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¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en Málaga

Las cabalgatas de Reyes Magos y la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en MálagaLas cabalgatas de Reyes Magos, como otras fiestas en España, explotan animales para diversión y presunción del ser humano. En la fotografía figuran pajes montados a caballo en la cabalgata de Reyes Magos de Málaga.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

La explotación animal es un fenómeno constante y universal. En otros ensayos previos he ahondado en explicaciones sobre el origen de las discriminaciones morales, la esclavitud, la domesticación y otros fenómenos relacionados con la cosificación moral y legal de sujetos. Asimismo, tengo ya innumerables artículos escritos acerca de cómo el ser humano explota a diversos animales con distintos fines desde el periodo Neolítico.

Por razones cuantitativas o culturales, determinadas fechas cobran una especial vigencia por el número de víctimas o por la forma ruin con que los humanos nos aprovechamos y torturamos animales por ignorancia y placer. Esta entrada voy a dedicarla, expresamente, a un tipo y momento de explotación animal propia de las Navidades en España y otros países hispanos: las cabalgatas de Reyes Magos. Al mismo tiempo, aprovecharé para citar y comentar muy brevemente cómo las grandes organizaciones animalistas fomentan estas prácticas por su enfoque antropocéntrico.

¡Derechos Animales ya! - Cabalgata de Reyes Magos de SevillaCarroza en pleno centro de la ciudad de Sevilla durante el año 2018.

[Fuente de la fotografía]

¿Qué son las cabalgatas de Reyes Magos?

Para ubicar a aquéllos a quienes no les suene esta fiesta, en España llamamos «cabalgatas de Reyes Magos» a una procesión en que niños y adultos recrean la ilusión de las Navidades ante la llegada de los Reyes Magos. Por una mezcla entre religión y paganismo, se atribuye que estos tres hombres sabios vienen de Oriente para dejar regalos a los niños.

En nuestros días, las cabalgatas de Reyes Magos suelen constar de carrozas tiradas por tractores u otros vehículos autopropulsados, en pueblos y ciudades, en que niños disfrazados y jubilosos arrojan caramelos y chucherías a los espectadores. O, al menos, así lo era antes de la llegada de la pandemia del coronavirus y todos los cambios sociales —paranoia incluida— que ha provocado, sobre todo, en virtud de los millones de animales que se han asesinado en nombre de la sanidad pública.

Ahora, dos años más tarde, España retoma sus costumbres arraigadas y vuelve a lo mismo sin plantearse un cambio de mentalidad. Ocurre que, debido a razones históricas y presentes, en muchos lugares de España acontece el empleo injusto e innecesario de animales con una función de acompañamiento y ostentación durante esta fiesta.

¡Derechos Animales ya! - Reyes Magos a caballo en La AlgabaReyes Magos van a caballo a repartir regalos en La Algaba (Sevilla).

[Fuente de la fotografía]

¿A cuáles animales se explota y por qué?

En las cabalgatas de Reyes Magos se explotan, sobre todo, a varias especies de animales por su vinculación con las cabalgatas tradicionales —recorrido o desfile a caballo— o con una representación folclórica de los Reyes Magos. En algunas provincias, los propios reyes acuden yendo montados sobre caballos y camellos para repartir regalos a hospitales y a otros lugares programados.

La elección de explotar animales responde a una razón cultural e histórica. Así, por ejemplo, tenemos que los caballos han explotados históricamente para transporte y presunción de sus jinetes. Y, por su parte, los camellos y dromedarios, animales no nativos de la Península Ibérica, representan el exotismo y misticismo de Oriente.

Por ello, no cabe extrañarse de que, aun en pleno siglo XXI, el «hombre civilizado» todavía encuentre deseo y jactancia en traer, utilizar e importunar a éstos y otros animales para decoro y embellecimiento de esta fiesta navideña.

