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¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en Málaga

Las cabalgatas de Reyes Magos y la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Pajes montados a caballo en cabalgata de Reyes Magos en MálagaLas cabalgatas de Reyes Magos, como otras fiestas en España, explotan animales para diversión y presunción del ser humano. En la fotografía figuran pajes montados a caballo en la cabalgata de Reyes Magos de Málaga.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

La explotación animal es un fenómeno constante y universal. En otros ensayos previos he ahondado en explicaciones sobre el origen de las discriminaciones morales, la esclavitud, la domesticación y otros fenómenos relacionados con la cosificación moral y legal de sujetos. Asimismo, tengo ya innumerables artículos escritos acerca de cómo el ser humano explota a diversos animales con distintos fines desde el periodo Neolítico.

Por razones cuantitativas o culturales, determinadas fechas cobran una especial vigencia por el número de víctimas o por la forma ruin con que los humanos nos aprovechamos y torturamos animales por ignorancia y placer. Esta entrada voy a dedicarla, expresamente, a un tipo y momento de explotación animal propia de las Navidades en España y otros países hispanos: las cabalgatas de Reyes Magos. Al mismo tiempo, aprovecharé para citar y comentar muy brevemente cómo las grandes organizaciones animalistas fomentan estas prácticas por su enfoque antropocéntrico.

¡Derechos Animales ya! - Cabalgata de Reyes Magos de SevillaCarroza en pleno centro de la ciudad de Sevilla durante el año 2018.

[Fuente de la fotografía]

¿Qué son las cabalgatas de Reyes Magos?

Para ubicar a aquéllos a quienes no les suene esta fiesta, en España llamamos «cabalgatas de Reyes Magos» a una procesión en que niños y adultos recrean la ilusión de las Navidades ante la llegada de los Reyes Magos. Por una mezcla entre religión y paganismo, se atribuye que estos tres hombres sabios vienen de Oriente para dejar regalos a los niños.

En nuestros días, las cabalgatas de Reyes Magos suelen constar de carrozas tiradas por tractores u otros vehículos autopropulsados, en pueblos y ciudades, en que niños disfrazados y jubilosos arrojan caramelos y chucherías a los espectadores. O, al menos, así lo era antes de la llegada de la pandemia del coronavirus y todos los cambios sociales —paranoia incluida— que ha provocado, sobre todo, en virtud de los millones de animales que se han asesinado en nombre de la sanidad pública.

Ahora, dos años más tarde, España retoma sus costumbres arraigadas y vuelve a lo mismo sin plantearse un cambio de mentalidad. Ocurre que, debido a razones históricas y presentes, en muchos lugares de España acontece el empleo injusto e innecesario de animales con una función de acompañamiento y ostentación durante esta fiesta.

¡Derechos Animales ya! - Reyes Magos a caballo en La AlgabaReyes Magos van a caballo a repartir regalos en La Algaba (Sevilla).

[Fuente de la fotografía]

¿A cuáles animales se explota y por qué?

En las cabalgatas de Reyes Magos se explotan, sobre todo, a varias especies de animales por su vinculación con las cabalgatas tradicionales —recorrido o desfile a caballo— o con una representación folclórica de los Reyes Magos. En algunas provincias, los propios reyes acuden yendo montados sobre caballos y camellos para repartir regalos a hospitales y a otros lugares programados.

La elección de explotar animales responde a una razón cultural e histórica. Así, por ejemplo, tenemos que los caballos han explotados históricamente para transporte y presunción de sus jinetes. Y, por su parte, los camellos y dromedarios, animales no nativos de la Península Ibérica, representan el exotismo y misticismo de Oriente.

Por ello, no cabe extrañarse de que, aun en pleno siglo XXI, el «hombre civilizado» todavía encuentre deseo y jactancia en traer, utilizar e importunar a éstos y otros animales para decoro y embellecimiento de esta fiesta navideña.

¡Derechos Animales ya! - Paseo en coche de caballos de los Reyes Magos en MontillaAl ser humano le escasea la originalidad. Si a eso le sumamos el aburrimiento, la tenencia y ganas de ostentación por parte de múltiples ganaderos y propietarios de yeguadas, nos encontramos con que, en la mayoría de los pueblos de España, se opta por coches de caballos y otras sustituciones decimonónicas para contentar al vulgo. En la fotografía, coches de caballos sustituyen las cabalgatas de Reyes Magos en Montilla (Córdoba).

[Fuente de la fotografía]

¿Por qué está mal explotar caballos, camellos y otros animales?

De antemano, debemos señalar que, cuando los activistas por los Derechos Animales hablamos de «explotación animal», nos referimos al hecho de que a un animal se lo utilice como medio o recurso para un fin. Este concepto no incluye que tal animal sufra una violencia desmesurada, que termine sangrando o con heridas abiertas.

Toda forma de explotación animal es injusta en sí misma, con independencia de que se los golpee o no, porque reducir a un animal a la condición de un objeto para un propósito o servicio siempre implica violencia por coacción activa o pasiva. La violencia contra los animales es tan censurable como la violencia contra seres humanos porque ellos, como nosotros, también sienten, padecen y poseen sus propios intereses inalienables.

