¡Derechos Animales ya! - Los niños son víctimas de las guerras

La sociedad no comprende los Derechos Humanos

¡Derechos Animales ya! - Los niños son víctimas de las guerras - La sociedad no comprende los Derechos HumanosMuchos miembros de nuestra sociedad dicen o creen estar en contra de diversas injusticias mientras las excusan y justifican. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales.

La sociedad adolece de un déficit de ética

En múltiples artículos, he dedicado largas explicaciones sobre cómo afrontar el activismo vegano. Entre mis menciones más habituales suele estar la autocrítica de señalar qué hago o hacemos mal los activistas en nuestro empeño de trasladar las bases del veganismo y de los Derechos Animales al resto de la ciudadanía. En esta entrada, por el contrario, quisiera lanzar una reflexión respecto a las dificultades inherentes de nuestro activismo debido a las carencias educativas, reflexivas y culturales de nuestra sociedad.

Muy a menudo, con mayor o menos acierto, los activistas veganos tratamos de mostrar y explicar las injusticias que padecen los animales. Para ello, usamos textos, imágenes, esquemas y toda clase de herramientas a nuestro alcance. Cabe entender que, para la mayoría de la gente, el mensaje vegano suena tan tajante y radical que llega a despertar resquemor o sentimientos encontrados por la propia conciencia de cada uno.

¡Derechos Animales ya! - Niño con manos pintadas con la bandera del orgullo gayAsuntos como la homosexualidad y la homofobia son un ejemplo actual de discriminación e injusticias ante la cosificación e instrumentación de seres humanos por su condición sexual. No es diferente del racismo, el sexismo o el especismo.

Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede entender los Derechos Animales

Y una de las maneras más útiles y adecuadas de alcanzar la empatía de los oyentes está, a mi juicio, en introducir conceptos claves de los Derechos Animales y utilizar analogías entre la esclavitud animal y la esclavitud humana.

Al hacerlo, puede ocurrir que la otra persona vaya captando las bases de nuestros argumentos. Aunque muestre rechazo o exprese disconformidad, este primer paso de comprensión se vuelve indispensable para poder continuar.

En estas circunstancias, también puede suceder justo lo contrario: que el oyente excuse o rehuya de cualquier analogía o reflexión. Con bastante frecuencia, hay quienes, en este contexto, empiezan a justificar la explotación animal alegando que también verían bien en humanos ciertas acciones injustas.

Por ejemplo, recientemente mantuve una conversación en persona con una mujer que justificaba la experimentación científica en animales —entre otras formas de explotación animal— señalando que tampoco le parecía mal la experimentación forzada en humanos, incluidos bebés y niños, si esto salvaba la vida de millones de personas [humanas].

¡Derechos Animales ya! - Abuso infantilJustificar la experimentación forzada en niños no es diferente de legitimar el abuso sexual infantil ni otras injusticias en menores.

La gravedad del utilitarismo moral

Este tipo de afirmaciones acontecen porque, en nuestros días, el grueso de la sociedad no comprende los Derechos Humanos. Una gran parte cree que conoce el significado de conceptos como el «respeto» o la «tolerancia», aun cuando su mentalidad asumida es la del utilitarismo moral, es decir, la asunción de que las acciones son correctas o incorrectas según la relación subjetiva entre el beneficio o perjuicio que causa en unos para beneficio de otros.

Si alguien con plenas facultades justifica la experimentación forzada u otras formas de explotación humana significa, inherentemente, que no ha comprendido ni reflexionado sobre lo que son los «intereses inalienables», los «derechos» ni acerca del propio significado de los Derechos Humanos.

Para que un miembro de la sociedad humana alcance a convertirse en vegano se vuelve imprescindible que posea algunas nociones éticas básicas. Dada la grave escasez de principios en muchos humanos, el principio humanitario cobra una especial relevancia para sentar una base ética en tales personas.

¡Derechos Animales ya! - Manifestaciones violentas y la filosofía griegaLas guerras o las manifestaciones violentas son otro ejemplo actual de que la humanidad adolece de un déficit de ética. Si la sociedad no comprende los Derechos Humanos, no puede progresar hacia la justicia. Dicha escasez limita gravemente los avances en materia de Derechos Animales.