¡Derechos Animales ya! - Paseo en coche de caballos de los Reyes Magos en MontillaAl ser humano le escasea la originalidad. Si a eso le sumamos el aburrimiento, la tenencia y ganas de ostentación por parte de múltiples ganaderos y propietarios de yeguadas, nos encontramos con que, en la mayoría de los pueblos de España, se opta por coches de caballos y otras sustituciones decimonónicas para contentar al vulgo. En la fotografía, coches de caballos sustituyen las cabalgatas de Reyes Magos en Montilla (Córdoba).

[Fuente de la fotografía]

¿Por qué está mal explotar caballos, camellos y otros animales?

De antemano, debemos señalar que, cuando los activistas por los Derechos Animales hablamos de «explotación animal», nos referimos al hecho de que a un animal se lo utilice como medio o recurso para un fin. Este concepto no incluye que tal animal sufra una violencia desmesurada, que termine sangrando o con heridas abiertas.

Toda forma de explotación animal es injusta en sí misma, con independencia de que se los golpee o no, porque reducir a un animal a la condición de un objeto para un propósito o servicio siempre implica violencia por coacción activa o pasiva. La violencia contra los animales es tan censurable como la violencia contra seres humanos porque ellos, como nosotros, también sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables.

La sociedad acostumbra a fijarse en la violencia explícita y se limita a condenar el maltrato animal, es decir, aquellas acciones cuyo daño es superior al beneficio obtenido por los seres humanos. Sin embargo, la raíz del problema radica en que nos creamos con potestad para siquiera hacerlos desfilar en cabalgatas o someterlos a otros usos, en nombre de la ciencia o de la salud física o mental.

¡Derechos Animales ya! - Camellos transportados en un camión para cabalgatas de Reyes MagosCamellos transportados en un camión para servir como instrumentos durante las cabalgatas de Reyes Magos. La provincia de Las Palmas aglutina a varias empresas que se dedican a ponerlos en alquiler tanto dentro como fuera de España para que distintos ayuntamientos, con nuestros impuestos, hagan gala de su necedad.

[Fuente de la fotografía]

Ceguera e inercia social ante la explotación animal en las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos

Partiendo desde la aclaración de que un buen trato no justifica la esclavitud, debemos puntualizar que, en la mayoría de los casos, las cabalgatas de Reyes Magos requieren el transporte de camellos, dromedarios y caballos, desde decenas hasta miles de kilómetros hasta su destino. Durante el viaje están expuestos al frío, al hacinamiento, a mareos y potenciales accidentes.

Y, durante su explotación, a las pocas horas de cabalgata, se observa que muchos animales montados corcovean, se muestran cabizbajos y decaídos. Aunque sea obvio que un animal sufre cansancio, confusión, e incluso miedo, al permanecer durante horas deambulando por calles atestadas de gente, golpes de tambor e innumerables gritos, no debemos reducir la cuestión a si estos animales están mejor o peor tratados, o si estarán más o menos tiempo en la calle y expuestos a estas condiciones.

¡Derechos Animales ya! - Ocas explotadas en cabalgatas de Reyes MagosEn escasas ocasiones, el ser humano se vuelve más original a la hora de explotar animales. En algunos lugares se traen ocas para hacerlas desfilar entre restos de caramelos, con una bola de Navidad al cuello y sus alas manipuladas para evitar que vuelen. Es la primera y última salida que tendrán antes de acabar en el matadero, tras una dolorosa hipertrofia que se les causa en el hígado al forzarlas a comer hasta reventar para fabricar foie gras (hígado graso, en francés).

[Fuente de la fotografía]

La hipocresía y tibieza de las organizaciones animalistas

Como tónica común y anquilosada desde hace dos siglos, el mundillo animalista, orquestado por organizaciones millonarias, repite y repite sin cesar el mantra del sufrimiento animal, entre otras consignas típicas y vacías, para dar a entender que se preocupan por los animales mientras se contradicen en cada medida y perpetúan el especismo con cada campaña monotemática que lanzan al público.

Esta vez, en referencia a las cabalgatas de Reyes Magos, grupos como PACMA, Anima Naturalis e incluso Ecologistas en acción vuelven a la carga con sus mensajes hipócritas, cínicos y antropocéntricos.