La sociedad acostumbra a fijarse en la violencia explícita y se limita a condenar el maltrato animal, es decir, aquellas acciones cuyo daño es superior al beneficio obtenido por los seres humanos. Sin embargo, la raíz del problema radica en que nos creamos con potestad para siquiera hacerlos desfilar en cabalgatas o someterlos a otros usos, en nombre de la ciencia o de la salud física o mental.

¡Derechos Animales ya! - Camellos transportados en un camión para cabalgatas de Reyes MagosCamellos transportados en un camión para servir como instrumentos durante las cabalgatas de Reyes Magos. La provincia de Las Palmas aglutina a varias empresas que se dedican a ponerlos en alquiler tanto dentro como fuera de España para que distintos ayuntamientos, con nuestros impuestos, hagan gala de su necedad.

[Fuente de la fotografía]

Ceguera e inercia social ante la explotación animal en las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos

Partiendo desde la aclaración de que un buen trato no justifica la esclavitud, debemos puntualizar que, en la mayoría de los casos, las cabalgatas de Reyes Magos requieren el transporte de camellos, dromedarios y caballos, desde decenas hasta miles de kilómetros hasta su destino. Durante el viaje están expuestos al frío, al hacinamiento, a mareos y potenciales accidentes.

Y, durante su explotación, a las pocas horas de cabalgata, se observa que muchos animales montados corcovean, se muestran cabizbajos y decaídos. Aunque sea obvio que un animal sufre cansancio, confusión, e incluso miedo, al permanecer durante horas deambulando por calles atestadas de gente, golpes de tambor e innumerables gritos, no debemos reducir la cuestión a si estos animales están mejor o peor tratados, o si estarán más o menos tiempo en la calle y expuestos a estas condiciones.

¡Derechos Animales ya! - Ocas explotadas en cabalgatas de Reyes MagosEn escasas ocasiones, el ser humano se vuelve más original a la hora de explotar animales. En algunos lugares se traen ocas para hacerlas desfilar entre restos de caramelos, con una bola de Navidad al cuello y sus alas manipuladas para evitar que vuelen. Es la primera y última salida que tendrán antes de acabar en el matadero, tras una dolorosa hipertrofia que se les causa en el hígado al forzarlas a comer hasta reventar para fabricar foie gras (hígado graso, en francés).

[Fuente de la fotografía]

La hipocresía y tibieza de las organizaciones animalistas

Como tónica común y anquilosada desde hace dos siglos, el mundillo animalista, orquestado por organizaciones millonarias, repite y repite sin cesar el mantra del sufrimiento animal, entre otras consignas típicas y vacías, para dar a entender que se preocupan por los animales mientras se contradicen en cada medida y perpetúan el especismo con cada campaña monotemática que lanzan al público.

Esta vez, en referencia a las cabalgatas de Reyes Magos, grupos como PACMA, Anima Naturalis e incluso Ecologistas en acción vuelven a la carga con sus mensajes hipócritas, cínicos y antropocéntricos.

Como leemos en esta noticia publicada recientemente, PACMA cuestiona la imagen e influencia sobre los menores y el trato que se les da mientras valida que a esos mismos animales se los marque a fuego en otras fiestas, terminen en un matadero o sean sacrificados si sufren un accidente.

Anima Naturalis incide en el estrés mientras aplaude que los mataderos mejoren la velocidad con la que les quitan la vida a los animales o que se agrande dos centímetros las jaulas destinadas a visones y otros animales en granjas peleteras.

Y, Ecologistas en Acción sale a criticar someramente estas explotaciones por el impacto circunstancial que ejercen sobre la fauna silvestre, mientras nos recuerdan que «los animales [domesticados] están más habituados».

Gracias, Theo Oberhuber, coordinadora de campañas de Ecologistas en Acción, por soltar una perogrullada que sólo tiene en cuenta a los animales según si podemos explotarlos en su hábitat o en el nuestro. No se trata de que estén más acostumbrados o seleccionados —que también—; sino de que el ser humano ejerce una indefensión aprendida sobre aquellas animales a los que cría y explota. A la organización de Ecologistas en Acción ya les dediqué hace años un artículo por su campaña a favor de la ganadería ecológica y de la crianza selectiva de ovejas autóctonas en Andalucía.

No hay diferencia entre los discursos de estos grupos y los de las empresas ganaderas. Pero poco importa, millones de animalistas y ecologistas les seguirán donando y endiosando por ser una cara bonita con un micrófono pagado por la misma industria contra la que dicen actuar.

¡Derechos Animales ya! - Figura vectorial de Reyes MagosPodemos —y debemos— celebrar las cabalgatas de Reyes Magos y otros festejos populares sin participar en la explotación animal. Tenemos la obligación moral de dejar de causar daño adrede y evitable a los animales, ya sea mayor o menor, con independencia del fin perseguido.

