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¡Derechos Animales ya! - Prioridades del activismo vegano

Prioridades del activismo vegano

¡Derechos Animales ya! - Prioridades del activismo veganoLas prioridades del activismo vegano debieran ser las mismas que existen en otros movimientos sociales por la justicia.

Introducción

El veganismo continúa avanzando en el mundo. Sin embargo, mientras escribo estas palabras, millones de animales siguen sometidos, criados, hacinados, mutilados y asesinados por la especie humana. Se trata de un fenómeno continuo cuya solución requiere de medidas continuas.

En este artículo, quisiera resaltar de forma breve y simple aquellos puntos que considero esenciales, y que debieran ser prioridades del activismo vegano, para maximizar el avance del veganismo y salvar las vidas de los animales. Estas prioridades debieran tenerlas presentes todos los veganos.

¡Derechos Animales ya! - Figura de hombre con el puño en altoSi eres o quieres ser activista vegano, deberías considerar una serie de prioridades.

Prioridades del activismo vegano

  1. Hacer activismo vegano. Parece obvio, no obstante, miles de veganos no realizan ninguna forma de activismo o, lo que es peor, ejercen un activismo bienestarista, ecologista o que pervierte el mensaje vegano.
    Ser vegano es un gran paso, pero los animales seguirán siendo explotados mientras haya más no-veganos que veganos. La única forma de aumentar el número de veganos es mediante un activismo vegano. No cabe caer en la desesperación y en la falacia de «el mundo nunca será vegano»; no solamente desconocemos el futuro como para poder negarlo, sino que no necesitamos que el mundo entero sea vegano para que se respete a los animales. ¿Por qué?
    Pues porque, por sociología, sabemos que la ética de la mayoría de la humanidad es inercial en muchos aspectos. Esto significa que el grueso de las personas humanas ajustan sus actitudes, hábitos, comportamientos, ideales, valores y principios a los del contexto social en que vive. Basta con que haya una minoría influyente de veganos para que el mundo restante sienta la necesidad de amoldarse y lo haga sin que exista una vulneración de sus intereses inalienables.
    Oh, ¡los veganos son unos nazis!, clamará el entendido de turno. No, amigo, nosotros no avalamos ni fomentamos la violencia. Son los no-veganos quienes imponen la muerte y envían animales a campos de exterminio por no ser humanos. Nosotros simplemente sabemos cómo funciona la mente humana para sacarle partido por un bien universal. De aquí pasamos al punto segundo.
  2. Desechar consignas bienestaristas y proteccionistas. El mundo no va a hacerse vegano nunca si en lugar de centrarnos en la justicia básica y fundamental nos podemos a hablar de «maltrato animal», «compasión», «salud» o «medio ambiente».
    El problema de los animales no está en que se les pegue más o menos —ésa es la consecuencia del problema—; su problema está en que son legalmente nuestros esclavos porque la sociedad los considera seres inferiores que existen para servirnos.
    Por tanto, para cambiar su situación, el orden de actuación debe ser: Combatir el antropocentrismo => Promover cambios legales => Perseguir la violencia contra los animales. Nunca al contrario.
    Perseguir las ramas de la cosificación animal es una lucha eterna que no conducirá a ningún resultado. Por eso es la elección favorita de las organizaciones animalistas; pues les permite explotar un nicho de mercado infinito en el seno de una sociedad desinformada y mal informada. De aquí pasamos al punto tercero.
  3. Construye consignas veganas. En un mundo tristemente regido por la superficialidad y un entendimiento limitado sobre su propia psicología, sesgos y aspectos neurológicos, un modo importantísimo de promover un movimiento social radica en emplear consignas eficientes. Cuanto más entendibles y más emociones susciten, mejor.
    Bien dirigidas, las emociones pueden conducir a generar un entorno en donde puedan exponerse ideas racionales. Por ejemplo: «Los animales también son personas», «Los animales son nuestros esclavos y no deberían serlo», «Los animales merecen respeto; no amor ni compasión», etc. ¿Suscitan cabreo, enojo, odio, etc? Pues mejor, señal de que nuestra labor va viento en popa. De aquí pasamos al punto cuarto.
  4. Desecha mitos sociales. La sociedad general posee poco conocimiento más allá de su nariz. Vive a base de creencias, dichos, costumbres y hábitos inculcados sin mayor reflexión que la mera repetición espacio-temporal desde su nacimiento. En muchas ocasiones, nos encontramos con que pocos nos escuchan porque la mayoría de la gente sostiene unas ideas diametralmente opuestas a la lógica básica.
    Por ende, se vuelve prioritario utilizar el principio humanitario para socavar las asunciones sociales sin base científica. Debemos insistir en que no necesitamos comer carne ni ningún producto de origen animal para crecer y estar sanos —los niños tampoco—; no somos carnívoros; no estamos diseñados para comer animales; no explotamos a los animales por necesidad o por determinismo biológico, sino por aprendizaje cultural; no necesitamos explotar animales para defender nuestro espacio, no necesitamos explotar animales porque lo dicte un dios, una fuerza mística, etc.
    Una vez superado el mito de la necesidad y una infinidad de falacias relacionadas es entonces, y sólo entonces, cuando podemos construir una base ética mediante activismo vegano. Y de aquí pasamos al punto inicial. ¿Ves qué fácil?

 

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¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinito

Los animalistas y la paradoja de Jevons

¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinitoLa paradoja de Jevons explica que los animalistas incrementan el número de víctimas animales cuando, en su afán de reducir el sufrimiento animal, mejoran la eficiencia y productividad de la industria.

Introducción

El número de animalistas en el mundo se cuenta por millones. Sin embargo, en ninguna parte del mundo ha habido avances sustanciales en materia de Derechos Animales. Cada día se crían y asesinan más animales en el mundo que en la jornada anterior.

En este artículo deseo ofrecer una respuesta a por qué los animalistas, a pesar de sus buenas intenciones, sólo están causando que más y más animales sigan siendo explotados y asesinados por sus enfoques errados y sus actitudes contradictorias. Para explicarlo, voy a partir desde el enfoque de una famosa paradoja de la macroeconomía: La paradoja de Jevons.

¡Derechos Animales ya! - Paradoja de JevonsLa paradoja de Jevons señala, en cierto sentido, que incrementar la eficiencia de la explotación animal aumenta el número de animales explotados.

¿Qué es la paradoja de Jevons?

La paradoja de Jevons, denominada así por su descubridor William Stanley Jevons (1835-1882), sostiene que, irónicamente, aumenta el consumo de un recurso conforme aumenta la eficiencia con la que se genera o utiliza dicho recurso. Se trata una paradoja en economía por ser contraintuitiva al pensamiento común y esperado.

