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¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales

La Fiesta del Cordero, matanzas por religión

¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales - Fiesta del CorderoLa Fiesta del Cordero es un sacrificio ritual musulmán en que el ser humano festeja su poder de dar muerte a inocentes.

Introducción

La Fiesta del Cordero, en árabe عيد الأضحى‎‎‎ [ʿīd al-aḍḥā], es un sacrificio ritual de corderos y de otros animales como parte de una festividad religiosa islámica. En este artículo, quisiera lanzar unas reflexiones sobre el significado antropológico de esta fiesta, su origen basado en el especismo y el tratamiento social y mediático de la cultura occidental en el seno de una sociedad posmoderna.

En otros muchos artículos he soltado pinceladas sobre las religiones y aspectos culturales que han determinado su existencia. Esta vez, me gustaría centrarme en la Fiesta del Cordero como ejemplo de matanzas por religión y de cómo el ser humano es capaz de practicar toda clase de acciones crueles e injustas en nombre de un dios o como representación de las enseñanzas de un libro sagrado.

¡Derechos Animales ya! - Manada de ovejas y corderosLos corderos, las ovejas y otros animales son víctimas de la creencia humana de que tenemos legitimidad para dominar y matar a los animales porque no son humanos.

¿Qué es la Fiesta del Cordero?

La Fiesta del Cordero es un festejo islámico caracterizado por el sacrificio ritual de un animal, comúnmente un cordero macho, para confirmar la sumisión de los fieles musulmanes ante Dios. Dicho sacrificio busca recrear la acción del profeta Abraham cuando Dios exoneró la vida de su hijo y le dijo que, en su lugar, le entregara a él un cordero en sacrificio. En el islam, la Fiesta del Cordero está inserta en el conjunto del sacrificio hahal.

Detrás este mito, como ocurre como todos, hay un componente antropológico que determina su surgimiento y perpetuación. La creencia de que exista un dios creador que creó a los seres humanos como vicarios sobre la Tierra —e incluso a su imagen y semejanza en el caso específico del cristianismo— y que nos otorgó potestad para señorear y disponer de todo lo existente a nuestro antojo refleja el interés y la búsqueda del ser humano primitivo de encontrar una forma de justificar y de canalizar su poder para someter a otros.

Para el islam, dicho poder encuentra su manejo y control en la aceptación de que Dios es el ser supremo y de que los fieles deben someterse ante su voluntad y deseos. Dado que el ser humano, de antes y de hoy, considera dogmáticamente que los animales existen para servirnos —y le atribuye a un ser supremo dicha condición inmutable e imperecedera según el orden natural de las cosas—, nuestra especie no duda en ejercer el sacrificio ritual de animales para así demostrar doblemente su sumisión frente a un ente en el que creen y demostrar su poder para dominar a todos los demás seres que lo rodean.

La Fiesta del Cordero, como cualquier otra acción basada en matar por un dios, se engloba en un conjunto de matanzas por religión que han conformado la triste y aberrante historia de nuestra especie desde que decidió expandirse por el mundo y buscarle un sentido a su existencia mientras exterminaba sistemáticamente a todo animal que no tenía utilidad o le molestaba.

¡Derechos Animales ya! - Oveja y corderoEl hacimiento, los crotales en la oreja y otras circunstancias son el resultado de la sistematización de costumbres heredadas de tiempos remotos basadas en el ejercicio de nuestro poder para someter a otros.

El origen de la Fiesta del Cordero

Para los fieles musulmanes repartidos por todo el mundo, la Fiesta del Cordero se une a otras costumbres propias de la zona e insertan sus ligeras modificaciones en cuanto a la fecha en que se celebra o al animal que toman como víctima de sus creencias antropocéntricas. La enorme divergencia de interpretaciones de una misma práctica ya sirve de manifiesto acerca de cómo el componente cultural se impone sobre cualquier argumentación lógica.

El sacrificio de corderos o de otros animales no responde a algo «natural» o «necesario». El ser humano explota y asesina a millones de animales todos los días porque, desde el Neolítico, ejercemos una discriminación moral basada en nuestro poder frente a los débiles. No se trata de la satisfacción de una necesidad; pues los seres humanos no tenemos ninguna necesidad fisiológica de alimentarnos de animales. La ganadería y otras formas de explotación animal —y de esclavitud animal— surgieron por beneficio personal y colectivo; no por estricta necesidad. Así como la esclavitud humana no surgió y se mantuvo porque estuviéramos forzados de algún modo a esclavizar a nuestros congéneres.

El surgimiento de festejos en torno a «la muerte de los diferentes» es una confirmación de nuestra propia identidad por medio de la alteridad, es decir, en función de aquello que nos define y distingue por nuestros rasgos y por aquello que somos capaces de causar en otros. Desde antaño, el ser humano practica la caza, la pesca y otras acciones como recreación o representación de su poder para dominar la naturaleza y a todo lo que en ésta habita.

El ser humano actual, con independencia de su religión o cultura, considera que los animales son seres inferiores cuyos intereses no existen o han de quedar supeditados a los nuestros. De tal forma, no cabe sorprenderse de que tanto en el pasado como en el presente, el tratamiento de los animales en la Fiesta del Cordero o en el día a día sea exactamente el mismo que cuando a alguien se le ocurrió escribirlo en algún soporte escritulario y a otros creérselo y transmitirlo como verdad absoluta.

¡Derechos Animales ya! - Bienestarismo de PACMA respecto a la fiesta del corderoPACMA y otros partidos y organizaciones animalistas sólo están en contra del sufrimiento animal y de lo que ellos consideran «maltrato animal». No protegen a los animales ni pueden protegerlos; pues tienen la misma mentalidad antropocéntrica que origina estos actos atroces.

El tratamiento de la Fiesta del Cordero en Occidente

El ser humano de Occidente ha pasado escandalosamente rápido desde una xenofobia recalcitrante hacia una falsa tolerancia posmoderna en que todos los aspectos culturales extranjeros merecen, por antonomasia, ser tolerados, respetados e incluso protegidos por ley.

Ocurre, sin embargo, que la legitimidad de una acción no depende de su origen cultural ni de la virtud de sus practicantes. Una acción es justa o injusta según si se amolda a principios éticos universalmente argumentables. Un argumento científico e incuestionable está en que no sólo los seres humanos poseemos intereses inalienables. Los demás animales con quienes compartimos el planeta también sienten, padecen, poseen conciencia y valoran sus vidas, libertad e integridad.

Por tanto, es igual de injusto atentar contra la vida de un ser humano y ponerlo en sacrificio que hacerlo con otros animales. Sin embargo, el especismo sigue siendo el prejuicio social más arraigado del mundo y, en combinación con ciertos valores posmodernos, como el relativismo moral o la inferencia ante las injusticias sufridas por terceros, nos encontramos con que la Fiesta del Cordero, y otras fiestas propias de culturas de Oriente, reciben un tratamiento especial basado en el acercamiento y la «comprensión».

