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¡Derechos Animales ya! - La banalidad de la explotación animal (mujer montada sobre un delfín)

La banalidad de la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - La banalidad de la explotación animal (mujer montada sobre un delfín)Acontece una banalidad de la explotación animal cuando el ser humano ejerce acciones dañinas y evitables contra los animales por simple indiferencia y gozo debido a un fenómeno de inercia social. Este montaje fotográfico representa la mentalidad supremacista humana y su deseo de dominar a todos los animales por beneficio y placer.

La banalidad del mal

La filósofa Hanna Arendt acuñó el concepto de «la banalidad del mal» en su ensayo «Eichmann en Jerusalén». En dicha obra, Arendt analizó las acciones y motivos que llevaron a Adolf Eichmann, uno de los principales burócratas de las SS, a proponer y a cometer crímeses de lesa humanidad contra los judíos. En este artículo, deseo relacionar el concepto anterior con un fenómeno similar al que nombraré «la banalidad de la explotación animal».

Según las palabras de Arendt, extraídas a partir de documentos y entrevistas, Eichmann había sido un funcionario de segundo grado que, motivado por dejar su impronta en la nación Alemana, había sucumbido a la ideología nazi y participado en graves crímenes por una suerte de inercia social.

Arendt se refirió a su concepto de «la banalidad del mal» como síntesis de que cualquier humano común y corriente, sin estar loco ni ser especialmente cruel, podía participar activamente en toda clase de crímenes perversos si las circunstancias y el ambiente favorecían tales actos.

¡Derechos Animales ya! - Gofres y huevosEn un supermercado, blogs de cocina y libros de receta se propone y excusa la compra, utilización y consumo de productos de origen animal por creencias infundadas y meros caprichos gastronómicos.

¿Qué es «la banalidad de la explotación animal»?

Tomando como base el concepto acuñado por Hanna Arendt, llamo «la banalidad de la explotación animal» al mismo fenómeno observado en millones de seres humanos que, sin reflexión ni cuestionamiento, asumen un rol activo en la crianza, hacinamiento, manipulación, tortura y asesinato de miles de millones de animales por la sencilla razón de que les han enseñado que está bien (en la familia, en la escuela, etc.), porque es lo que se espera de ellos (condiconamiento social) o les dan incentivos para hacerlo (fama, reconocimiento, etc.).

Además de este sentido, plenamente coincidente con el de «la banalidad del mal», podemos referirnos a «la banalidad de la explotación animal» como ejemplo de que la humanidad incurre en numerosas formas de explotación animal sin siquiera recibir una recompensa social.

A diario, podemos observar hasta qué punto la humanidad tiene interiorizada su supremacía y desprecio hacia los animales (p. ej. en el lenguaje) que incluso recibe con sorpresa o indignación cualquier mención sobre cuántas acciones injustas y perversas cometemos por simple hábito, costumbre o falta de reflexión.

Que la industria le añada leche y huevos a toda clase productos vegetales sin sentido alguno, o que haya consumidores dispuestos a consumir el hígado hipertrofiado de un pato u oca obligados a ingerir comida a la fuerza durante meses (un ejemplo de especismo asociado al estatus social), podrían ser buenos ejemplos comparables a cuando los nazis fabricaban jabones con el cuerpo de los judíos.

¡Derechos Animales ya! - Campo de concentración de AuschwitzEl campo de concentración de Auschwitz pasó a la historia por haber sido el mayor centro de exterminio de humanos. En cambio, los libros de historia son reaciones a señalar que este campo se estructuraba y organizaba como los pasados y actuales mataderos.

Comparaciones «odiosas»

Hasta la fecha, se han escrito océanos de tinta sobre el holocausto judío y los fenómenos psicológicos que intervienen en la propaganda, el fanatismo y la obediencia ciega al grupo o a la jerarquía. Sin embargo, todavía han sido relativamente pocos los autores que han tomado estas reflexiones y conocimientos en sociología para estudiar, asimismo, cómo el fenómeno de la explotación animal se produce por razones igualmente triviales, cotidianas y supeditadas al entorno en que se mueve el individuo perpetrador.

Charles Patterson, autor de Eternal Treblinka, nos recuerda los métodos utilizados por los nazis en los campos de concentración e incluso los vagones usados para el transporte de la población judía eran los mismos que ya habían empezado a usarse años antes para el transporte y asesinato de los animales esclavizados como ganado. A pesar de algunas víctimas del holocausto se hicieron veganas o asumieron la relación existente entre ambos fenómenos, el grueso de la sociedad todavía mantiene una actitud negacionista sobre el holocausto animal.

Si entendemos que gran parte de los abusos cometidos por los nazis contra judíos, y otras minorías étnicas, fueron fruto de una cosificación moral previa, no cabe extrañarse de que los humanos del mundo actual sean capaces y prefieran cometer acciones injustas e innecesarias contra los animales por simple placer.

Actividades como la caza, la pesca, la tauromaquia responden a la consideración individual de que nuestros apetitos están por encima de la vida, libertad e integridad de los animales porque «son animales»; de la misma forma en que los nazis se justificaban entre sí diciendo: «son judíos».

Aprovecho para señalar que, por mi parte, he dedicado ya algunos ensayos a estudiar el orgen de las discriminaciones morales, el especismo inculcado en la infancia, el condicionamiento social por figuras de autoridad, el origen y los efectos de la domesticación y otras representaciones artísticas que reflejan, modulan, transmiten y normalizan el conjunto de ideales, creencias, argumentos falaces y dogmas que posibilitan, excusan y desembocan en la explotación animal en todas sus formas.