Jevons observó que el consumo del carbón se elevó en Inglaterra después de que James Watt creara una máquina de vapor mucho más eficiente que el primer diseño creado por Thomas Newcomen. De esta forma, la nueva máquina de vapor, al consumir menos carbón, presentaba un menos coste de mantenimiento.

El invento de esta nueva máquina de vapor fomentó que muchas más empresas se interesaran por aplicarla a sus negocios y se crearan nuevas líneas ferroviarias, muchas de las cuales eran innecesarias o no iban lo suficientemente llenas de pasajeros o de mercancías.

Por todo ello, a pesar de que la nueva máquina de vapor consumía menos carbón, la extensión de esta tecnología dirigió hacia una explotación menos óptima del carbón y a un despilfarro todavía mayor que el existente hasta entonces.

¡Derechos Animales ya! - Gallinas ponedoras en jaulas - Organizaciones animalistasGallinas ponedoras hacinadas en jaulas. Las organizaciones animalistas sólo exigen regulaciones sobre la manera de criar y de tratar a los animales que redundan en beneficios para todos: para la organización, para la conciencia de los animalistas y para las empresas explotadoras.

La paradoja de Jevons aplicada a los animalistas

El animalismo engloba todas aquellas posturas que buscan realizar cambios sobre la manera de percibir o de tratar a los animales. En otras entradas previas ya he explicado pormenorizadamente que el animalismo no es un movimiento homogéneo. La típica expresión de «todos estamos en el mismo barco» no podría ser más desatinada. Al contrario, en el seno del animalismo se distinguen tres ideologías opuestas entre sí: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

Uno de los tópicos animalistas más repetidos es el reducir o eliminar el sufrimiento animal. Así ocurre porque casi la totalidad de los animalistas son especistas y bienestaristas. Es decir, no consideran que todos los animales merezcan respeto y sólo desean mejorar el trato o las condiciones en las que se ejerce la explotación animal según si el sufrimiento de los animales les reporta o no un beneficio personal o colectivo.

Si tomamos el ejemplo antes señalado, podemos observar que la paradoja de Jevons se cumple también cuando los animalistas (bienestaristas) y sus organizaciones asociadas ejercen campañas que buscan disminuir el consumo de productos de origen animal o cuando promueven un uso más eficiente de los animales al exigir cambios en materia de bienestar animal.

Así ocurre porque, al promocionar el reducetarianismo, están validando la percepción de los animales como recursos a los que consumir con moderación. Y, al promover mejoras en el trato hacia los animales, consiguen tanto mejorar la imagen de la industria como evitar accidentes laborales y otras situaciones que incrementan los beneficios y la productividad de dicha industria.

En otras palabras: la mentalidad bienestarista de los animalistas y sus campañas especistas y monotemáticas favorecen un aumento en el consumo de productos de origen animal por parte de los consumidores y facilitan la creación y adaptación legal de empresas ganaderas para su continuidad y ampliación a lo largo del tiempo. Los animales esclavizados salen más baratos de mantener y los productos de origen animal logran unos márgenes mayores de beneficio.

La población humana no para de crecer y los animales esclavizados para alimentación, vestimenta, compañía, recreación, experimentación, terapias, etc., se crían a demanda. Esto implica que si los animalistas siguen centrándose en buscar maneras de que la explotación animal sea más eficiente, sólo consiguen perpetuar el problema y que cada vez haya un número mayor de animales esclavizados por partida doble.

¡Derechos Animales ya! - Recogida de piensos cárnicos para perros y gatos - Animalistas especistas y perro-gatistasPiensos cárnicos para perros y gatos recogidos por animalistas (bienestaristas).

[Fuente de la fotografía]

Un ejemplo cotidiano: los piensos cárnicos

Hace poco vi la publicación de una animalista, en cuyo avatar figuraba el lema Animal Rights Activist. Esta chica había participado en una recogida masiva de piensos para perros y gatos abandonados y recogidos en protectoras. Por desgracia, en las fotografías publicadas se observaba que todos los piensos recogidos eran cárnicos. Es decir, se ayudaba y cuidada a unos animales mientras se fomentaba y participaba en el asesinato de otros animales.

Una forma aplicada de la paradoja de Jevons radica en entender que si alguien participa en la explotación de unos animales para salvar la vida de otros animales, entonces está favoreciendo cambios en la industria que perpetúen la explotación —y el sufrimiento— de unos animales en beneficio de otros, y que todos los cambios habidos en el mundo se traduzcan en un mayor número de animales asesinados, tanto para consumo humano como para el de los animales a quienes hemos reducido como animales de compañía.

Como es de esperar, este tipo de acciones reciben constantes alabanzas dentro del mundillo animalista (bienestarista). En estos círculos no tiene cabida la reflexión ni la autocrítica, ni siquiera cuando se esgrime el lema de «activista por los Derechos Animales» mientras se practica todo lo contrario de aquello que representa la lucha por tales derechos. Para el animalista común y corriente, «animal» significa perro y gato; los demás seres encerrados en granjas o asesinados de determinadas formas no son animales para ellos.

A continuación, presento la conversación que mantuve con esta chica animalista después de indicarle, amablemente, la contradicción existente entre festejar que habían ayudado a cientos de perros y gatos mientras tales piensos implicaban la muerte de cientos de otros animales en mataderos. Responde ella (texto literal):

Cierto…en eso creo q estamos d acuerdo todos los animalistas , pero tu si lo eres también deberías d entender que las cosas se empiezan x abajo y van paso a paso…primero hay q evitar q se mueran d hambre y una vez conseguido esto por supuesto que la siguiente lucha es la q tu planteas…ahora contamos con los medios q tenemos a nuestro alcance.

No se puede obligar a nadie a ser vegano …se puede promover….hay muchas personas q aún no lo son y sin embargo si que ayudan muchísimo ….nadie se hace vegano de un día para otro…es un proceso….hay q ir paso a paso y para mi lo primordial es q no se mueran de hambre….y después d eso ya hablamos de ideologías….

Como siempre, ningún tipo de discriminación moral puede justificarse bajo el prisma de la lógica. Por ello, el interlocutor siempre está forzado a incurrir en falacias de todo tipo para excusar lo inexcusable.

Nadie están hablando de dejarlos morir de hambre. Existen los piensos veganos para gatos, perfectamente avalados por veterinarios. Precisamente, las cosas empiezan desde abajo. Esto significa que es imposible defender a los gatos si su alimentación depende de haber financiado previamente la muerte de otros animales. Nadie puede ser vegano por obligación, sin embargo, si alguien quiere ser justo con los animales sí tiene la obligación de ser vegano.

Es imposible otorgar derechos legales a perros y gatos mientras los demás animales sigan criados en granjas. Todos se rigen por el mismo marco legal. También hubo humanos en la época que ayudaban a los negros mientras tenían esclavos, pero eso no permitía que la lucha continuara. Hacer un bien no justifica cometer o ignorar otro mal cometido.

