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¡Derechos Animales ya! - Vaso de leche (oro blanco)

Los productos lácteos, el canal Bussi y la manipulación orweliana

¡Derechos Animales ya! - Vaso de leche (oro blanco) - Productos lácteosLa leche y otros productos lácteos constituyen el oro blanco de aquellas empresas que se lucran por medio de la crianza, coacción y asesinato de vacas, cabras y otros animales seleccionados y manipulados genéticamente por una secreción alimentario producida para sus crías.

Introducción

Como dijo Denzel Washington en una entrevista, en nuestros días es mejor estar desinformado que estar supuestamente informado. Los medios de comunicación sólo se preocupan por sacar noticias sensacionalistas y por respaldar los intereses comerciales de quienes les pagan. En palabras del escritor George Orwell:

Una noticia es aquello que alguien no quiere que se publique. El resto son relaciones públicas.

En mi día a día, intento centrarme en actividades productivas y no tengo ningún interés en aquellos que digan o publiquen los medios. Sin embargo, el bombardeo al que estamos expuestos nos obliga muchas veces a mirar las terribles calumnias, mentiras y manipulaciones orquestadas por poderes y agendas espeluznantes.

En este artículo voy a hablar sobre un caso concreto de manipulación orweliana —una manipulación mediática atroz— respecto a la promoción del consumo de productos lácteos.

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de pasajeros viendo el canal BussiEstamos bombardeados por intereses comerciales contrarios a nuestros intereses y a los de otros animales. Acontece una manipulación orweliana cuando se busca promover o justificar determinados acciones, como el consumo de productos lácteos, mediante falsedades y argumentos falaces.

[Fuente de la fotografía]

El canal Bussi, pura manipulación orweliana

Estando trabajando me topé con una supuesta información ofrecida por el canal Bussi, una plataforma interna de información que se presenta a través de unos televisores situados dentro de los autobuses metropolitanos de Sevilla y Valencia.

Si algo puedo destacar del canal Bussi desde su aparición es su mala expresividad y sus contantes propagandas camufladas de información cultural. Cuesta encontrar alguna mención a los animales o a la naturaleza que no se parezca al comentario estúpido que expondría, con suma estulticia, cualquier hijo de vecino: «Hay iguanas de diversas razas y comestibles», soltaba algo así una de sus noticias recientes, poniendo a la misma altura las características intrínsecas de un animal con las subjetividades antropocéntricas de nuestra especie.

Pues bien, grande fue mi indignación cuando, entre otros casos anteriores, me encontré que dicha plataforma emitía una información terriblemente falsa y manipuladora sobre los productos lácteos para promocionar su consumo.

El canal Bussi presentaba fotografías de un vaso de leche y quesos mientras, en la mitad inferior de la pantalla, aparecía un titular sobre supuestos beneficios derivados del consumo de productos lácteos y, debajo, un pequeño texto explicativo. Cada beneficio citado parecía más disparatado que el anterior:

  • «Ayuda a conseguir un bronceado sano»: El color de la piel, aparte de estar regido por la expresión genética, está vinculado a una serie de nutrientes y condicionantes no exclusivos ni vinculados al consumo de productos lácteos. Esta misma frase se podía aplicar a la mitad de los alimentos existentes.
  • «Ayuda a conciliar el sueño»: Lo que más me sorprendió fue el texto inferior que aparecía para justificar esta afirmación. Decía: «Contiene un aminoácido esencial que contribuye a la liberación de serotonina». Madre de Dios, ¡menudo disparate! Sólo les faltó agregar: «Ayuda en tus relaciones sexuales».

La estrategia en ambos casos es la misma: parten desde una verdad (A) para establecer una supuesta verdad (B) que no se deduce ni ha de proceder de A. Se trata de la falacia Post hoc ergo propter hoc.

¡Derechos Animales ya! - Bidones de leche - Productos lácteosEsta fotografía les parecería idílica a muchos humanos que nunca se han planteado cómo ni de dónde se obtiene aquello que consumen. La explotación animal conlleva, en todos los casos, coacción y violencia sobre los animales usados como recursos. Consumir sus productos implica participar en su esclavitud.

Un lenguaje científico, sin ciencia alguna, para promover el consumo de productos lácteos apelando a la los aminoácidos esenciales

Me quedaré con el ejemplo anterior para ahondar sobre por qué esta afirmación constituye un ejemplo magnífico de lo que llamo «manipulación orweliana». Los aminoácidos esenciales son, desde el punto de vista nutricional humano (antropocéntrico) un conjunto de aminoácidos que debemos consumir en nuestra dieta porque nuestro organismo no es capaz de sintetizarlo (fabricarlo) por sí mismo.

Los aminoácidos esenciales, en distintas proporciones, se encuentran en muchos alimentos con proteínas. Basta con tener una dieta equilibrada entre productos con alta cantidad relativa de proteínas para suplir todos los aminoácidos esenciales. No se requiere consumir carne, leche o huevos para obtener todos los aminoácidos esenciales. Esto es un mito que la ciencia ya ha desmotando hasta la saciedad.

Decir que los productos lácteos contienen un aminoácido esencial, como si fuera algo exclusivo de estos alimentos, supone una forma de falsear la información y de otorgarle un exclusividad inmerecida.

El súmmum del asunto viene cuando señala «contribuye a la liberación de serotonina». Esto es rotundamente falso. Un aminoácido no puede contribuir a la liberación de nada. Un aminoácido sólo constituye una parte integral de una proteína, sería como un ladrillo entre millones en un edificio. Una proteína suele estar compuesta con decenas o centenas de aminoácidos que, unidos entre sí, forman una estructura espacial que le otorga una función orgánica al conjunto.

