¡Derechos Animales ya! - Filetes de carne sobre un plato

¿Podemos estar sanos sin comer carne?

¡Derechos Animales ya! - Filetes de carne sobre un plato - Podemos estar sanos sin comer carneUna de las preguntas frecuentes que recibimos los veganos es si podemos estar sanos sin comer carne. En esta entrada versa acerca de este asunto y de sus sucedáneos.

Introducción

Uno de los argumentos falaces más reiterados contra el veganismo —y también contra el vegetarianismoconsiste en la negación de las evidencias empíricas, de los estudios científicos y de la lógica elemental que nos demuestran el valor nutricional y salubre de los productos veganos.

En esta entrada hablaré y enlazaré a los estudios existentes que acreditan la salubridad, adecuación y conveniencia de una dieta vegana, así como las mentiras que se vierten contra esta verdad y el origen sociocultural que ha convertido a la carne —y, por extensión, a toda forma de explotación animal— en un fenómeno de statu quo basado en la dominación humana sobre los demás animales.

Este ensayo está relacionado con otros artículos que versan sobre la relación antropológica con los cadáveres de animales empleados para consumo y los malentendidos habituales ante su rechazo por razones morales. En otros artículos figura la base argumental expuesta en éste. Si no se revisan, la presente entrada parecerá una absoluta petición de principio. Iré añadiendo más enlaces aquí conforme los publique a su debido tiempo:

¡Derechos Animales ya! - Carne molida - Comer carne causa víctimasLa carne, en cualesquiera de sus formas, está compuesta de grasa, tendones, músculos, cartílagos y otros tejidos de animales brutalmente asesinados.

 ¿Es veganismo es sano? ¿Podemos estar sanos sin comer carne?

En primer lugar, cabe aclarar que el veganismo es un principio ético; no una dieta. Cuando decimos que el veganismo o los productos veganos son sanos, nos referimos a que la aplicación del veganismo, y de los productos hechos por o para veganos, satisfacen los requerimientos nutricionales de un humano promedio. Esto significa, entre otras cosas, que podemos estar sanos sin comer carne.

Hay millones de seres humanos y miles de patologías metabólicas. Así pues, aunque existen variables y paradigmas de todo tipo, siempre debemos recordar la premisa de que los casos excepcionales nunca refutan los casos generales.

Puede que no todo el mundo pueda ver vegano. Sin embargo, este hecho constituye una rareza médica. Incluso aquellos humanos con limitaciones graves hacia el consumo de cereales, como los celíacos, pueden ser veganos si vigilan correctamente su ingesta.

La aplicación del veganismo es sana, de hecho, lo es tanto para humanos como para otros animales (p. ej. perros y gatos). Este hecho científico genera, con frecuencia, incluso más debates sin sentido que la aplicación misma del veganismo para humanos.

¡Derechos Animales ya! - Vaca encerrada en un establo (blanco y negro)Detrás de cada filete de carne hay una víctima, un animal que quería seguir viviendo y no estar encerrado entre barrotes.

¿El veganismo es una imposición?

Ser veganos y que lo sean nuestros hijos o animales convivientes no supone una «imposición», en tanto que obramos para suplir nuestras necesidades alimenticias sin dañar o matar a otros voluntariamente.

Nosotros, como agentes morales, tenemos el deber ético de que nuestras acciones no perjudiquen a terceros. Una alimentación vegetal no perjudica, por sí misma, a nadie; en cambio, el consumo de productos de origen animal conlleva, inherentemente, la explotación de animales.

Lo «impositivo», a pesar de su gran aceptación social, radica en definir que ciertos animales (p. ej. vacas, cabras, gallinas, etc.) deben ser criados y utilizados como mascotas; otros para fines deportivos o turísticos; y otros tantos engordados y asesinados sistemáticamente por el único e innecesario fin de proporcionar unos nutrientes que existen en miles de productos vegetales.

Nosotros, como todos los seres vivos, necesitamos nutrientes; no alimentos. Los organismos heterótrofos comemos alimentos para extraer sus nutrientes. A nuestro cuerpo no le importa el origen —puedes pegarte un mordisco a ti mismo si te place—, sólo resulta importante que aquello que comas contenga lo que tu cuerpo requiere, en cantidades justas, para poder sintetizar sus propias moléculas estructurales y funcionales.

El canibalismo sigue siendo hoy un tabú alimentario derivado de nuestro pasado tribal. Agentes infecciosos, como los priones, no supondrían una limitación dietética del ser humano como tampoco para otros animales. En un sentido ético, no hay diferencia entre el canibalismo y el consumo de animales si entendemos que el criterio de la especie es tan irrelevante como el criterio de la raza o el sexo.

¡Derechos Animales ya! - Pizza con opciones veganas - Dieta veganaHoy existen infinitas opciones veganas. El avance del veganismo no depende de que haya más o menos productos o restaurantes veganos; sino de que haya gente que entienda y transmita los fundamentos éticos de este principio.

¿Nadie puede ser «100% vegano»?

He aquí un quid de la cuestión que también se confunde a menudo y lleva a muchos a soltar la pamplina de que «nadie puede ser 100% vegano».

El veganismo se basa en las mismas razones éticas por las cuales no querríamos que otros nos usaran como objetos al servicio de terceros. El veganismo no admite porcentajes. Si uno decide dejar de participar en la explotación animal al considerarlos sujetos de derecho, entonces es vegano. Los daños ejercidos contra otros animales, adrede o involuntarios, en una situación ajena a la explotación, competen a los Derechos animales.

El negocio ganadero desemboca en una publicidad apabullantemente manipuladora con que sostienen intereses comerciales mediante una narrativa irreal, la cual se complementa con tremendas invenciones y datos sacados de contexto.

