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Masacre de cocodrilos en Indonesia

Masacran a cerca de 300 cocodrilos en Indonesia en venganza por la muerte de un vecino - Animales asesinados por el especismo - Masacre de cocodrilos en Indonesia

Noticia publicada en El Mundo que recogía el suceso de que un grupo de campesinos había cometido una masacre de cocodrilos al asaltar una granja dedicada a la conservación de estos animales en peligro de extinción.

Una masacre de cocodrilos en Indonesia cometida como venganza

El otro día llegaba la noticia, publicada en El Mundo, de que un grupo de campesinos en Papúa Occidental, Indonesia, había asaltado una granja de conservación de cocodrilos en peligro de extinción para exterminar a todos los cocodrilos que allí se encontraban en venganza ante la muerte de un hombre de la localidad que falleció tras haber entrado en dicho recinto.

Ante estos hechos tan atroces cabe plantearse si la humanidad tiene remedio o si alguna vez existirá un futuro más justo para con los demás animales, más allá del infierno que actualmente viven. Quisiera arrojar algunas reflexiones veganas sobre esta masacre de cocodrilos. Pues, la verdad, me desespera ver y leer siempre las mismas reacciones estúpidas, viscerales y faltas de autocrítica —como siempre— y la incapacidad evolutiva humana a nivel social.

Enfoques erróneos y desconocimiento de las causas

Tras esta masacre de cocodrilos en Indonesia, distintos medios de comunicación y particulares se han hecho eco de la noticia para verter sus propias interpretaciones antropocéntricas y especistas sobre los animales:

1) Tenemos a quienes se escandalizan porque han masacrado ejemplares de una especie en extinción (todas las especies de cocodrilo lo están o rozan esa consideración) mientras obvian que estaban metidos en granjas porque, de todos modos, su supervivencia es incierta ante un hábitat ocupado y devastado por los habitantes de la región. La mayoría de éstos se lamenta porque se ha desaprovechado y desaparecido para siempre un acervo genético (como el código de un programa informático, ni más ni menos). Casi nadie piensa en individuos que querían vivir (y libres a ser posible); para la gente culta son genes.

2) Tenemos a quienes justifican el asesinato de estos animales bajo el argumento de posibles precedentes, tales como que los lugareños estuvieran muy hartos o no recibieran atención o apoyo ante sus necesidades. Cuando una injusticia la padecen no-humanos, siempre hay quienes le sacan una justificación debido a que no ven sujetos ni tampoco genes o muebles (sí así fuera entrarían en la categoría anterior), sólo unos objetos molestos y potencialmente peligrosos.

3) Tenemos a quienes se tiran de los pelos porque han matado a estos animales por venganza —nunca se considera algo bueno en ninguna fe— y porque no se les ha dado un uso. Si esta masacre de cocodrilos hubiera sido para comérselos o para subsistir vendiendo sus pieles, este suceso ni siquiera sería noticia. Pues el motivo de la misma que no es que hayan sido asesinados 300 cocodrilos a martillazos, hachas y palos —sus vidas, pensarán, no valen moralmente una mierda—; sino que unos vecinos lo hacen hecho por venganza en contra de ordenanzas estatales. O sea, el enfoque es de carácter cultural y político para analizar la brecha de desarrollo, etc. Y sirve a los medios para ahondar en las mismas estupideces de siempre que son el entretenimiento de unos y otros grupos políticos para hacer campaña.

Juveniles de cocodrilo vistos de perfilJuveniles de cocodrilo vistos de perfil.

4) Tenemos a quienes, en una muestra de compasión y sabiduría, recuerdan que los animales no humanos tienen «derechos legales» apelando a la manida carta de la ONU que data desde hace más de 20 años con un desconocimiento completo de que dicho documento no protege legalmente a nadie; sino que se limita a describir cuáles serían las recomendaciones generales respecto al trato que debemos darles de acuerdo con nuestra propia moral. Es decir, el reconocimiento que hizo la ONU es bienestarista y rechaza el sufrimiento extremo por el simple hecho de que ningún ser humano acepta infringir sufrimiento sin obtener un beneficio a cambio (principio humanitario). No es un logro ni progreso; sino el consenso de una protomoral cuasigenética que va acompañado de beneficios económicos y una tranquilidad social beneficiosa para todos menos para las víctimas.