Y claro que hay un proceso en hacerse vegano. El asunto está en que casi ningún animalista se encuentra en proceso de hacerse vegano porque se conforma con cuidar a unos animales mientras no le importa matar a otros. Ésa es la realidad, ni más ni menos.

Finalmente, cabe señalar que el veganismo es un principio ético. Al igual que lo fue el abolicionismo de la esclavitud humana. Todas nuestras acciones se rigen por ideologías. Como señalé al inicio de este artículo, la ideología mayoritaria entre los animalistas se llama «bienestarismo» y ése es el origen del problema.

Tras mi réplica, ella vuelve a comentar:

No tengo intención d discutir pq sería absurdo teniendo en cuenta q sigo estando d acuerdo contigo….por supuesto q hay piensos veganos …pero no en todas partes….la mayoría d supermercados ni los tienen…además son bastante más caros….si tu puedes pagarlos t ánimo a q lo hagas ….m parece hasta frívolo criticar a gente q si q ayuda a alimentarlos….igual es más fácil teclear q ayudar….tu sabrás……

y el » bienestarismo» es bastante mejor q dejar q se mueran de hambre una cantidad importante si no hay dinero para todos …x lo tanto…primero bienestarismo antes q hambre y tortura ..y luego x supuesto q veganismo….x otra parte decir q la mayoría d animalistas no son veganos m parece otra frivolidad….de donde sacas los datos? Yo creo q estas equivocado….

Lo dicho…. igual no llegamos a un acuerdo en esto….solo tienes q pensar en ti mismo….si tuvieses solo unos filetes para comer y no fuese posible nada más de momento…creo q t los comerias antes de dejarte morir…..pues ya está….paso a paso…y ayudando

Viendo que no puede sostener su argumento, empieza el juego de los ataques personales y de las tergiversaciones. Esta chica me acusa de preferir de la muerte de los gatos mientras justifica la muerte de otros animales apelando a que los piensos veganos son más caros. ¡Eso sí que es una frivolidad a la altura de PETA!

Como suele ser habitual entre los animalistas por fruto de su narcisismo, ellos no son capaces de soportar crítica alguna sin que saquen a relucir su currículum vitae animalista. Afirma que yo pienso en mí mismo mientras, precisamente, mi comentario —y todo este artículo— busca hacer notar una contradicción con el fin de defender a todos los animales por igual.

Esta chica dice que no ayudo cuando, precisamente, cualquiera que tenga interés en informarse en internet sobre Derechos Animales se encuentra con esta página web, la cual es el resultado de miles de horas de estudio, reflexión y esfuerzo.

La falacia del paso a paso lleva existiendo desde el siglo XVIII, época en que se fundó en Inglaterra la primera organización animalista. Actualmente nacen y mueren más animales que nunca en el mundo, y los animalistas quieren solucionar una situación gravísima sin cuestionar la mentalidad que origina dicha coyuntura.

Finalmente, otros amigos animalistas vinieron en su ayuda y juntos se pusieron a insultarme y a comentar, de manera cínica, que lo mejor era ignorarme porque mis comentarios no ayudaban en nada a los animales. Todo ello, por supuesto, con una ortografía y una expresión escrita a la altura de un Premio Nobel de Literatura. Indignada, me bloqueó para no tener que soportar mi «obscenidad» al pedirle que no matara animales.

¡Derechos Animales ya! - Pensamiento lógicoEl pensamiento lógico brilla por su ausencia en un mundo lleno de ególatras y hedonistas que utilizan a los animales como ‘alter ego‘ de sus sentimientos y de su baja autoestima.

Conclusión

Los animalistas, lejos de evitar el sufrimiento animal, son causantes de aumentarlo al tener la misma mentalidad que subyace en el fenómeno de la explotación animal. La paradoja de Jevons sirve para argumentar que los animalistas llevan varios siglos empecinados en acabar con el sufrimiento animal mientras ellos lo causan y perpetúan al promover nuevas maneras de criar y asesinar animales más eficientemente.

El mantra de «reducir el sufrimiento animal», al igual que el de «salvar vidas», se usa a menudo para intentar justificar la injusticia. La razón fundamental de por qué toda crítica cae en saco roto está en que los animalistas (bienestaristas) realmente persiguen eliminar su propio sufrimiento.

Cuando un animalista dice estar en contra del sufrimiento animal o del maltrato animal, está únicamente en contra del sufrimiento que le genera a su persona conocer la existencia de tales circunstancias.

Cualquier cosa que le sirva a un animalista para reducir su propio sufrimiento, aunque sea una ilusión o una mentira reconfortante que solamente cause la perpetuación y el aumento del sufrimiento de millones de animales, le parecerá buena y deseable.

Y si uno osa romper esa burbuja, deberá preparase para sentir la ira de miles de animalistas con grandes currículums y pretensiones que correrán a linchar a aquel vil activista por los Derechos Animales que cuestione por qué hay gente usa este epíteto sin tener la más mínima noción de lo que ello conlleva para todas las víctimas.

La única manera de detener esta injusticia sin fin para todos los animales está en dejar de participar en toda forma de explotación animal. El principio ético básico que establece el respeto que merecen todos los animales se denomina «veganismo» y su práctica es sana a todas las edades.

Ni nosotros ni nuestros animales recogidos necesitamos comer carne ni consumir nada que provenga de animales, ni tampoco necesitamos vestirlos ni divertirnos a su costa. A pesar de ello, los animalistas se empeñan en encontrar nuevas formas de explotar a los animales y de mejorar la eficiencia de la explotación animal mientras se perciben como héroes de fantasía.

Se produce la triste paradoja de Jevons cuando los supuestos adalides contra el sufrimiento animal ponen todo su esfuerzo en que la sociedad humana continúe explotando a los animales con «menos sufrimiento» en un «paso a paso» infinito que nunca terminará.

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¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set montado por jinete del equipo suizo

Jet Set, caballo asesinado en Tokio 2020

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set montado por jinete del equipo suizoEl caballo Jet Set, montado por Robin Godel, del equipo suizo, fue asesinado —«sacrificado»— tras sufrir una lesión en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Nótese que el caballo lleva un cierrabocas inglés que le impide cualquier tipo de resistencia ante las riendas.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

Los juegos olímpicos se remontan a la Antigüedad, más específicamente, a la época en que imperaban las polis griegas y sus eternas rivalidades. No fue hasta finales del siglo XIX, en la primera edición de Atenas, cuando se retomaron estas competiciones con el objetivo de unir y enfrentar a atletas de todo el mundo. Nuestra sociedad se erige sobre el beneficio personal y colectivista. Por ello, más que un acontecimiento deportivo, se trata de una ocasión política y económica.

A lo largo del tiempo, han cambiado tanto los deportes como las modalidades preferidas. Si bien, algo que no ha cambiado en los juegos olímpicos ni en la mentalidad humana es el hecho de utilizar animales como meros instrumentos para la diversión, recreación, ostentación y lucro de seres humanos.