Para mucha gente autoconsiderada progresista, la tauromaquia es un espectáculo terrible y espantoso. En cambio, la Fiesta del Cordero y cualquier acontecimiento de otras culturas es digno de consideración y tolerancia. Resulta fácil racionalizar aquellas injusticias de las que uno no es la víctima.

Esta razón —la racionalización o banalización— de sucesos que no nos afectan ha conllevado que, entre otros, aquellos colectivos considerados víctimas o marginados parezcan contar ahora con potestad para saltarse los principios éticos y las leyes en virtud de los crímenes e injusticias soportados por sus antepasados. Si cada quien se pusiera a revisar la historia de su familia podría encontrar así un argumento falaz para poder matar a su vecino. No es nada diferente de los argumentos esgrimidos para cometer atrocidades contra los animales.

Sin ir más lejos, el movimiento feminista actual no duda en participar en la opresión sistemática de animales promoviendo un empoderamiento femenino basado en el dominio y asesinato de animales. Y grupos contra el racismo se acuerdan de que sus antepasados de raza negra fueron esclavos en el continente americano para considerar que ellos, por su condición innata de víctimas, no tienen por qué preocuparse de ejercer como victimarios hacia terceros.

¡Derechos Animales ya! - Cordero en brazosLa humanidad debe transformar radicalmente su manera de percibir a los animales. Dicha transformación no pasa por la «compasión», sino por el respeto. Debemos respetar a los animales tal como hoy asumimos que debemos respetar a otros humanos. No hay más misterio.

Conclusión

La Fiesta del Cordero es un ejemplo de cómo las religiones —y, por extensión, toda cultura humana— enceguecen nuestra percepción de la realidad y fomenta un pensamiento inercial e ilógico, únicamente basado en intereses personales y de nuestros colectivos identitarios.

Dichos intereses se evidencian, una vez más, en la paranoia social dejada por la pandemia del coronavirus. La Fiesta del Cordero y otros acontecimientos populosos aparecen recogidos en los medios de comunicación por único argumento omnipresente de que deben extremarse precauciones para evitar los contagios. El mismo argumento que España alegó para decidir el asesinato de 92700 visones y que en otros países llegó a la cifra de más de 15 millones de visones —entre otros animales— que, después de haber sido traídos al mundo con violencia y egoísmo, fueron asesinados por la obsesión compulsiva de sus «dioses humanos».

Resulta irónico que los medios se centren en exclusividad sobre la transmisión del virus entre humanos y olviden, una vez más, que tanto el coronavirus como otros virus con vectores animales existen, surgen y se difunden debido a la crianza de animales para el placer gustativo de humanos ajenos a la justicia de quienes no sean ellos mismos o de sus conocidos.

En la actualidad, el grueso de los ecologistas —proteccionistas— únicamente alzan la voz contra las matanzas de animales en peligro de extinción porque, con independencia del motivo injusto que conlleve su asesinato, solamente les preocupa que una especie animal se extinga porque ello implicaría el cese de beneficios potenciales derivados de su explotación.

Mientras tanto, la mayoría de los animalistas —bienestaristas— únicamente hablan sobre la Fiesta del Cordero y otros festejos con animales para pedir un «buen trato» y un «menor sufrimiento» mientras otros humanos —o inclusive ellos mismos— los crían, los hacinan para transportarlos en un barco hasta algún rincón remoto del mundo, los venden en una plaza, les atan las patas, los disponen mirando a La Meca y les rajan la garganta hasta perder la última gota de sangre.

No hay nada indoloro en el asesinato de animales ni ninguna justificación, con independencia de que alguien sufra o no, para hacerles a otros aquello que no querríamos para nosotros mismos. A pesar de ello, todavía hay millones de humanos que se autoperciben como buenos creyentes o personas compasivas mientras perpetran o se convierten en cómplices de terribles e innumerables crímenes en nombre de la virtud o de la neotolerancia del siglo XXI.

Si nos importan los animales, entonces debemos ser consecuentes y dejar de participar o de excusar su explotación y asesinato. El principio ético que defiende la igualdad ética y legal hacia los animales se denomina «veganismo».

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«No sólo es comida y agua», sólo cinismo

¡Derechos Animales ya - Perro juega con un peluche La nueva campaña «No sólo es comida y agua», promovida por la Junta de Andalucía, busca concienciar sobre el abandono de perros y sobre cuestiones animalistas en general. Se da a entender los animales no son juguetes desechables mientras las propias leyes de Bienestar Animal tipifican a los perros y otros animales al mismo nivel que los juguetes y otros objetos.

Introducción

La Junta de Andalucía anunció el pasado 3 de agosto de 2020 la elaboración de una ley de Bienestar Animal para una «tenencia responsable de animales de compañía» [sic]. A fecha presente, en julio de 2021, la Junta de Andalucía ha iniciado una campaña titulada «No sólo es comida y agua» para promover estas modificaciones legales.

El texto del anuncio oficial señala los siguientes objetivos (la negrita proviene del propio texto citado):

Así, con la nueva ley se promoverá una conducta más cívica de la ciudadanía en la defensa, protección y bienestar en el marco de una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mediante una serie de actuaciones entre las que destacan la prohibición de la tenencia de determinados animales, el objetivo de conseguir el abandono cero y el sacrificio cero, reforzar la necesidad de la identificación y el registro, así como la regulación del control poblacional.

En este artículo quisiera tratar brevemente las propuestas de la campaña, sus fundamentos y motivos. ¿Protege a los perros esta nueva disposición? ¿Reduce los abandonos? ¿Persigue el maltrato animal de alguna forma? ¿Sirve para algo?

La respuesta corta a todas estas preguntas es: No, en absoluto.

La respuesta larga se desglosa en los siguientes apartados.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de perro bebiendo usada en la campaña «No sólo es comida y agua»Fotografía de un perro bebiendo agua usada en la campaña bienestarista titulada «No sólo es comida y agua», organizada por la Junta de Andalucía, para promocionar su nueva ley de Bienestar Animal.

[Fuente de la fotografía]

Esta nueva disposición legal es bienestarista

El texto del anuncio oficial señala los siguientes cambios (la negrita proviene del propio texto citado):

Promover la integración social de los animales a través de la regulación de la circulación, acceso a espacios y transportes públicos y las zonas de esparcimiento, así como las pruebas de socialización y educación básica, regular los centros de atención de los animales de compañía y las actividades de venta y adiestramiento, establecer un régimen para los animales abandonados y perdidos y regular de las colonias felinas y regular la colaboración con los profesionales veterinarios y las entidades de protección de los animales de compañía son otros aspectos que recogerá la nueva normativa.