Como leemos en esta noticia publicada recientemente, PACMA cuestiona la imagen e influencia sobre los menores y el trato que se les da mientras valida que a esos mismos animales se los marque a fuego en otras fiestas, terminen en un matadero o sean sacrificados si sufren un accidente.

Anima Naturalis incide en el estrés mientras aplaude que los mataderos mejoren la velocidad con la que les quitan la vida a los animales o que se agrande dos centímetros las jaulas destinadas a visones y otros animales en granjas peleteras.

Y, Ecologistas en Acción sale a criticar someramente estas explotaciones por el impacto circunstancial que ejercen sobre la fauna silvestre, mientras nos recuerdan que «los animales [domesticados] están más habituados».

Gracias, Theo Oberhuber, coordinadora de campañas de Ecologistas en Acción, por soltar una perogrullada que sólo tiene en cuenta a los animales según si podemos explotarlos en su hábitat o en el nuestro. No se trata de que estén más acostumbrados o seleccionados —que también—; sino de que el ser humano ejerce una indefensión aprendida sobre aquellas animales a los que cría y explota. A la organización de Ecologistas en Acción ya les dediqué hace años un artículo por su campaña a favor de la ganadería ecológica y de la crianza selectiva de ovejas autóctonas en Andalucía.

No hay diferencia entre los discursos de estos grupos y los de las empresas ganaderas. Pero poco importa, millones de animalistas y ecologistas les seguirán donando y endiosando por ser una cara bonita con un micrófono pagado por la misma industria contra la que dicen actuar.

¡Derechos Animales ya! - Figura vectorial de Reyes MagosPodemos —y debemos— celebrar las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos populares sin participar en la explotación animal. Tenemos la obligación moral de dejar de causar daño adrede y evitable a los animales, ya sea mayor o menor, con independencia del fin perseguido.

Conclusión

El ser humano parece incapaz de evolucionar ni de extraer enseñanzas en momentos de caos, incertidumbre y crisis. A partir del 2022 regresarán muchas fiestas en que se explotan animales por nuestra visión de que ellos existen para servirnos en nuestros antojos, caprichos y trivialidades mientras hacemos gala de justicia social y empoderamiento humano.

El grueso de los grupos animalistas cuestionan el uso de animales en cabalgatas apelando al ruido del ambiente, el estrés de los animales y otras consideraciones respecto a su bienestar. No obstante, hablar de maltrato animal no sirve para ayudar a los animales ni condenar la violencia; pues este concepto parte desde la premisa de que ciertas expresiones de violencia contra los animales están bien si producen un beneficio deseable.

Si de verdad nos importa la justicia, la equidad y la igualdad —palabras muy de moda, pero que pocos saben emplear correctamente—, entonces habremos de preguntarnos cuál legitimidad ética tenemos para imponer violencia y sufrimiento a otros animales, y, a la postre, qué derecho tenemos acaso para criar, subyugar y asesinar animales como si fueran simples seres inertes.

Hoy por hoy, el mundillo animalista está muy lejos de tan siquiera señalar la raíz del problema ni aspirar a una solución que no pase por caja. Si nos preocupa la justicia hacia los animales, tenemos el deber de ser veganos. El veganismo es lo mínimo que podemos hacer por elllos.

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¿Es ético el coaching con caballos?

¡Derechos Animales ya! - Yegua tomada de la cabezada - Coaching con caballosLos caballos y otros animales están expuestos a la demanda humana para distintos usos. En entrada hablo sobre el coaching con caballos.

Introducción

Este artículo deriva de un ensayo previo en el cual abordo el argumento de que sea correcto explotar a los animales por su propio bien. Recomiendo leerlo (enlace anterior) para entender éste.

En una entrada previa, he hablado sobre la equinoterapia y las explotaciones compasivas, y acerca de las reconversiones de la explotación animal según nuevas demandas sociales. En la misma línea que éstas se hallan algunos pocos tipos de explotación animal en que a los caballos y otros animales se los usa como recursos sin practicar violencia física.