Conclusión

El ser humano parece incapaz de evolucionar ni de extraer enseñanzas en momentos de caos, incertidumbre y crisis. A partir del 2022 regresarán muchas fiestas en que se explotan animales por nuestra visión de que ellos existen para servirnos en nuestros antojos, caprichos y trivialidades mientras hacemos gala de justicia social y empoderamiento humano.

El grueso de los grupos animalistas cuestionan el uso de animales en cabalgatas apelando al ruido del ambiente, el estrés de los animales y otras consideraciones respecto a su bienestar. No obstante, hablar de maltrato animal no sirve para ayudar a los animales ni condenar la violencia; pues este concepto parte desde la premisa de que ciertas expresiones de violencia contra los animales están bien si producen un beneficio deseable.

Si de verdad nos importa la justicia, la equidad y la igualdad —palabras muy de moda, pero que pocos saben emplear correctamente—, entonces habremos de preguntarnos cuál legitimidad ética tenemos para imponer violencia y sufrimiento a otros animales, y, a la postre, qué derecho tenemos acaso para criar, subyugar y asesinar animales como si fueran simples seres inertes.

Hoy por hoy, el mundillo animalista está muy lejos de tan siquiera señalar la raíz del problema ni aspirar a una solución que no pase por caja. Si nos preocupa la justicia hacia los animales, tenemos el deber de ser veganos. El veganismo es lo mínimo que podemos hacer por elllos.

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¿Matar animales por su propio bien?

¡Derechos Animales ya! - Perro da un masaje a otro perroLos animales sienten, padecen, buscan experimentar emociones y disfrutan de sus vidas. Quienes alegan que sea correcto matar animales por su propio bien no han entendido que sus vidas no nos pertenecen.

Introducción

La versión más extrema del argumento de explotar animales por su propio bien quizás lo encontramos en esos amores que matan. ¿Acaso sería ético matar animales por su propio bien? En esta entrada hablaré sobre el concepto de «sacrificio ético de animales» como mantra accesorio de animalistas, gobiernos y empresas explotadoras que siguen políticas de «Bienestar Animal». Este artículo se relaciona, a su vez, con un ensayo previo. Recomiendo leerlo —enlace anterior— para entender mejor éste.

Como he expresado en más de una ocasión, es más fácil que cualquier explotador de animales se vuelva vegano antes que un animalista. Quienes se denominan de tal forma suelen mostrar preocupación hacia los animales mientras mantienen los mismos hábitos y creencias que el resto de la gente. Sin embargo, como ellos se perciben a sí mismos como buenas personas hacia los animales, consideran que ya hacen lo correcto o suficiente.

Posiblemente, el caso más flagrante sobre el especismo animalista se evidencia en que muchos animalistas estarían dispuestos a matar a sus propios animales rescatados antes que darlos en adopción.

A continuación, expondré una de las consecuencias más terribles del bienestarismo y por qué esta ideología es tanto incompatible como un obstáculo para la comprensión generalizada de los Derechos Animales.

¡Derechos Animales ya! - Captura titular de noticia anciano mata a sus 13 perros - Matar animales por su propioa bienCaptura de la noticia citada. Las redacciones de hechos asociados a animales suelen adolecer de múltiples inexactitudes terminológicas. En este caso, el uso de la palabra «mascota» (esclavo de compañía) representa correctamente la visión que este hombre tenían hacia sus perros.

Un anciano con cáncer asesina a sus 13 perros

Hace poco, me topé con la noticia de que un anciano con cáncer terminal se había quitado la vida tras asesinar a sus 13 perros. El anciano, al parecer, lo hizo por la creencia de que sus perros estarían mejor muertos que vivos cuando él muriera. Esta forma de pensar responde a un amor cosificador con que los humanos nos adjudicamos potestad para decidir sobre las vidas de los animales e imponer nuestra voluntad, y creencias acerca de la realidad hasta el punto de decretar su asesinato.

Lo que haga cualquier persona humana —especista promedio— no me sorprende; pero sí lo hace, con mayúsculas, que un grupo de personas autoconsideradas veganas pase a decir que ellos también lo habrían hecho. Tener que explicarle a un vegano que matar a un animal está mal creo que sería como descubrir América o algo semejante.

Al leer esto, habrá quienes dirán: «no son veganos pero tampoco son animalistas». Esto es un error. La corriente mayoritaria del animalismo está conformada por los bienestaristas. Un bienestarista sólo está en contra del «maltrato animal», es decir, del sufrimiento de los animales.

Un bienestarista siempre preferirá la muerte de un animal ante el riesgo o la posibilidad de que sufra, aun cuando no sea real ni tengamos legitimidad alguna para decidir sobre sus vidas.

Sin ir más lejos, PETA ha reconocido en muchas ocasiones que ha practicado el asesinato de perros abandonados para evitar que sufrieran. Y las organizaciones de ámbito hispano, como PACMA, Igualdad Animal y Anima Naturalis, tienen exactamente la misma mentalidad.

