¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de Sevilla

José Antonio Marina y el especismo ignorado

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de SevillaJosé Antonio Marina, durante una entrevista en el Aula de Cultura ABC de Sevilla en 2018. Una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla sirve de ejemplo sobre la falta de perspectiva sobre el especismo.

[Fuente de la fotografía]

Breve análisis de una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla

No suelo leer la prensa. No lo hago casi nunca. Sin embargo, cuando incurro en la necedad de dedicar unos minutos de mi tiempo a un periódico, me doy siempre de bruces con una exposición de argumentos bastante pobre por parte del periodista de turno. En los medios de comunicación imperan y se propagan noticias falsas, sensacionalistas y manipuladoras sobre el veganismo y sus fundamentos, o científicamente falsas sobre los animales, sus habilidades, capacidades y situación legal.

En general, las entrevistas a ciertas personalidades suelen ser más enriquecedoras. Pero, incluso éstas rebosan de especismo e incongruencias sociales en una sociedad ciega de prejuicios y motivada por intereses personales o colectivistas.

El 15 de junio de 2021 leí una interesante entrevista a José Antonio Marina, filósofo y pedagogo, en el Diario de Sevilla, quien había publicado recientemente un ensayo titulado «Biografía de la inhumanidad», acerca de los horrores históricos que ha cometido la humanidad.

A pesar de que estaría de acuerdo con él en algunos asuntos políticos o religiosos, quisiera resaltar algunas palabras de esta entrevista a José Antonio Marina como ejemplo de un enceguecimiento particular y frecuente en el ámbito intelectual y académico. Existe una terrible falta de perspectiva sobre el especismo y su importancia histórica encontrada en las relaciones humanas.

He decidido escribir este breve ensayo para cuestionar una tendencia muy arraigada entre pensadores de nuestro tiempo: la falta de reflexión, de conocimiento y de perspectiva social sobre el especismo. Tomando estudios y argumentos ya expuestos en esta web, quisiera ahondar en cómo este déficit impide llegar a conclusiones morales lógicas sobre cómo prevenir las injusticias y aminorar sus detonantes biológicos y sociales.

¡Derechos Animales ya! - Captura de la entrevista a José Antonio Marina en Diario de SevillaCaptura de la entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla.

Breve análisis de los argumentos expuestos por José Antonio Marina

Un punto de partida nada novedoso

Sin ánimo de enjuiciar apresuradamente la labor intelectual de José Antonio Marina, lo cual no es el objeto ni objetivo de este texto, sí quisiera señalar algunos errores que considero importantes en sus palabras emitidas durante su entrevista citada al Diario de Sevilla.

Quisiera limitarme a indicar la incorrección de sus argumentos expuestos sobre los animales y su aparente desconocimiento sobre las nuevas teorías o estudios habidos respecto a la temática de su ensayo.

José Antonio Marina afirma que todos los horrores se repiten mediante un mismo mecanismo y que deberíamos identificarlo por el bien de todos. Este planteamiento podría considerarse retórico; pues se conocen con bastante cercanía distintos fenómenos biológicos y sociales que condicionan la aparición y desarrollo de discriminaciones morales, las cuales, bajo una ideología determinada, consiguen establecer un paradigma de dominación sobre aquellos sujetos incapaces de defender sus intereses inalienables frente a un poder hegemónico.

El mito de la exclusividad humana

En su siguiente intervención, José Antonio Marina parece sugerir que las dificultades encontradas para analizar el origen de las injusticias reside en la propia exclusividad humana, a saber, su inteligencia.

El alto grado de inteligencia lleva a los humanos a poder pensar y ejercer actos más elaborados y a adquirir agencia moral (responsabilidad sobre sus actos). Efectivamente, sólo los seres humanos podemos ser crueles porque sólo los humanos con plenas facultades podemos ejercer acciones que sabemos y entendemos como injustas e incorrectas.

Sin embargo, como muestran sus palabras, José Antonio Marina confunde gravemente dos categorías: inteligencia y agencia moral. Y, a partir de esta confusión, emite la petición de principio de que los animales no son crueles ni tienen compasión.

Que los animales ajenos a nuestra especie carezcan del grado de cognición necesario para responsabilizarse éticamente de sus acciones no significa que carezcan de inteligencia. Es cierto que un animal no puede ser cruel ni debemos enjuiciar sus acciones desde el punto de vista moral, sin embargo, ello no implica que los animales carezcan de raciocinio.

La inteligencia animal es algo estudiado desde el siglo XIX y ampliamente aceptado en la ciencia. Huelga recordar que, no en vano, existe la ciencia etológica y que los modelos conductuales de animales se utilizan para la experimentación y análisis del comportamiento humano.

La afirmación —certera pero inargumentada — de que los animales no pueden ser crueles lleva a José Antonio Marina a cometer una falacia del consecuente. Que los animales no sean crueles no significa que carezcan de compasión. Mientras que la crueldad pertenece a la categoría del enjuiciamiento moral, la compasión entra en la categoría de la respuesta moral.

Por estudios científicos sabemos que los animales sí poseen empatía y que sí muestran comportamientos altruistas y compasivos que podría catalogar como «protomorales». Y no únicamente con sus semejantes o con quienes podría mantener pactos contractuales.

Una falta de perspectiva sobre el especismo

José Antonio Marina nos recuerda, con absoluta verdad, que todos podemos cometer atrocidades por falta de reflexión y un proceso de adoctrinamiento motivado por una ideología. Respecto al caso del nazismo, pocas reflexiones vienen tan bien a colación como la reflexión el ensayo de la filósofa Hanna Arendt sobre la banalidad del mal.

