caza y la acción posterior de posar con las «piezas» —víctimas— cazadas. Así como en muchísimos otros rituales de dominación humana en que el ser humano abate, mutila o corta el pelaje de animales para demostrar su poder, fuerza o astucia.

Las diferentes culturas humanas han ideado diversos vocablos y giros idiomáticos para distinguir los rasgos, órganos u otras cualidades o características de los humanos frente al de los animales. No en vano, a los humanos esclavizados se los equiparaba con animales porque, para el ideario humano inculcado desde la infancia, los animales conforman los seres más inferiores en el escalafón de poder y, supuestamente, tenemos derecho a aprovecharnos de quienes sean más débiles que nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de caballos en el Ejército de Caballería de EspañaMarcaje de caballos en el Ejército de Caballería de España. Nótese el uso del hierro de la Yeguada Militar y cómo los caballos son sujetados, atados y violentados de diversas formas. Ningún animal, como ningún ser humano, desea ser sometido a la voluntad de otro.

[Fotografías extraídas de una publicación del Ministerio de Defensa sobre la cría caballar]

La carimba como ejemplo de una disonancia social

Nuestra sociedad destaca por sus terribles contradicciones y una empatía muy selectiva. Mientras nos apenan las injusticias que sufren otros humanos por una suerte de aprendizaje cultural, la mayor parte de la humanidad muestra una indiferencia absoluta o una manipulación intencionada con que excusar las acciones que comete o financia a diario contra la vida, la libertad y la integridad de cientos o miles de animales al día.

Al igual que se marcaban a seres humanos esclavos, la carimba y el marcaje de animales siguen vigente en toda clase de actividades ganaderas para la identificación, exhibición y venta de animales. En la actualidad, aun con los avances tecnológicos —como los microchips que se colocan en animales domesticados—, el marcaje a hierro cadente suele ser habitual en animales catalogados como «ganado» por simple manifestación orgullosa —o comercial— de que proceden de una ganadería o de un lugar en concreto.

Aun en pleno siglo XXI, los manuales de veterinaria proponen prácticas aberrantes que no han evolucionado en siglos. Si en siglos anteriores se esgrimían razones religiosas vinculadas a la Creación para legitimar una suerte de superioridad de blancos frente a negros, hoy todavía se esgrimen razones antropocéntricas para excusar la superioridad humana frente a los demás animales con quienes compartimos el planeta. De hecho, en la ciencia moderna se asumen y estudian dichas prácticas sin siquiera cuestionar nuestra legitimidad ética para realizarlas.

En la actualidad, la mayoría de la sociedad adopta una postura bienestarista hacia los animales y su esclavitud. Esto significa que sólo rechaza el maltrato animal —el sufrimiento animalen la medida en que los daños causados a tales animales no le otorguen un beneficio personal o colectivo.

De esta forma, por ejemplo, la sociedad se lamenta cuando un ganadero tortura animales o cuando se producen rituales satánicos con animales mientras la mayoría no duda en comer animales, en ir a zoológicos, acuarios, circos o en montar a caballo por simple gusto, placer y conveniencia. Los animales no son conscientes de las intenciones humanas. Por ello, según el caso, cuando incurrimos en tales acciones estamos traicionando la confianza e incluso el afecto que tenían en nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Marcaje de un toroLa carimba es un instrumento cotidiano para el marcaje de animales que siguen siendo esclavos del ser humano. Si la tenencia de esclavos humanos era injusta, lo mismo cabe decir de los esclavos animales y de las prácticas que ejercemos contra ellos.

Conclusión

Debido a que el ser humano muestra una memoria muy escasa, apenas nos acordamos de la esclavitud negra en el continente americano. Este tema, tan triste como apasionante de estudiar, debiera servirnos para ampliar nuestras miras y ahondar en cómo ha ido evolucionando el contexto y los argumentos esgrimidos por los humanos con poder para someter a otros.

La carimba —el hierro de marcar— no ha quedado retratado en nuestra historia antropocéntrica porque haya torturado a millones de animales; sino porque fue un ejemplo de cómo la cosificación de seres humanos lleva a ejercer las mismas acciones perversas que todavía nuestra especie comete contra los animales.

Resulta paradójico que un mismo instrumento y una misma acción solamente cobren protagonismo según las víctimas que padecen la acción de los mismos. Si hasta hace apenas unas décadas el racismo era un fenómeno universal, todavía el especismo es la forma de discriminación más extendida en la sociedad humana. Se encuentra en todos los ámbitos, a menudo encubierta de ecologismo, un progreso bucólico o la protección de animales contra la extinción de especies.