Estos nuevos cambios legales, anunciados por el Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía, entran en el marco de medidas de Bienestar Animal. Esto significa que estas leyes buscan, hipotéticamente, incrementar el bienestar de los perros ante aquellas situaciones que dispone la sociedad o el propio estado; sin actuar, en ningún caso, sobre las causas originales de la situación ni amparar una defensa justa de las víctimas implicadas.

Nuestra sociedad actual no maneja conceptos de Derecho que le permitan entender la diferencia crucial entre Derechos Animales y Bienestar Animal, entre defender los derechos de un sujeto y defender el bienestar de un sujeto. No tiene nada que ver ser un sujeto ante la ley (como se nos reconoce a los humanos) que ser un objeto ante la ley (como se reconoce a los demás animales).

Como se ha explicado en otros artículos, ninguna ley de Bienestar Animal contempla el bienestar real de los animales; sino aquellos intereses que distintos humanos —personas físicas o jurídicas— tienen depositados sobre los mismos. Tanto empresarios como ciudadanos de a pie tienen un interés personal en que la gestión de los perros y otros animales en Andalucía se practique de cierta manera para perpetuar un negocio legalizado y minimizar los conflictos acontecidos por la crianza y compra-venta ilegales, el abandono, las carreras o las peleas de perros, entre otros.

Esta nueva disposición no cambia sustancialmente la situación legal de los perros u otros animales en Andalucía ni contempla medidas relevantes que logren acabar con los sacrificios, el abandono de perros y otras injusticias que padecen éstos y otros animales. La postura de estas nuevas leyes es meralmente superficial y regulacionista.

¡Derechos Animales ya - Perro de cazaPerro explotado para actividades cinegéticas. Para la Junta de Andalucía y otros expertos bienestaristas, este animal sólo necesita comida y agua para servir a sus amos hasta el fin de sus días tras una muerte legalizada («eutanasia»).

¿Por qué la nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales?

La razón fundamental, y más obvia para quien entienda de Derecho, de por qué esta nueva ley de Bienestar Animal de la Junta de Andalucía es papel mojado para los animales está en que estas leyes parten desde el marco antropocéntrico de que los perros y otros animales son bienes muebles semovientes —objetos con movimiento autónomo— a los que les basta con un trato «adecuado» —aquel trato que el ser humano estime como adecuado según las disposiciones legales y su valoración sobre las mismas— para ser sometidos, explotados y asesinados (sacrificados).

Al igual que la sociedad en su conjunto, los expertos involucrados en la creación y modificaciones de estas leyes presentan una mentalidad bienestarista. Esto significa que consideran a los animales como seres inferiores que existen para servirnos de algún modo y cuya responsabilidad para con ellos se limita a reducir aquellos daños causados que no conduzcan a un beneficio personal o colectivo. El bienestarismo es la ideología utilitarista clásica aplicada a animales.

Resulta bastante obvio que mucha gente desea lo mejor para los perros y otros animales, sin embargo, estas mismas personas no se han cuestionado que, por mucho amor o sentimientos que expresen hacia ellos, no los valora ni defienden legalmente como lo haría con un ser humano. Esto se debe al especismo, el prejuicio moral más extendido, por delante del racismo, el sexismo y la homofobia.

Ni la sociedad ni los expertos del Consejo Andaluz de Protección de Animales de Compañía cuestionan siquiera qué legitimidad tenemos los humanos para catalogar a otros animales como «animales de compañía». Ningún animal nace en el mundo con un precio o un crotal en la oreja; somos los humanos quienes así clasificamos a los demás animales con quienes compartimos el planeta según nuestros intereses antropocéntricos. Si no cuestionamos primero nuestras creencias básicas se vuelve imposible lograr cambios legales que sean justos para una víctima en cuestión.

Ese señalamiento me recuerda al capítulo de «Un incidente propio del comercio legítimo», de la novela «La cabaña de tío Tom», un ejemplo magnífico de cómo los legisladores van introduciendo pequeños cambios legales para tranquilizar la conciencia de quienes se dedican a comprar y a tener esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Perritos en una cestaLa campaña bienestarista «No sólo es comida y agua» pone énfasis en la necesidad de prevenir el abandono y el maltrato animal mientras promueve y valida la misma mentalidad y las mismas prácticas que conducen hacia el abandono de animales y al maltrato animal.

La campaña «No sólo es comida y agua» incurre en un cinismo estratosférico

La nueva campaña «No sólo es comida y agua», orquestada por la Junta de Andalucía, supone el destino de unos 250.000€ de nuestros impuestos para promover un bienestarismo institucional basado en un cinismo estratosférico. Sólo de esta forma cabe definir el enfoque y el lenguaje utilizado en esta campaña. El título original no contiene una tilde en «solo» y aparece como «No solo es comida y agua», pero yo soy reacio a adoptar cambios ortográficos que dirigen a anfibologías.

Aparecen distintas fotos de perros con caras dulces o suplicantes y figura el mensaje «No sólo es comida y agua», en alusión a que un perro tiene mayores necesidades y merece buenos cuidados. El mensaje está bien, el problema viene cuando los cambios legales y el trasfondo de la normativa promueven todo lo contrario.

  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la cría industrial de perros en naves en donde sólo se les proporciona comida, agua y un potro para facilitar la cubrición, y otras herramientas de coacción para recoger el semen de los machos e inseminar a las hembras.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue sacrificando desde decenas a centenares de perros al día en perreras y otros centros que así los tienen hasta el día en que los sacrifican.
  • Se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía sigue permitiendo la explotación de perros, por parte de particulares o de centros en donde sólo se les proporciona comida y agua mientras están sanos y fuertes para cumplir con el fin que se ha dispuesto para ellos: perros explotados en caza, por la policía o por invidentes.
  • Y lo más importante: se nos dice que un perro no sólo necesita comida y agua mientras la Junta de Andalucía olvida que los perros y otros animales poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. La Junta de Andalucía sigue permitiendo el sacrificio y promueve la explotación animal, cautividad de animales y amputación de órganos en beneficio del ser humano. Irónicamente, la ideología bienestarista dice velar por el bienestar de los animales mientras ningunea olímpicamente sus intereses más básicos.

De entre todos los objetivos mencionados, la campaña «No sólo es comida y agua» busca, supuestamente, concienciar sobre el abandono de perros. Se vuelve imposible y contradictorio organizar una campaña contra el abandono mientras sea legal la compra-venta de animales. Es precisamente la compra-venta legal de animales la que conlleva casi la totalidad de los abandonos.

Si un animal tiene un valor mercantil y cualquiera puede poseerlo, su propietario puede estimar, en cualquier momento, que le resulta más rentable deshacerse de su producto o mercancía que quedárselo. Se cosifica a los animales y, después, por arte de magia, se crea una regulación para impedir una consecuencia lógica de que los animales sean legalmente propiedades: el desechamiento.