¡Derechos Animales ya! - Perrito vestido con ropa de cueroA diario puede verse ejemplos callejeros de la banalidad de la explotación animal. A esta perrita le han puesto un arnés o camisa de cuero, es decir, confeccionado mediante el asesinato injusto e innecesario de otro animal.

La banalidad de la explotación animal causada por el proteccionismo y el bienestarismo

Históricamente, pensadores como Kant han condenado la violencia contra los animales porque inspiraba malas acciones entre humanos. Y otros filosófosos utilitarias, como Singer, han planteado que sólo ciertas formas y procedimientos de la explotación animal están mal si causan un sufrimiento innecesario para el placer o beneficio humano.

Lejos de ser una mera relación causal, la violencia contra los humanos comparte la misma naturaleza epistemológica con la violencia contra los animales. Acontece, pues, una banalidad de la explotación animal cuando el enfoque de esta problemática se reduce a las consecuencias que tendría su práctica para los seres humanos y se olvida, sistemáticamente, a las víctimas directas de nuestras acciones.

Condenar únicamente los graves crímenes sufridos por seres humanos incurre en el doble error de pensar que sólo los humanos somos víctimas de crímenes semejantes, o que baste con tratar de evitar los crímenes cometidos contra humanos mientras nuestra sociedad se regodea en la miseria de todos los animales amparado en el beneficio y en el placer más trivial y subjetivo.

¡Derechos Animales ya! - Adolf EichmannAdolf Eichmann propuso y planificó el exterminio de seres humanos con las mismas razones y argumentos que cada día se esgrimen para justificar el exterminio de animales. La humanidad entera es como Adolf Eichmann.

[Fuente de la fotografía]

Conclusión

El grueso del mundillo intelectual aún no se ha percatado de que el grueso de los conceptos, razonamientos y valores morales asumido para con seres humanos es aplicable al caso de los animales.

Abogo en este breve ensayo por el concepto de «la banalidad de la explotación animal» como una analogía o un subtipo de la propia banalidad del mal con que la filósofa Hanna Arendt sentenciaba el origen y las motivaciones de Adolf Eichmann entre otros miles de afiliados y simpatizantes al Partido Nazi.

No existe ninguna diferencia relevante, contextual o semántica, entre los fenómenos y sucesos que desencadenaron el holocausto judío y aquéllos diaron origen a la explotación y esclavitud animal: la mayor opresión histórica, tanto cuantitativa como cualitativa, ocurrida hasta la fecha.

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¡Derechos Animales ya! - Hakuna Matata (Disney)

Hakuna matata, narcisismo y falsa tolerancia

¡Derechos Animales ya! - Hakuna Matata (Disney) - Narcisismo y falsa toleranciaLa película de Disney «El rey león» popularizó la expresión suajili «hakuna matata». Alrededor de este fenómeno hay mucho que reflexionar.

¿Es «Hakuna Matata» un reflejo del narcisismo y de la falsa tolerancia de nuestra sociedad?

Los jóvenes —o no tan jóvenes— de la década de los 90 crecimos con una de las letras más sonadas de Disney: «Hakuna Matata». En esta entrada, deseo establecer una relación contextual entre el entendimiento y popularidad de esta canción infantil con el creciente narcisismo de la juventud y la falsa tolerancia que exhiben nuestra sociedad respecto a las acciones de los demás.

Tal como señala la propia Wikipedia, hakuna matata es una expresión suajili (idioma de la región del «Cuerno de África») que significa «No hay problema» o «Sin preocupaciones». Disney tomó acertamente esta expresión para elaborar una de las canciones que representa el núcleo argumental de «El rey león».

En el «Rey León», una versión libre de Hamlet, los personajes Timón y Tumba tratan de tranquilizar al cachorro Simba tras la autoculpada muerte de su padre y subsiguiente destierro por vergüenza y miedo.

En esta canción, en el original cantado en inglés aparecen las líneas «It means no worries for the rest of your days» y «It’s our problem-free philosophy», que se tradujeron al castellano o español de España como «Vive y deja vivir» y «Vive y sé feliz».

Aunque resulta obvia la intencionalidad consolante de los dos personajes, me pregunto si la elección de estas letras estuvo condicionada por el clima social de nuestra sociedad actual, es decir, por un contexto marcado por una individualidad forzada, una sociedad cada vez más decadente, y unas nuevas generaciones representantes de un mayor narcisismo (única preocupación ética por uno mismo) y con un entendimiento confuso del significado real de la tolerancia frente a otros.

¡Derechos Animales ya! - Timón y Pumba - Película de Disney - El rey leónLas películas de Disney ofrecen una visión idealizada de la naturaleza que, a menudo, se emplea o sirve de sustento para incurrir en todo tipo de falacias contra el veganismo o los Derechos Animales.

¿Es éticamente correcto decir «Vive y deja vivir» y «Vive y sé feliz»?

En un sentido estricto, no tiene absolutamente nada de malo pensar y obrar con la intención de ser feliz. Tampoco tiene nada de malo dejar a otros en paz con sus cosas y permitirles hacer aquello que deseen y elijan libremente. De lo contrario, estaríamos hablando de privación, control o esclavitud.

Sin embargo, como fruto de una educación pobre en valores y llena de anfibologías, nuestra sociedad actual confunde el significado del respeto (consideración moral por los intereses inalienables de un individuo) y de la tolerancia (consideración objetiva sobre las acciones ajenas) con «permitir que otros hagan lo quieran a cambio de que nadie se meta en mi vida».