El marcaje de animales es tan injusto como hacerlo con humanos. El quid de la cuestión no radica en que el animal —como esclavosufra más o menos durante estas prácticas; sino en que nosotros, como agentes morales, no tenemos legitimidad para atentar contra los intereses inalienables de otros sujetos. Ésta es la misma razón universal de por qué está mal esclavizar y marcar a seres humanos con una carimba.

Se produjo el marcaje de seres humanos porque tales humanos estaban catalogados como mercancías. Igualmente, el marcaje de animales a hierro candente seguirá existiendo mientras ellos también sigan catalogados como propiedades y seres inferiores al servicio del ser humano. En los últimos siglos sólo ha variado ligeramente nuestro respeto hacia otros seres humanos; pero nada ha cambiado en nuestra percepción supremacista de los animales y la cosificación moral que ejercemos contra ellos.

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¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks)

Normativa de bienestar animal

¡Derechos Animales ya! - Una vaca no es un número (ilustración de Jo Frederiks) - Normativa de bienestar animalUna normativa de bienestar animal establece el correcto manejo de animales en explotaciones ganaderas y otras actividades. A nivel legal, determinadas prácticas, como el asesinato, son correctas si se practican contra animales y se consideran compatibles con el bienestar de los animales en tanto que el ser humano pueda obtener bienes o servicios derivados de tales actividades.

Introducción

Este artículo va dirigido a aquellos interesados en conocer la normativa de bienestar animal y protocolos de prevención de riesgos laborales asociados al manejo de animales.

A lo largo de este texto voy a definir, explicar y a hablar de la normativa de bienestar animal existente para explotaciones ganaderas (vacuna, equina, porcina, etc.) y de cualquier otra índole según el marco legal vigente a nivel nacional o europeo.

Si has llegado a este artículo para obtener referencias o una descripción de procesos formativos o metodológicos para estudiar o trabajar en explotaciones ganaderas, o bien eres estudiante de alguna formación profesional agropecuaria o en sanidad animal, operario en explotaciones ganaderas, zootecnista o instructor en ramas de zoología o etología aplicada, te recomiendo que continúes leyendo para adquirir una perspectiva diferente de cuanto podrás leer en centenares de webs, guías, manuales o en los propios boletines del Estado.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal InterporcUna normativa de bienestar animal nace de la fusión entre los intereses de la industria y de los intereses estatales respecto a la gestión de actividades lucrativas relacionadas con el manejo de animales. Los sellos de bienestar animal y otras técnicas publicitarias tienen el fin de lavar la imagen de la industria ganadera y de perpetuar los intereses agropecuarios

¿Qué es una normativa de bienestar animal?

Una normativa de bienestar animal es un conjunto de instrucciones o disposiciones legales que establecen el conjunto de acciones o estados aplicables a un animal para considerar, o no, que goza de cierto bienestar mientras está sujeto a un programa o proceso de cría, recría, entrenamiento, confinamiento, manipulación, encierro, transporte, sacrificio, etc.

Cada jurisdicción, ya sea de orden infranacional o supranacional, cuenta con una serie de leyes y regulaciones aplicables a los animales y a su manejo porque toda actividad, laboral o no, debe estar legislada para minimizar la interferencia y el perjuicio potencial de los intereses involucrados en una operación o sobre un mismo bien.

Legalmente, los animales están catalogados como bienes muebles semovientes (objetos con movimiento autónomo). Esto significa, en resumidas cuentas, que cualquier normativa referida al manejo de animales existe en el mismo plano legal que las existentes para el manejo, creación, producción, desecho, etc., de cualquier objeto común y corriente, ya hablemos de un calcetín o de una lavadora.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en venta con número de teléfono pintadoEste caballo fue pintado por su propietario para ponerlo en venta. Una normativa de bienestar animal puede incluir la permisión o prohibición de determinadas acciones y el uso o no de ciertas sustancias respecto al manejo de animales. Sin embargo, tales normativas, como fruto de nuestra sociedad especista, no contemplan la propia injusticia de que un animal sea pintado y vendido como un simple objeto.

¿Por qué se establece una normativa de bienestar animal?

Cualquier normativa deriva del interés humano —social o económico— en obtener productos y servicios por medio de una actividad. Una normativa de bienestar animal, sea cual fuere, existe para incrementar el beneficio o placer obtenido (mentalidad utilitarista imperante) por el ser humano mediante la explotación de un animal para una actividad o un fin decidido por una persona o entidad física o jurídica.