Da igual si el responsable humano considera que estarían mejor o peor tras su fallecimiento, no tendríamos la legitimidad para hacerlo con nuestros perros como tampoco con nuestros hijos. Este caso me recuerda al del fanático Joseph Goebbels —mano derecha de Adolf Hitler— y a su esposa, quienes mataron a sus seis hijos para «protegerlos» de vivir en un régimen comunista tras la caída de Alemania.

Tales supuestos veganos —que no lo son, por incumplir la definición— están diciendo, en pocas palabras, que se creen con derecho a quitarles la vida a sus animales por su sola creencia de que esos animales estarán únicamente bien con ellos. Ese argumento es exactamente igual que el de un maltratador y de quien se autopercibe como dueño de una propiedad.

Se vuelve imposible hablar sobre veganismo si la sociedad adolece del mínimo entendimiento de ética básica. ¿Cómo alguien va a comprender que los animales merecen respeto si piensa que sus animales adoptados —o sus hijos— deben morir si ellos lo estiman oportuno?

¡Derechos Animales ya! - El Ejército de Reino Unido manda caballos viejos al matadero - Sacrificio ético de animalesLos caballos del Ejército de Unido Unido, los cuales son explotados en desfiles y otros actos ceremoniales de la Guardia Real, terminan sus vidas en mataderos para vender su carne a países de Europa. Nótese que, además de este triste final, sus vidas están marcadas por la coacción, la tortura y el empleo de herramientas para quebrar su voluntad.

Reino Unido manda caballos viejos del Ejército al matadero «por su propio bien»

El cinismo humano alcanza su cúlmen hacia los animales cuando, más allá de justificar su explotación y tortura en beneficio humano, llega a excusar su asesinato como una acción virtuosa que se haga por el bien de los mismos. Este «sacrificio ético de animales» no un argumento que esté reservado a individuos enfermos o desesperados; sino que, asimismo, es una falacia de la potencialidad esgrimida por gobiernos y empresas para ocultar intereses lucrativos bajo un halo de virtud bienestarista.

El ser humano es capaz de mentir, engañar, defraudar y soltar cualquier barbaridad por tal de ocultar sus verdaderas intenciones. A menudo, lejos de lograr ese efecto, sólo cabe preguntarse cuán podridos pueden estar por dentro para asesinar animales por dinero y, más tarde, tratar de justificarlo diciendo que lo han hecho por el bien de los animales.

Como ejemplos grotescos tengo una noticia grotesca relacionada con la explotación ecuestre, aunque no se limita a ésta: El ejército de Reino Unido vende a los caballos viejos del Ejército para exportar su carne a países de Europa.

Tal como cita la noticia del medio anterior, el portavoz del Ministerio de Defensa de Reino Unido alegó expuso la siguiente razón para enviar a un centenar de caballos viejos del ejército para vender su carne en Europa: «Los caballos han estado condicionados toda su vida a los desfiles y al ruido de Londres. No estarían felices de retirarse a la tranquilidad del campo y creemos que este es el final más humano para ellos».

Esta persona está diciendo, tan tranquilamente, que un animal habituado a los ambientes humanizados y ruidosos no encuentra apacible eso de estar en el campo, ser algo más libre y no tener que cargar con humanos. Según este portavoz, un caballo no prefiere vivir sus últimos días en un verde prado; sino ser conducido a la línea de un matadero, oír los relinchos de sus congéneres y recibir un golpe en la corteza frontal que lo deje paralítico mientras lo despellejan y lo desmiembran. Menuda comparación, ¿eh?

Como biólogo y conocedor del comportamiento animal, no puedo sino tener unas ganas tremendas de agarrar a este sujeto y arrastrarlo a un matadero para hacerle tragar sus frívolas y malévolas palabras. ¿Tan difícil resulta afrontar la verdad? ¿Por qué no dicen «vamos a enviar a nuestros caballos viejos a mataderos para así darles una salida sencilla, evitar gastos de mantenimiento y obtener un beneficio lucrativo que el Alto Mando se gastará en brindar con champán?

Si ser jinete y participar en cualquier forma de explotación ecuestre —y animal, en sentido amplio— es injusto, más incluso deberían reflexionar aquellos humanos que ejercen o quisieran ejercer en el ejército montado. Los caballos, como todos los demás animales, están contemplados como meros recursos o herramientas al servicio del ser humano. Otras instituciones, ya sean ganaderías, zoológicos, acuarios, o equipos de investigación, higienización o de contención biológica practican un asesinato sismático de animales apelando, muchas veces, al bien de éstos.

El amor o la pasión de alguien hacia los perros, gatos o caballos no significa nada, salvo su opresión, mientras sea partícipe de aquel régimen que permite y fomenta su explotación y asesinato.

¡Derechos Animales ya! - Hombre con cuchillo en posición amenazanteMatar está mal con independencia del motivo. La creencia de que un animal estará mejor muerto que vivo responde a una visión utilitarista (bienestarista) hacia los animales.