Conclusión

Los activistas veganos, como herederos de quienes una vez fueron abolicionistas de la esclavitud negra, nos encontramos con unas enormes obstáculos para trasladar nuestro mensaje. Tales dificultades no dependen únicamente de nuestras habilidades verbales, de nuestra dialéctica o de nuestro conocimiento sobre diversas materias con que refutar falacias, falsedades y otras prácticas.

Los activistas del pasado no sólo se enfrentaron al profundo racismo instaurado en la sociedad; sino también al propio desconocimiento y a las arbitrariedades de los humanos de entonces. Del mismo modo, nosotros no solamente luchamos contra el prejuicio del especismo; sino también contra otras graves carestías que complican o impiden la plena comprensión de nuestro mensaje de respeto hacia los animales.

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Partido Vegano - Por qué decimos que no somos animalistas

¿Por qué decimos que no somos animalistas?

Partido Vegano - Por qué decimos que no somos animalistasMuchos activistas veganos preferimos decir que somos veganos en lugar de animalistas. En esta entrada explicamos por qué muchos veganos decimos que no somos animalistas.

¿Los activistas veganos decimos que no somos animalistas?

Los veganos, en sentido estricto, somos animalistas porque presentamos una postura ideológica respecto a nuestra relación con los animales. Sin embargo, muchos activistas veganos, como la mayoría de las personas veganas en su día a día, preferimos recalcar que somos veganos o incluso llegamos a afirmar que no somos animalistas.

En nuestro contexto actual, la razón para rechazar el término «animalismo» reside en que engloba a una cantidad muy heterogénea de individuos cuya visión hacia los animales es opuesta entre sí. La mayor parte de los animalistas son bienestaristas, es decir, gente que percibe a los animales como seres que sufren y asumen el deber de reducir su sufrimiento.

A pesar de que exista un buen corazón, esta ideología implica la consideración de que esté bien explotar y beneficiarnos a costa de los animales mientras su sufrimiento sea menor a nuestro placer. Un animalista típico considera «maltrato animal» que un ganadero mate a un cerdo a golpes; pero no considera maltrato el propio hecho de que se lo mate con un cuchillo, con unas tenazas electrificadas o con una pistola de pernos.

Esto se debe a que sólo rechaza aquel sufrimiento que no le brinda una utilidad. Dado que se requiere matar a un animal para obtener su carne, el animalista típico justifica el sufrimiento causado para ese fin; mientras que se opone a aquel sufrimiento no necesario para el fin que espera del animal asesinado.

Al mismo tiempo, acontecen otros sesgos habituales, como el especismo de preferencias. Este prejuicio es el responsable de que muchos animalistas se indignen especialmente por las acciones sufridas por unos animales y no por otros. Esta doble vara de medir se convierte en una herramienta muy lucrativa para organizaciones animalistas que basan su discurso en unos animales por una mera razón de simpatía social.

Debido a que el veganismo es una ideología todavía marginal dentro del animalismo, resulta importante que dejemos claro la incoherencia de oponerse únicamente al sufrimiento animal que no nos beneficie y la desconsideración existente cuando se priorizan a unos animales frente a otros.

Los veganos tenemos la obligación ética de explicar que los animales merecen respeto y que el veganismo es el principio ético básico para defender los Derechos Animales. Cualquier cosa menos que veganismo es injusta.

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El especismo en los videojuegos

¡Derechos Animales ya! - Ciervo en renderizado 3D - Especismo en los videojuegos - ARK: Survival Evolved - Stardew Valley - Planet ZooLos videojuegos son una de las expresiones artísticas más recientes en la historia de la humanidad. Como en cualquier arte, el especismo de nuestra sociedad se plasma en los videojuegos. En este artículo se hace una revisión de tres juegos ARK: Survival Evolved, Stardew Valley y Planet Zoo.

Una revisión sobre el especismo en los videojuegos

El especismo es el prejuicio ético más antiguo y extendido en la humanidad. A raíz de ello, su manifestación es ostensible y omnipresente allá donde alguien concienciado ponga su mirada. Debido a que la mayor parte de la sociedad no percata siquiera de que incurre en dicho prejuicio, he decidido escribir una serie de breves ensayos dedicados a ejemplos muy concretos de especismo en distintos ámbitos. En este artículo, quisiera salir un poco de la tónica general y versar sobre el especismo en los videojuegos.

