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¡Derechos Animales ya! - Yegua tomada de la cabezada

¿Es ético el coaching con caballos?

¡Derechos Animales ya! - Yegua tomada de la cabezada - Coaching con caballosLos caballos y otros animales están expuestos a la demanda humana para distintos usos. En entrada hablo sobre el coaching con caballos.

Introducción

Este artículo deriva de un ensayo previo en el cual abordo el argumento de que sea correcto explotar a los animales por su propio bien. Recomiendo leerlo (enlace anterior) para entender éste.

En una entrada previa, he hablado sobre la equinoterapia y las explotaciones compasivas, y acerca de las reconversiones de la explotación animal según nuevas demandas sociales. En la misma línea que éstas se hallan algunos pocos tipos de explotación animal en que a los caballos y otros animales se los usa como recursos sin practicar violencia física.

En el ensayo presente, voy a centrarme en un ejemplo de explotación animal que puede ser beneficiosa para el propio animal. La pregunta es: ¿justifica eso su explotación al servicio de seres humanos?

¡Derechos Animales ya! - Potro y yegua ante públicoPotro y yegua ante un público observador.

¿Qué es el coaching con caballos?

Antes de hacerme vegano, conocí a una chica suiza que había reconvertido su centro ecuestre en un centro de coaching con caballos. El coaching con caballos engloba una serie de actividades comerciales en que se ofrece un servicio a humanos, con diversas necesidades e inquietudes, para mejorar su comprensión sobre un asunto personal o profesional por medio de su acercamiento y manejo directo de caballos amansados.

Por lo general, incluye actividades pie a tierra —sin montar a caballo— en que los participantes observan el comportamiento de los animales, se acercan y estudian las reacciones de éstos.

Esta joven, al parecer, atendía a empresarios que buscaban afianzar su carácter y capacidad de liderazgo en el sector profesional estudiando cómo se relacionaban con el acercamiento de los caballos. Ella se consideraba vegana y decía que, desde hacía un tiempo, ya no se los montaba y que se les dejaba la mayor libertad posible.

A pesar de que, entonces, mi comprensión de los Derechos Animales no era demasiado profunda, me chirriaba que el veganismo pudiera ser compatible con la explotación de animales.

Ella lo enfocaba en que el dinero ganado se retribuía en los propios caballos y que ello le había permitido recoger y adoptar a más caballos abandonados o que habrían acabado en el matadero. También señalaba que era la única forma de lograr que sus animales rescatados subsistieran.

Mantener caballos, y a otros animales, por su propio bien es una acción altruista. No obstante, al mismo tiempo, utilizar caballos y a otros animales en beneficio humano siempre incurre en explotación. ¿Una acción altruista justifica, a su vez, una acción explotadora? ¿Cuidar a alguien por su bien justifica obtener un beneficio por ello?

¡Derechos Animales ya! - Chica acaricia el hocico de un potroLos potros y los niños tienen mucho en común. Ambos muestran inocencia y empatía. Estos rasgos se ven perdidos durante el proceso de socialización humana como fruto del antropocentrismo.

La explotación animal es similar a la explotación infantil

En términos humanos, no sería ético —y sería ilegal— utilizar niños u otros humanos que no pueden brindar su consentimiento para recibir el acercamiento de otros, por cualquier motivo, mediante un intercambio monetario. La única excepción estaría en que dicho intercambio monetario tuviera como el fin el cuidado de tales sujetos —como una niñera—; no su uso.

No cabe imaginarse cosas feas, como una violación. De hecho, en distintos países está prohibido que los niños actúen en películas y conciertos porque se considera que, hasta que no alcancen una determinada edad, no son plenamente conscientes de sus acciones ni de las consecuencias de sus acciones. Aparte de que, en no pocos casos, sus padres y agentes se lucran a costa de tales niños.

Está meridianamente claro que, para un caballo, es bastante mejor estar en un albergue al aire libre y recibir unas pocas visitas de cuando en cuando que hallarse en la cuadra de una yeguada, o de un centro hípico, y estar explotado a cada rato por grupos humanos que se le suben al lomo o lo enganchan a un carro.

No obstante, practicar el coaching con caballos sería semejante a que padres humanos viniesen a un centro de acogida para conocer a los niños y aprender a educarlos mejor. Para dichos niños, el acercamiento de desconocidos no suele ser agradable, sobre todo, cuando ya han sufrido maltrato y rechazo. Lo mismo cabe decirse de estos animales y de sus experiencias con nuestra especie.

Querer lo mejor para nuestros animales o tenerlos muy bien cuidados no convierte tales acciones en un ejemplo de altruismo ni de justicia. La propia doma y los condicionamientos requeridos previamente para su uso ya implican coerción por sí mismos.

Si entendemos que los animales merecen el mismo respeto que otros seres humanos y el mismo que desearíamos para nuestras personas, comprendemos que no es justo utilizar a nadie ni que nos utilizaran a nosotros mismos.

¡Derechos Animales ya! - Manada de caballos blancosManada de caballos en un centro ecuestre de Centroeuropa.

¿Albergues o zoológicos?

Hay albergues —llamados «santuarios» por influencia del inglés— supuestamente veganos, que promueven y cobran por las visitas a sus animales recogidos y se lucran al ofrecer servicios con tales animales. Para comprender con profundidad la delgada línea entre un albergue y un zoológico recomiendo la lectura de un artículo maravillosamente escrito por el activista Igor Sanz.

Que un centro de coaching con caballos, un santuario o cualquier otro lugar abra sus puertas para la satisfacción personal de los propios humanos, e incluso cobrando una entrada por ello, sobrepasa la línea que los separa de un ser un bien para los animales para convertirse en una empresa que mercadea con sus vidas, experiencias y sentimientos.

Hay quienes aducen que tales visitas, incluso cuando existe lucro, contribuyen a concienciar a la gente sobre los animales y sus cuidados. La única concienciación compatible con los Derechos Animales sería hablarles sobre el imperativo ético de ser veganos y de no explotarlos. Esto puede lograrse al contar nuestras vivencias y las terribles historias con que tales animales han llegado al centro. No se necesita, ni se justifica, instrumentalizarlos con un fin supuestamente noble.