En el ensayo presente, voy a centrarme en un ejemplo de explotación animal que puede ser beneficiosa para el propio animal. La pregunta es: ¿justifica eso su explotación al servicio de seres humanos?

¡Derechos Animales ya! - Potro y yegua ante públicoPotro y yegua ante un público observador.

¿Qué es el coaching con caballos?

Antes de hacerme vegano, conocí a una chica suiza que había reconvertido su centro ecuestre en un centro de coaching con caballos. El coaching con caballos engloba una serie de actividades comerciales en que se ofrece un servicio a humanos, con diversas necesidades e inquietudes, para mejorar su comprensión sobre un asunto personal o profesional por medio de su acercamiento y manejo directo de caballos amansados.

Por lo general, incluye actividades pie a tierra —sin montar a caballo— en que los participantes observan el comportamiento de los animales, se acercan y estudian las reacciones de éstos.

Esta joven, al parecer, atendía a empresarios que buscaban afianzar su carácter y capacidad de liderazgo en el sector profesional estudiando cómo se relacionaban con el acercamiento de los caballos. Ella se consideraba vegana y decía que, desde hacía un tiempo, ya no se los montaba y que se les dejaba la mayor libertad posible.

A pesar de que, entonces, mi comprensión de los Derechos Animales no era demasiado profunda, me chirriaba que el veganismo pudiera ser compatible con la explotación de animales.

Ella lo enfocaba en que el dinero ganado se retribuía en los propios caballos y que ello le había permitido recoger y adoptar a más caballos abandonados o que habrían acabado en el matadero. También señalaba que era la única forma de lograr que sus animales rescatados subsistieran.

Mantener caballos, y a otros animales, por su propio bien es una acción altruista. No obstante, al mismo tiempo, utilizar caballos y a otros animales en beneficio humano siempre incurre en explotación. ¿Una acción altruista justifica, a su vez, una acción explotadora? ¿Cuidar a alguien por su bien justifica obtener un beneficio por ello?

¡Derechos Animales ya! - Chica acaricia el hocico de un potroLos potros y los niños tienen mucho en común. Ambos muestran inocencia y empatía. Estos rasgos se ven perdidos durante el proceso de socialización humana como fruto del antropocentrismo.

La explotación animal es similar a la explotación infantil

En términos humanos, no sería ético —y sería ilegal— utilizar niños u otros humanos que no pueden brindar su consentimiento para recibir el acercamiento de otros, por cualquier motivo, mediante un intercambio monetario. La única excepción estaría en que dicho intercambio monetario tuviera como el fin el cuidado de tales sujetos —como una niñera—; no su uso.

No cabe imaginarse cosas feas, como una violación. De hecho, en distintos países está prohibido que los niños actúen en películas y conciertos porque se considera que, hasta que no alcancen una determinada edad, no son plenamente conscientes de sus acciones ni de las consecuencias de sus acciones. Aparte de que, en no pocos casos, sus padres y agentes se lucran a costa de tales niños.

Está meridianamente claro que, para un caballo, es bastante mejor estar en un albergue al aire libre y recibir unas pocas visitas de cuando en cuando que hallarse en la cuadra de una yeguada, o de un centro hípico, y estar explotado a cada rato por grupos humanos que se le suben al lomo o lo enganchan a un carro.

No obstante, practicar el coaching con caballos sería semejante a que padres humanos viniesen a un centro de acogida para conocer a los niños y aprender a educarlos mejor. Para dichos niños, el acercamiento de desconocidos no suele ser agradable, sobre todo, cuando ya han sufrido maltrato y rechazo. Lo mismo cabe decirse de estos animales y de sus experiencias con nuestra especie.

Querer lo mejor para nuestros animales o tenerlos muy bien cuidados no convierte tales acciones en un ejemplo de altruismo ni de justicia. La propia doma y los condicionamientos requeridos previamente para su uso ya implican coerción por sí mismos.

Si entendemos que los animales merecen el mismo respeto que otros seres humanos y el mismo que desearíamos para nuestras personas, comprendemos que no es justo utilizar a nadie ni que nos utilizaran a nosotros mismos.