Cabe aclarar, de antemano, que este texto no tiene la intención de ser exhaustivo. Si me dispusiera a escribir un artículo sobre todos los ejemplos de especismo encontrados en los videojuegos, saldría un tratado de cuatro millones quinientos mil tomos, por lo menos. Además, no he jugado —ni creo que nadie— a todos los juegos del mundo ni tendría tiempo para analizar los matices de cada uno. Dado que hablamos de obras de ficción, no existe una razón ética para que alguien vegano se niegue a jugar, e incluso a disfrutar, juegos marcadamente especistas. Si bien, resulta comprensible que nuestros profundos cambios éticos nos impidan divertirnos como lo hacíamos antes.

¿Y cómo puede ser esto posible? Pues, a mi juicio, porque todos los juegos se basan en el patrón de esfuerzo-recompensa que caracteriza nuestro instinto lúdico. Los elementos involucrados son, hasta ciertos punto, meros decorados que nos llevan desde un estado A —en que no tenemos, no podemos, no alcanzamos a hacer algo— a un estado B —en que logramos nuestros objetivos— con fines recreativos.

¡Derechos Animales ya! - Figura de Super Mario - Especismo en los videojuegos - ARK: Survival Evolved - Stardew Valley - Planet ZooLos videojuegos actuales siguen el mismo patrón que los clásicos. En la mayoría de los casos, los animales aparecen como recursos o elementos del paisaje que dotan de vida un entorno antropocéntrico.

Tres ejemplos paradigmáticos del especismo en los videojuegos

Entrando ya en materia, me conformaré con señalar tres videojuegos: ARK: Survival Evolved, Stardew Valley y Planet Zoo. Hablo sobre estos juegos con conocimiento de causa porque los he jugado durante más o menos tiempo. Los he elegido, entre una larga lista, porque su enfoque, argumento y desarrollo fomentan la explotación animal al partir desde una visión antropocéntrica distinta:

  1. Los animales como bestias irracionales, cuyo dominio reafirma nuestra supremacía.
  2. Los animales como seres que aceptan el manejo humano y con quienes mantenemos una relación mutualista y romántica.
  3. Los animales como recursos naturales que requieren conservación para evitar una desaparición de especies que perjudique a nuestros intereses.

Lo he clasificado en este orden porque las distintas manifestaciones del especismo han ido surgiendo paulatinamente en una escala cronológica.

Por ejemplo, puede argumentarse que los rituales de dominación animal quizás sean una de las expresiones más primitivas del especismo. Desde las primeras sociedades humanas de cazadores y recolectores, hasta tribus actuales, siguen cazando y matando animales con el único fin de demostrar su hombría o superioridad.

Más tarde se desarrollaría la domesticación y los mitos asociados al ser humano como especie elegida para ser vicarios de la Tierra, de que los animales existen para servirnos y de que, ellos se benefician de nuestros cuidados.

Y, tiempos modernos, vendría la manifestación especista consistente en creer que los animales son recursos naturales que debemos proteger por el bien de la humanidad para continuar explotándolos y que pueden estar mejor bajo nuestro yugo que en la naturaleza.

¡Derechos Animales ya! - Cabecera de Ark: Survival Evolved«ARK: Survival Evolved» refleja la visión antropocéntrica de los animales como bestias irracionales, cuyo dominio reafirma nuestra supremacía.

ARK: Survival Evolved

«ARK: Survival Evolved» es un videojuego de supervivencia que sitúa al personaje en un lugar ficticio donde hay criaturas de la Era Secundaria (dinosaurios, especialmente). Nuestro avatar es un hombre o una mujer desnudos, cuyos rasgos físicos podemos personalizar antes de cada partida, que se despierta en una isla —u otro mapa seleccionado— y debe cazar, construir un refugio y realizar diversas acciones para sobrevivir.

Nuestro personaje puede fabricar herramientas, máquinas y construcciones diversas; así como domar dinosaurios para usarlos como monturas, herramientas de trabajo y de guerra. Se trata, en líneas generales, de un juego que combina las mecánicas de «Minecraft» y de un battle royale multijugador en tiempo real permanente.