Por desgracia, nuestro entrevistado no cayó en la cuenta de que este proceso de adoctrinamiento, deterioro y presión social es exactamente el mismo que lo ha convertido a él en un humano especista que considera dogmáticamente a la especie humana como superior y diferente de los animales y que, al mismo tiempo, los considere cual simples objetos que existen para servirnos.

¡Derechos Animales ya! - Varano enjaulado en un zoológicoFotografía de un varano enjaulado en un zoológico. Hasta hace poco, el ser humano ha ejercido la esclavitud humana y el genocidio de pueblos por las mismas razones que todavía hoy esgrimimos para criar, encerrar y asesinar animales en nombre de nuestra superioridad.

Conclusión

Se vuelve imposible tratar de estudiar o de combatir las injusticias sociales si incluso aquellos individuos que analizan y aspiran a comprender el origen y motor de las injusticias sociales no realizan un esfuerzo de introspección para cuestionar y desterrar sus propios prejuicios arraigados.

Volviendo al inicio de esta entrada, las evidencias y argumentos ya existentes nos permite sostener una idea básica: los humanos hemos esclavizado y cometido genocidio contra otros pueblos al cosificarlos tal y como hacemos con los animales.

Por ello, el primer paso de cualquier pensador filántropo debería ser el de analizar y cuestionar por qué los humanos empezamos a cosificar los animales y cómo el mantenimiento del especismo conlleva, indefectiblemente, una injusticia universal hacia los demás animales y una promoción explícita hacia el abuso y cosificación de otros seres humanos.

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¡Derechos Animales ya! - Reportera ante las cámaras

La recepción del veganismo según el medio

¡Derechos Animales ya! - Reportera ante las cámaras - Recepción del veganismo según el medioLa recepción del veganismo, es decir, el modo en que un mensaje vegano o relacionado con el veganismo llega a la gente, depende en buena medida del medio empleado. Hay que tener cuidado con la manipulación mediática y las falsedades provenientes de quienes luchan para que el veganismo nunca se convierta en un principio ético mayoritario.

Introducción

Todo activista vegano, en la medida de sus posibilidades y habilidades, se preocupa por transmitir los fundamentos del veganismo para conseguir un gran cambio social. Sin embargo, la transmisión y comprensión del veganismo no depende sólo, por desgracia, del esfuerzo que dediquemos al activismo vegano. En este artículo quisiera versar resumidamente sobre las dificultades encontradas en la recepción del veganismo por efecto o influencia del medio empleado.

La condición actual del veganismo como principio ético minoritario —o incluso marginal— implica una serie de condiciones o limitaciones vinculadas a los medios disponibles para transmitirlo. A continuación, enumeraré algunos ejemplos de la relación existente entre la proporción de gente vegana y la influencia sobre la sociedad:

  • Si hay poca gente vegana, menos individuos estarán disponibles para realizar activismo y diversas actividades; menos medios de activismo y menor audiencia.
  • Si hay poca gente vegana, menos visibilidad habrá sobre nuestro colectivo y nuestros principios.
  • Si hay poca gente vegana, menos demanda habrá de productos veganos; menos tiendas veganas, menos restaurantes veganos y unos precios más altos asociados a un mercado minorista.
  • Si hay poca gente vegana, se vuelve más fácil tergiversar nuestro discurso, insultarnos, parodiarnos y crear una narrativa sistémica con que perpetuar el statu quo de la esclavitud animal.

¡Derechos animales ya! - Proteccionistas especistasDesde hace años he dedicado mucho tiempo a hacer activismo en redes sociales. Esto me ha permitido conocer de primera mano los intereses existentes respecto a la recepción del veganismo.

Intereses existentes por perjudicar la recepción del veganismo

Me quedaré con el último punto señalado para recalcar algo que, por corrección política o exceso de ingenuidad, se suele olvidar: el veganismo, a diferencia de otros principios éticos o creencias religiosas, sí entra en conflicto con una cantidad inconmensurable de intereses personales y económicos.

Al contrario que otras corrientes, como el vegetarianismo o el ecologismo, el veganismo no es compatible con la instrumentalización de los animales en forma de «reducción del sufrimiento animal», «reducción del consumo» o «reducción del impacto». Así ocurre porque el veganismo toma su base ética en los intereses inalienables de los animales; mientras que las demás corrientes parten desde los intereses humanos sobre los animales.

Los bienestaristas se enfocan en el sufrimiento sienten al usar a los animales como alter ego de sus personas y los ecologistas se enfocan en los beneficios instrumentales de la perpetuaciónconservación— de especies animales en sus hábitats naturales o en ambientes controlados por el ser humano.

¡Derechos Animales ya! - Publicidad de Ecufand 2019 en FacebookLa explotación animal constituye uno de los pilares de nuestra civilización y economía. Millones de humanos harán lo imposible por perpetuar y oponerse a la recepción del veganismo con el fin de evitar una reestructuración necesaria para salvar la vida de inocentes.

Falacias vinculadas con intereses opuestos a la difusión del veganismo

Dada la existencia de intereses muy heterogéneos que se lucran por medio de la crianza, explotación y asesinato de animales, sobra imaginar que tanto empresas como ciudadanos de a pie esgrimirán y preferirán agarrarse a argumentos peregrinos con que perpetuar sus negocios y hábitos de consumo sin sentirse cuestionados por la falta de legitimidad de sus acciones contra los animales.