5) Tenemos a quienes, crédulos e ignorantes, apelan a partidos, organizaciones y otras entidades para que «arreglen» el desaguisado que han causado a los animales, o dialoguen con los lugareños para evitar otra futura masacre de cocodrilos sin entender que, más allá del propio sentimiento de venganza humano que también se expresa contra miembros de nuestra especie, el problema de fondo radica en el antropocentrismo que nos lleva a creer que sus vidas no valen nada por pertenecer a otra especie (especismo).

Por tanto, cuando sucede un accidente en que un animal mata a un humano, nos acordamos de repente de que es un «objeto semoviente» y decidimos quitarlo de en medio porque nos estorba. La solución a este problema moral no viene con los incentivos o con que convenzan a los pueblerinos de que la granja de cocodrilos les generará dinero.

Lo que soluciona el asesinato sistemático que padecen todos los animales no humanos es la empatía y comprensión de que sus vidas valen tanto como las nuestras. Sin embargo, para ello se requiere reflexionar y ser capaz de analizar la realidad en su conjunto, no trozos aislados de la misma. En esto son profesionales las organizaciones bienestaristas; pues si enseñaran la base, mucha más gente sumaría 2+2 hasta concluir que directamente se alimentan de un problema (el especismo) que no desean solucionar porque si lo hicieran se les acabaría el negocio gracias a los «animalistas comprometidos» que no tienen ni la menor idea e interés por saber sobre qué demonios defienden ni por qué.

Bienestarismo y proteccionismo, lo mismo de siempre

Debemos apostar por el activismo educativo para enmendar el origen y la actual trayectoria de estas aberraciones sin fin. El veganismo es justicia; pero solamente llegará a serlo si la sociedad humana lo entiende antes de que hayamos exterminado a cada animal sobre la Tierra.

En fin… no veo progreso, solución ni esperanza. O, al menos, no espero llegar a observarlo en vida. Sólo atisbo miseria, ignorancia, maldad y muchos individuos humanos cuya racionalidad roza el cero a pesar de que nos creamos la especie más inteligente sobre la Tierra.

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Descripción del cocodrilo siamés

El cocodrilo siamés o de Siam era abundante antiguamente en pantanos de agua dulce y otros cauces a lo largo de Tailandia, Camboya, Vietnam, partes de Indonesia y la península malaya. Hoy en día, las poblaciones salvajes de esta especie de cocodrilo han caído hasta apenas quedar reductos mermados y remanentes en diversos puntos de su distribución por el sureste asiático y las islas de Borneo y Java.

El cocodrilo siamés está actualmente en peligro crítico de extinción y ya extinto en países donde ha habitado durante miles de años. Entre las causas principales de su declive se encuentran el asesinato de individuos por nuestra especie y la expansión continua de la demografía humana a través de zonas pantanosas. Permanecen vivas algunas manadas salvajes en Camboya, si bien, sus condiciones son inciertas. Las granjas de cocodrilos presentes en la región albergan cientos de ejemplares de cocodrilo siamés, lo cual pudiera permitir una reintrodución futura.

Se conoce bastante poco sobre la biología de los cocodrilos siameses en su medio natural. Morfológicamente, se observa que poseen una cabeza grande respecto al cuerpo. El torso exhibe un diseño de rayas alternas con una escamación oliva y pardo. Los bordes laterales de la plataforma craneal tienden a ser más erectos que en otras especies cocodrilianas.

El cocodrilo siamés cuenta con un hocico relativamente ancho, lo cual sugiere una estrategia alimenticia de tipo generalista. Los adultos son de tamaño mediano y crecen hasta los 3 o 4 metros de longitud como mucho. Alcanzan la madurez sexual en torno a los 10 o 12 años. En la naturaleza, los cocodrilos siameses construyen sus nidos entre abril y mayo, y depositan desde 20 a 50 huevos en montículos de hojarasca. En cautividad se ha visto que hibrida fácilmente con especies semejantes, como los cocodrilos de aguas saladas y el cocodrilo cubano.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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Descripción del cocodrilo hindú

El cocodrilo hindú o cocodrilo de las marismas (también denominado cocodrilo iraní, cocodrilo hocicudo o cocodrilo persa) se denomina coloquialmente en inglés Mugger Crocodile. La palabra «mugger» deriva de una transformación del vocablo hindi «magar», el cual significa «monstruo acuático» en dicha lengua. Y éste, a su vez, proviene de «makara», término en sánscrito empleado para «cocodrilo».