El argumento de matar animales por su propio bien («sacrificio ético de animales») procede de una cosificación moral

La base del problema está en que tales individuos, ya fueren veganos o no, perciben a los animales como objetos que sufren; en lugar de como sujetos que valoran sus vidas y que quisieran seguir viviendo a toda costa.

Muchos animalistas y gente autoconsidera vegana cree, erróneamente, que lo más básico que podemos hacer por los animales consiste en «evitarles sufrimiento». El sufrimiento, en tanto que es subjetivo e incuantificable, nunca puede funcionar como criterio moral para establecer si una acción es correcta o incorrecta. Nuestro deber reside en respetar a otros sujetos y no tomar decisiones por sus vidas sin su consentimiento. Los animales no nos dan su consentimiento para que los matemos.

Nuestro deber con los animales reside en respetar sus intereses inalienables: vida, libertad e integridad. Matarlos por el riesgo potencial de que otros lo hagan equivale a matar a nuestros hijos con el argumento de que terminarán en adopción, con un familiar borracho o yo qué sé. Si los mata el Estado o un posterior adoptante, el asesino es el Estado o el adoptante; si los matamos nosotros, los asesinos somos nosotros.

Este ejemplo resulta muy similar a cuando el Estado o cualquier autoridad competente decreta el asesinato («sacrificio») de determinados animales por estar enfermos, infectados o, siquiera, por la posibilidad de que lo estén. Excusar acciones en el presente apelando a la potencialidad es siempre falaz.

¡Derechos Animales ya! - Pastor ovejero australiano recostado sobre hierba - Matar animales por su propio bienHay quienes alegan que matar animales está bien porque sufren o sufrirán en un futuro. Ese argumento valdría para quitarles la vida a cada ser humano sobre la Tierra. todos sufrimos o sufriremos en algún momento y el sufrimiento, en sí mismo, no sirve como criterio ético para justificar acciones.

La falacia de la potencialidad en el «sacrificio ético de animales»

Por si no hubiera quedado claro, se denomina «falacia de la potencialidad» al argumento de que está bien una acción en el presente porque tendrá —o podría tener— beneficios en el futuro. Esta falacia está íntimamente relacionada con la mentalidad bienestarista típica de los animalistas.

De hecho, esta falacia de la potencialidad es la que lleva a muchos animalistas a defender la castración y otras formas de mutilación en animales. La creencia o hipótesis de que los animales podrán sufrir o padecer enfermedades en el futuro no justifica atentar contra sus vidas y cuerpos en el presente. Incurre en el mismo argumento errado de justificar la castración o mutilación en nuestros hijos e hijas para prevenir un futuro cáncer de mama o de próstata.

Hay quienes tratan de excusar o autoengañarse sobre sus acciones utilizando eufemismos como «eutanasia» o «dormir». Matar a alguien con un fin se denomina «asesinato». Y si entendemos que los animales son personas —sujetos— en un sentido ético, matarlos entonces se denominaría de esta manera.

Y huelga señalar que, al usar el término «dormir», el objetivo interiorizado del emisor no es otro que asimilar o equiparar estar muerto con estar dormido. No tiene nada que ver lo uno con lo otro. No podemos discutir la moralidad de una acción si quienes las perpetran o excusan utilizan términos absolutamente diferentes de los requeridos para tratar un asunto moral.

Que los animales quieren seguir viviendo es científicamente objetivo porque eso nos lo demuestra la observación empírica. Si uno se pone a investigar sobre perros discapacitados, descubre que más quisiera un ser humano tener esa capacidad de autosuperación. Ellos desean vivir en situaciones en que un ser humano normal y corriente desearía el suicidio.

No obstante, hay animales, como los delfines, que aprenden a suicidarse por depresión al estar encerrados en delfinarios. Nuestro instinto de supervivencia prevalece siempre. Incluso aquellos humanos que se suicidan se arrepienten de haberlo hecho milésimas de segundo más tarde.

No ayuda en nada que un animalista trate de atemperar sus emociones ocultando la trascendencia de sus acciones. Una valoración racional nos exige eliminar las emociones y a pensar con cabeza fría. Que uno pretenda lo mejor para otros no significa que sus acciones sean éticamente correctas por defecto.

¡Derechos Animales ya! - Gatito subido a un árbol - Falacia de la potencialidadQue un animal sea —o parezca— indefenso ante el ser humano no significa que no pudiera sobrevivir solo o con otros humanos ni, por supuesto, su adopción o tenencia nos otorga potestad para decidir sobre sus vidas.

Conclusión

Quienes justifican el argumento de matar animales por propio su bien no han entendido, por desgracia, que la vida de sus animales importa por encima de todo, incluido el hipotético sufrimiento que pudieran experimentar después. Nosotros no somos responsables de lo que otros hagan ni tampoco de si ocurre un terremoto u otra desgracia natural; pero sí somos responsables de matar o de perjudicar a aquéllos que decimos amar si así lo hacemos.