La serotonina es un neurotransmisor, una molécula que participa en modular la transferencia nerviosa en el cerebro. Se sintetiza a partir del aminoácido triptófano, un aminoácido esencial para los humanos. Resulta obvio que la información se refiere a que los productos lácteos contienen triptófano (lo cual es cierto) y que esto, de alguna forma, promueve la creación de serotonina. Esto último, en cambio, es una inferencia falaz.

La síntesis de serotonina está vinculada a la expresión génica y a la propia capacidad funcional de los órganos involucrados en producirla. Que alguien consuma un aminoácido esencial, o cualquier otro nutriente, no asegura la síntesis de las sustancias necesarias. En ello intervienen rutas metabólicas complejas y equilibrios entre productos intermediarios.

¡Derechos Animales ya! - Estructura de la proteína de la espícula viral del coronavirusRecreación por medio de microscopía electrónica de la estructura proteica de las proteínas que conforman la espícula viral del coronavirus, es decir, el conjunto de proteínas que aparecen en su superficie y que el virus utiliza para penetrar en las células animales (de humanos y de otras especies). Utilizo esta imagen para señalar que la ciencia puede emplearse fácilmente para manipular y convencer de falsedades. Cualquier pseudoprofesional podría haber dicho, falsamente, que la imagen de arriba corresponde una sustancia especial que tuvieran los productos lácteos para prevenir el cáncer y la gente de a pie se lo creería sin más.

[Fuente de la imagen]

Un ejemplo para que se entienda mejor

Parece que la estrategia de estas informaciones, posiblemente financiadas por empresas ganaderas, se basa en utilizar un lenguaje científico para inspirar credibilidad sin que les importe lo más mínimo la verdad o lógica de tales afirmaciones.

A modo de ejemplo, yo mismo podría escribir:

  • «El acetilCoA es un agente fundamental en la respuesta inmune».
  • «La cianocobalamina controla el ritmo circadiano».
  • «Aprender la tabla del cinco previene el alzheimer».

Todas estas frases son unos disparates que me he inventado sobre la marcha, pero aquella gente con intención de manipular siempre encuentra el modo de darles una explicación ad hoc.

Sin ir más lejos, los estudios científicos demuestran que los ejercicios de memoria ayudan a minimizar el avance del alzheimer, por tanto, cualquier periodista manipulador o comprado por alguna empresa podría sacar el titular de que numerosos estudios científicos avalan que estudiar la tabla del cinco previene el alzheimer, obviando el resto de ejercicios de memoria y todas las demás variables involucradas.

¡Derechos-Animales-Vacas-lecheras-aparcadas-en-batería-para-ordeñarlasAlgo que nunca podrán ocultar los medios comprados por la industria es que los animales son tratados como mercancías porque legalmente están catalogados como mercancías. Si nos importan los animales, entonces no basta con pedir que haya un mejor trato. Eso es legalmente imposible porque su trato, y todas aquellas acciones terribles que se les practican, corresponde a una previa cosificación social de índole cultural.

Conclusión

Los productos lácteos no contienen aminoácidos exclusivos ni pueden promover de ninguna forma que estemos más sanos, bronceados, fuertes o felices. Todos los nutrientes participan activamente en nuestro metabolismo y dependemos de ellos en su justa medida.

La publicidad en torno a los productos lácteos, la carne, los huevos y demás responde a la necesidad comercial de distintas empresas de promocionar o justificar el consumo de tales productos alegando supuestas bondades únicas y exclusivas con un lenguaje pseudocientífico y próximo a uno de telemárketing.

Algún lector podría pensar que sería conveniente contactar con los responsables del canal Bussi para exponerles estos hechos. Sin embargo, esto no sería sino un acto de ingenuidad. Hasta la fecha he contactado con diversos medios por ejemplos de manipulación incluso más graves y no he obtenido respuesta ni rectificación.

Existen muchos intereses contrarios al avance del veganismo y contra el entendimiento social de los Derechos Animales. Esto podemos observarlo cada día cuando se publican noticias falsas sobre supuestos veganos que matan a sus hijos, supuestos niños muertos por culpa del veganismo, los dichosos sellos de bienestar animal y las propias propuestas de las organizaciones animalistas —las relaciones públicas de las empresas ganaderas— cuando lanzan campañas monotemáticas para fomentar el consumo de carne o huevos ecológicos o «sin sufrimiento».

Si nos importan los animales, respetarlos y defender sus derechos es nuestro deber contra cualquier engaño a la altura de una novela de Orwell.

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¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales

La Fiesta del Cordero, matanzas por religión

¡Derechos Animales ya! - Cordero con crotales - Fiesta del CorderoLa Fiesta del Cordero es un sacrificio ritual musulmán en que el ser humano festeja su poder de dar muerte a inocentes.

Introducción

La Fiesta del Cordero, en árabe عيد الأضحى‎‎‎ [ʿīd al-aḍḥā], es un sacrificio ritual de corderos y de otros animales como parte de una festividad religiosa islámica. En este artículo, quisiera lanzar unas reflexiones sobre el significado antropológico de esta fiesta, su origen basado en el especismo y el tratamiento social y mediático de la cultura occidental en el seno de una sociedad posmoderna.

En otros muchos artículos he soltado pinceladas sobre las religiones y aspectos culturales que han determinado su existencia. Esta vez, me gustaría centrarme en la Fiesta del Cordero como ejemplo de matanzas por religión y de cómo el ser humano es capaz de practicar toda clase de acciones crueles e injustas en nombre de un dios o como representación de las enseñanzas de un libro sagrado.

