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¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinito

Los animalistas y la paradoja de Jevons

¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinitoLa paradoja de Jevons explica que los animalistas incrementan el número de víctimas animales cuando, en su afán de reducir el sufrimiento animal, mejoran la eficiencia y productividad de la industria.

Introducción

El número de animalistas en el mundo se cuenta por millones. Sin embargo, en ninguna parte del mundo ha habido avances sustanciales en materia de Derechos Animales. Cada día se crían y asesinan más animales en el mundo que en la jornada anterior.

En este artículo deseo ofrecer una respuesta a por qué los animalistas, a pesar de sus buenas intenciones, sólo están causando que más y más animales sigan siendo explotados y asesinados por sus enfoques errados y sus actitudes contradictorias. Para explicarlo, voy a partir desde el enfoque de una famosa paradoja de la macroeconomía: La paradoja de Jevons.

¡Derechos Animales ya! - Paradoja de JevonsLa paradoja de Jevons señala, en cierto sentido, que incrementar la eficiencia de la explotación animal aumenta el número de animales explotados.

¿Qué es la paradoja de Jevons?

La paradoja de Jevons, denominada así por su descubridor William Stanley Jevons (1835-1882), sostiene que, irónicamente, aumenta el consumo de un recurso conforme aumenta la eficiencia con la que se genera o utiliza dicho recurso. Se trata una paradoja en economía por ser contraintuitiva al pensamiento común y esperado.

Jevons observó que el consumo del carbón se elevó en Inglaterra después de que James Watt creara una máquina de vapor mucho más eficiente que el primer diseño creado por Thomas Newcomen. De esta forma, la nueva máquina de vapor, al consumir menos carbón, presentaba un menos coste de mantenimiento.

El invento de esta nueva máquina de vapor fomentó que muchas más empresas se interesaran por aplicarla a sus negocios y se crearan nuevas líneas ferroviarias, muchas de las cuales eran innecesarias o no iban lo suficientemente llenas de pasajeros o de mercancías.

Por todo ello, a pesar de que la nueva máquina de vapor consumía menos carbón, la extensión de esta tecnología dirigió hacia una explotación menos óptima del carbón y a un despilfarro todavía mayor que el existente hasta entonces.

¡Derechos Animales ya! - Gallinas ponedoras en jaulas - Organizaciones animalistasGallinas ponedoras hacinadas en jaulas. Las organizaciones animalistas sólo exigen regulaciones sobre la manera de criar y de tratar a los animales que redundan en beneficios para todos: para la organización, para la conciencia de los animalistas y para las empresas explotadoras.

La paradoja de Jevons aplicada a los animalistas

El animalismo engloba todas aquellas posturas que buscan realizar cambios sobre la manera de percibir o de tratar a los animales. En otras entradas previas ya he explicado pormenorizadamente que el animalismo no es un movimiento homogéneo. La típica expresión de «todos estamos en el mismo barco» no podría ser más desatinada. Al contrario, en el seno del animalismo se distinguen tres ideologías opuestas entre sí: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

Uno de los tópicos animalistas más repetidos es el reducir o eliminar el sufrimiento animal. Así ocurre porque casi la totalidad de los animalistas son especistas y bienestaristas. Es decir, no consideran que todos los animales merezcan respeto y sólo desean mejorar el trato o las condiciones en las que se ejerce la explotación animal según si el sufrimiento de los animales les reporta o no un beneficio personal o colectivo.

Si tomamos el ejemplo antes señalado, podemos observar que la paradoja de Jevons se cumple también cuando los animalistas (bienestaristas) y sus organizaciones asociadas ejercen campañas que buscan disminuir el consumo de productos de origen animal o cuando promueven un uso más eficiente de los animales al exigir cambios en materia de bienestar animal.

Así ocurre porque, al promocionar el reducetarianismo están validando la percepción de los animales somos recursos a los que consumir con moderación y al promover mejoras en el trato hacia los animales consiguen tanto mejorar la imagen de la industria como evitar accidentes laborales y otras situaciones que incrementan los beneficios y la productividad de dicha industria.

En otras palabras: la mentalidad bienestarista de los animalistas y sus campañas especistas y monotemáticas favorecen un aumento en el consumo de productos de origen animal por parte de los consumidores y facilitan la creación y adaptación legal de empresas ganaderas para su continuidad y ampliación a lo largo del tiempo. Los animales salen más baratos de mantener y los productos de origen animal logran unos márgenes mayores de beneficio.

La población humana no para de crecer y los animales esclavizados para alimentación, vestimenta, compañía, recreación, experimentación, terapias, etc., se crían a demanda. Esto implica que si los animalistas siguen centrándose en buscar maneras de que la explotación animal sea más eficiente, sólo consiguen perpetuar el problema y que cada vez haya un número mayor de animales esclavizados por partida doble.

¡Derechos Animales ya! - Recogida de piensos cárnicos para perros y gatos - Animalistas especistas y perro-gatistasPiensos cárnicos para perros y gatos recogidos por animalistas (bienestaristas).

[Fuente de la fotografía]

Un ejemplo cotidiano: los piensos cárnicos

Hace poco vi la publicación de una animalista, en cuyo avatar figuraba el lema Animal Rights Activist. Esta chica había participado en una recogida masiva de piensos para perros y gatos abandonados y recogidos en protectoras. Por desgracia, en las fotografías publicadas se observaba que todos los piensos recogidos eran cárnicos. Es decir, se ayudaba y cuidada a unos animales mientras se fomentaba y participaba en el asesinato de otros animales.

Una forma aplicada de la paradoja de Jevons radica en entender que si alguien participa en la explotación de unos animales para salvar la vida de otros animales, entonces está favoreciendo cambios en la industria que perpetúen la explotación —y el sufrimiento— de unos animales en beneficio de otros, y que todos los cambios habidos en el mundo se traduzcan en un mayor número de animales asesinados, tanto para consumo humano como para el de los animales a quienes hemos reducido como animales de compañía.

Como es de esperar, este tipo de acciones reciben constantes alabanzas dentro del mundillo animalista (bienestarista). En estos círculos no tiene cabida la reflexión ni la autocrítica, ni siquiera cuando se esgrime el lema de «activista por los Derechos Animales» mientras se practica todo lo contrario de aquello que representa la lucha por tales derechos. Para el animalista común y corriente, «animal» significa perro y gato; los demás seres encerrados en granjas o asesinados de determinadas formas no son animales para ellos.

A continuación, presento la conversación que mantuve con esta chica animalista después de indicarle, amablemente, la contradicción existente entre festejar que habían ayudado a cientos de perros y gatos mientras tales piensos implicaban la muerte de cientos de otros animales en mataderos. Responde ella (texto literal):

Cierto…en eso creo q estamos d acuerdo todos los animalistas , pero tu si lo eres también deberías d entender que las cosas se empiezan x abajo y van paso a paso…primero hay q evitar q se mueran d hambre y una vez conseguido esto por supuesto que la siguiente lucha es la q tu planteas…ahora contamos con los medios q tenemos a nuestro alcance.

No se puede obligar a nadie a ser vegano …se puede promover….hay muchas personas q aún no lo son y sin embargo si que ayudan muchísimo ….nadie se hace vegano de un día para otro…es un proceso….hay q ir paso a paso y para mi lo primordial es q no se mueran de hambre….y después d eso ya hablamos de ideologías….

Como siempre, ningún tipo de discriminación moral puede justificarse bajo el prisma de la lógica. Por ello, el interlocutor siempre está forzado a incurrir en falacias de todo tipo para excusar lo inexcusable.

Nadie están hablando de dejarlos morir de hambre. Existen los piensos veganos para gatos, perfectamente avalados por veterinarios. Precisamente, las cosas empiezan desde abajo. Esto significa que es imposible defender a los gatos si su alimentación depende de haber financiado previamente la muerte de otros animales. Nadie puede ser vegano por obligación, sin embargo, si alguien quiere ser justo con los animales sí tiene la obligación de ser vegano.

Es imposible otorgar derechos legales a perros y gatos mientras los demás animales sigan criados en granjas. Todos se rigen por el mismo marco legal. También hubo humanos en la época que ayudaban a los negros mientras tenían esclavos, pero eso no permitía que la lucha continuara. Hacer un bien no justifica cometer o ignorar otro mal cometido.