De entre los pocos deportes que incurren en la explotación animal —uso de animales como recursos— el salto ecuestre es uno de los más duros y terribles para aquellos caballos involucrados. Hace ya tiempo, publiqué una entrevista a Irene Aparicio Estada, quien había participado en la liga nacional de salto ecuestre en España. Recomiendo leerla de antemano para tener una idea de cómo se produce el adiestramiento y las prácticas crueles que en éste se ejercen.

En este artículo, voy a hablar del reciente asesinato del caballo llamado Jet Set, del equipo suizo de salto ecuestre, como nuevo ejemplo actual de la terrible realidad de la esclavitud animal, las consecuencias de la cosificación animal, el destino final de los animales cuando ya no sirven para un propósito humano y cómo los medios de comunicación, obedientes mercenarios de la información y de la manipulación, tratan de edulcorar y de justificar hasta los crímenes más aberrantes por simple dinero.

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set durante el concurso de salto ecuestreCaptura del momento en que el caballo Jet Set sufrió la lesión muscular en el obstáculo 20.

[Fuente de la fotografía]

Un resumen del suceso y de sus consecuencias

El 1 de agosto de 2021, en los retrasados Juegos Olímpicos de Tokio 2020 —me siento tentado a hacer un juego de palabras sobre la inteligencia colectiva—, el caballo Jet Set sufrió un desgarre de los ligamentos del pie derecho tras saltar el obstáculo número 20 del circuito. El equino recibió una atención veterinaria urgente —como un fórmula 1 en el pit box– y fue trasladado a las instalaciones, en donde las ecografías revelaron que su lesión era grave.

Como ocurre en los atletas humanos, una lesión puede hacer que un caballo no pueda volver a competir. No obstante, al igual que nuestra especie, quedarse cojo no significa estar condenado a morir. En humanos, nosotros mismos y nuestra sociedad comprende que tenemos el deseo de seguir viviendo a pesar de que podamos pasar una recuperación muy dolorosa o, incluso, aunque nos queden secuelas de por vida.

Los animales también poseen intereses inalienables. Esto significa que también quieren vivir, ser libres y que se respete su integridad. Queda lejos de toda duda que un caballo lesionado, u otro animal, lucharía hasta el final por sobrevivir y recuperarse. Sin embargo, que un animal reciba cuidados se traduce en unos enormes gastos y dichos gastos no quedarían cubiertos si tal animal no pudiera nunca volver a competir, o no con garantías de triunfo.

Un equipo deportivo no puede —ni podría— decidir sobre la vida de un atleta humano herido, en cambio, como todos los animales del mundo están catalogados como «bienes muebles semovientes» —objetos con movimientos autónomo—, es absolutamente legal que un humano o un grupo de humanos manden a asesinar a un atleta de otra especie si no se quiere que éste siga viviendo para así evitar costes. Esta acción antropocéntrica recibe el nombre eufemístico de «sacrificio». Pues, como ocurrió durante la esclavitud negra, a nuestra sociedad no le gusta llamar «asesinato» a aquellas maldades que practica contra quienes cataloga como seres inferiores.

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set sacrificado por lesión durante las pruebas de doma y de salto ecuestreEl caballo Jet Set había participado previamente en las pruebas de doma ecuestre antes que en la de salto ecuestre, la cual le costó la vida a manos de la perversidad humana.

[Fuente de la fotografía]

El asesinato de Jet Set, un crimen edulcorado

La lesión del caballo Jet Set se especulaba lo suficientemente grave como para suponer el fin de su utilización como montura. Hasta entonces, había servido para que un humano de pequeño peso —y de menor ética— se sentara sobre sus lomos y le tirara del bocado para indicarle cuáles movimientos hacer y qué obstáculos saltar.

Viendo que la inversión estaba perdida, el equipo suizo se puso a trabajar para tratar de buscar una salida rápida y rentable para todas las partes involucradas. ¿Qué se hace cuando un monoplaza ya no sirve para salir a la pista? La respuesta es obvia: se sustituye por otro. Huelga señalar que, por mucho dinero que cueste un equino o por mucho dinero que se pierda en su compra-venta, sale más rentable criar, coaccionar, manipular y maltratar a un caballo o yegua joven para que se amolde aquello de que él o ella se espera.

Jet Set tenía 14 años, ésa ya es una edad bastante avanzada para un caballo explotado en competiciones de élite. Aunque se curase, ya no iría a competir de nuevo con 18 años. Eso no te lo van a comentar los medios, claro.

En virtud de ello, la maquinaria mediática de Suiza y de los propios Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se pusieron manos a la obra para edulcorar el crimen cometido y dotar de «compromiso ético y humanitario» a un deporte en donde los caballos son meros instrumentos para la obtención de fama y dinero.

El grueso de los medios de comunicación, tanto hispanohablantes como extranjeros, se han limitado a exponer literalmente el comunicado oficial. Podría citar aquí una decena de medios grandes que han publicado exactamente las mismas palabras con distinto titular en una oda a la pereza y a un profundo rigor periodístico. La mayor crítica que puede encontrarse en un medio generalista no es otra cosa más insulsa que decir «el suceso ha generado polémica». Ya está, pasemos a otra cosa.

El comunicado presentado, a modo de cortafuegos político y posmoderno, recurre a un lenguaje plagado de expresiones buenistas para encubrir acciones injustas, egocéntricas y meramente lucrativas.

Primero, los organizadores alegaron que el caballo Jet Set había «tenido que ser sacrificado», como si decretar la muerte sobre un animal sano sano —sólo con una rotura muscular— fuese poco menos que una obligación ética. Este uso del lenguaje es intencional para tratar de influir en los lectores y oyentes como si la decisión tomada hubiera procedido de un juicio neutral, justo y en consideración del animal.

Lo más objetivo e imparcial habría sido expresar «hemos tomado la decisión unilateral de asesinar al caballo Jet Set porque ya no sirve como instrumento para nuestros intereses económicos». Y sí, es justo y oportuno utilizar el verbo «asesinar» porque se causa la muerte intencional de un sujeto en beneficio de un tercero; el beneficio está, en este caso, en ahorrar gastos derivados de su recuperación y en el propio hecho de que ya no servirá para competir.

Muchos miembros de nuestra sociedad suelen echarse las manos a la cabeza y acusan de «humanización», entre otras falacias, a quienes emplean términos reservados para humanos. Irónicamente, los mismos medios de comunicación que hablan de «sacrificio» cuando un humano mata a un animal no tienen reparos en hablar de asesinato cuando es un animal quien mata a otro animal; aun cuando los animales no son responsables moralmente de sus actos.

El escueto comunicado oficial decía lo siguiente:

Por razones humanitarias y con el acuerdo de los propietarios y el jinete suizo, se tomó la decisión de sacrificar el caballo.