A pesar de que ya existen voces en contra de la reificación (cosificación) animal, el marco legal vigente establece que los animales son meros recursos o mercancías que los operarios, trabajadores u otros humanos involucrados en una actividad deben tratar y manejar de una determinada forma para cumplir con la ley.

Las leyes amparan los usos y costumbres de un pueblo. Y, en lo tocante a las actividades ganaderas, una normativa de bienestar animal tiene el fin de incrementar la eficiencia de una actividad relacionada con el manejo de animales —generalmente productiva— sin causar un sufrimiento innecesario a los animales explotados y esclavizados (estos últimos dos adjetivos especificativos solían utilizarse en el siglo XIX; pero acostumbran a omitirse en la actualidad por aquello de la corrección política).

La razón de por qué una normativa de bienestar animal persigue minimizar el sufrimiento animal es la misma de por qué contempla la prevención de riesgos laborales. Dado que los animales sienten y padecen como los seres humanos, ejercer malos tratos y causar un sufrimiento excesivo para la actividad ejercida implica deteriorar el valor final del producto o servicio obtenido.

¡Derechos Animales ya! - Caballo esquelético en un mataderoUna normativa de bienestar animal contempla la manera legal de transportar y sacrificar animales, como al caballo mostrado en esta fotografía. Este equino, sin embargo, no parece muy convencido de que las leyes respeten en lo más mínimo su bienestar. ¿Puede haber bienestar alguno cuando la única razón de tu existencia es servir a otros hasta que te arrebaten la vida? 

El cinismo de la explotación animal

A diferencia de los objetos, en el sentido literal y físico del término, los animales no son máquinas o seres inertes inmunes o indiferentes a aquello que les hacemos. Los malos tratos (acogidos en el término bienestarista de «maltrato animal») incrementan los riesgos potenciales de que se produzcan accidentes en el entorno de trabajo y de que haya un conflicto de interés entre los humanos participantes.

Ninguna normativa de bienestar animal busca o trata de «ser más justos» con los animales ni nada parecido, simplemente existe porque toda actividad debe estar regulada por las razones ya aducidas. Dichas normativas se engloban bajo el término engañoso de «bienestar animal» porque se refieren a una serie de condiciones mínimas que puedan garantizar el máximo aprovechamiento del animal para el fin deseado.

Al mismo tiempo, esta catalogación puede utilizarse con fines políticos y comerciales para el mantenimiento de estas actividades. Lo mismo acontece con el caso de cursos o planes de estudio bajo los términos de «sanidad animal» y otros inventos modernos. Por ejemplo, en doma se emplea el concepto de «liderazgo» para no decir «dominio» o «sumisión», y se habla de «manejo de animales» por tal de no decir «control de animales».

El ser humano tiene una tendencia hacia la búsqueda de nuevos términos y la separación arbitraria entre conceptos relacionados con la esclavitud humana para así evitar un conflicto moral con las acciones que ejerce contra los animales.

El ser humano incurre en un grave cinismo cuando, consciente y sapiente de la fisiología y psicología de los animales, recurre a tales conocimientos únicamente para aprender cómo mejorar la eficiencia y rentabilidad de una explotación a costa de la vida, libertad e integridad de tales víctimas.

Nuestra especie, a tenor de su profundo antropocentrismo, sabe perfectamente que a ningún animal le gusta ser coaccionado, violentado o asesinado de ninguna forma, sin embargo, omite estos hechos científicos y se limita a establecer una normativa de bienestar animal por tal de seguir beneficiándose a costa de los más débiles. Esta mentalidad supremacista, y no otra, ha sido la causante de los mayores crímenes de la humanidad cometidos contra nuestra propia especie y contra quienes son de otras especies.

¡Derechos-Animales-ya-Cuatro-osos-en-un-zoológicoUna normativa de bienestar animal dada también puede referirse al estado perpetuo de animales exhibidos en zoológicos, delfinarios y acuarios, cuya existencia se limita a ser objetos de exhibición o recreo para humanos ociosos.

Una normativa de bienestar animal es una oda a la hipocresía

El ser humano comete una hipocresía infinita cuando, en la actualidad, muchos manuales y documentos oficiales afirman o parecen mostrar preocupación por el trato que se les da a los animales durante una actividad determinada mientras validan el conjunto de dichas actividades.