Asimismo, cabe resaltar que la Junta de Andalucía se opone al abandono —al igual que ante otros temas proteccionistas como la extinción de especies o la caza furtiva porque conlleva accidentes, perjuicios y situaciones degradables para los humanos. A modo de ejemplo, a nuestras instituciones no les importa el lince ibérico porque sea un animal que siente y padece, sino porque puede usarlo como símbolo de una especie autóctona y lograr, algún día, ganar dinero a su costa organizando safaris. En nuestra sociedad no importan los animales por lo que son, sino según para qué sirven. Entender esto es esencial para comprender todo lo demás.

Este valor relativo permite que, en cualquier centro veterinario puede sacrificarse legalmente cualquier animal sano si su propietario así lo desea. Por tanto, de vuelta al origen, cualquier medida de Bienestar Animal únicamente persigue amparar el bienestar de quienes explotan animales o se preocupan por ellos mientras participan de la misma injusticia.

¡Derechos Animales ya! - Perros de razaLa sociedad general parece convencida de que se preocupa por los animales mientras sólo los ve como objetos seleccionables por sus caracteres (razas) que sirven para un propósito determinado. Dicha mentalidad desemboca en todas las injusticias que padecen los animales, no sólo los perros.

La manipulación mediante el lenguaje y la simbología

Otro aspecto llamativo podemos observarlo en el lenguaje empleado en la nota. Se emplean expresiones típicas de las políticas posmodernas: «concepción inclusiva de los animales en la sociedad» o «integración social de los animales», ambas con un significado similar. Si con ello no bastase, en los carteles publicitarios de la campaña «No sólo es comida y agua» figura un logo de un perro y gato rodeados por el lema «Bienestar y protección animal».

Los sellos de bienestar animal están tan a la orden del día que, sin tapujos, el gobierno autonómico utiliza los mismos lemas que utilizan las empresas ganaderas por la mano de Aenor para certificar que sus vacas no sufrieron tanto como podrían haberlo hecho. No se requiere mucha imaginación para ver de dónde vienen los tiros.

En ciertos carteles, el lema de la campaña y su logo vienen acompañados de un enunciado que dice: «Es una vida que implica cuidados, esfuerzos y cumplir unas normas» (la negrita viene en el texto). Una manera habitual de eludir el hecho de que los animales son sujetos está en nombrarlos simplemente como «vidas». La campaña habla de «esfuerzos» y de «cumplir unas normas» cuando tales esfuerzos y normas se reducen a darles lo mínimo necesario para que puedan seguir viviendo y siendo utilizados como objetos.

Esta campaña de «No sólo es comida y agua» presenta la situación actual como si los perros y otros animales fueran un colectivo marginado al que favorecer. Los animales no pertenecen a nuestra sociedad; son esclavos en la misma. Resulta muy cínico afirmar que estos cambios legales buscan una concepción inclusiva de los animales en la sociedad mientras se los tipifica legalmente como esclavos de compañía y se establecen procedimientos contrarios a los Derechos Animales.

Este lenguaje, de márketing, supone un ejemplo cotidiano de cómo el gobierno autonómico y nacional pretende acercarse a la mentalidad bienestarista e inconsistente de una gran masa social movida sentimentalmente por el maltrato animal; pero que no tiene conocimiento o interés en ser consecuente con sus acciones por una inculcación desde la infancia.

¡Derechos Animales ya! - Perro utilizado como guardián de una fincaSi entendemos que, científicamente, los animales valoran su vida, libertad e integridad, las leyes deberían amparar la vida, libertad e integridad de los animales. Se denominan leyes bienestaristas a aquéllas que únicamente contemplan algunas necesidades de los animales en la medida en que su satisfacción coincida con los intereses humanos.

Conclusión

Esta nueva ley de Bienestar Animal se promociona mediante una campaña que perpetúa y asienta más la explotación legalizada de los perros y de otros animales. No debemos ser complacientes ni pensar que esta campaña de «No sólo es comida y agua» tenga utilidad alguna para cambiar la realidad de estas víctimas.

Hay muchos otros animales a los que sólo se los tiene a base de comida y agua para que engorden o duren el tiempo suficiente para ser útiles. Para colmo, la normativa incluye un fomento de la tauromaquia, de las escuelas taurinas, la caza a las escuelas, las rehalas como bien de interés cultural y un largo etcétera.

Varias organizaciones animalistas y antitaurinas han denunciado estos hechos. No obstante, se vuelve imposible aspirar a unos cambios legales realmente importantes si la mayoría de los animalistas sólo se preocupan por el bienestar de algunos animales mientras no dudan en asistir a zoológicos, acuarios, delfinarios, circos con animales, etc. o participar en la crianza, explotación y asesinato de otros animales (vacas, pollos, cerdos, etc.) ni tiene interés en conocer qué son los Derechos Animales y por qué éstos no se limitan al Bienestar Animal.

La única manera de ser justos con los animales y de defenderlos es empezando por dejar de percibir a los animales como seres inferiores que existen para servirnos y dejando de participar en toda forma de explotación animal. Este posicionamiento ético se llama veganismo y es la base de los Derechos Animales.

Todo el mundo puede oponerse con facilidad al abandono de perros o al maltrato animal porque estas posturas no exigen ningún sacrificio ni cambio en la práctica. Todo el mundo puede estar en contra fácilmente de aquellos daños que no le benefician. Resulta mucho más complicado entender que no tenemos derecho a aprovecharnos de los animales ni a causarles un daño que nos beneficie por medio de la alimentación, vestimenta, recreación, etc.

Toda forma de explotación animal es injusta y evitable, si así lo queremos. La sociedad general no se ha planteado, mayoritariamente, esta base esencial y los políticos sólo devuelven al pueblo la misma hipocresía que en éste se genera.

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Las reconversiones de la explotación animal

¡Derechos Animales ya! - Todos los animales valoramos nuestra libertad - Las reconversiones de la explotación animalEn un mundo en constante transformación, las reconversiones de la explotación animal son el resultado del amoldamiento forzado de los animales a los gustos y deseos de la sociedad humana con el paso del tiempo.

Introducción

La explotación animal es un fenómeno global, sistemático e institucionalizado en todas las naciones del mundo contemporáneo. Como se ha señalado en otras entradas, a lo largo del tiempo han cambiado nuestros gustos e intereses sobre los animales, así como nuestros avances tecnológicos utilizados para sacarles el máximo partido, no obstante, poco o nada ha evolucionado nuestra mentalidad antropocéntrica para con ellos.

Los animales siguen a nuestro servicio desde el Neolítico y los limitamos a variar cuál servicio obtenemos a costa de criarlos, encerrarlos, manipularlos, coaccionarlos y asesinarlos. En este artículo me gustaría ahondar en las reconversiones de la explotación animal, es decir, en cómo se reconvierte una forma de explotación animal en otra más o menos semejante para tratar de mantener la utilidad de un animal por razones sociales o económicas.