¡Derechos Animales ya! - Manada de ovejas y corderosLos corderos, las ovejas y otros animales son víctimas de la creencia humana de que tenemos legitimidad para dominar y matar a los animales porque no son humanos.

¿Qué es la Fiesta del Cordero?

La Fiesta del Cordero es un festejo islámico caracterizado por el sacrificio ritual de un animal, comúnmente un cordero macho, para confirmar la sumisión de los fieles musulmanes ante Dios. Dicho sacrificio busca recrear la acción del profeta Abraham cuando Dios exoneró la vida de su hijo y le dijo que, en su lugar, le entregara a él un cordero en sacrificio. En el islam, la Fiesta del Cordero está inserta en el conjunto del sacrificio hahal.

Detrás este mito, como ocurre como todos, hay un componente antropológico que determina su surgimiento y perpetuación. La creencia de que exista un dios creador que creó a los seres humanos como vicarios sobre la Tierra —e incluso a su imagen y semejanza en el caso específico del cristianismo— y que nos otorgó potestad para señorear y disponer de todo lo existente a nuestro antojo refleja el interés y la búsqueda del ser humano primitivo de encontrar una forma de justificar y de canalizar su poder para someter a otros.

Para el islam, dicho poder encuentra su manejo y control en la aceptación de que Dios es el ser supremo y de que los fieles deben someterse ante su voluntad y deseos. Dado que el ser humano, de antes y de hoy, considera dogmáticamente que los animales existen para servirnos —y le atribuye a un ser supremo dicha condición inmutable e imperecedera según el orden natural de las cosas—, nuestra especie no duda en ejercer el sacrificio ritual de animales para así demostrar doblemente su sumisión frente a un ente en el que creen y demostrar su poder para dominar a todos los demás seres que lo rodean.

La Fiesta del Cordero, como cualquier otra acción basada en matar por un dios, se engloba en un conjunto de matanzas por religión que han conformado la triste y aberrante historia de nuestra especie desde que decidió expandirse por el mundo y buscarle un sentido a su existencia mientras exterminaba sistemáticamente a todo animal que no tenía utilidad o le molestaba.

¡Derechos Animales ya! - Oveja y corderoEl hacimiento, los crotales en la oreja y otras circunstancias son el resultado de la sistematización de costumbres heredadas de tiempos remotos basadas en el ejercicio de nuestro poder para someter a otros.

El origen de la Fiesta del Cordero

Para los fieles musulmanes repartidos por todo el mundo, la Fiesta del Cordero se une a otras costumbres propias de la zona e insertan sus ligeras modificaciones en cuanto a la fecha en que se celebra o al animal que toman como víctima de sus creencias antropocéntricas. La enorme divergencia de interpretaciones de una misma práctica ya sirve de manifiesto acerca de cómo el componente cultural se impone sobre cualquier argumentación lógica.

El sacrificio de corderos o de otros animales no responde a algo «natural» o «necesario». El ser humano explota y asesina a millones de animales todos los días porque, desde el Neolítico, ejercemos una discriminación moral basada en nuestro poder frente a los débiles. No se trata de la satisfacción de una necesidad; pues los seres humanos no tenemos ninguna necesidad fisiológica de alimentarnos de animales. La ganadería y otras formas de explotación animal —y de esclavitud animal— surgieron por beneficio personal y colectivo; no por estricta necesidad. Así como la esclavitud humana no surgió y se mantuvo porque estuviéramos forzados de algún modo a esclavizar a nuestros congéneres.

El surgimiento de festejos en torno a «la muerte de los diferentes» es una confirmación de nuestra propia identidad por medio de la alteridad, es decir, en función de aquello que nos define y distingue por nuestros rasgos y por aquello que somos capaces de causar en otros. Desde antaño, el ser humano practica la caza, la pesca y otras acciones como recreación o representación de su poder para dominar la naturaleza y a todo lo que en ésta habita.

El ser humano actual, con independencia de su religión o cultura, considera que los animales son seres inferiores cuyos intereses no existen o han de quedar supeditados a los nuestros. De tal forma, no cabe sorprenderse de que tanto en el pasado como en el presente, el tratamiento de los animales en la Fiesta del Cordero o en el día a día sea exactamente el mismo que cuando a alguien se le ocurrió escribirlo en algún soporte escritulario y a otros creérselo y transmitirlo como verdad absoluta.

¡Derechos Animales ya! - Bienestarismo de PACMA respecto a la fiesta del corderoPACMA y otros partidos y organizaciones animalistas sólo están en contra del sufrimiento animal y de lo que ellos consideran «maltrato animal». No protegen a los animales ni pueden protegerlos; pues tienen la misma mentalidad antropocéntrica que origina estos actos atroces.

El tratamiento de la Fiesta del Cordero en Occidente

El ser humano de Occidente ha pasado escandalosamente rápido desde una xenofobia recalcitrante hacia una falsa tolerancia posmoderna en que todos los aspectos culturales extranjeros merecen, por antonomasia, ser tolerados, respetados e incluso protegidos por ley.

Ocurre, sin embargo, que la legitimidad de una acción no depende de su origen cultural ni de la virtud de sus practicantes. Una acción es justa o injusta según si se amolda a principios éticos universalmente argumentables. Un argumento científico e incuestionable está en que no sólo los seres humanos poseemos intereses inalienables. Los demás animales con quienes compartimos el planeta también sienten, padecen, poseen conciencia y valoran sus vidas, libertad e integridad.