Desde un punto de vista basado en los Derechos Animales y en la perspectiva social del mundo actual, podemos decir que este juego promueve la creencia de que necesitemos cazar o comer animales para sobrevivir, la visión de que los animales son meros recursos existentes en la naturaleza para extraer bienes y servicios y, como colofón, la idea de que la prosperidad y logros humanos van asociados a la dominación de los animales para usarlos en labores pesadas y en enfrentamientos contra otros humanos.

¡Derechos Animales ya! - Cabecera de Stardew Valley«Stardew Valley» refleja la visión antropocéntrica de los animales como seres que aceptan el manejo humano y con quienes mantenemos una relación mutualista y romántica.

Stardew Valley

«Stardew Valley» es un videojuego independiente, realizado por un único programador, en que el jugador hereda la granja de su abuelo y se muda al campo para «vivir de la Tierra». En este juego podemos practicar la agricultura, la ganadería, la minería, luchar contra todo tipo de criaturas ficticias y, en definitiva, construir una «finca de ensueño» con su invernadero, hortalizas, árboles frutales, corrales, establos, etc.

Por su apariencia simple y minimalista, ofrece una visión absolutamente romantizada del modo de vida tradicional o campestre. Y, por desgracia, promueve una idealización profundamente falsa de la esclavitud animal y de las verdaderas prácticas que se ejercen en la ganadería. En «Stardew Valley» no muere ningún animal catalogado como «ganado» y éstos siempre aparecen sonrientes, tranquilos, mansos y amorosos hacia el jugador.

Ha sido tal el éxito de este videojuego, desde que se lanzó al mercado en el año 2016, que incluso hay publicado un artículo académico que busca analizar la relación entre el éxito comercial —su único creador se ha convertido en multimillonario— y el desconocimiento de los ciudadanos urbanitas sobre el mundo rural.

El autor de dicho artículo tira por derroteros lejanos al veganismo y opta por tomar este videojuego como ejemplo de la desconexión social sobre la agricultura actual, los efectos medioambientales, la incultura sobre prácticas ganaderas, la necesidad de la sociedad de evadirse con mentiras y, como guinda, critica la «moda» vegana de «antropomorfizar al ganado». Me llama la atención cómo, a juicio de un especista, tratar mínimamente con respeto —aun cuando tales animales aparecen explotados en el juego— supone algún tipo de «humanización».

En definitiva, es un juego vistoso que muchos veganos llegaríamos a disfrutar si la trama consistiera en que tales los animales estuvieran recogidos o adoptados en un albergue para salvarles la vida.

¡Derechos Animales ya! - Cabecera de Planet Zoo - Especismo en los videojuegos«Planet Zoo» refleja la visión antropocéntrica de los animales como recursos naturales que requieren conservación para evitar una desaparición de especies que perjudique a nuestros intereses.

Planet Zoo

«Planet Zoo» es un videojuego que permite a los jugadores construir su propio zoológico. Ya ha habido muchos juegos anteriores de esta temática; pero éste destaca por incorporar gráficos en alta definición, mecánicas muy realistas y por intentar imitar el comportamiento de los animales.

Como en la vida real, «Planet Zoo» permite a los jugadores esclavizar —virtualmente— a más de 90 especies animales que el ser humano disfruta cosificando como objetos movientes en un museo. Hasta aquí no habría nada destacable. Sin embargo, el juego sorprende por su enorme realismo. Integra todo tipo de opciones para la instalación de vallados, alambradas electrificadas, torres de vigilancia, e incluso podemos contratar guardias con fusiles armados y listos para disparar a cualquier animal que ose querer ser libre.

Además, si el jugador no sigue los protocolos de Bienestar Animal y mantiene a los animales en condiciones socialmente mal vistas, aparecerán decenas de manifestantes animalistas (bienestaristas) que exigirán jaulas más grandes y un mejor trato para los animales encerrados. Y tú, como dueño y administrador del zoo, tendrás que aplicar una serie de medidas para tranquilizarlos y proseguir rentabilizando tu negocio. Ellos se harán unas fotitos muy monas para la galería y tú seguirás engrosando tus beneficios.