Posar y hacerse un selfie junto a un caballo o a oveja incurre en una cosificación que no se diferencia, en lo más mínimo, de lo que pasaría en un zoológico tradicional. ¿Los animales están aire libre y un paraje más natural? Sí, pero no son libres y se los usa como recursos o intermediarios para obtener dinero. Ahí está la explotación animal antedicha y la vulneración de los Derechos Animales.

Los caballos y otros animales son esclavos del ser humano, tanto en un sentido legal como tácito. Viven con nosotros porque nuestra especie los ha forzado a ello. No existe ni puede existir ninguna relación mutualista en que una de las especies condiciona todos los aspectos de la vida de la otra.

Los animales, con independencia del trato que reciben, no eligen ningún aspecto de sus vidas: alojamiento, alimentación, reproducción, contactos sociales, migración, etc. Toda forma de explotación animal, por definición, vulnera los intereses inalienables de las víctimas (vida, libertad e integridad) en tanto que establece unos parámetros o condiciones que el animal no puede vencer a pesar de que muestre oposición.

En el caso del coaching con caballos, tal actividad constituye una forma de explotación animal porque se los utiliza como servicio en beneficio de seres humanos y se vulnera la libertad e integridad de dichos animales.

Evidentemente, su falta libertad reside en que no pueden escoger qué comer o dónde vivir; y su falta de integridad radica en que, como consecuencia de la coyuntura generada por su explotación y domesticación, normalmente son castrados o reciben alguna manipulación para facilitar su manejo y estancia.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en un redil - Coaching con caballosCaballo con una cabezada puesta dentro de su redil. Los animales sólo disponen de aquello que les damos, y solemos darles aquello que nos renta respecto al beneficio que nos granjea su explotación.

Conclusión

Muchos veganos piensan que es una completa pérdida de tiempo hablar con ganaderos y diversos explotadores de animales porque, cuando los ingresos económicos de alguien dependen de la explotación animal, se establece un fuerte bloqueo emocional que impide reconocer la injusticia de las acciones propias.

Por mi parte, creo que todos podemos cambiar si tenemos la voluntad de hacerlo. Ha habido y hay historias muy esperanzadoras de ganaderos que, tras haber estado durante generaciones criando animales y enviándolos al matadero, han decidido dejar de perjudicar y de matar animales. Si ellos pueden, ¿quién no?

La sociedad general se estremece a diario con sucesos como la matanza de caballos salvajes en Australia, el asesinato del caballo Jet Set, el uso de caballos en rituales satánicos en Francia, su mofa por parte de periodistas y otros muchos más ejemplos terribles y derivados de la explotación ecuestre.

Mientras nosotros, quienes nos preocupados por los animales, sigamos mostrándolos como objetos o usándolos cual recursos para fines humanos, la sociedad seguirán percibiéndolos de esa misma manera.

En definitiva, en un mundo especista, basado en el poder y el lucro por la explotación y miseria de los animales, somos nosotros quienes debemos romper ese paradigma e intentar vivir sin participar en ninguna forma de explotación animal. Ése, y no otro, es el significado del veganismo.

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¡Derechos Animales ya! - Cordero blanco y cordero negro

¿Explotar animales por su propio bien?

¡Derechos Animales ya! - Cordero blanco y cordero negro - Explotar a los animales por su propio bienEl ser humano ejerce la explotación animal por su propio interés. Sin embargo, a menudo encuentra excusas para explotar animales por su propio bien.

Introducción

En otros ensayos previos he argumentado sobre tipos de explotación animal, su definición, orígenes y por qué es injusta. A menudo, circunstancias muy complicadas o especiales propician que la explotación de un animal pueda servir en su propio beneficio, o bien, que el explotador lo interprete así por sesgos emocionales o de vinculación económica.

En esta entrada, quisiera transmitir algunas reflexiones y ejemplos sobre el argumento de explotar a los animales por su propio bien. Voy a exponer algunas situaciones reales y cotidianas para ofrecer razones acerca de cuál sería nuestro deber si nos consideramos personas humanas interesadas en velar por los animales y en ser justos con ellos.

Hay también un ensayo titulado de forma semejante, escrito por el activista Luis Tovar. No obstante, la finalidad de ambos escritos es muy diferente. En aquel texto, Luis Tovar hablaba sobre el argumento de manipular o explotar a los animales salvajes —aquéllos que no dependen o están supeditados físicamente a nosotros— con el fin de beneficiar a otros. En el caso presente, me refiero exclusivamente a cuando el ser humano participa en la explotación animal con el argumento de beneficiar a los propios animales explotados.

¡Derechos Animales ya! - CervatilloUn fin noble no implica que los medios empleados sean justos o coherentes con éste. Por ejemplo, salvar la vida de animales salvajes no justifica su encierro en zoológicos ni comerciar con sus vidas. Quienes justifican lo uno con lo otro utilizan a los animales como ‘alter ego’ de sus propios intereses.

El fin no justifica los medios

Para entender el punto central de la cuestión, se vuelve necesario comenzar por una serie de premisas teóricas. El famoso aforismo de «el fin no justifica los medios» nos señala, con acierto, que perseguir un fin bueno, justo o positivo no legitima automáticamente cualquier cosa que hagamos para conseguirlo. Tales fines como medios deben estar regidos por la ética, es decir, por una valoración racional sobre nuestras acciones.

En un sentido filosófico, decimos que un sujeto es un fin en sí mismo. Esto significa que su vida no está —ni debiera estar— al servicio de otros. Los animales son también sujetos de sus vidas —son personas— porque poseen conciencia, sentimientos y capacidad de sentir y experimentar.

Explotar animales —utilizarlos como medios para un fin— no deja de ser inherentemente injusto, aunque el propio sujeto sea un fin de su propia explotación. La razón para ello está en que el propio hecho de explotar, aun en beneficio del propio sujeto explotado, ya implica la vulneración de su voluntad e intereses inalienables.

¡Derechos Animales ya! - Cisne hembra con su cría en la espaldaCasi la totalidad de las relaciones que mantenemos con los animales son de tipo de explotador. La sociedad se empecina a buscar justificaciones, armonías y equilibrios naturales donde no los hay.