Esta creencia deriva del bienestarismo y se expresa en sumo grado en quienes se autodeminan «sensocentristas». Para este colectivo utilitarista, los animales son objetos que el ser humano debe manejar y gestionar con el único fin hipotético de que no sufran. Si esta gente considera que un animal estará mejor muerto, lo matarán con sus propias manos. En este sentido, cabe recordar un buen artículo del activista Luis Tovar, titulado «El ángel de la muerte».

El veganismo se basa en el respeto hacia los animales para la defensa de los Derechos Animales. Quienes propugnan para los animales acciones que no aplicarían para sí mismos o para otros humanos incurren en un sesgo especista —y egoísta— derivado de su propio antropocentrismo.

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Los animalistas y la paradoja de Jevons

¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinitoLa paradoja de Jevons explica que los animalistas incrementan el número de víctimas animales cuando, en su afán de reducir el sufrimiento animal, mejoran la eficiencia y productividad de la industria.

Introducción

El número de animalistas en el mundo se cuenta por millones. Sin embargo, en ninguna parte del mundo ha habido avances sustanciales en materia de Derechos Animales. Cada día se crían y asesinan más animales en el mundo que en la jornada anterior.

En este artículo deseo ofrecer una respuesta a por qué los animalistas, a pesar de sus buenas intenciones, sólo están causando que más y más animales sigan siendo explotados y asesinados por sus enfoques errados y sus actitudes contradictorias. Para explicarlo, voy a partir desde el enfoque de una famosa paradoja de la macroeconomía: La paradoja de Jevons.

¡Derechos Animales ya! - Paradoja de JevonsLa paradoja de Jevons señala, en cierto sentido, que incrementar la eficiencia de la explotación animal aumenta el número de animales explotados.

¿Qué es la paradoja de Jevons?

La paradoja de Jevons, denominada así por su descubridor William Stanley Jevons (1835-1882), sostiene que, irónicamente, aumenta el consumo de un recurso conforme aumenta la eficiencia con la que se genera o utiliza dicho recurso. Se trata una paradoja en economía por ser contraintuitiva al pensamiento común y esperado.

Jevons observó que el consumo del carbón se elevó en Inglaterra después de que James Watt creara una máquina de vapor mucho más eficiente que el primer diseño creado por Thomas Newcomen. De esta forma, la nueva máquina de vapor, al consumir menos carbón, presentaba un menos coste de mantenimiento.

El invento de esta nueva máquina de vapor fomentó que muchas más empresas se interesaran por aplicarla a sus negocios y se crearan nuevas líneas ferroviarias, muchas de las cuales eran innecesarias o no iban lo suficientemente llenas de pasajeros o de mercancías.

Por todo ello, a pesar de que la nueva máquina de vapor consumía menos carbón, la extensión de esta tecnología dirigió hacia una explotación menos óptima del carbón y a un despilfarro todavía mayor que el existente hasta entonces.

¡Derechos Animales ya! - Gallinas ponedoras en jaulas - Organizaciones animalistasGallinas ponedoras hacinadas en jaulas. Las organizaciones animalistas sólo exigen regulaciones sobre la manera de criar y de tratar a los animales que redundan en beneficios para todos: para la organización, para la conciencia de los animalistas y para las empresas explotadoras.

La paradoja de Jevons aplicada a los animalistas

El animalismo engloba todas aquellas posturas que buscan realizar cambios sobre la manera de percibir o de tratar a los animales. En otras entradas previas ya he explicado pormenorizadamente que el animalismo no es un movimiento homogéneo. La típica expresión de «todos estamos en el mismo barco» no podría ser más desatinada. Al contrario, en el seno del animalismo se distinguen tres ideologías opuestas entre sí: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

Uno de los tópicos animalistas más repetidos es el reducir o eliminar el sufrimiento animal. Así ocurre porque casi la totalidad de los animalistas son especistas y bienestaristas. Es decir, no consideran que todos los animales merezcan respeto y sólo desean mejorar el trato o las condiciones en las que se ejerce la explotación animal según si el sufrimiento de los animales les reporta o no un beneficio personal o colectivo.

Si tomamos el ejemplo antes señalado, podemos observar que la paradoja de Jevons se cumple también cuando los animalistas (bienestaristas) y sus organizaciones asociadas ejercen campañas que buscan disminuir el consumo de productos de origen animal o cuando promueven un uso más eficiente de los animales al exigir cambios en materia de bienestar animal.

Así ocurre porque, al promocionar el reducetarianismo, están validando la percepción de los animales como recursos a los que consumir con moderación. Y, al promover mejoras en el trato hacia los animales, consiguen tanto mejorar la imagen de la industria como evitar accidentes laborales y otras situaciones que incrementan los beneficios y la productividad de dicha industria.

En otras palabras: la mentalidad bienestarista de los animalistas y sus campañas especistas y monotemáticas favorecen un aumento en el consumo de productos de origen animal por parte de los consumidores y facilitan la creación y adaptación legal de empresas ganaderas para su continuidad y ampliación a lo largo del tiempo. Los animales esclavizados salen más baratos de mantener y los productos de origen animal logran unos márgenes mayores de beneficio.