«Vive y deja vivir» significa que nuestra libertad termina donde empieza la de los demás. Esto significa que nadie tiene derecho a ser feliz ni a ser dejado en paz si dicha felicidad o paz depende de atentar contra la vida, libertad e integridad de los demás. Quizás, por desgracia, la expresión hakuna matata refuerza la idea de que uno no debe responsabilizarse por sus malas acciones o errores cometidos. En este sentido, estaría promoviendo la desconexión ética del individuo en pos de uno mismo.

¡Derechos Animales ya! - Suricato en un zoológicoEn la vida real, los animales están catalogados como «bienes muebles semovientes» y su vida no tienen ningún valor legal. Las películas de Disney humanizan a los animales mientras la sociedad les niega cualquier atisbo de individualidad, personalidad y conciencia. El «vive y deja vivir» debería aplicarse también para los animales.

«Hakuna Matata» y los animales

No deja de ser irónico que la canción de Disney «Hakuna Matata» la canten dos animales al mismo tiempo que nuestra sociedad los desprecia y cosifica moralmente. De hecho, el propio Pumba, que representa a un facóquero, se pone a comer insectos mientras canta. Esto no lo señalo con la intención de censurar una determinada obra de ficción; sino sólo con el objetivo de señalar el notorio trasfondo especista que envuelve a los creadores como a cualquier otro humano de nuestra sociedad.

Esta elección artística representa, inconscientemente, que los dibujantes —al igual que la sociedad en su conjunto— entendían la canción como un constructo de aplicación exclusivamente humana, es decir, tanto creadores como expectadores daban por sentado que el significado de la expresión hakuna matata y las frases «vive y deja vivir» y «vive y sé feliz» se referían únicamente a colectivos humanos y que no aludían a dejar vivir y en paz a los animales.

El trasfondo social de esta canción releva el antropocentrismo y el especismo de nuestra sociedad. La humanidad, sin reflexionar ni planteárselo siquiera, asume ciégamente que sólo otros humanos merecen respeto y que sólo otros humanos merecen vivir en paz. Estamos, pues, ante un ejemplo común de cómo la sociedad defiende o no unos principios éticos universales según la víctima que padezca una injusticia.

Hace apenas siglo y medio, la sociedad occidental consideraban que sólo los blancos o los hombres merecían respeto y el «derecho» de vivir en paz y con independencia. Hoy, la humanidad debiera empezar a comprender ya que todos los animales sienten, padecen y que merecen su reconocimiento legal como personas (sujetos de derecho).

¡Derechos Animales ya! - Registro de Hakuna Matata como marca registrada por Disney

Patente de Disney sobre la expresión «Hakuna matata» como marca registrada.

«Hakuna matata» y la sinvergüencería de Disney

En otro orden de sucesos, no podía dejar este artículo sin mencionar que, al buscar información complementaria, me topé con que en el año 2018, antes del esperado lanzamiento del ‘remake’ de «El rey león», Disney registró la expresión «Habuna matata» (en minúscula por referirnos a las palabras suajilis), que no la canción —ya protegida por derechos de autor— como marca registrada (trademark) para su uso y aparición en camisetas.

Debido a la ambigüedad y enorme permisión de una marca registrada, ésta puede granjear una explotación exclusiva para algunos campos u objetos fuera de su aplicación concebida. No en vano, desde hace un par de años se han recogido firmas para lograr que Disney anule esta patente tan aberrante.

Esto constituye otro ejemplo fragrante de cómo la ética de la sociedad se mueve por el interés propio en detrimento del ajeno. Dado que los animales no pueden establecer contratos retroactivos con nosotros, el ser humano se autolegitima para utilizarlos en su beneficio.

¡Derechos Animales ya! - Captura comentario Pumba en Bioparc de ValenciaSiempre, siempre, siempre hay algún humano que, en referencia a animales reales representados en películas de animación, trata de hacer alguna gracieta. En este caso, un fotógrafo afirma que «el amigo Pumba», de «El rey león», está de vacaciones en el Bioparc de Valencia. Los zoológicos no son ‘resorts’, sino centros de cautiverio basados en la explotación animal que no dudan en vender o sacrificar animales según sus fines. El autor debería recordar la letra de «vive y deja vivir» para oponerse a la esclavitud de los animales.

Conclusión

La canción de «Hakuna Matata» fue una creación creativa de Disney que, en el contexto de la fábula, cobra su sentido y justificación. Sin embargo, su mensaje complaciente y disculpador pudiera dirigir a una malinterpretación nuestras obligaciones éticas para con los demás a tenor de la grave incapacidad humana para comprender y extraer conclusiones lógicas.

Nuestra sociedad alcanza un narcisismo extremo e incurre en una falsa tolerancia cuando establece, arbitariamente, que los animales quedan fuera de la ética de sus acciones; del mismo modo en que hace no mucho asumía que otros humanos merecían encierro, privación y trabajos forzados.

La falta de ética alcanza alcanza su colofón cuando grandes multinaciones, como Disney, se apropian del lenguaje aprovechándose de países extranjeros y lenguas minoritarias. ¿Qué será lo siguiente? Esto demuestra, una vez más, que el sistema actual de patentes está diseñado para permitir el monopolio y el abuso de los fuertes contra los débiles.

Un conjunto de la sociedad, los ecologistas (proteccionistas), se limita a promover la protección de los animales y de sus hábitats naturales, contra la extinción de especies, para que la humanidad pueda seguir aprovechándose de ellos.