Y claro que hay un proceso en hacerse vegano. El asunto está en que casi ningún animalista se encuentra en proceso de hacerse vegano porque se conforma con cuidar a unos animales mientras no le importa matar a otros. Ésa es la realidad, ni más ni menos.

Finalmente, cabe señalar que el veganismo es un principio ético. Al igual que lo fue el abolicionismo de la esclavitud humana. Todas nuestras acciones se rigen por ideologías. Como señalé al inicio de este artículo, la ideología mayoritaria entre los animalistas se llama «bienestarismo» y ése es el origen del problema.

Tras mi réplica, ella vuelve a comentar:

No tengo intención d discutir pq sería absurdo teniendo en cuenta q sigo estando d acuerdo contigo….por supuesto q hay piensos veganos …pero no en todas partes….la mayoría d supermercados ni los tienen…además son bastante más caros….si tu puedes pagarlos t ánimo a q lo hagas ….m parece hasta frívolo criticar a gente q si q ayuda a alimentarlos….igual es más fácil teclear q ayudar….tu sabrás……

y el » bienestarismo» es bastante mejor q dejar q se mueran de hambre una cantidad importante si no hay dinero para todos …x lo tanto…primero bienestarismo antes q hambre y tortura ..y luego x supuesto q veganismo….x otra parte decir q la mayoría d animalistas no son veganos m parece otra frivolidad….de donde sacas los datos? Yo creo q estas equivocado….

Lo dicho…. igual no llegamos a un acuerdo en esto….solo tienes q pensar en ti mismo….si tuvieses solo unos filetes para comer y no fuese posible nada más de momento…creo q t los comerias antes de dejarte morir…..pues ya está….paso a paso…y ayudando

Viendo que no puede sostener su argumento, empieza el juego de los ataques personales y de las tergiversaciones. Esta chica me acusa de preferir de la muerte de los gatos mientras justifica la muerte de otros animales apelando a que los piensos veganos son más caros. ¡Eso sí que es una frivolidad a la altura de PETA!

Como suele ser habitual entre los animalistas por fruto de su narcisismo, ellos no son capaces de soportar crítica alguna sin que saquen a relucir su currículum vitae animalista. Afirma que yo pienso en mí mismo mientras, precisamente, mi comentario —y todo este artículo— busca hacer notar una contradicción con el fin de defender a todos los animales por igual.

Esta chica dice que no ayudo cuando, precisamente, cualquiera que tenga interés en informarse en internet sobre Derechos Animales se encuentra con esta página web, la cual es el resultado de miles de horas de estudio, reflexión y esfuerzo.

La falacia del paso a paso lleva existiendo desde el siglo XVIII, época en que se fundó en Inglaterra la primera organización animalista. Actualmente nacen y mueren más animales que nunca en el mundo, y los animalistas quieren solucionar una situación gravísima sin cuestionar la mentalidad que origina dicha coyuntura.

Finalmente, otros amigos animalistas vinieron en su ayuda y juntos se pusieron a insultarme y a comentar, de manera cínica, que lo mejor era ignorarme porque mis comentarios no ayudaban en nada a los animales. Todo ello, por supuesto, con una ortografía y una expresión escrita a la altura de un Premio Nobel de Literatura. Indignada, me bloqueó para no tener que soportar mi «obscenidad» al pedirle que no matara animales.

¡Derechos Animales ya! - Pensamiento lógicoEl pensamiento lógico brilla por su ausencia en un mundo lleno de ególatras y hedonistas que utilizan a los animales como ‘alter ego‘ de sus sentimientos y de su baja autoestima.

Conclusión

Los animalistas, lejos de evitar el sufrimiento animal, son causantes de aumentarlo al tener la misma mentalidad que subyace en el fenómeno de la explotación animal. La paradoja de Jevons sirve para argumentar que los animalistas llevan varios siglos empecinados en acabar con el sufrimiento animal mientras ellos lo causan y perpetúan al promover nuevas maneras de criar y asesinar animales más eficientemente.

El mantra de «reducir el sufrimiento animal», al igual que el de «salvar vidas», se usa a menudo para intentar justificar la injusticia. La razón fundamental de por qué toda crítica cae en saco roto está en que los animalistas (bienestaristas) realmente persiguen eliminar su propio sufrimiento.

Cuando un animalista dice estar en contra del sufrimiento animal o del maltrato animal, está únicamente en contra del sufrimiento que le genera a su persona conocer la existencia de tales circunstancias.

Cualquier cosa que le sirva a un animalista para reducir su propio sufrimiento, aunque sea una ilusión o una mentira reconfortante que solamente cause la perpetuación y el aumento del sufrimiento de millones de animales, le parecerá buena y deseable.

Y si uno osa romper esa burbuja, deberá preparase para sentir la ira de miles de animalistas con grandes currículums y pretensiones que correrán a linchar a aquel vil activista por los Derechos Animales que cuestione por qué hay gente usa este epíteto sin tener la más mínima noción de lo que ello conlleva para todas las víctimas.

La única manera de detener esta injusticia sin fin para todos los animales está en dejar de participar en toda forma de explotación animal. El principio ético básico que establece el respeto que merecen todos los animales se denomina «veganismo» y su práctica es sana a todas las edades.

Ni nosotros ni nuestros animales recogidos necesitamos comer carne ni consumir nada que provenga de animales, ni tampoco necesitamos vestirlos ni divertirnos a su costa. A pesar de ello, los animalistas se empeñan en encontrar nuevas formas de explotar a los animales y de mejorar la eficiencia de la explotación animal mientras se perciben como héroes de fantasía.

Se produce la triste paradoja de Jevons cuando los supuestos adalides contra el sufrimiento animal ponen todo su esfuerzo en que la sociedad humana continúe explotando a los animales con «menos sufrimiento» en un «paso a paso» infinito que nunca terminará.

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La Fiesta del Cordero, matanzas por religión

¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales - Fiesta del CorderoLa Fiesta del Cordero es un sacrificio ritual musulmán en que el ser humano festeja su poder de dar muerte a inocentes.

Introducción

La Fiesta del Cordero, en árabe عيد الأضحى‎‎‎ [ʿīd al-aḍḥā], es un sacrificio ritual de corderos y de otros animales como parte de una festividad religiosa islámica. En este artículo, quisiera lanzar unas reflexiones sobre el significado antropológico de esta fiesta, su origen basado en el especismo y el tratamiento social y mediático de la cultura occidental en el seno de una sociedad posmoderna.

En otros muchos artículos he soltado pinceladas sobre las religiones y aspectos culturales que han determinado su existencia. Esta vez, me gustaría centrarme en la Fiesta del Cordero como ejemplo de matanzas por religión y de cómo el ser humano es capaz de practicar toda clase de acciones crueles e injustas en nombre de un dios o como representación de las enseñanzas de un libro sagrado.

¡Derechos Animales ya! - Manada de ovejas y corderosLos corderos, las ovejas y otros animales son víctimas de la creencia humana de que tenemos legitimidad para dominar y matar a los animales porque no son humanos.

¿Qué es la Fiesta del Cordero?

La Fiesta del Cordero es un festejo islámico caracterizado por el sacrificio ritual de un animal, comúnmente un cordero macho, para confirmar la sumisión de los fieles musulmanes ante Dios. Dicho sacrificio busca recrear la acción del profeta Abraham cuando Dios exoneró la vida de su hijo y le dijo que, en su lugar, le entregara a él un cordero en sacrificio. En el islam, la Fiesta del Cordero está inserta en el conjunto del sacrificio hahal.

Detrás este mito, como ocurre como todos, hay un componente antropológico que determina su surgimiento y perpetuación. La creencia de que exista un dios creador que creó a los seres humanos como vicarios sobre la Tierra —e incluso a su imagen y semejanza en el caso específico del cristianismo— y que nos otorgó potestad para señorear y disponer de todo lo existente a nuestro antojo refleja el interés y la búsqueda del ser humano primitivo de encontrar una forma de justificar y de canalizar su poder para someter a otros.