El cocodrilo hindú ocupa el subcontinente indio desde Irán y Pakistán en el oeste, hasta Nepal y Bangladés en el este, y Sri Lanka en el sur. Este último país cuenta con la población más numerosa. A pesar de que se intentó fomentar su repoblación en la India, allá continúa incesante su tendencia a la disminución debido a conflictos con los lugareños. En 1980, la mayor manada de cocodrilos de Tamil Nadu, al sur de la India, habitaba la presa de Amaravathi, y en los ríos Chinnar, Thennar y Pambar que desaguan en ésta.

En esa época, se calculaba una población de 60 adultos y 37 juveniles. Desde la granja de Amaravati, construida allí en 1975, se han reintroducido cientos de ejemplares adultos a la vida en plena libertad. Las actitudes humanas hacia estos cocodrilos sorprenden por sus drásticas desemejanzas: mientras que mucha gente los teme, hay quienes en algunas regiones los consideran «sagrados» e interactúan con ellos sin el menor miedo.

Los cocodrilos hindúes prefieren moverse despacio por aguas superficiales, en lugar de velozmente en zonas profundas. También tiene una gran capacidad para prosperar en canales de irrigación fabricados por el hombre. Aunque prefieren el agua dulce, toleran bien el agua salada y ocasionalmente se los ha visto en lagunas salinas.

El cocodrilo hindú parece mostrar cierta afinidad con el gavial en algunas zonas de la India y con el cocodrilo de agua salada en otros ambientes; pero se encuentra en hábitats diferentes la mayor parte del tiempo. Dispone de adaptaciones eficientes para desarrollar una vida terrestre como su primo, el cocodrilo cubano, pero es ecológicamente comparable al africano, el cocodrilo del Nilo.

Cocodrilo hindú o cocodrilo de las marismas (Crocodylus palustris) marcha por tierra firmeEn la fotografía, un ejemplar de cocodrilo hindú marcha por tierra firme.

El cocodrilo hindú es una especie con una envergadura mediana que alcanza los 4 m de longitud. Los adultos suelen exteriorizar un color oliva oscuro; en cambio, los jóvenes exhiben una coloración verdácea más clara, con manchas suaves de tonos negros. Se distingue de otras especies por las características de su cabeza.

Presenta un morro sin protuberancias y bastante más ancho que el resto de los miembros de la familia Crocodylidae. Sus mandíbulas están provistas de 19 dientes en cada maxilar, se observa una unión fibrocartilaginosa entre las quijadas que se extiende hasta el cuarto o quinto diente, una sutura maxilar en el paladar y unos huesos nasales que claramente distanciados de los premaxilares.

En cuanto al dorso, los escudos dorsales se hallan separados del pliegue. La piel se les dispone generalmente en series longitudinales de cuatro (o raramente de seis) escamas anchadas. La parte exterior de las patas revela unos llamativos bordes dentados. Los dedos próximos al cuerpo se muestran ligeramente palmeados; mientras que en los más externos se aprecia una palmeación mucho más acentuada.

Las investigaciones acerca de su nutrición indican que ingieren un alto porcentaje de mamíferos e insectos. Engulle igualmente peces, anfibios y otros reptiles en menor medida. De una manera similar a los cocodrilos del Nilo, se observa que el cocodrilo hindú acorrala bancos de peces y se lanza contra éstos con las fauces abiertas.

A lo largo de las sequías estacionales escasea el alimento; en tales momentos, los cocodrilos de las marismas recorren distancias considerables sobre tierra firme hasta llegar a otra charca llena de animales marinos. Evitan las condiciones climáticas más extremas cavando túneles a modo de madrigueras con algunos metros de profundidad en los playones de las lagunas.

Las hembras maduran sexualmente a los seis años y los machos después de los diez años. Los monzones en el mes de noviembre desencadenan el comportamiento de cortejo. Elaboran nidos en hoyos encima de tierra arenosa en los primeros días de febrero, al comienzo de la estación seca. Las poblaciones situadas al norte tienden a anidar algunas semanas más tarde que las sureñas.

El cocodrilo hindú es la única especie del género que realiza dos puestas durante la misma temporada reproductiva, posiblemente este fenómeno esté condicionado por las influencias monzónicas alrededor de la India y Sri Lanka. El tamaño de la puesta oscila entre los 25 y 30 huevos para ambas ovoposiciones. A diferencia de otros cocodrilianos, los machos colaboran asimismo para destapar el nido y portar a las crías hacia el agua dentro de la boca.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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