Entre las preconcepciones, avaladas en sociedad por influjo de la publicidad ganadera, tenemos el hecho de que se introducen suplementos alimenticios a animales esclavizados como ganado y, llamativamente, luego se aduce que la carne «contiene tal o cual nutriente esencial». Del mismo modo, se promueve el consumo de lácteos por el calcio o el yodo, aun cuando tales nutrientes se les añade en el pienso, y después se apela a la falacia naturalista tal si hubiera algo de natural en este proceso.

¡Derechos Animales ya! - Manada de vacas pastando en el pradoDebemos recordar que los productos de origen animal siempre tuvieron un «rostro» antes. Poco importa si las condiciones de algunos animales —o en algunas granjas— son relativamente buenas, ninguno de estos animales quiso ser —según el caso— inseminada, descornado, marcado, castrado, separada de sus crías y enviado al matadero. Hay que desterrar la mentalidad bienestarista.

Conclusión

Sí, podemos estar sanos sin comer carne. La aplicación del veganismo es sana para todas las etapas de la vida mientras el individuo no sufra alguna extraña patología metabólica.

El consumo de productos de origen animal no es una necesidad biológica; sino fruto de una transmisión cultural. Según sabemos por estudios sociológicos, primero acontece la asunción de un poder con que justificar una separación o discriminación moral y, posteriormente, la cultura humana trata de blindar este dogma de la superioridad para continuar oprimiendo a quienes son más débiles sin sentir culpabilidad a la par que evitar cuestionamientos morales sobre estos actos.

Lo mismo que ha sucedido en la historia respecto a la esclavitud humana cabe decirlo asimismo en lo tocante a la esclavitud animal. La creación de una necesidad artificial hacia los productos de origen animal —como antaño se alegaba sobre la necesidad de la obra de mano esclava— desemboca, a su vez, en el establecimiento y perpetuación de falacias con que excusar la crianza y el exterminio sistemático de animales según otros requerimientos falsos y antropocéntricos.

Las reticencias habidas hacia el veganismo están motivadas por la enorme ignorancia social, los prejuicios inculcados desde la niñez, y por la falta de actualización y honradez epistemológica por parte de biólogos, médicos, dietistas y otros profesionales. Queda en nuestra mano ser humildes, reflexivos, honrados y recuperar los valores que marcaron la ilustración y los avances éticos.

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Un autor cristiano contra el veganismo

¡Derechos Animales ya! - Representación de JesucristoJesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» [Lucas 23:34]. A veces, en páginas cristianas es donde uno encuentra reflejados los mayores argumentos contrarios a la paz y al respeto hacia el prójimo. En esta entrada muestro a un autor cristiano contra el veganismo y a otros creyentes cuyo credo los lleva a defender, gratuitamente, la violencia y la miseria contra los animales.

Introducción

Cualquier idea, por simple o generalizada que esté, puede ser origen de controversia en una sociedad mediatizada. Si a ello le unimos que el veganismo y la defensa de los Derechos Animales abarcan un conjunto de ideas y argumentos poco conocidos, la inercia social y los prejuicios de cada quien pueden acarrear que determinados individuos o grupos sociales decidan lanzar ataques y mofas sistemáticos sobre aquello que ni se han parado a analizar.

Que si los veganos somos comunistas, que si somos satánicos, que si somos materialistas, individualistas, feministas radicales, podemitas, parte del movimiento ‘woke’ posmoderno, negacionistas, terraplanistas, antivacunas, anticapitalistas, porristas, ecologistas desnortados, drogadictos, progres urbanitas, zoofílicos, abortistas, adolescentes aburridos, niños ricos, necios, ilusos, seguidores de las modas y un largo etcétera de acusaciones inverosímiles.

Y sí, un vegano puede ser o no, al mismo tiempo, algo de eso. Englobarnos a todos en un mismo saco evidencia ignorancia y un espíritu crítica perezoso y autocomplaciente.

Si algo tienen en común todos y cada uno de aquellos que no tienen argumentos —o de habilidades comunicativas para argumentarlos— es su necesidad de reducir, simplificar y patologizar a todos los defensores de una doctrina para crear así un monigote simplón y estéril, un espantapájaros al que poder linchar y moler a palos. Y se quedan tan a gusto, porque su objetivo no es el debate; sino el codeo, el disfrute en compañía de quienes hacen eco de sus opiniones nacidas en la barra de un bar.

A diferencia de estos individuos y de su escasa dialéctica, todos mis artículos se refieren a ideas o posturas concretas y expresiones específicas de dichas ideas o posturas. Nadie leerá en mi blog cosas del tipo «todos los religiosos, comunistas, progres son…». Eso revela una actitud infantil, inmadura y contraria al diálogo y a los buenos valores sociales.

¡Derechos Animales ya! - Captura del artículo «Los bárbaros modernos II», de Pedro Luis Llera - Autor cristiano contra el veganismoEl título y el eslogan utilizados —al estilo de «Juegos de tronos»— ya nos llevan a presuponer un tratamiento sensacionalista y visceral. La crítica vertida por este autor cristiano no tiene nada de particular ni diferente a la que se podría oír en boca de algún cazador, taurino, ganadero o cualquier hijo de vecino; pero sirve para utilizarlo de ejemplo sobre falacias nacidas de un fanatismo religioso.

Comentario al artículo de un autor cristiano

Entrando en materia, el otro día me encontré con varias visitas que procedían un medio de difusión cristiano. Por experiencia, eso suele significar que me están poniendo a caldo a mí, al colectivo vegano o al veganismo.

Efectivamente, hallé un texto poco menos que titulado «Bárbaros modernos II» en donde el autor había copiado hasta las letras en negrita de mis textos para crear un refrito con que atacar el veganismo.

Y no se malentienda, no critico que se tomen mis textos; de lo contrario, no lo permitiría mediante una licencia Creative Commons Zero. Lo que señalo expresamente es que alguien pueda creer que tomando distintos textos y metiéndolos con calzador pueda describir, plasmar o analizar la ideología de algún movimiento. Condeno la forma tan pedestre y poco honesta con que se ha ejercido el derecho a la crítica.