Para el islam, dicho poder encuentra su manejo y control en la aceptación de que Dios es el ser supremo y de que los fieles deben someterse ante su voluntad y deseos. Dado que el ser humano, de antes y de hoy, considera dogmáticamente que los animales existen para servirnos —y le atribuye a un ser supremo dicha condición inmutable e imperecedera según el orden natural de las cosas—, nuestra especie no duda en ejercer el sacrificio ritual de animales para así demostrar doblemente su sumisión frente a un ente en el que creen y demostrar su poder para dominar a todos los demás seres que lo rodean.

La Fiesta del Cordero, como cualquier otra acción basada en matar por un dios, se engloba en un conjunto de matanzas por religión que han conformado la triste y aberrante historia de nuestra especie desde que decidió expandirse por el mundo y buscarle un sentido a su existencia mientras exterminaba sistemáticamente a todo animal que no tenía utilidad o le molestaba.

¡Derechos Animales ya! - Oveja y corderoEl hacimiento, los crotales en la oreja y otras circunstancias son el resultado de la sistematización de costumbres heredadas de tiempos remotos basadas en el ejercicio de nuestro poder para someter a otros.

El origen de la Fiesta del Cordero

Para los fieles musulmanes repartidos por todo el mundo, la Fiesta del Cordero se une a otras costumbres propias de la zona e insertan sus ligeras modificaciones en cuanto a la fecha en que se celebra o al animal que toman como víctima de sus creencias antropocéntricas. La enorme divergencia de interpretaciones de una misma práctica ya sirve de manifiesto acerca de cómo el componente cultural se impone sobre cualquier argumentación lógica.

El sacrificio de corderos o de otros animales no responde a algo «natural» o «necesario». El ser humano explota y asesina a millones de animales todos los días porque, desde el Neolítico, ejercemos una discriminación moral basada en nuestro poder frente a los débiles. No se trata de la satisfacción de una necesidad; pues los seres humanos no tenemos ninguna necesidad fisiológica de alimentarnos de animales. La ganadería y otras formas de explotación animal —y de esclavitud animal— surgieron por beneficio personal y colectivo; no por estricta necesidad. Así como la esclavitud humana no surgió y se mantuvo porque estuviéramos forzados de algún modo a esclavizar a nuestros congéneres.

El surgimiento de festejos en torno a «la muerte de los diferentes» es una confirmación de nuestra propia identidad por medio de la alteridad, es decir, en función de aquello que nos define y distingue por nuestros rasgos y por aquello que somos capaces de causar en otros. Desde antaño, el ser humano practica la caza, la pesca y otras acciones como recreación o representación de su poder para dominar la naturaleza y a todo lo que en ésta habita.

El ser humano actual, con independencia de su religión o cultura, considera que los animales son seres inferiores cuyos intereses no existen o han de quedar supeditados a los nuestros. De tal forma, no cabe sorprenderse de que tanto en el pasado como en el presente, el tratamiento de los animales en la Fiesta del Cordero o en el día a día sea exactamente el mismo que cuando a alguien se le ocurrió escribirlo en algún soporte escritulario y a otros creérselo y transmitirlo como verdad absoluta.

¡Derechos Animales ya! - Bienestarismo de PACMA respecto a la fiesta del corderoPACMA y otros partidos y organizaciones animalistas sólo están en contra del sufrimiento animal y de lo que ellos consideran «maltrato animal». No protegen a los animales ni pueden protegerlos; pues tienen la misma mentalidad antropocéntrica que origina estos actos atroces.

El tratamiento de la Fiesta del Cordero en Occidente

El ser humano de Occidente ha pasado escandalosamente rápido desde una xenofobia recalcitrante hacia una falsa tolerancia posmoderna en que todos los aspectos culturales extranjeros merecen, por antonomasia, ser tolerados, respetados e incluso protegidos por ley.

Ocurre, sin embargo, que la legitimidad de una acción no depende de su origen cultural ni de la virtud de sus practicantes. Una acción es justa o injusta según si se amolda a principios éticos universalmente argumentables. Un argumento científico e incuestionable está en que no sólo los seres humanos poseemos intereses inalienables. Los demás animales con quienes compartimos el planeta también sienten, padecen, poseen conciencia y valoran sus vidas, libertad e integridad.

Por tanto, es igual de injusto atentar contra la vida de un ser humano y ponerlo en sacrificio que hacerlo con otros animales. Sin embargo, el especismo sigue siendo el prejuicio social más arraigado del mundo y, en combinación con ciertos valores posmodernos, como el relativismo moral o la inferencia ante las injusticias sufridas por terceros, nos encontramos con que la Fiesta del Cordero, y otras fiestas propias de culturas de Oriente, reciben un tratamiento especial basado en el acercamiento y la «comprensión».

Para mucha gente autoconsiderada progresista, la tauromaquia es un espectáculo terrible y espantoso. En cambio, la Fiesta del Cordero y cualquier acontecimiento de otras culturas es digno de consideración y tolerancia. Resulta fácil racionalizar aquellas injusticias de las que uno no es la víctima.

Esta razón —la racionalización o banalización— de sucesos que no nos afectan ha conllevado que, entre otros, aquellos colectivos considerados víctimas o marginados parezcan contar ahora con potestad para saltarse los principios éticos y las leyes en virtud de los crímenes e injusticias soportados por sus antepasados. Si cada quien se pusiera a revisar la historia de su familia podría encontrar así un argumento falaz para poder matar a su vecino. No es nada diferente de los argumentos esgrimidos para cometer atrocidades contra los animales.

Sin ir más lejos, el movimiento feminista actual no duda en participar en la opresión sistemática de animales promoviendo un empoderamiento femenino basado en el dominio y asesinato de animales. Y grupos contra el racismo se acuerdan de que sus antepasados de raza negra fueron esclavos en el continente americano para considerar que ellos, por su condición innata de víctimas, no tienen por qué preocuparse de ejercer como victimarios hacia terceros.

¡Derechos Animales ya! - Cordero en brazosLa humanidad debe transformar radicalmente su manera de percibir a los animales. Dicha transformación no pasa por la «compasión», sino por el respeto. Debemos respetar a los animales tal como hoy asumimos que debemos respetar a otros humanos. No hay más misterio.

Conclusión

La Fiesta del Cordero es un ejemplo de cómo las religiones —y, por extensión, toda cultura humana— enceguecen nuestra percepción de la realidad y fomenta un pensamiento inercial e ilógico, únicamente basado en intereses personales y de nuestros colectivos identitarios.

Dichos intereses se evidencian, una vez más, en la paranoia social dejada por la pandemia del coronavirus. La Fiesta del Cordero y otros acontecimientos populosos aparecen recogidos en los medios de comunicación por único argumento omnipresente de que deben extremarse precauciones para evitar los contagios. El mismo argumento que España alegó para decidir el asesinato de 92700 visones y que en otros países llegó a la cifra de más de 15 millones de visones —entre otros animales— que, después de haber sido traídos al mundo con violencia y egoísmo, fueron asesinados por la obsesión compulsiva de sus «dioses humanos».

Resulta irónico que los medios se centren en exclusividad sobre la transmisión del virus entre humanos y olviden, una vez más, que tanto el coronavirus como otros virus con vectores animales existen, surgen y se difunden debido a la crianza de animales para el placer gustativo de humanos ajenos a la justicia de quienes no sean ellos mismos o de sus conocidos.

En la actualidad, el grueso de los ecologistas —proteccionistas— únicamente alzan la voz contra las matanzas de animales en peligro de extinción porque, con independencia del motivo injusto que conlleve su asesinato, solamente les preocupa que una especie animal se extinga porque ello implicaría el cese de beneficios potenciales derivados de su explotación.

Mientras tanto, la mayoría de los animalistas —bienestaristas— únicamente hablan sobre la Fiesta del Cordero y otros festejos con animales para pedir un «buen trato» y un «menor sufrimiento» mientras otros humanos —o inclusive ellos mismos— los crían, los hacinan para transportarlos en un barco hasta algún rincón remoto del mundo, los venden en una plaza, les atan las patas, los disponen mirando a La Meca y les rajan la garganta hasta perder la última gota de sangre.

No hay nada indoloro en el asesinato de animales ni ninguna justificación, con independencia de que alguien sufra o no, para hacerles a otros aquello que no querríamos para nosotros mismos. A pesar de ello, todavía hay millones de humanos que se autoperciben como buenos creyentes o personas compasivas mientras perpetran o se convierten en cómplices de terribles e innumerables crímenes en nombre de la virtud o de la neotolerancia del siglo XXI.