Igor Sanz, un compañero activista, respondía de esta manera hace un par de años —a través de Facebook— a un individuo que trataba de desestimar los argumentos de un artículo de otro activista, Luis Tovar, señalando que éste escribe en un blog; no en una revista científica:

¡Pero qué tendrá que ver que cualquiera pueda escribir en un blog! ¡Qué demonios importará que un texto esté publicado en Blogspot, en WordPress o en una servilleta de papel! ¿Te das cuenta de que por esa regla de tres no habríamos de dar valor alguno a nada de lo que escribas y compartas en una plataforma de acceso tan masivo e indiscriminado como Facebook? ¿Eres consciente del grado de insensatez de que está envuelta la mayor parte de las cosas que has llegado a soltar aquí? Un artículo se ha de juzgar exclusivamente a la luz de su contenido, no de quién o dónde lo haya escrito. Tener que explicarle eso a una persona adulta tiene delito.

Las “falacias de autoridad” (ad verecundiam) son muy frecuentes en una masa social guiada por la imagen y la superficialidad. Resulta paradójico que este escepticismo visceral no se muestre cuando distintas fuentes, sin ningún tipo de base científica o lógica, corroboran sus prejuicios y preconcepciones.

Aquí entra, como aludía al principio de este texto, a cómo la recepción del veganismo se ve influida según el medio. Si en una cadena de televisión aparece algún famosillo soltando barbaridades e insultos sobre el veganismo y contra quienes somos veganos, el grueso de la sociedad pasa a admitir tales argumentos como verdaderos o coherentes atendiendo al medio que emite dicho mensaje.

A título personal, he sentido un verdadero espanto ante diversos programas sensacionalistas que tergiversan, mienten o banalizan el veganismo y los Derechos Animales. Entre éstos, quisiera enumerar: «A cara de perro» (un programa de corta trayectoria que ejemplificaba el animalismo alienado de nuestra sociedad), «Aquí la Tierra» (un programa de la televisión pública que se financia con nuestros impuestos) y Alerta plagas (uno de tantos reportajes especiales en que sitúan a ciertos animales como molestos, insalubres o que deben ser asesinados por intereses de ganaderos o de otros humanos).

Se vuelve terriblemente difícil transmitir las bases del veganismo y lograr la concienciación de una sociedad bombardeada por medios de comunicación que tergiversan, manipulan y mienten sistemáticamente.

¡Derechos Animales ya! - Campaña de Igualdad Animal "Duplica tu impacto"Las grandes organizaciones animalistas son aliadas de la industria. Su objetivo es lucrarse y atemperar el malestar social respecto al maltrato animal para transmitir la sensación de que existen avances para los animales mientras terminan igualmente criados y asesinados.

¿Cuáles medios sirven mejor para lograr la recepción del veganismo?

Según encuestas habidas hasta la fecha, el entorno familiar y las amistades suponen el mayor influjo que impulsan a alguien a adoptar el veganismo. No cabe sorprenderse debido a nuestra naturaleza social y, como denuncio en este artículo, porque somos muy influenciables por nuestras familias y por quienes sentimos una especial afinidad.

Esto, en teoría, incluye el conocer nuevas comidas y adquirir una mayor receptividad ante hábitos de consumo o ideas. Elementos triviales como el sabor —una experiencia subjetiva— resultan esenciales para muchísima gente. La sociedad debe despojarse de prejuicios sobre que la comida vegana no sepa tan bien, la falsa creencia de que la carne sea necesaria para nuestra salud o que la carne de laboratorio sea ética o viable.

En un segundo puesto estarían las lecturas, charlas y documentales sobre veganismo, los cuales, de una manera u otra, consiguen despertar sentimientos, reflexiones y preocupaciones que antes no existían sobre el receptor.

Tanto la familia o los amigos como los medios escritos o audiovisuales pueden adolecer de múltiples errores o tergiversaciones. El grueso de la información publicada en internet es un maremágnum de ideas tergiversadas y contradictorias sobre el veganismo y los Derechos Animales. Por ello, debemos hacer un esfuerzo por corroborar fuentes fidedignas y utilizar el sentido común, el menos común de los sentidos.

Cualquier medio es válido para la lograr la recepción del veganismo, lo cual, obviamente, no cabe confundir con que cualquier acción sea válida o justificable para promoverlo. Los activistas veganos tenemos el derecho y el deber de emplear medios éticos al alcance para contrarrestar los sesgos humanos y la grave desinformación existente sobre los animales, sus capacidades, su valor propio y nuestros deberes para con ellos.

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¡Derechos Animales ya! - Rana sale desde la pantalla de un móvil

El especismo en la informática

¡Derechos Animales ya! - Rana sale desde la pantalla de un móvil - Especismo en la informáticaLos animales siguen presentes en nuestra vida cotidiana. El ser humano sólo ha ido variando ligeramente sus argumentos para justificar la opresión sobre quienes no pueden defenderse de nuestro yugo. El especismo en la informática es un fiel reflejo de que los avances tecnológicos no van parejos a una evolución moral.

Introducción

El especismo se halla presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. En otros artículos he tratado ejemplos y casos de especismo en los videojuegos, en el cine o en la veterinaria. En esta entrada, quisiera basarme en unos sucesos personales para ilustrar el especismo habido en el mundillo informático.

Después del activismo vegano y la escritura novelística y filosófica, la informática es también una de mis pasiones. Defiendo la importancia del software libre como principio ético para fomentar y proteger la libertad de expresión, la privacidad y la autonomía de cada individuo humano.