¡Derechos Animales ya! - Manada de caballos blancosManada de caballos en un centro ecuestre de Centroeuropa.

¿Albergues o zoológicos?

Hay albergues —llamados «santuarios» por influencia del inglés— supuestamente veganos, que promueven y cobran por las visitas a sus animales recogidos y se lucran al ofrecer servicios con tales animales. Para comprender con profundidad la delgada línea entre un albergue y un zoológico recomiendo la lectura de un artículo maravillosamente escrito por el activista Igor Sanz.

Que un centro de coaching con caballos, un santuario o cualquier otro lugar abra sus puertas para la satisfacción personal de los propios humanos, e incluso cobrando una entrada por ello, sobrepasa la línea que los separa de un ser un bien para los animales para convertirse en una empresa que mercadea con sus vidas, experiencias y sentimientos.

Hay quienes aducen que tales visitas, incluso cuando existe lucro, contribuyen a concienciar a la gente sobre los animales y sus cuidados. La única concienciación compatible con los Derechos Animales sería hablarles sobre el imperativo ético de ser veganos y de no explotarlos. Esto puede lograrse al contar nuestras vivencias y las terribles historias con que tales animales han llegado al centro. No se necesita, ni se justifica, instrumentalizarlos con un fin supuestamente noble.

Posar y hacerse un selfie junto a un caballo o a oveja incurre en una cosificación que no se diferencia, en lo más mínimo, de lo que pasaría en un zoológico tradicional. ¿Los animales están aire libre y un paraje más natural? Sí, pero no son libres y se los usa como recursos o intermediarios para obtener dinero. Ahí está la explotación animal antedicha y la vulneración de los Derechos Animales.

Los caballos y otros animales son esclavos del ser humano, tanto en un sentido legal como tácito. Viven con nosotros porque nuestra especie los ha forzado a ello. No existe ni puede existir ninguna relación mutualista en que una de las especies condiciona todos los aspectos de la vida de la otra.

Los animales, con independencia del trato que reciben, no eligen ningún aspecto de sus vidas: alojamiento, alimentación, reproducción, contactos sociales, migración, etc. Toda forma de explotación animal, por definición, vulnera los intereses inalienables de las víctimas (vida, libertad e integridad) en tanto que establece unos parámetros o condiciones que el animal no puede vencer a pesar de que muestre oposición.

En el caso del coaching con caballos, tal actividad constituye una forma de explotación animal porque se los utiliza como servicio en beneficio de seres humanos y se vulnera la libertad e integridad de dichos animales.

Evidentemente, su falta libertad reside en que no pueden escoger qué comer o dónde vivir; y su falta de integridad radica en que, como consecuencia de la coyuntura generada por su explotación y domesticación, normalmente son castrados o reciben alguna manipulación para facilitar su manejo y estancia.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en un redil - Coaching con caballosCaballo con una cabezada puesta dentro de su redil. Los animales sólo disponen de aquello que les damos, y solemos darles aquello que nos renta respecto al beneficio que nos granjea su explotación.

Conclusión

Muchos veganos piensan que es una completa pérdida de tiempo hablar con ganaderos y diversos explotadores de animales porque, cuando los ingresos económicos de alguien dependen de la explotación animal, se establece un fuerte bloqueo emocional que impide reconocer la injusticia de las acciones propias.

Por mi parte, creo que todos podemos cambiar si tenemos la voluntad de hacerlo. Ha habido y hay historias muy esperanzadoras de ganaderos que, tras haber estado durante generaciones criando animales y enviándolos al matadero, han decidido dejar de perjudicar y de matar animales. Si ellos pueden, ¿quién no?

La sociedad general se estremece a diario con sucesos como la matanza de caballos salvajes en Australia, el asesinato del caballo Jet Set, el uso de caballos en rituales satánicos en Francia, su mofa por parte de periodistas y otros muchos más ejemplos terribles y derivados de la explotación ecuestre.

Mientras nosotros, quienes nos preocupados por los animales, sigamos mostrándolos como objetos o usándolos cual recursos para fines humanos, la sociedad seguirán percibiéndolos de esa misma manera.