Si nos importan los animales, entonces debemos ser consecuentes y dejar de participar o de excusar su explotación y asesinato. El principio ético que defiende la igualdad ética y legal hacia los animales se denomina «veganismo».

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¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche

«No sólo es comida y agua», sólo cinismo

¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche La nueva campaña «No sólo es comida y agua», promovida por la Junta de Andalucía, busca concienciar sobre el abandono de perros y sobre cuestiones animalistas en general. Se da a entender los animales no son juguetes desechables mientras las propias leyes de Bienestar Animal tipifican a los perros y otros animales al mismo nivel que los juguetes y otros objetos.

Introducción

La Junta de Andalucía anunció el pasado 3 de agosto de 2020 la elaboración de una ley de Bienestar Animal para una «tenencia responsable de animales de compañía» [sic]. A fecha presente, en julio de 2021, la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña titulada «No sólo es comida y agua» para promover estas modificaciones legales.

El texto del anuncio oficial señala los siguientes objetivos (la negrita proviene del propio texto citado):

Así, con la nueva ley se promoverá una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa, protección y bienestar en el marco de una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mediante una serie de actuaciones entre las que destacan la prohibición de la tenencia de determinados animales, el objetivo de conseguir el abandono cero y el sacrificio cero, reforzar la necesidad de la identificación y el registro, así como la regulación del control poblacional.

En este artículo quisiera tratar brevemente las propuestas de la campaña, sus fundamentos y motivos. ¿Protege a los perros esta nueva disposición? ¿Reduce los abandonos? ¿Persigue el maltrato animal de alguna forma? ¿Sirve para algo?

La respuesta corta a todas estas preguntas es: No, en absoluto.

La respuesta larga se desglosa en los siguientes apartados.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de perro bebiendo usada en la campaña «No sólo es comida y agua»Fotografía de un perro bebiendo agua usada en la campaña bienestarista titulada «No sólo es comida y agua», organizada por la Junta de Andalucía, para promocionar su nueva ley de Bienestar Animal.

[Fuente de la fotografía]

Esta nueva disposición legal es bienestarista

El texto del anuncio oficial señala los siguientes cambios (la negrita proviene del propio texto citado):

Promover la integración social de los animales a través de la regulación de la circulación, acceso a espacios y transportes públicos y las zonas de esparcimiento, así como las pruebas de socialización y educación básica, regular los centros de atención de los animales de compañía y las actividades de venta y adiestramiento, establecer un régimen para los animales abandonados y perdidos y regular de las colonias felinas y regular la colaboración con los profesionales veterinarios y las entidades de protección de los animales de compañía son otros aspectos que recogerá la nueva normativa.

Estos nuevos cambios legales, anunciados por el Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía, entran en el marco de medidas de Bienestar Animal. Esto significa que estas leyes buscan, hipotéticamente, incrementar el bienestar de los perros ante aquellas situaciones que dispone la sociedad o el propio estado; sin actuar, en ningún caso, sobre las causas originales de la situación ni amparar una defensa justa de las víctimas implicadas.

Nuestra sociedad actual no maneja conceptos de Derecho que le permitan entender la diferencia crucial entre Derechos Animales y Bienestar Animal, entre defender los derechos de un sujeto y defender el bienestar de un sujeto. No tiene nada que ver ser un sujeto ante la ley (como se nos reconoce a los humanos) que ser un objeto ante la ley (como se reconoce a los demás animales).

Como se ha explicado en otros artículos, ninguna ley de Bienestar Animal contempla el bienestar real de los animales; sino aquellos intereses que distintos humanos —personas físicas o jurídicas— tienen depositados sobre los mismos. Tanto empresarios como ciudadanos de a pie tienen un interés personal en que la gestión de los perros y otros animales en Andalucía se practique de cierta manera para perpetuar un negocio legalizado y minimizar los conflictos acontecidos por la crianza y compra-venta ilegales, el abandono, las carreras o las peleas de perros, entre otros.

Esta nueva disposición no cambia sustancialmente la situación legal de los perros u otros animales en Andalucía ni contempla medidas relevantes que logren acabar con los sacrificios, el abandono de perros y otras injusticias que padecen éstos y otros animales. La postura de estas nuevas leyes es meralmente superficial y regulacionista.

¡Derechos Animales ya - Perro de cazaPerro explotado para actividades cinegéticas. Para la Junta de Andalucía y otros expertos bienestaristas, este animal sólo necesita comida y agua para servir a sus amos hasta el fin de sus días tras una muerte legalizada («eutanasia»).

¿Por qué la nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales?

La razón fundamental, y más obvia para quien entienda de Derecho, de por qué esta nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales está en que estas leyes parten desde el marco antropocéntrico de que los perros y otros animales son bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— a los que les basta con un trato «adecuado» —aquel trato que el ser humano estime como adecuado según las disposiciones legales y su valoración sobre las mismas— para ser sometidos, explotados y asesinados (sacrificados).

Al igual que la sociedad en su conjunto, los expertos involucrados en la creación y modificaciones de estas leyes presentan una mentalidad bienestarista. Esto significa que consideran a los animales como seres inferiores que existen para servirnos de algún modo y cuya responsabilidad para con ellos se limita a reducir aquellos daños causados que no conduzcan a un beneficio personal o colectivo. El bienestarismo es la ideología utilitarista clásica aplicada a animales.

Resulta bastante obvio que mucha gente desea lo mejor para los perros y otros animales, sin embargo, estas mismas personas no se han cuestionado que, por mucho amor o sentimientos que expresen hacia ellos, no los valora ni defienden legalmente como lo haría con un ser humano. Esto se debe al especismo, el prejuicio moral más extendido, por delante del racismo, el sexismo y la homofobia.

Ni la sociedad ni los expertos del Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía cuestionan siquiera qué legitimidad tenemos los humanos para catalogar a otros animales como «animales de compañía». Ningún animal nace en el mundo con un precio o un crotal en la oreja; somos los humanos quienes así clasificamos a los demás animales con quienes compartimos el planeta según nuestros intereses antropocéntricos. Si no cuestionamos primero nuestras creencias básicas se vuelve imposible lograr cambios legales que sean justos para una víctima en cuestión.

Ese señalamiento me recuerda al capítulo de «Un incidente propio del comercio legítimo», de la novela «La cabaña de tío Tom», un ejemplo magnífico de cómo los legisladores van introduciendo pequeños cambios legales para tranquilizar la conciencia de quienes se dedican a comprar y a tener esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Perritos en una cestaLa campaña bienestarista «No sólo es comida y agua» pone énfasis en la necesidad de prevenir el abandono y el maltrato animal mientras promueve y valida la misma mentalidad y las mismas prácticas que conducen hacia el abandono de animales y al maltrato animal.

La campaña «No sólo es comida y agua» incurre en un cinismo estratosférico

La nueva campaña «No sólo es comida y agua», orquestada por la Junta de Andalucía, supone el destino de unos 250.000€ de nuestros impuestos para promover un bienestarismo institucional basado en un cinismo estratosférico. Sólo de esta forma cabe definir el enfoque y el lenguaje utilizado en esta campaña. El título original no contiene una tilde en «solo» y aparece como «No solo es comida y agua», pero yo soy reacio a adoptar cambios ortográficos que dirigen a anfibologías.

Aparecen distintas fotos de perros con caras dulces o suplicantes y figura el mensaje «No sólo es comida y agua», en alusión a que un perro tiene mayores necesidades y merece buenos cuidados. El mensaje está bien, el problema viene cuando los cambios legales y el trasfondo de la normativa promueven todo lo contrario.

  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la cría industrial de perros en naves en donde sólo se les proporciona comida, agua y un potro para facilitar la cubrición, y otras herramientas de coacción para recoger el semen de los machos e inseminar a las hembras.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue sacrificando desde decenas a centenares de perros al día en perreras y otros centros que así los tienen hasta el día en que los sacrifican.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la explotación de perros, por parte de particulares o de centros en donde sólo se les proporciona comida y agua mientras están sanos y fuertes para cumplir con el fin que se ha dispuesto para ellos: perros explotados en caza, por la policía o por invidentes.
  • Y lo más importante: se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía olvida que los perros y otros animales poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. La Junta de Andalucía sigue permitiendo el sacrificio y promueve la explotación animal, cautividad de animales y amputación de órganos en beneficio del ser humano. Irónicamente, la ideología bienestarista dice velar por el bienestar de los animales mientras ningunea olímpicamente sus intereses más básicos.