La población humana no para de crecer y los animales esclavizados para alimentación, vestimenta, compañía, recreación, experimentación, terapias, etc., se crían a demanda. Esto implica que si los animalistas siguen centrándose en buscar maneras de que la explotación animal sea más eficiente, sólo consiguen perpetuar el problema y que cada vez haya un número mayor de animales esclavizados por partida doble.

¡Derechos Animales ya! - Recogida de piensos cárnicos para perros y gatos - Animalistas especistas y perro-gatistasPiensos cárnicos para perros y gatos recogidos por animalistas (bienestaristas).

[Fuente de la fotografía]

Un ejemplo cotidiano: los piensos cárnicos

Hace poco vi la publicación de una animalista, en cuyo avatar figuraba el lema Animal Rights Activist. Esta chica había participado en una recogida masiva de piensos para perros y gatos abandonados y recogidos en protectoras. Por desgracia, en las fotografías publicadas se observaba que todos los piensos recogidos eran cárnicos. Es decir, se ayudaba y cuidada a unos animales mientras se fomentaba y participaba en el asesinato de otros animales.

Una forma aplicada de la paradoja de Jevons radica en entender que si alguien participa en la explotación de unos animales para salvar la vida de otros animales, entonces está favoreciendo cambios en la industria que perpetúen la explotación —y el sufrimiento— de unos animales en beneficio de otros, y que todos los cambios habidos en el mundo se traduzcan en un mayor número de animales asesinados, tanto para consumo humano como para el de los animales a quienes hemos reducido como animales de compañía.

Como es de esperar, este tipo de acciones reciben constantes alabanzas dentro del mundillo animalista (bienestarista). En estos círculos no tiene cabida la reflexión ni la autocrítica, ni siquiera cuando se esgrime el lema de «activista por los Derechos Animales» mientras se practica todo lo contrario de aquello que representa la lucha por tales derechos. Para el animalista común y corriente, «animal» significa perro y gato; los demás seres encerrados en granjas o asesinados de determinadas formas no son animales para ellos.

A continuación, presento la conversación que mantuve con esta chica animalista después de indicarle, amablemente, la contradicción existente entre festejar que habían ayudado a cientos de perros y gatos mientras tales piensos implicaban la muerte de cientos de otros animales en mataderos. Responde ella (texto literal):

Cierto…en eso creo q estamos d acuerdo todos los animalistas , pero tu si lo eres también deberías d entender que las cosas se empiezan x abajo y van paso a paso…primero hay q evitar q se mueran d hambre y una vez conseguido esto por supuesto que la siguiente lucha es la q tu planteas…ahora contamos con los medios q tenemos a nuestro alcance.

No se puede obligar a nadie a ser vegano …se puede promover….hay muchas personas q aún no lo son y sin embargo si que ayudan muchísimo ….nadie se hace vegano de un día para otro…es un proceso….hay q ir paso a paso y para mi lo primordial es q no se mueran de hambre….y después d eso ya hablamos de ideologías….

Como siempre, ningún tipo de discriminación moral puede justificarse bajo el prisma de la lógica. Por ello, el interlocutor siempre está forzado a incurrir en falacias de todo tipo para excusar lo inexcusable.

Nadie está hablando de dejarlos morir de hambre. Existen los piensos veganos para gatos, perfectamente avalados por veterinarios. Precisamente, las cosas empiezan desde abajo. Esto significa que es imposible defender a los gatos si su alimentación depende de haber financiado previamente la muerte de otros animales. Nadie puede ser vegano por obligación, sin embargo, si alguien quiere ser justo con los animales sí tiene la obligación de ser vegano.

Es imposible otorgar derechos legales a perros y gatos mientras los demás animales sigan criados en granjas. Todos se rigen por el mismo marco legal. También hubo humanos en la época que ayudaban a los negros mientras tenían esclavos, pero eso no permitía que la lucha continuara. Hacer un bien no justifica cometer o ignorar otro mal cometido.

Y claro que hay un proceso en hacerse vegano. El asunto está en que casi ningún animalista se encuentra en proceso de hacerse vegano porque se conforma con cuidar a unos animales mientras no le importa matar a otros. Ésa es la realidad, ni más ni menos.

Finalmente, cabe señalar que el veganismo es un principio ético. Al igual que lo fue el abolicionismo de la esclavitud humana. Todas nuestras acciones se rigen por ideologías. Como señalé al inicio de este artículo, la ideología mayoritaria entre los animalistas se llama «bienestarismo» y ése es el origen del problema.