Por tanto, es igual de injusto atentar contra la vida de un ser humano y ponerlo en sacrificio que hacerlo con otros animales. Sin embargo, el especismo sigue siendo el prejuicio social más arraigado del mundo y, en combinación con ciertos valores posmodernos, como el relativismo moral o la inferencia ante las injusticias sufridas por terceros, nos encontramos con que la Fiesta del Cordero, y otras fiestas propias de culturas de Oriente, reciben un tratamiento especial basado en el acercamiento y la «comprensión».

Para mucha gente autoconsiderada progresista, la tauromaquia es un espectáculo terrible y espantoso. En cambio, la Fiesta del Cordero y cualquier acontecimiento de otras culturas es digno de consideración y tolerancia. Resulta fácil racionalizar aquellas injusticias de las que uno no es la víctima.

Esta razón —la racionalización o banalización— de sucesos que no nos afectan ha conllevado que, entre otros, aquellos colectivos considerados víctimas o marginados parezcan contar ahora con potestad para saltarse los principios éticos y las leyes en virtud de los crímenes e injusticias soportados por sus antepasados. Si cada quien se pusiera a revisar la historia de su familia podría encontrar así un argumento falaz para poder matar a su vecino. No es nada diferente de los argumentos esgrimidos para cometer atrocidades contra los animales.

Sin ir más lejos, el movimiento feminista actual no duda en participar en la opresión sistemática de animales promoviendo un empoderamiento femenino basado en el dominio y asesinato de animales. Y grupos contra el racismo se acuerdan de que sus antepasados de raza negra fueron esclavos en el continente americano para considerar que ellos, por su condición innata de víctimas, no tienen por qué preocuparse de ejercer como victimarios hacia terceros.

¡Derechos Animales ya! - Cordero en brazosLa humanidad debe transformar radicalmente su manera de percibir a los animales. Dicha transformación no pasa por la «compasión», sino por el respeto. Debemos respetar a los animales tal como hoy asumimos que debemos respetar a otros humanos. No hay más misterio.

Conclusión

La Fiesta del Cordero es un ejemplo de cómo las religiones —y, por extensión, toda cultura humana— enceguecen nuestra percepción de la realidad y fomenta un pensamiento inercial e ilógico, únicamente basado en intereses personales y de nuestros colectivos identitarios.

Dichos intereses se evidencian, una vez más, en la paranoia social dejada por la pandemia del coronavirus. La Fiesta del Cordero y otros acontecimientos populosos aparecen recogidos en los medios de comunicación por único argumento omnipresente de que deben extremarse precauciones para evitar los contagios. El mismo argumento que España alegó para decidir el asesinato de 92700 visones y que en otros países llegó a la cifra de más de 15 millones de visones —entre otros animales— que, después de haber sido traídos al mundo con violencia y egoísmo, fueron asesinados por la obsesión compulsiva de sus «dioses humanos».

Resulta irónico que los medios se centren en exclusividad sobre la transmisión del virus entre humanos y olviden, una vez más, que tanto el coronavirus como otros virus con vectores animales existen, surgen y se difunden debido a la crianza de animales para el placer gustativo de humanos ajenos a la justicia de quienes no sean ellos mismos o de sus conocidos.

En la actualidad, el grueso de los ecologistas —proteccionistas— únicamente alzan la voz contra las matanzas de animales en peligro de extinción porque, con independencia del motivo injusto que conlleve su asesinato, solamente les preocupa que una especie animal se extinga porque ello implicaría el cese de beneficios potenciales derivados de su explotación.

Mientras tanto, la mayoría de los animalistas —bienestaristas— únicamente hablan sobre la Fiesta del Cordero y otros festejos con animales para pedir un «buen trato» y un «menor sufrimiento» mientras otros humanos —o inclusive ellos mismos— los crían, los hacinan para transportarlos en un barco hasta algún rincón remoto del mundo, los venden en una plaza, les atan las patas, los disponen mirando a La Meca y les rajan la garganta hasta perder la última gota de sangre.

No hay indoloro en el asesinato de animales ni ninguna justificación, con independencia de que alguien sufra o no, para hacerles a otros aquello que no querríamos para nosotros mismos. A pesar de ello, todavía hay millones de humanos que se autoperciben como buenos creyentes o personas compasivas mientras perpetran o se convierten en cómplices de terribles e innumerables crímenes en nombre de la virtud o de la neotolerancia del siglo XXI.

Si nos importan los animales, entonces debemos ser consecuentes y dejar de participar o de excusar su explotación y asesinato. El principio ético que defiende la igualdad ética y legal hacia los animales se denomina «veganismo».

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¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de Sevilla

José Antonio Marina y el especismo ignorado

¡Derechos Animales ya! - Fotografía de José Antonio Marina en el Aula de Cultura ABC de SevillaJosé Antonio Marina, durante una entrevista en el Aula de Cultura ABC de Sevilla en 2018. Una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla sirve de ejemplo sobre la falta de perspectiva sobre el especismo.

[Fuente de la fotografía]

Breve análisis de una entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla

No suelo leer la prensa. No lo hago casi nunca. Sin embargo, cuando incurro en la necedad de dedicar unos minutos de mi tiempo a un periódico, me doy siempre de bruces con una exposición de argumentos bastante pobre por parte del periodista de turno. En los medios de comunicación imperan y se propagan noticias falsas, sensacionalistas y manipuladoras sobre el veganismo y sus fundamentos, o científicamente falsas sobre los animales, sus habilidades, capacidades y situación legal.

En general, las entrevistas a ciertas personalidades suelen ser más enriquecedoras. Pero, incluso éstas rebosan de especismo e incongruencias sociales en una sociedad ciega de prejuicios y motivada por intereses personales o colectivistas.