Otro conjunto de la sociedad, los animalistas (bienestaristas), se limita a aplicar solamente algunos valores éticos para los animales según el beneficio obtenido por medio de la explotación animal. Pero no basta con hablar de «maltrato animal», de reducir el consumo de carne, ni con ser vegetarianos, ni con denunciar acciones crueles mientras casi toda la sociedad asume que los humanos somos superiores y que nuestros criterios han de limitarse a aquellos con quienes compartimos una serie de rasgos muy cercanos.

El «vive y deja vivir» no debiera cambiar si hablamos de animales. La justicia debe ser para todos y bajo los mismos criterios, de lo contrario no existe. Nuestro mundo actual, como revela además las nuevas corrientes posmodernas, confunde la aspiración hacia una justicia universal con simple y llano tribalismo.

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¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro

El darwinismo social o ley del más fuerte

¡Derechos Animales ya! - Paisanos del Tibet subidos a un carro - Ley del más fuerte contra los animalesEl darwinismo social se basa en la selección natural para afirmar que existe una ley del más fuerte que legitima a unas razas humanas a imponerse ante otras. Se da la paradoja de que casi toda la humanidad cree que el poder otorga derechos sobre otros, percibe a los animales como seres inferiores y valida contra ellos estos mismos argumentos nazis que se esgrimen contra minorías étnicas o pueblos subdesarrollados. En la fotografía, dos paisanos tibetanos van en un carromato tirado por un caballo esclavizado. El ser humano emplea la violencia para dominar a los animales por la misma razón que la utiliza para dominar a otros seres humanos.

¿El poder otorga derechos sobre otros?

Si hacemos un análisis crítico de nuestra historia, vemos que la ideología subyacente en todos los grandes imperios —o intentos de construirlos— comparte un rasgo común: la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros.

En este artículo, quisiera lanzar una reflexión sobre la falacia de apelar a la ley del más fuerte y cómo ha derivado en ideologías o paradigmas socio-políticos conocidos como el darwinismo social, el fascismo o el nazismo. Dichas ideologías, a su vez, mantienen una estrecha relación antropológica con los argumentos esgrimidos hasta la actualidad para tratar de excusar y legitimar la explotación y esclavitud animal.

La llamada «ley del más fuerte» es una manera clásica de referirnos a un pensamiento primitivo —de origen anterior a las primeras civilizaciones— que se ha postulado desde antaño para conquitar, avasallar, asesinar y esclavizar a quienes se consideraban inferiores o eran más débiles (incapaces de defenderse).

Decimos que la ley del más fuerte es una falacia porque se resume en la petición de principio de que si alguien tiene capacidad de aprovecharse de otros, entonces no hay nada malo en hacerlo. Consiste, pues, en la confusión categorial entre el poder y el deber, entre lo que podemos hacer y lo que está bien hacer.

La ley del más fuerte es el corolario del utilitarismo moral, una postura filosófica que niega la objetividad y universalidad de la ética para establecer, arbitrariamente, que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o placer obtenido respecto al perjuicio causado en terceros. De esta forma, cualquier acción queda automáticamente validada si el sujeto de ésta determina que tiene poder para efectuarla.

¡Derechos Animales ya! - Primate enjaulado en un zoológicoEncerramos a los animales en zoológicos y los explotamos de infinitas formas por la sencilla razón de que creemos que el poder otorga derechos y tenemos suficiente poder para hacerlo. Dicha posibilidad nos lleva, después, a justificar tales acciones apelando al argumento falaz de que la naturaleza se rija por la ley del más fuerte. El darwinismo social es la materialización de esta creencia.

Desde la ley del más fuerte hasta el origen del darwinismo social

En antropología está bastante bien estudiada la relación biológica y social que ha forjado el inicio y propagación de la falacia de la ley del más fuerte. A lo largo del siglo XX, muchos los pensadores han presentado análisis y críticas sobre las terribles aberraciones cometidas contra los Derechos Humanos. Ya en el siglo XXI, hoy otros tantos pensadores analizamos éste y otros argumentos carentes de fundamento para defender los Derechos Animales.

A partir de mediados del siglo XIX, surgieron o se reforzaron varias ideologías antropocéntricas, nacionalistas, racistas, discriminatorias y autoritarias que han intentado excusar o incentivar la creencia de que el poder otorga derechos sobre otros. Entre éstas tenemos, el darwinismo social, el fascismo y el nazismo.

¡Derechos Animales ya! - Personas sin hogar - Darwinismo social y eugenesiaEl darwinismo social propone acciones como la eugenesia —selección artificial humana— para anular los efectos que ejerce la organización social sobre la selección natural. Para los defensores de esta ideología, la supresión —violenta o pacífica— de los elementos «dañinos» o «poco adaptados» de nuestra sociedad se convierte en un deber para el progreso del conjunto de la población.

¿Qué es el darwinismo social?

El darwinismo social podría definirse como el intento de aplicar las leyes de Darwin al terreno socio-politico. Darwin, en su libro «El origen de las especies» trataba de argumentar con pruebas y evidencias la existencia de un origen común para todas las especies existentes en el planeta.

Para explicar la enorme diversidad biológica, él señaló acertamente a la selección natural como factor fundamental del proceso evolutivo. He aquí, en este punto, donde muchos pensadores con diversas ideologías previas encontraron en los trabajos de Darwin una justificación ad hoc de sus prejuicios y desinformaciones.