Vamos a ver, por razones humanitarias no cabría jamás utilizar ni exponer a un animal a riesgos, peligros ni infligirle sufrimiento. En cambio, nos encontramos a diario que los animales son sistemáticamente violentados en diferentes prácticas con el único fin de obtener placer y dinero al usarlos como alimento, vestimenta, transporte, diversión, etc.

Estas «razones humanitarias» se han alegado en más de una ocasión para justificar el asesinato de perros supuestamente contagiados por virus epidémicos —el famoso caso del perro Excalibur— y de aquéllos heridos por incendios, bombas y otras situaciones en donde se los emplea como meros instrumentos desechables. El principio humanitario es un principio que el ser humano solamente aplica para sí mismo debido al especismo.

¡Derechos Animales ya! - Caballo tomado del ramalHace unos meses, el mundillo ecuestre se consternó por el asesinato y las mutilaciones de caballos perpetrados por una secta en Francia. Si hubieran sido ellos quienes hubiesen ejercido tales acciones, los medios no mostrarían ninguna indignación.

[Fuente de la fotografía]

El blanqueo de los veterinarios

Los medios de comunicación se convierten en cómplices perfectos de cualquier crimen, depende de si los financia la víctima o el victimario. Por ejemplo, el periódico As, ha optado por aprovechar el asesinato del caballo Jet Set para hacer una revisión completa y lavar la imagen de distintas acciones relacionadas con el mundillo, a saber, la compra-venta millonaria de sementales y el hecho de que una yegua campeona será ahora dedicada como hembra de vientre para parir potros que correrán el mismo destino que ella. Todo ello narrado con un tono triunfal, como si tales animales estuvieran orgullosos de terminar con una corona de flores entre las orejas.

Si los medios constituyen la manera de llegar a la gente, el modo más certero de manipular a las masas está en apelar a la voz profesional para incurrir en falacias ad verecundiam. Tal como aparece en la noticia del periódico As antes señalada, los veterinarios que viven a costa de estas actividades ecuestres no han tardado en excusar esta decisión:

La lesión que se ha sufrido prácticamente, en la mayoría de los casos, es irreversible: operación difícil en la pata, y luego un tiempo de recuperación de varios meses con el caballo colgado para evitar que apoye sus cascos con la ansiedad que produce a un animal acostumbrado a la competición. La mayoría de los veterinaios [sic] opinan que en estas circunstancias lo mejor es evitar el sufrimiento del animal, y se acepta y da por buena la soluición [sic] de Godell, un campeón precoz en Suiza, que lleva destacando desde los 14 años en su país.

Están afirmando, en pocas palabras, que la ansiedad de un animal durante su recuperación justifica quitarle la vida apelando al supuesto e hipotético sufrimiento que ello conlleva. Con ese argumento podríamos decretar el asesinato de casi todos los animales que entran en quirófano, por no mencionar que podríamos liquidar a casi la totalidad de los humanos ingresados en hospitales y quedarnos tan anchos hablando sobre lo que nos importa el sufrimiento humano y lo humanitarios que seríamos.

Los veterinarios están al servicio de los intereses humanos. Y esto no lo afirmo yo, sino una excelente compañera veterinaria cuyos años de experiencia le han valido para ser muy crítica con sus compañeros de profesión. No es un misterio que los veterinarios deben servir y decir aquello por lo que se les paga. Si bien, la razón fundamental de porque muchos veterinarios están o estarían de acuerdo con el sacrificio de un animal como Jet Set está en la mentalidad bienestarista.

Aunque este término rimbombante le suene a chino a la mayoría de la sociedad, casi todo el mundo es bienestarista y no lo sabe. Esto significa que el individuo común y corriente sólo se opone al sufrimiento de los animales en la medida en que este sufrimiento no le reporte placer o beneficio.

Domar a un caballo implica sufrimiento; pero dicho sufrimiento, entre otras terribles prácticas, se considera «requerido» para su potencial explotación por parte del ser humano, por tanto, nadie hablará de «maltrato animal» aquí. De hecho, en el salto ecuestre se emplean métodos bastante crueles para enseñar a un caballo a saltar, tales como ponerles chinchetas en las cintas que recubren y protegen sus manos para que evite chocar contra las barras de los obstáculos.

Quien llega a la élite profesional ha tenido que digerir tales prácticas como «necesarias» y no las considera maltrato. Por el contrario, pegarle en exceso o clavarle las espuelas hasta sangrar no conduce a ningún beneficio definido, por ende, tanto los jinetes como los animalistas de turno podrían considerarlo «maltrato», siempre a la luz subjetiva y conveniente de quien juzga la acción perpetrada.

Los jinetes y veterinarios que están a favor de asesinar animales bajo el término de eutanasia no se oponen al sufrimiento de los animales, sino a su propio sufrimiento al tener que atender, velar o sufragar los gastos derivados de que el animal continúe viviendo. Este sufricentrismo egocéntrico, muy frecuente también entre «amantes de los animales» aparece bien argumentado en el artículo «Los animalistas y la paradoja de Jevons».

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[Fuente de la fotografía]

Conclusión

Los caballos, como otros animales, sólo parecen importar o tener un valor en la medida en que sirvan a intereses humanos. Nuestra sociedad, en lugar de cuestionar nuestra legitimidad para decidir sobre la vida de otros animales, se otorga potestad para hacer lo que le conviene y se engaña a sí misma para pensar que hace lo correcto.

Aunque no me gusta contar anécdotas, el caso de Jet Set me ha recordado a un tema de conversación que tuve con otro alumno mientras estudiaba mi carrera. Éste me contaba una película, basada en hechos reales, en que un jinete había matado a su caballo obligándolo a correr hasta la extenuación por tal de llegar a un hospital con un familiar enfermo en brazos.

A pesar de que todavía no era vegano, me costaba entender cómo el ser humano podía provocar adrede la muerte de un animal para beneficiarse uno mismo o a sus seres queridos. Hoy este ejemplo ya no me sorprende. Si entendemos que nos enseñan desde pequeños que todos los animales del mundo existen para servirnos, sacrificar a nuestros objetos o desecharlos es una consecuencia lógica de esa misma enseñanza.

No basta con pedir un mejor trato para los animales porque dicho trato siempre quedará supeditados a los intereses humanos. Las víctimas merecen derechos legales reconocidos a la altura de todos los seres humanos. Ellos tienen conciencia y sentimientos. Son personas en un sentido ético y debemos reconocerlos asimismo como personas en un sentido legal.

Es hora de evolucionar. La evolución se llama «veganismo» y está al alcance de todos. Y no es una dieta, sino un principio ético que conforma la base de los Derechos Animales.