De entre todos los objetivos mencionados, la campaña «No sólo es comida y agua» busca, supuestamente, concienciar sobre el abandono de perros. Se vuelve imposible y contradictorio organizar una campaña contra el abandono mientras sea legal la compra-venta de animales. Es precisamente la compra-venta legal de animales la que conlleva casi la totalidad de los abandonos.

Si un animal tiene un valor mercantil y cualquiera puede poseerlo, su propietario puede estimar, en cualquier momento, que le resulta más rentable deshacerse de su producto o mercancía que quedárselo. Se cosifica a los animales y, después, por arte de magia, se crea una regulación para impedir una consecuencia lógica de que los animales sean legalmente propiedades: el desechamiento.

Asimismo, cabe resaltar que la Junta de Andalucía se opone al abandono —al igual que ante otros temas proteccionistas como la extinción de especies o la caza furtiva porque conlleva accidentes, perjuicios y situaciones degradables para los humanos. A modo de ejemplo, a nuestras instituciones no les importa el lince ibérico porque sea un animal que siente y padece, sino porque puede usarlo como símbolo de una especie autóctona y lograr, algún día, ganar dinero a su costa organizando safaris. En nuestra sociedad no importan los animales por lo que son, sino según para qué sirven. Entender esto es esencial para comprender todo lo demás.

Este valor relativo permite que, en cualquier centro veterinario puede sacrificarse legalmente cualquier animal sano si su propietario así lo desea. Por tanto, de vuelta al origen, cualquier medida de Bienestar Animal únicamente persigue amparar el bienestar de quienes explotan animales o se preocupan por ellos mientras participan de la misma injusticia.

¡Derechos Animales ya! - Perros de razaLa sociedad general parece convencida de que se preocupa por los animales mientras sólo los ve como objetos seleccionables por sus caracteres (razas) que sirven para un propósito determinado. Dicha mentalidad desemboca en todas las injusticias que padecen los animales, no sólo los perros.

La manipulación mediante el lenguaje y la simbología

Otro aspecto llamativo podemos observarlo en el lenguaje empleado en la nota. Se emplean expresiones típicas de las políticas posmodernas: «concepción inclusiva de los animales en la sociedad» o «integración social de los animales», ambas con un significado similar. Si con ello no bastase, en los carteles publicitarios de la campaña «No sólo es comida y agua» figura un logo de un perro y gato rodeados por el lema «Bienestar y protección animal».

Los sellos de bienestar animal están tan a la orden del día que, sin tapujos, el gobierno autonómico utiliza los mismos lemas que utilizan las empresas ganaderas por la mano de Aenor para certificar que sus vacas no sufrieron tanto como podrían haberlo hecho. No se requiere mucha imaginación para ver de dónde vienen los tiros.

En ciertos carteles, el lema de la campaña y su logo vienen acompañados de un enunciado que dice: «Es una vida que implica cuidados, esfuerzos y cumplir unas normas» (la negrita viene en el texto). Una manera habitual de eludir el hecho de que los animales son sujetos está en nombrarlos simplemente como «vidas». La campaña habla de «esfuerzos» y de «cumplir unas normas» cuando tales esfuerzos y normas se reducen a darles lo mínimo necesario para que puedan seguir viviendo y siendo utilizados como objetos.

Esta campaña de «No sólo es comida y agua» presenta la situación actual como si los perros y otros animales fueran un colectivo marginado al que favorecer. Los animales no pertenecen a nuestra sociedad; son esclavos en la misma. Resulta muy cínico afirmar que estos cambios legales buscan una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mientras se los tipifica legalmente como esclavos de compañía y se establecen procedimientos contrarios a los Derechos Animales.

Este lenguaje, de márketing, supone un ejemplo cotidiano de cómo el gobierno autonómico y nacional pretende acercarse a la mentalidad bienestarista e inconsistente de una gran masa social movida sentimentalmente por el maltrato animal; pero que no tiene conocimiento o interés en ser consecuente con sus acciones por una inculcación desde la infancia.

¡Derechos Animales ya! - Perro utilizado como guardián de una fincaSi entendemos que, científicamente, los animales valoran su vida, libertad e integridad, las leyes deberían amparar la vida, libertad e integridad de los animales. Se denominan leyes bienestaristas a aquéllas que únicamente contemplan algunas necesidades de los animales en la medida en que su satisfacción coincida con los intereses humanos.

Conclusión

Esta nueva ley de Bienestar Animal se promociona mediante una campaña que perpetúa y asienta más la explotación legalizada de los perros y de otros animales. No debemos ser complacientes ni pensar que esta campaña de «No sólo es comida y agua» tenga utilidad alguna para cambiar la realidad de estas víctimas.

Hay muchos otros animales a los que sólo se los tiene a base de comida y agua para que engorden o duren el tiempo suficiente para ser útiles. Para colmo, la normativa incluye un fomento de la tauromaquia, de las escuelas taurinas, la caza a las escuelas, las rehalas como bien de interés cultural y un largo etcétera.

Varias organizaciones animalistas y antitaurinas han denunciado estos hechos. No obstante, se vuelve imposible aspirar a unos cambios legales realmente importantes si la mayoría de los animalistas sólo se preocupan por el bienestar de algunos animales mientras no dudan en asistir a zoológicos, acuarios, delfinarios, circos con animales, etc. o participar en la crianza, explotación y asesinato de otros animales (vacas, pollos, cerdos, etc.) ni tiene interés en conocer qué son los Derechos Animales y por qué éstos no se limitan al Bienestar Animal.

La única manera de ser justos con los animales y de defenderlos es empezando por dejar de percibir a los animales como seres inferiores que existen para servirnos y dejando de participar en toda forma de explotación animal. Este posicionamiento ético se llama veganismo y es la base de los Derechos Animales.

Todo el mundo puede oponerse con facilidad al abandono de perros o al maltrato animal porque estas posturas no exigen ningún sacrificio ni cambio en la práctica. Todo el mundo puede estar en contra fácilmente de aquellos daños que no le benefician. Resulta mucho más complicado entender que no tenemos derecho a aprovecharnos de los animales ni a causarles un daño que nos beneficie por medio de la alimentación, vestimenta, recreación, etc.

Toda forma de explotación animal es injusta y evitable, si así lo queremos. La sociedad general no se ha planteado, mayoritariamente, esta base esencial y los políticos sólo devuelven al pueblo la misma hipocresía que en éste se genera.

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Las reconversiones de la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Todos los animales valoramos nuestra libertad - Las reconversiones de la explotación animalEn un mundo en constante transformación, las reconversiones de la explotación animal son el resultado del amoldamiento forzado de los animales a los gustos y deseos de la sociedad humana con el paso del tiempo.

Introducción

La explotación animal es un fenómeno global, sistemático e institucionalizado en todas las naciones del mundo contemporáneo. Como se ha señalado en otras entradas, a lo largo del tiempo han cambiado nuestros gustos e intereses sobre los animales, así como nuestros avances tecnológicos utilizados para sacarles el máximo partido, no obstante, poco o nada ha evolucionado nuestra mentalidad antropocéntrica para con ellos.

Los animales siguen a nuestro servicio desde el Neolítico y los limitamos a variar cuál servicio obtenemos a costa de criarlos, encerrarlos, manipularlos, coaccionarlos y asesinarlos. En este artículo me gustaría ahondar en las reconversiones de la explotación animal, es decir, en cómo se reconvierte una forma de explotación animal en otra más o menos semejante para tratar de mantener la utilidad de un animal por razones sociales o económicas.

Para entender el origen y consecuencia de este fenómeno, se requiere reflexionar primero sobre aquellas causas que originan el especismo, el antropocentrismo, la discriminación moral, la cosificación y la esclavitud de los animales. Dicho esto, quisiera disertar sobre algunos ejemplos y explicar el trasfondo utilitario de las reconversiones de la explotación animal.