Por ejemplo, no es nada extraño encontrar libros o manuales diversos que versan sobre cómo descornar o encrotalar bóvidos, castrar cerdos y encerrar a cerdas de cría, marcar a fuego o con nitrógeno líquidos a équidos, y un largo etcétera, señalando pautas para reducir el estrés y sufrimiento de los animales aun cuando tales acciones sólo se ejercen en beneficio humano y no del animal.

Un ejemplo flagrante lo tenemos en el caso del destete de distintos animales criados como ganado. A menudo se explica que ha de producirse una separación paulatina entre la hembra y la cría para evitarles estrés. Dicho «estrés» no es otro que la coacción y potencial separación y venta de tales animales.

Las mismas explicaciones que hoy se dan para los animales catalogados como «ganado» aparecían durante la época de la esclavitud negra para facilitar las subastas de madres e hijos que terminarían separados en distintas familias blancas.

Si a un ser humano cualquiera le importarse, de verdad, el trato que se les da a los animales durante una actividad o explotación ganadera, empezaría por cuestionarse la necesidad o legitimidad para ejercer tales acciones.

Nuestra sociedad no participa en la explotación y esclavitud animal por una necesidad biológica, sino por una razón cultural transmitida y conservada de generación en generación a razón de la existencia de claros beneficios sociales y económicos en detrimento de los animales criados, perseguidos y exterminados durante el proceso.

¡Derechos Animales ya! - Mundo Jurásico captura de dinosaurios usados como monturasEl especismo se vuelve manifiesto en películas y videojuegos. Esta imagen pertenece a una escena de la película «Mundo Jurásico». Para toda la sociedad resulta evidente que el ser humano explotaría dinosaurios si pudiéramos devolverlos a la vida. Más tarde, nuestros juristas y políticos crearían una normativa de bienestar animal para distribuirse el beneficio y que la sociedad quedase tranquila respecto al bienestar de estos animales. 

Conclusión

Este artículo tiene el fin de describir qué es una normativa de bienestar animal y de ofrecer una visión general sobre por qué y para qué existen. Atendiendo al conocimiento científico y a las evidencias sobre la sintiencia, conciencia e inteligencia animal, este breve ensayo busca alentar a la reflexión a aquellos interesados o profesionales en actividades relacionadas con la explotación animal.

A mi juicio, resulta espantoso y aborrecible que la mayor parte de la humanidad viva desconectada éticamente de sus acciones y se limita a aprender o imitar a base de repetición sobre lo que otros hacen o enseñan.

No es posible justificar la explotación animal ni ninguna de las crueldades que los humanos cometemos a diario sin recurrir a falacias o falsedades científicas. Si todavía no eres vegano o defensor de los Derechos Animales, tu momento ha llegado.

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El darwinismo social o ley del más fuerte

¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro - Ley del más fuerte contra los animalesEl darwinismo social se basa en la selección natural para afirmar que existe una ley del más fuerte que legitima a unas razas humanas a imponerse ante otras. Se da la paradoja de que casi toda la humanidad cree que el poder otorga derechos sobre otros, percibe a los animales como seres inferiores y valida contra ellos estos mismos argumentos nazis que se esgrimen contra minorías étnicas o pueblos subdesarrollados. En la fotografía, dos paisanos tibetanos van en un carromato tirado por un caballo esclavizado. El ser humano emplea la violencia para dominar a los animales por la misma razón que la utiliza para dominar a otros seres humanos.

¿El poder otorga derechos sobre otros?

Si hacemos un análisis crítico de nuestra historia, vemos que la ideología subyacente en todos los grandes imperios —o intentos de construirlos— comparte un rasgo común: la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre la falacia de apelar a la ley del más fuerte y cómo ha derivado en ideologías o paradigmas socio-políticos conocidos como el darwinismo social, el fascismo o el nazismo. Dichas ideologías, a su vez, mantienen una estrecha relación antropológica con los argumentos esgrimidos hasta la actualidad para tratar de excusar y legitimar la explotación y esclavitud animal.

La llamada «ley del más fuerte» es una manera clásica de referirnos a un pensamiento primitivo —de origen anterior a las primeras civilizaciones— que se ha postulado desde antaño para conquistar, avasallar, asesinar y esclavizar a quienes se consideraban inferiores o eran más débiles (incapaces de defenderse).

Decimos que la ley del más fuerte es una falacia porque se resume en la petición de principio de que si alguien tiene capacidad de aprovecharse de otros, entonces no hay nada malo en hacerlo. Consiste, pues, en la confusión categorial entre el poder y el deber, entre lo que podemos hacer y lo que está bien hacer.