Pues bien, en mis continuas lecturas e indagaciones por organizaciones y proyectos de software libre encuentro unas situaciones semejantes a las acontecidas en organizaciones y proyectos animalistas o ecologistas. Mientras que estos últimos supeditan los Derechos Animales y los intereses de las víctimas a la conveniencia humana, los primeros cosifican gratuitamente a los animales por recreación o un intento de parecer graciosos, modernos, intelectuales o cualquier tipo de persona humana de buen vivir.

He decidido denominar «especismo en la informática» a un conjunto de realidades comunes en que la informática o los individuos vinculados con proyectos informáticos reflejan la misma mentalidad y argumentos que el ser humano lleva milenios esgrimiendo para cosificar y explotar a otros individuos, humanos y no humanos. Estas acciones son, a veces, tan sutiles que cabría llamarlas «microespecismos».

En estos años he visto muchos casos, pero apenas me acordé de recopilar unos cuantos. Por ello, me conformaré con mostrar dos ejemplos que bastarán para entender aquello que critico. Debe entenderse que mi finalidad no es demonizar ni menospreciar determinados proyectos u organizaciones en el ámbito de la informática, sólo pretendo condenar la universalidad del especismo hasta el punto de infectar ámbitos científicos, humanísticos, filántropos o altruistas.

¡Derechos Animales ya - Ubuntu equipara la cuantía de una donación con el costo de un camello

Página de donación del proyecto Ubuntu, perteneciente a la empresa Canonical. Según la cantidad que se desea donar, aparece una equiparación del coste. Por alguna razón encontraron chistoso comparar el valor económico de 625 dólares estadounidenses con el costo de un dromedario de ocho años.

Ejemplo de especismo en informática a través de las donaciones de Ubuntu

Muchas veces he colaborado y deseado colaborar, de la forma que fuere, con distintos proyectos u organizaciones que desarrollan software libre. Debido a que todo en esta vida tiene un coste, resulta comprensible que muchos de ellos estén interesados en recibir donaciones. De hecho, por lo general, los programas de software libre, salvo alguna extraña excepción, reciben muy pocos apoyos económicos.

Por desgracia, en una infinidad de ocasiones me ha cortado o quitado las ganas de donar alguna cagada o gracieta de los propios desarrolladores o de quienes gestionan las redes sociales. Como figura en la captura superior, alguien consideraría curioso o llamativo equiparar el costo de una donación enorme con el de un pobre animal criado, esclavizado y finalmente vendido como carne.

Mientras que el grueso de la sociedad se muestra indiferente ante este ejemplo porque, directamente, ni siquiera reflexiona sobre sus acciones y principios morales, quienes somos veganos sí percibimos la terrible cosificación animal y el supremacismo humano, el cual desemboca en infinitas injusticias.

Uso el sistema operativo Ubuntu a diario desde hace unos cuatro años, si bien, lo hago a través de KDE NEON, una especie de distribución que toma un Ubuntu LTS como base y le agrega el entorno de escritorio KDE. Si hasta ahora no he realizado ninguna donación a Ubuntu ha sido porque nimiedades como ésas —dibujadas con un minimalismo muy feo— me hacen apartar la vista de donde se supone que debiera hacer clic.

¡Derechos Animales ya! - Captura sobre el presidente de CodeWeaversCaptura de la biografía del presidente de CodeWeavers. El redactor de este texto no consideró necesario indicar la raza de su mujer e hija, sin embargo, sí estimó relevante indicar que este señor tiene tres perros de cruce Shar Pei.

Ejemplo de especismo en la informática a partir de la biografía de quienes dirigen proyectos de software libre

En consonancia con lo ya señalado, se observa un especismo flagrante cuando distintos proyectos narran las vidas personales de quienes están detrás para darles un «toque humano». Para quienes no discriminamos a los demás animales, este toque suele traducirse en la evidencia de que el responsable de turno defiende valores humanos mientras participa en la explotación animal.

En nuestro día a día, ningún ser humano encuentra necesario especificar detalles biológicos o raciales propios, o de su familia o conocidos, salvo que fueren relevantes en el contexto dado. Por el contrario, resulta habitual que el ser humano sí indique detalles irrelevantes sobre aquellos animales que tiene en posesión con la intención de destacar el valor personal o el costo de sus posesiones (esclavos no humanos).

Este matiz se ha repetido a lo largo de la historia hasta tiempos muy recientes. Durante la esclavitud negra en América se acostumbraba a describir a los esclavos con precisión para estimar su precio de venta y los propietarios se basaban en tales rasgos para presumir sobre sus cabezas de ganado.

¡Derechos Animales ya! - Móvil inteligenteEl especismo en la informática es el resultado de que nuestros avances tecnológicos no se corresponden todavía con avances éticos.

Conclusión

La informática es el campo que ha revolucionado nuestra historia desde finales del siglo XX. El especismo en la informática es el resultado de un fenómeno simple de expresar: la lógica empleada para la creación de programas informáticos y el aprendizaje desarrollado para usarlos no nos lleva a mejorar en otros aspectos de nuestra vida cotidiana.

Conforme la sociedad general vaya tomando conciencia sobre la grave injusticia existente en la crianza de animales, su encierro y asesinato, incluso cuando no existe ninguna necesidad de causarles estos perjuicios, sólo entonces podremos progresar y desarrollar medios de comunicación más éticos y respetuosos con los intereses inalienables de todos.

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¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos

La equitación y la doma de caballos

¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos - Equitación - Doma humanitaria - Doma naturalLa equitación es una de las formas de explotación ecuestre más antiguas. La doma de caballos engloba el conjunto de acciones humanas destinadas al sometimiento de los equinos y otros équidos.