Todas las fotografías mostradas en este ensayo son cortesía de la activista vegana y fotógrafa Irene Aparicio Estrada. Conoce y apoya su trabajo profesional.

¡Derechos Animales ya! - Chica graba con su móvil animales del parque safari Stirling Chica graba con su móvil animales esclavizados en el parque safari Stirling. Los avances tecnológicos posibilitan reconversiones en la explotación animal que modifican los usos que les asignamos a nuestros esclavos.

Los avances tecnológicos han cambiado el uso pero no el abuso

La humanidad, día a día, se dedica a decidir y controlar las vidas de otros sujetos. Nuestra especie, sin ninguna justificación, considera que tiene legitimidad para regir y dominar la vida de otros animales porque no pertenecen a la categoría de Homo sapiens. Todo uso de los animales constituye un abuso en sí mismo porque ellos no son conscientes de nuestras intenciones ni pueden darnos su consentimiento para servirnos de ningún modo.

Los humanos usamos a otros animales para beneficiarnos a su costa sin cuestionar qué derecho tenemos para hacer algo que no desearíamos para nosotros mismos. Tales beneficios que nos motivan a aprovecharnos de los animales están supeditados a dos condiciones: las supuestas necesidades humanas y las convenciones sociales que determinan cuáles formas de explotación animal son supuestamente necesarias o están mal vistas.

A lo largo de estos últimos miles de años, la humanidad ha modificado su uso de determinadas especies animales y mantenido invariable el de muchas otras. Un criterio importante que ha marcado esta diferencia estriba en si el ser humano explota a esa especie animal para obtener un bien o servicio primario (lo considera necesario para vivir) y si la emplea para obtener un bien o servicio secundario (lo considera deseable pero no necesario para vivir).

¡Derechos Animales ya! - Cachorro de perro de caza en el museo RurallifeCachorro de perro de caza criado en el centro-museo Rurallife. Algunos de las especies más explotados por el ser humano han sufrido reconversiones de la explotación animal vinculadas a sus fines a lo largo de los siglos.

Animales explotados para bienes o servicios primarios frente a animales explotados para bienes o servicios secundarios

Salvo excepciones puntuales, no ha variado el uso de los animales explotados para fines alimentarios (peces, aves, ganado, etc.). Ciertas culturas han considerado históricamente que ciertos animales eran o no comibles de acuerdo con sus propias idiosincrasias socio-religiosas.

En este sentido, los únicos cambios han ocurrido por una previa trasformación cultural o influjo externo. Como suceso reciente tenemos el caso del consumo de perros en China. Resulta probable que, por presiones de Occidente, en Asia cese tarde o temprano la explotación de perros por comida y se limite a una explotación para compañía humana.

Podría decirse que es mejor morir de viejo que ser sacrificado en un matadero. Sin embargo, huelga señalar que no existe ningún avance ético ni legal en el hecho de que un animal deje de ser comido para quedarse como mascota (esclavo de compañía). Tanto lo uno como lo otro ya suponen una violación de sus intereses inalienables.

Por otro lado, sí se ha visto muy modificado el uso de los animales explotados para transporte o recreación. El detonante de estos cambios han sido, nuevamente, los avances tecnológicos. De esta forma, aquellos animales cuyo uso dependía de suplir servicios accesorios, como cargar mercancías o entretener a una turba de gente ociosa, han ido adaptándose a otros roles ante los intereses ganaderos y sociales de seguir dándoles alguna utilidad en pleno siglo XXI.

¡Derechos Animales ya! - Foca encerrada en el parque safari de StirlingFoca encerrada en el parque safari de Stirling. Algunos animales cazados por el ser humano, como las focas, delfines y orcas, han pasado a convertirse en esclavos de entretenimiento en zoológicos, acuarios y delfinarios.

Ejemplos de las reconversiones de la explotación animal

Por medios de los cambios sociales y avances tecnológicos, se ha modificado el modo y el objetivo final de la explotación de ciertos animales. En ensayos anteriores, se han tratado los instrumentos y evolución de metodologías destinadas al manejo y matanza de animales. Asimismo, también figuran varios textos sobre intereses comerciales y la implicación de organizaciones animalistas al actuar como relaciones públicas de empresas ganaderas.

En este apartado, voy a centrarme en cómo se produce el paso desde el uso de animal con un fin a otro fin o cómo se perpetúa una forma de explotación «cristalizada» de un fin original. Para no dilatar este ensayo, tomaré dos ejemplos concretos para extraer conclusiones generales.

Crustáceo en una pecera del acuario SealifeCrustáceo en una pecera del acuario Sealife. Miles de especies animales invertebradas y pequeños vertebrados han sido objetos históricos de nuestra persecución y exterminio. Un limitado grupo de estos animales han sobrevivido por sus fines gastronómicos, recreativos o científicos.

El caso de la rata noruega

La rata noruega o parda es una especie común en Europa. Tras el crecimiento de las ciudades, estos animales se vieron obligados a ocupar entornos creados por el ser humano para subsistir. Fue entonces cuando empezaron a habitar en cloacas y otros entornos insalubres.

Nuestra especie, a tenor de las enfermedades que las ratas podían transmitir por sus condiciones de vida en el subsuelo, endureció la consideración de estos animales como plagas. Una vez más, cabe recordar que los humanos catalogamos como plaga a cualquier animal que compite por nuestros recursos o por los de nuestros esclavos.

En un primer momento, el uso de la rata noruega fue nulo o basada en la no-existencia. Simplemente se la consideraba una especie que exterminar para mejorar el saneamiento de las calles y viviendas. Después, ya en Era Industrial, la abundante rata noruega pasaba a convertirse en un medio de entretenimiento callejero y de apuestas ilegales en que distintos pueblerinos se divertían echándolas a pelear entre sí de un modo semejante a las todavía lamentables peleas de gallos.

Ya a comienzos del siglo XX, el auge de la investigación con animales propició que el ser humano le asignara una utilidad a la rata parda y, de esta forma, pasó a convertirse en un importante herramienta de investigación médica.

Posteriormente, el ser humano usaría sus conocimientos sobre selección artificial para generar una rata ciega, casi sorda y más dócil para realizar toda clase de experimentos sin oposición. Ése fue el nacimiento de la rata Wistar, el animal más empleado en nuestros días en experimentación animal.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en un centro hípico de EscociaLa contemporaneidad de los carteles de este centro hípico contrasta con antigüedad de la explotación ecuestre y de los métodos empleados para dominarlos. Los avances tecnológicos no implican avances sociales ni éticos.

El caso de los caballos

Si los avances tecnológicos —sin un cuestionamiento ético— favorecieron la asignación de una utilidad a las ratas, fueron esos mismos avances los que, por las mismas fechas, dejaron a los caballos sin gran parte de aquellos fines para cuales se los había explotaba desde tiempo inmemoriales. La aparición del motor de vapor y, más tarde, del motor de combustión, supuso el trasvase utilitario de los caballos como recursos básicos a recursos accesorios.

En el caso de la explotación ecuestre, cabe distinguir desde mediados del siglo XX una fragmentación entre los fines antiguos y los fines modernos. Esta separación entre fines ha generado un fenómeno particular de cristalización de las metodologías antiguas; mientras que se ha producido una evolución en las metodologías de aquellos fines más recientes.

Los fines antiguos, tales como la equitación, las carreras o los enganches, son formas de explotación ecuestre que se han mantenido de una forma exacta o muy similar a la encontrada en siglos anteriores.

Mientras que el siglo XIX se publicaban constantes patentes para la fabricación de carruajes y numerosas discusiones sobre crianza de caballos, metodologías de doma e instrumentos empleados para dominarlos, hoy la monta y conducción de caballos se produce exactamente como fijó en distintos lugares hacia finales del siglo XIX. En un siglo, la única adición que destaca ha sido la rueda neumática, principalmente para competiciones de obstáculos.

Aunque pudiera considerarse positivo, en cierto sentido, que los humanos no busquemos nuevas metodologías para dominar a los caballos o a otros animales. Este fenómeno de cristalización ha traído algunas consecuencias negativas.