Copiar y reformular los textos, fuera de contexto, para que signifiquen lo que uno quiera e ir hilándolo con interpretaciones peregrinas no equivale a una actitud crítica ni racional. Y si eso le sumamos ataques personales, juicios de valor, especulaciones sin fundamento y toda clase de reacciones viscerales, llegamos a un cóctel explosivo nada diferente de una tertulia matutina de un programa de salsa rosa.

¡Derechos Animales ya! - Representación de David contra GoliatLuchar contra el antropocentrismo en nuestra sociedad contemporánea se vuelve más arduo que la lucha entre David y Goliat.

Mi comentario a este autor cristiano contra el veganismo

Me deslicé por la página en cuestión y me tomé unos minutos para sintetizar las ideas principales del veganismo y los Derechos Animales, con la simplicidad que requiere para un oyente ajeno a razonamientos filosóficos o legales. Si lo desea, el lector puede saltárselo para ir directamente a analizar la respuesta, si se puede llamar así, que me dio el autor del artículo.

Hola a todos:

Me llamo Adrián y soy el autor de la página web «¡Derechos Animales ya!». Tal como permite la licencia de mi contenido, cualquiera es libre de utilizar el contenido de mi blog para cualquier propósito.

No obstante, siento verdadera tristeza de que el autor de este artículo haya copiado hasta la negrita de varios ensayos míos para unirlo con textos de otros autores y crear un refrito incoherente con que, supuestamente, lanzar un argumento cristiano contra el veganismo y los Derechos Animales.

Cabe señalar que para refutar una postura se requiere analizarla con entendimiento. Que aquí aparezcan distintos textos remezclados, y que se contradicen entre sí, de poco sirve para debatir cualquier tema.

Yo estudié en un colegio católico y unas de las mejores enseñanzas que recibí de pequeño fue la de no hablar sobre algo sin disponer primero de conocimientos sobre el asunto tratado.

Observo demasiados comentarios con afirmaciones improcedentes, clamaciones al cielo y otros ejemplos de visceralidad carente de lógica. Así pues, quisiera hacer unas ligeras aclaraciones:

1. Los veganos no somos una secta satánica. No nos referimos a satán ni nos posicionamos con él.

2. El veganismo no se refiere al aborto en ningún caso porque sólo está definido en cuanto a nuestras acciones para con los animales. Que un vegano defienda o esté en contra del aborto es tan irrelevante para veganismo como si está a favor o en contra del capitalismo.

3. Los animales no tienen por qué cumplir obligaciones para tener derechos, al igual que tampoco cumplen obligaciones los niños y adultos con trastornos graves y discapacidades. Un derecho es simplemente la protección de un interés.

Los animales poseen intereses inalienables (vida, libertad e integridad) porque, como nosotros, poseen células nerviosas. Dichos intereses los lleva a defender su vida y a no querer estar encerrados. Esto es un hecho observable, verificable, objetivo e innegable.

Los derechos *no* dependen de las obligaciones. Ustedes parecen sostener una visión decimonómica del Derecho basado en el contractualismo, aquel que sostenía que ni niños ni ancianos merecían protección ni respeto si no eran capaces de defenderse por sí mismos.

Resulta irónico cómo alguien cristiano pueda, sin darse cuenta, hacer apología del darwinismo social (base del racismo contemporáneo y, a la postre, del nazismo) por tal de negar los Derechos Animales.

El objetivo de los veganos es que los animales sean reconocidos legalmente como sujetos de derecho. Esto no invalida, contradice ni menoscaba al ser humano de ninguna forma.

Afirmar eso nos recuerda, muy tristemente, cuando había humanos hace siglo y medio que alegaban que otorgarles derechos a la gente negra significaba un menoscabo a la dignidad de la gente blanca.

El único menoscabo que supone el reconocimiento de los Derechos Animales es el de disponer de ellos para violentarlos, coaccionarlos y de tratarlos como simples objetos que existan para servirnos. Es esta pérdida de poder, similar al del antiguo esclavista sureño, la que, de forma eufemística, se intenta presentar cual si fuese una afrenta a la dignidad humana.

Si la dignidad humana reside, entre otras cosas, en nuestra facultad de diferenciar el bien y del mal, ¿cómo se puede acaso justificar el asesinato sistemático de millones de animales al día por simple placer e indiferencia?

Los humanos no explotamos a los animales porque lo necesitemos sino porque *podemos*. Es decir, los humanos somos más poderosos que los animales tanto como otros pueblos de la antigüedad lo fueron para reducir a otros a la esclavitud. ¿Justificarían ustedes esos hechos si todavía se produjeran en la actualidad?

No necesitamos comer carne, no necesitamos encerrarlos en zoológicos, no necesitamos divertirnos torturando a un toro en una plaza ni necesitamos el 99% de los daños que se causa a los animales a diario.

En cambio, cuando los veganos señalamos esta realidad científica, histórica e impepinable, sólo recibimos odios sordos y ataques sin fundamentos por los supuestos creyentes del creador universal. Y yo me pregunto: ¿Cuál es vuestro dios: Él o satán?

Para quienes deseen profundizar en la historia del veganismo y sus fundamentos filosóficos y legales, le recomiendo este ensayo que escribí.

Un saludo cordial.

La respuesta del autor cristiano Pedro Luis Llara

A continuación, expondré capturas de los párrafos que componen su réplica junto con algunos subrayados míos para resaltar su tesis central e incongruencias:

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario Pedro Luis Llera (con subrayado 1)El autor cristiano Pedro Luis Llara inicia su discurso con unos preámbulos que van desde lo fútil hasta el hombre de paja. Lo primero que me sorprendió fue su cita sobre el significado de un blog. ¿Era necesaria? ¿En qué momento de mi mensaje había cuestionado que su artículo fuera una entrada de blog?