Introducción

Los caballos —o equinos— han sido uno de los animales más explotados en la historia de la humanidad como recurso alimentario, medio de transporte e instrumentos de guerra.  Aunque desconocemos todavía buena parte de las características y del comportamiento del caballo primitivo antes de su domesticación, existen indicios de que, como se ha investigado en otros animales, el tamaño cerebral de los caballos —y posiblemente su inteligencia— se vio disminuido debido a la selección artificial ejercida por los seres humanos.

Como he detallado a lo largo de otros muchos artículos, toda forma de explotación animal —al igual que la esclavitud humana— proviene de una transmisión cultural regida por el interés personal en el beneficio, el lucro o el placer obtenido por medio de la instrumentalización de los animales.

Desde el origen de nuestra especie, el ser humano aprovechó su mayor inteligencia para cazar, pescar y someter a otros animales a su voluntad (hasta el punto de afectar a las capacidades cognitivas de éstos). Fue durante el periodo del Neolítico cuando los seres humanos empezaron a desarrollar la ganadería y metodologías para el control, el confinamiento, la crianza y sacrificio de otros animales. A menudo, estas prácticas aparecieron —o aparecen— vinculadas a rituales religiosos o fiestas paganas.

Todas estas acciones, históricas o presentes, están motivadas por una mentalidad supremacista basada en el abuso contra los débiles. En este artículo, voy a tratar brevemente la historia de la equitación, los enfoques actuales respecto a la explotación ecuestre y la metodología existente para la doma de caballos.

Para más información, en esta misma web ya hay publicados bastante ensayos previos relacionados con los caballos y su situación presente¿Resulta ético montar a caballo? ¿Existe una equitación ética?, Las yeguadas y la cría de caballos, La equinoterapia y las explotaciones compasivas, La matanza de caballos en Australia y la perversidad del antropocentrismo, Anteojeras: historia, uso y efectos en la explotación ecuestre, Los engalladores, las sobrerriendas y el suplicio de los caballos, Rituales satánicos con caballos en Francia, El periodismo sensacionalista se mofa de unos caballos montados.

¡Derechos Animales ya! - Actores de soldados a caballo de la guerra civil estadounidenseActores que recrean soldados a caballo que lucharon en la Guerra Civil estadounidense. La equitación, la doma de caballos y la explotación ecuestre se mantienen hasta nuestros días con fines principalmente recreativos, deportivos o terapéuticos.

Breve historia de la equitación

La equitación engloba aquellos saberes y procedimientos destinados al manejo de caballos. Si abrimos un libro de historia de la equitación u ojeamos una introducción a la hípica, probablemente nos encontremos con una expresión conocida: «la historia del hombre se ha escrito a lomos de un caballo». El ser humano, en un infinito alarde de presunción, narra cómo logró subyugar y manipular a los caballos para convertirlos en simples máquinas a su servicio.

Es cierto que la historia del ser humano se ha escrito a lomos de un caballo. Sin embargo, no es menos cierto que la historia del ser humano ha venido esculpida por medio de matanzas, genocidios y toda clase de barbaries contra sus congéneres y contra cualquiera que se le pusiera por delante.

Ninguno de nosotros siente un orgullo especial al explicar que varias pirámides egipcias se construyeron gracias a los judíos esclavizados ni se reconforta al mencionar que el ferrocarril nunca hubiera recorrido Estados Unidos si no hubiese sido por los esclavos negros. En cambio, llevamos siglos llenándonos la boca al hablar de la equitación y de cómo logramos someter a los caballos (mulas, burros, etc.) bastante más grandes, pesados y fuertes que nosotros.

A menudo, nuestra especie exalta la utilidad de los caballos y de otros animales para así vanagloriarnos de nuestro poder. Deberíamos matizar esta frase especista y decir: «la historia del ser humano se ha escrito mediante la explotación de otros». De tal forma, la explotación ecuestre engloba el conjunto de prácticas perpetradas para el uso y dominio de caballos y otros équidos.

¡Derechos Animales ya! - Vaquero de Mongolia - Doma de caballosVaquero mongol en la actualidad durante unas faenas en el campo. Las artes de la equitación y de la doma de caballos apenas han variado en varios miles de años.

Desde Mongolia a Genghis Kang

En la actualidad, hay varias hipótesis sobre dónde y cuándo se produjo la domesticación del caballo. Una de las más aceptadas señala que, en las tierras de la actual Mongolia, mientras los diferentes pueblos humanos guerreaban y sojuzgaban a sus vecinos, hubo a quienes se les ocurrió la idea de intentar montar a lomos de estos animales herbívoros con objeto de beneficiar a su tribu. Aunque no queda del todo claro, resulta esperable que, por entonces, los caballos y su familia biológica ya estuvieran domesticados por su carne o leche.

El experimento prosperó y, en generaciones posteriores, aparecieron las primeras sillas de montar. Posiblemente, el imperio de Gengis Kan, ya en plena Edad Media, sea el mayor triunfo reseñable que un grupo de humanos sobre sus semejantes gracias a la velocidad y estrategia que permitía la explotación ecuestre.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en decúbito esternal - Doma humanitaria o doma naturalAunque apliquemos nuestros conocimientos de etología para que un caballo haga lo que nosotros queramos, no tenemos derecho a usarlos como simples vehículos o medios para nuestros fines. Acontece una visión romántica de la explotación animal cuando vemos la forma y no el fondo.

La metodología de la doma de caballos

Desde entonces hasta hoy, la doma de caballos comprende un conjunto de prácticas heterogéneas con que los humanos logran dominar a los equinos esclavizados con el fin de que éstos obedezcan, se dejen montar, carguen mercancías o tiren de determinados vehículos.