La ley del más fuerte es el corolario del utilitarismo moral, una postura filosófica que niega la objetividad y universalidad de la ética para establecer, arbitrariamente, que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o placer obtenido respecto al perjuicio causado en terceros. De esta forma, cualquier acción queda automáticamente validada si el sujeto de ésta determina que tiene poder para efectuarla.

¡Derechos Animales ya! - Primate enjaulado en un zoológicoEncerramos a los animales en zoológicos y los explotamos de infinitas formas por la sencilla razón de que creemos que el poder otorga derechos y tenemos suficiente poder para hacerlo. Dicha posibilidad nos lleva, después, a justificar tales acciones apelando al argumento falaz de que la naturaleza se rija por la ley del más fuerte. El darwinismo social es la materialización de esta creencia.

Desde la ley del más fuerte hasta el origen del darwinismo social

En antropología está bastante bien estudiada la relación biológica y social que ha forjado el inicio y propagación de la falacia de la ley del más fuerte. A lo largo del siglo XX, muchos los pensadores han presentado análisis y críticas sobre las terribles aberraciones cometidas contra los Derechos Humanos. Ya en el siglo XXI, hoy otros tantos pensadores analizamos éste y otros argumentos carentes de fundamento para defender los Derechos Animales.

A partir de mediados del siglo XIX, surgieron o se reforzaron varias ideologías antropocéntricas, nacionalistas, racistas, discriminatorias y autoritarias que han intentado excusar o incentivar la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros. Entre éstas tenemos, el darwinismo social, el fascismo y el nazismo.

¡Derechos Animales ya! - Personas sin hogar - Darwinismo social y eugenesiaEl darwinismo social propone acciones como la eugenesia —selección artificial humana— para anular los efectos que ejerce la organización social sobre la selección natural. Para los defensores de esta ideología, la supresión —violenta o pacífica— de los elementos «dañinos» o «poco adaptados» de nuestra sociedad se convierte en un deber para el progreso del conjunto de la población.

¿Qué es el darwinismo social?

El darwinismo social podría definirse como el intento de aplicar las leyes de Darwin al terreno socio-político. Darwin, en su libro «El origen de las especies» trataba de argumentar con pruebas y evidencias la existencia de un origen común para todas las especies existentes en el planeta.

Para explicar la enorme diversidad biológica, él señaló acertadamente a la selección natural como factor fundamental del proceso evolutivo. He aquí, en este punto, donde muchos pensadores con diversas ideologías previas encontraron en los trabajos de Darwin una justificación ad hoc de sus prejuicios y desinformaciones.

Sin ánimo de alargarme demasiado, la selección natural no un ente sabio ni un poder cósmico; sólo es un proceso empírico (observable) por el cual sólo consiguen sobrevivir y reproducirse aquellos seres vivos que posean unos determinados rasgos convenientes (adaptativos) para el medio en que habitan.

No obstante, debe admitirse que bastantes matices del darwinismo social proceden de muchos argumentos e hipótesis erróneas del propio Charles Darwin como fruto de su propio adoctrinamiento cultural, típico de la época del colonialismo inglés.

¡Derechos Animales ya! - Aborígenes peruanos junto a una llamaDarwin y otros pensadores racistas pensaban que existían razas humanas superiores e inferiores. Este pensamiento, propio del darwinismo social, sigue vigente cuando el ser humano se cree superior a los animales, los extermina y usa en su propio beneficio.

El darwinismo social y los errores de Darwin

Por ejemplo, Darwin consideraba que existía razas humanas civilizadas e incivilizadas según el tamaño craneal —criterio considerado actualmente como pseudocientífico— y alertaba de la importancia, necesidad o «conclusión natural» de que desaparecieran las razas humanas inferiores:

En algún periodo del futuro, no muy distante, como en cuestión de siglos, es casi seguro que las razas civilizadas del hombre exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Al mismo tiempo, los monos antropomorfos, tal como el profesor Schaaffhausen ha señalado, serán sin duda exterminados.

La ruptura entre el hombre y sus aliados más cercanos entonces será más amplia, porque intervendrá en el hombre en un estado más civilizado, como podemos esperar, incluso que el de los caucásicos, y algunos monos tan inferiores como el mandril, en lugar de como ahora [pasa] entre el negro o el australiano y el gorila.