Sin ánimo de alargarme demasiado, la selección natural no un ente sabio ni un poder cósmico; sólo es un proceso empírico (observable) por el cual sólo consiguen sobrevivir y reproducirse aquellos seres vivos que posean unos determinados rasgos convenientes (adaptativos) para el medio en que habitan.

No obstante, debe admitirse que bastantes matices del darwinismo social proceden de muchos argumentos e hipótesis erróneas del propio Charles Darwin como fruto de su propio adoctrinamiento cultural, típico de la época del colonialismo inglés.

¡Derechos Animales ya! - Aborígenes peruanos junto a una llamaDarwin y otros pensadores racistas pensaban que existían razas humanas superiores e inferiores. Este pensamiento, propio del darwinismo social, sigue vigente cuando el ser humano se cree superior a los animales, los extermina y usa en su propio beneficio.

El darwinismo social y los errores de Darwin

Por ejemplo, Darwin consideraba que existía razas humanas civilizadas e incivilizadas según el tamaño craneal —criterio considerado actualmente como pseudocientífico— y alertaba de la importancia, necesidad o «conclusión natural» de que desaparecieran las razas humanas inferiores:

En algún periodo del futuro, no muy distante, como en cuestión de siglos, es casi seguro que las razas civilizadas del hombre exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Al mismo tiempo, los monos antropomorfos, tal como el profesor Schaaffhausen ha señalado, serán sin duda exterminados.

La ruptura entre el hombre y sus aliados más cercanos entonces será más amplia, porque intervendrá en el hombre en un estado más civilizado, como podemos esperar, incluso que el de los caucásicos, y algunos monos tan inferiores como el mandril, en lugar de como ahora [pasa] entre el negro o el australiano y el gorila.

Charles Darwin (1871), Cap. VI, «En el lugar de nacimiento y la antigüedad del hombre»

De hecho, este razonamiento presentado por Darwin —que inspiró al movimiento del darwinismo social— es una descripción fiel del mismo pensamiento antropocéntrico que está ejerciendo el exterminio y una matanza sistemática de animales en todo el mundo.

Tanto entonces como hoy, los ideólogos políticos no cuentan con un gran conocimiento de biología ni los biólogos con un gran conocimiento de antropología. Por ello, la apelación a la selección natural ha sido hasta hoy una fuente inagotable de falacias y justificaciones filosóficas y éticas en ambos sentidos: los ideólogos políticos apelan a la biología para justificar discriminaciones entre humanos y los biólogos sesgan la ciencia por sus prejuicios sociales para justificar discriminaciones hacia los animales.

¡Derechos Animales ya! - Invasión nazi al gueto de Varsovia - Nazismo y darwinismo socialHitler emprendió un exterminio sistemático de los judíos y otros colectivos con el argumento de que la raza aria era superior y tenía el derecho de dominar, al menos, Europa del Este. El antropocentrismo del día a día incurre en justificaciones propias del nazismo cuando aduce que los humanos tenemos prioridad, que está bien matar animales y que tenemos derecho a dominar la Tierra. En la fotografía, ciudadanos judíos del gueto de Varosvia son obligados a marchar a lo que después se convertiría en un campo de exterminio.

Relación entre el darwinismo social, el fascismo y el nazismo

El darwinismo social inspiró e influyó a algunos pensadores para retomar o forjar varias ideologías que marcarían el devenir del siglo XX:

  • El fascismo podría definirse la ideología socio-política que toma la falacia de la ley del más fuerte para justificar un modelo de gobierno autoritario en que un líder o jefe de estado acapara todo el poder con la finalidad extender el poder y dominio de su nación. El fascismo, como ideología esencialmente derivada del utilitarismo moral, establece que el individuo carece de valor intrínseco y que puede —y debe— ser sacrificado en busca de un bien mayor.
  • El nazismo es un derivado directo al fascismo que, como novedad, incorpora los argumentos del darwinismo social para establecer que una raza humana —la raza aria— es superior a las demás y tiene el derecho —y el deber— de expandirse y de someter a aquellas razas que consideran subhumanas: judíos, gitanos, esclavos, etc.

Cabe señalar, no obstante, que la selección natural propuesta por Darwin y el darwinismo social también influyeron el ideologías como el marxismo o el comunismo para explicar el origen y evolución de la lucha de clases y del modelo económico capitalista.

¡Derechos Animales ya! - Ganadera junto a sus reses - Ley del más fuerte

Los campos de exterminio continúan existiendo en forma granjas y mataderos, situados a las afueras de las ciudades. La sociedad actual es tan ignorante y vive tan desconectada ahora como lo fue durante el holocausto nazi y presenta el mismo autoengaño y desconexión moral que llevó a los alemanes a cometer uno de los mayores crímenes contra la humanidad. En la fotografía, una mujer ganadera anota el estado de sus reses —del latín, «esclavos»—. Se produce un mal entendimiento del femenismo cuando se promueve la ganadería como una forma correcta de empoderamiento femenino.

Desde el darwinismo social hasta las justificaciones modernas del especismo y del antropocentrismo

Si entendemos que diversas ideologías socio-políticas han incorporado la falacia de la ley del más fuerte, nutrida por interpretaciones modernas del funcionamiento de la naturaleza, huelga extrañarse de que esta falacia y las ideologías contemporáneas hayan servido también para reforzar y tratar de excusar posturas y postulados basados en la creencia de que el poder otorga derechos sobre los animales y sus vidas.