A pesar de la enormísima variedad cultural e histórica, todas las civilizaciones humanas han seguido una metodología común basada en dos puntos esenciales: habituación al entorno y sumisión ante el guiador.

La habituación se refiere a la resignación de animal frente a circunstancias y agentes externos que no dependen de él. Podría definirse como el establecimiento de rutinas de alimentación, trabajo y descanso, su familiarización con los aparejos, y su acostumbramiento forzado a los lugares en donde el ser humano los confina y estabula. Por ejemplo, la habituación incluye prácticas coactivas como el destete o su atado en la cuadra, el pesebre o en el campo.

La sumisión alude a la resignación de animal frente a las coacciones que el ser humano ejerce de forma activa y concreta en el tiempo en busca de una respuesta determinada en el animal. Por ejemplo, incluye su pasividad para dejarse embridar, su no oposición ante el tiento de las riendas y otras muchas actividades en que el ser humano controla sus movimientos.

El ser humano, lejos de cuestionar su legitimidad ética para ejercer la equitación y otras acciones dañinas y contrarias a los intereses de tales animales, únicamente se ha esforzado por mejorar la eficiencia de su metodología y por engreírse ante el férreo dominio que ejerce contra los caballos y otros animales.

¡Derechos Animales ya! - Caballo embridado y montado - EquitaciónLa equitación conlleva el empleo de técnicas para convertir a un caballo esclavizado en un ser autómata cuyo pensamiento y fines están sujetos a los de su propietario o guiador.

La falacia de la doma humanitaria o doma natural

En el seno de una sociedad obsesionada con el bienestar y su búsqueda de excusas sobre los motivos para aprovecharnos de los animales, no cabe extrañarse que en las últimas décadas haya cobrado protagonismo el concepto de «doma humanitaria» o «doma natural» para aludir a una supuesta metodología que respeta a los caballos durante su sometimiento.

No existe una equitación ética o una doma de caballos que sea respetuosa con estos animales porque ningún équido tiene el deseo de ser domado ni de servirnos de ninguna manera. Que una explotación ecuestre se realice con miramientos o que el propietario los cuide con mimo no justifica su explotación.

El concepto de doma humanitaria constituye un oxímoron; pues la propia doma ya implica que los humanos manipulamos y coaccionamos a un animal para cumplir un fin que nos beneficie. Decir que la doma humanitaria es una falacia no significa que no haya gente realmente interesada en el bienestar de los animales, sino que dicho concepto parte desde la petición de principio de que domarlos con miramientos justifique el propio hecho de domarlos.

Por su parte, hablar de «doma natural» de cualquier sentido ontológico: aparte del ser humano, ningún animal en la naturaleza manipula a otros animales para usarlos como fuerza motriz. Se da la paradoja de que el ser humano apela a la naturaleza para justificar sus acciones, tanto si de verdad acontecen en ella o se trata de una mera fantasía.

La creencia, tan extendida en nuestros días, acerca de que podemos practicar una equitación sin sufrimiento o una doma humanitaria ya parte desde la premisa falaz de que los humanos tengamos legitimidad para usar a los caballos y a otros animales como medios de ocio, de trabajo o deporte. Una doma sin dolor o sin maltrato animal no significa que el caballo esté conforme con servirnos ni que nosotros tengamos derecho a condicionar sus acciones para que nos obedezcan.

¡Derechos Animales ya! - Pareja de caballos se inclinan con las patas - Doma de caballosLa explotación ecuestre no tiene nada de romántico para los caballos y otros animales involucrados. Que se practique una «doma humanitaria» —también llamada «doma natural»— no cambia el hecho de que ellos no quisieran servirnos ni trabajar para nosotros.

El falso romanticismo de la explotación ecuestre

Toda forma de explotación animal —uso como recurso— es injusta porque los animales tienen sus propios intereses inalienables. Ellos valoran sus vidas, libertad e integridad, y no desean que el ser humano los prive o someta de ninguna manera.

A menudo, la explotación ecuestre queda en un segundo plano y no recibe tantas críticas por parte de sectores animalistas porque, desde época antigua, existe una visión romántica respecto de montar a caballo, la hípica, las carreras o el uso de equinos en la guerra. Así como también se obvian los distintos arreos y herramientas de coacción empleados para lograr su sumisión. Y, en festejos crueles, aquellos medios que proclaman continuamente la prohibición de la tauromaquiaque no su abolición— pasan a pedir, en este caso, que se los trate un poquitín mejor cuando les arrancan las crines.

Si la equitación y otras formas de explotación ecuestre reciben muchas menos críticas que la tauromaquia y otras formas de explotación animal, se debe quizás a que, históricamente, los caballos han estado asociados a la nobleza y han sido un animal muy valorado por distintos estamentos y culturas de todo el mundo, desde la Europa cristiana hasta el Oriente Medio musulmán.

La valoración tradicional de los equinos, que pudiera entenderse a caballo —nunca mejor dicho— entre el ganado y las mascotas, junto con el tratamiento romántico de la explotación ecuestre en el cine y en la literatura, hace que todavía en el siglo XXI la explotación ecuestre se perciba como algo positivo o mutuo para el humano y el caballo. Esta asunción antropocéntrica se ve reforzada por la publicidad existente sobre la equinoterapia y el papel de «panacea» que el ser humano les asigna a aquellos animales que le despiertan interés por su belleza y atributos.

¡Derechos Animales ya! - Caballos sueltos en la naturalezaLos caballos salvajes no existen. Todos los equinos actuales son descendientes de razas domesticadas. El veganismo busca revertir la injusticia que cometemos contra los animales para que, algún día, todos los animales sean libres de nuestra dominación.