En definitiva, en un mundo especista, basado en el poder y el lucro por la explotación y miseria de los animales, somos nosotros quienes debemos romper ese paradigma e intentar vivir sin participar en ninguna forma de explotación animal. Ése, y no otro, es el significado del veganismo.

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¿Explotar animales por su propio bien?

¡Derechos Animales ya! - Cordero blanco y cordero negro - Explotar a los animales por su propio bienEl ser humano ejerce la explotación animal por su propio interés. Sin embargo, a menudo encuentra excusas para explotar animales por su propio bien.

Introducción

En otros ensayos previos he argumentado sobre tipos de explotación animal, su definición, orígenes y por qué es injusta. A menudo, circunstancias muy complicadas o especiales propician que la explotación de un animal pueda servir en su propio beneficio, o bien, que el explotador lo interprete así por sesgos emocionales o de vinculación económica.

En esta entrada, quisiera transmitir algunas reflexiones y ejemplos sobre el argumento de explotar a los animales por su propio bien. Voy a exponer algunas situaciones reales y cotidianas para ofrecer razones acerca de cuál sería nuestro deber si nos consideramos personas humanas interesadas en velar por los animales y en ser justos con ellos.

Hay también un ensayo titulado de forma semejante, escrito por el activista Luis Tovar. No obstante, la finalidad de ambos escritos es muy diferente. En aquel texto, Luis Tovar hablaba sobre el argumento de manipular o explotar a los animales salvajes —aquéllos que no dependen o están supeditados físicamente a nosotros— con el fin de beneficiar a otros. En el caso presente, me refiero exclusivamente a cuando el ser humano participa en la explotación animal con el argumento de beneficiar a los propios animales explotados.

¡Derechos Animales ya! - CervatilloUn fin noble no implica que los medios empleados sean justos o coherentes con éste. Por ejemplo, salvar la vida de animales salvajes no justifica su encierro en zoológicos ni comerciar con sus vidas. Quienes justifican lo uno con lo otro utilizan a los animales como ‘alter ego’ de sus propios intereses.

El fin no justifica los medios

Para entender el punto central de la cuestión, se vuelve necesario comenzar por una serie de premisas teóricas. El famoso aforismo de «el fin no justifica los medios» nos señala, con acierto, que perseguir un fin bueno, justo o positivo no legitima automáticamente cualquier cosa que hagamos para conseguirlo. Tales fines como medios deben estar regidos por la ética, es decir, por una valoración racional sobre nuestras acciones.

En un sentido filosófico, decimos que un sujeto es un fin en sí mismo. Esto significa que su vida no está —ni debiera estar— al servicio de otros. Los animales son también sujetos de sus vidas —son personas— porque poseen conciencia, sentimientos y capacidad de sentir y experimentar.

Explotar animales —utilizarlos como medios para un fin— no deja de ser inherentemente injusto, aunque el propio sujeto sea un fin de su propia explotación. La razón para ello está en que el propio hecho de explotar, aun en beneficio del propio sujeto explotado, ya implica la vulneración de su voluntad e intereses inalienables.

¡Derechos Animales ya! - Cisne hembra con su cría en la espaldaCasi la totalidad de las relaciones que mantenemos con los animales son de tipo de explotador. La sociedad se empecina a buscar justificaciones, armonías y equilibrios naturales donde no los hay.

Diferencia entre altruismo y explotación

Con cierta frecuencia, mucha gente se percata de que los animales no pueden darnos su consentimiento libre e informado para participar en actividades con nosotros o para brindar algún servicio que se retribuya en ellos mismos. Ante estos hechos, incurren en la conclusión falaz de que, como no pueden decirnos «sí» o «no», entonces también decidir por ellos; ya sea buscando su bien o el nuestro. En términos humanos hablamos de la falacia «a silentio».

De hecho, la mayoría de quienes explotan animales —incluso ganaderos, cazadores o taurinossuelen alegar que sus actividades también benefician a sus animales explotados y a otros, apelando al bienestar animal, a que viven mejor de como lo harían en la naturaleza, o esgrimiendo el argumento conservacionista de que evitan la extinción de especies. ¿Son acaso estas acciones altruistas?