Charles Darwin (1871), Cap. VI, «En el lugar de nacimiento y la antigüedad del hombre»

De hecho, este razonamiento presentado por Darwin —que inspiró al movimiento del darwinismo social— es una descripción fiel del mismo pensamiento antropocéntrico que está ejerciendo el exterminio y una matanza sistemática de animales en todo el mundo.

Tanto entonces como hoy, los ideólogos políticos no cuentan con un gran conocimiento de biología ni los biólogos con un gran conocimiento de antropología. Por ello, la apelación a la selección natural ha sido hasta hoy una fuente inagotable de falacias y justificaciones filosóficas y éticas en ambos sentidos: los ideólogos políticos apelan a la biología para justificar discriminaciones entre humanos y los biólogos sesgan la ciencia por sus prejuicios sociales para justificar discriminaciones hacia los animales.

¡Derechos Animales ya! - Invasión nazi al gueto de Varsovia - Nazismo y darwinismo socialHitler emprendió un exterminio sistemático de los judíos y otros colectivos con el argumento de que la raza aria era superior y tenía el derecho de dominar, al menos, Europa del Este. El antropocentrismo del día a día incurre en justificaciones propias del nazismo cuando aduce que los humanos tenemos prioridad, que está bien matar animales y que tenemos derecho a dominar la Tierra. En la fotografía, ciudadanos judíos del gueto de Varsovia son obligados a marchar a lo que después se convertiría en un campo de exterminio.

Relación entre el darwinismo social, el fascismo y el nazismo

El darwinismo social inspiró e influyó a algunos pensadores para retomar o forjar varias ideologías que marcarían el devenir del siglo XX:

  • El fascismo podría definirse la ideología socio-política que toma la falacia de la ley del más fuerte para justificar un modelo de gobierno autoritario en que un líder o jefe de estado acapara todo el poder con la finalidad extender el poder y dominio de su nación. El fascismo, como ideología esencialmente derivada del utilitarismo moral, establece que el individuo carece de valor intrínseco y que puede —y debe— ser sacrificado en busca de un bien mayor.
  • El nazismo es un derivado directo al fascismo que, como novedad, incorpora los argumentos del darwinismo social para establecer que una raza humana —la raza aria— es superior a las demás y tiene el derecho —y el deber— de expandirse y de someter a aquellas razas que consideran subhumanas: judíos, gitanos, esclavos, etc.

Cabe señalar, no obstante, que la selección natural propuesta por Darwin y el darwinismo social también influyeron el ideologías como el marxismo o el comunismo para explicar el origen y evolución de la lucha de clases y del modelo económico capitalista.

¡Derechos Animales ya! - Ganadera junto a sus reses - Ley del más fuerteLos campos de exterminio continúan existiendo en forma granjas y mataderos, situados a las afueras de las ciudades. La sociedad actual es tan ignorante y vive tan desconectada ahora como lo fue durante el holocausto nazi y presenta el mismo autoengaño y desconexión moral que llevó a los alemanes a cometer uno de los mayores crímenes contra la humanidad. En la fotografía, una mujer ganadera anota el estado de sus reses —del latín, «esclavos»—. Se produce un mal entendimiento del femenismo cuando se promueve la ganadería como una forma correcta de empoderamiento femenino.

Desde el darwinismo social hasta las justificaciones modernas del especismo y del antropocentrismo

Si entendemos que diversas ideologías socio-políticas han incorporado la falacia de la ley del más fuerte, nutrida por interpretaciones modernas del funcionamiento de la naturaleza, huelga extrañarse de que esta falacia y las ideologías contemporáneas hayan servido también para reforzar y tratar de excusar posturas y postulados basados en la creencia de que el poder otorga derechos sobre los animales y sus vidas.

Como he expresado decenas de veces en otros artículos, nuestra relación pasada y actual con los animales viene definida por los mismos principios biológicos y culturales que han fomentado o derivado en las mayores injusticias y crueldades con otros humanos.

Aún hoy, sin premeditación ni conocimiento, la práctica totalidad de la humanidad es especista (discrimina a otros sujetos según su especie) y antropocéntrica (considera que la especie humana es superior y tiene legitimidad para disponer de los animales a su antojo).

¡Derechos Animales ya! - Jinete a caballo tienta a un toro en una corridaUna gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia y otros festejos con animales por su crueldad. Sin embargo, esa misma parte de la sociedad no suele rechazar otras acciones crueles e innecesarias cuando obtiene un beneficio por ello. En la fotografía, un toro tienta a un toro que morirá en la plaza mientras expone la vida de un caballo contra su voluntad. La sociedad disfruta con demostraciones rituales de poder y dominio sobre los animales.