El 15 de junio de 2021 leí una interesante entrevista a José Antonio Marina, filósofo y pedagogo, en el Diario de Sevilla, quien había publicado recientemente un ensayo titulado «Biografía de la inhumanidad», acerca de los horrores históricos que ha cometido la humanidad.

A pesar de que estaría de acuerdo con él en algunos asuntos políticos o religiosos, quisiera resaltar algunas palabras de esta entrevista a José Antonio Marina como ejemplo de un enceguecimiento particular y frecuente en el ámbito intelectual y académico. Existe una terrible falta de perspectiva sobre el especismo y su importancia histórica encontrada en las relaciones humanas.

He decidido escribir este breve ensayo para cuestionar una tendencia muy arraigada entre pensadores de nuestro tiempo: la falta de reflexión, de conocimiento y de perspectiva social sobre el especismo. Tomando estudios y argumentos ya expuestos en esta web, quisiera ahondar en cómo este déficit impide llegar a conclusiones morales lógicas sobre cómo prevenir las injusticias y aminorar sus detonantes biológicos y sociales.

¡Derechos Animales ya! - Captura de la entrevista a José Antonio Marina en Diario de SevillaCaptura de la entrevista a José Antonio Marina en el Diario de Sevilla.

Breve análisis de los argumentos expuestos por José Antonio Marina

Un punto de partida nada novedoso

Sin ánimo de enjuiciar apresuradamente la labor intelectual de José Antonio Marina, lo cual no es el objeto ni objetivo de este texto, sí quisiera señalar algunos errores que considero importantes en sus palabras emitidas durante su entrevista citada al Diario de Sevilla.

Quisiera limitarme a indicar la incorrección de sus argumentos expuestos sobre los animales y su aparente desconocimiento sobre las nuevas teorías o estudios habidos respecto a la temática de su ensayo.

José Antonio Marina afirma que todos los horrores se repiten mediante un mismo mecanismo y que deberíamos identificarlo por el bien de todos. Este planteamiento podría considerarse retórico; pues se conocen con bastante cercanía distintos fenómenos biológicos y sociales que condicionan la aparición y desarrollo de discriminaciones morales, las cuales, bajo una ideología determinada, consiguen establecer un paradigma de dominación sobre aquellos sujetos incapaces de defender sus intereses inalienables frente a un poder hegemónico.

El mito de la exclusividad humana

En su siguiente intervención, José Antonio Marina parece sugerir que las dificultades encontradas para analizar el origen de las injusticias reside en la propia exclusividad humana, a saber, su inteligencia.

El alto grado de inteligencia lleva a los humanos a poder pensar y ejercer actos más elaborados y a adquirir agencia moral (responsabilidad sobre sus actos). Efectivamente, sólo los seres humanos podemos ser crueles porque sólo los humanos con plenas facultades podemos ejercer acciones que sabemos y entendemos como injustas e incorrectas.

Sin embargo, como muestran sus palabras, José Antonio Marina confunde gravemente dos categorías: inteligencia y agencia moral. Y, a partir de esta confusión, emite la petición de principio de que los animales no son crueles ni tienen compasión.

Que los animales ajenos a nuestra especie carezcan del grado de cognición necesario para responsabilizarse éticamente de sus acciones no significa que carezcan de inteligencia. Es cierto que un animal no puede ser cruel ni debemos enjuiciar sus acciones desde el punto de vista moral, sin embargo, ello no implica que los animales carezcan de raciocinio.

La inteligencia animal es algo estudiado desde el siglo XIX y ampliamente aceptado en la ciencia. Huelga recordar que, no en vano, existe la ciencia etológica y que los modelos conductuales de animales se utilizan para la experimentación y análisis del comportamiento humano.

La afirmación —certera pero inargumentada — de que los animales no pueden ser crueles lleva a José Antonio Marina a cometer una falacia del consecuente. Que los animales no sean crueles no significa que carezcan de compasión. Mientras que la crueldad pertenece a la categoría del enjuiciamiento moral, la compasión entra en la categoría de la respuesta moral.

Por estudios científicos sabemos que los animales sí poseen empatía y que sí muestran comportamientos altruistas y compasivos que podría catalogar como «protomorales». Y no únicamente con sus semejantes o con quienes podría mantener pactos contractuales.

Una falta de perspectiva sobre el especismo

José Antonio Marina nos recuerda, con absoluta verdad, que todos podemos cometer atrocidades por falta de reflexión y un proceso de adoctrinamiento motivado por una ideología. Respecto al caso del nazismo, pocas reflexiones vienen tan bien a colación como la reflexión el ensayo de la filósofa Hanna Arendt sobre la banalidad del mal.

Por desgracia, nuestro entrevistado no cayó en la cuenta de que este proceso de adoctrinamiento, deterioro y presión social es exactamente el mismo que lo ha convertido a él en un humano especista que considera dogmáticamente a la especie humana como superior y diferente de los animales y que, al mismo tiempo, los considere cual simples objetos que existen para servirnos.

¡Derechos Animales ya! - Varano enjaulado en un zoológicoFotografía de un varano enjaulado en un zoológico. Hasta hace poco, el ser humano ha ejercido la esclavitud humana y el genocidio de pueblos por las mismas razones que todavía hoy esgrimimos para criar, encerrar y asesinar animales en nombre de nuestra superioridad.

Conclusión

Se vuelve imposible tratar de estudiar o de combatir las injusticias sociales si incluso aquellos individuos que analizan y aspiran a comprender el origen y motor de las injusticias sociales no realizan un esfuerzo de introspección para cuestionar y desterrar sus propios prejuicios arraigados.