¿Te suena en algo al juego que mantienen las organizaciones animalistas con las empresas dedicadas a la explotación animal? Eso sí que es un verdadero mutualismo. Cualquier parecido con la realidad es simple coincidencia…

¡Derechos Animales ya! - Comentario de Marnie en Stardew Valley - Especismo en los videojuegosLos videojuegos también son un reflejo positivos de los avances éticos de nuestra sociedad. En «Stardew Valley», Marnie, la ganadera del pueblo, le comenta al jugador que se cuestiona si a las gallinas les sienta mal que ella les robe sus huevos. Todo el mundo puede hacer la conexión en algún momento de sus vidas.

Conclusión sobre el especismo en los videojuegos

Mientras la sociedad continúe siendo especista, los videojuegos solamente representarán en mayor o menor medida el pensamiento mayoritario hacia los animales. Depende de nosotros, los activistas, transmitirle a la sociedad las bases del veganismo y de los fundamentos de los Derechos Animales. Y, en el caso que nos ocupa, también tenemos la responsabilidad de derruir mitos enraizados que se reflejan en la creencia de que necesitamos comer animales o productos derivados, que necesitamos explotar a los animales para que sobrevivan o que están mejor bajo nuestro dominio que siendo libres en la naturaleza.

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Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton

El argumento de que la esclavitud fue un mal necesario

Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton - Argumento de que la esclavitud fue un mal necesarioEl senador de Arkansas, Tom Cotton, da el argumento de que esclavitud fue un mal necesario. Este argumento respecto a negra en Estados Unidos sigue vigente en la sociedad para justificar la esclavitud animal.

Las ideas de hoy tienen un pasado

La sociedad actual es el resultado de nuestra historia. Por ello, en los activistas veganos nos esforzamos por estudiar y analizar el origen, régimen y evolución de la esclavitud humana para así entender mejor cómo podemos conseguir la abolición de toda forma de explotación animal. En este artículo, queremos ahondar sobre cómo muchos de los argumentos existentes que tratan de justificar la esclavitud animal proceden —y todavía surgen— de la esclavitud humana. En concreto, vamos a cuestionar la creencia arraigada de que la esclavitud —humana o de otros animales— fue o es un mal necesario.

Para facilitar la comprensión de nuestro mensaje, hemos querido rescatar una noticia reciente que se ha hecho viral en redes sociales. Se trata de las palabras del senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, quien presentó un proyecto de ley para impedir el uso de fondos federales en lo que él considera una reinterpretación de la historia de Estados Unidos:

Tal como lo expresaron nuestros próceres, [la esclavitud] fue un mal necesario sobre el cual se construyó la unión, pero la unión se construyó de manera tal, como dijo [el presidente Abraham] Lincoln, que puso a la esclavitud en la senda hacia su extinción final.

Como se observa, Tom Cotton alega el argumento de que la esclavitud fue un mal necesario. Esta visión, al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista, no significa que este senador u otros humanos con este pensamiento sean racistas.

El argumento de que la esclavitud fue —o era— un mal necesario procede de las campañas ejercidas por los esclavistas, desde el comienzo del colonialismo inglés hasta la época del apartheid sudafricano. Desde hace siglos, quienes buscaban beneficiarse de la mano de obra gratuita de otros humanos fueron forjando un ideario con que distinguirse de a quienes percibían como seres inferiores y desarrollaron un marco ideológico con que dotar de legitimidad y conveniencia a la esclavitud. Dicho pensamiento sigue todavía vigente entre quienes no se perciben a sí mismos como racistas pero que, sin embargo, han asumido a través de la educación algunas falsedades y falacias respecto a la misma.

Partido Vegano - Estatua de Martinica sobre la esclavitud negraHoy recordamos con sumo pesar, mediante estatuas y diversas obras artísticas, la injusticia que supuse la esclavitud humana. Quizás en un futuro se recuerde con elementos similares el holocausto al que tenemos sumidos a los animales de todo el mundo.

El origen de una antigua falacia respecto a la esclavitud negra

Como podemos leer en «Vida de un esclavo americano contada por él mismo», una obra magistral de la literatura testimonial de la esclavitud negra del siglo XIX, los esclavistas sureños repetían la idea de que el progreso iba asociado necesariamente con la esclavitud. Para aquel entonces, se argumentaba que los avances científicos y tecnológicos, así como la propia construcción de infraestructuras civiles, requería de una ingente mano de obra esclava que proporcionara los cimientos de una nueva nación. Y eso se les inculcaba a los niños y jóvenes.