Como he expresado decenas de veces en otros artículos, nuestra relación pasada y actual con los animales viene definida por los mismos principios biológicos y culturales que han fomentado o derivado en las mayores injusticias y crueldades con otros humanos.

Aún hoy, sin premeditación ni conocimiento, la práctica totalidad de la humanidad es especista (discrimina a otros sujetos según su especie) y antropocéntrica (considera que la especie humana es superior y tiene legitimidad para disponer de los animales a su antojo).

¡Derechos Animales ya! - Jinete a caballo tienta a un toro en una corridaUna gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia y otros festejos con animales por su crueldad. Sin embargo, esa misma parte de la sociedad no suele rechazar otras acciones crueles e innecesarias cuando obtiene un beneficio por ello. En la fotografía, un toro tienta a un toro que morirá en la plaza mientras expone la vida de un caballo contra su voluntad. La sociedad disfruta con demostraciones rituales de poder y dominio sobre los animales.

La ley del más fuerte caracteriza al movimiento ecologista y al movimiento animalista

Autores como Kant o el movimiento ecologistaproteccionista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que fomenta la violencia entre seres humanos o conduce hacia la extinción de especies. Por ello, rechazan múltiples atentados contra el medio ambiente, las corridas de toros y la caza furtiva, entre otros.

Autores como Singer o el movimiento animalistabienestarista— sólo se han alarmado históricamente por la discriminación y violencia sufrida por los animales en tanto que causamos un sufrimiento innecesario para los usos y beneficios que se esperan obtener de los animales. Por ello, rechazan el maltrato animal, el abandono de perros y gatos, y proponen regulaciones legales dirigidas a criar, manipular, coaccionar y asesinar «compasivamente» animales catalogados como ganado, entre otros.

Ambas posturas utilitaristas, el proteccionismo y el bienestarismo, derivan de la misma petición de principio que determina la incoherencia e irracionalidad de la llamada ley del más fuerte. En algunos aspectos comparten, además, la visión del darwinismo social de que la sociedad humana debe organizarse según criterios «naturales». Aquí entramos en la creencia de que está bien comer animales porque somos omnívoros y en el terreno de la falacia naturalista o del fijismo ecologista.

¡Derechos Animales ya! - Loros dándose piquitosLos animales desean vivir y tienen el mismo derecho que nosotros a hacerlo en paz. La ley del más fuerte o la creencia de que el poder otorga derechos es uno de los mayores lastres de nuestra historia como especie supuestamente más racional.

Conclusión

El ser humano no duda en emplear la violencia contra seres humanos con la excusa de que son razas inferiores porque, ya en el Neolítico, no dudaba en emplear la violencia contra los animales con la excusa de que son especies inferiores. Los animales, al igual que los seres humanos, son sujetos sintientes que poseen sus propios intereses inalienables. Tales intereses merecen respeto con independencia del interés, del valor o de la fuerza que nosotros tengamos en relación a ellos.

El mundo moderno suele mostrarse tajamente contrario al darwinismo social y al argumento de que existen razas humanas más fuertes y con merecimiento de dominar a otras si alcanzan al hacerlo. Sin embargo, ese mismo mundo moderno pasa aceptar el argumento de que el ser humano sea una especie superior y tenga legitimidad para violentar, aprovecharse y exterminar a los animales si tenemos el poder de hacerlo.

A diferencia de los avances morales acontecidos durante este último siglo, el pensamiento social hacia los animales sigue siendo, en esencia, fascista y nazi hacia los animales por el simple hecho de que no tienen poder o capacidad para defenderse de nuestras acciones. Por desgracia, no hay todavía visos de que haya a mejorar pronto el enorme vacío intelectual existente en lo tocante a las injusticias que padecen los animales como fines en sí mismos; no como objetos o seres inferiores cuyos daños nos conviene evitar.

Si realmente nos importa la justicia para con los seres humanos, también debería importarnos asimismo la justicia para con los animales. El veganismo es el principio ético básico que rechaza la explotación y constituye la base de los Derechos Animales.

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La sociedad no comprende los Derechos Humanos

¡Derechos Animales ya! - Los niños son víctimas de las guerras - La sociedad no comprende los Derechos HumanosMuchos miembros de nuestra sociedad dicen o creen estar en contra de diversas injusticias mientras las excusan y justifican. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales.

La sociedad adolece de un déficit de ética

En múltiples artículos, he dedicado largas explicaciones sobre cómo afrontar el activismo vegano. Entre mis menciones más habituales suele estar la autocrítica de señalar qué hago o hacemos mal los activistas en nuestro empeño de trasladar las bases del veganismo y de los Derechos Animales al resto de la ciudadanía. En esta entrada, por el contrario, quisiera lanzar una reflexión respecto a las dificultades inherentes de nuestro activismo debido a las carencias educativas, reflexivas y culturales de nuestra sociedad.

Muy a menudo, con mayor o menos acierto, los activistas veganos tratamos de mostrar y explicar las injusticias que padecen los animales. Para ello, usamos textos, imágenes, esquemas y toda clase de herramientas a nuestro alcance. Cabe entender que, para la mayoría de la gente, el mensaje vegano suena tan tajante y radical que llega a despertar resquemor o sentimientos encontrados por la propia conciencia de cada uno.

¡Derechos Animales ya! - Niño con manos pintadas con la bandera del orgullo gayAsuntos como la homosexualidad y la homofobia son un ejemplo actual de discriminación e injusticias ante la cosificación e instrumentación de seres humanos por su condición sexual. No es diferente del racismo, el sexismo o el especismo.

Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales

Y una de las maneras más útiles y adecuadas de alcanzar la empatía de los oyentes está, a mi juicio, en introducir conceptos claves de los Derechos Animales y utilizar analogías entre la esclavitud animal y la esclavitud humana.

Al hacerlo, puede ocurrir que la otra persona vaya captando las bases de nuestros argumentos. Aunque muestre rechazo o exprese disconformidad, este primer paso de comprensión se vuelve indispensable para poder continuar.

En estas circunstancias, también puede suceder justo lo contrario: que el oyente excuse o rehuya de cualquier analogía o reflexión. Con bastante frecuencia, hay quienes, en este contexto, empiezan a justificar la explotación animal alegando que también verían bien en humanos ciertas acciones injustas.

Por ejemplo, recientemente mantuve una conversación en persona con una mujer que justificaba la experimentación científica en animales —entre otras formas de explotación animal— señalando que tampoco le parecía mal la experimentación forzada en humanos, incluidos bebés y niños, si esto salvaba la vida de millones de personas [humanas].

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La gravedad del utilitarismo moral

Este tipo de afirmaciones acontecen porque, en nuestros días, el grueso de la sociedad no comprende los Derechos Humanos. Una gran parte cree que conoce el significado de conceptos como el «respeto» o la «tolerancia», aun cuando su mentalidad asumida es la del utilitarismo moral, es decir, la asunción de que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o perjuicio que causa en unos para beneficio de otros.

Si alguien con plenas facultades justifica la experimentación forzada u otras formas de explotación humana significa, inherentemente, que no ha comprendido ni reflexionado sobre lo que son los «intereses inalienables», los «derechos» ni acerca del propio significado de los Derechos Humanos.

Para que un miembro de la sociedad humana alcance a convertirse en vegano se vuelve imprescindible que posea algunas nociones éticas básicas. Dada la grave escasez de principios en muchos humanos, el principio humanitario cobra una especial relevancia para sentar una base ética en tales personas.

¡Derechos Animales ya! - Manifestaciones violentas y la filosofía griegaLas guerras o las manifestaciones violentas son otro ejemplo actual de que la humanidad adolece de un déficit de ética. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede progresar hacia la justicia. Dicha escasez limita gravemente los avances en materia de Derechos Animales.

Conclusión

Los activistas veganos, como herederos de quienes una vez fueron abolicionistas de la esclavitud negra, nos encontramos con unas enormes obstáculos para trasladar nuestro mensaje. Tales dificultades no dependen únicamente de nuestras habilidades verbales, de nuestra dialéctica o de nuestro conocimiento sobre diversas materias con que refutar falacias, falsedades y otras prácticas.

Los activistas del pasado no sólo se enfrentaron al profundo racismo instaurado en la sociedad; sino también al propio desconocimiento y a las arbitrariedades de los humanos de entonces. Del mismo modo, nosotros no solamente luchamos contra el prejuicio del especismo; sino también contra otras graves carestías que complican o impiden la plena comprensión de nuestro mensaje de respeto hacia los animales.

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¿Todo el mundo puede ser vegano?

¡Derechos Animales ya! - Todo el mundo puede ser vegano - Familia ante una puesta de sol - Derechos HumanosEl veganismo es un principio ético que forma parte de la evolución moral de la sociedad. Todo el mundo puede ser vegano si entiende por qué los animales merecen respeto o se adapta a un entorno que obre de tal modo. Los Derechos Animales evolucionarán en sociedad como lo hicieron los Derechos Humanos.

La posible evolución de los Derechos Animales

Una pregunta que nos hacemos muchas veces los veganos —y que nos hacen quienes no lo son— es si el mundo entero puede o podrá dar el paso hacia el veganismo y pasar a respetar a todos los animales. En este artículo me gustaría aportar mi visión sobre esta cuestión tan compleja y difícil de estudiar.

Una manera excelente de analizar una realidad radica en plantear analogías que se ajusten a la naturaleza de esta misma. En el caso que nos compete, nos resulta coherente partir desde la premisa de que el entendimiento de los Derechos Animales evolucionará en la sociedad tal como lo hizo —o lo ha hecho— la asunción social de los Derechos Humanos.

Si nos imaginamos en un instante que vamos por la calle para preguntarle a la gente si todos los humanos merecemos respeto. Las pruebas reflejan que casi la totalidad de los seres humanos con la suficiente madurez y pleno estado mental —agentes morales— responderá con un «sí» automáticamente, sin reflexión ni mero cuestionamiento.

Casi toda la sociedad se opone a discriminaciones morales, como el racismo, sin siquiera ser capaces de aportar ninguna razón. Si se les pregunta: «¿Por qué no debemos ser racistas?», la estricta mayoría se pone a titubear y a soltar alegatos falaces —faltos de argumentación lógica— por tal de justificar una creencia que tienen asumida pero que nunca han razonado.

Sí, todos podemos decir que otros humanos sienten y tienen sentimientos. Sin embargo, esto sería la descripción de un hecho; no la argumentación de por qué sentir o tener sentimientos debería ser un criterio para respetar a otros.

Partido Vegano - Cría de ciervo - Derechos AnimalesTodo el mundo puede ser vegano si aplica para los animales la misma ética que aplica para otros seres humanos. La empatía conduce a la comprensión de los Derechos Animales y éste al respeto que merecen los sujetos no humanos.

Una analogía histórica para aspirar a una sociedad vegana

Aunque a nuestra sociedad le guste pensar que la educación sirve para crear una masa social formada, la mayor parte de la educación sólo sirve y ha servido en la historia para inculcar una serie de convenciones o normas sociales.