Mientras que a finales de siglo XIX había pensadores bienestaristas que condenaban ciertos usos e instrumentos al considerarlos inherentemente una forma de maltrato animal y que promocionaban la utilización de vehículos autopropulsados para desligar a los caballos de semejante explotación, dichos usos terribles ni siquiera se cuestionan ahora entre la masa social al considerarlos un aspecto integral de nuestra cultura. Algo similar ocurre con los defensores y practicantes de la tauromaquia.

Por su parte, los fines modernos se refieren a aquellos nuevos usos asignados a los caballos en tiempos recientes. Entre éstos destaca la equinoterapia y otras explotaciones análogas en que se utiliza a los caballos como instrumentos para la recuperación y ayuda pediátrica y psico-motriz.

La mentalidad utilitarista de nuestra sociedad, en combinación con el interés económico de yeguadas y centros de hípica, han ido derivando una gran población de caballos y razas todavía existentes hacia su empleo en cualesquier formas en que el ser humano de a pie se sienta feliz y satisfecho en usarlos como recursos a la par que se autoconsidera defensor de la naturaleza o un filántropo.

¡Derechos Animales ya! - Ovejas y cabritos rescatados en el santuario Tribe de EscociaOvejas y cabritos rescatados por el santuario Tribe de Escocia. Los animales no deber tener ni necesitan ningún uso. Somos nosotros quienes debemos cambiar nuestra mentalidad para dejar de usarlos.

Conclusión

Acontece y acontecerá reconversiones de la explotación animal indefinidamente como parte de un proceso antropológico que sitúa a los animales como piezas de un enorme rompecabezas al servicio de nuestros intereses egoístas y cambiantes.

El abandono de cualquier forma de explotación animal, o incluso su prohibición, no implica que los animales afectados vayan a pasar a mejores circunstancias. Las ratas, los caballos y otros animales carecen de derechos legales que garanticen la defensa de sus intereses.

Aquellas regulaciones o normativas de bienestar animal únicamente existen con el fin de perpetuar la explotación animal e incrementar los beneficios económicos mediante prácticas que reduzcan pérdidas y mejoren la visibilidad comercial del producto o servicio ofrecido.

El marco jurídico es tan sólo un reflejo omnipresente de nuestra mentalidad colectiva. Mientras los humanos sigamos perpetuando —e ignorando— nuestra mentalidad opresora, solamente variará la forma en que nos aprovechemos de las víctimas.

Si aspiramos a ser justos con los animales, no basta con promover un mejor trato ni en buscar alternativas menos dolorosas a los usos cotidianos. Así sucede porque la diversidad de los usos asignados a tales animales no depende tanto de los intereses como de la asunción moral de que tengamos derecho a disponer de otros sujetos a nuestro antojo.

La esclavitud humana nos enseñó que el poder desmedido desemboca en toda clase de arbitrariedades y que la violencia es la consecuencia inherente de una relación desigual. Por todo ello, el principio ético del veganismo se convierte en una obligación personal para inspirar un cambio social que, lejos de incentivar cambios en la explotación animal, promueva la idea fundamental de que los humanos no debemos usar a ningún animal de ninguna forma.

¿Acaso sería tan difícil de comprender? Ésta no es sino la misma idea que aplicamos con otros seres humanos al margen de que pueda sernos útil esclavizar o matar a nuestros congéneres. Son infinitamente mayores nuestras semejanzas que nuestras diferencias.

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La equitación y la doma de caballos

¡Derechos Animales ya! - Doma de caballos - Equitación - Doma humanitaria - Doma naturalLa equitación es una de las formas de explotación ecuestre más antiguas. La doma de caballos engloba el conjunto de acciones humanas destinadas al sometimiento de los equinos y otros équidos.

Introducción

Los caballos —o equinos— han sido uno de los animales más explotados en la historia de la humanidad como recurso alimentario, medio de transporte e instrumentos de guerra.  Aunque desconocemos todavía buena parte de las características y del comportamiento del caballo primitivo antes de su domesticación, existen indicios de que, como se ha investigado en otros animales, el tamaño cerebral de los caballos —y posiblemente su inteligencia— se vio disminuido debido a la selección artificial ejercida por los seres humanos.

Como he detallado a lo largo de otros muchos artículos, toda forma de explotación animal —al igual que la esclavitud humana— proviene de una transmisión cultural regida por el interés personal en el beneficio, el lucro o el placer obtenido por medio de la instrumentalización de los animales.

Desde el origen de nuestra especie, el ser humano aprovechó su mayor inteligencia para cazar, pescar y someter a otros animales a su voluntad (hasta el punto de afectar a las capacidades cognitivas de éstos). Fue durante el periodo del Neolítico cuando los seres humanos empezaron a desarrollar la ganadería y metodologías para el control, el confinamiento, la crianza y sacrificio de otros animales. A menudo, estas prácticas aparecieron —o aparecen— vinculadas a rituales religiosos o fiestas paganas.

Todas estas acciones, históricas o presentes, están motivadas por una mentalidad supremacista basada en el abuso contra los débiles. En este artículo, voy a tratar brevemente la historia de la equitación, los enfoques actuales respecto a la explotación ecuestre y la metodología existente para la doma de caballos.

Para más información, en esta misma web ya hay publicados bastante ensayos previos relacionados con los caballos y su situación presente: «¿Resulta ético montar a caballo? ¿Existe una equitación ética?», «Las yeguadas y la cría de caballos», «La equinoterapia y las explotaciones compasivas», «La matanza de caballos en Australia y la perversidad del antropocentrismo», «Anteojeras: historia, uso y efectos en la explotación ecuestre», «Los engalladores, las sobrerriendas y el suplicio de los caballos», «Rituales satánicos con caballos en Francia», «El periodismo sensacionalista se mofa de unos caballos montados».

¡Derechos Animales ya! - Actores de soldados a caballo de la guerra civil estadounidenseActores que recrean soldados a caballo que lucharon en la Guerra Civil estadounidense. La equitación, la doma de caballos y la explotación ecuestre se mantienen hasta nuestros días con fines principalmente recreativos, deportivos o terapéuticos.

Breve historia de la equitación

La equitación engloba aquellos saberes y procedimientos destinados al manejo de caballos. Si abrimos un libro de historia de la equitación u ojeamos una introducción a la hípica, probablemente nos encontremos con una expresión conocida: «la historia del hombre se ha escrito a lomos de un caballo». El ser humano, en un infinito alarde de presunción, narra cómo logró subyugar y manipular a los caballos para convertirlos en simples máquinas a su servicio.

Es cierto que la historia del ser humano se ha escrito a lomos de un caballo. Sin embargo, no es menos cierto que la historia del ser humano ha venido esculpida por medio de matanzas, genocidios y toda clase de barbaries contra sus congéneres y contra cualquiera que se le pusiera por delante.

Ninguno de nosotros siente un orgullo especial al explicar que varias pirámides egipcias se construyeron gracias a los judíos esclavizados ni se reconforta al mencionar que el ferrocarril nunca hubiera recorrido Estados Unidos si no hubiese sido por los esclavos negros. En cambio, llevamos siglos llenándonos la boca al hablar de la equitación y de cómo logramos someter a los caballos (mulas, burros, etc.) bastante más grandes, pesados y fuertes que nosotros.

A menudo, nuestra especie exalta la utilidad de los caballos y de otros animales para así vanagloriarnos de nuestro poder. Deberíamos matizar esta frase especista y decir: «la historia del ser humano se ha escrito mediante la explotación de otros». De tal forma, la explotación ecuestre engloba el conjunto de prácticas perpetradas para el uso y dominio de caballos y otros équidos.

¡Derechos Animales ya! - Vaquero de Mongolia - Doma de caballosVaquero mongol en la actualidad durante unas faenas en el campo. Las artes de la equitación y de la doma de caballos apenas han variado en varios miles de años.

Desde Mongolia a Genghis Kang

En la actualidad, hay varias hipótesis sobre dónde y cuándo se produjo la domesticación del caballo. Una de las más aceptadas señala que, en las tierras de la actual Mongolia, mientras los diferentes pueblos humanos guerreaban y sojuzgaban a sus vecinos, hubo a quienes se les ocurrió la idea de intentar montar a lomos de estos animales herbívoros con objeto de beneficiar a su tribu. Aunque no queda del todo claro, resulta esperable que, por entonces, los caballos y su familia biológica ya estuvieran domesticados por su carne o leche.