Para entender el origen y consecuencia de este fenómeno, se requiere reflexionar primero sobre aquellas causas que originan el especismo, el antropocentrismo, la discriminación moral, la cosificación y la esclavitud de los animales. Dicho esto, quisiera disertar sobre algunos ejemplos y explicar el trasfondo utilitario de las reconversiones de la explotación animal.

Todas las fotografías mostradas en este ensayo son cortesía de la activista vegana y fotógrafa Irene Aparicio Estrada. Conoce y apoya su trabajo profesional.

¡Derechos Animales ya! - Chica graba con su móvil animales del parque safari Stirling Chica graba con su móvil animales esclavizados en el parque safari Stirling. Los avances tecnológicos posibilitan reconversiones en la explotación animal que modifican los usos que les asignamos a nuestros esclavos.

Los avances tecnológicos han cambiado el uso pero no el abuso

La humanidad, día a día, se dedica a decidir y controlar las vidas de otros sujetos. Nuestra especie, sin ninguna justificación, considera que tiene legitimidad para regir y dominar la vida de otros animales porque no pertenecen a la categoría de Homo sapiens. Todo uso de los animales constituye un abuso en sí mismo porque ellos no son conscientes de nuestras intenciones ni pueden darnos su consentimiento para servirnos de ningún modo.

Los humanos usamos a otros animales para beneficiarnos a su costa sin cuestionar qué derecho tenemos para hacer algo que no desearíamos para nosotros mismos. Tales beneficios que nos motivan a aprovecharnos de los animales están supeditados a dos condiciones: las supuestas necesidades humanas y las convenciones sociales que determinan cuáles formas de explotación animal son supuestamente necesarias o están mal vistas.

A lo largo de estos últimos miles de años, la humanidad ha modificado su uso de determinadas especies animales y mantenido invariable el de muchas otras. Un criterio importante que ha marcado esta diferencia estriba en si el ser humano explota a esa especie animal para obtener un bien o servicio primario (lo considera necesario para vivir) y si la emplea para obtener un bien o servicio secundario (lo considera deseable pero no necesario para vivir).

¡Derechos Animales ya! - Cachorro de perro de caza en el museo RurallifeCachorro de perro de caza criado en el centro-museo Rurallife. Algunos de las especies más explotados por el ser humano han sufrido reconversiones de la explotación animal vinculadas a sus fines a lo largo de los siglos.

Animales explotados para bienes o servicios primarios frente a animales explotados para bienes o servicios secundarios

Salvo excepciones puntuales, no ha variado el uso de los animales explotados para fines alimentarios (peces, aves, ganado, etc.). Ciertas culturas han considerado históricamente que ciertos animales eran o no comibles de acuerdo con sus propias idiosincrasias socio-religiosas.

En este sentido, los únicos cambios han ocurrido por una previa trasformación cultural o influjo externo. Como suceso reciente tenemos el caso del consumo de perros en China. Resulta probable que, por presiones de Occidente, en Asia cese tarde o temprano la explotación de perros por comida y se limite a una explotación para compañía humana.

Podría decirse que es mejor morir de viejo que ser sacrificado en un matadero. Sin embargo, huelga señalar que no existe ningún avance ético ni legal en el hecho de que un animal deje de ser comido para quedarse como mascota (esclavo de compañía). Tanto lo uno como lo otro ya suponen una violación de sus intereses inalienables.

Por otro lado, sí se ha visto muy modificado el uso de los animales explotados para transporte o recreación. El detonante de estos cambios han sido, nuevamente, los avances tecnológicos. De esta forma, aquellos animales cuyo uso dependía de suplir servicios accesorios, como cargar mercancías o entretener a una turba de gente ociosa, han ido adaptándose a otros roles ante los intereses ganaderos y sociales de seguir dándoles alguna utilidad en pleno siglo XXI.

¡Derechos Animales ya! - Foca encerrada en el parque safari de StirlingFoca encerrada en el parque safari de Stirling. Algunos animales cazados por el ser humano, como las focas, delfines y orcas, han pasado a convertirse en esclavos de entretenimiento en zoológicos, acuarios y delfinarios.

Ejemplos de las reconversiones de la explotación animal

Por medios de los cambios sociales y avances tecnológicos, se ha modificado el modo y el objetivo final de la explotación de ciertos animales. En ensayos anteriores, se han tratado los instrumentos y evolución de metodologías destinadas al manejo y matanza de animales. Asimismo, también figuran varios textos sobre intereses comerciales y la implicación de organizaciones animalistas al actuar como relaciones públicas de empresas ganaderas.

En este apartado, voy a centrarme en cómo se produce el paso desde el uso de animal con un fin a otro fin o cómo se perpetúa una forma de explotación «cristalizada» de un fin original. Para no dilatar este ensayo, tomaré dos ejemplos concretos para extraer conclusiones generales.

Crustáceo en una pecera del acuario SealifeCrustáceo en una pecera del acuario Sealife. Miles de especies animales invertebradas y pequeños vertebrados han sido objetos históricos de nuestra persecución y exterminio. Un limitado grupo de estos animales han sobrevivido por sus fines gastronómicos, recreativos o científicos.

El caso de la rata noruega

La rata noruega o parda es una especie común en Europa. Tras el crecimiento de las ciudades, estos animales se vieron obligados a ocupar entornos creados por el ser humano para subsistir. Fue entonces cuando empezaron a habitar en cloacas y otros entornos insalubres.

Nuestra especie, a tenor de las enfermedades que las ratas podían transmitir por sus condiciones de vida en el subsuelo, endureció la consideración de estos animales como plagas. Una vez más, cabe recordar que los humanos catalogamos como plaga a cualquier animal que compite por nuestros recursos o por los de nuestros esclavos.

En un primer momento, el uso de la rata noruega fue nulo o basada en la no-existencia. Simplemente se la consideraba una especie que exterminar para mejorar el saneamiento de las calles y viviendas. Después, ya en Era Industrial, la abundante rata noruega pasaba a convertirse en un medio de entretenimiento callejero y de apuestas ilegales en que distintos pueblerinos se divertían echándolas a pelear entre sí de un modo semejante a las todavía lamentables peleas de gallos.

Ya a comienzos del siglo XX, el auge de la investigación con animales propició que el ser humano le asignara una utilidad a la rata parda y, de esta forma, pasó a convertirse en un importante herramienta de investigación médica.

Posteriormente, el ser humano usaría sus conocimientos sobre selección artificial para generar una rata ciega, casi sorda y más dócil para realizar toda clase de experimentos sin oposición. Ése fue el nacimiento de la rata Wistar, el animal más empleado en nuestros días en experimentación animal.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en un centro hípico de EscociaLa contemporaneidad de los carteles de este centro hípico contrasta con antigüedad de la explotación ecuestre y de los métodos empleados para dominarlos. Los avances tecnológicos no implican avances sociales ni éticos.