Según los propios esclavistas, los humanos de raza negra tenían un carácter sumiso, una mayor fuerza y una serie de características ideales que los convertía en unos «subhumanos» perfectos para realizar aquellas tareas más arduas que exigían la construcción y mantenimiento de un imperio, de Estados Unidos. Así pues, de acuerdo con esta visión cosificadora, los negros debían servir al hombre blanco para que éstos crearan una sociedad de progreso que, paradójicamente, también los beneficiara con mejores herramientas de trabajo y atenciones médicas.

Partido Vegano - Mono confinado en la jaula de un zoológicoEl argumento de que la esclavitud fue un mal necesario, y de que aporta beneficios para los esclavos, se muestra en nuestros días bajo la falacia de que está bien encerrar animales en zoológicos para «conservarlos» y de que ahí dentro están mejor que en la naturaleza.

Tom Cotton incurre en una falacia aplicada a la esclavitud animal

No es casualidad que, a tenor de las analogías empíricas, sociales y éticas existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal, los humanos no duden en buscar, encontrar o recordar las mismas falacias con que hace dos siglos se intentaba justificar la violencia, tortura y asesinato de seres humanos.

A menudo nos encontramos con que nuestra sociedad del siglo XXI aduce que esclavizar a los animales, es decir, criarlos, comprarlos y venderlos, confinarlos, usarlos como alimento o vestimenta, herramientas de trabajo, de recreación, o de cualquier otra forma sea algo necesario o un mal menor porque la humanidad, tanto en la historia como en nuestro presente, se ha beneficiado de coaccionar, violentar y asesinar animales. Y, al igual que en caso de los esclavos negros, también se alega en la actualidad que actividades como la ganadería o centros zoológicos brindan beneficios o ayuda a los animales por medio de cuidados veterinarios o al evitar la extinción de especies.

Si entendemos que los supuestos provechos obtenidos por la esclavitud humana en la historia no justifica ni dota de legitimidad al mantenimiento de la esclavitud humana, debemos asumir que los bienes y servicios extraídos por medio de la esclavitud animal no justifica la continuidad de dicho régimen.

Hoy, casi la totalidad del mundo se opone sin titubeos a la esclavitud humana. Muchos se dan cuenta de que Tom Cotton se equivoca porque ese argumento de que la esclavitud fue un mal necesario no se sostiene. Sin embargo, muy pocos humanos han entendido hasta la fecha que esa misma razón para abolir y haber abolido el perverso régimen de la esclavitud también es válido para las víctimas que no caminen sobre dos patas. Colabora con nosotros para trasladarle este mensaje a la sociedad. Haz activismo educativo para cambiar el mundo.

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¿Tenemos el deber moral de ayudar a los animales?

¡Derechos Animales ya! - Lémur de cola anillada sobre un tronco - Animales libres en la naturalezaLos humanos con plenas facultades tenemos el deber moral de respetar a todos los animales. Ayudar a los animales, ya sean domesticados o libres en la naturaleza, se engloba en el conjunto de acciones deseables o virtuosas mientras se ajusten a la ética.

Los humanos tenemos el deber moral de respetar a los animales

En nuestro contexto actual, se produce una fuerte bipolaridad entre la situación tangible y legal de los animales en nuestro mundo con el creciente deseo altruista y la convicción moral de quienes hemos dejado de participar en la explotación animal. Los veganos aspiramos a engendrar un mundo de justicia y libertad para todos los animales. Sin embargo, no basta con presentar una actitud humilde y proactiva si se carece de un marco racional con que enjuiciar la moralidad de los nuestras acciones para con los animales.

Debido a la dificultad y al escaso dominio social en lo referido a conceptos teóricos, en esta entrada quisiera facilitar la comprensión de nuestro deber moral en lo tocante a la ayuda, solidaridad u auxilio aplicado hacia los animales. ¿Tenemos acaso el deber moral de ayudar a los animales? ¿Tenemos el deber de rescatar animales abandonados, de salvarles la vida si se encuentran en peligro, de ayudarlos en la naturaleza o de intervenir entre sus acciones?