Volviendo al inicio de esta entrada, las evidencias y argumentos ya existentes nos permite sostener una idea básica: los humanos hemos esclavizado y cometido genocidio contra otros pueblos al cosificarlos tal y como hacemos con los animales.

Por ello, el primer paso de cualquier pensador filántropo debería ser el de analizar y cuestionar por qué los humanos empezamos a cosificar los animales y cómo el mantenimiento del especismo conlleva, indefectiblemente, una injusticia universal hacia los demás animales y una promoción explícita hacia el abuso y cosificación de otros seres humanos.

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¡Derechos Animales ya! - Bebé niña con ojos azules

¿Bebé muerto por una dieta vegana?

¡Derechos Animales ya! - Bebé niña con ojos azules - ¿Bebé muerto por una dieta vegana?Una noticia reciente del diario 20 Minutos afirma que se ha encontrado un bebé muerto por una dieta vegana. Acontece un uso perverso del lenguaje cuando se achaca al veganismo la culpa del fallecimiento de un menor. Nótese que esta fotografía es meramente ilustrativa; no la víctima de tal suceso.

Introducción

Cada dos por tres, en diversos medios de comunicación, se publican noticias muy similares en las cuales se relata que se ha encontrado un bebé muerto por una dieta vegana. Por ejemplo, tomo como referencia esta noticia publicada en el diario 20 Minutos. En este artículo, deseo señalar varios asuntos relacionados que, a menudo, se utilizan como arma arrojadiza para difamar, tergiversar o calumniar al veganismo o a quienes somos activistas por los Derechos Animales.

Conforme el veganismo crece en número de practicantes y de gente interesada en saber del tema, han aumentado también los conflictos de intereses respecto a este principio ético. Los intereses de la industria, unidos a los prejuicios colectivos y un escaso rigor periodístico se convierten en una bomba mediática que desemboca en titulares amarillistas y en un uso perverso del lenguaje para relatar para sucesos terribles que en nada se relacionan con el veganismo, con los veganos o con una dieta vegana.

No pretendo, como algunos podrían interpretar, blanquear este lamentable suceso o afirmar que todo ello se produce por una conspiración contra los veganos. No lo creo. Lo que sí considero, con base en las evidencias, es la existencia de una ignorancia social muy grave respecto al significado del veganismo y una necesidad social de desprestigiarlo utilizando sucesos o argumentos espúreos como forma de autoprotección mental ante las acciones propias.

¡Derechos Animales ya! - Padre da la mano a su bebéUn padre o madre debe ser responsable con sus hijos. Un vegano o vegana quiere lo mejor para sus hijos sin participar, al mismo tiempo, en injusticias contra los animales. Una dieta vegana, bien planificada, es saludable en todas las etapas de la vida.

¿Hay algún bebé muerto por una dieta vegana?

Tomando la noticia mencionada al inicio de este artículo, podemos leer que el titular achaca que el menor murió desnutrido porque su madre lo alimentaba con una «dieta vegana estricta».

En el cuerpo del texto se afirma que una mujer está acusada de homicidio por ser responsable de la muerte por negligencia de su bebé. Incomprensiblemente, se agrega sin pudor que el bebé murió por seguir una «dieta vegana estricta»; aun cuando los hechos relatados en la propia noticia permiten discernir que la madre no era vegana y que la muerte del bebé se produjo por una absoluta negligencia materna, no a la existencia de una dieta vegana.

Una dieta vegana, por definición, es aquella dieta que seguimos las personas veganas como rechazo ético hacia la explotación animal. En consecuencia, una dieta vegana no presenta productos de origen animal. Desde el punto de vista semántico, es incorrecto (un pleonasmo) añadir el adjetivo «estricta» porque el veganismo no es una dieta y toda dieta vegana excluye productos de origen animal por definición.

La dieta vegana está avalada por organismos internacionales (más referencias aquí). La madre que malnutrió a su hijo no seguía una dieta vegana porque no era vegana. Esto se evidencia en la propia noticia cuando ésta afirma que lo hace por motivos religiosos. Y, a su vez, una dieta vegana, bien ejercida, es incompatible con la malnutrición, privación o efectos perjudiciales en bebés o niños.

¡Derechos Animales ya! - Bebé llama por teléfono de cableAfirmar que hay un bebé muerto por una dieta vegana equivale a afirmar que la práctica del veganismo es responsable de la muerte de un menor.

Un uso perverso del lenguaje

Acontece un uso perverso del lenguaje cuando se aduce que alguien muere por seguir una dieta vegana; pues transmite la información falsa y anticientífica de que alguien puede morir por seguir una dieta vegana o que ésta lleve a la muerte a seres humanos por ser inherentemente deficitaria.

En resumidas cuentas, la mención innecesaria e irrelevante de que el bebé seguía una dieta vegana sólo sirve para establecer una relación causa-efecto inexistente que lleva a los lectores a pensar, falsamente, que el veganismo sea una dieta que alguien pueda seguir por razones religiosas y que la dieta vegana sea, per se, dañina o deficitaria.

Irónicamente, esta información agregada para «explicar» la existencia de este «bebé muerto por seguir una dieta vegana» no se produce nunca en aquellas noticias en que se detallan que ciertos menores han fallecido o les han retirado a sus padres la patria potestad en virtud de que los tenían en un estado de malnutrición alimentándolos a base de hamburguesas del McDonald’s o de otros productos insalubres de origen animal.