El caso de los caballos

Si los avances tecnológicos —sin un cuestionamiento ético— favorecieron la asignación de una utilidad a las ratas, fueron esos mismos avances los que, por las mismas fechas, dejaron a los caballos sin gran parte de aquellos fines para cuales se los había explotaba desde tiempo inmemoriales. La aparición del motor de vapor y, más tarde, del motor de combustión, supuso el trasvase utilitario de los caballos como recursos básicos a recursos accesorios.

En el caso de la explotación ecuestre, cabe distinguir desde mediados del siglo XX una fragmentación entre los fines antiguos y los fines modernos. Esta separación entre fines ha generado un fenómeno particular de cristalización de las metodologías antiguas; mientras que se ha producido una evolución en las metodologías de aquellos fines más recientes.

Los fines antiguos, tales como la equitación, las carreras o los enganches, son formas de explotación ecuestre que se han mantenido de una forma exacta o muy similar a la encontrada en siglos anteriores.

Mientras que el siglo XIX se publicaban constantes patentes para la fabricación de carruajes y numerosas discusiones sobre crianza de caballos, metodologías de doma e instrumentos empleados para dominarlos, hoy la monta y conducción de caballos se produce exactamente como fijó en distintos lugares hacia finales del siglo XIX. En un siglo, la única adición que destaca ha sido la rueda neumática, principalmente para competiciones de obstáculos.

Aunque pudiera considerarse positivo, en cierto sentido, que los humanos no busquemos nuevas metodologías para dominar a los caballos o a otros animales. Este fenómeno de cristalización ha traído algunas consecuencias negativas.

Mientras que a finales de siglo XIX había pensadores bienestaristas que condenaban ciertos usos e instrumentos al considerarlos inherentemente una forma de maltrato animal y que promocionaban la utilización de vehículos autopropulsados para desligar a los caballos de semejante explotación, dichos usos terribles ni siquiera se cuestionan ahora entre la masa social al considerarlos un aspecto integral de nuestra cultura. Algo similar ocurre con los defensores y practicantes de la tauromaquia.

Por su parte, los fines modernos se refieren a aquellos nuevos usos asignados a los caballos en tiempos recientes. Entre éstos destaca la equinoterapia y otras explotaciones análogas en que se utiliza a los caballos como instrumentos para la recuperación y ayuda pediátrica y psico-motriz.

La mentalidad utilitarista de nuestra sociedad, en combinación con el interés económico de yeguadas y centros de hípica, han ido derivando una gran población de caballos y razas todavía existentes hacia su empleo en cualesquier formas en que el ser humano de a pie se sienta feliz y satisfecho en usarlos como recursos a la par que se autoconsidera defensor de la naturaleza o un filántropo.

¡Derechos Animales ya! - Ovejas y cabritos rescatados en el santuario Tribe de EscociaOvejas y cabritos rescatados por el santuario Tribe de Escocia. Los animales no deber tener ni necesitan ningún uso. Somos nosotros quienes debemos cambiar nuestra mentalidad para dejar de usarlos.

Conclusión

Acontece y acontecerá reconversiones de la explotación animal indefinidamente como parte de un proceso antropológico que sitúa a los animales como piezas de un enorme rompecabezas al servicio de nuestros intereses egoístas y cambiantes.

El abandono de cualquier forma de explotación animal, o incluso su prohibición, no implica que los animales afectados vayan a pasar a mejores circunstancias. Las ratas, los caballos y otros animales carecen de derechos legales que garanticen la defensa de sus intereses.

Aquellas regulaciones o normativas de bienestar animal únicamente existen con el fin de perpetuar la explotación animal e incrementar los beneficios económicos mediante prácticas que reduzcan pérdidas y mejoren la visibilidad comercial del producto o servicio ofrecido.

El marco jurídico es tan sólo un reflejo omnipresente de nuestra mentalidad colectiva. Mientras los humanos sigamos perpetuando —e ignorando— nuestra mentalidad opresora, solamente variará la forma en que nos aprovechemos de las víctimas.

Si aspiramos a ser justos con los animales, no basta con promover un mejor trato ni en buscar alternativas menos dolorosas a los usos cotidianos. Así sucede porque la diversidad de los usos asignados a tales animales no depende tanto de los intereses como de la asunción moral de que tengamos derecho a disponer de otros sujetos a nuestro antojo.

La esclavitud humana nos enseñó que el poder desmedido desemboca en toda clase de arbitrariedades y que la violencia es la consecuencia inherente de una relación desigual. Por todo ello, el principio ético del veganismo se convierte en una obligación personal para inspirar un cambio social que, lejos de incentivar cambios en la explotación animal, promueva la idea fundamental de que los humanos no debemos usar a ningún animal de ninguna forma.

¿Acaso sería tan difícil de comprender? Ésta no es sino la misma idea que aplicamos con otros seres humanos al margen de que pueda sernos útil esclavizar o matar a nuestros congéneres. Son infinitamente mayores nuestras semejanzas que nuestras diferencias.

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¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de Sevilla

José Antonio Marina y el especismo ignorado

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de SevillaJosé Antonio Marina, durante una entrevista en el Aula de Cultura ABC de Sevilla en 2018. Una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla sirve de ejemplo sobre la falta de perspectiva sobre el especismo.

[Fuente de la fotografía]

Breve análisis de una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla

No suelo leer la prensa. No lo hago casi nunca. Sin embargo, cuando incurro en la necedad de dedicar unos minutos de mi tiempo a un periódico, me doy siempre de bruces con una exposición de argumentos bastante pobre por parte del periodista de turno. En los medios de comunicación imperan y se propagan noticias falsas, sensacionalistas y manipuladoras sobre el veganismo y sus fundamentos, o científicamente falsas sobre los animales, sus habilidades, capacidades y situación legal.

En general, las entrevistas a ciertas personalidades suelen ser más enriquecedoras. Pero, incluso éstas rebosan de especismo e incongruencias sociales en una sociedad ciega de prejuicios y motivada por intereses personales o colectivistas.

El 15 de junio de 2021 leí una interesante entrevista a José Antonio Marina, filósofo y pedagogo, en el Diario de Sevilla, quien había publicado recientemente un ensayo titulado «Biografía de la inhumanidad», acerca de los horrores históricos que ha cometido la humanidad.

A pesar de que estaría de acuerdo con él en algunos asuntos políticos o religiosos, quisiera resaltar algunas palabras de esta entrevista a José Antonio Marina como ejemplo de un enceguecimiento particular y frecuente en el ámbito intelectual y académico. Existe una terrible falta de perspectiva sobre el especismo y su importancia histórica encontrada en las relaciones humanas.