El experimento prosperó y, en generaciones posteriores, aparecieron las primeras sillas de montar. Posiblemente, el imperio de Gengis Kan, ya en plena Edad Media, sea el mayor triunfo reseñable que un grupo de humanos sobre sus semejantes gracias a la velocidad y estrategia que permitía la explotación ecuestre.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en decúbito esternal - Doma humanitaria o doma naturalAunque apliquemos nuestros conocimientos de etología para que un caballo haga lo que nosotros queramos, no tenemos derecho a usarlos como simples vehículos o medios para nuestros fines. Acontece una visión romántica de la explotación animal cuando vemos la forma y no el fondo.

La metodología de la doma de caballos

Desde entonces hasta hoy, la doma de caballos comprende un conjunto de prácticas heterogéneas con que los humanos logran dominar a los equinos esclavizados con el fin de que éstos obedezcan, se dejen montar, carguen mercancías o tiren de determinados vehículos.

A pesar de la enormísima variedad cultural e histórica, todas las civilizaciones humanas han seguido una metodología común basada en dos puntos esenciales: habituación al entorno y sumisión ante el guiador.

La habituación se refiere a la resignación de animal frente a circunstancias y agentes externos que no dependen de él. Podría definirse como el establecimiento de rutinas de alimentación, trabajo y descanso, su familiarización con los aparejos, y su acostumbramiento forzado a los lugares en donde el ser humano los confina y estabula. Por ejemplo, la habituación incluye prácticas coactivas como el destete o su atado en la cuadra, el pesebre o en el campo.

La sumisión alude a la resignación de animal frente a las coacciones que el ser humano ejerce de forma activa y concreta en el tiempo en busca de una respuesta determinada en el animal. Por ejemplo, incluye su pasividad para dejarse embridar, su no oposición ante el tiento de las riendas y otras muchas actividades en que el ser humano controla sus movimientos.

El ser humano, lejos de cuestionar su legitimidad ética para ejercer la equitación y otras acciones dañinas y contrarias a los intereses de tales animales, únicamente se ha esforzado por mejorar la eficiencia de su metodología y por engreírse ante el férreo dominio que ejerce contra los caballos y otros animales.

¡Derechos Animales ya! - Caballo embridado y montado - EquitaciónLa equitación conlleva el empleo de técnicas para convertir a un caballo esclavizado en un ser autómata cuyo pensamiento y fines están sujetos a los de su propietario o guiador.

La falacia de la doma humanitaria o doma natural

En el seno de una sociedad obsesionada con el bienestar y su búsqueda de excusas sobre los motivos para aprovecharnos de los animales, no cabe extrañarse que en las últimas décadas haya cobrado protagonismo el concepto de «doma humanitaria» o «doma natural» para aludir a una supuesta metodología que respeta a los caballos durante su sometimiento.

No existe una equitación ética o una doma de caballos que sea respetuosa con estos animales porque ningún équido tiene el deseo de ser domado ni de servirnos de ninguna manera. Que una explotación ecuestre se realice con miramientos o que el propietario los cuide con mimo no justifica su explotación.

El concepto de doma humanitaria constituye un oxímoron; pues la propia doma ya implica que los humanos manipulamos y coaccionamos a un animal para cumplir un fin que nos beneficie. Decir que la doma humanitaria es una falacia no significa que no haya gente realmente interesada en el bienestar de los animales; sino que dicho concepto parte desde la petición de principio de que domarlos con miramientos justifique el propio hecho de domarlos.

Por su parte, hablar de «doma natural» carece de cualquier sentido ontológico: aparte del ser humano, ningún animal en la naturaleza manipula a otros animales para usarlos como fuerza motriz. Se da la paradoja de que el ser humano apela a la naturaleza para justificar sus acciones, tanto si de verdad acontecen en ella o se trata de una mera fantasía.

La creencia, tan extendida en nuestros días, acerca de que podemos practicar una equitación sin sufrimiento o una doma humanitaria ya parte desde la premisa falaz de que los humanos tengamos legitimidad para usar a los caballos y a otros animales como medios de ocio, de trabajo o deporte.

Una doma sin dolor o sin maltrato animal no significa que el caballo esté conforme con servirnos ni que nosotros tengamos derecho a condicionar sus acciones para que nos obedezcan.

¡Derechos Animales ya! - Pareja de caballos se inclinan con las patas - Doma de caballosLa explotación ecuestre no tiene nada de romántico para los caballos y otros animales involucrados. Que se practique una «doma humanitaria» —también llamada «doma natural»— no cambia el hecho de que ellos no quisieran servirnos ni trabajar para nosotros.

El falso romanticismo de la explotación ecuestre

Toda forma de explotación animal —uso como recurso— es injusta porque los animales tienen sus propios intereses inalienables. Ellos valoran sus vidas, libertad e integridad, y no desean que el ser humano los prive o someta de ninguna manera.

A menudo, la explotación ecuestre queda en un segundo plano y no recibe tantas críticas por parte de sectores animalistas porque, desde época antigua, existe una visión romántica respecto de montar a caballo, la hípica, las carreras o el uso de equinos en la guerra. Así como también se obvian los distintos arreos y herramientas de coacción empleados para lograr su sumisión. Y, en festejos crueles, aquellos medios que proclaman continuamente la prohibición de la tauromaquiaque no su abolición— pasan a pedir, en este caso, que se los trate un poquitín mejor cuando les arrancan las crines.

Si la equitación y otras formas de explotación ecuestre reciben muchas menos críticas que la tauromaquia y otras formas de explotación animal, se debe quizás a que, históricamente, los caballos han estado asociados a la nobleza y han sido un animal muy valorado por distintos estamentos y culturas de todo el mundo, desde la Europa cristiana hasta el Oriente Medio musulmán.

La valoración tradicional de los equinos, que pudiera entenderse a caballo —nunca mejor dicho— entre el ganado y las mascotas, junto con el tratamiento romántico de la explotación ecuestre en el cine y en la literatura, hace que todavía en el siglo XXI la explotación ecuestre se perciba como algo positivo o mutuo para el humano y el caballo. Esta asunción antropocéntrica se ve reforzada por la publicidad existente sobre la equinoterapia y el papel de «panacea» que el ser humano les asigna a aquellos animales que le despiertan interés por su belleza y atributos.

¡Derechos Animales ya! - Caballos sueltos en la naturalezaLos caballos salvajes no existen. Todos los equinos actuales son descendientes de razas domesticadas. El veganismo busca revertir la injusticia que cometemos contra los animales para que, algún día, todos los animales sean libres de nuestra dominación.

Conclusión

Cuando un ser humano monta a caballo, compra un caballo o participa en la explotación ecuestre de alguna forma, se convierte en directamente responsable de su crianza, manipulación, marcaje, inseminación, separación de crías (destete) y asesinato, ya sea en una plaza de toros, sirviendo como monturas esclavizadas por la policía o el ejército, o en un matadero. Todas estas acciones y resultados son inherentes a un sistema esclavista.

Los caballos y otros animales son legalmente objetos. Ésta es la razón por la cual es legal someterlos y asesinarlos. Y todos ellos seguirán así mientras los veamos como medios o herramientas para nuestros fines. Participar o promover la «doma humanitaria», la «doma natural» o las «explotaciones compasivas» significa apoyar que los animales sigan siendo objetos en el marco legal. Hablar de compasión, solidaridad y otros mantras bienestaristas sólo perpetúa el problema al considerar que basta con tratarlos mejor mientras se los somete, manipula y asesina sistemáticamente.

El bienestarismo —ideología utilitarista de ámbito moral— y el Bienestar Animalpostura antropocéntrica en el ámbito económico y político— no son avances o progresos hacia los animales; pues ambas parten desde la premisa falsa y antropocéntrica de que los animales no quieren vivir ni ser libres, sólo «estar bien cuidados». Esto es científicamente falso y únicamente fruto del egoísmo humano sobre ellos. Numerosas organizaciones animalistas dicen defender a los animales cuando su enfoque, actitud y lenguaje es radicalmente opuesto a los Derechos Animales.

Los activistas veganos, tomando como base el conocimiento científico y el principio de igualdad, nos oponemos a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal en reconocimiento de los intereses inalienables de los caballos y de otros animales. No hablamos de sufrimiento ni pedimos esclavos mejor tratados.

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