Diferencia entre altruismo y explotación

Con cierta frecuencia, mucha gente se percata de que los animales no pueden darnos su consentimiento libre e informado para participar en actividades con nosotros o para brindar algún servicio que se retribuya en ellos mismos. Ante estos hechos, incurren en la conclusión falaz de que, como no pueden decirnos «sí» o «no», entonces también decidir por ellos; ya sea buscando su bien o el nuestro. En términos humanos hablamos de la falacia «a silentio».

De hecho, la mayoría de quienes explotan animales —incluso ganaderos, cazadores o taurinossuelen alegar que sus actividades también benefician a sus animales explotados y a otros, apelando al bienestar animal, a que viven mejor de como lo harían en la naturaleza, o esgrimiendo el argumento conservacionista de que evitan la extinción de especies. ¿Son acaso estas acciones altruistas?

Acontece, pues, una confusión entre altruismo y explotación. Una acción altruista es aquélla que se hace sin esperar nada a cambio. Y una acción explotadora es aquélla que siempre genera un beneficio para quien la practica, con independencia de que el sujeto explotado también reciba algún beneficio.

Seamos claros, quien cría y explota animales no practicaría ninguna de tales acciones si no recibiera algo a cambio; ya sea dinero, diversión o cualquier otra cosa. Ello nos permite demostrar que no existe altruismo alguno. Además, argumentos como el de la conservación de animales son inherentemente antropocéntricos; pues el mantenimiento de la biosfera se plantea únicamente como un problema porque perjudica a intereses humanos.

Y, por supuesto, no hemos de incurrir en el error de pensar que sólo determinadas actividades, como las antedichas, sean los únicos ejemplos de explotación animal. Los propios animalistas participan a diario en la explotación animal de sus propios animales y de tantos otros.

Las organizaciones animalistas tampoco defienden a los animales ni sus derechos. Su enfoque se limita a condenar la violencia excesiva —sin cuestionar su origen— para lograr regulaciones sobre la manera de criar, explotar y asesinar animales para beneficio de los humanos y tranquilizar conciencias.

¡Derechos Animales ya - Gatitos recogidos en las manos de un hombreSi uno adopta animales por su propia conveniencia y no los respeta, no está siendo altruista ni justo con ellos.

¿Acción altruista o acción explotadora?

Para enredar un poco más el asunto, cabe recordar dos aspectos esenciales para valorar la moralidad de una acción:

  1. Una misma acción puede considerarse altruista o explotadora según cuál sea la motivación de quien la practica. Como ejemplo, tenemos casos como el de la castración o el de la tenencia de animales. Si uno castra a un animal porque quiere evitar aquellos comportamientos que considera molestos, entonces está obteniendo un beneficio por aquella acción. Y si uno tiene animales únicamente para disfrutar con su compañía o para presumir de su tenencia, entonces está obteniendo igualmente un beneficio. Ambas acciones son ejemplos de explotación animal.
  2. Una acción altruista puede ser injusta aunque no pretenda ningún mal hacia el animal. Por ejemplo, cuando alguien recoge a un polluelo que se ha caído del nido con la intención de salvarlo, está ejerciendo una acción altruista. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de los casos, recoger animales salvajes sin ningún tipo de experiencia respecto a su manejo equivale a condenarlos a muerte. Si uno es culpable de su muerte por haber tomado una mala decisión, hablamos de una acción altruista pero injusta.

Criadero de perrosLas organizaciones y colectivos animalistas se acuerdan constantemente de la situación de perros y gatos mientras no van a la raíz del problema: el especismo. El Partido PACMA ha utilizado varios veces esta imagen en dominio público y otras semejantes para lucrarse a costa de la miseria de los animales.

Casos estudiados sobre el argumento de explotar animales por su propio bien

Este ensayo iba a contener originalmente mi reflexión sobre dos casos reales en que se esgrime el argumento de que sea correcto explotar animales por su propio bien. Sin embargo, la enorme longitud del escrito me hizo preferir que ambos casos aparecieran en entradas independientes para facilitar su lectura, indexación y búsqueda desde los motores de internet.

Podrá leer dichos artículos pulsando en los títulos inferiores:

Caso I: Coaching con caballos

Caso II: Perros asesinados por sus adoptantes

Conclusión

Nunca es correcto explotar a los animales por su propio bien porque el mero hecho de explotarlos ya implica vulnerar sus intereses inalienables. Debido al antropocentrismo y a la falta de reflexión moral sobre nuestras acciones, algunos de los mayores defensores de los animales son también algunos de sus mayores explotadores.

Queda en nuestra mano analizar y reflexionar sobre los razonamientos y ejemplos expuestos con anterioridad para ser justos con los animales. El veganismo trata simplemente sobre eso.

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¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar

«El juego del calamar», crítica vegana

¡Derechos Animales ya! - El juego del calamar - Carreras de caballos - Serie surcoreana«El juego del calamar» (Squid game) es una serie surcoreana cuyo desarrollo sirve para hacer una crítica vegana a las carreras de caballos.

Introducción

La serie surcoreana titulada «El juego del calamar» (Squid game) está siendo este mes, septiembre de 2021, un exitazo en Netflix. En esta entrada me gustaría hacer una breve crítica vegana sobre dicha serie. Ésta no será una crítica cinematográfica: no daré detalles del argumento ni mencionaré nada que no se ajuste a este fin; pues tampoco deseo fastidiar el interés de alguien por verla.

Una crítica vegana a «El juego del calamar»

En esta serie se realiza una analogía entre la explotación humana y las carreras de caballos. Como sucede con el caso de los animales, nuestra sociedad cree que el poder nos otorga potestad para divertirnos a costa de los más débiles.

La humanidad se divierte por medio de las carreras de caballos porque podemos dominar (domar) a los caballos y usarlos para aportar y entretenerse viéndolos ejercer sus actividades.

De un modo análogo, en la serie tenemos a una serie de individuos cuyo enorme poder les permite someter a otros humanos para divertirse a su costa como si fueran caballos en una competición. Como a los caballos, a tales humanos se los numera, se los pone en fila, se los mantiene a raya y se les provee lo mínimo necesario para rentabilizar su uso y disfrute.