Conclusión

Cuando un ser humano monta a caballo, compra un caballo o participa en la explotación ecuestre de alguna forma, se convierte en directamente responsable de su crianza, manipulación, marcaje, inseminación, separación de crías (destete) y asesinato, ya sea en una plaza de toros, sirviendo como monturas esclavizadas por la policía o el ejército o en un matadero. Todas estas acciones y resultados son inherentes a un sistema esclavista.

Los caballos y otros animales son legalmente objetos. Ésta es la razón por la cual es legal someterlos y asesinarnos. Y todos ellos seguirán así mientras los veamos como medios o herramientas para nuestros fines. Participar o promover la «doma humanitaria», la «doma natural» o las «explotaciones compasivas» significa apoyar que los animales sigan siendo objetos en el marco legal. Hablar de compasión, solidaridad y otros mantras bienestaristas sólo perpetúa el problema al considerar que basta con tratarlos mejor mientras se los somete, manipula y asesina sistemáticamente.

El bienestarismo —ideología utilitarista de ámbito moral— y el Bienestar Animalpostura antropocéntrica en el ámbito económico y político— no son avances o progresos hacia los animales; pues ambas parten desde la premisa falsa y antropocéntrica de que los animales no quieren vivir ni ser libres, sólo «estar bien cuidados». Esto es científicamente falso y únicamente fruto del egoísmo humano sobre ellos. Numerosas organizaciones animalistas dicen defender a los animales cuando su enfoque, actitud y lenguaje es radicalmente opuesto a los Derechos Animales.

Los activistas veganos, tomando como base el conocimiento científico y el principio de igualdad, nos oponemos a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal en reconocimiento de los intereses inalienables de los caballos y de otros animales. No hablamos de sufrimiento ni pedimos esclavos mejor tratados.

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Sellos de bienestar animal

¡Derechos Animales ya! - Sellos de bienestar animalLos sellos de bienestar animal son un invento reciente de las empresas ganaderas, en alianza con organizaciones animalistas, para lavar la imagen de la explotación animal. Inicialmente iba a mostrar la ilustración del sello de bienestar animal de Aenor como ejemplo, pero un colage ayuda a imaginar mejor cuánta creatividad tienen los humanos —y las organizaciones animalistas a la cabeza— a la hora de blanquear las más absolutas perversidades. ¿Alguien aceptaría un sello de bienestar humano?

¿Qué son los sellos de bienestar animal?

Un sello de bienestar animal es una pegatina, adhesivo o un mísero logo estampado sobre un envoltorio, envase o caja que contiene algún producto de origen animal para informar —o engañar— al consumidor diciéndole que el animal de turno sufrió relativamente poco durante su —según aplique— nacimiento, eclosión, hacinamiento, encierro, estabulación, destete, separación, marcaje, castración, descorne, despique, esquile, inseminación, despellejamiento, electrocución, aturdimiento, degüello y descuartizamiento hasta llegar a convertirse en un trozo de cadáver destinado al consumo humano o, para más inri, de otros animales.

Existen muchos sellos de bienestar animal para, prácticamente, cualquier forma de explotación animal que uno imagine y para la cual exista una mínima posibilidad de que el consumidor se plantee que, quizás, compra ese producto por simple placer, hábito y costumbre heredada desde su tío abuelo segundo y no por necesidad alguna.

En España aparece con frecuencia el sello de bienestar animal de Aenor, una empresa certificadora. Empresas como Aenor también hubieran avalado en la actualidad un supuesto bienestar humano si la esclavitud humana nunca hubiese sido abolida en Occidente.

Si la ganaderíaindustria de la explotación animal— considera que el consumidor necesita tener fe en que hace lo correcto, ¿por qué no ayudarlo a seguir creyendo sus propias mentiras y a seguir defendiendo públicamente su ignorancia supina ante cualquier especialista que alce la voz contra lo que es un fraude moral y social? Después de todo, la religión mueve montañas y nada hay más divertido que ser el cuñado del barrio y solucionar por Facebook todos los problemas de la nación. Ante esta realidad, los sellos de bienestar animal se convierten en un reclamo publicitario excepcional.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal Aenor Conform con figura de vacaGracias a las organizaciones animalistas tenemos sellos de bienestar animal tan elocuentes como éste. En España aparece con frecuencia el sello de bienestar animal de Aenor. Únicamente en una sociedad atestada de especismo cabría que tantos los emisores como receptores de esta imagen no torcieran el gesto. 

La complicidad de las organizaciones animalistas con las empresas ganaderas

Los sellos de bienestar animal no provienen, en teoría, del invento de un «geniecillo maligno» al estilo de Descartes. Tales sellos de bienestar animal son el resultado del trabajo conjunto de la industria de la explotación animal y de sus relaciones públicas: las magníficas organizaciones animalistas.

¡Oh! Dichosas organizaciones que dicen defender a los animales y tanto los defienden que no pasa ni un mes sin que promuevan un sello de bienestar animal nuevo que poner sobre una bandeja con filetes de ternera por tal de que la gente siga comprando carne y consumiéndola con tranquilidad y en convencimiento ciego en que alguien, en alguna parte, controla que a tales animales asesinados, casualmente, no les importó estar en la fila sangrienta y hedionda de un mataderoa menos que el matadero venga a tu casa— y que recibieron el cuchillo o la pistola de pernos que sujetaba el matarife con un placer boato de quien da su vida por los demás.