En primer lugar, no pudiera comenzar esta disertación sin recomendar la argumentación del filósofo Luis Tovar en su blog de Filosofía Vegana acerca de si es un deber ayudar a otros. Quisiera tomarla de referencia para exponer y reincidir en los conceptos fundamentales que él trata en su artículo con el fin de ofrecer algunos argumentos y matices propios sobre la misma.

¡Derechos Animales ya! - Estanque con peces koiPara entender cuándo es ético o virtuoso ayudar a los animales, primero debemos comprender que ninguno de ellos existe para servirnos ni tenemos legitimidad para usarlos como recursos. Estos peces koi quedan reducidos a meros objetos de decoración en un estanque japonés.

¿Qué es un deber moral?

Como he señalado en otras entradas, los humanos tenemos el deber moral de respetar los intereses inalienables de los animales. Esto ocurre así porque un deber moral es una obligación racional y ética que se desprende de nuestra voluntariedad y responsabilidad ante nuestras acciones o sucesos desembocados por éstas. Es decir, tenemos el deber moral de hacernos cargo de las consecuencias, racionalmente argumentables, que se hayan generado a raíz de nuestros actos sobre otros individuos —o los elementos relacionados con la vida de tales sujetos— porque somos agentes morales (sujetos responsables de sus acciones).

Nuestra agencia moral nos permite entender las injusticias que padecen los animales y obrar en consecuencia. Sin embargo, no tenemos el deber moral de actuar en beneficio de los animales en aquellas situaciones en las que no exista una relación causal entre nuestras acciones y la realidad presente.

Establecer que ayudar a los animales es un deber moral significaría afirmar que tenemos la obligación de dedicar nuestras vidas al servicio de terceros. Esto no es racionalmente justificable en tanto que un sujeto siempre es un fin en sí mismo; no un medio para un fin.

Entonces, ¿dónde queda nuestra empatía y nuestro altruismo? ¿Es correcto o preferible ayudar a los animales ante las desgracias que sufren sin que ello sea un deber moral?

¡Derechos Animales ya! - Ganado vacuno en estación de apareamiento en una dehesa - El ser humano tiene el deber moral de dejar de participar en la esclavituid animalAtender y adoptar a los animales criados, coaccionados y torturados, ya fuere por la ganadería u otras formas de explotación animal, es una virtud. Las vacas y toros presentes en esta fotografía no están libres; son meros esclavos con una fecha de caducidad —crotal— colgada en las orejas.

Ayudar a los animales puede ser una virtud

Aquellas acciones que realizamos por el bien de terceras personas, sin que exista una responsabilidad moral de realizarlas, se encuadran en lo que denominamos una virtud. Sin embargo, una acción sólo puede constituir una virtud cuando tales acciones no implican la explotación del individuo ayudado ni la de terceros.

La empatía y el altruismo no convierten una acción en ética aun cuando nuestras intenciones fueren buenas y genuinas. Por ejemplo, rescatar a un animal abandonado —per se— es una virtud; pues no hemos sido las causante de su existencia ni situación. No obstante, si al ayudar a ese animal obramos en detrimento de él mismo (p. ej. al beneficiarnos a su costa) o de terceros (p. ej. al alimentarlo con la muerte de otros animales), incurrimos de nuevo en acciones injustas de las que seríamos directamente responsables. Situaciones como éstas acontecen muy a menudo en el seno de una sociedad especista que privilegia y discrimina moralmente a unos animales respecto a otros.

Quizás, parte del origen de esta ayuda selectiva radique en que el altruismo está modulado por factores biológicos y culturales. De manera que, generalmente, se produce con fuerza cuando percibimos un peligro o necesidad extrema que afecta a un miembro de nuestra manada o especie, o a un individuo que consideramos —subjetivamente— más valioso que otros. Si bien, tanto los humanos como otros animales mostramos empatía y comportamientos altruistas hacia otras especies.

Un reto social está en derruir nuestro especismo y aplicar nuestra empatía y altruismo —modulados por la ética— sin discriminación por especie.

¡Derechos Animales ya! - Comportamiento agonístico en carneros - Animales libres en la naturalezaLos animales libres en la naturaleza, cuya existencia y coyuntura no dependa de nuestras acciones, no han de quedar bajo nuestro cuidado o tutela a menos que existan razones racionales para ello.

