Sobre mí

Adrián López Galera, autor del blog Derechos Animales yaFotografía de Adrián López Galera, autor de «¡Derechos Animales ya!».

Adrián López Galera, autor de «¡Derechos Animales ya!»

Me llamo Adrián López Galera y soy de Sevilla (Andalucía, España). Ejerzo como activista vegano independiente desde el año 2015. «¡Derechos Animales ya!» es un proyecto personal nacido a mediados de 2019 para aunar ordenadamente muchos escritos míos publicados en otros lugares y en redes sociales. Puede consultar los detalles de esta web en el apartado de «Información».

Cuento con un Grado en Biología y un Máster en Lingüística, Literatura y Estudios Culturales. Las experiencias aportadas por estos estudios, sumadas a otras vivencias, me han enriquecido para realizar un activismo por los Derechos Animales y para alcanzar otras metas personales y profesionales.

Trato de compaginar múltiples actividades intelectuales y este sitio web es un ejemplo de ello. Llevo más de una década escribiendo una saga de novelas que espero publicar a medio plazo. Guardo asimismo una gran pasión por la Filosofía, el Derecho y la Informática.

A raíz de estos gustos, también escribo artículos para otras webs de mi autoría: «Drake Galley» (literatura), «El guardián de los cristales» (crítica social y otros temas) y «Juegos Linux» (juegos para GNU/Linux e informática general).

¿Por qué me hice activista vegano?

Durante el verano de mi último año en la carrera de biología, pasé una breve temporada en un albergue que rescataba caballos víctimas de la explotación. Ver caballos en ciegos y torturados me alentó a investigar sobre las leyes en España, y en todo el mundo, en lo referido a la situación legal de los animales.

Gracias a la lectura de libros y ensayos diversos, junto con los magníficos blogs de «Filosofía Vegana» y «Lluvia con Truenos», descubrí entonces que todos los animales del mundo están catalogados como «bienes muebles semovientes» (objetos con movimiento autónomo). De manera que sólo existen leyes de regulación sobre la propiedad animal (leyes de Bienestar Animal) que establecen cuáles usos del animal (y en cuál grado) están permitidos o prohibidos legalmente.

Esta situación desemboca en que los animales están absolutamente desamparados a ojos de la ley; pues cualquier interés o beneficio humano, tanto a título individual como colectivo, resulta suficiente para ejercer legalmente la explotación y asesinato sistemático de cualquier animal en el mundo.

La mayoría de la sociedad se autoengaña creyendo que es justo o posible aprovecharnos de los animales sin causarles sufrimiento y sólo se preocupa por el trato que se les da (maltrato animal). Sin embargo, pronto comprendí que nuestro error fundamental radicaba no en cómo los tratásemos; sino en el propio hecho de creer que tengamos legitimidad ética para usarlos como simples instrumentos o recursos a nuestro servicio.

Los animales del mundo son nuestros esclavos (como antaño lo fueron otros humanos) y no deberían serlo. He aquí el resumen por qué me hice activista vegano y de por qué todo el mundo debería respetar a los animales y rechazar la explotación animal para que puedan obtener derechos legales reconocidos, es decir, con una protección legal integral que nunca sitúe los intereses humanos por encima de los suyos.

Ideales y personalidad

No me gusta definirme en el espectro político y evito siempre que mis artículos de activismo vegano puedan interpretarse como una apología hacia un determinado régimen social o económico. Para mí, el veganismo y los Derechos Animales debieran constituir la base ideológica de todos los partidos políticos y, por extensión, de todas las naciones del mundo. No será posible aspirar a una sociedad de progreso y justicia universal mientras sigamos discriminando injustamente a los demás animales con quienes compartimos el planeta.

Suelen decirme que, por escrito, parezco mucho más serio y tajante de cuanto lo soy en realidad. No dude en escribirme por si puedo ayudarlo de alguna forma o por si desea conocerme por alguna razón particular.

Me considero responsable, activo, autodidacta, metódico y extremadamente perfeccionista en relación a todo cuanto me planteo acometer. Quizás lo que más valoro de mí mismo radica en que jamás dejo nada a medias ni me doy por vencido.

Saludos.

Verba uolant, sed scripta manent.

Las palabras vuelan, lo escrito permanece.