Como él mismo expone, está convencido de que copiar y pegar varias fuentes ya constituye un argumento sobre aquello que pretende criticar. Yo no lo acuso de apropiarse de nada, he ahí su primera tergiversación de mis palabras.

Le señalo únicamente que juntar varias fuentes que se contradicen entre sí no es una forma racional de criticar una ideología. Que sea un blog y no una revista académica no es una excusa válida para soltar información desordenada, emitir juicios de valor y pensar que se tiene una «opinión crítica».

Señor Pedro Luis Llara, un vegano y bienestarista no son lo mismo, que usted tome las palabras de Peter Singer para definir el especismo y la postura vegana sería equivalente a citar a Adolf Hitler para hablar sobre los «derechos de los judíos».

Peter Singer no sólo no es vegano; sino que ataca a los veganos y se refiere al veganismo como un mecanismo para reducir el sufrimiento de los animales o como una dieta, la misma forma en que usted y los suyos parecen entenderlo.

Usted, por supuesto, puede tomar las palabras de este autor y de quienes desee, pero no es legítimo presentarlo como si esto sea lo que pensamos y defendemos los veganos.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario Pedro Luis Llera (con subrayado 2)Ahora, cómo no, llegan el momento de las valoraciones personales sobre mis intenciones en lugar de mentar siquiera los argumentos que le había comentado previamente en mi mensaje. A mí no me ofende ni me parece mal que se me critique a mí, a mis ideas o a las ideas que busco representar. ¡Sólo pido que lo haga con argumentos!

Veamos cuáles son los argumentos del señor Pedro Luis Llara. Este autor cristiano comienza su alocución con la típica falacia de apelación a los consecuencias (ad consequentiam), la cual, en este caso, sugiere que el autor tenga una visión determinista del pasado y llega a hipotetizar sobre qué habrá sido de nuestra especie.

No creo que se refiera a la hipótesis, ya refutada por la ciencia, de que el cerebro humano evolucionara gracias al consumo de carne porque el cristianismo ortodoxo establece que los humanos somos imagen y semejanza de Dios.

Por ello, debo entender que el señor Pedro se refiere únicamente al valor utilitario de los animales a lo largo de la historia. Y su perspectiva parte desde la premisa, bastante atrevida, de que nos hubiéramos extinguido si Dios no nos hubiera dispuesto a los animales como esclavos.

Al margen de los dogmas cristianos, la ciencia considera que las grandes migraciones humanas de la Prehistoria estuvieron motivadas, en gran parte, por los cambios climáticos y pequeña edad de hielo que cubrió, durante milenios, un vasto porcentaje de las tierras que hoy están conformadas por bosques templados.

Es un hecho científico que el inicio de la ganadería, en el periodo Neolítico, supuso una mejora para los intereses humanos. Ningún vegano, con la debida formación, niega eso. Sin embargo, considerar que someter, hacinar y esclavizar animales ha sido algo bueno o correcto porque nos beneficiara o porque se hiciera desde tiempos remotos no son argumentos válidos para justificar la explotación y esclavitud animal que se ejerce en nuestros días.

De hecho, resulta bastante probable que el señor Pedro Luis Llara desconozca que la ciencia también establece en el periodo Neolítico el inicio de la esclavitud humana. Como bien expone el historiógrafo Charles Patterson, en su obra «Eternal Treblinka», cuanto sabemos de la Antigüedad nos indica que fue nuestra toma de conciencia, como cultura supremacista, acerca de nuestra capacidad para dominar a los animales lo que nos llevó a emular tales acciones para otros seres humanos.

De este modo, este autor cristiano llega a su primera contradicción: le parece fundamental la esclavitud animal para el inicio de nuestra civilización mientras desconoce o aplaude que nuestras civilizaciones evolucionaron, tanto o más, gracias a la mano de obra esclava.

Civilizaciones como la Griega, Romana, Egipcia y demás tal vez nunca habrían alcanzado tal gloria y poder si no fuese por el estrato esclavo, el cual, según épocas, llegaba a alcanzar el 70% de la población total. Unas cifras semejantes observamos respecto a la ganadería en nuestros días: más del 70% de todos los animales del planeta viven hoy como esclavos del ser humano.

El señor Pedro Luis Llara pasa entonces a la segunda falacia de apelación a las consecuencias más trillada en nuestros días: la mención de que la gente se moriría de hambre y de que se perderían puestos de trabajo. En primer lugar, a mí siempre me ha sorprendido cuánta gente, supuestamente culta, parece creer que los animales esclavizados como ganado viven del aire, como el famoso Claudio Bertonatti.

Tal como señaló hace tiempo un estudio de la FAO, más de dos tercios de la producción agrícola mundial se destina a alimentar al ganado esclavizado. Si el mundo entero fuera vegano no solamente no habría semejante hambre global; sino que sobrarían millones de toneladas de la cantidad que ya plantamos actualmente a nivel planetario.

Tomando los datos en la mano, soy yo, señor Pedro Luis Lara, quien podría acusarlo de ser, en parte, responsable de la desnutrición de miles de seres humanos mientras usted financia la crianza y engorde de millones de animales que se comen dicho grano. Me acusa de ser un urbanita que nunca ha pisado el campo, ¿de verdad es capaz de sostener dicha suposición suya mientras es partícipe en la desigualdad hacia otros seres humanos?

En segundo lugar, cuando se abolió la esclavitud negra también hubo millones de familias que se quedaron sin fuentes de ingresos. En los cambios sociales siempre hay favorecidos y desfavorecidos. No obstante, en el caso que nos ocupa, su mención es ridícula. El número de veganos está aumentando de manera constante y proporcional.