Cuando la dieta que unos padres le imponen a un menor es la típica, común o habitual para el seno de la sociedad, no se alega que sea la «dieta mediterránea» o la «dieta estadounidense» la culpable en sí misma de causar la muerte de un humano. En tales casos, se especifica que el bebé o niño murió por negligencia parental no asociada a la salubridad de la dieta.

En cambio, cuando existe el testimonio o la mera suposición de que unos padres alimentan a sus hijos con una dieta vegetal, los periodistas asumen que los padres son veganos y que los menores llevan una dieta vegana. Pues no, que unos adultos sigan una dieta vegetal no los convierte en veganos —pueden ser vegetarianos—, ni ello conlleva que a sus hijos los alimenten bien o mal, ni que una dieta vegana sea deficitaria por ser únicamente vegetal.

¡Derechos Animales ya! - Bebé toma un biberónUn bebé necesita leche materna para alimentarse; pero no necesita la leche de otras hembras mamíferas. A veces, la sociedad confunde el no consumo de productos de origen animal con el rechazo hacia la propia leche materna de una madre humana.

Temores infundados hacia una dieta vegana

Existe un rechazo infundado hacia una dieta vegana, sobre todo, en menores. A menudo hay quienes afirman tajantes y sin reflexión que resulta imposible alimentar a un niño de forma vegana o que crecerá con déficit en vitaminas, proteínas, hierro u otros nutrientes.

Estas consideraciones sin sentido no nacen, en ningún caso, de una profunda investigación, análisis o estudio; sino de informaciones falsas, datos sesgados o asunciones obtenidas por fuentes no fidedignas.

La sociedad incurre a menudo en varias falacias asociadas a una dieta vegana en menores, a saber, la creencia de que alimentar a un hijo con una dieta vegana equivale a una «imposición» (falacia de la imposición) o «maltrato infantil», o el alegato improvisado de que, según ellos, un vegano estaría incumpliendo el veganismo al alimentar a su bebé con leche materna, o bien, que no lo alimenta con leche materna o que no podría vivir sin consumir leche de vaca.

  1. El deber de un padre se resume en cuidar y educar a sus hijos para que puedan desarrollarse y prosperar en nuestra sociedad. Cualquier alimentación que se les provea es una imposición, en tanto que el menor no elige o no alcanza el nivel de conciencia necesario para elegir una dieta que supla sus necesidades nutricionales. No es, precisamente, mayor imposición ofrecerles alimentos 100% vegetales y sanos que alimentarlos con los huesos, músculos, vísceras y otros tejidos de animales muertos que fueron criados, hormonados y engordados artificialmente por el ser humano. Para colmo de males, muchos de los humanos que tildan una dieta vegana de «maltrato infantil» son los mismos que, más tarde, participan o justifican que a las niñas se les agurejeen las orejas como al ganado esclavizado.
  2. Los veganos no consumimos productos de origen animal porque provienen, por definición, de la explotación animal (uso de animales como recursos para nuestros fines). Dar a nuestros hijos una leche proveniente de una hembra mamífera significa apoyar su crianza, hacinamiento, marcaje, inseminación artificial, separación de sus crías y posterior asesinato. Esto no tiene nada que ver con la leche materna, la cual segrega la propia madre (u otros madres humanas) con pleno consentimiento y sin perjuicio para sus intereses inalienables.

¡Derechos Animales ya! - Bebé asiático vestido de sabioUn niño criado sin los prejuicios de una sociedad especista llegará, indefectiblemente, a pensar mejor por sí mismo y adquirirá un mejor conocimiento de aquello que lo rodea. No hay ningún bebé muerto por una dieta vegana, pero sí muchos animales muertos por dietas no veganas.

Conclusión

Esta noticia sobre un «bebé muerto por una dieta vegana» llegó a mí, como a tantos lectores, mediante una columna de 20 segundos de la versión en papel. Esto agrava todavía más la desinformación posible entre los lectores. En dicha columna, apenas aparecía el titular y veinte palabras en que se afirmaba que se había hallado un bebé muerto y que había indicios de que había muerto por una «dieta vegana estricta».

La razón de fondo reside en que el redactor de turno, como la propia sociedad, relaciona que si una dieta vegana consiste en «eliminar productos animales del menú», entonces debe de ser deficitaria en tanto que, según nos adoctrinan desde pequeños, los productos de origen animal son esenciales para el crecimiento correcto de nuestros huesos y músculos. ¿No dicen eso los anuncios de Puleva o de otras empresas con intereses específicos en promover la crianza y asesinato sistemático de animales por simple gusto, placer, tradición y utilidad de los seres humanos?

Escribí al periódico 20 Minutos a razón de esta noticia sobre el supuesto bebé muerto por una dieta vegana y no obtuve respuesta. Por ello, me permito la licencia de dudar sobre la honestidad de dicho medio por haber falseado la información del caso y haber perpetrado un uso perverso del lenguaje.

A los profesionales de la información que sean verdaderamente honestos les ruego un mayor rigor y profesionalidad periodística para no incurrir en este uso perverso del lenguaje. El periodismo en la actualidad se ha convertido en un bastión de desinformación y propaganda. Y a la sociedad general le pido que abandone sus miedos y graves reticencias hacia la práctica del veganismo y que empiece a pensar más allá de la publicidad, de la cultura inculcada y de los argumentos falaces y autocomplacientes.

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Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton

El argumento de que la esclavitud fue un mal necesario

Partido Vegano - Fotografía de Tom Cotton - Argumento de que la esclavitud fue un mal necesarioEl senador de Arkansas, Tom Cotton, da el argumento de que la esclavitud fue un mal necesario. Este argumento respecto a la esclavitud negra en Estados Unidos sigue vigente en la sociedad para justificar la esclavitud animal.