La ley del más fuerte caracteriza al movimiento ecologista y al movimiento animalista

Autores como Kant o el movimiento ecologistaproteccionista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que fomenta la violencia entre seres humanos o conduce hacia la extinción de especies. Por ello, rechazan múltiples atentados contra el medio ambiente, las corridas de toros y la caza furtiva, entre otros.

Autores como Singer o el movimiento animalistabienestarista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que causamos un sufrimiento innecesario para los usos y beneficios que se esperan obtener de los animales. Por ello, rechazan el maltrato animal, el abandono de perros y gatos, y proponen regulaciones legales dirigidas a criar, manipular, coaccionar y asesinar «compasivamente» animales catalogados como ganado, entre otros.

Ambas posturas utilitaristas, el proteccionismo y el bienestarismo, derivan de la misma petición de principio que determina la incoherencia e irracionalidad de la llamada ley del más fuerte. En algunos aspectos comparten, además, la visión del darwinismo social de que la sociedad humana debe organizarse según criterios «naturales». Aquí entramos en la creencia de que está bien comer animales porque somos omnívoros y en el terreno de la falacia naturalista o del fijismo ecologista.

¡Derechos Animales ya! - Loros dándose piquitosLos animales desean vivir y tienen el mismo derecho que nosotros a hacerlo en paz. La ley del más fuerte o la creencia de que el poder otorga derechos es uno de los mayores lastres de nuestra historia como especie supuestamente más racional.

Conclusión

El ser humano no duda en emplear la violencia contra seres humanos con la excusa de que son razas inferiores porque, ya en el Neolítico, no dudaba en emplear la violencia contra los animales con la excusa de que son especies inferiores. Los animales, al igual que los seres humanos, son sujetos sintientes que poseen sus propios intereses inalienables. Tales intereses merecen respeto con independencia del interés, del valor o de la fuerza que nosotros tengamos en relación a ellos.

El mundo moderno suele mostrarse tajantemente contrario al darwinismo social y al argumento de que existen razas humanas más fuertes y con merecimiento de dominar a otras si alcanzan al hacerlo. Sin embargo, ese mismo mundo moderno pasa aceptar el argumento de que el ser humano sea una especie superior y tenga legitimidad para violentar, aprovecharse y exterminar a los animales si tenemos el poder de hacerlo.

A diferencia de los avances morales acontecidos durante este último siglo, el pensamiento social hacia los animales sigue siendo, en esencia, fascista y nazi hacia los animales por el simple hecho de que no tienen poder o capacidad para defenderse de nuestras acciones. Por desgracia, no hay todavía visos de que haya a mejorar pronto el enorme vacío intelectual existente en lo tocante a las injusticias que padecen los animales como fines en sí mismos; no como objetos o seres inferiores cuyos daños nos conviene evitar.

Si realmente nos importa la justicia para con los seres humanos, también debería importarnos asimismo la justicia para con los animales. El veganismo es el principio ético básico que rechaza la explotación y constituye la base de los Derechos Animales.

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El empoderamiento especista de las mujeres

¡Derechos Animales ya! - El empoderamiento especista de las mujeres - Feminismo mal entendido - Mujer ganaderaUna ganadera monta a caballo para controlar a las reses. Nótese que tanto el caballo como el toro son animales esclavizados y dominados por el ser humano. Se produce un empoderamiento especista de las mujeres cuando, dentro del feminismo, se promocionan actividades vinculadas a la ganadería y se ensalza el papel de la mujer ganadera. No tiene nada de justo que, dentro del movimiento feminista, se promuevan acciones especistas en mujeres bajo el argumento del empoderamiento femenino. Éste es un ejemplo de feminismo mal entendido.

Feminismo mal entendido

El feminismo es un movimiento social justo que defiende la igualdad, autonomía y soberanía de las mujeres como individuos plenos de la sociedad. Sin embargo, en los últimos años acontece un feminismo mal entendido cuando distintos sectores feministas asocian que ejercer la ganadería, y ciertas actividades de mayoría masculina, sea una forma de empoderamiento ético con que demostrar su valía.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre el empoderamiento especista de las mujeres, es decir, sobre el error de participar y promocionar actividades basadas en la explotación, dominio y asesinato de animales con el fin de demostrar que las mujeres pueden, efectivamente, realizar las mismas labores que los hombres.