¿Qué sucede con los animales libres en la naturaleza?

Para entender la moralidad de ayudar a animales libres en la naturaleza se vuelve necesario hacer hincapié en nuestra responsabilidad moral como individuos que obramos en sociedad. En muchas ocasiones, no queda bien clara la línea divisoria entre cuándo somos o no responsables de una situación o desgracia que padecen los animales.

Si regresamos al ejemplo del animal abandonado, resulta relativamente sencillo entender que se desprenden dos tipos de responsabilidad moral según si consideramos únicamente nuestras acciones o la suma de todas las acciones ejercidas por los agentes morales.

Atendiendo a las observaciones ya expresadas, a nivel de individuo no tenemos la obligación moral de rescatar a un animal abandonado o de salvar la vida de un animal libre en la naturaleza. Sin embargo, si consideramos que el conjunto de las acciones humanas afectan gravemente al medio ambiente en que viven los animales, podemos argumentar que sí tenemos la responsabilidad moral de que las acciones de nuestra sociedad no perjudiquen a los animales y de que sí ayuden a las víctimas que hemos causado.

Por ejemplo, cuando nuestros gobiernos o empresas realizan —o permiten— vertidos tóxicos, arrojan sustancias contaminantes o emiten toneladas de metano y de dióxido de carbono —responsables del cambio climático— sí cabe afirmar que nuestra sociedad tiene el deber moral de evitar tales acciones y de afrontar las consecuencias que éstas tienen para los animales. Por desgracia, en estos casos siempre existe y existirá una incertidumbre acerca de nuestro grado de responsabilidad moral. En un sentido general, podríamos asumir que nuestra sociedad tiene el deber moral de ayudar a los animales siempre que existan evidencias y hechos suficientes para demostrar la existencia de nuestra responsabilidad moral.

Por último, debemos recordar que siempre debemos tratar y considerar a los animales como individuos; nunca como «poblaciones» o «especies». Pues tratarlos como conjuntos puede desembocar con facilidad en una visión reduccionista y cosificadora hacia los animales. Los demás animales, en tanto que no son responsables moralmente de sus actos, no pueden ser enjuiciados por la ética. Esto implica, por ejemplo, que salvar a un animal que va a ser comido por otro no es un deber, aun cuando uno pueda sentir empatía hacia la víctima. En caso de que uno intervenga, dicha acción sólo puede justificarse como una respuesta innata de nuestra empatía; pero nunca como una acción moral o virtuosa.

Hay individuos humanos que, al percibir a los animales como si fueran meros objetos que sufren, no dudan en actuar o promover acciones sobre animales libres bajo el argumento de «hacerlo por su bien», sin considerar racionalmente si esta forma de ayuda causará alguna privación o dependencia posterior hacia el ser humano que termine por destruir la libertad y autonomía de tales animales.

¡Derechos Animales ya! - Hipopótamo en un zoológico - Ayudar a los animales - Deber moralResulta imposible defender a los animales y sus derechos si la sociedad se mantiene ajena a aquellos conceptos básicos que determinan su situación moral y legal. No podrán desaparecer los zoológicos si primero no se asume que los animales no debieran ser legalmente objetos.

Conclusión

En nuestra sociedad impera el antropocentrismosensu stricto— e ideologías derivadas del mismo, como el proteccionismo o el bienestarismo. Tales posturas desembocan en que algunos humanos nieguen su responsabilidad moral hacia los animales cuyas vidas perjudican o que, en un sentido inverso, asuma un deber inexistente que afecta negativamente a éstos o a otros animales.

Debemos distinguir entre obligación moral y virtud. Sólo tenemos el deber de ayudar a los animales —u a otros— cuando somos responsables de la situación que experimenta dicho animal. Ayudar a un animal es una virtud siempre que rijamos nuestras acciones para no vulnerar los intereses inalienables de éste ni de ningún otro.

En el caso de los animales libres en la naturaleza y expuestos a muy diversas circunstancias, nuestra sociedad tiene el deber moral de no perjudicarlos y de contrarrestar las consecuencias de nuestras acciones. Y, al igual que en el caso de animales domesticados o abandonados, es una virtud hacerlo siempre y cuando no perjudiquemos más sus vidas ni las de terceros. Obrar bien y con cabeza depende de nosotros.

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