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Introducción

Como dijo Denzel Washington en una entrevista, en nuestros días es mejor estar desinformado que estar supuestamente informado. Los medios de comunicación sólo se preocupan por sacar noticias sensacionalistas y por respaldar los intereses comerciales de quienes les pagan. En palabras del escritor George Orwell:

Una noticia es aquello que alguien no quiere que se publique. El resto son relaciones públicas.

En mi día a día, intento centrarme en actividades productivas y no tengo ningún interés en aquellos que digan o publiquen los medios. Sin embargo, el bombardeo al que estamos expuestos nos obliga muchas veces a mirar las terribles calumnias, mentiras y manipulaciones orquestadas por poderes y agendas espeluznantes.

En este artículo voy a hablar sobre un caso concreto de manipulación orweliana —una manipulación mediática atroz— respecto a la promoción del consumo de productos lácteos.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de pasajeros viendo el canal BussiEstamos bombardeados por intereses comerciales contrarios a nuestros intereses y a los de otros animales. Acontece una manipulación orweliana cuando se busca promover o justificar determinadas acciones, como el consumo de productos lácteos, mediante falsedades y argumentos falaces.

[Fuente de la fotografía]

El canal Bussi, ejemplo de pura manipulación orweliana

Estando trabajando me topé con una supuesta información ofrecida por el canal Bussi, una plataforma interna de información que se presenta a través de unos televisores situados dentro de los autobuses metropolitanos de Sevilla y Valencia.

Si algo puedo destacar del canal Bussi desde su aparición es su mala expresividad y sus contantes propagandas camufladas de información cultural. Cuesta encontrar alguna mención a los animales o a la naturaleza que no se parezca al comentario estúpido que expondría, con suma estulticia, cualquier hijo de vecino. Apelando a la memoria, me acuerdo de dos ejemplos de hace pocos días:

Pues bien, puestos ya en antecedentes, grande fue mi indignación cuando, entre otros casos anteriores, me encontré que dicha plataforma emitía una información terriblemente falsa y manipuladora sobre los productos lácteos para promocionar su consumo.

El canal Bussi presentaba fotografías de un vaso de leche y quesos mientras, en la mitad inferior de la pantalla, aparecía un titular sobre supuestos beneficios derivados del consumo de productos lácteos y, debajo, un pequeño texto explicativo. Cada beneficio citado parecía más disparatado que el anterior:

  • «Ayuda a conseguir un bronceado sano»: El color de la piel, aparte de estar regido por la expresión genética, está vinculado a una serie de nutrientes y condicionantes no exclusivos ni vinculados al consumo de productos lácteos. Esta misma frase se podía aplicar a la mitad de los alimentos existentes.
  • «Ayuda a conciliar el sueño»: Lo que más me sorprendió fue el texto inferior que aparecía para justificar esta afirmación. Decía: «Contiene un aminoácido esencial que contribuye a la liberación de serotonina». Madre de Dios, ¡menudo disparate! Sólo les faltó agregar: «Ayuda en tus relaciones sexuales».

La estrategia en ambos casos es la misma: parten desde una verdad (A) para establecer una supuesta verdad (B) que no se deduce ni ha de proceder de A. Se trata de la falacia Post hoc ergo propter hoc.

¡Derechos Animales ya! - Bidones de leche - Productos lácteosEsta fotografía les parecería idílica a muchos humanos que nunca se han planteado cómo ni de dónde se obtiene aquello que consumen. La explotación animal conlleva, en todos los casos, coacción y violencia sobre los animales usados como recursos. Consumir sus productos implica participar en su esclavitud.

Un lenguaje científico, sin ciencia alguna, para promover el consumo de productos lácteos apelando a la los aminoácidos esenciales

Me quedaré con el ejemplo anterior para ahondar sobre por qué esta afirmación constituye un ejemplo magnífico de lo que llamo «manipulación orweliana». Los aminoácidos esenciales son, desde el punto de vista nutricional humano (antropocéntrico) un conjunto de aminoácidos que debemos consumir en nuestra dieta porque nuestro organismo no es capaz de sintetizarlo (fabricarlo) por sí mismo.

Los aminoácidos esenciales, en distintas proporciones, se encuentran en muchos alimentos con proteínas. Basta con tener una dieta equilibrada entre productos con alta cantidad relativa de proteínas para suplir todos los aminoácidos esenciales. No se requiere consumir carne, leche o huevos para obtener todos los aminoácidos esenciales. Esto es un mito que la ciencia ya ha desmotando hasta la saciedad.

Decir que los productos lácteos contienen un aminoácido esencial, como si fuera algo exclusivo de estos alimentos, supone una forma de falsear la información y de otorgarle un exclusividad inmerecida.

El súmmum del asunto viene cuando señala «contribuye a la liberación de serotonina». Esto es rotundamente falso. Un aminoácido no puede contribuir a la liberación de nada. Un aminoácido sólo constituye una parte integral de una proteína, sería como un ladrillo entre millones en un edificio. Una proteína suele estar compuesta con decenas o centenas de aminoácidos que, unidos entre sí, forman una estructura espacial que le otorga una función orgánica al conjunto.

La serotonina es un neurotransmisor, una molécula que participa en modular la transferencia nerviosa en el cerebro. Se sintetiza a partir del aminoácido triptófano, un aminoácido esencial para los humanos. Resulta obvio que la información se refiere a que los productos lácteos contienen triptófano (lo cual es cierto) y que esto, de alguna forma, promueve la creación de serotonina. Esto último, en cambio, es una inferencia falaz.

La síntesis de serotonina está vinculada a la expresión génica y a la propia capacidad funcional de los órganos involucrados en producirla. Que alguien consuma un aminoácido esencial, o cualquier otro nutriente, no asegura la síntesis de las sustancias necesarias. En ello intervienen rutas metabólicas complejas y equilibrios entre productos intermediarios.

¡Derechos Animales ya! - Estructura de la proteína de la espícula viral del coronavirusRecreación por medio de microscopía electrónica de la estructura proteica de las proteínas que conforman la espícula viral del coronavirus, es decir, el conjunto de proteínas que aparecen en su superficie y que el virus utiliza para penetrar en las células animales (de humanos y de otras especies). Utilizo esta imagen para señalar que la ciencia puede emplearse fácilmente para manipular y convencer de falsedades. Cualquier pseudoprofesional podría haber dicho, falsamente, que la imagen de arriba corresponde una sustancia especial que tuvieran los productos lácteos para prevenir el cáncer y la gente de a pie se lo creería sin más.

[Fuente de la imagen]

Un ejemplo para que se entienda mejor

Parece que la estrategia de estas informaciones, posiblemente financiadas por empresas ganaderas, se basa en utilizar un lenguaje científico para inspirar credibilidad sin que les importe lo más mínimo la verdad o lógica de tales afirmaciones.

A modo de ejemplo, yo mismo podría escribir:

  • «El acetilCoA es un agente fundamental en la respuesta inmune».
  • «La cianocobalamina controla el ritmo circadiano».
  • «Aprender la tabla del cinco previene el alzheimer».