Si el poder humano sobre los animales está en nuestra inteligencia y herramientas; el poder humano sobre otros humanos está en el dinero (riqueza frente a pobreza) y en un vacío de poder ayudado por éste. En este sentido, podemos relacionarlo con la esclavitud negra y la no-persecución de ningún crimen cometido por blancos sobre negros en el siglo XIX.

A los animales de todo el mundo los discriminamos, los cosificamos, nos divertimos a su costa y les negamos cualquier tipo de protección legal usando las mismas razones que nos llevaron a perpetrar la esclavitud humana y las mismas razones que sustentan los juegos mostrados en esta serie de ficción.

El protagonista termina sintiéndose consternado por la impunidad de tales actos y la terrible cosificación con que son tratados por parte de los enmascarados. Tales hechos son la consecuencia de que la humanidad cosifique a otros individuos partiendo de criterios irrelevantes como el dinero, el poder, la raza y la especie.

¡Derechos Animales ya! - Participantes de El juego del calamarLos participantes son engañados y coaccionados para servir como instrumentos para la diversión de otros humanos. Lo mismo sucede con los animales explotados por entretenimiento en circos, zoológicos y otros centros de explotación animal.

[Fuente de la imagen]

La explotación humana y la explotación animal

En otras muchas entradas previas he explicado que, por desgracia, la humanidad tiene dificultad para percibir y entender analogías, incluso cuando, en el caso de «El juego del calamar» son evidentes y aparecen en boca de los personajes. De hecho, a pesar de las innumerables muertes, tres de los protagonistas aparecen en una escena comiendo carne que podía haber sido de cualquier de sus congéneres. Hacia el final de la serie, nuestro protagonista termina diciendo: «Yo soy una persona. No soy un caballo». Esto habría equivalido a decir en la época: «Yo soy un blanco. No soy un negro».

Entonces, el error estaba en creer que teníamos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una raza distinta. Y hoy, nuestro error sigue estando en creer que tenemos legitimidad para subyugar a otros individuos por pertenecer a una especie distinta. Tanto la raza como la especie son factores irrelevantes.

Todos los sujetos sentimos y padecemos con independencia de nuestras características biológicas; pues todo organismo dotado de células nerviosas puede experimentar emociones, tener deseos y buscar su libertad. Todos los animales somos personas (individuos con personalidad), ya seamos blancos, negros, caballos o cualquier otro.

El protagonista entendió que los malos han cometido crímenes contra centenares de gente pobre. Sin embargo, no llegó a comprender la propia inmoralidad de sus actos cuando, al comienzo de la serie, él mismo apostaba en carreras de caballos para su lucro y diversión. Condena a quienes los subyugaron a él y a otros por ser pobres, mientras ellos mismos también subyugan en la realidad a millones de caballos y de otros animales por no pertenecer a nuestra especie ni poder defenderse de nosotros.

¡Derechos Animales ya! - Captura del tráiler de El juego del calamarLa sociedad general se comporta hacia los animales del mismo modo en que lo hacen los enmascarados que visten de rojo: con indiferencia y violencia. Esta crítica vegana aspira a que muchos reflexionen sobre su manera de percibir a los animales.

[Fuente de la imagen]

Falacias y formas de dominación

Al mismo tiempo que establecemos la analogía entre «El juego del calamar» y las carreras de caballos, cabría desarrollar que la serie utiliza y fuerza algunas falacias comunes que se utilizan para justificar toda forma explotación animal.

Entre éstas destaca el «falso consentimiento» cuando a los participantes les hacen firmar una especie de contrato vinculante. Para que una actividad sea legítima no basta con que exista consentimiento. De hecho, dicho consentimiento ni siquiera es válido porque a los participantes nunca les dijeron previamente que iban a morir de verdad si se eliminaban del juego.

Luego, la trama busca retorcer este hecho justificando una especie de consentimiento global de los participantes, pero queda claro que quienes deciden no participar quedan vigilados de por vida.

La falacia del falso consentimiento se comete hacia los animales cuando el ser humano afirma que a un caballo —u otro animal— le gusta participar en carreras u otras actividades, simplemente porque se amolda o parece estar de acuerdo con algunas de nuestras acciones.

Los animales no pueden darnos su consentimiento porque ellos no son conscientes de las consecuencias de sus acciones para ellos mismos ni de nuestras intenciones reales sobre sus vidas. Ningún caballo participaría en carreras si entendiera su destino y ningún concursante de esta serie habría participado si hubiese sabido de antemano que terminaría muerto.

La psicología humana y de otros animales funciona igual en cuanto a sus instintos primarios y necesidades básicas: libertad, comida y manada. Estos tres elementos son también factores utilizados por los humanos para condicionar a los animales y conseguir que obedezcan.

En nuestros días, la mal llamada «doma natural» de caballos consiste en darles una falsa sensación de libertad, en ofrecerles premios para crear un condicionamiento operante y en brindarles un cierto bienestar social para que el condicionamiento del grupo reduzca las desobediencia y las ganas de escaparse.

Las coincidencias entre la explotación humana y la explotación animal, así como todo aquello que conocemos hoy sobre los animales, deberían hacernos cuestionar la moralidad de nuestros actos contra los animales. No podrá haber progreso social mientras nos sigamos creyendo con legitimidad para subyugar y esclavizar a otros sujetos tomando como criterio nuestras diferencias (dinero o especie) en lugar de nuestras semejanzas.

A todos los animales se los explota por las mismas razones día tras día: lucro y diversión. No necesitamos participar en ninguna forma de explotación animal (alimentación, vestimenta, recreación, etc.) para vivir plenamente. Sólo tenemos que cambiar nuestra mentalidad.

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¡Derechos Animales ya! - Ovejas de madera

El reciclaje de animales usados

¡Derechos Animales ya! - Cuidar la Tierra y cuidar la naturalezaEn este artículo lanzo una reflexión sobre cómo la cosificación de los animales implica su tratamiento como objetos en todas las etapas de sus vidas. En un mundo en que los animales están cosificados, se produce un reciclaje de animales usados similar al de otros objetos usados.

Introducción

El desarrollo de las civilizaciones humanas, unido al aumento paulatino de nuestra población, propició el surgimiento de lugares y métodos para la recogida, gestión y eliminación de desechos. Más recientemente, los avances científicos y técnicos han permitido volver a moldear diversos materiales y sustancias para darles nuevos usos. Este proceso se conoce en nuestros días con el término «reciclaje».