Ningún cambio de produce de la noche a la mañana y la industria tiene capacidad de sobra para reconvertirse. ¿No sabe usted que incluso las empresas ganaderas de España, como Central Lechera Asturiana, sacan productos de soja para veganos? ¿Dónde estarían esos desempleos?

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario Pedro Luis Llera (con subrayado 3).webpEn la recta final de su comentario se lo nota apurado por seguir excusándose y recurre a una contradicción y una tergiversación más. Después de haberme dirigido a mí y a otros veganos esas alusiones personales, ¿cómo se cree con derecho a acusarnos de que despreciamos a distintos explotadores de animales?

Como dije al inicio de este artículo, esas acusaciones globales son un síntoma de pereza y de escasa honestidad. Hay veganos soeces, crueles y de todo tipo porque somos seres humanos. Lo que no voy a permitirle es un intención de englobarme como si yo u otro presente hubiéramos defendido la violencia. No se equivoque, señor Pedro Luis Llara, es usted el único entre ambos que promueve la violencia según quién sea la víctima y el interés del explotador. ¿Dejará de comer carne, al menos, por la gente que se muere de hambre en países del tercer mundo?

Algo curioso de algunos cristianos está en su fijación obsesiva por el aborto. A pocos parece conmover que, a diario, miles de humanos fallezcan de inanición o que la pena de muerte esté extendida en múltiples países de alta población cristiana. En España, al menos, no hay manifestaciones contra estos hechos y acciones contrarias a los Derechos Humanos. En cambio, sí genera discordia la extirpación de un conjunto de células indiferenciadas —un embrión— al que se confunde intencionalmente con un feto.

Señor Pedro Luis Llara, le aclaro que el veganismo no se refiere al aborto. Cosa distinta es que una ideología puede ser o no compatible con otra. El veganismo es compatible con el aborto establecido a criterio médico, es decir, mientras el ente en desarrollo no sienta.

Los veganos no defendemos a los animales por ser animales. El veganismo no se refiere a los animales por ser animales; sino porque los animales somos los únicos seres en la faz de la Tierra que, tras un proceso embrionario, desarrollan intereses inalienables. El aborto legal no mata fetos; sino embriones. La vida carece de valor moral en sí misma. Y usted, a pesar de que no se lo haya planteado, obra de esta misma forma cuando participa en la explotación animal a pesar de que éstos seres sí sienten y sufren por ello.

Y sí, señor Pedro Luis Llara, usted me ha faltado al emitir juicios de valor sobre mi persona. Y permítame añadir que eso no es un gesto de cortesía. Ha publicado mi comentario para poder emparejarlo junto con su réplica y obtener así algún tipo de calma mental ante una incapacidad, demostrada aquí, de analizar los argumentos que le había expuesto.

A modo de autocrítica, me faltó terminar mi comentario con un juego de palabras para sugerir que ustedes son los bárbaros al defender acciones y prácticas que el ser humano lleva milenios ejerciendo barbáricamente mientras presumen de fe y virtudes variadas. En el sentido romano, el «bárbaro» era el extranjero y usted nos ataca porque no pertenecemos a su grupo religioso.

Gracias y buenas noches.

Extra: Comentarios de otros cristianos palmeros

El autor cristiano de este artículo se centró más en sus justificaciones de haberlo escrito que en emitir falacias. Otros cristianos presentes, sus palmeros, lo ayudaron a completar toda la ristra de falacias y a demostrar el tremendo cacao epistemológico que padecen. A modo de resumen, confunden las categorías de «ética/legalidad», «derecho/obligación», «agencia moral/paciencia moral», etc.

Dan mucha pereza y, en cierta medida, me limitaré a enlazar a los artículos en donde ya he abordado dichas cuestiones.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario CristiánBueno… no hay mucho que comentar. Son solamente apelaciones ad hominem con que negar el discurso del otro. Quizás me dice que necesito un exorcista porque causo verdadero terror entre los fanáticos religiosos.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario JoseluÉste es el típico comentario de quien demoniza al contrario como representación absoluta de todos los males o ideologías que desprecia. Para este usuario, todas las ideologías que no son la suya son posmodernas y destructivas; la suya, en cambio, es la moral verdadera «que procede de la divinidad». Vaya.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario Hornero¿Qué tiene esa gente en la cabeza? ¿Serrín? ¿Acaban de salir de la Edad Media? ¿Cómo osa declarar que «es de bárbaros permanecer en la barbarie sin advertirla» cuando son ellos quienes promueven acciones bárbaras como la violencia contra los animales y su encierro sin ningún tipo de justificación racional? Ni siquiera expresan que los animales merezcan un buen trato; ni eso. Al parecer, su dios no es bondadoso; sino cruel.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario JSP (1)Este usuario ni siquiera leyó mi comentario, pues en éste indico claramente que los niños y humanos con trastornos psicológicos tienen derechos y no obligaciones. ¿Puede un niño de tres años manifestarse por su propia voluntad y reclamar derechos? ¿Significa eso que no deberían tenerlos?

Puntualicé, además, que esa creencia de que lo uno va parejo a lo otro pertenece a una ideología del siglo XIX llamada «contractualismo» y que se utilizó en la época para justificar el dominio del blanco sobre el negro y del varón sobre mujer mujer.

Y no, yo no hablé de «células», a secas, sino de «células nerviosas». En el fondo, hipotetizo que opinan así porque su capacidad de discernimiento es limitada.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario JSP (2)Y otro comentario del mismo usuario con las mismas lindezas. Si el usuario buscase la verdad y el bien no estaría frente a un teclado indignándose por la posibilidad de que el ser humano tuviera que dejar de asesinar animales por placer.

Y sí, los veganos defendemos a todos los animales. La categoría de «plagas» es un término antropocéntrico. Y no, los animales no son agentes morales —sino pacientes morales—; no podemos juzgar sus actos, como tampoco podemos llevar un bebé ante un tribunal.