Todas estas frases son unos disparates que me he inventado sobre la marcha, pero aquella gente con intención de manipular siempre encuentra el modo de darles una explicación ad hoc.

Sin ir más lejos, los estudios científicos demuestran que los ejercicios de memoria ayudan a minimizar el avance del alzheimer, por tanto, cualquier periodista manipulador o comprado por alguna empresa podría sacar el titular de que numerosos estudios científicos avalan que estudiar la tabla del cinco previene el alzheimer, obviando el resto de ejercicios de memoria y todas las demás variables involucradas.

¡Derechos-Animales-Vacas-lecheras-aparcadas-en-batería-para-ordeñarlasAlgo que nunca podrán ocultar los medios comprados por la industria es que los animales son tratados como mercancías porque legalmente están catalogados como mercancías. Si nos importan los animales, entonces no basta con pedir que haya un mejor trato. Eso es legalmente imposible porque su trato, y todas aquellas acciones terribles que se les practican, corresponde a una previa cosificación social de índole cultural.

Conclusión

Los productos lácteos no contienen aminoácidos exclusivos ni pueden promover de ninguna forma que estemos más sanos, bronceados, fuertes o felices. Todos los nutrientes participan activamente en nuestro metabolismo y dependemos de ellos en su justa medida.

La publicidad en torno a los productos lácteos, la carne, los huevos y demás responde a la necesidad comercial de distintas empresas de promocionar o justificar el consumo de tales productos alegando supuestas bondades únicas y exclusivas con un lenguaje pseudocientífico y próximo a uno de telemárketing.

Algún lector podría pensar que sería conveniente contactar con los responsables del canal Bussi para exponerles estos hechos. Sin embargo, esto no sería sino un acto de ingenuidad. Hasta la fecha he contactado con diversos medios por ejemplos de manipulación incluso más graves y no he obtenido respuesta ni rectificación.

Existen muchos intereses contrarios al avance del veganismo y contra el entendimiento social de los Derechos Animales. Esto podemos observarlo cada día cuando se publican noticias falsas sobre supuestos veganos que matan a sus hijos, supuestos niños muertos por culpa del veganismo, los dichosos sellos de bienestar animal y las propias propuestas de las organizaciones animalistas —las relaciones públicas de las empresas ganaderas— cuando lanzan campañas monotemáticas para fomentar el consumo de carne o huevos ecológicos o «sin sufrimiento».

Si nos importan los animales, respetarlos y defender sus derechos es nuestro deber contra cualquier engaño a la altura de una novela de Orwell.

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La Fiesta del Cordero, matanzas por religión

¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales - Fiesta del CorderoLa Fiesta del Cordero es un sacrificio ritual musulmán en que el ser humano festeja su poder de dar muerte a inocentes.

Introducción

La Fiesta del Cordero, en árabe عيد الأضحى‎‎‎ [ʿīd al-aḍḥā], es un sacrificio ritual de corderos y de otros animales como parte de una festividad religiosa islámica. En este artículo, quisiera lanzar unas reflexiones sobre el significado antropológico de esta fiesta, su origen basado en el especismo y el tratamiento social y mediático de la cultura occidental en el seno de una sociedad posmoderna.

En otros muchos artículos he soltado pinceladas sobre las religiones y aspectos culturales que han determinado su existencia. Esta vez, me gustaría centrarme en la Fiesta del Cordero como ejemplo de matanzas por religión y de cómo el ser humano es capaz de practicar toda clase de acciones crueles e injustas en nombre de un dios o como representación de las enseñanzas de un libro sagrado.

¡Derechos Animales ya! - Manada de ovejas y corderosLos corderos, las ovejas y otros animales son víctimas de la creencia humana de que tenemos legitimidad para dominar y matar a los animales porque no son humanos.

¿Qué es la Fiesta del Cordero?

La Fiesta del Cordero es un festejo islámico caracterizado por el sacrificio ritual de un animal, comúnmente un cordero macho, para confirmar la sumisión de los fieles musulmanes ante Dios. Dicho sacrificio busca recrear la acción del profeta Abraham cuando Dios exoneró la vida de su hijo y le dijo que, en su lugar, le entregara a él un cordero en sacrificio. En el islam, la Fiesta del Cordero está inserta en el conjunto del sacrificio hahal.

Detrás este mito, como ocurre como todos, hay un componente antropológico que determina su surgimiento y perpetuación. La creencia de que exista un dios creador que creó a los seres humanos como vicarios sobre la Tierra —e incluso a su imagen y semejanza en el caso específico del cristianismo— y que nos otorgó potestad para señorear y disponer de todo lo existente a nuestro antojo refleja el interés y la búsqueda del ser humano primitivo de encontrar una forma de justificar y de canalizar su poder para someter a otros.

Para el islam, dicho poder encuentra su manejo y control en la aceptación de que Dios es el ser supremo y de que los fieles deben someterse ante su voluntad y deseos. Dado que el ser humano, de antes y de hoy, considera dogmáticamente que los animales existen para servirnos —y le atribuye a un ser supremo dicha condición inmutable e imperecedera según el orden natural de las cosas—, nuestra especie no duda en ejercer el sacrificio ritual de animales para así demostrar doblemente su sumisión frente a un ente en el que creen y demostrar su poder para dominar a todos los demás seres que lo rodean.

La Fiesta del Cordero, como cualquier otra acción basada en matar por un dios, se engloba en un conjunto de matanzas por religión que han conformado la triste y aberrante historia de nuestra especie desde que decidió expandirse por el mundo y buscarle un sentido a su existencia mientras exterminaba sistemáticamente a todo animal que no tenía utilidad o le molestaba.

¡Derechos Animales ya! - Oveja y corderoEl hacimiento, los crotales en la oreja y otras circunstancias son el resultado de la sistematización de costumbres heredadas de tiempos remotos basadas en el ejercicio de nuestro poder para someter a otros.

El origen de la Fiesta del Cordero

Para los fieles musulmanes repartidos por todo el mundo, la Fiesta del Cordero se une a otras costumbres propias de la zona e insertan sus ligeras modificaciones en cuanto a la fecha en que se celebra o al animal que toman como víctima de sus creencias antropocéntricas. La enorme divergencia de interpretaciones de una misma práctica ya sirve de manifiesto acerca de cómo el componente cultural se impone sobre cualquier argumentación lógica.

El sacrificio de corderos o de otros animales no responde a algo «natural» o «necesario». El ser humano explota y asesina a millones de animales todos los días porque, desde el Neolítico, ejercemos una discriminación moral basada en nuestro poder frente a los débiles. No se trata de la satisfacción de una necesidad; pues los seres humanos no tenemos ninguna necesidad fisiológica de alimentarnos de animales. La ganadería y otras formas de explotación animal —y de esclavitud animal— surgieron por beneficio personal y colectivo; no por estricta necesidad. Así como la esclavitud humana no surgió y se mantuvo porque estuviéramos forzados de algún modo a esclavizar a nuestros congéneres.