He decidido escribir este breve ensayo para cuestionar una tendencia muy arraigada entre pensadores de nuestro tiempo: la falta de reflexión, de conocimiento y de perspectiva social sobre el especismo. Tomando estudios y argumentos ya expuestos en esta web, quisiera ahondar en cómo este déficit impide llegar a conclusiones morales lógicas sobre cómo prevenir las injusticias y aminorar sus detonantes biológicos y sociales.

¡Derechos Animales ya! - Captura de la entrevista a José Antonio Marina en Diario de SevillaCaptura de la entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla.

Breve análisis de los argumentos expuestos por José Antonio Marina

Un punto de partida nada novedoso

Sin ánimo de enjuiciar apresuradamente la labor intelectual de José Antonio Marina, lo cual no es el objeto ni objetivo de este texto, sí quisiera señalar algunos errores que considero importantes en sus palabras emitidas durante su entrevista citada al Diario de Sevilla.

Quisiera limitarme a indicar la incorrección de sus argumentos expuestos sobre los animales y su aparente desconocimiento sobre las nuevas teorías o estudios habidos respecto a la temática de su ensayo.

José Antonio Marina afirma que todos los horrores se repiten mediante un mismo mecanismo y que deberíamos identificarlo por el bien de todos. Este planteamiento podría considerarse retórico; pues se conocen con bastante cercanía distintos fenómenos biológicos y sociales que condicionan la aparición y desarrollo de discriminaciones morales, las cuales, bajo una ideología determinada, consiguen establecer un paradigma de dominación sobre aquellos sujetos incapaces de defender sus intereses inalienables frente a un poder hegemónico.

El mito de la exclusividad humana

En su siguiente intervención, José Antonio Marina parece sugerir que las dificultades encontradas para analizar el origen de las injusticias reside en la propia exclusividad humana, a saber, su inteligencia.

El alto grado de inteligencia lleva a los humanos a poder pensar y ejercer actos más elaborados y a adquirir agencia moral (responsabilidad sobre sus actos). Efectivamente, sólo los seres humanos podemos ser crueles porque sólo los humanos con plenas facultades podemos ejercer acciones que sabemos y entendemos como injustas e incorrectas.

Sin embargo, como muestran sus palabras, José Antonio Marina confunde gravemente dos categorías: inteligencia y agencia moral. Y, a partir de esta confusión, emite la petición de principio de que los animales no son crueles ni tienen compasión.

Que los animales ajenos a nuestra especie carezcan del grado de cognición necesario para responsabilizarse éticamente de sus acciones no significa que carezcan de inteligencia. Es cierto que un animal no puede ser cruel ni debemos enjuiciar sus acciones desde el punto de vista moral, sin embargo, ello no implica que los animales carezcan de raciocinio.

La inteligencia animal es algo estudiado desde el siglo XIX y ampliamente aceptado en la ciencia. Huelga recordar que, no en vano, existe la ciencia etológica y que los modelos conductuales de animales se utilizan para la experimentación y análisis del comportamiento humano.

La afirmación —certera pero inargumentada — de que los animales no pueden ser crueles lleva a José Antonio Marina a cometer una falacia del consecuente. Que los animales no sean crueles no significa que carezcan de compasión. Mientras que la crueldad pertenece a la categoría del enjuiciamiento moral, la compasión entra en la categoría de la respuesta moral.

Por estudios científicos sabemos que los animales sí poseen empatía y que sí muestran comportamientos altruistas y compasivos que podría catalogar como «protomorales». Y no únicamente con sus semejantes o con quienes podría mantener pactos contractuales.

Una falta de perspectiva sobre el especismo

José Antonio Marina nos recuerda, con absoluta verdad, que todos podemos cometer atrocidades por falta de reflexión y un proceso de adoctrinamiento motivado por una ideología. Respecto al caso del nazismo, pocas reflexiones vienen tan bien a colación como la reflexión el ensayo de la filósofa Hanna Arendt sobre la banalidad del mal.

Por desgracia, nuestro entrevistado no cayó en la cuenta de que este proceso de adoctrinamiento, deterioro y presión social es exactamente el mismo que lo ha convertido a él en un humano especista que considera dogmáticamente a la especie humana como superior y diferente de los animales y que, al mismo tiempo, los considere cual simples objetos que existen para servirnos.

¡Derechos Animales ya! - Varano enjaulado en un zoológicoFotografía de un varano enjaulado en un zoológico. Hasta hace poco, el ser humano ha ejercido la esclavitud humana y el genocidio de pueblos por las mismas razones que todavía hoy esgrimimos para criar, encerrar y asesinar animales en nombre de nuestra superioridad.

Conclusión

Se vuelve imposible tratar de estudiar o de combatir las injusticias sociales si incluso aquellos individuos que analizan y aspiran a comprender el origen y motor de las injusticias sociales no realizan un esfuerzo de introspección para cuestionar y desterrar sus propios prejuicios arraigados.

Volviendo al inicio de esta entrada, las evidencias y argumentos ya existentes nos permite sostener una idea básica: los humanos hemos esclavizado y cometido genocidio contra otros pueblos al cosificarlos tal y como hacemos con los animales.

Por ello, el primer paso de cualquier pensador filántropo debería ser el de analizar y cuestionar por qué los humanos empezamos a cosificar los animales y cómo el mantenimiento del especismo conlleva, indefectiblemente, una injusticia universal hacia los demás animales y una promoción explícita hacia el abuso y cosificación de otros seres humanos.

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La recepción del veganismo según el medio

¡Derechos Animales ya! - Reportera ante las cámaras - Recepción del veganismo según el medioLa recepción del veganismo, es decir, el modo en que un mensaje vegano o relacionado con el veganismo llega a la gente, depende en buena medida del medio empleado. Hay que tener cuidado con la manipulación mediática y las falsedades provenientes de quienes luchan para que el veganismo nunca se convierta en un principio ético mayoritario.

Introducción

Todo activista vegano, en la medida de sus posibilidades y habilidades, se preocupa por transmitir los fundamentos del veganismo para conseguir un gran cambio social. Sin embargo, la transmisión y comprensión del veganismo no depende sólo, por desgracia, del esfuerzo que dediquemos al activismo vegano. En este artículo quisiera versar resumidamente sobre las dificultades encontradas en la recepción del veganismo por efecto o influencia del medio empleado.

La condición actual del veganismo como principio ético minoritario —o incluso marginal— implica una serie de condiciones o limitaciones vinculadas a los medios disponibles para transmitirlo. A continuación, enumeraré algunos ejemplos de la relación existente entre la proporción de gente vegana y la influencia sobre la sociedad:

  • Si hay poca gente vegana, menos individuos estarán disponibles para realizar activismo y diversas actividades; menos medios de activismo y menor audiencia.
  • Si hay poca gente vegana, menos visibilidad habrá sobre nuestro colectivo y nuestros principios.
  • Si hay poca gente vegana, menos demanda habrá de productos veganos; menos tiendas veganas, menos restaurantes veganos y unos precios más altos asociados a un mercado minorista.
  • Si hay poca gente vegana, se vuelve más fácil tergiversar nuestro discurso, insultarnos, parodiarnos y crear una narrativa sistémica con que perpetuar el statu quo de la esclavitud animal.