Los veganos no pretendemos modificar las acciones de los animales; sino de los humanos hacia los animales. Todo el mundo sabe que los leones cazan gacelas, pero la mayoría olvida que también violan a las hembras de su especie.

Aquellos se escudan en que está bien explotar animales porque «los animales se explotan entre sí» deberían, para ser consistentes, justificar el robo, las violaciones, la pederastia y todas aquellas acciones que, ejercidas por distintas especies animales, también existen en la naturaleza.

¡Derechos Animales ya! - Captura de comentario África MarteacheLos veganos estamos interesados en que los humanos dejen de explotar y de asesinar animales. La extinción de una especie es el resultado de ejercer el asesinato sistemático de determinados animales a lo largo del tiempo, como ha venido sucediendo hasta la fecha.

Las especies ni sienten ni padecen, son los individuos que las constituyen ante quienes debemos responder. La falacia conservacionista, propia de los ecologistas, reduce a los animales a meros objetos que conservar por nuestro beneficio porque, como leemos en este mensaje, cualquier consideración de que los animales posean un valor propio como individuo implica que un vegano está «antromorfizándolos».

Si los ecologistas —incluidos algunos religiosos— se oponen a la ganadería industrial o a la contaminación no es porque les importen los animales como sujetos de derecho; sino porque la crianza de especies domesticadas y los daños al medio ambiente causan extinción de especies y esto, a su vez, implica que el ser humano ya no podría explotar (pj: obtener medicamentos) mediante el aprovechamiento de las especies —incluidos animales— que existan en la naturaleza.

Existe el mito social de que los animales domesticados no podrían sobrevivir sin los humanos. Aunque cueste creerlo, éste era también un argumento proesclavista de la época por el cual se decía que si a los negros se les otorgaban derechos, ellos mismos serían la causa de sus desgracias porque «el negro sólo se mueve por impulso y caería en el vicio y la decadencia absoluta».

Y, como expresó Darwin allá también en el siglo XIX, no hay ninguna característica humana exclusiva de los seres humanos; nuestras diferencias son de grado, no de clase. Compartimos la «otredad» mediante nuestro impulso por vivir, la defensa de nuestra libertad y de nuestra integridad.

El concepto de «sintiencia» se aplica a aquellos seres que cuentan con estructuras capaces, científicamente, de producir y modular potenciales de acciones entre tejidos. Las plantas no pueden hacer tal cosa. Y, sin esto, un organismo es incapaz de transmitir sensaciones y, por ende, de poseer un «yo». Por tanto, y al igual que quienes alegan que Dios existe porque su existencia no puede ser demostrada, estamos ante una falacia ad ignorantiam.

En fin…

¡Derechos Animales ya! - Captura de la web «Infocatólica» en se posicionan contra los derechos para un orangutánAquellos autores cristianos más fanáticos incluso consideran una afrenta o un peligro que se proteja legalmente a los animales. En esta captura vemos cómo este individuo, Jorge Soley Climent, considera que liberar a una orangután de un zoológico supone un ataque a los Derechos Humanos.

El fanatismo religioso de esta gente raya ya en la parodia. Vamos a ver, ¿en qué te afecta a ti que una pobre orangután sea salvada de estar toda su vida confinada en un zoológico? ¿Impide eso que tú tengas seis hijos —eso, de camino, apoya la teoría de la disgenesia—, que los adoctrines en tu credo de especista de mierda o que puedas ir, viajar y recorrer un mundo en el ser humano ha devastado y desplazado a los animales de sus hábitats naturales.

Me recuerdas a esos blancos proesclavistas orgullosos que, tan anchos y ufanos, esgrimían que darles derechos a los negros supondría poco menos que el Apocalipsis. Tú, amigo, eres un cretino, por no llamarte algo peor.

Una conclusión sobre el fanatismo religioso

Algo que caracteriza a un fanático es su decisión manifiesta de ignorar sistemáticamente los argumentos presentados por el contrario para lanzar un discurso que contenga todos sus enseñanzas y dogmas aprendidos sin arrojar ninguna mera refutación a aquello que se haya puesto sobre la mesa.

Cuando se debate con las redes con algún fanático. Hay dos opciones: si el fanático se siente solo, ignora los comentarios en contra y hace el vacío. Y si se siente acompañado por una marabunta de individuos que replican su misma postura, saca pecho y contestar con vehemencia cualquier variedad de tonterías y necedades que les grajee el apoyo de los suyos.

Dado que había multitud de comentarios en esa misma entrada, a cual más disparatado, sabía que este autor cristiano replicaría con el mismo tono. Como establece el estudiado sesgo de Dunning-Kruger, cuanta menor es la certeza e información de alguien sobre una materia, mayor es la vehemencia y seguridad con la se expresa.

A rasgos generales, cuando alguien dice «no sé de esto, pero pienso esto otro» significa que no se ha tomado la molestia de comprender ni de enjuiciar sus ideas; sin embargo, ya se cree con legitimidad para expresarlas. Y lo que es mejor: el fanático de turno siempre llega a pensar que sus ocurrencias son únicas y distintas, se empecina a pensar que a su debatiente nunca le hayan plasmado esos mismos alegatos carentes de fundamento.

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¡Derechos Animales ya! - Ternero acariciado - Santuarios explotadores de animalesHay santuarios que explotan animales. Debemos andarnos con ojo para no participar en un negocio que se lucra con la explotación animal.

Introducción

En un artículo anterior hablaba sobre «el reciclaje de animales usados», una metáfora bastante precisa sobre lo que ocurre con los animales abandonados: su «sacrificio» (asesinato) o vuelta a su uso (explotación). En esta entrada ahondaré en uno de los ejemplos específicos que traté en aquel ensayo: la explotación animal ejercida por santuarios de animales.