El surgimiento de festejos en torno a «la muerte de los diferentes» es una confirmación de nuestra propia identidad por medio de la alteridad, es decir, en función de aquello que nos define y distingue por nuestros rasgos y por aquello que somos capaces de causar en otros. Desde antaño, el ser humano practica la caza, la pesca y otras acciones como recreación o representación de su poder para dominar la naturaleza y a todo lo que en ésta habita.

El ser humano actual, con independencia de su religión o cultura, considera que los animales son seres inferiores cuyos intereses no existen o han de quedar supeditados a los nuestros. De tal forma, no cabe sorprenderse de que tanto en el pasado como en el presente, el tratamiento de los animales en la Fiesta del Cordero o en el día a día sea exactamente el mismo que cuando a alguien se le ocurrió escribirlo en algún soporte escritulario y a otros creérselo y transmitirlo como verdad absoluta.

¡Derechos Animales ya! - Bienestarismo de PACMA respecto a la fiesta del corderoPACMA y otros partidos y organizaciones animalistas sólo están en contra del sufrimiento animal y de lo que ellos consideran «maltrato animal». No protegen a los animales ni pueden protegerlos; pues tienen la misma mentalidad antropocéntrica que origina estos actos atroces.

El tratamiento de la Fiesta del Cordero en Occidente

El ser humano de Occidente ha pasado escandalosamente rápido desde una xenofobia recalcitrante hacia una falsa tolerancia posmoderna en que todos los aspectos culturales extranjeros merecen, por antonomasia, ser tolerados, respetados e incluso protegidos por ley.

Ocurre, sin embargo, que la legitimidad de una acción no depende de su origen cultural ni de la virtud de sus practicantes. Una acción es justa o injusta según si se amolda a principios éticos universalmente argumentables. Un argumento científico e incuestionable está en que no sólo los seres humanos poseemos intereses inalienables. Los demás animales con quienes compartimos el planeta también sienten, padecen, poseen conciencia y valoran sus vidas, libertad e integridad.

Por tanto, es igual de injusto atentar contra la vida de un ser humano y ponerlo en sacrificio que hacerlo con otros animales. Sin embargo, el especismo sigue siendo el prejuicio social más arraigado del mundo y, en combinación con ciertos valores posmodernos, como el relativismo moral o la inferencia ante las injusticias sufridas por terceros, nos encontramos con que la Fiesta del Cordero, y otras fiestas propias de culturas de Oriente, reciben un tratamiento especial basado en el acercamiento y la «comprensión».

Para mucha gente autoconsiderada progresista, la tauromaquia es un espectáculo terrible y espantoso. En cambio, la Fiesta del Cordero y cualquier acontecimiento de otras culturas es digno de consideración y tolerancia. Resulta fácil racionalizar aquellas injusticias de las que uno no es la víctima.

Esta razón —la racionalización o banalización— de sucesos que no nos afectan ha conllevado que, entre otros, aquellos colectivos considerados víctimas o marginados parezcan contar ahora con potestad para saltarse los principios éticos y las leyes en virtud de los crímenes e injusticias soportados por sus antepasados. Si cada quien se pusiera a revisar la historia de su familia podría encontrar así un argumento falaz para poder matar a su vecino. No es nada diferente de los argumentos esgrimidos para cometer atrocidades contra los animales.

Sin ir más lejos, el movimiento feminista actual no duda en participar en la opresión sistemática de animales promoviendo un empoderamiento femenino basado en el dominio y asesinato de animales. Y grupos contra el racismo se acuerdan de que sus antepasados de raza negra fueron esclavos en el continente americano para considerar que ellos, por su condición innata de víctimas, no tienen por qué preocuparse de ejercer como victimarios hacia terceros.

¡Derechos Animales ya! - Cordero en brazosLa humanidad debe transformar radicalmente su manera de percibir a los animales. Dicha transformación no pasa por la «compasión», sino por el respeto. Debemos respetar a los animales tal como hoy asumimos que debemos respetar a otros humanos. No hay más misterio.

Conclusión

La Fiesta del Cordero es un ejemplo de cómo las religiones —y, por extensión, toda cultura humana— enceguecen nuestra percepción de la realidad y fomenta un pensamiento inercial e ilógico, únicamente basado en intereses personales y de nuestros colectivos identitarios.

Dichos intereses se evidencian, una vez más, en la paranoia social dejada por la pandemia del coronavirus. La Fiesta del Cordero y otros acontecimientos populosos aparecen recogidos en los medios de comunicación por único argumento omnipresente de que deben extremarse precauciones para evitar los contagios. El mismo argumento que España alegó para decidir el asesinato de 92700 visones y que en otros países llegó a la cifra de más de 15 millones de visones —entre otros animales— que, después de haber sido traídos al mundo con violencia y egoísmo, fueron asesinados por la obsesión compulsiva de sus «dioses humanos».

Resulta irónico que los medios se centren en exclusividad sobre la transmisión del virus entre humanos y olviden, una vez más, que tanto el coronavirus como otros virus con vectores animales existen, surgen y se difunden debido a la crianza de animales para el placer gustativo de humanos ajenos a la justicia de quienes no sean ellos mismos o de sus conocidos.

En la actualidad, el grueso de los ecologistas —proteccionistas— únicamente alzan la voz contra las matanzas de animales en peligro de extinción porque, con independencia del motivo injusto que conlleve su asesinato, solamente les preocupa que una especie animal se extinga porque ello implicaría el cese de beneficios potenciales derivados de su explotación.

Mientras tanto, la mayoría de los animalistas —bienestaristas— únicamente hablan sobre la Fiesta del Cordero y otros festejos con animales para pedir un «buen trato» y un «menor sufrimiento» mientras otros humanos —o inclusive ellos mismos— los crían, los hacinan para transportarlos en un barco hasta algún rincón remoto del mundo, los venden en una plaza, les atan las patas, los disponen mirando a La Meca y les rajan la garganta hasta perder la última gota de sangre.

No hay nada indoloro en el asesinato de animales ni ninguna justificación, con independencia de que alguien sufra o no, para hacerles a otros aquello que no querríamos para nosotros mismos. A pesar de ello, todavía hay millones de humanos que se autoperciben como buenos creyentes o personas compasivas mientras perpetran o se convierten en cómplices de terribles e innumerables crímenes en nombre de la virtud o de la neotolerancia del siglo XXI.

Si nos importan los animales, entonces debemos ser consecuentes y dejar de participar o de excusar su explotación y asesinato. El principio ético que defiende la igualdad ética y legal hacia los animales se denomina «veganismo».

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