Como se ha explicado en otros artículos previos, los animales están catalogados legalmente al mismo nivel que cualquier objeto o mercancía porque el ser humano, desde el Neolítico, los trata como bienes o recursos a su servicio y disposición. Por ello, al igual que existe un interés por reaprovechar los recursos presentes en cualquier objeto, dicha expectación o deseo también se manifiesta respecto a los animales.

Hace un tiempo escribí sobre las reconversiones de la explotación animal. En esta entrada, en vez de centrarme en el tratamiento socioeconómico de los animales, me enfocaré en el propio tratamiento que reciben a nivel individual como objetos en nuestra sociedad especista. Voy a relacionar los procesos y centros que intervienen en el reciclaje de objetos usados con los procesos y centros que intervienen en el reciclaje de animales usados.

¡Derechos Animales ya! - VertederoMientras que los vertederos de objetos son visibles y despiertan preocupación social. Las fosas comunes en donde se queman y entierran animales asesinados conforman uno de los holocaustos más ignorados de nuestra sociedad.

Contenedores y puntos limpios para objetos usados

En cualquier urbanización humana, incluso en aquéllas que no se molestan en separar el papel y el plástico de los residuos orgánicos, hay cubículos para depositar o dejar aquellos objetos usados que ya no sirven. En muchas ocasiones, también existen multitud de puntos limpios repartidos por los municipios con el fin catalogar y separar correctamente los materiales constituyentes del objeto.

Los animales también experimentan un proceso de reciclaje, si bien, el procedimiento y las etapas cambian según si están vivos o ya se les ha despojado de vida. Y, por supuesto, depende de si su nueva función va ligada a que sigan vivos —reaprovechamiento de sus materiales y sustancias ordenadas químicamente de manera natural— o a que sean asesinados para reaprovechar sus materiales y sustancias de manera artificial.

Reciclaje de animales usados vivos

Si nos referimos a un animal vivo —como un perro o un caballo—, que ya carezca de utilidad para su dueño por cualquier razón, el propietario, como sucede con la basura, puede optar por abandonarlo en algún lugar indeterminado o dejarlo en un punto limpio. La sociedad sólo suele hablar del abandono de animales cuando a un animal se lo deja en la calle como un desperdicio. Sin embargo, miles de animales son dejados legalmente en puntos limpios.

El nombre de este «punto limpio» varía dependiendo de si el animal está catalogado, a su vez, como «animal de compañía» (mascota), «animal de producción» (ganado), «animal salvaje» (sólo puede pertenecer al Estado), etc, entre una ristra infinita de terminología antropocéntrica. Un punto limpio para animales vivos puede ser una perrera, una protectora o un centro de recuperación de especies amenazadas.

¡Derechos Animales ya! - Ovejas de madera - Reciclaje de animales usadosIncluso quienes se rigen por altos valores y principios pueden incurrir en terribles crímenes contra los animales y sus intereses inalienables.

Perreras, protectoras y centros de recuperación de especies

Los animales dejados en perreras y otros puntos limpios gestionados por el Estado terminan convenientemente desechados o eliminados en caso de que no haya adoptantes para el animal en un periodo de tiempo determinado. Al contrario de lo que puede pensar la mayoría de la gente, los animales recogidos en protectoras no suelen correr una mejor suerte.

Si las perreras reciclan animales mediante su muerte; las protectoras acostumbran a reciclar animales dándoles un nuevo uso en vida. Ambas comparten el mismo fundamento: reciclan animales usados cual objetos usados.

Resulta manifiesto que muchas protectoras ejercen una labor encomiable al rescatar, cuidar y atender animales abandonados y enfermos. Sin embargo, en no pocas ocasiones, como describo en el apartado inferior, tales grupos y organizaciones no manejan debidamente el concepto de «adopción responsable» y se convierten en cómplices de la violencia sufrida por éstos y otros animales.

A menudo, estos colectivos sólo se preocupan por el trato que recibirá el animal adoptado, sin cuestionar que el adoptante vaya a usarlo para su lucro o disfrute. De tal forma, en analogía con otros objetos, quedan convertidos en meros centros para el reciclaje de animales.

Sólo se salvan, relativamente, aquellos animales catalogados como «especie amenazada» porque, en este caso, el valor económico de estos objetos es superior en su forma natural —viva— que en una artificial —muerta— debido a la escasez de «ejemplares» (objetos representativos de un mismo modelo surgido de forma natural). Se trata de el mismo fundamento de por qué vale más una obra de arte en sí misma que sus propios constituyentes materiales.

En el otro extremo se sitúan los animales catalogados como «especies invasoras», a los cuales se los caza y extermina sistemáticamente porque su «uso natural» —regido por la propia voluntad dichos animales— se contrapone a los intereses humanos, generalmente, por conflictos con ganaderos.

¡Derechos Animales ya! - Contaminación del planeta y los ojos de un niñoLos ecologistas buscan un mundo mejor para nuestros hijos, en lugar de dejar unos hijos mejores para este mundo. La contaminación y la destrucción de hábitats son la consecuencia esperable de que nos creamos con legitimidad para reducir a cenizas las vidas de otros sujetos que no pertenecen a nuestra especie.

Reciclaje de animales usados muertos

Todo animal muerto antes estaba vivo. Cuando la sociedad humana tiene interés en aprovechar los materiales de sus cuerpos, procede a quitarles la vida. El reciclaje de animales muertos consiste en detener su homeostasis y separar mecánicamente sus constituyentes orgánicos para someterlos a un posterior tratado físico-químico. El propio hecho de asesinar y de comer a un animal ya constituye una forma de reciclaje.

Existen algunos tipos de animales a los que se explota en vida por sus cuerpos, secreciones y fuerza hasta que se los recicla en mataderos: vacas que ya no producen tanta leche, caballos que ya no sirven para galopar e incluso animales en zoológicos que ya están viejos, feos o no son rentables de mantener. Para los animales explotados no existe una jubilación feliz; los objetos no se jubilan, se desechan.