Acontece, pues, una confusión entre altruismo y explotación. Una acción altruista es aquélla que se hace sin esperar nada a cambio. Y una acción explotadora es aquélla que siempre genera un beneficio para quien la practica, con independencia de que el sujeto explotado también reciba algún beneficio.

Seamos claros, quien cría y explota animales no practicaría ninguna de tales acciones si no recibiera algo a cambio; ya sea dinero, diversión o cualquier otra cosa. Ello nos permite demostrar que no existe altruismo alguno. Además, argumentos como el de la conservación de animales son inherentemente antropocéntricos; pues el mantenimiento de la biosfera se plantea únicamente como un problema porque perjudica a intereses humanos.

Y, por supuesto, no hemos de incurrir en el error de pensar que sólo determinadas actividades, como las antedichas, sean los únicos ejemplos de explotación animal. Los propios animalistas participan a diario en la explotación animal de sus propios animales y de tantos otros.

Las organizaciones animalistas tampoco defienden a los animales ni sus derechos. Su enfoque se limita a condenar la violencia excesiva —sin cuestionar su origen— para lograr regulaciones sobre la manera de criar, explotar y asesinar animales para beneficio de los humanos y tranquilizar conciencias.

¡Derechos Animales ya - Gatitos recogidos en las manos de un hombreSi uno adopta animales por su propia conveniencia y no los respeta, no está siendo altruista ni justo con ellos.

¿Acción altruista o acción explotadora?

Para enredar un poco más el asunto, cabe recordar dos aspectos esenciales para valorar la moralidad de una acción:

  1. Una misma acción puede considerarse altruista o explotadora según cuál sea la motivación de quien la practica. Como ejemplo, tenemos casos como el de la castración o el de la tenencia de animales. Si uno castra a un animal porque quiere evitar aquellos comportamientos que considera molestos, entonces está obteniendo un beneficio por aquella acción. Y si uno tiene animales únicamente para disfrutar con su compañía o para presumir de su tenencia, entonces está obteniendo igualmente un beneficio. Ambas acciones son ejemplos de explotación animal.
  2. Una acción altruista puede ser injusta aunque no pretenda ningún mal hacia el animal. Por ejemplo, cuando alguien recoge a un polluelo que se ha caído del nido con la intención de salvarlo, está ejerciendo una acción altruista. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de los casos, recoger animales salvajes sin ningún tipo de experiencia respecto a su manejo equivale a condenarlos a muerte. Si uno es culpable de su muerte por haber tomado una mala decisión, hablamos de una acción altruista pero injusta.

Criadero de perrosLas organizaciones y colectivos animalistas se acuerdan constantemente de la situación de perros y gatos mientras no van a la raíz del problema: el especismo. El Partido PACMA ha utilizado varios veces esta imagen en dominio público y otras semejantes para lucrarse a costa de la miseria de los animales.

Casos estudiados sobre el argumento de explotar animales por su propio bien

Este ensayo iba a contener originalmente mi reflexión sobre dos casos reales en que se esgrime el argumento de que sea correcto explotar animales por su propio bien. Sin embargo, la enorme longitud del escrito me hizo preferir que ambos casos aparecieran en entradas independientes para facilitar su lectura, indexación y búsqueda desde los motores de internet.

Podrá leer dichos artículos pulsando en los títulos inferiores:

Caso I: Coaching con caballos

Caso II: Perros asesinados por sus adoptantes

Conclusión

Nunca es correcto explotar a los animales por su propio bien porque el mero hecho de explotarlos ya implica vulnerar sus intereses inalienables. Debido al antropocentrismo y a la falta de reflexión moral sobre nuestras acciones, algunos de los mayores defensores de los animales son también algunos de sus mayores explotadores.

Queda en nuestra mano analizar y reflexionar sobre los razonamientos y ejemplos expuestos con anterioridad para ser justos con los animales. El veganismo trata simplemente sobre eso.

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