Tras mi réplica, ella vuelve a comentar:

No tengo intención d discutir pq sería absurdo teniendo en cuenta q sigo estando d acuerdo contigo….por supuesto q hay piensos veganos …pero no en todas partes….la mayoría d supermercados ni los tienen…además son bastante más caros….si tu puedes pagarlos t ánimo a q lo hagas ….m parece hasta frívolo criticar a gente q si q ayuda a alimentarlos….igual es más fácil teclear q ayudar….tu sabrás……

y el » bienestarismo» es bastante mejor q dejar q se mueran de hambre una cantidad importante si no hay dinero para todos …x lo tanto…primero bienestarismo antes q hambre y tortura ..y luego x supuesto q veganismo….x otra parte decir q la mayoría d animalistas no son veganos m parece otra frivolidad….de donde sacas los datos? Yo creo q estas equivocado….

Lo dicho…. igual no llegamos a un acuerdo en esto….solo tienes q pensar en ti mismo….si tuvieses solo unos filetes para comer y no fuese posible nada más de momento…creo q t los comerias antes de dejarte morir…..pues ya está….paso a paso…y ayudando

Viendo que no puede sostener su argumento, empieza el juego de los ataques personales y de las tergiversaciones. Esta chica me acusa de preferir de la muerte de los gatos mientras justifica la muerte de otros animales apelando a que los piensos veganos son más caros. ¡Eso sí que es una frivolidad a la altura de PETA!

Como suele ser habitual entre los animalistas por fruto de su narcisismo, ellos no son capaces de soportar crítica alguna sin que saquen a relucir su currículum vitae animalista. Afirma que yo pienso en mí mismo mientras, precisamente, mi comentario —y todo este artículo— busca hacer notar una contradicción con el fin de defender a todos los animales por igual.

Esta chica dice que no ayudo cuando, precisamente, cualquiera que tenga interés en informarse en internet sobre Derechos Animales se encuentra con esta página web, la cual es el resultado de miles de horas de estudio, reflexión y esfuerzo.

La falacia del paso a paso lleva existiendo desde el siglo XVIII, época en que se fundó en Inglaterra la primera organización animalista y sus campañas no han cambiado desde el siglo XIX. Actualmente nacen y mueren más animales que nunca en el mundo, y los animalistas quieren solucionar una situación gravísima sin cuestionar la mentalidad que origina dicha coyuntura.

Finalmente, otros amigos animalistas vinieron en su ayuda y juntos se pusieron a insultarme y a comentar, de manera cínica, que lo mejor era ignorarme porque mis comentarios no ayudaban en nada a los animales. Todo ello, por supuesto, con una ortografía y una expresión escrita a la altura de un Premio Nobel de Literatura. Indignada, me bloqueó para no tener que soportar mi «obscenidad» al pedirle que no matara animales.

¡Derechos Animales ya! - Pensamiento lógicoEl pensamiento lógico brilla por su ausencia en un mundo lleno de ególatras y hedonistas que utilizan a los animales como ‘alter ego‘ de sus sentimientos y de su baja autoestima.

Conclusión

Los animalistas, lejos de evitar el sufrimiento animal, son causantes de aumentarlo al tener la misma mentalidad que subyace en el fenómeno de la explotación animal. La paradoja de Jevons sirve para argumentar que los animalistas llevan varios siglos empecinados en acabar con el sufrimiento animal mientras ellos lo causan y perpetúan al promover nuevas maneras de criar y asesinar animales más eficientemente.

El mantra de «reducir el sufrimiento animal», al igual que el de «salvar vidas», se usa a menudo para intentar justificar la injusticia. La razón fundamental de por qué toda crítica cae en saco roto está en que los animalistas (bienestaristas) realmente persiguen eliminar su propio sufrimiento.

Cuando un animalista dice estar en contra del sufrimiento animal o del maltrato animal, está únicamente en contra del sufrimiento que le genera a su persona conocer la existencia de tales circunstancias.

Cualquier cosa que le sirva a un animalista para reducir su propio sufrimiento, aunque sea una ilusión o una mentira reconfortante que solamente cause la perpetuación y el aumento del sufrimiento de millones de animales, le parecerá buena y deseable.

Y si uno osa romper esa burbuja, deberá preparase para sentir la ira de miles de animalistas con grandes currículums y pretensiones que correrán a linchar a aquel vil activista por los Derechos Animales que cuestione por qué hay gente usa este epíteto sin tener la más mínima noción de lo que ello conlleva para todas las víctimas.

La única manera de detener esta injusticia sin fin para todos los animales está en dejar de participar en toda forma de explotación animal. El principio ético básico que establece el respeto que merecen todos los animales se denomina «veganismo» y su práctica es sana a todas las edades.

Ni nosotros ni nuestros animales recogidos necesitamos comer carne ni consumir nada que provenga de animales, ni tampoco necesitamos vestirlos ni divertirnos a su costa. A pesar de ello, los animalistas se empeñan en encontrar nuevas formas de explotar a los animales y de mejorar la eficiencia de la explotación animal mientras se perciben como héroes de fantasía.

Se produce la triste paradoja de Jevons cuando los supuestos adalides contra el sufrimiento animal ponen todo su esfuerzo en que la sociedad humana continúe explotando a los animales con «menos sufrimiento» en un «paso a paso» infinito que nunca terminará.

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