¡Derechos animales ya! - Proteccionistas especistasDesde hace años he dedicado mucho tiempo a hacer activismo en redes sociales. Esto me ha permitido conocer de primera mano los intereses existentes respecto a la recepción del veganismo.

Intereses existentes por perjudicar la recepción del veganismo

Me quedaré con el último punto señalado para recalcar algo que, por corrección política o exceso de ingenuidad, se suele olvidar: el veganismo, a diferencia de otros principios éticos o creencias religiosas, sí entra en conflicto con una cantidad inconmensurable de intereses personales y económicos.

Al contrario que otras corrientes, como el vegetarianismo o el ecologismo, el veganismo no es compatible con la instrumentalización de los animales en forma de «reducción del sufrimiento animal», «reducción del consumo» o «reducción del impacto». Así ocurre porque el veganismo toma su base ética en los intereses inalienables de los animales; mientras que las demás corrientes parten desde los intereses humanos sobre los animales.

Los bienestaristas se enfocan en el sufrimiento sienten al usar a los animales como alter ego de sus personas y los ecologistas se enfocan en los beneficios instrumentales de la perpetuaciónconservación— de especies animales en sus hábitats naturales o en ambientes controlados por el ser humano.

¡Derechos Animales ya! - Publicidad de Ecufand 2019 en FacebookLa explotación animal constituye uno de los pilares de nuestra civilización y economía. Millones de humanos harán lo imposible por perpetuar y oponerse a la recepción del veganismo con el fin de evitar una reestructuración necesaria para salvar la vida de inocentes.

Falacias vinculadas con intereses opuestos a la difusión del veganismo

Dada la existencia de intereses muy heterogéneos que se lucran por medio de la crianza, explotación y asesinato de animales, sobra imaginar que tanto empresas como ciudadanos de a pie esgrimirán y preferirán agarrarse a argumentos peregrinos con que perpetuar sus negocios y hábitos de consumo sin sentirse cuestionados por la falta de legitimidad de sus acciones contra los animales.

Igor Sanz, un compañero activista, respondía de esta manera hace un par de años —a través de Facebook— a un individuo que trataba de desestimar los argumentos de un artículo de otro activista, Luis Tovar, señalando que éste escribe en un blog; no en una revista científica:

¡Pero qué tendrá que ver que cualquiera pueda escribir en un blog! ¡Qué demonios importará que un texto esté publicado en Blogspot, en WordPress o en una servilleta de papel! ¿Te das cuenta de que por esa regla de tres no habríamos de dar valor alguno a nada de lo que escribas y compartas en una plataforma de acceso tan masivo e indiscriminado como Facebook? ¿Eres consciente del grado de insensatez de que está envuelta la mayor parte de las cosas que has llegado a soltar aquí? Un artículo se ha de juzgar exclusivamente a la luz de su contenido, no de quién o dónde lo haya escrito. Tener que explicarle eso a una persona adulta tiene delito.

Las “falacias de autoridad” (ad verecundiam) son muy frecuentes en una masa social guiada por la imagen y la superficialidad. Resulta paradójico que este escepticismo visceral no se muestre cuando distintas fuentes, sin ningún tipo de base científica o lógica, corroboran sus prejuicios y preconcepciones.

Aquí entra, como aludía al principio de este texto, a cómo la recepción del veganismo se ve influida según el medio. Si en una cadena de televisión aparece algún famosillo soltando barbaridades e insultos sobre el veganismo y contra quienes somos veganos, el grueso de la sociedad pasa a admitir tales argumentos como verdaderos o coherentes atendiendo al medio que emite dicho mensaje.

A título personal, he sentido un verdadero espanto ante diversos programas sensacionalistas que tergiversan, mienten o banalizan el veganismo y los Derechos Animales. Entre éstos, quisiera enumerar: «A cara de perro» (un programa de corta trayectoria que ejemplificaba el animalismo alienado de nuestra sociedad), «Aquí la Tierra» (un programa de la televisión pública que se financia con nuestros impuestos) y Alerta plagas (uno de tantos reportajes especiales en que sitúan a ciertos animales como molestos, insalubres o que deben ser asesinados por intereses de ganaderos o de otros humanos).

Se vuelve terriblemente difícil transmitir las bases del veganismo y lograr la concienciación de una sociedad bombardeada por medios de comunicación que tergiversan, manipulan y mienten sistemáticamente.

¡Derechos Animales ya! - Campaña de Igualdad Animal "Duplica tu impacto"Las grandes organizaciones animalistas son aliadas de la industria. Su objetivo es lucrarse y atemperar el malestar social respecto al maltrato animal para transmitir la sensación de que existen avances para los animales mientras terminan igualmente criados y asesinados.

¿Cuáles medios sirven mejor para lograr la recepción del veganismo?

Según encuestas habidas hasta la fecha, el entorno familiar y las amistades suponen el mayor influjo que impulsan a alguien a adoptar el veganismo. No cabe sorprenderse debido a nuestra naturaleza social y, como denuncio en este artículo, porque somos muy influenciables por nuestras familias y por quienes sentimos una especial afinidad.

Esto, en teoría, incluye el conocer nuevas comidas y adquirir una mayor receptividad ante hábitos de consumo o ideas. Elementos triviales como el sabor —una experiencia subjetiva— resultan esenciales para muchísima gente. La sociedad debe despojarse de prejuicios sobre que la comida vegana no sepa tan bien, la falsa creencia de que la carne sea necesaria para nuestra salud o que la carne de laboratorio sea ética o viable.

En un segundo puesto estarían las lecturas, charlas y documentales sobre veganismo, los cuales, de una manera u otra, consiguen despertar sentimientos, reflexiones y preocupaciones que antes no existían sobre el receptor.

Tanto la familia o los amigos como los medios escritos o audiovisuales pueden adolecer de múltiples errores o tergiversaciones. El grueso de la información publicada en internet es un maremágnum de ideas tergiversadas y contradictorias sobre el veganismo y los Derechos Animales. Por ello, debemos hacer un esfuerzo por corroborar fuentes fidedignas y utilizar el sentido común, el menos común de los sentidos.

Cualquier medio es válido para la lograr la recepción del veganismo, lo cual, obviamente, no cabe confundir con que cualquier acción sea válida o justificable para promoverlo. Los activistas veganos tenemos el derecho y el deber de emplear medios éticos al alcance para contrarrestar los sesgos humanos y la grave desinformación existente sobre los animales, sus capacidades, su valor propio y nuestros deberes para con ellos.

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