Hay múltiples tipos de centros para el reciclaje de animales muertos, entre ellos, cabe distinguir entre los que reciclan animales por primera vez —mataderos— o los que los reciclan sucesivas veces. En este último caso, su cosificación ha alcanzado el grado de que ya pueden contenerse en puntos limpios normales y transformarse como otros objetos que nunca fueron sujetos sintientes ni tuvieron sentimientos.

¡Derechos Animales ya! - Propaganda de un albergue de caballos explotados - Protectoras de animalesMuchos albergues de animales participan y promueven en la explotación animal. Esta imagen corresponde a la captura de un vídeo publicitario de la organización británica «Horse World», la cual recoge donaciones al mismo tiempo que adiestra y doma caballos para que sirvan a sus nuevos amos.

Extra: Mi experiencia en un albergue de caballos

Debido a que los animales están cosificados moralmente, se da la paradoja de que muchos humanos de a quienes les importan los animales incurren en los mismos errores de percepción que quienes los abandonan en la calle, en perreras, en protectoras y otros puntos limpios. Este fenómeno se da tanto entre los adoptantes como entre quienes gestionan tales centros.

De hecho, yo me hice vegano tras trabajar de voluntario con caballos víctimas de la explotación. Algo que rompió todos mis esquemas fue observar que dicho albergue rescataba caballos para, después, ponerlos en manos de otros humanos que los explotarían de nuevo como objetos. Según comentaban allí mismo, en más de alguna ocasión habían devuelto caballos al centro.

A menudo, las protectoras se convierten en cómplices de la explotación animal y del abandono de animales al reforzar los mismos prejuicios sociales que desembocan en tales actos. Si una protectora se dedica a promover la adopción de caballos y de otros animales ensalzando su utilidad, alegando argumentos como: «Tu hijo pequeño aprenderá mucho al montar en este poni» o «Montar a caballo es un ejercicio magnífico», ¿acaso se extrañan de que luego el propietario los deseche cuando ya no cumplen la finalidad que le prometieron antes de la adopción?

Al parecer, el albergue en que trabajé no extraía ninguna experiencia de esto. Y este suceso no es la excepción; sino la norma en España y en el mundo. A menudo, este fenómeno se ve reforzado por una vertiente personal y otra económica.

Quienes gestionan tales centros se obsesionan con luchar contra el «maltrato animal» y el «sufrimiento animal» mientras pierden de vista que ambos fenómenos derivan de la previa creencia humana de que tengamos legitimidad para usar y tirar a los animales como si fuesen objetos. Por esta razón, el movimiento animalista ha malgastado casi dos siglos de esfuerzos mientras, más que nunca, millones de animales en el mundo nacen, son vendidos y son reciclados.

Y, por desgracia, los gastos derivados de mantener animales recogidos se traduce en que sus cuidadores pasen a adoptar medidas más permisivas y a alentar los pensamientos especistas y antropocéntricos de sus donantes por una cuestión de interés personal.

¡Derechos Animales ya! - Oso de peluche usado - Reciclaje de animales usadosLos animales usados son juguetes doblemente rotos; se quebranta su voluntad y se moldea sus cuerpos hasta el fin de sus vidas. Y luego, cuando ya han perdido su existencia, el ser humano sigue regodéandose al comerciar y reciclar sus cuerpos.

Conclusión

El ser humano, alentado por un proceso de cosificación hacia los diferentes, valora y estima a los animales empleando exactamente los mismos criterios que con otros objetos. Hemos aprovechado nuestro poder para someter y convertir a los animales en nuestros esclavos y no deberían serlo.

En un mundo que ha cosificado a los animales durante generaciones, lo extraño no está en plantear las similitudes entre el reciclaje de objetos usados y el reciclaje de animales usados; lo verdaderamente preocupante está en que la sociedad general ni siquiera se plantee cómo ha ido forjando un paradigma de opresión, sometimiento y exterminio hacia quienes considera seres inferiores por no ser humanos.

Para ser justos con los animales debemos dejar de verlos y de usarlos como objetos que existan para servirnos. Ése, y no otro, es el significado del veganismo.

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«No sólo es comida y agua», sólo cinismo

¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche La nueva campaña «No sólo es comida y agua», promovida por la Junta de Andalucía, busca concienciar sobre el abandono de perros y sobre cuestiones animalistas en general. Se da a entender los animales no son juguetes desechables mientras las propias leyes de Bienestar Animal tipifican a los perros y otros animales al mismo nivel que los juguetes y otros objetos.

Introducción

La Junta de Andalucía anunció el pasado 3 de agosto de 2020 la elaboración de una ley de Bienestar Animal para una «tenencia responsable de animales de compañía» [sic]. A fecha presente, en julio de 2021, la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña titulada «No sólo es comida y agua» para promover estas modificaciones legales.

El texto del anuncio oficial señala los siguientes objetivos (la negrita proviene del propio texto citado):

Así, con la nueva ley se promoverá una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa, protección y bienestar en el marco de una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mediante una serie de actuaciones entre las que destacan la prohibición de la tenencia de determinados animales, el objetivo de conseguir el abandono cero y el sacrificio cero, reforzar la necesidad de la identificación y el registro, así como la regulación del control poblacional.

En este artículo quisiera tratar brevemente las propuestas de la campaña, sus fundamentos y motivos. ¿Protege a los perros esta nueva disposición? ¿Reduce los abandonos? ¿Persigue el maltrato animal de alguna forma? ¿Sirve para algo?

La respuesta corta a todas estas preguntas es: No, en absoluto.

La respuesta larga se desglosa en los siguientes apartados.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de perro bebiendo usada en la campaña «No sólo es comida y agua»Fotografía de un perro bebiendo agua usada en la campaña bienestarista titulada «No sólo es comida y agua», organizada por la Junta de Andalucía, para promocionar su nueva ley de Bienestar Animal.

[Fuente de la fotografía]

Esta nueva disposición legal es bienestarista

El texto del anuncio oficial señala los siguientes cambios (la negrita proviene del propio texto citado):

Promover la integración social de los animales a través de la regulación de la circulación, acceso a espacios y transportes públicos y las zonas de esparcimiento, así como las pruebas de socialización y educación básica, regular los centros de atención de los animales de compañía y las actividades de venta y adiestramiento, establecer un régimen para los animales abandonados y perdidos y regular de las colonias felinas y regular la colaboración con los profesionales veterinarios y las entidades de protección de los animales de compañía son otros aspectos que recogerá la nueva normativa.