El empoderamiento especista incurre en un feminismo mal entendido. Así ocurre porque el feminismo es un principio ético basado, a su vez, en el principio de igualdad. La raíz del feminismo radica en el valor del individuo y la consideración de que la mujer merece respeto porque posee su propia conciencia e intereses inalienables. El feminismo comparte el mismo fundamento que el veganismo y otros principios análogos.

¡Derechos Animales ya! - Mujer ganaderaUna mujer ganadera no es diferente de un hombre ganadero. El empoderamiento femenino, justo y necesario, no debiera pasar por el dominio y asesinato de terceros. Los animales también son víctimas de nuestra opresión.

Ser ganadera no es una forma ética de empoderamiento femenino

Si entendemos que los animales también merecen respeto porque sienten y padecen como nosotros, se vuelve patente que no debemos ejercer contra ellos ninguna acción en detrimento de sus vidas, libertad e integridad. Si alguien feminista comprende que la humanidad debe respetar a las mujeres y que ellas son víctimas del heteropatriarcado, ¿cómo es posible que desde el movimiento feminista se fomenten acciones contra otras víctimas?

Al igual que sucedió con el racismo, hoy presenciamos algunas formas de feminismo que distan mucho de su definición y concepto originales. En el siglo XIX, el fin de la esclavitud negra no hizo que los hombres negros —esclavos hasta entonces— entendieran que las mujeres también sufrían un tipo particular de discriminación sexista. Los hombres negros eran tan sexistas hacia las mujeres como los hombres blancos.

Hoy, de la misma manera, la destrucción paulatina de los regímenes patriarcales no está logrando que las mujeres comprendan que los animales también merecen respeto. Las mujeres de la actualidad son tan especistas hacia los animales como los hombres. La mayor parte de las mujeres del mundo no han comprendido que los animales han sido y son sujetos tan o más cosificados históricamente que ellas mismas. Ello desemboca que, como los hombres, algunas se sientan atraídas a ejercer como ganaderas y practicar distintas actividades especistas.

¡Derechos Animales ya! - Mujer fumadora - Feminismo mal entendidoA mediados del siglo XX hubo grandes campañas publicitarias, ejercidas por compañías tabacaleras, para promocionar la imagen de la mujer fumadora como empoderada. Estos anuncios triunfaron y el número de mujeres fumadoras se multiplicó. Las técnicas de manipulación surten efecto en una sociedad que confunde la forma con el fondo.

¿Por qué acontece el empoderamiento especista?

La creencia de que una mujer ganadera, cazadora o pescadora sea empoderada deriva de la propia creencia antropocéntrica de que ejercer distintas formas de explotación animal sea una muestra de poder frente a terceros. Las mujeres que se enorgullecen al ejercer distintas formas de explotación animal muestran la misma mentalidad que algunos hombres aborígenes cuando persiguen y dan muerte a un león para demostrar su hombría. O, en un sentido actual, cuando los hombres se regodean en la tauromaquia y otros festejos crueles.

El empoderamiento especista se produce, ante todo, a causa de la omnipresencia del especismo y del antropocentrismo. Este pensamiento conduce a muchas mujeres a pensar que ellas son más importantes que los animales o que su opresión carece de parangón con el de otras víctimas.

Estos prejuicios tan cotidianos cobran relevancia en el marco de una sociedad tribalista, es decir, en que los diferentes colectivos sólo se preocupan por las necesidades e intereses de sus miembros mientras no dudan en ignorar o perjudicar los intereses de terceros. De hecho, muchos colectivos posmodernos llegan al extremo de negar que un oprimido puede ser opresor al mismo tiempo, algo que, cuando menos, resulta más que evidente en el caso de la mujer ganadera.

Por otro lado, también se produce una grave confusión cuando dentro del movimiento vegano se introducen sesgos sexistas para preferenciar o centrar su discurso en la situación de animales hembras (vacas, gallinas, etc.). Los animales de sexo femenino no son explotados por ser «mujeres» sino porque no son de nuestra especie.

¡Derechos Animales ya! - Cisne con sus críasLos animales, como las mujeres y otras víctimas oprimidas históricamente, desean que respetemos sus vidas.

Conclusión

No puede haber justicia universal mientras los humanos nos creamos con legitimidad para explotar y cosificar a otros sujetos. Los animales también son personas, es decir, seres que poseen su propia personalidad y conciencia. Alguien feminista sólo puede ser justo y coherente si, al mismo tiempo, cumple con el principio ético del veganismo y defiende los Derechos Animales.

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