En primer lugar, cupiera señalar que la palabra «santuario», con el significado de «albergue» o «protectora», constituye un anglicismo popularizado por el escaso rigor expresivo de los hablantes cuando se dejan influir por cognados y otros usos del lenguaje en el extranjero.

El mundo anglosajón es, para lo bueno y para lo malo, un presagio de aquello que puede ocurrir —o se está gestando— en España y en Latinoamérica. Desde hace tiempo, está desarrollándose por Estados Unidos y Reino Unido un negocio basado en santuarios que explotan animales.

Decenas de empresarios y especistas particulares pasan de tener un negocio basado directamente en la explotación animal, mediante crianza y compra-venta, a tenerlo mediante el rescate, venta y usufructo para aquellos hipócritas de tomo y lomo que se hacen llamar humanos «sensibilizados».

¡Derechos Animales ya! - Panda come bambúLos zoológicos y ganaderías tradicionales se nutren de los tiempos modernos para hacerles un lavado de cara a sus negocios bajo el epíteto publicitario de «animal friendly».

Santuarios explotadores de animales: Zoológicos y ganaderías «animal friendly»

Todos sabemos que en un zoológico se paga por visitar animales en vivo y obtener distintos servicios a su costa. También conocemos que en una ganadería se explota a los animales para después enviarlos al matadero. Ambos tipos de negocio están, cada vez, peor vistos por la opinión pública. ¿Y si hubiera un modelo de negocio que reuniera lo «mejor» de ambos mundos?

Algo así debieron de plantearse los propietarios de tales centros para reconvertir sus empresas en un lugar igual de miserable para los animales pero más lucrativos y fáciles de maquillar.

Ya he visto una decena de casos esperpénticos de «santuarios de animales» que presumen sobre sus rescates, recogen dinero y luego realizan actividades monetarias con sus animales, a saber:

  • Rescatan o compran animales para publicitar que los salvan.
  • Ofrecen visitas remuneradas para conocer a los animales y fotografiarse junto a ellos.
  • Venden productos derivados de sus animales: leche, lana, miel, etc.
  • Ejercen una doma o adoestramiento de equinos para que vuelvan a tener un «oficio» para los humanos.
  • Y, aunque cueste creerlo, algunos incluso venden sus «animales rescatados» a «adoptantes responsables».

¡Derechos Animales ya! - Quiropráctico masajea caballo rescatadoLos animalistas, dado su desconocimiento sobre leyes y su encandilamiento estético por la más llana superficialidad, quedan maravillados por vídeos como éste sin cuestionarse que este hombre, quiropráctico de animales, no es vegano y sana a unos animales mientras se lucra y participa en la explotación y asesinato de muchos otros.

«Santuarios» que brindan una «segunda oportunidad»

Mientras que los santuarios explotadores en el mundo hispano se aprovechan «solamente» —entre comillas— a costa de socios, donantes, voluntarios, algunas comilonas y unos pocos actos en momentos oportunos; en Estados Unidos, por ejemplo, estas empresas llegan a tener varios centros, numerosos empleados a jornada completa y acuerdos con universidades, ferias de «muestras» y centros de competición.

Muchos de estos centros invierten en caros servicios veterinarios para sanar a aquellos animales que rescatan y que, más tarde, adiestran, doman y dan en adopción con condiciones de venta o alquiler mediante donaciones obligatorias.

De hecho, es muy posible que los animales recuperados, como el caballo que figura en la imagen superior, recaigan en sus lesiones tan pronto como el «santuario» les dé una «segunda oportunidad» —qué bello eufemismo para enmascarar un regreso a la esclavitud— volviéndoles a poner una silla de montar en la espalda (en el vídeo se ve pasar un caballo ensillado por detrás del paciente) o atalajes de tiro (otros vídeos del mismo centro).

Otra posibilidad sería que enviasen a estos caballos «rescatados» a universidades, como la OC Davis, para que «alumnos con talento y sensibilidad» lleguen a convertirse en los futuros campeones de las olimpiadas en las disciplinas ecuestres.

Qué manera más poética de estar sensibilizado con los animales que explotar a uno en nombre de la armonía, ¿verdad? A menos, claro, que el caballo se lesione y recuperarlo no rinda ningún fruto. En este caso, se lo asesina y se le dice a la gente que se hizo por su bien para que no sufriera.

¡Derechos Animales ya! - Captura página web de «Proyecto Caballo»Captura página web de «Proyecto Caballo» en donde se observan que promueven la explotación de caballos en terapias y participan en la formación de profesionales que exploten caballos con este fin.

Extra: Conversación con Rocío Crespo, de Proyecto Caballo

Hace tiempo tuve una breve conversación con Rocío Crespo, miembro del Proyecto Caballo, un centro que, entre otras acciones, recoge caballos e imparte charlas sobre bienestar equino. Al ver la publicidad y el mensaje se me dispararon todas las alarmas. De antemano, quiero puntualizar que no la acuso a ella de participar la explotación de caballos o de otros animales.

No obstante, dicho centro sí incurre en una explotación ecuestre evidente al promover y formar profesionales en terapias asistidas por caballos. La mayoría de los «santuarios», inclusive los bienintencionados, cometen el mismo error: tratan de defender a los animales mientras transmiten un mensaje bienestarista que impide el reconocimiento de sus derechos legales.

Así pues, quise trasladarle amablemente estas razones que he expuesto. Tras ello, Rocío Crespo respondió con el siguiente texto (lo presento con una adaptación de formato y pequeñas correcciones ortográficas):

Hola Adrián, soy parte del equipo de Proyecto Caballo, donde todas las personas involucradas trabajamos de forma altruista en una asociación sin ánimo de lucro y algunos de los objetivos principales son la difusión y concienciación sobre bienestar equino, la sostenibilidad y mejora de la biodiversidad ambiental. Y también te invito a que antes de hacer una crítica tan categórica investigues más en quienes somos y nuestro recorrido.