Estos nuevos cambios legales, anunciados por el Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía, entran en el marco de medidas de Bienestar Animal. Esto significa que estas leyes buscan, hipotéticamente, incrementar el bienestar de los perros ante aquellas situaciones que dispone la sociedad o el propio estado; sin actuar, en ningún caso, sobre las causas originales de la situación ni amparar una defensa justa de las víctimas implicadas.

Nuestra sociedad actual no maneja conceptos de Derecho que le permitan entender la diferencia crucial entre Derechos Animales y Bienestar Animal, entre defender los derechos de un sujeto y defender el bienestar de un sujeto. No tiene nada que ver ser un sujeto ante la ley (como se nos reconoce a los humanos) que ser un objeto ante la ley (como se reconoce a los demás animales).

Como se ha explicado en otros artículos, ninguna ley de Bienestar Animal contempla el bienestar real de los animales; sino aquellos intereses que distintos humanos —personas físicas o jurídicas— tienen depositados sobre los mismos. Tanto empresarios como ciudadanos de a pie tienen un interés personal en que la gestión de los perros y otros animales en Andalucía se practique de cierta manera para perpetuar un negocio legalizado y minimizar los conflictos acontecidos por la crianza y compra-venta ilegales, el abandono, las carreras o las peleas de perros, entre otros.

Esta nueva disposición no cambia sustancialmente la situación legal de los perros u otros animales en Andalucía ni contempla medidas relevantes que logren acabar con los sacrificios, el abandono de perros y otras injusticias que padecen éstos y otros animales. La postura de estas nuevas leyes es meralmente superficial y regulacionista.

¡Derechos Animales ya - Perro de cazaPerro explotado para actividades cinegéticas. Para la Junta de Andalucía y otros expertos bienestaristas, este animal sólo necesita comida y agua para servir a sus amos hasta el fin de sus días tras una muerte legalizada («eutanasia»).

¿Por qué la nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales?

La razón fundamental, y más obvia para quien entienda de Derecho, de por qué esta nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales está en que estas leyes parten desde el marco antropocéntrico de que los perros y otros animales son bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— a los que les basta con un trato «adecuado» —aquel trato que el ser humano estime como adecuado según las disposiciones legales y su valoración sobre las mismas— para ser sometidos, explotados y asesinados (sacrificados).

Al igual que la sociedad en su conjunto, los expertos involucrados en la creación y modificaciones de estas leyes presentan una mentalidad bienestarista. Esto significa que consideran a los animales como seres inferiores que existen para servirnos de algún modo y cuya responsabilidad para con ellos se limita a reducir aquellos daños causados que no conduzcan a un beneficio personal o colectivo. El bienestarismo es la ideología utilitarista clásica aplicada a animales.

Resulta bastante obvio que mucha gente desea lo mejor para los perros y otros animales, sin embargo, estas mismas personas no se han cuestionado que, por mucho amor o sentimientos que expresen hacia ellos, no los valora ni defienden legalmente como lo haría con un ser humano. Esto se debe al especismo, el prejuicio moral más extendido, por delante del racismo, el sexismo y la homofobia.

Ni la sociedad ni los expertos del Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía cuestionan siquiera qué legitimidad tenemos los humanos para catalogar a otros animales como «animales de compañía». Ningún animal nace en el mundo con un precio o un crotal en la oreja; somos los humanos quienes así clasificamos a los demás animales con quienes compartimos el planeta según nuestros intereses antropocéntricos. Si no cuestionamos primero nuestras creencias básicas se vuelve imposible lograr cambios legales que sean justos para una víctima en cuestión.

Ese señalamiento me recuerda al capítulo de «Un incidente propio del comercio legítimo», de la novela «La cabaña de tío Tom», un ejemplo magnífico de cómo los legisladores van introduciendo pequeños cambios legales para tranquilizar la conciencia de quienes se dedican a comprar y a tener esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Perritos en una cestaLa campaña bienestarista «No sólo es comida y agua» pone énfasis en la necesidad de prevenir el abandono y el maltrato animal mientras promueve y valida la misma mentalidad y las mismas prácticas que conducen hacia el abandono de animales y al maltrato animal.

La campaña «No sólo es comida y agua» incurre en un cinismo estratosférico

La nueva campaña «No sólo es comida y agua», orquestada por la Junta de Andalucía, supone el destino de unos 250.000€ de nuestros impuestos para promover un bienestarismo institucional basado en un cinismo estratosférico. Sólo de esta forma cabe definir el enfoque y el lenguaje utilizado en esta campaña. El título original no contiene una tilde en «solo» y aparece como «No solo es comida y agua», pero yo soy reacio a adoptar cambios ortográficos que dirigen a anfibologías.

Aparecen distintas fotos de perros con caras dulces o suplicantes y figura el mensaje «No sólo es comida y agua», en alusión a que un perro tiene mayores necesidades y merece buenos cuidados. El mensaje está bien, el problema viene cuando los cambios legales y el trasfondo de la normativa promueven todo lo contrario.

  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la cría industrial de perros en naves en donde sólo se les proporciona comida, agua y un potro para facilitar la cubrición, y otras herramientas de coacción para recoger el semen de los machos e inseminar a las hembras.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue sacrificando desde decenas a centenares de perros al día en perreras y otros centros que así los tienen hasta el día en que los sacrifican.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la explotación de perros, por parte de particulares o de centros en donde sólo se les proporciona comida y agua mientras están sanos y fuertes para cumplir con el fin que se ha dispuesto para ellos: perros explotados en caza, por la policía o por invidentes.
  • Y lo más importante: se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía olvida que los perros y otros animales poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. La Junta de Andalucía sigue permitiendo el sacrificio y promueve la explotación animal, cautividad de animales y amputación de órganos en beneficio del ser humano. Irónicamente, la ideología bienestarista dice velar por el bienestar de los animales mientras ningunea olímpicamente sus intereses más básicos.

De entre todos los objetivos mencionados, la campaña «No sólo es comida y agua» busca, supuestamente, concienciar sobre el abandono de perros. Se vuelve imposible y contradictorio organizar una campaña contra el abandono mientras sea legal la compra-venta de animales. Es precisamente la compra-venta legal de animales la que conlleva casi la totalidad de los abandonos.