¡Qué buenos son los animales con nosotros! Nos dan carne, leche, huevos… ¿no se dice eso? Es más, seguro que incluso un animal recién nacido entre excrementos y los restos de sus hermanos moribundos, previamente seleccionado genéticamente, ya aspira a procurarnos bienes y servicios para honrarnos como la especie superior…

En el sello de bienestar animal anterior ni siquiera han tenido el detalle de editar la imagen para suprimir los crotales con que les perforan las orejas. Incluso en los daguerrotipos y en las fotografías del siglo XIX en donde aparecían negros esclavos se cuidaban de que no aparecieran encadenados o con bozales puestos si se quería dar buena imagen. Desde luego, tengo claro que si todavía existiese la esclavitud humana, habría organizaciones «humanitarias» que propondrían sellos de bienestar humano análogos a éste.

Los mismos empresarios de la explotación animal recomiendan adherirse a las prácticas de «bienestar animal»; ya que les reporta beneficios respecto a la «calidad del producto», y mejora su imagen frente a los consumidores. Cualquier inversión inicial la recuperan rápidamente al aumentar sus ventas gracias al sello de bienestar animal con la complicidad publicitaria de las organizaciones animalistas, las cuales se comprometen a publicitar a bombo y platillo que han logrado una «victoria para los animales», cuando la única victoria de por medio es el contrato que han firmado para lucrarse vendiendo a los animales al mejor postor.

¡Derechos Animales ya! - Publicidad de sello de bienestar animalEsta pequeña imagen pertenece a una campaña publicitaria de la organización animalista Certified Humane, la cual, sin tapujos, promueve a las empresas que adquieran sus sellos de bienestar animal para mejorar así las ventas a cambio de un «presupuesto» previo.

El sello de bienestar animal de Aenor, Certified Humane y el resto de las empresas ganaderas

Las organizaciones animalistas, como la dichosa Igualdad Animal, son las primeras que promueven que la falsa idea de que es peor consumir aquellos «productos» —¡viva la cosificación!— que no siguen «estándares compasivos» —un eufemismo más para la saca— y aplauden, bajo contrato, a aquéllas empresas con las que han pactado un logo, una cámara en el matadero o cuatro estupideces variadas. Dicen importarles el «maltrato animal» mientras fomentan por dinero la crianza y asesinato de millones de animales al decirle a la sociedad que está bien hacerlo. ¡Qué maravilla!

Las organizaciones animalistas fomentan sin reparos ni escrúpulos que la gente siga creyendo que existe alguna forma correcta de explotar a los animales y ayudan a perpetuar la existencia de aquello contra lo que dicen luchar para seguir lucrándose con socios y donaciones.

El bienestarismo tiene una necesidad patológica de arrogarse eufemismos, oxímoron, pleonasmos y, a menudo, también hablan de «seres sintientes» como hacemos los defensores de los Derechos Animales mientras ellos los discriminan y los tratan como seres no sintientes. De vergüenza. Y luego, cómo no, cometen la desfachatez de humillar e insultar a quienes somos activistas cuando mostramos su perverso negocio.

¡Derechos Animales ya! - Sello de bienestar animal zoolidario de ColombiaSi creía haber visto todo, lo que se lleva la palma es que incluso los gobiernos empiezan a sacar tajada de la hipocresía animalista. En imagen vemos una campaña del propio gobierno de Colombia, en la cual otorga un sello de bienestar animal llamado «sello zoolidario» —previo pago, obvio— según su calificación del trato que les dé a animales nacidos para morir. No me imaginaba hasta ahora que fuese «solidario» aumentar la velocidad con que se mata a un sujeto en un centro de exterminio. Me pregunto si les preguntan a los animales sobre lo cómodo que están o sobre el método de ejecución que prefieren. Es grotesco.

¿Alguien se imaginaría un sello de bienestar humano tal como lo concebimos para los animales?

La sociedad humana no justificaría jamás la existencia de los sellos de bienestar animal aplicado a humanos porque sabe que ningún ser humano encontraría «bienestar» alguno al atravesar estas situaciones, sin embargo, no se percata o no acepta que esto también es verdad para las víctimas que no son humanas.

El problema de fondo radica en que el engañado consumidor, cual masa irracional y títere de intereses ajenos que fusionan egoístamente con los suyos, centra el asunto en esa entelequia abstracta e incuantitativa que llama «sufrimiento».

El sufrimiento animal es uno de esos términos que parecen profundos pero que, en realidad, no significa más que una sensación negativa hacia algo. De manera que si el humano medio opina que se puede o se deben eliminar esas «sensaciones negativas» que los animales acostumbran a sentir cuando son manipulados, coaccionados, violentados y asesinados… pues, ¡hala!, todo solucionado. ¿Verdad?

El humano medio sólo suele cuestionar la forma en que se practican estos actos atroces y las consecuencias esperables que conllevan, en lugar de cuestionar mínimamente cuál legitimidad ética tenemos para acometer dichas aberraciones.

La sociedad general acostumbra a creer que la explotación animal quede justificada apelando a la necesidad y suelta alegatos comunes del tipo «los animales no son humanos», lo cual no alcanza siquiera el valor de argumento; sino que viene a ser la enunciación pedestre y grosera de una evidencia científica.

Sí, los humanos y los animales somos diferentes en muchas cosas, al igual que en humanos existen diferencias entre razas y sexos; la clave reside en que una diferencia biológica no legitima una discriminación moral. ¿De verdad resulta tan difícil de entender? Los sellos de bienestar animal tienen el único fin de perpetuar un statu quo basado en la supremacía humana contra aquellos que consideramos más débiles que nosotros. No hay más.

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