Todo es criticable y cuestionable es por eso que evolucionamos y estoy de acuerdo contigo en que ningún animal tiene un interés especial o inherente en servirnos como medio o herramienta, y menos los caballos.

Pero donde cometes un error es en decir que explotamos caballos, ya que no sacamos ningún beneficio económico de ellos, todo lo contrario el proyecto surge como posible respuesta a la sobre población de caballos que tenemos actualmente y a la combinación de preservar espacios de interés natural donde puedan vivir acorde a sus necesidades como caballos, es decir pretendemos que los caballos sean caballos.

Ya que consideramos que el modelo actual de protección no es sostenible ya que acaban en protectoras que están desbordadas y en donde en muchas ocasiones por falta de recursos no pueden ser caballos ni recuperarse de sus traumas.

Vamos un punto más allá, es un conflicto que abarca muchas variables, cría, reproducción, doma, domesticación, tenencia, legislación, formación ….estamos en el camino, y claro que no podemos conseguirlo todo de repente, pero ahí estamos, por eso la idea de juntar diferentes sinergias en el campo científico mediante un congreso.

Y nosotras seguimos, buscando terrenos, los habilitamos para que vivan un grupo de caballos que estén preparados, estudiamos las variables sobre impacto ambiental, sobre la salud mental, física y social de los caballos introducidos, realizamos un estudio sobre mejora de la biodiversidad.

Por todo eso corrijo tu especificación que no somos un negocio, no somos un pseudo albergue/zoológico donde explotamos caballos y no somos especistas. Yo trabajo gratis, soy activista desde hace años…y sí, en mi pasado por falta de información exploté caballos ahora no. Te invito a venir a visitarnos y contrastar tu opinión.

Tras su respuesta, le hice llegar algunas puntualizaciones más:

Hola, Rocío. Si dices que no te lucras con los caballos, te creeré. De acuerdo en ese punto. Sin embargo, a mi juicio, no habéis entendido todavía los Derechos Animales. En tu texto hablas de protección y bienestar. Lo que necesitan los caballos y otros animales es que luchemos por sus derechos. Sí, es difícil y arduo, pero vuestro error no está en el esfuerzo sino en que parece un esfuerzo mal dirigido y regido por conceptos antropocéntricos. Todavía parecéis ver a los caballos como seres inferiores y os explicaré por qué.

En las publicaciones de tu muro y en las de tu compañera no hay ni un solo atisbo de explicación sobre por qué los caballos y otros animales merecen respeto, sólo hay publicaciones y charlas sobre «bienestar equino» destinadas a gente que tenga caballos y los explote. Promover una explotación compasiva, aun cuando vosotras no montéis o no participéis en competición no es una forma de defender los Derechos Animales; sino de promover regulaciones y nuevos métodos para que sigan explotados «compasivamente». Esto no va a la raíz del problema, sino que lo perpetúa al decirles a sus explotadores que el problema está en el trato y no en que sean esclavos (propiedades) de los humanos.

Ya hay centros ecuestres y yeguadas de todo tipo que promueven la «doma natural» y charlas como las que vosotras dais y promovéis. De hecho, ya hay casos frecuentes en Reino Unido de supuestos albergues compasivos que rescatan caballos, los doman «naturalmente» y los venden. Ah, y por supuesto, mientras tanto piden donaciones. Eso no falta nunca.

El concepto de «bienestar animal» no se contrapone a la explotación animal, sino que, de hecho, nació en el seno de la propia industria y luego se convirtió en la bandera de distintas organizaciones animalistas para lucrarse mediante socios y donaciones.

No he entendido bien por qué vuestra declaración de principios habla de «conectar» al ser humano con los caballos si pretendéis que los caballos vivan como caballos y lo más libres posible. ¿Promovéis que la gente se acerque y los «cuide»? Eso dista bastante de pretender un entorno lo más salvaje posible y de velar por animales que, en muchos casos, han sufrido mucho y no desean ningún contacto humano. Aunque no obtengáis dinero con tales prácticas, se convierte en explotación cuando usáis a los caballos como medio de disfrute humano.

En resumen, no dudo de vuestras pretensiones. Sólo juzgo lo que veo y decís. Ante mis narices hay un bienestarismo flagrante y me temo no sois conscientes del mismo porque confundís el concepto antropocéntrico de «bienestar animal» con los Derechos Animales.

Te invito a este artículo que escribí como introducción al principio ético de igualdad.

¡Derechos Animales ya! - Hombre abraza a un demonio de Tasmania - Animal friendlyHombre abraza a un demonio de Tasmania.

Conclusión

Lo más triste de todo está en que, es tal la confusión y desinformación reinante, que miles de animalistas apoyan a estos centros y creen que, de verdad, obran con bondad y justicia para los animales. Mantras como la falacia del «paso a paso» o del «sufrimiento animal» les sirve a empresarios sin escrúpulos para hacer lo mismo que siempre bajo una apariencia de buenismo posmoderno.

Mis ejemplos y denuncias no significan que todos los casos sean iguales ni que estas empresas sean peores que las ganaderías tradicionales u obren peor que cualquier ciudadano de turno. Toda forma de explotación animal se sitúa exactamente en el mismo plano moral.

Hay que ir con pies de plomo detrás de cada «santuario» que surja para rescatar vacas, ovejas, caballos y otros animales, sobre todo, con aquéllos catalogados como «de granja». Pronto ya no habrá centros con la palabra «zoo» en la puerta; sino centros zoológicos ecológicos y yeguadas muy «animal friendly» con sellos de bienestar animal.

Debemos tener cuidado con lo que nos espera en años venideros. Si bien, para terminar con un sabor optimista, a menudo la vida nos sorprende con situaciones utópicas de ganaderos que reconvierten sus negocios para rescatar animales de verdad.

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