Si un animal tiene un valor mercantil y cualquiera puede poseerlo, su propietario puede estimar, en cualquier momento, que le resulta más rentable deshacerse de su producto o mercancía que quedárselo. Se cosifica a los animales y, después, por arte de magia, se crea una regulación para impedir una consecuencia lógica de que los animales sean legalmente propiedades: el desechamiento.

Asimismo, cabe resaltar que la Junta de Andalucía se opone al abandono —al igual que ante otros temas proteccionistas como la extinción de especies o la caza furtiva porque conlleva accidentes, perjuicios y situaciones degradables para los humanos. A modo de ejemplo, a nuestras instituciones no les importa el lince ibérico porque sea un animal que siente y padece, sino porque puede usarlo como símbolo de una especie autóctona y lograr, algún día, ganar dinero a su costa organizando safaris. En nuestra sociedad no importan los animales por lo que son, sino según para qué sirven. Entender esto es esencial para comprender todo lo demás.

Este valor relativo permite que, en cualquier centro veterinario puede sacrificarse legalmente cualquier animal sano si su propietario así lo desea. Por tanto, de vuelta al origen, cualquier medida de Bienestar Animal únicamente persigue amparar el bienestar de quienes explotan animales o se preocupan por ellos mientras participan de la misma injusticia.

¡Derechos Animales ya! - Perros de razaLa sociedad general parece convencida de que se preocupa por los animales mientras sólo los ve como objetos seleccionables por sus caracteres (razas) que sirven para un propósito determinado. Dicha mentalidad desemboca en todas las injusticias que padecen los animales, no sólo los perros.

La manipulación mediante el lenguaje y la simbología

Otro aspecto llamativo podemos observarlo en el lenguaje empleado en la nota. Se emplean expresiones típicas de las políticas posmodernas: «concepción inclusiva de los animales en la sociedad» o «integración social de los animales», ambas con un significado similar. Si con ello no bastase, en los carteles publicitarios de la campaña «No sólo es comida y agua» figura un logo de un perro y gato rodeados por el lema «Bienestar y protección animal».

Los sellos de bienestar animal están tan a la orden del día que, sin tapujos, el gobierno autonómico utiliza los mismos lemas que utilizan las empresas ganaderas por la mano de Aenor para certificar que sus vacas no sufrieron tanto como podrían haberlo hecho. No se requiere mucha imaginación para ver de dónde vienen los tiros.

En ciertos carteles, el lema de la campaña y su logo vienen acompañados de un enunciado que dice: «Es una vida que implica cuidados, esfuerzos y cumplir unas normas» (la negrita viene en el texto). Una manera habitual de eludir el hecho de que los animales son sujetos está en nombrarlos simplemente como «vidas». La campaña habla de «esfuerzos» y de «cumplir unas normas» cuando tales esfuerzos y normas se reducen a darles lo mínimo necesario para que puedan seguir viviendo y siendo utilizados como objetos.

Esta campaña de «No sólo es comida y agua» presenta la situación actual como si los perros y otros animales fueran un colectivo marginado al que favorecer. Los animales no pertenecen a nuestra sociedad; son esclavos en la misma. Resulta muy cínico afirmar que estos cambios legales buscan una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mientras se los tipifica legalmente como esclavos de compañía y se establecen procedimientos contrarios a los Derechos Animales.

Este lenguaje, de márketing, supone un ejemplo cotidiano de cómo el gobierno autonómico y nacional pretende acercarse a la mentalidad bienestarista e inconsistente de una gran masa social movida sentimentalmente por el maltrato animal; pero que no tiene conocimiento o interés en ser consecuente con sus acciones por una inculcación desde la infancia.

¡Derechos Animales ya! - Perro utilizado como guardián de una fincaSi entendemos que, científicamente, los animales valoran su vida, libertad e integridad, las leyes deberían amparar la vida, libertad e integridad de los animales. Se denominan leyes bienestaristas a aquéllas que únicamente contemplan algunas necesidades de los animales en la medida en que su satisfacción coincida con los intereses humanos.

Conclusión

Esta nueva ley de Bienestar Animal se promociona mediante una campaña que perpetúa y asienta más la explotación legalizada de los perros y de otros animales. No debemos ser complacientes ni pensar que esta campaña de «No sólo es comida y agua» tenga utilidad alguna para cambiar la realidad de estas víctimas.

Hay muchos otros animales a los que sólo se los tiene a base de comida y agua para que engorden o duren el tiempo suficiente para ser útiles. Para colmo, la normativa incluye un fomento de la tauromaquia, de las escuelas taurinas, la caza a las escuelas, las rehalas como bien de interés cultural y un largo etcétera.

Varias organizaciones animalistas y antitaurinas han denunciado estos hechos. No obstante, se vuelve imposible aspirar a unos cambios legales realmente importantes si la mayoría de los animalistas sólo se preocupan por el bienestar de algunos animales mientras no dudan en asistir a zoológicos, acuarios, delfinarios, circos con animales, etc. o participar en la crianza, explotación y asesinato de otros animales (vacas, pollos, cerdos, etc.) ni tiene interés en conocer qué son los Derechos Animales y por qué éstos no se limitan al Bienestar Animal.

La única manera de ser justos con los animales y de defenderlos es empezando por dejar de percibir a los animales como seres inferiores que existen para servirnos y dejando de participar en toda forma de explotación animal. Este posicionamiento ético se llama veganismo y es la base de los Derechos Animales.

Todo el mundo puede oponerse con facilidad al abandono de perros o al maltrato animal porque estas posturas no exigen ningún sacrificio ni cambio en la práctica. Todo el mundo puede estar en contra fácilmente de aquellos daños que no le benefician. Resulta mucho más complicado entender que no tenemos derecho a aprovecharnos de los animales ni a causarles un daño que nos beneficie por medio de la alimentación, vestimenta, recreación, etc.

Toda forma de explotación animal es injusta y evitable, si así lo queremos. La sociedad general no se ha planteado, mayoritariamente, esta base esencial y los políticos sólo devuelven al pueblo la misma hipocresía que en éste se genera.

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