Las ideas de hoy tienen un pasado

La sociedad actual es el resultado de nuestra historia. Por ello, en los activistas veganos nos esforzamos por estudiar y analizar el origen, régimen y evolución de la esclavitud humana para así entender mejor cómo podemos conseguir la abolición de toda forma de explotación animal. En este artículo, queremos ahondar sobre cómo muchos de los argumentos existentes que tratan de justificar la esclavitud animal proceden —y todavía surgen— de la esclavitud humana. En concreto, vamos a cuestionar la creencia arraigada de que la esclavitud —humana o de otros animales— fue o es un mal necesario.

Para facilitar la comprensión de nuestro mensaje, hemos querido rescatar una noticia reciente que se ha hecho viral en redes sociales. Se trata de las palabras del senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, quien presentó un proyecto de ley para impedir el uso de fondos federales en lo que él considera una reinterpretación de la historia de Estados Unidos:

Tal como lo expresaron nuestros próceres, [la esclavitud] fue un mal necesario sobre el cual se construyó la unión, pero la unión se construyó de manera tal, como dijo [el presidente Abraham] Lincoln, que puso a la esclavitud en la senda hacia su extinción final.

Como se observa, Tom Cotton alega el argumento de que la esclavitud fue un mal necesario. Esta visión, al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista, no significa que este senador u otros humanos con este pensamiento sean racistas.

El argumento de que la esclavitud fue un mal necesario procede de las campañas ejercidas por los esclavistas, desde el comienzo del colonialismo inglés hasta la época del apartheid sudafricano. Desde hace siglos, quienes buscaban beneficiarse de la mano de obra gratuita de otros humanos fueron forjando un ideario con que distinguirse de a quienes percibían como seres inferiores y desarrollaron un marco ideológico con que dotar de legitimidad y conveniencia a la esclavitud. Dicho pensamiento sigue todavía vigente entre quienes no se perciben a sí mismos como racistas pero que, sin embargo, han asumido a través de la educación algunas falsedades y falacias respecto a la misma.

Partido Vegano - Estatua de Martinica sobre la esclavitud negraHoy recordamos con sumo pesar, mediante estatuas y diversas obras artísticas, la injusticia que supuse la esclavitud humana. Quizás en un futuro se recuerde con elementos similares el holocausto al que tenemos sumidos a los animales de todo el mundo.

El origen de una antigua falacia respecto a la esclavitud negra

Como podemos leer en «Vida de un esclavo americano contada por él mismo», una obra magistral de la literatura testimonial de la esclavitud negra del siglo XIX, los esclavistas sureños repetían la idea de que el progreso iba asociado necesariamente con la esclavitud. Para aquel entonces, se argumentaba que los avances científicos y tecnológicos, así como la propia construcción de infraestructuras civiles, requería de una ingente mano de obra esclava que proporcionara los cimientos de una nueva nación. Y eso se les inculcaba a los niños y jóvenes.

Según los propios esclavistas, los humanos de raza negra tenían un carácter sumiso, una mayor fuerza y una serie de características ideales que los convertía en unos «subhumanos» perfectos para realizar aquellas tareas más arduas que exigían la construcción y mantenimiento de un imperio, de Estados Unidos.

Así pues, de acuerdo con esta visión cosificadora, los negros debían servir al hombre blanco para que éstos crearan una sociedad de progreso que, paradójicamente, también los beneficiara con mejores herramientas de trabajo y atenciones médicas.

Partido Vegano - Mono confinado en la jaula de un zoológicoEl argumento de que la esclavitud fue un mal necesario, y de que aporta beneficios para los esclavos, se muestra en nuestros días bajo la falacia de que está bien encerrar animales en zoológicos para «conservarlos» y de que ahí dentro están mejor que en la naturaleza.

Tom Cotton incurre en una falacia aplicada a la esclavitud animal

No es casualidad que, a tenor de las analogías empíricas, sociales y éticas existentes entre la esclavitud humana y la esclavitud animal, los humanos no duden en buscar, encontrar o recordar las mismas falacias con que hace dos siglos se intentaba justificar la violencia, tortura y asesinato de seres humanos.

A menudo nos encontramos con que nuestra sociedad del siglo XXI aduce que esclavizar a los animales, es decir, criarlos, comprarlos y venderlos, confinarlos, usarlos como alimento o vestimenta, herramientas de trabajo, de recreación, o de cualquier otra forma sea algo necesario o un mal menor porque la humanidad, tanto en la historia como en nuestro presente, se ha beneficiado de coaccionar, violentar y asesinar animales. Y, al igual que en caso de los esclavos negros, también se alega en la actualidad que actividades como la ganadería o centros zoológicos brindan beneficios o ayuda a los animales por medio de cuidados veterinarios o al evitar la extinción de especies.

Si entendemos que los supuestos provechos obtenidos por la esclavitud humana en la historia no justifica ni dota de legitimidad al mantenimiento de la esclavitud humana, debemos asumir que los bienes y servicios extraídos por medio de la esclavitud animal no justifica la continuidad de dicho régimen.

Hoy, casi la totalidad del mundo se opone sin titubeos a la esclavitud humana. Muchos se dan cuenta de que Tom Cotton se equivoca porque ese argumento de que la esclavitud fue un mal necesario no se sostiene. Sin embargo, muy pocos humanos han entendido hasta la fecha que esa misma razón para abolir y haber abolido el perverso régimen de la esclavitud también es válido para las víctimas que no caminen sobre dos patas. Colabora con nosotros para trasladarle este mensaje a la sociedad. Haz activismo educativo para cambiar el mundo.

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