Tras el grave conflicto moral que supusieron los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, muchos pensadores lograron asentar en el poder político las bases éticas de los Derechos Humanos y las distintas naciones trasladaron estos ideales mediante el sistema educativo.

En la actualidad, el grueso de los seres humanos no respetamos a otros humanos porque hayamos comprendido o razonado los fundamentos lógicos que componen los Derechos Humanos; sino, simplemente, porque ha existido una presión social marcada por el poder y la inteligencia de unos pocos sobre un gran conjunto de la población.

Esa «inteligencia» la debemos al conjunto de pensadores del siglo XX, y anteriores, que plantearon el deber ético de que cada ser humano respetase los intereses inalienables de otros seres humanos. Y ese «poder» está en manos de gobiernos y de quienes tienen capacidad para influenciar a un gran conjunto de la población que, sin pensarlo demasiado, asumirá este nuevo pensamiento.

Partido Vegano - Rana salta de hoja en hoja por la selva - Animales en peligro de extinciónLos animales no tienen por qué demostrarnos habilidades sorprendentes para merecer respeto. No cabe juzgarlos a la luz de nuestro antropocentrismo.

Todo el mundo puede ser vegano, sí

Atendiendo a la reflexión mostrada, creemos que la evolución de los Derechos Animales seguirá exactamente el mismo patrón. Esto significa que todo el mundo puede ser vegano, sí; pero con matices. Todo el mundo puede ser vegano, en un sentido teórico, porque todo el mundo con plenas facultades puede asumir que los animales merecen respeto —el fundamento de los Derechos Animales— y actuar en consecuencia.

Sin embargo, esto no significa que, por desgracia, todo el mundo vaya a entender el motivo de por qué debemos ser veganos y abandonar nuestro especismo. Es decir, no todo el mundo va a comprender que la fundamentación de la ética reside en la capacidad de sentir —subjetividad y conciencia— ni que, por ende, los demás animales, como nosotros, merecen derechos legales porque sienten, tienen sentimientos y poseen intereses inalienables.

La mayor parte de la humanidad sólo será vegana si primero se desarrolla un movimiento intelectual que argumente por qué los animales merecen respeto y si éste, luego, logra permear en la ideología de quienes ostentan el poder. Si este fenómeno se produce, el veganismo pasará a formar el statu quo del sistema social. A largo plazo, las bases de los Derechos Animales quedarán asentadas como parte de nuestra cultura sin que se produzcan debates encarnizados ni oposiciones perjuiciosas.

Tarde o temprano, habrá un momento en que uno podrá ir preguntando por la calle a la gente acerca de si los animales merecen respeto y dirán que sí. Casi todo el mundo responderá lo mismo que suele decirse hacia seres humanos: «tienen sentimientos», sin siquiera saber definir qué es un sentimiento. Y cuando les cuestionen qué tiene de malo el especismo, se quedarán en blanco.

Partido Vegano - Tortugas sobre un tronco en un lagoLos animales no tienen por qué tener nuestro permiso para existir ni para vivir en libertad. Es nuestro deber respetar sus vidas, libertad e integridad.

Conclusión

No buscamos dar una impresión negativa o misántropa de la sociedad, en absoluto. Sólo tratamos de señalar la evidencia de que el ser humano, como animal, se rige principalmente por prejuicios antes que por la lógica. Esto conlleva, inevitablemente, que los Derechos Animales serán de aplicación universal cuando, para la mente social, pasen de ser un conjunto de argumentos razonados a convertirse en un conjunto de normas sociales incuestionables. Justo lo mismo que ha pasado en apenas 100 años respecto a los Derechos Humanos.

Aunque la práctica del veganismo implica una serie de consideraciones de más difícil cumplimiento que en el caso de limitarnos a respetar a otros seres humanos, cabe entender que la explotación animal se origina por un prejuicio moral. Con esto queremos expresar que si la sociedad comprende o asume el veganismo, ya fuere por reflexión propia o inculcación social, nuestra sociedad encontrará vías y herramientas para evitar cualquier forma de explotación animal que alguien quisiera excusar apelando a la necesidad.

Todos podemos contribuir a que el mundo del mañana sea más justo con los animales. La clave para lograrlo está en realizar un activismo educativo y centrado en forjar esa masa intelectual que detonará el gran cambio ético. Entonces nuestra sociedad, por activa o por pasiva, dejará de inseminar, criar y seleccionar animales; dejará de comerlos, de vestirse con sus cuerpos, pelajes y pieles, de entretenerse a su costa; dejará de comerciar con sus vidas, de usarlos como objetos de compañía, deporte, trabajo, decoración, experimentación, emergencias o servicios sociales; dejará cazarlos para demostrar su dominación y de encerrarlos en zoológicos, acuarios o delfinarios y de abusar sexualmente de ellos; dejará de utilizarlos en circos, en el cine, en sacrificios rituales, en ritos religiosos o de exterminarlos en mataderos, en ciudades o en la naturaleza al considerarlos «plaga» mientras, al mismo tiempo, se destruye sus hábitats naturales, se los asesina a demanda, se los persigue por desprecio, se impide su más mínima defensa, y se manipula y reproduce a otras especies con el argumento de evitar la extinción de especies animales.

En definitiva, esperamos que el ser humano del futuro podrá dejar de participar, por inercia social, en las injusticias y aberraciones provocadas e ideadas por nuestra especie a raíz del simple placer, beneficio o indiferencia.

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